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βEl demonio y el curanderoβ
En las sagas antiguas se contaba que los berserkers no eran hombres comunes. Se decΓa que al entrar en combate perdΓan toda razΓ³n, que sus ojos se encendΓan como brasas y que sus mΓΊsculos se volvΓan inquebrantables. Eran la furia de OdΓn hecha carne, guerreros que luchaban sin armadura, insensibles al dolor, capaces de destrozar a un enemigo con las manos desnudas. La mayorΓa de la gente los veneraba y los temΓa por igual, pues si bien podΓan salvar una aldea entera de un ataque, tambiΓ©n podΓan volverse contra los suyos sin distinguir amigo de enemigo.
Jungkook era uno de ellos. El mΓ‘s joven y el mΓ‘s temido.
Alto, de hombros anchos, con el cabello blanco que le caΓa como cascada sobre los hombros y unos ojos que, en la calma, parecΓan un lago tranquilo, pero en la batalla se tornaban bestiales. En su pecho cargaba cicatrices que no recordaba haberse hecho, y en su memoria siempre habΓa huecos despuΓ©s de cada trance. La aldea lo llamaba βdemonio de OdΓnβ cuando creΓan que no escuchaba, y Γ©l fingΓa no darle importancia, aunque cada palabra se le clavaba como un hierro al rojo vivo en la piel.
Lo ΓΊnico que Jungkook sabΓa con certeza era que, al despertar de esa furia, se sentΓa solo. Y peligroso.
En cambio, Jimin habΓa llegado a la aldea por caminos muy distintos.
No era hijo de guerreros ni heredero de tierras. VenΓa del sur, de una familia humilde dedicada al comercio de telas. Pero un invierno cruel los arruinΓ³, y Γ©l, todavΓa adolescente, vagΓ³ hasta encontrar refugio en un templo dedicado a la sanaciΓ³n. AllΓ aprendiΓ³ de las viejas sabias: hierbas que bajaban la fiebre, ungΓΌentos que cerraban heridas, palabras que tranquilizaban el alma.
El destino, caprichoso, lo llevΓ³ mΓ‘s al norte, a la aldea de Jungkook. LlegΓ³ con nada mΓ‘s que una bolsa de cuero, un puΓ±ado de hierbas secas y una sonrisa impertinente que no se borraba ni bajo la nieve.
La gente lo aceptΓ³ porque era ΓΊtil: curaba huesos rotos, hacΓa desaparecer el dolor de muelas y hasta calmaba a los niΓ±os con canciones suaves. TenΓa las manos pequeΓ±as, firmes, y una paciencia infinita para lidiar con los hombres mΓ‘s rudos. Pero lo que mΓ‘s llamaba la atenciΓ³n no era su cuerpo cubierto de runas tatuadas, si no que, pese a su aspecto delicado, rostro redondeado, labios carnosos, mejillas sonrosadas y ojos brillantes, no temΓa enfrentarse a nadie con palabras rΓ‘pidas y bromas descaradas.
Pronto se ganΓ³ un lugar en la comunidad. No como guerrero, sino como aquel que mantenΓa a los guerreros en pie.
La primera vez que vio a Jungkook, el joven curandero comprendiΓ³ lo que era un berserker. No por las historias, sino porque lo vio de cerca.Fue despuΓ©s de una incursiΓ³n: la aldea habΓa repelido a un grupo de saqueadores, y en medio de la plaza, el cuerpo de Jungkook aΓΊn temblaba, sus ojos enrojecidos, su pecho agitado como una fiera enjaulada. Todos retrocedΓan de Γ©l, incluso los hombres mΓ‘s fuertes.
Pero Jimin no.Se acercΓ³ con paso seguro, aunque el corazΓ³n le retumbara en las costillas.
- Que cara tan bonita para un demonio.
Le habΓa dicho con un tono casi burlΓ³n, mientras le ponΓa una mano en el brazo lleno de sangre.
Los ancianos lo miraron horrorizados. ΒΏQuiΓ©n tocaba a un berserker en trance?
Sin embargo, Jungkook no lo apartΓ³. Lo mirΓ³, confundido, como si aquella voz ligera lo hubiera despertado de un sueΓ±o febril.
Y en ese instante, aunque ninguno de los dos lo supiera todavΓa, algo habΓa cambiado.
El destino del demonio y el curandero se habΓa entrelazado.
En una aldea donde todos temΓan la furia de Jungkook, Jimin serΓa el ΓΊnico capaz de acercarse sin temblar. Y en un mundo donde el curandero habΓa llegado como forastero, serΓa aquel guerrero imposible quien lo necesitarΓa mΓ‘s de lo que jamΓ‘s imaginarΓa.

Arrancamos π«¦









muy bueno βΊοΈ.....vΓ la publicaciΓ³n en facebook y acΓ‘ estoy π₯΄