Cerca, pero lejos 🚪💔❄️
📌 CAPÍTULO 1: Cerca, pero lejos 🚪💔❄️
El reloj marcaba las siete de la tarde. Valeria estaba de pie frente al ventanal inmenso de su despacho, mirando la lluvia caer sobre los jardines del inmenso patrimonio familiar. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho, la postura rígida, el ceño fruncido, como si todo lo que la rodeaba le molestara. Y en realidad, sí le molestaba. Todo… menos él. 🖤🌧️
Escuchó la puerta abrirse despacio, sin que hiciera ruido, como siempre. No necesitó girarse para saber quién era. Conocía su paso, su respiración, hasta el perfume suave que usaba, y que se le quedaba grabado en la nariz mucho tiempo después de que él se hubiera ido.
—Señora… ya revisé todos los contratos. Solo falta que usted los firme —dijo Damián con voz tranquila, grave, suave, esa voz que a ella le hacía erizar la piel y que odiaba con toda su alma por eso mismo. 🗣️📄
Valeria se giró despacio. Allí estaba él: alto, de hombros anchos, rasgos marcados, ojos oscuros y profundos que siempre la miraban de una forma que la hacía sentir desnuda por dentro. Vestía su traje impecable, como siempre, correcto, respetuoso… demasiado perfecto. Y ella sintió de inmediato esa sensación de siempre: una mezcla de irritación, de incomodidad, de ganas de gritarle que se fuera, que desapareciera, que dejara de mirarla así… y al mismo tiempo, ese impulso loco de querer que se acercara más, mucho más. 🫣🔥
Se acercó al escritorio con pasos cortos y rápidos, tomó los papeles de sus manos sin mirarlo a los ojos.
—¿Tardaste mucho? —dijo ella con sequedad, con esa frialdad que usaba como escudo—. Creí que te dije que los tuvieras listos antes. 🗣️❄️
Damián bajó levemente la mirada, respetuoso, sin defenderse, como si ya estuviera acostumbrado a sus palabras afiladas.
—Hubo detalles que debí confirmar para que no hubiera errores, señora. Prefiero tardar más y que todo esté bien —respondió con calma, sin alterarse. 🗣️📝
—Siempre tienes una excusa —murmuró ella, firmando rápido, con fuerza, como si el papel tuviera la culpa de todo lo que sentía—. Eres demasiado lento, demasiado cuidadoso… siempre estás ahí, Damián, siempre respirándome en la nuca, siempre viendo todo… ¿Acaso no tienes otra cosa que hacer? 🗣️😤💢
Él levantó la vista entonces, y la miró fijamente. Esos ojos oscuros la atravesaron, y ella sintió que el aire le faltaba.
—Mi trabajo es estar aquí, señora. Usted me lo pidió. Y lo hago lo mejor que puedo. 🗣️🤍
Valeria apretó los labios. Eso era lo que la enfurecía más: que él nunca gritara, nunca respondiera con malas palabras, nunca se alejara. Siempre estaba ahí, firme, tranquilo, fiel… y eso la hacía sentir pequeña, desordenada, como si ella fuera la única que estaba perdiendo el control.
—Pues bien… ya terminaste. Puedes retirarte —dijo ella, señalando la puerta con un gesto brusco, dándole la espalda otra vez para que no viera cómo le temblaban las manos—. No te necesito más por hoy. 🗣️🚪
Escuchó cómo él se quedó quieto unos segundos, en silencio, y luego su voz sonó más baja, más suave, casi un susurro:
—Como usted ordene, señora. Que descanse. 🗣️🙏
Escuchó sus pasos alejarse. Escuchó la puerta cerrarse. Y entonces… todo se volvió silencio. Un silencio pesado, vacío, que de repente le dolió en el pecho.
Valeria se apoyó en el marco de la ventana, apretando los dientes con fuerza. ¡Por fin se fue!, pensó. ¡Ya no estaba ahí para molestar, para incomodar, para hacerla sentir cosas que no debía, que no quería sentir!
Pero pasaron los minutos. Pasó una hora. Dos. Y ella seguía ahí, sin poder concentrarse en nada. Caminaba de un lado a otro del despacho, inquieta, nerviosa, mirando la puerta cada dos minutos. Se sentía extraña… vacía, incompleta, como si le faltara algo. Como si al irse él, se hubiera llevado consigo la calma, el orden, todo lo que hacía que las cosas tuvieran sentido. 🥀😔💭
Se dio cuenta entonces, con rabia contra sí misma, de lo que siempre pasaba:
Cuando está cerca, lo odio. Cuando se va, lo extraño. Si está cerca, me quema. Si se aleja, me muero.
Se llevó una mano a la frente, cerrando los ojos con fuerza.
—¡Maldición! —susurró entre dientes—. ¿Por qué tiene que ser así? ¿Por qué no puedo ni con él ni sin él? 🗣️💔
Y en ese instante, escuchó de nuevo la puerta. Se abrió despacio. Y al levantar la vista, vio que él estaba ahí otra vez. Damián. De pie, en el umbral, con el abrigo en la mano, como si no se hubiera ido del todo. 🚪👀💓
Valeria se quedó inmóvil, el corazón latiéndole desbocado, entre la furia y la alegría que no quería admitir.
—¿Tú…? ¿Qué haces aquí? —preguntó con voz quebrada, intentando sonar severa—. ¡Te dije que te fueras! 🗣️😳⚡
Él no se fue. Se quedó mirándola, con esa mirada profunda que lo decía todo sin necesidad de palabras. Y respondió suavemente, con una verdad que la desarmó por completo:
—Lo sé, señora. Pero… me di cuenta de que tampoco yo sé estar lejos de usted. 🗣️❤️⛓️🔥








