El Pecado En Tus Labios by Kooknut at Inkitt
Customize readability
Aa

El pecado en tus labios

Summary

Hay pecados que nacen del deseo. Otros, de la necesidad de sentirse vivo. Jimin está a punto de descubrir la diferencia. Tras otra paliza propinada por su padre, el sacerdote del pueblo, Jimin entra por primera vez en un club de striptease, convencido de que si Dios ya lo ha abandonado, bien podría abrazar el pecado al que ha temido toda su vida. Allí conoce a Jungkook.

Genre
Erotica
Author
Kooknut
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Un religioso entra a un club

Las luces estroboscópicas hicieron que quisiera cerrar los ojos, mientras caminaba cada vez más profundamente hacia el infierno, el club nocturno. Aquel lugar al que nunca debería ir porque Dios lo prohíbe; Dios lo castigaría si viera o probara el pecado. Pero esa noche la euforia de haber sido golpeado y humillado por su padre, el párroco del pueblo, lo hizo apretar los dientes y seguir caminando hacia el interior del club, un paso más lejos de la imagen de su padre, con el puño levantado, escupiendo versículos.

La música vulgar resuena en sus oídos; olía a sudor y perfume barato y a algo metálico que puede ser su propia sangre secándose en la comisura de su labio. Hay hombres y mujeres casi desnudos bailando en tacones imposibles de llevar. Jimin puede ver tanta piel desnuda y piensa: “La carne es débil”.

Una joven se le acerca y lo mira de arriba abajo; debe preguntarse qué hace un joven como él, vestido con tanta formalidad, pulcramente peinado, con restos de sangre en la comisura del labio y las mejillas magulladas, pero no le interesa lo suficiente como para sacarlo.

— ¿Buscas nuestros servicios?

Jimin la escucha sin saber realmente qué servicios son, pero está decidido a aceptarlo toda esta noche.

Asiente moviendo la cabeza y la chica, que no parece más que una camarera malhumorada, le señala más allá de las caravanas de bailarines un lugar cerrado, con asientos cómodos y personas bailando.

—Espera… ¿Eres mayor de edad?

Jimin vuelve a asentir, dispuesto a mostrar su identificación o algo, pero la chica ya está caminando lejos de él.

Jimin suspira y camina hacia donde le señaló, nervioso. Una joven con sus senos desnudos se restriega a su costado y Jimin hace todo lo posible por no cerrar los ojos. Más chicas y chicos se restriegan en su ropa, hasta que ven que no lo quiere y se retiran.

Algo en su interior le repite que Dios castiga y que esta noche se quemará.

Jimin siente que su labio vuelve a sangrar y se lo limpia rápidamente con la manga de su camisa; cuando siente una mirada, un joven con cuerpo atlético, vestido con un short de mezclilla, lo observa desde la esquina, con una sonrisa curiosa. Quizás curioso por ver una cara nueva; bonita y golpeada.

Cuando comienza a acercarse, Jimin ve que tiene tatuado su brazo derecho completo y puede ver desde allí que sus pezones están perforados. Jimin siente que sus mejillas se sonrojan y traga saliva, evitando pensar en alabanzas a Dios.

—Hey —dice el chico acercándose, con su voz grave como la música—. ¿Buscas un baile, cariño?

Jimin se fija en que es unos centímetros más alto y horrible que él y, antes de poder articular palabra, el joven ya lo está tocando, tirando un poco de él hacia los sillones. Es guapo, el tipo de belleza que encontrarías en aquellos videos pornográficos que Jimin vio antes de vomitar su cena hace varias semanas. Y es justo lo que busca, pero quiere mentirse un poco más.

Se deja llevar, quizás hipnotizado o nervioso como para actuar en consecuencia, así que se deja llevar.

El joven bailarín lo sienta en los sillones que huelen a alcohol ya tabaco; Algo incómodo como para recibir un baile.

No preguntó por la herida, solo pasó un dedo por su mejilla con una lentitud que hizo que Jimin contuviera la respiración. Los ojos del chico brillan divertidos.

—Eres un chico malo, ¿eh? —murmura el bailarín, con una risita que vibraba en el pecho de Jimin—. ¿Quién te hizo daño, guapo?

No responde; en cambio, suelta un suspiro y el bailarín murmura:

—Yo te haré sentir bien, te quitaré el dolor. Dime lo que te gusta.

Pero Jimin no lo sabe y se queda callado, mirando al joven. Jimin se da cuenta de que no ha hablado desde que entró y, si quiere que esto cambie y sea una venganza contra su padre, debe hacerlo.

—Y-yo no tengo mucha experiencia.

Se confiesa, como lo haría ante Dios.

—Mmm, entiendo. No te preocupes, cariño, yo lo arreglaré…

Jimin solo puede observar al joven moverse y poner una canción, lenta y sensual, para después bajar sus ojos al cuerpo de Jimin y sonreír ladino.

—Estás un poco tenso… ¿No deseas quitarte la corbata?

Jimin asiente, tirando de ella con torpeza, haciendo que el bailarín se ría, ayudándolo.

El bailarín comienza a bajar por su cuerpo, poniendo sus manos en su pecho, acariciando su cuello, dándose la vuelta y poniendo su trasero contra su pelvis; Jimin siente que el mundo se detiene. Nunca había tenido a alguien así de cerca, y quema; gime perdiéndose en el sonido de la música, pero Jungkook lo oye y sonríe.

Jimin no es ajeno a la excitación, ni a la visión del cuerpo masculino, no por experiencia, sino por su gran curiosidad que lo tiene atado al pecado que está cometiendo.

El bailarín parece darse cuenta de su gran erección en sus pantalones, y se restriega más, mientras le susurra que parece estarla pasando bien.

—Puedes llamarme Jungkook, cariño —dice con voz aterciopelada.

Jimin piensa que es un nombre bonito, como él, y se queja en voz alta, sintiendo que su excitación alcanza niveles más altos.

Jungkook lo nota, sentándose a horcajadas en sus muslos, y Jimin duda en si tomar su cintura.

—Puedes hacerlo —dice Jungkook tomando las pequeñas manos de Jimin y llevándolas a su cintura desnuda.

Y es tersa, tibia y suave.

—¿Quieres decir mi nombre, cariño? —dijo.

Jimin lo mira, ¿decir su nombre para qué? Pero siente que Jungkook comienza a moverse en su regazo y un joder sale de sus labios.

—Dime, ¿te gusta?

—Sí, sí, Jungkook, ah —confiesa.

¿Pero vas a tener un orgasmo así?

¿No se supone que en este sitio venden sexo?

Jimin está confundido y quiere pararlo, pero Jungkook toma su mano con un poco de fuerza y ​​sigue moviéndose.

Hasta que Jimin no puede más y se desespera gimiendo más fuerte, olvidándose del exterior, tomando con su otra mano la cintura de Jungkook hasta que se viene, gimiendo muy cerca de los labios del bailarín.

Tira su cabeza hacia atrás y deja escapar más sonidos de éxtasis. Hasta que escucha una risita y levanta la cabeza.

—¿Te viniste en los pantalones?

Dice el bailarín y Jimin se sonroja, apretando los puños.

—Eres tan adorable —murmura moviéndose un poco—. Tómalo como un regalo… usualmente no hago eso con mis clientes —susurra en su oído, dejando besos en su mandíbula.

Jimin se estremece por su voz y al mismo tiempo duda: —N-no, no se supone que aquí se… se tiene sexo.

Los ojos grandes de Jungkook se abren mucho más, echando la cabeza hacia atrás riendo.

—¿Eso es lo que buscabas, cariño? —le dice—. Yo no vendo sexo.

Le planta un beso en los labios y se levanta arreglándose la ropa. Jimin se quedó sin aliento, el pecho subiendo y bajando mientras Jungkook se arreglaba la ropa con una naturalidad que contrastaba con el caos que acababan de vivir. —Yo... esto... —balbucea Jimin, sintiendo la humedad en sus pantalones y el calor en sus mejillas.

—Tienes que pagar al frente —dice señalando un lugar que Jimin no puede ver o no quiere ver.

Y se agacha hacia el rostro de Jimin murmurando:

—Fue un gusto atenderte, cariño —susurra, y sus labios casi rozan los de Jimin.

Jungkook se endereza y, con una sonrisa pícara, añade: —Espero verte otra vez.

Jimin deja escapar un suspiro mientras ve a Jungkook alejarse, moviendo su trasero y acomodándose la ropa.

Apenas es consciente de lo que ha hecho; se siente húmedo en sus pantalones y se siente observado, aunque nadie alrededor lo mira en realidad. Corre al baño y luego sale de ese lugar al pagar.

--

Esa noche llega a su casa tarde, como nunca lo ha hecho, y duerme sintiendo el fantasma de Jungkook en su piel, los besos en su cuello y sus pequeñas risitas.

En la universidad y en la iglesia los días pasan, las semanas también. Su padre, al descubrir que se escapó, le propinó una golpiza peor que la anterior y lo encerró en su cuarto con una biblia y penitencias.

Pero no hay rezo que impida que Jimin deje de pensar en lo que vivió; sueña con Jungkook, con su cuerpo, sus músculos, sus labios cuando sonreía llamando “cariño” y Jimin se ha tocado más veces de las que quiere admitir pensando en él.

Por lo que no espera tener otra excusa, ninguna otra paliza de su padre, para escaparse por la ventana a medianoche hacia el club. El nombre brilla contra sus ojos y entra sin pensarlo demasiado. Esta noche tuvo tiempo de quitarse la ropa de iglesia, ponerse quizás más presentable, no oler a incienso y no tener sangre en la cara.

Hay menos gente que la vez anterior, pero eso no significa que esté vacío. Ahora Jimin pone más atención a los detalles; las luces son fuertes, pero no son suficientes para aclarar este lugar. Las bailarinas están casi desnudas y los hombres no son nada delicados al esconder que se están tocando por encima de sus ropas. Mira alrededor, buscando unos ojos con los que lleva soñando. Pero solo encuentra más bailarines que lo miran incitándole. Jimin busca conscientemente al bailarín, pero no lo encuentra, así que duda si fue una buena idea venir. Quizás se meterá en problemas al estar aquí. No lo pensé antes, pero ¿Y si alguien lo reconoce? Debería irme...

No lo hace, porque una risita que recuerda muy bien lo atrae hacia su izquierda. Jungkook con un hombre; se ve mucho mayor que ellos dos. Viste traje formal… como si fuera un abogado quizás, pero a Jimin no le importa, solo le importa Jungkook; él logra verse masculino y sexy bailando muy cerca de ese hombre.

Jimin siente que la sangre corre hacia su soltero. Ve cómo Jungkook lo acaricia, lleva sus manos hacia el pecho del hombre, haciendo que este se siente, y lo toca; el hombre mayor sonríe, besando su cuello y lleva sus manos hacia el trasero del bailarín. Jungkook sonríe, coqueto, pero quitándose las manos de su trasero. Juguetón. Y comienza a bailar, se pone de pie, lo rodea. Jimin no sabe exactamente qué baila, pero se mueve delicado. Cuando Jimin se da cuenta de su estado, parpadea rápidamente. Está parado a varios metros, estático, viendo a Jungkook bailarle a un viejo verde. Mira a su alrededor esperando que nadie lo esté viendo y es así, suspira mirando otra vez a Jungkook, pero él ya lo está viendo y sonríe, como si no estuviera asombrado de ver a Jimin aquí.

Jimin aparta la mirada. Quizás debería irse. Y cuando vuelve a mirar, Jungkook ya no está allí, ni el hombre de traje.

Suspira aliviado; quizás Jungkook se fue…

—Hola.

El cuerpo de Jimin sufre un espasmo del susto al ver a Jungkook a su lado, sonriendo mientras alza sus cejas.

—Pensé que nunca volverías.

Jungkook vestía un pantalón de cuero ajustado y una camisa abierta que dejaba ver su torso marcado. Olía a ese perfume dulce que Jimin recordaba. Jimin en realidad se alegra de verlo, pero está tan nervioso que tartamudea al hablar.

—Yo, yo ya me iba.

-¿Mmm? Pensé que me buscabas.

-No. Jimin siente que se sonroja y le pesa la lengua.

—Ah, ¿sí? Pero te vi viéndome.

Jungkook suelta una risa baja. Pasándose una mano por la nuca y estirando ligeramente los hombros, como si llevara varias horas bailando. Se estira tomando una botella de agua que descansaba sobre una barra cercana, bebe un par de tragos y vuelve a mirarlo, esperando que responda.

—Eso fue porque estaba… no importa, ya me iba.

—Entonces no quieres que te baile —dice Jungkook, que ha tomado su mano para detenerlo.

Jimin lo mira y sus labios brillan. Oh, sus benditos labios brillan. Y Jimin es débil, así que asiente lánguidamente, y Jungkook sonríe. Arrastrándolo a otro lugar en el que él no había estado.

Pensé que no volvería a verte.

Jungkook habla, todavía llevándolo de la mano. Jimin siente que flota.

—No pareces el tipo de chico que entra a estos lugares.

Oh, claro que no. Jimin no lo hace.

—No suelo hacerlo.

Jungkook lo mira de reojo, curioso: —Entonces, ¿qué cambió?

Jimin guarda silencio un momento y se sincera, solo porque quiere hacerlo.

—Mi padre… es el párroco del pueblo y…

Jungkook se detiene un instante y lo mira levantando las cejas; sonríe.

—Ya veo.

Abra una puerta roja y lo empuje, cerrando la puerta. Todo el exterior se pierde y solo están los dos. En esta habitación, tibia y que huele a limpio, no a deseo inmundo como el exterior. Tiene un tubo de baile, un sillón de una forma que Jimin no entiende, un sillón que simula una cama; es ancho, cómodo y Jimin no puede seguir viendo los detalles, porque Jungkook tira de él, haciendo que se sienta y luego se quita la camisa mientras lo mira fijamente.

—Hace calor… Además, me vas a pagar bien por esto, ¿verdad?

Jimin asiente viéndolo moverse; su piel brilla como si se hubiera untado aceite y huele delicioso. Tiene una cintura tan diminuta que Jimin quiere morder; lo ve mover sus caderas hacia la esquina del cuarto, encendiendo unas luces rojas que apenas iluminan el lugar y pone música suave que lo ayuda a disimular los nervios.

Música mundana, dijo su papá. Así es como el diablo entra a nuestras vidas sin que nos demos cuenta. El diablo está tan cerca de nosotros, decía.

Y Jimin amó; el diablo está cerca de él y posiblemente lo va a consumir, porque no es como le contaron; este diablo es hermoso y tentador, quiere morderlo, quiere mojarlo con la lengua; quiere hacerlo suyo. Que Jimin piensa tontamente por un momento que el verdadero demonio es él.

Jungkook comienza a bailar, moviendo las caderas, tocándose a sí mismo y mordiéndose los labios.

Jimin reprime sus gemidos; esto es mucho mejor que todo el porno malo que ha visto (que en realidad ha sido poco) y Jungkook es mucho más guapo que cualquier chico de la iglesia del cual se enamoró secreta y brevemente en su adolescencia.

Jungkook lleva las manos de Jimin hacia su propio pecho y Jimin ve cómo le tiemblan un poco.

—No menciones al decir que no tenías experiencia, ¿hmm? Sigues tenso.

Jimin solo sigue la visión de sus propias manos pasadas en el musculoso pecho de Jungkook; con sus pezones morados erectos, a Jimin se le hace agua la boca.

—Dime qué quieres… qué te gusta. Yo lo haré realidad.

Jimin tiene la mente en blanco; solo sabe que quiere seguir tocándolo. Presiona sus manos más fuertes contra sus músculos, haciendo que el bailarín suspire.

—Quiero seguir tocándote.

—Puedes hacerlo, cariño. Puedes hacerlo.

Y lo hace, hace que Jungkook se siente en sus piernas, pasa su nariz tímidamente por su cuello, viendo a Jungkook estremecerse. Jungkook huele delicioso, como chocolate y canela. Como a algo prohibido, como a algo que Jimin no podrá abandonar.

—No me has dicho tu nombre, cariño. ¿Me lo dirás?

Jimin levanta la cara del hueco de su cuello, apartando el cabello negro de su frente, y Jungkook se ve tan jodidamente mal, con los ojos profundos, sus labios brillantes. Parece estar mucho más afectado que él. Jimin se siente poderoso, siente por un instante que tiene poder sobre Jungkook.

—Jimín.

—Qué lindo nombre. Jimin.

Suspira en su oído.

—Jimín.

Vuelve a gemir.

Jimin ya se siente duro en sus pantalones. Desesperado por tocarse o por experimentar algo que nunca ha vivido.

Quiere que Jungkook se mueva encima de él y lo toma de las caderas, incentivamente, pero Jungkook lo besa en el cuello, su mandíbula… muy, muy cerca de su boca.

Siente el aliento tibio contra su piel, y jadea. Los labios de Jungkook están hinchados de tanto mordérselos y de besarle el cuello.

—Sé que quieres besarme —murmura muy cerca de su oído, pasando su lengua por allí.

Jimin dejó salir un gemido bajo, sintiendo una liberación en su mente y cuerpo.

—Sí —apenas pudo murmurar mirándolo.

Jungkook sonrojándose, lamiendo sus labios, besando su mejilla y repitiendo más besos hasta la comisura de su boca. Jimin le aprieta el muslo persiguiendo sus labios; Jungkook se burla de él. Es tan torpe.

Jimin lo mira, pidiendo —Por favor— y eso es suficiente para que Jungkook lo bese después. Jimin lo presiona contra su pecho mientras evita chocar los dientes al sentir las manos del bailarín bajar desde su pecho a su cintura.

Se separa jadeando, anhelando más.

—¿De verdad es tu primer beso?

Jimin asiente avergonzado. ¿Es que acaso no le cree?

-Mmm. Deliciosos—. Jungkook lo toma de la barbilla, mirándolo fijamente. —¿Quieres seguir con esto?

Él asiente. No duda.

Jungkook sonríe.

—¿Alguna vez te han hecho una mamá, Jimin?

Claro que no, nunca lo han hecho y poco se ha permitido fantasear con ello.

Mueve la cabeza.

Jungkook no pierde tiempo arrodillándose; pasa las manos por sus piernas débiles hasta que llega al cierre.

—Mírame —dice—. Quiero que me mires mientras te chupo por primera vez.

Jimin hace lo posible por ver, sintiéndose sonrojar; queman sus mejillas y su cuerpo completo. Cuando Jungkook por fin baja sus pantalones, siente que podría desmayarse.

Oh, Dios mío.

Es lo que piensa, para después sentirse muy culpable por nombrar a Dios en esta situación.

No sabe qué sucede hasta que escucha a Jungkook asombrarse y baja la mirada.

—Guau, tienes un pene lindo y grande.

Lo tiene en su mano; Jimin puede sentir el calor de sus manos y la presión que le pone a su agarre.

—Mírame —repite, antes de engullirse sorpresivamente por completo en el pene de Jimin hasta que su nariz toca su vientre con vello. Chupa un lugar que lo hace estremecer.

Joder, está pasando.

Puede sentir la humedad de su boca, su respiración contra su vientre con vello espeso y se le eriza la piel.

Se ve tan desagradable de alguna manera los ojos adorables de Jungkook lagrimeando por el peso de su polla en su boca, en su lengua. Después lo saca, para besar el glande y dar lamidas lentas desde el glande hasta el tronco. Vuelve a chupar el glande. Sus comisuras se llenan de saliva y de líquido preseminal.

Joder.

Es lo mejor que ha sentido Jimin. Mucho mejor que tocarse en las noches después de las charlas de por qué Jimin debería sentirse asqueado al ser homosexual, dadas por su padre.

Cierra los ojos porque si sigue viendo a Jungkook bajar por su pene, tendrá un orgasmo, y se concentra en soportarlo, hasta que Jungkook suelta su pene con un chasquido. Y sube otra vez hasta su regazo.

—¿Te gustaría probarte?

Jimin no tiene tiempo para nada antes de que Jungkook lo vuelva a besar, haciendo que pruebe su propio sabor, semen salado y almizclado.

Jimin protesta sin querer separarse.

—¿Qué te gustaría hacer?

Le pregunta Jungkook y Jimin no sabe a qué se refiere.

-¿Mmm?

—Ya sabes, supongo que has escuchado sobre sexo… ¿Quieres que yo te folle?

Oh.

¿Qué hace ahora? ¿Qué se supone que debe hacer?

Jimin se siente un poco nervioso, por no decirlo completamente. Y lo mira, mientras aprieta su cintura. En realidad, él no pensó en las posibilidades, más allá de engañarse a sí mismo pensando que esto es una venganza contra Dios y su padre. En realidad, solo quiere sentir lo mismo que sintió en su pene en la boca de Jungkook.

Jungkook se ríe cuando lo mira pensativo y Jimin ve en sus ojos como si supiera exactamente lo que Jimin necesita y quiere.

—Ya lo sabía —dice Jungkook saliendo de su regazo.

Jimin se queja estirando sus brazos hacia Jungkook. Sintiendo el aire frío que se filtra ahora que lo dejó en ese sillón oscuro de lujuria.

¿A dónde va?

—Eso es lo que quieres, ¿verdad?

Escucha a Jungkook hablar, dándose la vuelta con una caja de lo que él supone son condones.

Joder. Sí. Él no sabe qué carajos, pero lo quiere.

Jungkook vuelve a sentarse a horcajadas y se ríe, llevando sus manos hacia su pene, que ha bajado un poco. Y lo acaricia, de arriba hacia abajo, murmurando:

—¿Quieres follarme, Jimin?

Y Jimin gime, no lo soporta y lo quiere, lo quiere mucho.

—Claro que sí —dice tirando débilmente de su pene.

Abre el condón con la boca y luego lo baja rápidamente sobre el pene de Jimin. Es todo esto tan nuevo para Jimin, que por más pena que sienta, no puede apartar los ojos.

—Quieres follarme —repite—, pero quien te follará seré yo —dice sacándose lo más rápido posible la ropa encima del regazo de Jimin y, oh, Jimin puede ver su pene saltar de sus calzoncillos rosas transparentes.

Tan grande como el suyo, rojo y húmedo en la punta, pero sin vello. Jimin saliva inconscientemente. Nunca había visto el pene de otro hombre antes; sus manos pican por tocar, pero se detiene. Espera. Jungkook comienza a tocarse y atrae a Jimin para besarlo, atrapando su mano y guiándola sobre su pene.

Jimin suelta un quejido al tocar el pene del bailarín; Está duro y caliente. ¿Este es el pecado por el que Dios tanto castiga?

Quiere dejar de pensar en Dios, besa más fuerte y torpedea a Jungkook un largo rato, hasta que tienen que separarse por aire.

Jungkook es delicioso.

Es lo más delicioso que ha probado.

Jungkook levanta despacio las caderas hasta quedar apoyado sobre las rodillas, aún a ambos lados del cuerpo de Jimin. Desde esa nueva posición, envuelve con la mano el pene de Jimin cubierto por el condón. —Te va a encantar esto —dice sonriendo, tomando una botella que está junto a los condones. Jimin puede verlo llevar su mano hacia su trasero, suspirando mientras se prepara. Después de dejar caer lubricante frío sobre el pene de Jimin, que lo hace soltar un quejido y luego se hunde todo contra el pene de Jimin. Jimin grita tomándolo de la cintura. Su cuerpo quema insaciablemente. Su interior es húmedo y caliente.

—¿Estás bien? —pregunta, buscando su mirada, moviéndose sin querer realmente hacerlo.

Jimin respira entrecortadamente.

Siente que si sigue así, se vendrá.

—Espera…

Jungkook lo hace, se mece débilmente mientras baja su cara para besarlo. Se inclina sobre él hasta dejar su pecho encima del de Jimin. Sus labios descienden despacio por el cuello antes de detenerse sobre un pezón. Chupa fuerte, pasa la lengua por la piel y muerde ligeramente el pezón. Jungkook toma la pequeña cruz que cuelga del pecho de Jimin entre sus labios y la chupa, haciendo que Jimin gima. Tiene a Dios entre sus labios y a Jimin solo para él.

—Joder… si sigues, me vendré.

Suplica Jimin.

Jungkook se ríe.

—Ni siquiera me estoy moviendo.

—Entonces hazlo despacio, por favor.

Y Jungkook lo hace. Pon sus manos en el pecho de Jimin. Y alza su trasero hasta que el pene de Jimin casi se sale, para volver a caer deliciosamente.

Jimin no puede controlar sus gemidos; siente su garganta quemar cuando Jungkook comienza con un ritmo lento y continuo. Cada vez que baja, Jimin puede sentir los testículos golpear su vientre, el calor de las nalgas de Jungkook contra sus piernas. El sudor que se está acumulando en sus pieles.

—Oh, Jimin, te sientes tan bien —gime Jungkook contra sus labios—. Me follas tan bien. Lo estás haciendo tan rico.

Él se derrite en elogios, sonrojado y ansioso escuchándolo, mientras lo sostiene de la cintura, olvidándose si es brusco. Jungkook suspira suavemente, llevando su mano hacia su pene, tirando de él lentamente.

Follan un rato, en sincronía, Jimin mordiéndose el labio sin poder apartar la mirada de Jungkook, que tiene los ojos cerrados, jadeando dulcemente cada vez que baja contra la polla de Jimin.

Y después para, mientras dice: —Quiero que veas cómo me follas.

Se desliza fuera de su regazo, provocando un quejido en Jimin. Gira lentamente, dándole la espalda, y vuelve a apoyarse sobre las rodillas. Jimin está tenso, nervioso porque, joder, Dios sabe que esto es lo más lejos que ha llegado con alguien y no sabe cómo sigue vivo.

Jimin levanta su torso del sillón, hincándose a espaldas de Jungkook, que arquea la espalda; puede ver su trasero blanco y su ano mojado, resbaladizo, que brilla tentativamente. Jimin nunca había visto algo tan provocador. Tan pornográfico. Tan impenitente.

Jungkook se abre una nalga con su mano tatuada y lloriquea esperando a Jimin.

—Está bien, solo… acércate —lo anima—. Lo harás bien.

Jimin se acerca aunque duda, con las manos temblorosas y gime cuando toca sus nalgas; quiere observar, quiere tocar antes de que esto se acabe. Aprieta la piel pálida, toca el año de Jungkook suave y resbaladizo. Jungkook gimotea, comienza a mover las caderas contra la mano de Jimin, pidiendo en silencio a Jimin que siga.

Jimin lo hace, toma su pene hinchado y caliente, mientras tiembla y lo guía hacia la entrada de Jungkook; entra suave y rápidamente. Sí es asombroso para Jimin; se excita más. Siente que algo lo posee y vuelve a hacerlo, sacando su pene completamente y volviendo a ponerlo dentro. Jungkook clama en protesta. Estirando su mano hacia atrás, pidiéndole que deje de jugar.

Es suficiente, Jimin mete su pene, tan fuerte, no lo hace esperar y lo folla, golpea sus caderas erráticamente, rápido y algo torpe, pero no se detiene, aprieta las nalgas de Jungkook, abriéndolas y este gimotea, gime fuerte. Lo ve masturbándose al ritmo de sus embestidas. Jimin cree que está baboseando el mueble. Es delicioso y no le importa que esto sea pecado. No le importa el infierno, ni las golpizas que ha recibido desde adolescente.

Gracias, Dios, por estos alimentos, piensa al ver el cuerpo del bailarín brillar bajo estas luces y moverse por las fuertes embestidas de Jimin.

Puede joderse su padre. Él está amando el cuerpo de Jungkook.

Jungkook comienza a sollozar más fuerte y sus piernas comienzan a temblar. Avisándole a Jimin que se viene y este se mueve más rápido buscando su propio orgasmo. Jungkook lo aprieta cuando se viene, haciendo que Jimin tiemble; su visión se nubla, su cuerpo se convulsiona hacia delante, enterrándose hasta el fondo en Jungkook, y se viene dentro del condón.

Gime cayendo sobre la espalda húmeda de Jungkook, que también tiembla. Así queda un rato sintiendo su pene bajar completamente. Pero no quiere salir, no quiere que este momento acabe.

—Cariño, pesas —protesta Jungkook y Jimin se mueve hacia un costado a regañadientes.

Está tan agotado y eso fue espectacular.

Fue placentero ser un hereje.

Pero no lo dirá en voz alta.

No.

Jungkook se ve tan jodido a su lado, desnudo, somnoliento, con los ojos húmedos y los labios rojos de tanto morderlos. Es hermoso y Jimin quiere volver a besarlo…

…

Jungkook se queda unos minutos con los ojos cerrados, y Jimin lo observa, su lindo rostro perfilado; baja por su pecho las marcas que dejaron con sus labios, las marcas que dejaron sus manos en su cintura. Hasta que Jungkook abre los ojos. Jimin siente que tiembla bajo su mirada.

—¿Por qué me miras así?

Jungkook sonríe pasándose la lengua por los labios.

—Porque eres curioso—. Dice poniéndose en pie y tomando su ropa.

—Puedes quedarte un rato más si quieres. —Le dice y Jimin duda, aunque anhela que este momento no se logre; debe ser tan tarde. Debe volver a casa.

Jungkook se ve rápidamente mientras Jimin lo observa desde el sillón.

—¿Te volveré a ver?

Jungkook se encoge de hombros terminando de ponerse la camisa.

Trabajo casi todas las noches.

Claro. Jimin asiente.

—¿Cuánto te debo?

...

Jungkook lo mira y sonríe apenas.

—Nada.

Jimin frunce el ceño.

—¿Nada?

—Invita la casa —le guiña un ojo—; fue decisión mía.

............

Cuando Jungkook sale por la puerta, Jimin sabe que definitivamente volverá a este club.

Let Kooknut know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

PARIS IN THE DARK

Chiflaru: Interesting read and plot, a bird caged and clipped wings for too long...

Read Now
Bloodlines

Ku_Rolet: The novel was good, and I really enjoyed reading it. I love the leads and their bond, but I have one question that confused me. How could Tristan have been dreaming about his mate since he was a child if Omara was already mated to someone else before him? If Kyle had accepted Omara, would Tristan ne...

Read Now
Broken Halos MC

Lynn Hamilton: Author does an amazing job of creating a story that will make you feel like you’re there and part of the story. Very descriptive and well written. The book has a great plot that makes it interesting and coming back for more.

Read Now
The Grumpy Next Door

Jane: A lovely story with good characters.

Read Now
Claimed By The Wrong Prince

Sasha: What a beautiful story, he was the perfect prince

Read Now
The Cleanup Girl: A Dark Mafia Romance

Admirable: I like the story, I find it funny and amusing.

Read Now
My Blacksmith Savior

Gabby: I’m working with **Lorey**, a platform that turns novel characters and scenes into interactive experiences readers can play.We can help you:- Turn your story into character profiles- Preserve each character’s voice and relationships- Create an interactive scene for you to reviewYour story won’t be ...

Read Now
SECRET BILLIONAIRE

Gabby: I’m working with **Lorey**, a platform that turns novel characters and scenes into interactive experiences readers can play.We can help you:- Turn your story into character profiles- Preserve each character’s voice and relationships- Create an interactive scene for you to reviewYour story won’t be ...

Read Now
The Mate he couldn't have

enchanted_shark: Very readable, well written.

Read Now