Capítulo 1: Grayfia Lucifuge
Disclaimer: Naruto, Highschool DxD y sus personajes no me pertenecen.
Hola, esta es una nueva comisión anónima, espero les guste.
Luego de que la cuarta guerra terminara, Ay no tuvo ni siquiera un día libre para relajarse.
Entre ver cuáles fueron sus bajas, a firmar un tratado de paz con los malditos ninjas de Konoha para que el rubio idiota no les destruya la aldea, el Raikage solo quería tener un momento pare él.
“Mierda, esto es la vida.” Ay suspiro.
El hombre negro disfruto de las aguas calientes de Kirigakure, luego de una intensa reunión diplomática con la Mizukage, que paso toda la hora mostrándole su escote y tentándolo con sus enormes tetas.
Sabiendo que no podía actuar bajo sus instintos y caer en una trampa, Ay aprovecho la invitación a las aguas termales para relajar los músculos.
Sirvió.
El agua caliente hizo milagros con los músculos del hombre, que veía con los ojos entrecerrados un sello que Jiraiya le dio hace años en una noche de putas luego de una reunión con Konoha.
“El mejor tipo de relajo, ¿eh?” Ay recordó las palabras del sabio de los sapos. “Qué diablos, vamos a intentarlo.”
El rubio aplicó chakra en el sello, que tenía los kanjis de servicio, pecado y demonio en él, antes de alzar la ceja cuando un sello se formó en las rocas del camino a los camarines, una figura formándose en frente de él.
“Vaya…” El Raikage pensó. “Esa si es una figura de pecado.”
La demonio, el hombre supuso, tenía puesta un traje de criada que resaltaba su generosa delantera, con pelo plateado arreglado en trenzas y ojos plateados, la fémina era tan hermosa como la mujer que estuvo tentándolo todo el día.

“¿Cómo es que llegue aquí?” La demonio vio a todos lados antes de notar al humano. “¿Tú me invocaste?”
“Si, ¿Qué eres?” Ay le pregunto con un tono dominante, sintiendo la energía que emanaba la bómbon.
“Una demonio.” Grayfia hizo una reverencia al escuchar el tono autoritario del hombre, actuando acorde a su trabajo. “Grayfia Lucifuge, una criada invocada por el contrato.” La reina definitiva fue rápida para entender su situación. “Su poder es inmenso.”
“Soy Ay, el tercer Raikage.” El hombre negro se presentó con orgullo.
“Un gusto.” La tetona mujer vio los alrededores con más detenimiento.
Como un humano puede llegar a sentirse tan fuerte como Serafall-sama era un misterio para la Lucifuge, pero eso daba una razón para que ella sea invocada como si fuera un demonio de clase baja.
“¿Para qué me invoco?” Grayfia no rompió carácter. “Cumpliré con el deber lo mejor que pueda.” La peliplateada tenía que prepararle el uniforme a Millicas y a su esposo, que querían ir con atuendos a juego a una fiesta.
Ella debía detener a Sirzechs de elegir un traje estúpido.
“Bueno…” Grayfia rodo los ojos cuando sintió la mirada del hombre sobre sus pechos. “El sello dice servicio y pecado.”
“Ya veo, es ese tipo de contrato.” La criada suspiro.
Grayfia se reusaría en circunstancias normales, pero ella debía saber cómo el hombre obtuvo el sello, y porqué un humano normal tenía tanto chakra, la criada reconoció la necesidad de hacer algo que no quería.
Sirzechs entendería la necesidad de obtener información.
“Entendido.” La Lucifuge le sonrió al hombre, su sonrisa tan falsa como la amistad entre aldeas elementales. “Estoy a sus órdenes.”
Ay solo la miro, y sonrió.
X – X – X
“¿Por qué no me sorprende?” La criada rodo los ojos, desnuda en la cama del hombre.
“Si, son mucho mejores de lo que había creado.” Ay suspiro, montando el pecho de Grayfia y moviendo su polla en medio de los melones de la demonio.
Grayfia debió haber imaginado que el hombre iba a disfrutar de sus pechos, como todos los hombres con los que ella se ha acostado, aunque no sean muchos.
“Hombres.” La Lucifuge se quejó en su mente. “Les ponen un par de pechos y se vuelven ángeles caídos prematuros.”
Ay movió sus caderas hacia adelante y atrás, su enorme polla siendo envuelta por el igual de enorme busto de la criada, la punta de su polla oscura desapareciendo en medio de los pechos de Grayfia, apareciendo y casi golpeando el mentón de la criada cuando él se movía hacia adelante.
La peliplateada suspiro, llevando sus manos a sus senos para apretarlos contra el duro pene, viendo al hombre con una cara neutra, moviendo sus redondos pechos lentamente contra la pelvis de su invocador.
“No pongas esa cara.” Ay soltó las tetas de la demonio. “Tienes una cara bonita, se vería mejor con una sonrisa.”
El Raikage llevo una mano a la cara de la fémina, acariciando los rosados labios de la mujer, sin parar en ningún momento sus movimientos de caderas, las manos de la Lucifuge manteniendo los melones alrededor de su verga para que él folle el glorioso busto que vino con el sello.
“Sonríe.” Ay le ordeno, metiendo su dedo en la boca de la demonio.
La criada sonrió tal como el cliente le pidió, lamiendo con su lengua el calloso dedo y sacudiendo sus tetas una contra la otra, estimulando la polla en medio de ellas.
Ay gruño, satisfecho por la pasividad de la belleza de pelo plateado, llevando su otra mano para frotar suavemente el coño de la Lucifuge.
La sonrisa de Grayfia se volvió un poco más autentica cuando Ay comenzó a estimular su vagina, el hombre obviamente preparando su agujero para después follarlo, pero la preparación era siempre bienvenida.
“Quizás esto no será tan malo.” La mujer vio la polla en medio de sus pechos. “Nada malo.”
Ay vio a la fémina lamerse los labios y sonrió orgulloso, acariciando la mejilla de Grayfia mientras se movía más rápido contra el enorme busto, su oscura polla resaltándose cuando salía de la suave prisión, los pálidos pechos de Grayfia tomando un brillo bastante atractivo a medida que ambos comenzaban a sudar por la intensa actividad.
Grayfia no pudo evitar bajar la mirada, viendo el prominente glande aparecer en medio de sus pechos, la oscura polla pulsando contra su cuerpo y haciendo que ella sienta algo de excitación.
Ay aumento la velocidad de sus embestidas, las tetas de Grayfia siendo impulsadas hacia la hermosa cara de la demonio, el Raikage gruñendo por el placer que le provocaba el enorme busto de la mujer.
La polla del hombre golpeo el mentón de Grayfia, Ay acariciándole los labios a la fémina para luego bajarle el mentón, para que la punta del pene golpee los labios de la peliplateada.
“Diablos, estas tetas están en otro nivel.” Ay admiro los pechos de la Lucifuge. “Pero quiero probar tu boca.”
Grayfia no pudo evitar gemir cuando los dedos del hombre negro entraron en su coño, sus labios siendo golpeados por el pulgar de su invocador, y sus tetas siendo frotadas contra el enorme falo, el más grande que ha sentido en medio de sus enormes senos.
“Si, voy a disfrutar algo de esto.” La criada sonrió, abriendo la boca.
Ay jadeo cuando la tetona mujer le dio una lamida a su falo, mientras la criada movió con fuerza las tetas contra su pelvis, el choque de carne contra carne calentándolo más y haciendo que él aumente aún más la velocidad de sus embestidas.
Grayfia abrió más la boca, sus dientes rozando la verga cuando Ay se movía contra sus grandes pechos, su lengua presionando la uretra del gordo glande, para luego moler sus senos contra los huevos de Ay cuando este se movía hacia atrás.
Los dedos de Ay se movieron contra el coño de la Lucifuge sin control alguno, los dedos entrando y saliendo a un ritmo errático, Ay más preocupado con preparar el coño que complacer a Grayfia.
Apenas el Raikage sintió sus dedos mojarse con los fluidos de Grayfia, el hombre dejo de jugar con el coño de la mujer.
“Abre más tu boca.” Ay le dijo de pronto, levantando la mano.
Grayfia de inmediato levanto la cabeza, adivinando las intenciones de Ay, que embistió contra el rostro de la criada apenas ella se acomodó, la mitad de su verga entrando en su boca, sus tetas golpeando su mentón por la embestida de Ay.
“Mucho mejor.” Ay gruño.
El Raikage agarro la cabeza de la Lucifuge con ambas manos, sin importarle que el cabello de la peliplateada se ensucie, y la pego a las enormes tetas de ella, la mitad de su verga siendo lamida por la habilidosa lengua de la demonio, la otra mitad en medio de las enormes tetas de Grayfia.
Ay comenzó a mover la cabeza de la mujer hacia arriba y abajo, los labios de la fémina lamiendo cada pulgada de carne a su alcance, el hombre cerrando los ojos al sentir como la criada respondía a sus acciones.
Grayfia lamio la polla de Ay tanto como podía, comenzando a sacudir sus senos alrededor de la verga de Ay, los montículos de carne frotando sus mejillas por la posición, la mujer cerrando los ojos mientras disfrutaba de mamar la gruesa verga.
Serafall si tenía razón con que era rico hacerlo con hombres negros.
Ay sonrió al ver como su polla era lamida por la boca de Grayfia, el tronco siendo estimulado por las gordas tetas de la mujer, y solo pudo dar una docena de embestidas más antes de levantarse del estómago de Grayfia.
“Ponte en cuatro.” El Raikage le ordeno a la criada.
La demonio fue convocada para complacerlo, Ay no vio la necesidad de irse con rodeos cuando lo único que quería era follarla.
Grayfia se giró en la cama, mostrando a Ay su perfecta retaguardia por el acto, la mujer apoyando sus manos en las sábanas y levantando su frente, apuntando su respingado culo al excitado hombre.
Ay sonrió, y se puso de rodillas detrás de la peliplateada, golpeando las nalgas de Grayfia, que cerró los ojos mientras tomaba respiros profundos para calmarse, y no atacar al hombre por su poco tacto.
“Muy buen culo.” Ay noto, separando las mejillas de Grayfia. “Muy, muy bueno.” El hombre froto el ano de la Lucifuge.
“Espere, por favor…” La criada abrió los ojos. “Pensé que quería usar mi vagina.”
“Después probare tu coño.” Ay le dijo, siendo mucho más vulgar. “Pero quiero follarte el culo primero.”
El Raikage no le dio tiempo a la voluptuosa mujer de actuar, y presiono su polla contra el agujero fruncido de la criada, la chica jadeando por la sensación, cosa que Ay aprovecho para agarrar las caderas de Grayfia, y embestir.
El rubio alcanzo a meter la mitad de su verga dentro del culo de la Lucifuge, que grito de la sorpresa, hasta que la presión lo abrumo, y él tuvo que sacar la verga del apretado recto.
“Mierda, está muy apretado.” Ay sonrió, sus ojos brillando por el reto. “Pero sin dificultad, la recompensa no es tan sabrosa.”
“¿De que esta …?” La mujer trato de preguntar.
Una fuerte embestida de Ay la callo, la criada abriendo la boca en un grito silencioso cuando el hombre volvió a meter su verga en su recto, las manos del hombre apretando sus caderas con tanta fuerza que ella sintió dolor por un humano.
Y placer al sentir su culo ser llenado.
Ay gruño, acomodándose contra la sexy criada, sacando casi toda su verga, dejando la punta del pene dentro del ano de Grayfia, y volviendo a embestir a la mujer, metiendo más de la mitad de su verga dentro de ella.
Grayfia ahora gimió en voz alta, su voz excitando más a Ay, qué aumento la velocidad de sus embestida, metiendo y sacando la mitad de su verga del culo de la Lucifuge, seis pulgadas de carne ampliando las paredes anales de la Lucifuge, que cerró los ojos.
“¡Ahhh!” La mujer grito de la sorpresa cuando el hombre embistió más de lo habitual. “¡Ohhhhh!” Grayfia cerró los ojos, sonriendo contra su voluntad.
“Casi…” Ay murmuro, volviendo a moverse hacia atrás.
El kage quería follar el culo de Grayfia duro y fuerte, como le gusta a él, pero primero debía acostumbrar el agujero a su enorme verga, cada corta embestida llevándolo más cerca a su objetivo.
Ay apretó las caderas de Grayfia, llevándola hacia él y enterrando nueves pulgadas de verga dentro de la criada, que volvió a gritar, el cuerpo de la Lucifuge temblando en su agarre.
“No se contenga.” Grayfia por fin hablo, girando la cabeza para verlo con lujuria. “Soy más fuerte que un humano normal, hágalo que usted plazca.”
Ay de inmediato embistió con todo, enterrando sus doce pulgadas de verga en el recto de Grayfia.
Grayfia grito del dolor y el placer, su culo siendo invadido por la polla más grande que ha sentido en su vida, el hombre comenzando de inmediato a moverse hacia adelante y atrás, embistiendo contra su agujero lentamente, con embestidas cortas pero poderosas.
“Mierda, sí que estas apretada.” Ay jadeo, sacando la mitad de su verga del recto de la Lucifuge.
Grayfia volvió a gritar cuando el hombre negro enterró toda la verga dentro de su culo por segunda vez, su trasero resonando por la fuerza de la penetración.
“Ohhh, su…” La demonio gimió con fuerza.
Ay se rio, y siguió embistiendo contra la sensual mujer, su duro falo adentrándose en lo más profundo del recto de la Lucifuge.
Grayfia solo gimió más fuerte, acostumbrándose a la invasión a su agujero anal, el hombre llenando su culo con fuertes estocadas, nunca sacando toda la verga, haciendo que su culo se acomode al gordo falo.
Ay gruño cuando la puta se acomodó en la cama, inclinándose levemente hacia abajo, dejando el redondo culo levantado y haciéndolo ver aún más grande de lo que era.
“Mierda, es una muy buena vista.” El Raikage admiro la retaguardia de la mujer, antes de continuar.
El hombre llevó sus manos a las firmes nalgas de Grayfia, apretando la blanca carne mientras seguía embistiendo contra el recto de la criada.
La Lucifuge sintió sus piernas y brazos flaquear con cada penetración, el glande del hombre golpeando justo ese punto sensible que la hacía gritar a viva voz.
“¡Ah!” Grayfia grito, cuando Ay la embistió con más fuerza de lo usual.
“Así, gime más fuerte.” Ay sonrió.
El hombre embistió con mucha fuerza, haciendo que el cuerpo de Grayfia temblará, las grandes manos del Raikage manteniendo las caderas de la peliplateada en el lugar, Ay poniendo todo su peso contra la belleza invocada.
Grayfia abrió la boca para chillar, tapando su cara sonrojada por la actividad en la cama, el hombre embistiéndola desde arriba, como si él quisiera romperla en dos.
Ay no paro en ningún momento, su mente nublándose por el placer que le provocaba el culo de la demonio, soltando las nalgas de la Lucifuge para presionar sus manos en la espalda de Grayfia.
La verga de Ay entraba y salía con rapidez del recto de la criada, Ay gruñendo y Grayfia gimiendo, el hombre enterrando su oscura verga en el culo de la demonio con cada embestida, aplastando las nalgas de la Lucifuge con su pelvis.
“Ahhh.” Grayfia trato de calmar sus gemidos, sin mucho éxito. “Más…” El placer la abrumo, y ella se olvidó de su objetivo.
Solo quería sentir la polla arruinándole el culo para otros demonios.
Ay saco su verga del culo de Grayfia súbitamente, la fémina exclamando sonidos de decepción, mientras que el hombre vio con orgullo el abierto agujero de la Lucifuge, antes de levantarse, viendo con condescendencia a la criada desde arriba.
“¿Qué está haciendo?” Grayfia pregunto. “Vuelva a meterlo.” La criada pidió, desesperada por volver a ser penetrada.
“Jaja, el sello de Jiraiya sí que me trajo a una buena puta.” Ay la insultó.
Grayfia mordió los labios cuando Ay volvió a apuntar la polla a su ano, el hombre ahora apoyándose en sus pies en vez de las rodillas, presionando su espalda con las manos.
Ay embistió con fuerza el recto de Grayfia, la mujer gritando de placer mientras él hundía sus doce pulgadas de verga dentro de ella, Ay gruñendo ante la presión contra su verga.
“No paso ni un minuto y vuelves a estar tan apretada como al principio.” El viejo verde dijo divertido. “Las demonios son unas putas diferentes a lo normal.”
“¡OHHH!” Grayfia respondió con un grito el comentario despectivo.
El negro pedazo de carne entro y salió del culo de Grayfia a una velocidad vertiginosa, el Raikage usando su chakra para aumentar aún más su velocidad, taladrando el recto de la criada con su enorme polla.
“Mierda, no voy a aguantar mucho más.” Ay maldijo por lo bajo.
El Raikage aplasto a la mujer más pequeña con su fornido cuerpo, sus bolas golpeando el chorreante coño de Grayfia por la fuerza de sus embestidas, Ay usando todas sus fuerzas para disfrutar del culo de la criada.
“Me voy a correr.” La sonrojada Grayfia dijo, como si no creyera lo que estaba diciendo.
“Yo igual.” Ay gruño, chocando con el culo de la criada.
La Lucifuge grito del placer, el hombre embistiendo contra su recto, sus piernas temblando por el impacto de la penetración, su agujero anal siendo moldeado alrededor de la verga, su invocador jadeando encima de ella.
“Voy a llenar este apretado culo.” El Raikage anuncio.
La mujer solo pudo asentir contra la cama, ocultando su rostro, la almohada encubriendo su chillido de placer, escuchando como el hombre jadeo antes de liberar una caliente corrida en lo más profundo de su recto.
El coño de la Lucifuge exploto en las sábanas, las manos de Ay siendo lo único que mantuvieron las caderas de Grayfia levantadas, la mujer madura perdiendo los sentidos por unos instantes.
Ay siguió embistiendo mientras se corría, disfrutando como el recto de Grayfia apretaba su verga, el hombre liberando una segunda corrida, pintando el colon de la peliplateada con su potente leche.
“Estuvo bueno.” El hombre negro dijo, separándose de la mujer.
El cuerpo de Grayfia cayó por completo a la cama, los muslos de la mujer siendo mojados por sus fluidos, Ay viendo con soberbia como su semen comenzaba a salir del culo de la sirvienta.
Ay miro su verga, y alzo una ceja el ver como una esfera de agua le limpio la verga, el shinobi no sintiendo en algún momento el uso de chakra.
“Las demonios son más interesantes de lo que pensé.” Disfrutando de la fría sensación.
Grayfia solo sonrió, levantando el rostro, rojo por la intensa actividad, moviendo la mano en círculos mientras limpiaba la verga de su invocador.
“Todavía no termino de hacer mi tarea.” La peliplateada dijo, viendo la verga con hambre.
“¡Ha!” Ay se tiró a la cama de espaldas. “A eso le llamo dedicación por el trabajo.”
Grayfia solo asintió, sin intentar enmascarar su excitación, apoyándose en sus manos y rodillas mientras se acercaba gateando al hombre negro.
La verga de Ay se veía aún más imponente desde ese ángulo, y la criada solo pudo lamerse los labios, antes de montar al fornido humano.
Ay solo sonrió al ver a la hermosa criada encima de él, las enormes tetas de Grayfia pareciendo muy firmes a pesar de su impresionante tamaño, a meras pulgadas de distancia de él, haciendo que sus dedos pulsen por la necesidad de tocarlos.
“Paciencia Ay.” El hombre se dijo a sí mismo, prefiriendo concentrarse en el hermoso rostro de la criada sumido en la concentración. “Disfruta el momento.”
La Lucifuge sonrió elegantemente al hombre, tal como toda reina aprendió para complacer a los invocadores, y agarro la verga de Ay, apuntándola a su coño.
Tanto Shinobi como demonio jadearon por el contacto de la polla contra los labios bajos de Grayfia, la reina de Sirzechs mostrando une expresión determinada, comenzando a sentarse en la verga de Ay, su boca abriéndose en un gemido silencioso.
“Mierda, es casi tan bueno como tu culo.” Ay maldijo, sintiendo la concha de Grayfia amoldarse a su grosor. “Sigue así.”
La criada asintió, temblando al sentirse llena por la verga del hombre, y bajando la mirada para notar con algo de temor como le faltaba la mitad de la polla para sentarse en el regazo del hombre.
“Vaya…” Grayfia se guardó sus pensamientos, dispuesta a seguir con el contrato.
La peliplateada apoyo las manos en el pecho del hombre negro para una mejor postura, levantando un poco las caderas, para luego volver a bajar sobre la polla, sin intención de parar hasta tener toda la verga dentro de su coño.
La Lucifuge no pudo aguantar el gemido, liberando un sensual sonido que calentó aún más al Shinobi, Grayfia noto la mirada de Ay fija en sus enormes pechos, dándole el impulso que necesitaba.
“Mueve bien esas bellezas.” Ay ordeno, golpeando con suavidad los muslos de Grayfia.
“Como ordene.” La criada sonrió.
Grayfia comenzó a mover las caderas hacia adelante y atrás, bajando lentamente sobre la verga del hombre negro, sus pechos levantándose y bajándose con cada movimiento, tapando su rostro de la visión del Raikage por el tamaño de estos, los gemidos de la mujer subiendo de nivel y tono a medida que ella recibía más verga.
Hasta que la mujer se sintió lista, y de un sentón, recibió las doce pulgadas de carne en su apretado coño.
“¡Ahhh!” Grayfia grito, sintiendo la polla hasta el útero.
“No te quedes quieta, mueve esas caderas.” Ay dijo, moviendo los brazos.
Grayfia levanto las caderas levemente, hasta que el falo del invocador golpeo su punto g, haciendo que ella chillara de placer y cayera sobre el regazo de Ay, volviendo a ser llenada por la dura verga.
“¡Oh!” La mujer arqueo el cuerpo por la dicha, sus senos impactando contra el otro.
Ay gruño y agarro las caderas de Grayfia, viendo el espectáculo con hambre, y comenzando a mover el cuerpo de la hermosa demonio contra su verga.
La mujer cerro los ojos, siendo movida como muñeca de trapo hacia adelante y atrás, hacia la derecha e izquierda, la polla oscura haciendo estragos en su mojada concha, la punta del pene moviéndose dentro de su útero, el hombre llenándola como pocas veces ha disfrutado.
“Toca tus tetas.” Ay ordeno, disfrutando del coño de la puta, pero queriendo más.
La peliplateada levanto los brazos y agarro ambos pechos con las manos, levantándolos por unos momentos, gimiendo cuando Ay la levanto unas pulgadas y la bajo con fuerza, haciendo que sus pechos escapen del agarre.
“Agárralas mejor.” El ninja se rio.
La mujer solo gimió mientras volvía a tocar sus pechos, ahora pegándolos uno contra el otro mientras su cuerpo era levantado y bajado por las manos de Ay, la verga entrando y saliendo de su coño con facilidad, sus paredes moldeándose contra el grosor del enorme pene.
Los melones de la mujer eran sacudidos por los rebotes de Grayfia, la Lucifuge comenzando a moverse por su cuenta, levantándose hasta casi sacar la polla de su coño, bajando con fuerza hasta tragar más de la mitad de la hombría del Raikage, repitiendo el proceso y acelerando de a poco.
“Eso querida, que tu coño bañe mi verga.” Ay animo a la demonio.
Ay acaricio las caderas de la demonio por unos momentos antes de bajar las manos y apretar con fuerza el culo de la Lucifuge, que exclamo de la sorpresa, antes de volver a rebotar sobre su verga, moviendo las caderas contra sus manos.
“Se siente tan bien.” Grayfia admitió, su rostro sonrojado por la intensidad de la follada. “¿Quizás este interesado en invocarme de nuevo?” Aprender más de este mundo y disfrutar de la polla del hombre sonaba como matar dos ángeles caídos con un hechizo.
“Me gustaría, pero gaste mucho chakra invocándote ahora.” Ay dijo, sacudiendo la masa que tenia en las manos. “Debes mostrarme que vale la pena.”
“Hare mi mejor esfuerzo.” La mujer lo miro con deseo, los ojos rojos de la mujer sorprendiendo al Shinobi.
La peliplateada apoyo sus brazos en el pecho de Ay, apretando sus enormes tetas una contra la otra para darle una buena vista a su cliente, y se sentó con fuerza sobre la verga, aguantando el chillido de placer, sonriendo con algo de baba formándose en sus finos labios.
Ay gruño del placer, la belleza invocada comenzando a moverse mucho más rápido, levantándose y bajando con fuerza sobre su verga, las paredes vaginales de la mujer mojando su polla y envolviéndola de una manera muy placentera.
“Me estas convenciendo.” Ay dijo, dándole unas fuertes nalgadas a los perfectos cachetes de la Lucifuge. “Pero no es suficiente.”
Grayfia solo siguió gimiendo, no poniéndose nerviosa ante los comentarios de su bien dotado invocador, ahora meneando su trasero en círculos cada vez que ella se sentaba sobre la enorme polla dentro de su coño.
Hacia adelante y atrás, dando pequeños sentones, la peliplateada le sonrió seductoramente al hombre negro, asegurándose de tener siempre más de la mitad de la polla de Ay dentro de ella.
El coño de la hermosa demonio mojo las bolas de Ay como señal de excitación, mientras que el Raikage solo pudo golpear con fuerza las nalgas de Grayfia, tratando de que ella cambie la expresión.
No hubo caso, y la Lucifuge grito de placer mientras se corría alrededor de la verga del Shinobi, que solo sujeto el culo de la criada y comenzó a moverla hacia adelante y atrás, cambiando los rebotes por un simple movimiento de caderas.
“Voy a llenar tu coño.” Ay ordeno, ya en el límite.
“¡Ahhh!” La mujer no aguanto el placer del orgasmo, y sus brazos perdieron la fuerza.
La sirvienta cayo en el musculoso pecho de Ay, sus enromes senos aplanándose contra el hombre mientras que su coño era usado por el invocador sin que a este le importe lo sensible que ella se sentía.
“Espero que esto sea suficiente.” Grayfia pensó. “Quiero sentir esta polla más veces.” Sirzechs seguramente entenderá que esto era solo una operación de reconocimiento de una posible amenaza.
Ay no supo lo que estaba pensando la voluptuosa, ni le importo, moviendo las caderas de Grayfia hacia adelante y atrás, metiendo su polla en lo más profundo del agujero vaginal de la Lucifuge, embistiendo contra la criada mientras sentía su cuerpo llegar al límite.
La criada presiono la cara en el cuello de Ay, su cuerpo moviéndose sobre el cuerpo más grande de su invocador, gimiendo en voz baja, con la voz cortada, mientras ella sentía las embestidas cortas de Ay volverse más erráticas, su trasero siendo apretado con aun más fuerza, marcando su piel con los grandes dedos.
“Aquí viene.” Ay le señalo, sin dejar de mover a la criada.
“Dentro.” Grayfia recordó los gustos de los hombres mayores. “Quiero su leche dentro.” A los hombres de avanzada le gustaba correrse dentro de mujeres más jóvenes, y esa es su apariencia, a pesar de tener más de 200 años.
La hermosa mujer estuvo en lo correcto, y pronto Ay rugió mientras pegaba las caderas de Grayfia contra su entrepierna, su verga atravesando el útero de la mujer, que grito de la sorpresa cuando el hombre negro libero su potente corrida directo en el útero de la Reina más fuerte del inframundo, el Raikage sin soltar el culo de la criada en ningún momento.
El dúo de poderosas personas respiro pesadamente, Ay levantando a la mujer de su verga, que cayó flácida apenas salió del coño de Grayfia.
“Hace tiempo que no me corría tanto.” Ay dijo divertido.
“Me imagino.” La criada dijo sumisa.
La Lucifuge sintió la abundante corrida salir de su abusado coño y caer en los abdominales de Ay, al cual no pareció importarle el hecho, viéndola con una sonrisa come mierda que le recordó a Grayfia al líder de los ángeles caídos.
“Bueno, creo que te voy a invocar de nuevo.” Ay le dijo, moviendo a la mujer por el culo para sentir las enormes tetas contra su pecho. “¿Uso el mismo sello de antes?”
“Si, voy a convertirlo en uno permanente.” La peliplateada le sonrió. “Pero ahora debo irme, tengo que preparar la vestimenta de mi esposo y mi hijo.”
“Como tú quieras.” La sonrisa de Ay aumento al saber que se foll a una mujer casada. “Solo prepárate para ser invocada cuando yo quiera volver a disfrutar de tu cuerpo.”
“No estoy disponible siempre.” La demonio le dijo, mientras se levantaba y un sello se formo en la cama. “Le diré mi horario en la siguiente invocación.” Y antes de que Ay replicara, La peliplateada desapareció.
Ay miro a todos lados, notando las sabanas sucias, su cuerpo sudado, y cubierto por los fluidos de ambos…
“Mierda, ya quiero follármela de nuevo.” Ay cerro los ojos. “Jiraiya sí que sabe encontrar buenas putas.”
Lastima que muriera tan joven, al Raikage le hubiera gustado intercambiar más historias.





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