Parte 1
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Nota: Día 5 del incestember 2026 organizado por Sunmess Odinson. Aquí Bill y Tom son mujeres pero peculiares, se entenderá conforme lean, ya que en sí Bill es intersexual aquí.
NO LEER si te incomodan temas sensibles como abso escolar, entre otros.
Cuando Charlotte quedó embarazada, se sintieron felices por la noticia, ya que junto con Jörg querían ser padres, no tenían la mejor economía, pero les daba ilusión el tener un bebé.
Sólo que el vientre de Charlotte comenzó a crecer más rápido de lo normal.
—Estás comiendo demasiado —mencionó Jörg en un punto, y su mujer frunció el ceño, porque no se podía discutir con él, ella sabía que estaba comiendo más que lo usual, lo esperable para una mujer embarazada, sólo que tampoco tanto para que le creciera así el vientre, y las hormonas sólo hacían que quisiera ponerse a llorar porque si bien ambos habían querido ser padres, el cambio en su cuerpo, las molestias y demás sólo las llevaba Charlotte, no Jörg, ella comprendía que él tenía que trabajar como camionero, dejándola sola la mayor parte del tiempo, haciéndose cargo de casa y también para ganar algo de dinero, se iba donde algunos vecinos para lavarles ropa, plancharla o cocinarles, no pudiendo pasar tiempo en sus casas pero sí haciéndolo desde la suya para luego devolverles sus prendas limpias y planchadas, y sus ollas con comida.
Sólo que si bien no tenían un dinero para control de natalidad, Charlotte usaba lo que ganaba con sus vecinos para ir comprándose vitaminas prenatales y de esa forma es que se hizo su primera ecografía cuando tenía seis meses, ya algo cansada de los reclamos de Jörg por su alimentación, cuando él ni siquiera había sido capaz de cumplirle un antojo, haciendo que Charlotte sólo llevara culpa por lo que ingería, ya que la última vez que intentó pedirle que le comprara algo, no lo hizo, argumentando que no se lo merecía por estar así de gorda.
—Ya no me pidas antojos, mi amor, por favor —le había susurrado Charlotte a su bebé, entre sollozos, y de algún modo su hijo lo entendió porque desde ese momento no volvió a sentir antojos de nada.
Pero cuando estuvo haciéndose la ecografía, sola porque Jörg estaba demasiado cansado para acompañarla, es que Charlotte entendió el por qué había subido tanto de peso.
—Son gemelos monocigóticos porque comparten placenta y la misma bolsa amniótica —masculló el doctor mientras le pasaba el cabezal del ecógrafo.
Charlotte sonrió cuando vio las formas en la pantalla y escuchaba los latidos de sus pequeños, no era por lo que comía, es que habían dos.
—¿Son niños o niñas, doctor? —inquirió Charlotte en lo que profesional movió más el cabezal sobre su vientre.
—Son niñas, una de ellas está cubriéndose pero estos gemelos al compartir ADN siempre tienen el mismo sexo, la otra se le nota que es niña —explicó el galeno y Charlotte acentuó su sonrisa, en lo que sollozaba porque todo este tiempo había comido no por dos, incluyéndola, sino por tres, y aún así, lo había hecho con culpa por los comentarios de su marido.
Una vez que le dieron el informe, es que Charlotte regresó a casa, encontrando todo igual, con Jörg dormido pero tenía que contarle y mostrarle las fotografías para que conociera a sus pequeñas.
Lo removió con cuidado y él despertó frunciendo el ceño, fastidiado.
—Carajo, mujer, tengo que conducir en unas horas, ¿qué te he dicho de despertarme cuando duermo? —reclamó Jörg con tono enojado y el semblante también haciéndolo más que evidente.
—Es importante, Jörg, sino no lo hubiera hecho. Fui al médico y mira, tendremos dos niñas, aquí están —explicó Charlotte con emoción, mostrándole el informe con las fotografías, que su marido sólo alejó de un manotazo.
—¿Dos? ¿Tendremos dos hijas? ¡Mierda! Ahora más gasto, y tú qué ni me dejas dormir, ya sólo vete, mujer. Esto arruina de por sí todos nuestros planes —refunfuñó Jörg antes de darle la espalda, echándose a dormir.
El rechazo que sintió Charlotte fue tal que se puso a llorar apretando el papel contra su pecho, dejando la habitación que compartía con el padre de sus hijas.
Ni siquiera pudo decirle que tenía que programarse una cesárea ya que al compartir el saco era riesgoso un parto natural. Ella misma sabía que su seguro del Estado no se haría cargo de la cesárea, así que tendría que ver para ella misma costeársela aunque fuera pagando de a pocos. Era como si estuviera sola, porque sabía que no tenía más familia, sólo Jörg, con quién ni siquiera estaba casada.
…
El día de la cesárea, cuando Charlotte tenía siete meses, es que nacieron sus niñas, sólo que… Había algo irregular, lo supo por las expresiones de los médicos al ver a las pequeñas en la incubadora.
—¿Qué sucede? ¿No están bien mis niñas? —preguntó Charlotte, que ya hasta sabía los nombres que le pondría a sus bebés, iban a ser sus pequeñas Annabelle y Thomasin, sus preciosas gemelas que se moría por abrazar, sólo que el sentir una incertidumbre por el comportamiento extraño de los médicos y enfermeras la ponía de mis nervios.
Y cuchicheaban más entre sí, antes de que una enfermera se acercó con una de sus bebés en brazos, haciendo que Charlotte no pudiera cargarla por la cesárea pero sí la acarició, era tan pequeña que sólo hacía que sintiera mucho amor en su pecho.
—Sus gemelas… Una tiene una anomalía —musitó el doctor, mientras venía otra enfermera con la otra bebé.
—¿Anomalía? Pero las veo perfectas —habló Charlotte, contando los dedos de sus bebés, fijándose que sí, estaban completos.
Pero luego es que lo comprendió cuando mostraron debajo de la manta.
Una de sus niñas tenía pene, pero no testículos, y Charlotte pensaba que seguro era normal, era un varón, pero el doctor insistía que eso se daba en gemelos que no compartía bolsa ni placenta, o directamente con mellizos, que era una anomalía porque tampoco tenía testículos como si más bien el clítoris se hubiera desarrollado de más, y los labios vaginales cerrados, ya que había un espacio más largo entre el perineo hasta el trasero de su hija.
Que tendrían que ver ese tema a futuro, porque su otra bebé sí poseía una vagina normal.
Charlotte no sabía cómo sentirse, pero seguían siendo sus hijas, sus niñas y… Al momento de llenar los datos de la partida de nacimiento, pusieron que eran dos mujercitas.
Jörg ni siquiera fue capaz de ir a recogerla, ella tuvo que regresarse sola en taxi con sus pequeñas, teniendo que recibir ayuda de las enfermeras para subirse, haciendo que Charlotte se cuestionara muchas cosas al momento de ver a sus niñas, porque eran preciosas, pero se sentía sola, ellas eran su razón de vivir, sólo que… El mundo no entendería fácilmente la anatomía de su pequeña Annabelle, tendría que ser algo que ocultar, principalmente en aquel pueblo, porque pueblo chico, infierno grande recitaba la frase y era algo muy cierto.
Se suponía que ella quería tener un bebé para completar la familia que añoraba tener, sin embargo, se sentía más como una madre soltera, incluso con las hormonas a flor de piel, y lidiando con la noticia sobre su pequeña, es que ni siquiera podía decírselo a Jörg y ese vacío sólo le hacía sentir más miserable, no obstante, no podía enfocarse en ello, no cuando sus bebés la necesitaban firme y fuerte por ellas.
…
Más pronto que tarde, Charlotte supo que esa soledad sólo era el vaticinio de todo lo que seguiría, porque Jörg no soportó la noticia de que una de sus hijas no fuera normal, la consideraba una abominación y Charlotte destrozada prefirió quedarse sola que seguir recibiendo aquel rechazo del padre de sus hijas.
—No les faltará nadie más porque mamá siempre estará para ustedes —les aseguró la mujer para luego besarles sus pequeñas frentes con todo el amor que les tenía, por más que también estuviera llorando al hacerlo.
…
Conforme Annabelle y Thomasin fueron creciendo, es que también fueron demostrando sus distintas personalidades, ya que Annabelle solía ser más introvertida, y Thomasin, por el contrario, era más extrovertida, pero manteniéndose siempre protectora con su hermana diez minutos menor.
Charlotte veía cómo es que sus gemelas crecían, y que entendió también por qué habían repetido que su “Billie”, cómo era que le decían de cariño, era una niña y no un niño, ya que le comenzó a crecer el busto, un poco más tarde que a Tomie, pero estaba allí, su propio cuerpo era más delgado, tirando más a una forma andrógina al ser alta, sin cintura marcada ni caderas anchas, mientras que Tomie sí tenía el cuerpo con cintura estrecha, y pechos de un tamaño un poco más grande que el promedio, sólo que su hija mayor no tenía vello corporal, ni tampoco le venía el período, siendo algo inusual porque su hija ya tenía catorce años, aunque decían que en ocasiones así venía tarde, como de quince o dieciséis.
Sólo que tanto Tomie como Billie habían lidiado con comportamientos negativos a lo largo de su vida, desde que Billie tenía que guardar sus distancias en la escuela, usando el baño de niñas, sí, pero no pudiendo bañarse con sus compañeras, o cambiarse el uniforme de Educación física con todas presentes, y Tomie, sólo por apoyo moral, hacia lo mismo, consiguiendo que el resto viera esto como falta de confianza y como si quisieran ocultar algo.
En las clases de Natación, era lo mismo, Billie usaba una bermuda por encima de la ropa de baño, algo que había sido respetado por su maestra, más que nada porque sí habían leído el archivo de la menor, a sabiendas de su caso especial. Sólo que lo diferente siempre atrae atención, y no siempre de forma positiva, y por eso había un enigma frente a lo que ocultaba Billie, y al parecer también Tomie, ya que ella seguía cosas por imitación, para proteger a Billie, y que el cuestionamiento fuera sobre ambas.
Sólo que Billie sabía que llamaba más la atención, porque si bien ambas podían mantener ese comportamiento de ocultarse, Tomie sí tenía un cuerpo más femenino que ella, ya que incluso aunque Billie se depilara las piernas o axilas, no era como Tomie que hasta parecía el cuerpo de las modelos de revista, siendo lampiña, con un cuerpo bien formado hasta pechos que eran de envidiarse y por eso Billie había querido establecer las diferencias entre ambas, tiñéndose de negro, adquiriendo un look más oscuro, y hasta haciéndose piercing a escondidas, tanto en la lengua como en la ceja.
Pero Tomie al ver eso de su hermana, decidió también hacerlo, no como tal teñirse de negro o en aquellas zonas, más que nada pensando en que si la veía su mamá iba a reclamarle a Billie y prefería que lo hiciera con ambas, así que se hizo un piercing en el labio y un cambio de look más radical porque no sólo se aclaró su cabello sino que se hizo rastas, manteniendo esa distinción, sólo que también con un cambio de look transgresor que fue un dolor de cabeza para Charlotte pero terminó por dejarlo pasar.
Eran adolescentes al fin y al cabo.








