Capítulo 1: De regreso a casa
En una isla al norte del mar de china, un hombre andrajoso estaría corriendo hasta treparse a una roca logrando ver un barco pesquero, al verlo, el naufrago correría hasta llegar a unas flechas y un arco, clavando su cuchillo en la piedra haría fricción encendiendo la flecha, tomó su arco y apuntaría a un montón de madera apilada en la playa de la isla donde disparó la flecha cayendo en la madera creando una explosión que llamó la atención de los pescadores, yendo a investigar, al llegar a la playa pasaron por el lado de un poste que tenía una máscara bicolor, un lado negro y el otro naranja con una flecha clavada en el ojo derecho
El nombre de la isla donde me encontraron es Lian Yu
En mandarín significa “purgatorio”, naufragué aquí hace 5 años, soñé con mi rescate cada noche fría y oscura desde entonces
Por 5 años solo tuve un pensamiento y un objetivo; sobrevivir, sobrevivir para un día volver a casa
La isla tenía muchos peligros, para vivir, tuve que hacerme más de lo que era, forjarme como un arma, hoy regreso, no como el niño que naufragó, sino como el hombre que llevará justicia a los que han envenenado mi ciudad
Mi nombre es Yuuji Kazami
5 días después
— ¡Yuuji Kazami está vivo!— diría un reportero en las noticias— el residente de Mishimazaki fue encontrado en una isla al norte del mar chino por pescadores hace 5 dias, 5 años después de que se le creyó muerto en el accidente marítimo que hundió el Gambito de los Kazami, Kazami aparecía en los tabloides y era común verlo siendo sacado de los clubes de Mishimazaki al ser menor de edad, antes de desaparecer se defendió por cargos de asalto físico después de un altercado con los paparazzi, Kazami es hijo del millonario de Mishimazaki, Ryouji Kazami quien iba a bordo del yate y está confirmado que falleció
En el hospital, Yuuji vería la ciudad desde la ventana de su cuarto
— El 20% de su cuerpo está cubierto por cicatrices, quemaduras de segundo y tercer grado en espalda y brazos, tiene al menos 12 fracturas que jamás curaron bien— diría el doctor
— ¿Y no ha dicho nada de lo que pasó?— preguntaría la madre de Yuuji
— No, apenas ha hablado— respondió el doctor— Satoko quiero que te prepares, el Yuuji que se fue puede no ser el que regresó.
Con eso en mente, Satoko entraría.

— ¿Yuuji?— llamaría a Yuuji quien voltearía a verla.
— Mamá— diría Yuuji viendo a su madre.

La mujer se acercaría llorando de felicidad mientras abrazaba a su hijo.
Cuando dieron a Yuuji de alta, madre e hijo llegaron a la mansión donde vivían, Cuando el chófer iba a bajar el baúl de Yuuji este lo detendría.
— Descuida, yo puedo— diría el pelinegro mientras bajaba aquel baúl, teniéndolo en mano entraría junto a su madre.
— Tu cuarto está como lo dejaste, no tuve el valor de cambiar nada— diría Satoko, pero en eso se acercaría un hombre tez morena con ellos.

— Yuuji, que bueno verte— diría el hombre viendo a Yuuji— ¿me recuerdas? soy Walter, Walter Steele.
— ¿Recuerdas a Walter? era amigo de tu padre en la compañía— diría Satoko
Yuuji pasó a su lado sin decir nada, llegando con una trabajadora del hogar.
— Que bueno volver a verte, Raisa
— Bienvenido joven Yuuji— diría la trabajadora del hogar feliz de verlo— el joven Hagane llamó, quiere venir a cenar.
— Maravilloso— diría Satoko.
Al atardecer, Yuuji había salido de bañarse y estando en su cuarto analizaría su cuerpo, viendo las cicatrices y quemaduras que tenia, junto a un tatuaje en su pecho.
Después de 5 años, todo lo que me era conocido ahora es irreconocible....el rostro que veo en el espejo, es el de un extraño.
Hace 5 años.
El Gambito de los Kazami estaría en la tormenta mientras un hombre le informaba algo a un hombre.
— La tormenta es categoría 2, el capitán sugiere regresar— diría un miembro de la tripulación.
— Entiendo, avisa a todos— diría Ryouji.
— ¿Estamos en problemas?— diría Yuuji viendo a su padre.
— Creo que tú si— diría Ryouji mientras que una chica de cabello pelinegro se asomaba del cuarto de donde salió Yuuji.

— Yuu, ¿Dónde está el saca corchos?— preguntaría la chica.
— Voy en un momento Marin— diría el pelinegro mientras la chica entraba al cuarto.
— Escucha hijo, esto que haces no terminara bien, ni para ellas ni para ti
En la actualidad, Yuuji vería una foto de él de niño junto a su padre con una mirada melancólica hasta que alguien abrió la puerta detrás de él.
— ¿Qué te digo? los yates apestan— diría un joven de la misma edad de Yuuji.

— Ryou Hagane— diría Yuuji reconociendo al joven.
— Te extrañé hermano— diría Ryou abrazando a su amigo.
Poco después, la familia estaría cenando con su invitado, poniendo a Yuuji de lo que se había perdido durante los 5 años fuera.
— Mañana, tú y yo iremos a recorrer la ciudad, tienes mucho que reconocer— diría Ryou
— Me parece como una buena idea— diría Satoko para luego ver a su hijo— por cierto, hay algo que quisiera hablar contigo.
— Te escucho— respondió Yuuji.
— Antes de desaparecer no habías terminado la secundaria y por ende no asististe a la preparatoria, hace poco hablé con un amigo de Walter, es director de una academia, me dijo que a pesar de no haber asistido a los primeros años puedes ingresar a un curso en su plantel con el que puedes conseguir un diploma y asistir como estudiante de preparatoria después
Aquello tomó por sorpresa a Kazami pero solamente se limito a asentir.
— Esta bien— fue lo único que dijo.
En eso llegaría la trabajadora del hogar con un tazón con fruta, pero en un mal movimiento tropezaría, pero Yuuji logró atraparla y evitar que tirara la fruta.
— Lo lamento joven Yuuji— se disculparía la trabajadora
—Несчастные случаи случаются (Los accidentes pasan)— diría Yuuji en ruso sorprendiendo a todos
— ¿Desde cuando hablas ruso?— diría Ryou sorprendido.
— No sabía que habías aprendido ruso en la secundaria— diría Walter.
— Y yo que querías dormir con mi madre— diría Yuuji viendo a Walter, cosa que tomó por sorpresa a la pareja.
— Yuuji, Walter y yo nos casamos, y no quiero que pienses que en algún momento alguno de nosotros le faltó el respeto a tu padre— diría Satoko
— Ambos creímos que Ryouji y tú habían, pues, muerto— dijo Walter
Bien— diría Yuuji levantándose— ¿me disculpan?
Con un asentimiento de su madre, Yuuji se iría a su cuarto.
— No te olvides de mañana amigo— diría Ryou.
En la noche una lluvia se había formado y Yuuji estaría en su cuarto durmiendo, solo que en el suelo, con la ventana abierta por lo que el frio viento y el agua de la lluvia lo estarían golpeando.
Hace 5 años
— Ese se escuchó muy cerca— diría Marin luego de haber escuchado un trueno.
— Eso no es muy científico— diría Yuuji despreocupadamente.
— ¿Tú que sabes de ciencia, señor abandoné la secundaria?— diría la chica de forma burlesca.
— Yo se mucho de ciencia, se de fermentación y sé, biología— diría Yuuji de forma picara besando el cuello de la chica, pero se escucharía otro trueno.
— Ese se oyó muy cerca— diría Marin preocupada.
— Estaremos bien— diría Yuuji despreocupado, pero en eso se escucharía otro trueno más fuerte y en un rápido movimiento el barco se volcaría.
Ambos cayeron contra la pared y la parte donde Marin estaría apoyada terminó destruyéndose mientras la rubia se hundía en el océano.
Yuuji salió del agua asustado y confundido, pero en eso alguien lo sujetaría siendo su padre en una balsa salvavidas, Yuuji llamaba a Marin, pero solo vio como el yate se hundía en el océano.
— Yuuji, despierta— diría Satoko viendo a su hijo gritar entre sueños, Yuuji despertó de golpe ahorcando a su madre por reflejo.
— ¡¡Yuuji!!— diría Walter exaltado y al reaccionar, el pelinegro se dio cuenta de a quien estrangulaba por lo que rápidamente la soltaría y se alejó de ella
— ¡Lo lamento, perdóname mamá!!— dijo Yuuji con un rostro que denotaba miedo
— Tranquilo, estas en casa— dijo Satoko preocupada por su hijo.
Al día siguiente, Yuuji estaría en su cuarto leyendo una libreta, la cual guardó en el baúl que trajo consigo de la isla, el cual no ha desempacado desde que llegó.
En eso alguien tocaría la puerta, siendo Ryou.
— ¿Listo?— preguntaría Ryou
— Listo— diría Yuuji
Durante la mañana, el dúo de amigos estaría recorriendo la ciudad en el auto de Ryou.
— Y que fiesta la de tu funeral— diría Ryou mientras conducía
— ¿Cuántas fueron?.
—Solo diré que fue sencillo— diría Ryou con diversión— estaban frágiles y yo solo...
— No necesito saber eso.
— Pero se queda corto comparado a como será tu fiesta de bienvenida.
— ¿Mi qué?— preguntó Yuuji confundido.
— Volviste de la muerte, di cuando y donde y yo me encargo de todo.
Al dar vuelta en una esquina, el dúo llegó a las partes pobres de la ciudad.
— Algunas partes de la ciudad se echaron a perder, ¿porqué querías venir aquí?
Yuuji solo vería una fábrica abandonada, la cual tenía el apellido Kazami.
— No hay razón— mentiría mientras seguían su camino.
El par de jóvenes llegaría a un local de comida, pero una camioneta negra se estacionó bruscamente detrás de ellos.
— ¿Qué es esto?— se quejaría Ryou.
De la camioneta, unos enmascarados salieron y uno de ellos le disparó a los 2 un dardo en sus cuellos, Ryou cayó inconsciente, pero Yuuji resistía como podía los efectos de la droga.
— ¡¿Qué sucede aquí?!— diría un trabajador del local, pero uno de esos enmascarados le disparó con su arma matando al hombre.
Finalmente Yuuji no pudo resistir mas y sucumbió a los efectos de la droga.
En el océano, Ryouji le había dado una botella de agua a Yuuji.
— ¡¿Qué haces?! ¡esa es toda el agua!— diría el miembro de la tripulación
— ¡Si alguien va a sobrevivir, será él!— diría Ryouji— ¡perdón, creí que habría más tiempo, no soy el hombre que pensabas! ¡no protegía a la ciudad, le fallé, pero no fui el único!
— ¡Señor Kazami!— diría uno de los sujetos que le quitaría la bolsa de la cabeza al pelinegro

— ¿Su padre sobrevivió al accidente? yo hago las preguntas, usted me responde
Al ver que Yuuji no respondió, el sujeto usaría una porra eléctrica contra el pelinegro.
— ¿Él llegó a la isla? ¿le dijo algo?— preguntó, pero Yuuji no respondió, razón por la que el tipo usó el arma otra vez.
— Si me dijo algo— habló finalmente.
— ¿Qué le dijo señor Kazami?
Lentamente Yuuji fue subiendo la mirada para verlo detenidamente.
— Me dijo que yo iba a matarte— diría de manera fría viendo a aquel tipo, él solo reiría junto a los demás.
— Alucina, está atado a la silla— diría aquel tipo de forma arrogante pero su prisionero levantó sus manos como si nada.
— Ya me solté— dijo de forma simple.
Viendo lo que hizo aquel tipo trató de golpearlo pero Kazami lo esquivó y tomó la silla para protegerse de otro golpe el cual dejo el brazo de aquel tipo atrapado, lo que aprovechó para a traerlo a él y seguido romper su cuello, un segundo sujeto lo atacó pero Yuuji arrancaría una de las patas de la silla para apuñalarlo en el pecho, otro mas intentaría disparar con su ametralladora pero Yuuji usó al que tenia como escudo humano, acabando finalmente con la vida de aquel tipo y de pasó, el cargador del tipo que disparó
Asustado por eso el tipo escaparía, Yuuji se acercó a Ryou para ver si tenía pulso, al ver que Ryou aun respiraba, Yuuji se dispuso a perseguir al que faltaba.
Este intentaba cargar su arma mientras corría, Kazami lo perseguía saltando entre los techos mientras que el tipo le disparaba pero al no estar concentrado no le daría, finalmente se escondió en una fabrica abandonada a la cual Yuuji entró por una ventana.
Saltó sobre unos contenedores continuando en la persecución de aquel maleante quien volvió a disparar pero falló y rápidamente Yuuji se columpió por una cadena llegando con él y sin darle tiempo de reaccionar lo sujetó haciéndole una llave al cuello.
— Mataste a ese hombre— dijo recordando que le habían disparado a aquel sujeto.
— No tienes que hacerlo— trataba de razonar con él aterrado.
— Claro que si, nadie puede saber mi secreto— y sin mostrar remordimiento, Yuuji quebró el cuello a aquel hombre acabando con su vida.
Un rato después, en la mansión Kazami, Yuuji estaría junto a la policía hablando del secuestro.
— ¿Esa es tu historia? ¿un hombre de capucha verde llegó, acabo con 3 secuestradores armados él solo? ¿Quién era? ¿Por qué haría eso?— preguntaría el detective de policía.

— No lo sé, búsquelo y talvez le diga— diría Yuuji bromeando.
El oficial solo miró de mala manera a Yuuji.
— ¿Y tú Hagane? ¿viste al de la capucha?— diría el detective mostrando un boceto de la descripción de Yuuji.
— Yo vi, movimiento, estaba todo nublado, estaba casi inconsciente.
— Que gracioso, volviste apenas ayer y alguien ya quiere matarte, debes ser popular— diría el detective viendo a Yuuji de mala forma
¿Pudo identificar a los hombres?— preguntaría Satoko.
— Tenían identidades falsas y armas limpias, profesionales— respondió la compañera del detective.

— Si, pensaron que pagarían una fortuna por recuperar el tesoro de una reina, después de todo un padre hace todo por su criatura— diría el detective con un notorio resentimiento.
— Su tono no es muy apropiado, detective Tatara— diría Satoko dándose cuenta de lo que pasaba.
— Si Yuuji piensa en algo más, lo contactamos, gracias por venir— diría Walter.
— Nos retiramos— dijo el compañero del detective
— Tu suerte no se acaba— diría Tatara viendo a Yuuji con claro resentimiento.
Al caer la noche, Yuuji estaría en su cuarto, viendo información sobre la situación de la ciudad viendo cosas que ya suponía, pero en eso entraría Raisa con una bandeja con comida
— Ha cambiado, antes no le interesaba estudiar— diría Raisa entrando
— Te extrañé— diría Yuuji tranquilamente
— ¿No había cocina en la isla?— diría la trabajadora del hogar
— No, ni amigos— respondió el pelinegro mientras se acercaba tomando la bandeja— gracias, ¿de verdad he cambiado?
— No, sigue siendo una buena persona
— Ambos sabemos que no lo era— diría Yuuji recordando como era antes
— Pero de buen corazón
— Eso espero, quiero ser la persona que siempre creíste que era
A la mañana siguiente Yuuji estaba por irse, pero Sakoto lo detuvo.
—Yuuji, que bueno que te veo, quiero presentarte a alguien, Aki Hayakawa, va a ser tu guardaespaldas desde ahora—le diría la señora presentándole al mencionado

—No necesito un guardaespaldas
—Cielo, Yuuji ya es mayor, si cree que no necesita guardaespaldas—diría Walter
—Lo entiendo, pero yo lo necesito
Poco después, Yuuji iría en el asiento trasero del auto mientras Hayakawa conducía
—¿Y cómo te llamo?
—Hayakawa señor, Aki si quiere
—¿Eres ex militar?
—Así es, escuadrón 105, llevo retirado 5 años en el sector privado, no se confunda joven Kazami, mi habilidad para protegerlo me es de suma importancia, más que su confort—le diría mientras conducía pero no hubo respuesta—¿me escuchó joven?...¿joven?—le llamó pero al voltear vio que Yuuji desapareció
Hayakawa frenó el auto buscando a Yuuji, pero él ya había desaparecido
Cuando Yuuji se escapó de su guardaespaldas, estaría caminando por las calles cargando unas bolsas pesadas, esté llegaría a una fábrica que pertenecía a su padre y asegurándose de no ser visto entraría.
Cuando Yuuji logró burlar, estaría caminando por las calles cargando unas bolsas pesadas, esté llegaría a una fabrica que pertenecía a su padre y asegurándose de no ser visto entraría.
El secuestro fue inesperado, me obligó a adelantar mis planes, pero lo que le dije a la policía es cierto, el hombre de la capucha verde estuvo ahí, y apenas empieza.
Usando una herramienta lograría crear un agujero inmenso en el suelo, del cual, usando unas poleas, bajaría unas cajas pesadas que guardaban lo que iba a necesitar, al bajar instalaría varias computadoras las cuales mostraban los planos de la ciudad, usando una maquina crearía varias puntas de flecha, al terminar con eso, comenzaría hacer varios ejercicios como dominadas, escalar en una barra de hierro y abdominales colgado de cabeza, al haber terminado, esté iría a su maleta donde sacó un arco y un carcaj lleno de flechas.
Cuando estuvo listo presionaría un botón de un interruptor y unas pelotas saldrían rebotando, Yuuji dispararía sus flechas a una buena velocidad y precisión dejando todas esas pelotas clavadas en la pared
Tras finalizar vería en una de sus computadoras sobre un empresario, su primer objetivo, Adam Hunt.
Adam Hunt, sus crímenes van mas allá del robo y el fraude, ha podido amenazar y sobornar a cualquiera que se ha opuesto.
Pero aun no me conoce.
En otra parte de la ciudad, un hombre de negocios estaría caminando en un estacionamiento al lado de sus guardaespaldas.
— Dile al juez que yo le di su puesto, y si quiero puedo quitárselo— diría Hunt a su empleado— ¿y esa abogada? ¿Yamada Akira? dijiste que ya no seria un problema, encárgate......¿porqué sigues aquí?— su empleado se iría intimidado
Cuando el empresario estaba por irse escucharon un sonido y una de las luces explotaría, seguido de eso una flecha salió de la nada siendo clavada en el pecho de uno de sus guardias.
— ¡Entre!— diría el segundo resguardando a su jefe en su auto para luego disparar en dirección de donde vino la flecha.
— Oye, fallaste— diría una voz que resonó por el lugar.
Desde adentro de su auto, Hunt se escondió mientras escuchaba el sonido de la pelea, al cabo de unos segundos solo hubo silencio, hasta que algo rompió la ventana, siendo una flecha clavada en el asiento del conductor, de pronto alguien lo sacó a la fuerza tirándolo al suelo, un hombre vestido de verde estaría apuntando con una flecha.

— ¡¡Espera, solo dime lo que quieres!!— dijo el empresario, el encapuchado solo lo sujetaría para luego arrinconarlo contra el auto.
— Vas a transferir 5422 millones de yenes al banco de Mishimazaki, cuenta 1141 para las 10 de la noche mañana.
— ¿O qué?
— O los tomaré y no te va a gustar— amenazaría el encapuchado para luego soltarlo e irse.
— ¡Si te vuelvo a ver estas muerto!— diría Hunt pero el arquero se dio media vuelta para luego disparar una flecha que atravesó la ventana del auto, el empresario vio donde cayó la flecha para luego girar su mirada en dirección del encapuchado pero ya no había nadie.
A la mañana siguiente, Hunt estaría en su oficina hablando con la policía.
— Tenia una capucha verde, usaba arco y flechas— explicaría el empresario mientras que los oficiales intercambiaron miradas— ¿no me creen? ese loco puso a mis hombres en el hospital— les daría una de las flechas.
— Entiendo, señor Hunt, vamos a emitir una orden de captura contra, ¿Robin Hood?— diría el oficial Tatara sosteniendo la flecha.
— Oye amigo, yo no soy una tiendita que acaban de asaltar, yo si soy importante— dijo el empresario seriamente— dijo que vendría a las 10 de la noche, quiero que llegues antes, coordina con mi jefe de seguridad.
— Seguro— respondió Tatara mientras él y su compañera se iban.
El par de policías llegaría al ascensor mientras hablaban.
— Parece que Kazami decía la verdad— dijo la compañera del detective
— Siempre hay una primera vez para todo, si ese encapuchado quiere problemas, los tendrá— dijo Tatara mientras ambos se iban.
Al anochecer, Yuuji iba a subirse al auto para ir a la fiesta de Ryou, pero vió a Aki en el asiento trasero
—Póngase el cinturón, no queremos que se pierda su fiesta
Un rato después, Yuuji llegaría a la fiesta que Ryou hizo para Yuuji
Al anochecer, Yuuji y Ryou estarían en la fiesta que Ryou hizo para Yuuji
— ¡El hombre de la noche!— diría Ryou a los que todos lo coreaban
Yuuji se subiría a una parte alta mientras tomaba de un vaso que Ryou le dio.
— ¡Extrañé el tequila!— gritaría Yuuji mientras todos celebraban.
En el edificio de Hunt, todos se estarían preparando para la llegada del vigilante.
— ¿Qué es ese escandalo?. diría Hunt viendo en el edificio de enfrente.
— Es una fiesta que hicieron para el chico de la isla, Yuuji Kazami— diría el jefe de seguridad.
Durante la fiesta, Yuuji vería en su teléfono luego de que le llegara una notificación, viendo que la cuenta a la que Hunt debía transferir el dinero seguía en cero.
— ¿Sucede algo?— preguntó Ryou acercándose.
— Le pedí a alguien que hiciera algo, y no lo hizo, vuelvo en un momento— diría Yuuji mientras se iba.
Yuuji caminó buscando por dónde irse cuando se topó con Aki
—¿Necesita algo joven Kazami?—le preguntaría el guardaespaldas
—Solo quería un momento a solas
—Le creería joven Kazami si no fuera tan embustero, la fiesta es por allá
Resignado, Yuuji fue a la puerta para intentar abrirla pero no se abrió
—Esta cerrada—le diría Yuuji de forma simple a lo que Aki intentó abrirla, pero Yuuji le hizo una llave tocando un nervio noqueándolo
En el edificio de Adam Hunt, el jefe de seguridad estaría dándoles las ordenes a sus hombres, cuando todos tomaron sus posiciones, él se encerró junto a su jefe y otros más en la oficina.
— Son las 10, jamás va a llegar aquí— diría el jefe de seguridad pero algo de lo que no se dieron cuenta era que una flecha conectada a una soga había sido clavada en la pared fuera de la ventana de la oficina.
Repentinamente las luces se apagaron de golpe en todo el edificio extrañando a todos pero los guardias que estaban fuera de la oficina, apuntaron sus armas al ascensor al notar que alguien subía por el mismo.
Cuando las puertas del ascensor de abrieron, una flecha salió disparada siendo clavada en el pecho de uno de los hombres, rápidamente el intruso salió del ascensor golpeando con su arco a aquellos hombres logrando derribarlos, dos de ellos intentaron dispararle pero el encapuchado le tiró su arco al rostro para luego acercarse golpeando su rostro con fuerza noqueándolo, luego daría un salto evadiendo el disparo del otro para luego sujetarlo con una llave.
Una vez que estuvieron fuera de combate el arquero recuperó su arco, dentro de la oficina, Hunt junto a sus guaridas y el jefe de seguridad escucharon el escándalo hasta que todo quedó en silencio.
Pero de la nada la puerta de cristal fue atravesada por alguien, por reflejo los guardias dispararon, fusilando al tipo viendo que en realidad era otro de sus compañeros, en eso una flecha atravesó el agujero creado por el tipo siendo clavada contra el primero que disparo.
En eso el encapuchado llegó, noqueando al segundo y seguido de eso disparó una flecha que pasó por el lado de Hunt.
— Fallaste— se burlaría el empresario.
— ¿Tú crees?— respondió el vigilante.
Pero en eso apareció el jefe de seguridad de Hunt, donde inició una pelea cuerpo a cuerpo entre ambos.
En eso Adam escaparía llamando a la policía que ya estaba acordonando el área.
— ¡Esta aquí!— diría Hunt por el comunicador.
— Unidades avancen ¡unidades avancen!— dijo Tatara mientras los demás lo seguían.
De regreso a la pelea, el encapuchado logró encestar una patada al jefe de seguridad pero este rápidamente se recompuso, y sacando una navaja intentó apuñalar al encapuchado quien logró evadir los cortes para luego lograr encestar varios golpes contra el sujeto, en un intento de apuñalarlo, el vigilante logró evadirlo para luego sujetar su brazo y torcerlo.
Tras haberlo sometido este iba al escritorio pero usando el arma de uno de sus compañeros caídos, el jefe de seguridad dispararía contra el arquero quien daría un salto para seguido lanzarle un dardo el cual impacto en el pecho del hombre pero el vigilante caería en una mala posición dándose un golpe en la cabeza quedando casi inconsciente en el suelo.
La policía había entrado con cautela pero el ruido hizo que el encapuchado finalmente reaccionara.
— ¡Baja las armas o abriremos fuego!— diría Tatara pero el arquero salió de su escondite disparando una flecha en advertencia para luego correr a la ventana
Tatara disparó contra el encapuchado pero este atravesaría la ventana, incrédulo ante eso, Tatara se asomó por la ventana viendo que el arquero estaba bajando por una cuerda a gran velocidad.
— Dime que lo viste— diría su compañero.
— Bueno, vámonos— dijo Tatara mientras los oficiales se iban.
En la fiesta, la policía había llegado apagando la música.
— Cierren el edificio, barran el techo y encuéntrenlo— diría el detective a un oficial.
— ¿Qué sucede?— preguntó Ryou acercándose al detective.
— Joven Hagane, que sorpresa verlo, ¿ya drogó a alguna chica?— diría Tatara viendo con molestia al pelinegro.
— Detective, es una fiesta privada— diría Yuuji llegando.
— Hubo un ataque al edificio de Adam Hunt.
— ¿Quién es Adam Hunt?— preguntaría Yuuji fingiendo no saber nada.
— Un empresario idiota, me sorprende que no se conozcan.
— Pues estuve ausente por unos años.
— Fue atacado por su amigo de verde.
— ¿Ese tipo?— diría Yuuji para luego ver a los presentes— escuchen, 80 millones de yenes para el que encuentre a un sujeto de capucha verde.
Todos lo corearían por eso.
— ¿Trataste de salvarla?— diría Tatara con enojo
— Isoruku— diría el capitán intentando calmarlo
— ¡¿Intentaste salvar a mi hija?!— diría Isoruku molesto, pero el capitán lo detuvo.
Cuando la policía se fue, Yuuji se subió a una parte alta.
— Está muy callado aquí, ¡es una fiesta!— diría Yuuji mientras la música volvía.
— Que raro, eliges hacer tu fiesta aquí y atacan a Hunt al lado— diría Ryou.
— Si fuera tú Ryou, estaría feliz de estar vivo.
— ¿Qué fue lo que pasó contigo en esa isla?— diría Ryou sorprendido por el cambio de actitud de su amigo.
— Lo suficiente.
Tras decir eso, Yuuji se iría.
Al día siguiente, Hunt estaría en su oficina hablando por teléfono mientras reparaban la ventana y la puerta destruidas por la pelea de anoche.
— ¡¡¿De que hablas? 5422 millones de yenes no desaparecen de la noche a la mañana!!— gritaría en su llamada— ¡¡¿no rastreable?!! !!5422 millones de yenes!! ¡¡búscalos!!
Enojado colgaría la llamada mientras se sentaba incrédulo a lo que pasaba.
— ¿Cómo lo hizo?— se preguntaría pero de lo que no se dio cuenta, era que la flecha que el arquero fallaría en realidad estaría conectada a su caja fuerte, teniendo un dispositivo.
En su guarida, Yuuji estaría transfiriendo el dinero de la cuenta de Hunt a otras más
Hace 5 años
La balsa donde iba Yuuji junto a su padre, flotando a la deriva
— No hay suficiente— diría Ryouji viendo que ya no había suficiente agua y comida— hijo, no hay suficiente agua y comida para los 3.
— Solo descansa— diría Yuuji adormilado.
— Puedes volver a casa, tienes que sobrevivir, regresa y corrige mis errores, ¿me oyes?
— Intenta dormir— diría Yuuji cerrando los ojos.
— Claro— diría Ryouji besando la frente de su hijo por última vez, para luego recostarlo en una esquina de la balsa.
Ryouji vería al miembro de la tripulación para luego sacar un arma de su chaleco salvavidas disparando contra el tripulante acabando con su vida mientras su cuerpo se hundía en el océano.
— ¡¿Papá?!— diría Yuuji sorprendido despertando por completo al escuchar el disparo.
— Sobrevive— diría Ryouji mientras se apuntaba el arma a la cabeza, disparó el arma acabando con su vida.
En la noche, el vigilante se encontraría viendo la ciudad desde el techo de un edificio
Dicen que la isla me cambió, no saben cuanto
Aún hay más nombres en la lista, personas que gobiernan mi ciudad con fuerza bruta y miedo, cada uno de ellos
Deseará que hubiera muerto en la isla
Afuera de la mansión Kazami, un hombre se acercó a alguien.
— La policía no pudo identificar a los que mandé para secuestrar a Yuuji, y nunca lo harán, ¿arreglamos otro secuestro?— le preguntaría a una mujer
— No, hay otras formas de descubrir lo que sabe mi hijo— diría Satoko seriamente.
Continuará.....








