📖 Capítulo 5 — El hombre que debía estar muerto
Valeria volvió a leer el mensaje.
“No está muerto.”
Sintió que las manos comenzaban a temblarle.
—Mateo... ¿qué significa esto?
Él no respondió.
—¡Te estoy preguntando qué significa!
Mateo tomó aire.
—Significa que Camila está diciendo la verdad.
Valeria lo miró horrorizada.
—Pero tú acabas de decirme que tu hermano murió.
—Eso es lo que todos creen.
—¿Todos?
Mateo asintió.
—Hace seis años desapareció. Encontraron su automóvil destrozado cerca de un río y asumieron que había muerto.
—¿Y tú?
—Yo también lo creí.
Valeria recordó la fotografía.
—Entonces, ¿por qué Camila dice que está vivo?
Mateo miró su teléfono.
—Porque ella lo vio.
—¿Cuándo?
—Hace tres días.
Valeria sintió un escalofrío.
—¿Y no me dijiste nada?
—Porque no sabía cómo explicártelo.
—¡Deja de decirme eso! Cada vez que descubro algo,
resulta que hay otra mentira detrás.
Mateo bajó la cabeza.
—Tienes razón.
El teléfono volvió a vibrar.
Esta vez, Camila había enviado una fotografía.
Valeria abrió el mensaje.
Era una imagen tomada de noche. Un hombre estaba parado frente a una casa.
Aunque su rostro estaba parcialmente oculto, Valeria reconoció algo.
La cicatriz sobre su ceja.
—¿Es él?
Mateo palideció.
—Sí.
—¿Tu hermano está vivo?
—Sí.
Valeria levantó la mirada.
—¿Y dónde está?
Mateo no contestó.
—¿Dónde está, Mateo?
—No lo sé.
Otro mensaje llegó inmediatamente.
“Sí sabes dónde está.”
Mateo se quedó inmóvil.
Valeria lo miró.
—¿Qué quiere decir?
—Nada.
—¡No vuelvas a decirme nada!
Valeria tomó el teléfono.
Camila estaba escribiendo.
Apareció un nuevo mensaje:
“Mateo sabe que su hermano está vivo. Lo que no sabe es que yo sé dónde encontrarlo.”
Valeria sintió que el corazón se le aceleraba.
—Voy a llamarla.
—No.
—¿Por qué?
Mateo la sujetó del brazo.
—Porque si Camila te cuenta lo que pasó aquella noche, vas a odiarme.
Valeria retiró su brazo.
—Ya no sé si puedo odiarte más de lo que te odio ahora.
Mateo cerró los ojos.
—No entiendes.
—Entonces haz que entienda.
Él guardó silencio durante unos segundos.
Finalmente dijo:
—Mi hermano no desapareció aquella noche.
Valeria se quedó helada.
—¿Entonces qué ocurrió?
Mateo la miró fijamente.
—Lo ayudé a escapar.
—¿De quién?
Mateo no respondió.
En ese instante, llegó un último mensaje de Camila:
“Pregúntale a Mateo por qué tuvo que esconder a su propio hermano.”
Valeria levantó lentamente la mirada.
—¿De quién estaban huyendo?
Mateo palideció.
—De la policía.








