๐๐Ž๐‚๐‡๐„๐’ ๐„๐ ๐„๐‹ ๐Œ๐”๐’๐„๐Ž Tsukishima Kei by ๐“›๐“ช๐“ป๐”‚๐“ผ โ˜† at Inkitt
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๐๐Ž๐‚๐‡๐„๐’ ๐„๐ ๐„๐‹ ๐Œ๐”๐’๐„๐Ž - Tsukishima Kei

Summary

Con los aรฑos, Tsukishima Kei ha perdido la capacidad de maravillarse. Aunque trabaja en el รกrea de paleontologรญa del Museo de Ciencias de Sendai, prefiere la frรญa y lรณgica compaรฑรญa de sus fรณsiles de dinosaurios antes que lidiar con las salas cada vez mรกs vacรญas del lugar. Sin embargo, su tranquila y apรกtica rutina se viene abajo con la llegada de Fumi Koyama, la nueva guรญa y apasionada Antropรณloga de la universidad local. Decidida a salvar el museo de la decadencia, Fumi comenzarรก a hacerle la vida imposible a Tsukishima para obligarlo a unirse a su ambicioso y misterioso proyecto: "Noches en el Museo".

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

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El sol matutino se filtraba por los amplios ventanales de cristal del Museo de Ciencias de Sendai, proyectando sombras alargadas sobre el vestรญbulo. Para Fumi Koyama, el aire dentro del edificio no olรญa a polvo ni a encierro, sino a posibilidades infinitas. Acomodรณ la correa de su bolso sobre el hombro y se ajustรณ las gafas de descanso, asegurรกndose de que el bolรญgrafo que llevaba prendido en el moรฑo despeinado de su cabello no fuera a caerse.

โ€”Es un espacio amplio, Koyama, pero como verรกs, los pasillos suelen estar tranquilos รบltimamente โ€”comentรณ su nuevo jefe, caminando a un ritmo pausado mientras sostenรญa una carpeta de documentosโ€” Tu labor a travรฉs del programa de la Universidad de Tohoku serรก vital. Queremos revitalizar el รกrea de guรญas y conectar mejor con el pรบblico.

โ€”Harรฉ mi mejor esfuerzo, se lo prometo โ€”respondiรณ Fumi con una sonrisa cรกlida y sincera.

Sus ojos brillaban mientras contemplaba la arquitectura del lugar. Para ella, cada artefacto y cada pared contenรญan las huellas de vidas pasadas que merecรญan ser recordadas.

A medida que avanzaban, el director le seรฑalรณ a varios miembros del personal. A lo lejos, Fumi alcanzรณ a ver a un joven de sonrisa entusiasta ajustando la rรฉplica de un sarcรณfago en la secciรณn egipcia โ€”Hiro Grant, segรบn le explicaronโ€” y mรกs adelante a Mori-san, el veterano guardia nocturno, quien le dedicรณ un saludo amable con la cabeza mientras revisaba las linternas de turno.

Sin embargo, al adentrarse en la sala principal de paleontologรญa, el ambiente cambiรณ. Bajo la imponente sombra de un tiranosaurio rex, la voz tranquila y pausada de un hombre resonaba en el espacio.

Fumi detuvo el paso. Un rubio excepcionalmente alto, vistiendo el uniforme del museo con una postura impecable pero distante, explicaba la estructura รณsea del fรณsil a un reducido grupo de visitantes. No usaba el tono apasionado de alguien que intenta cautivar a una audiencia; sus palabras eran precisas, lรณgicas y cortantes, dirigidas รบnicamente a quienes demostraban un interรฉs real. Tenรญa la mirada desinteresada de alguien que preferรญa la compaรฑรญa de las piedras milenarias antes que la de los vivos.

โ€”Ese es Tsukishima โ€”comentรณ el director en voz baja, notando su miradaโ€” Pasa parte de su tiempo aquรญ cuando no estรก con su equipo de voleibol. Es impecable en su trabajo, aunque... poco dado a las multitudes.

Fumi observรณ a Tsukishima Kei en silencio. Detectรณ de inmediato la aguda inteligencia detrรกs de sus lentes, pero tambiรฉn la evidente apatรญa con la que miraba el salรณn semi-vacรญo.

Una vez terminado el recorrido inicial, Fumi se dirigiรณ a los vestidores para cambiarse. Dejรณ atrรกs la ropa ligera y las marcas imborrables de polvo de los laboratorios de la Universidad de Tohoku para ponerse el uniforme oficial de guรญa del museo. Ajustรณ la placa con su nombre frente al espejo y suspirรณ con emociรณn. Estar lejos de las mesas de restauraciรณn y las lupas era un cambio drรกstico, pero esto era exactamente lo que querรญa.

Su vocaciรณn no habรญa nacido en un aula universitaria, sino en las tardes calurosas de su infancia escuchando a su abuelo. ร‰l no le leรญa la historia como una lista aburrida de fechas y batallas; se la contaba como si fuera un testigo presencial. Aunque Fumi tuvo la oportunidad de dedicarse a las excavaciones de campo, comprendiรณ rรกpidamente que su verdadero talento no estaba en desenterrar el pasado, sino en devolverle la voz.

Dominar las pantallas interactivas y las guรญas digitales del museo no representรณ ningรบn problema para ella. Sin embargo, su entusiasmo chocรณ contra una pared cuando le asignaron su primer grupo de visitantes en la sala de antigรผedad.

Observรณ con desilusiรณn cรณmo la gente pasaba de largo frente a las vitrinas. Los visitantes caminaban en automรกtico, usando los costosos lectores digitales solo para escanear los cรณdigos QR, tomarse una selfie rรกpida con la exhibiciรณn de fondo y avanzar sin mirar realmente lo que tenรญan enfrente. Nadie leรญa las fichas; nadie se detenรญa a contemplar. Fumi apretรณ los puรฑos suavemente y decidiรณ cambiar de estrategia.

Se detuvo frente a una vitrina que exhibรญa un conjunto de vasijas de cerรกmica de la รฉpoca Jลmon, decoradas con intrincados patrones impresos con cuerdas. Apagรณ la voz robรณtica de la pantalla interactiva y dio un paso al frente, alzando la voz con una dulzura envolvente.

โ€”Si observan las marcas en el borde de esta vasija, verรกn que no son perfectas โ€”comenzรณ Fumi, llamando la atenciรณn de una familia que estaba a punto de pasar de largoโ€” Imaginen por un segundo que estamos hace miles de aรฑos, en medio de un invierno inclemente cerca de esta misma regiรณn de Sendai. Quien moldeรณ esta arcilla no lo hizo pensando en que terminarรญa dentro de una vitrina de cristal iluminada. Lo hizo con las manos frรญas, junto al fuego, creando un recipiente para cocinar y compartir la comida con su familia.

Con un toque รกgil en el panel de control manual, Fumi ajustรณ la proyecciรณn de luz de la vitrina para atenuar la sala y proyectar una cรกlida iluminaciรณn anaranjada sobre la cerรกmica, simular el resplandor de una fogata y resaltar el relieve de las molduras.

โ€”Cada lรญnea marcada con cuerda era una huella personal, una tรฉcnica transmitida de madres a hijas. Para ellos, esto no era solo un objeto รบtil; era la forma de dejar una marca en el mundo y decir: "Aquรญ estuvimos".

El abuelo de Fumi siempre decรญa que la mejor forma de enseรฑar historia era logrando que la gente se imaginara allรญ, viviendo el momento. Utilizando la tecnologรญa del lugar no como una simple pantalla informativa, sino como una herramienta de inmersiรณn, Fumi transformรณ la explicaciรณn tรฉcnica sobre las tรฉcnicas de cocciรณn y la sociedad cazadora-recolectora en una experiencia viva.

Poco a poco, los visitantes dejaron de lado sus telรฉfonos. Un par de niรฑos se acercaron a la vitrina pegando el rostro al cristal, fascinados por la idea de las personas del pasado, mientras los adultos escuchaban con atenciรณn genuina.

A varios metros de distancia, al borde de la sombra de la sala de paleontologรญa, Tsukishima Kei observaba la escena cruzado de brazos. Ajustรณ sus gafas con el dedo medio, soltando un leve resoplido de escepticismo ante la teatralidad de la nueva guรญa.

Tsukishima observaba la hora en el reloj de la pared. La maรฑana se le habรญa hecho innecesariamente larga, aunque para รฉl casi todas las maรฑanas lo eran si implicaban tratar con grupos de escolares intentando tocar los fรณsiles.

Al llegar la hora del almuerzo, buscรณ una mesa tranquila en el comedor del personal. Tenรญa la intenciรณn de comer en silencio mientras revisaba algunos apuntes en su telรฉfono, pero la tranquilidad le durรณ exactamente tres minutos.

โ€”ยกTsukishima! โ€”la voz de Hiro resonรณ por el comedor antes de que el chico se dejara caer en la silla frente a รฉlโ€” ยฟViste a la chica nueva de vinculaciรณn? Se llama Fumi. Hablรฉ un poco con ella cerca de los sarcรณfagos. ยกTiene una energรญa increรญble! Me recuerda al mito de Isis devolviรฉndole la vida a Osiris, ยฟsabes? Como si con solo caminar por los pasillos fuera a despertar a las estatuas.

Tsukishima ni siquiera levantรณ la vista de su bentล. Hiro le recordaba inquietantemente a cierto amigo suyo de la preparatoria: la misma capacidad inagotable para hablar sin parar y una obsesiรณn desmedida por un tema muy especรญfico. La รบnica diferencia era que, en lugar de remates de voleibol, Hiro podรญa pasar tres horas explicรกndote la importancia del papiro en el Imperio Nuevo.

โ€”Interesante โ€”murmurรณ Tsukishima con su habitual monotonรญa, masticando despacio.

โ€”Le dije que viniera a almorzar con nosotros โ€”aรฑadiรณ Hiro con total naturalidad, levantando una mano para saludar hacia la entrada.

Tsukishima apretรณ sutilmente los palillos. Su maรฑana no podรญa terminar bien. Fumi se acercรณ a la mesa cargando su bandeja, vistiendo ya el uniforme oficial del museo. Aunque el atuendo era sobrio, ella parecรญa radiante, aรบn acomodรกndose algunos cabellos sueltos que amenazaban con resbalar por su rostro.

โ€”Hola, Grant. Gracias por la invitaciรณn โ€”dijo Fumi con una sonrisa sincera antes de mirar al rubioโ€” Hola, Tsukishima.

Tsukishima solo asentรณ la cabeza un par de milรญmetros en un gesto helado de cortesรญa.

Hiro, inmune a la tensiรณn, tomรณ la iniciativa para mantener la conversaciรณn viva. Le hablรณ sobre el Parque Forestal Dainohara, que rodeaba el museo, admitiendo con cierta gracia que la enormidad del bosque le resultaba un poco inquietante al atardecer cuando la luz empezaba a caer. Luego, le preguntรณ sobre su proyecto en la universidad y si estaba en el museo preparando algรบn trabajo de grado.

โ€”En realidad no es para una tesis โ€”explicรณ Fumi, apoyando los codos en la mesa con entusiasmoโ€” Trabajo en conjunto con los artefactos que restauran en Tohoku para prepararlos antes de exhibirlos. He compartido mucho tiempo con restauradores de arte e historiadores, pero esta es la primera vez que convivo con personas de otros campos fuera de una investigaciรณn pura.

Dejรณ en claro que, para ella, estar en el museo no era solo un requisito acadรฉmico, sino una oportunidad para conectar. Tsukishima continuรณ comiendo en absoluto silencio, actuando como si fuera un espectador invisible y ajeno a la mesa. Hiro salvaba la plรกtica respondiendo con comentarios sobre las piezas egipcias, pero el mutismo del rubio terminรณ por volverse demasiado pesado en el aire.

Incapaz de ignorar la muralla de hielo frente a ella, Fumi lo intentรณ directamente.

โ€”Y... ยฟquรฉ hay de usted, Tsukishima? โ€”preguntรณ Fumi con tono amable, ladeando un poco la cabezaโ€”. Debe ser bastante divertido trabajar en el รกrea de paleontologรญa. A los niรฑos suele interesarles mucho mรกs los dinosaurios y los fรณsiles que la historia antigua.

Tsukishima detuvo sus palillos. Levantรณ la vista despacio, fijando sus ojos dorados detrรกs de las gafas con una calma exasperante.

โ€”Es un trabajo. Los fรณsiles no hacen ruido.

โ€”Oh... bueno, me referรญa a la fascinaciรณn de la gente โ€”repuso ella, parpadeando ante la sequedadโ€” Tienes la oportunidad de mostrarles cรณmo era el planeta hace millones de aรฑos.

โ€”La gente solo viene a tomar fotos para sus redes โ€”respondiรณ รฉl sin alterarse, usando un tono neutro pero tajanteโ€” Para trabajar en el museo te falta saber mรกs de historia si crees que la mayorรญa viene a aprender.

Antes de que Fumi pudiera procesar el comentario o articular una respuesta a semejante dardo, Tsukishima tomรณ su bandeja vacรญa y se puso de pie. Su imponente estatura proyectรณ una sombra corta sobre la mesa.

โ€”Con permiso. Tengo cosas que hacer.

Se retirรณ a paso lento, dejando a Hiro ajustรกndose el cuello de la camisa con una sonrisa apurada para suavizar la situaciรณn.

Tsukishima caminรณ de regreso a los pasillos con un leve dolor de cabeza. Por la tarde le esperaba su entrenamiento de voleibol con los Sendai Frogs y estaba genuinamente exhausto. Su turno vespertino le habรญa tocado con un grupo de preescolares y casi pierde la cabeza cuando dos de ellos intentaron saltar la valla de protecciรณn para escalar la pata del T-Rex. Definitivamente, la compaรฑรญa de los huesos muertos era infinitamente superior a la de los vivos.

Fumi se quedรณ mirando el espacio vacรญo que dejรณ el paleontรณlogo, con la cuchara suspendida a mitad de camino y las cejas ligeramente levantadas por la sorpresa.

โ€”Ah... no le hagas mucho caso, Koyama โ€”se apresurรณ a decir Hiro, alzando las manos en un gesto conciliador mientras soltaba una risita nerviosaโ€” Tsukishima suele ser mรกs amable que esto... bueno, a veces. Depende completamente de sus niveles de sarcasmo del dรญa. Hoy creo que el grupo de preescolares consumiรณ su reserva de paciencia.

Fumi parpadeรณ, soltando un pequeรฑo suspiro antes de negar con la cabeza, esbozando una sonrisa resignada.

โ€”No te preocupes, Grant simplemente es un amargadito โ€”concluyรณ en voz baja, dando un bocado a su comidaโ€” Pero no importa. No voy a dejar que su mal humor me arruine el primer dรญa.

El resto del almuerzo transcurriรณ de manera mucho mรกs ligera. Al terminar, Fumi regresรณ a las exhibiciones para cumplir con las รบltimas horas de su turno. Sin las gafas de descanso -que solo solรญa ponerse por las noches cuando se sumergรญa en densas lecturas de investigaciรณn-, sus ojos expresivos captaban cada detalle del lugar con total claridad.

A las 4:50 p. m., marcรณ su hora de salida en la recepciรณn. Se despidiรณ amablemente de Mori-san en la entrada y comenzรณ a caminar a paso firme por el sendero arbolado que conectaba el museo con la estaciรณn del tren. El aire fresco de la tarde en Dainohara era reconfortante.

Mientras esperaba el tren rumbo a la Universidad de Tohoku, su mente volviรณ a los laboratorios de restauraciรณn. Tenรญa curiosidad por ver cรณmo avanzaba el proceso de reconstrucciรณn de las vasijas de la รฉpoca Jลmon que habรญan recibido esa maรฑana. Si tenรญa suerte, su amiga Aoi ya habrรญa terminado de reintegrar la pintura y el sellado de los fragmentos cerรกmicos.

A pesar del encuentro con el helado y distante rubio de paleontologรญa, Fumi sonriรณ para sรญ misma ajustando la correa de su bolso. El museo tenรญa un potencial enorme, y ella estaba mรกs que lista para demostrรกrselo a todos.

El vagรณn del tren que iba rumbo a la Universidad de Tohoku estaba ridรญculamente lleno a esa hora pico. Fumi estaba apretada cerca de las puertas, sosteniรฉndose del pasamanos mientras ajustaba sus audรญfonos para ahogar el murmullo de la gente. Tenรญa la vista fija en la ventana cuando, al bajar la mirada, divisรณ una mata de cabello rubio brillante dos metros a su derecha.

Era Tsukishima.

ร‰l tambiรฉn llevaba puestos sus voluminosos audรญfonos para cancelar el ruido, mirando hacia el techo con los brazos cruzados y una expresiรณn que gritaba "si alguien me toca, voy a demandar a toda la lรญnea de trenes". Fumi decidiรณ aplicar la tรฉcnica de la prudencia: fingir demencia e ignorarlo igual que a un viejo compaรฑero de escuela.

La tragedia fue que ambos tenรญan que bajarse exactamente en la misma estaciรณn.

Al salir a la plataforma, Tsukishima caminaba a paso largo, destacando por encima de la multitud como un faro rubio. Fumi iba unos metros atrรกs. Una parte de ella le decรญa que era una pรฉsima idea intentar entablar conversaciรณn de nuevo con un tipo que tenรญa el carisma de un bloque de hielo, pero su mente no lo aceptaba. Nadie podรญa ser tan detestable a todas horas; seguro solo habรญa sido el estrรฉs de lidiar con niรฑos pequeรฑos.

Acelerรณ el paso hasta ponerse a su lado mientras caminaban hacia la salida de la estaciรณn.

โ€”Vaya coincidencia, Tsukishima โ€”dijo Fumi, alzando la voz para que lo oyera por encima de sus audรญfonos y sonriendo.

Tsukishima no se detuvo, pero bajรณ los audรญfonos hasta su cuello con una lentitud llena de fastidio. La mirรณ de reojo, suspirando de una forma tan melodramรกtica que pareciรณ expulsar todo el aire de sus pulmones.

โ€”ยฟAcaso me estรกs siguiendo, Koyama? Porque si es asรญ, ese nivel de persistencia ya roza lo espeluznante.

โ€”ยกPor supuesto que no te estoy siguiendo! Voy a los laboratorios de la universidad โ€”respondiรณ ella, inflando las mejillas por la indignaciรณnโ€” Solo intentaba ser amable. Pensรฉ que tal vez tuviste un mal dรญa por lo de los niรฑos, pero veo que tu estado natural es simplemente... asรญ.

โ€”Mi estado natural es la paz, la cual parece ser tu blanco favorito del dรญaโ€”contestรณ รฉl sin alterarse, guardando las manos en los bolsillosโ€” Y es sobre lo que dije de tu รกrea... de verdad no entiendo el punto. Por mรกs que busquen, no sirve de nada. Los humanos siempre han sido caรณticos, impredecibles e ilรณgicos.

Tsukishima la mirรณ desde su imponente altura con una sonrisa ladina y autosuficiente, hablando como si estuviera a tres niveles de evoluciรณn por encima del resto del planeta.

โ€”En cambio, los dinosaurios eran simples, imponentes y perfecciรณn biolรณgica en su รฉpoca. La paleontologรญa estudia la grandeza de la naturaleza; la antropologรญa y la historia antigua solo estudian los errores de la gente muerta.

Fumi se detuvo en seco justo en el cruce de caminos que llevaba a los laboratorios. Ajustรณ el bolso en su hombro, apretรณ los labios y soltรณ una risita desafiante.

โ€”Es curioso que hables de "perfecciรณn biolรณgica" โ€”empezรณ Fumi con un tono dulce pero cargado de veneno acadรฉmicoโ€” Porque si mal no recuerdo, el Tyrannosaurus rex tenรญa una visiรณn estereoscรณpica bastante limitada y dependรญa excesivamente de su olfato debido al tamaรฑo de sus bulbos olfatorios, pero seguro debes sentirte identificado con el, por eso llevas ese llavero. Ademรกs, la mayorรญa de los terรณpodos del Cretรกcico Superior que tanto admiras terminaron extintos por no poder adaptarse a un cambio climรกtico drรกstico. Algo que la humanidad, con toda su "imperfecciรณn", logrรณ superar aprendiendo a moldear el fuego y la cerรกmica.

Tsukishima se congelรณ a mitad de paso. Abriรณ un poco los ojos detrรกs de las gafas, sorprendido por la fluidez con la que ella acababa de usar datos de su propio campo en su contra.

Fumi le dedicรณ una sonrisa resplandeciente, dio un paso hacia el sendero de la universidad y se girรณ sobre sus talones.

โ€”Para trabajar en el museo te falta mucho por aprender de historia de verdad, Tsukishima โ€”devolviรณ ella con impecable sutileza, guiรฑรกndole un ojo antes de darle la espalda y alejarse a paso firme.

Tsukishima se quedรณ plantado en la acera. Se acomodรณ los lentes con el dedo indice, masticando en silencio la punzada en su orgullo mientras la veรญa desaparecer a lo lejos.

โ€”Quรฉ chica tan molesta โ€”murmurรณ para sรญ mismo, antes de volver a ponerse los audรญfonos.

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