01. PrĂncipe de la mafia
FĂ©lixï»ż
Hoy es el dĂa. Una reuniĂłn importante solicitada por los Hwang, genial.En realidad no, estoy sudando y estoy muy nervioso, es la primera vez que hablarĂ© con alguien tan importante como la mafia Hwang.
<>repetĂ mentalmente.
Estuve practicando todo el dĂa ese diĂĄlogo, me darĂa mucha vergĂŒenza estropearlo con mi torpeza al hablar. He escuchado decir que la familia Hwang es algo extensa, mĂĄs o menos asĂ;Hwang Kai, el mayor, se encarga de dar la cara al pĂșblico, es casi una celebridad. DespuĂ©s viene; Hwang Taeyong, es el cerebro de todas las operaciones. Hwang Yuta, Âżnecesitas informaciĂłn sucia de alguien? Ăl es la persona perfecta. Hwang Juyeon, se encarga de desaparecer hasta la Ășltima huella dactilar de la escena del crimen. Hwang Karina, la primera hija del clan Hwang, es muy buena en finanzas y lavando dinero. Hwang Hyunjin, he escuchado poco de Ă©l, parece ser que es como un fantasma, escuchĂ© que es el que se encarga de temas legales. Buh, que aburrido. Hwang Yeji, es la melliza de Hyunjin, es buena para detectar traiciones y eliminarlas en un segundo, casi como si adivinarĂĄ. Y por Ășltimo, Hwang Niki, el que se encarga de hacerse notar. No es para nada silencioso para eliminar gente.
-Mi señor, los Hwang han llegado -la voz de mi empleado me hace despertar de mi trance. Afirmó con la cabeza para dejarlos entrar.
Sentarme en la silla de papĂĄ me hace sentir importante y poderoso.La presencia de los Hwang es increĂblemente imponente, siento como me hago pequeño en el asiento. Veo como un hombre, alto, guapo, muy... muy... muy sexy se sienta enfrente mĂo, sin dudar.
-He venido a hablar con usted en representaciĂłn de mis padres y algunos de mis hermanos que estĂĄn presentes -su voz era serĂa, casi profesional. Siento como un cosquilleo recorre mi cuerpo. Dios, ÂżquiĂ©n es ese hombre?
-Lo escucho -me limito a contestar. Siento que mi cuerpo va a colapsar del calor que siento
-Hemos venido a proponer una alianza. Una alianza en matrimonio para ser mĂĄs especĂficos
-ÂżM-matrimonio? -repito, aunque mi voz sale mĂĄs baja de lo que me gustarĂa.
El hombre frente a mĂ no se inmuta. Ni una ceja levantada, ni una sonrisa burlona. Solo cruza las piernas con calma, como si acabara de pedir una copa de vino y no mi futuro entero.
-AsĂ es -responde-. Una uniĂłn entre nuestras familias asegurarĂa estabilidad, protecciĂłn mutua y... control.
Miro de reojo a los demĂĄs Hwang. EstĂĄn ahĂ, dispersos por la sala como depredadores pacientes. Algunos observan en silencio; otros parecen evaluar cada respiraciĂłn mĂa. Me doy cuenta de algo inquietante: no estĂĄn aquĂ para negociar, estĂĄn aquĂ para medir si soy digno. Digno de ser parte de su creciente imperio.
-Mi padre no mencionĂł nada sobre esto -digo, enderezĂĄndome en el asiento-. Y aunque lo hubiera hecho, no soy alguien que tome decisiones asĂ a la ligera.
El hombre sexy -porque no puedo llamarlo de otra forma- inclina apenas la cabeza.
Por primera vez, sus labios se curvan en algo parecido a una sonrisa.-Lo sabemos, prĂncipe Lee. Por eso estĂĄ usted aquĂ... y no su padre.
-Podria decirme con quién estoy hablando porque no estoy entendiendo nada
-Hwang Hyunjin, mucho gusto.
Ah. El aburrido.
Trago saliva. AsĂ que Ă©l es el que se sentĂł frente a mĂ. Claro que sĂ. TenĂa sentido que el mĂĄs peligroso fuera el mĂĄs tranquilo. Y yo que pensaba que tal vez era un aburrido... puede que lo sea pero un aburrido muy sexy
-El acuerdo es simple -continĂșa-. Usted elige con quiĂ©n casarse dentro de nuestra familia. A cambio, los Hwang respaldarĂĄn a los Lee frente a cualquier amenaza... interna o externa.
Mi mandĂbula se tensa. Ellos saben mĂĄs de lo que aparentan-. ÂżY si me niego? -pregunto, sosteniĂ©ndole la mirada.
Hyunjin no responde de inmediato. Se inclina un poco hacia mĂ, apoyando los codos sobre la mesa. Su perfume me llega antes que sus palabras-. Entonces -dice en voz baja-, su reino seguirĂĄ cayendo. Y esta vez, nadie vendrĂĄ a salvarlo.
Silencio. El corazĂłn me golpea el pecho con fuerza. Tengo mil preguntas, mil miedos... y una sensaciĂłn peligrosa creciendo en mi estĂłmago.
Porque entre todas las cosas que esperaba hoy, no estaba preparado para elegir un matrimonio... ni para que el hombre frente a mĂ fuera parte del trato.
-Tómese su tiempo -añade Hyunjin, levantåndose-. Pero no demasiado. No espere que su reino se desplome.
-Hazlo -me tenso. Es mi padre, el monarca del imperio Lee. Un hombre que hace temblar la habitaciĂłn con su presencia aunque estĂ© en silla de ruedas- Ăl se casarĂĄ con alguno. Es un hecho.
Hyunjin extiende una sonrisa satisfecha en el rostro-. De acuerdo, podrĂamos proceder a firmar, Âżle parece bien, señor Lee?
-Si, por favor. Y una cosa mĂĄs, FĂ©lix irĂĄ a vivir con ustedes. Quiero que escoja bien al candidato. -me siento como un objeto en venta, esto es algo humillante, aunque no replico. No deberĂa hacerlo, a menos que me quiera ganar una regañada muy seria
-Bien, no hay problema. Es un honor recibir al prĂncipe Lee en nuestro hogar
Me voy a afuera, no soporto estar adentro, siento que se estĂĄn burlando de mĂ. SacĂł un cigarro del bolsillo del pantalĂłn y me lo pongo en la boca. RebuscĂł en los bolsillos mi chaqueta. Carajo, he olvidado el encendedor adentro.
-ÂżQuieres un encendedor? -me pregunta una voz detrĂĄs de mi. No tengo que voltearme para saber que es Hyunjin, la manera en que su voz me recorre el cuerpo como electricidad me hace reconocerlo.
-SĂ, por favor -el se acerca hacia mi, siento mi corazĂłn latir fuerte. Prende el encendedor y lo acerca al cigarro, sus dedos casi tocan mis labios y eso me pone muy nervioso. DespuĂ©s de prender mi cigarro se aleja.
-Fumar es malo para la salud. Y para el ambiente.
-¿Por qué me entendiste el cigarro entonces? -me apoyo en el balcón, tratando de no mirarlo. No quiero admitirlo pero su presencia la encuentro intimidante.
-Serå mi cuñado, no creo que sea apropiado negarle algo a alguien que pronto serå familia. Sea quien sea con elija casarse, pero eso claramente no me compete.
Hyunjin se acerca otra vez. No invade mi espacio...lo reclama.Antes de que pueda reaccionar, dos de sus dedos toman el cigarro y lo saca de entre mis labios.
-Oye-No termino la protesta.
Ăl inhala despacio, con una calma provocadora, como si no estuviera robĂĄndome el aire de los pulmones. El humo se le escapa por la nariz cuando exhala, y por un segundo olvido cĂłmo se respira.
Mi cara arde. Lo odio. Lo odio porque mi cuerpo reacciona antes que mi cerebro.
-Hyunjin- digo su nombre sin pensarlo. Suena mal. Ăntimo. Demasiado Ăntimo.
Ăl arquea apenas una ceja, divertido, y me devuelve el cigarro, pero no directamente: lo deja entre mis dedos, rozĂĄndolos adrede.
-No deberĂas confiar en mĂ -dice, bajando la voz-. Ni en mĂ... ni en ninguno de los Hwang.
Aprieto el cigarro con mĂĄs fuerza de la necesaria-. QuĂ© tranquilizador -respondo, sarcĂĄstico-. Justo lo que uno quiere oĂr de la familia con la que va a vivir.
Hyunjin se inclina a mi lado, apoyĂĄndose en el balcĂłn. Desde aquĂ la ciudad parece un tablero de ajedrez iluminado. Todo tan pequeño. Tan fĂĄcil de destruir-. No somos amigos, FĂ©lix -continĂșa-. Y todavĂa no somos familia. -Hace una pausa.- Somos aliados por conveniencia. Nada mĂĄs.
Lo miro al fin. De cerca es peor. Demasiado control, demasiada seguridad. El tipo de hombre que no pierde... porque nunca juega sin saber el final-. ÂżY tĂș? -pregunto-. ÂżTambiĂ©n eres solo âconvenienciaâ?
Sus labios se curvan en una sonrisa lenta, afilada-. Yo soy el que se asegura de que los contratos se cumplan -responde-. Incluso cuando alguien se arrepiente.
Un escalofrĂo me recorre la espalda-. Entonces -digo, obligĂĄndome a mantener la compostura- espero no darte demasiado trabajo.
Hyunjin se endereza y me mira de arriba abajo sin disimulo, como si ya estuviera evaluando mis lĂmites-. Eso estĂĄ por verse, prĂncipe Lee.
Se da la vuelta para irse, pero antes de cruzar la puerta añade, sin mirarme:- Haz una buena elección. -Otra pausa.- Porque una vez dentro de nuestra casa... no hay marcha atrås.
La puerta se cierra. Me quedo solo en el balcón, con el cigarro consumiéndose entre mis dedos y una certeza clavåndose en el pecho: No sé con quién me voy a casar.Pero sé que Hyunjin Hwang no va a dejarme salir ileso de esta partida.








