Capítulo 1 Lunes
Pov Vannesa:
Todo empezó un lunes cuándo conocí a Dante que se perdió en la Universidad y me hizo llegar tarde a mi clase de lenguaje extranjero con el profesor Vásquez, le ayude a encontrar su salón que estaba al otro lado del mío le explique las entradas y salidas como llegar hasta la cafetería que después de que termine su clase me espere ahí para seguir mostrándole donde estaban todas sus salones y la biblioteca. Cuando llegué a mi clase me pusieron una X en mi planilla por llegar tarde no le di ninguna excusa si llegabas tarde, LLEGABAS TARDE y a él no le importaba el ¿por qué? de la situación, al terminar su clase fui directo hacia la cafetería, y ahí estaba él con sus auriculares puesto y siendo el centro de atención de algunas chicas y ni siquiera estaba prestando atención a ninguna de ellas, así que me acerqué y me senté al frente con dos manzanas, él al percatarse de mi presencia se quitó los auriculares, tenía todo el volumen por qué de donde yo estaba, podía escuchar la canción de Harry Styles-Adore you, lo que me hizo mirarlo con una sonrisa y arquear una de mis cejas.
— ¿Es enserio? ¿estás escuchando Harry Styles? - pregunté aun sonriendo en su dirección.
— Sí bueno, ¿Qué quieres que te diga? canta muy bien. - exclamó encogiéndose de hombros y agarrando la manzana dándole una mordida.
— En eso, tienes razón canta muy bien entonces qué quieres que te enseñe primero. - aclaré poniendo mi brazo en la mesa y colocando mi mano en mi barbilla. - Tal vez ¿dónde están los baños? ¿qué dices? - me burlé mordiéndome el labio para no reírme de la cara que acababa de poner, pero falle.
— Wow no sabía que podías llegar a ser tan graciosa, me está doliendo el estómago por tanto reírme. - emitió riendo falsamente y colocando sus manos en el estómago. - Por la cara de pocos amigos que tenías hoy temprano pensaba que no tenías sentido del humor. -mirándome con una sonrisa.
— Jajaja tú también eres muy chistoso. - rodeando mis ojos. - oye por cierto mi nombre es Vanessa ¿y tú eres? -me acababa de dar cuenta que no le había dicho mi nombre «si así de distraída soy» y él ni siquiera me dijo el suyo.
— Es un gusto Vanessa, soy Dante. - se presentó levantando su mano para estrecharla con la mía y me dio una pequeña sonrisa tímida.
Lo que me dió risa, por qué hace unos segundos estábamos hablando como si nos conociéramos de años.
— El gusto es mío y dime ¿qué estás estudiando? -pregunté mientras seguía caminando.
— Estoy estudiando arquitectura y vos ¿qué estás estudiando? - preguntó mientras guardaba sus auriculares en un costado de su mochila.
— Oh interesante, yo estoy estudiando para ser editora/escritora o eso espero algún día. - expliqué sonriendo sin mostrar mis dientes.
Nos levantamos de la mesa y fuimos hacia afuera primero iba mostrarle a la biblioteca, los otros salones en lo que él tenía que ir en el año, sonó la timbre y cada uno se fue a sus perspectivas clases pasaron las horas y ya estábamos de salida, empecé a caminar hasta él Starbucks que estaba a dos cuadras me pedí un café americano y unas magdalenas, me senté en unas de las mesas para dos en la calle. Estaba de espalda a la vidriera del Starbucks leyendo un libro que había empezado hace poco "La viuda" de Fiona Barton les cuento lo que dice la contratapa del libro: -Si él hubiera hecho algo horrible, ella lo sabría. ¿O no? Todos sabemos quién es él: el hombre que vimos en la portada de todos los periódicos acusado de un crimen terrible. Pero, ¿qué sabemos realmente de ella, de quien le sujeta el brazo en la escalera del juzgado, de la esposa que está a su lado? El marido de Jean Taylor fue acusado y absuelto de un crimen terrible hace años. Cuando él fallece de forma repentina, Jean, la esposa perfecta que siempre le ha apoyado y creído en su inocencia, se convierte en la única persona que conoce la verdad. Pero ¿qué implicaciones tendría aceptar esa verdad? ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar para que su vida siga teniendo sentido? Ahora que Jean puede ser ella misma, hay una decisión que tomar: ¿callar, mentir o actuar?
Estaba tan entretenida en la trama que no me di cuenta que Dante estaba sentado frente mío, mirándome con una sonrisa, al estirar mis piernas choque con otras dos piernas así que bajé el libro y lo vi apreté mis labios y lo miré seriamente.
— ¿Acaso me estas siguiendo o qué? - pregunté arqueando una de mis cejas.
— Sabes te ves muy linda cuando lees, tu rostro demuestras distintas expresiones, hace rato parecidas confundida y ahora estabas como aliviada. - mencionó sonriendo mostrando sus perfectos dientes blancos.
— No puedo ver mi rostro mientras leo, pero gracias por el cumplido. - solté sarcástica poniendo en blanco mis ojos y sintiendo como la sangre subía a mis mejillas.
— De nada y para que sepas no te estoy siguiendo. - respondió mirándome y sonriendo de lado. - Solo que te vi sentada y creí que podría hacerte un poco de compañía.
— Ah claro, qué casualidad ¿no? -dije arqueando una de mis cejas.
Una de las chicas que trabaja aquí le trajo su pedido y se llevó mi café cambiándome por otro caliente que ella había traído también le dejó una servilleta debajo de su café, deje el libro a un lado y le preste atención.
— Espero y no te moleste que te haya pedido otro, el que tenías de seguro estaba frío. -dijo dándome una sonrisa tímida.
— Gracias y si estaba un poco frío, además si haces esto por lo de hoy, no te hubieras molestado- exclamé dándole un sorbo al café.
— Tal vez. -dijo encogiéndose de hombros y sonriendo. -no solo fuiste amable, fuiste la única que se detuvo y me ayudó, además tu también llegabas tarde a tu clase y no te importó ayudarme, así que te lo agradezco.
— Si bueno, no fue nada. -dije jugando con mis manos.
— Entonces ¿Qué hay de tí, Vanessa? - preguntó con curiosidad.
— ¿Cómo? ¿Qué? ¿Quieres saber de mí? -dije tartamudeando un poco y poniéndome nerviosa.
— Oye tranquila, solo quiero conocerte. - me aclaró. -¿Quiero saber quién eres? ¿Qué haces en tus tiempos libres? ¿Qué es lo que te gusta, lo que no, lo que odias, lo que amas? Y esas cosas. - preguntó.
— Yo lo siento, es que me pone nerviosa hablar de mí, no me considero una persona interesante. -dije.
— ¿Como que no te consideras interesante?- mencionó arqueando una ceja.- dime cinco cosas que te gusten. -dijo mirándome interesado.
— A mí me gusta leer, la música, tocar la guitarra, la fotografía, pintar o a veces ir al gimnasio si no puedo salgo a correr por las mañanas antes de la Universidad. -levanté la cabeza para mirarlo ya que estaba viendo mis manos sobre mi regazo.
— Y yo creía que chicas como tú ya no existen. - objetó soltando una risa.
— ¿Qué? ¿Cómo dices? ¿Qué dijiste? -dije confundida. «Ahr quería hacerse la Hannah Montana.»- ¿Y qué quieres decir con sensilla?
— Pensé que ibas a decir que te gustaba salir a bailar, ir a tomar algo, fumar y toda esa cosa como las demás chicas. -nombrando cada cosa con sus dedos.
— Si bueno a veces salgo a bailar o tomar algo, pero sólo con mis amigas por que ellas quieren que socialice un poco, no quieren que me quede en mi departamento leyendo un libro o viendo una serie o películas, pero yo no soy como las demás chicas. - me expliqué colocando mis codos en la mesa y poniendo mi cabeza entre mis manos.
— Y eso se te nota a kilómetros, porque tal vez naciste para ser diferente a las demás o eso es lo que yo creo. -dijo dándole un sorbo a su café.
— En realidad nací por cesárea, porque estaba naciendo al revés así que técnicamente no sabía ni cómo nacer. - conté soltando una risa
Él empezó a reírse, tenía una linda risa y contagiosa se le achinaron un poco los ojos lo que causaba hacerlo más lindo.
— Okey eso fue gracioso y tú dices que no eres interesante. -dijo mirándome.
— Esta bien dime cinco cosas que te guste. -dije ladeando mi cabeza hacia un costado.
— Bien me gusta el Básquet, caminar por las mañanas, amo la cocina o también leer, tocar el piano y guitarra, ver series los fines de semanas es una tradición. -dijo lo último serio lo cual me causó un poco de risa. Estaba por hablar cuando mi celular empezó a sonar la canción de River-Bishop Briggs. Contesté sin ver quien era.
— Hola ¿Quién habla? -dije mirando el libro.
— Hola Vanne necesito que vengas a tu departamento, me acaban de llamar y no puedo dejar a Noah sólo, Por favor. -dijo Sara
— Oh Sara si está bien, llegó en.... -me quité el celular del oído y vi la hora. - en unos veinte.
Corté y miré a Dante que no estaba, pero si su celular levantaba mi cabeza para mirar a los lados y estaba saliendo del Starbucks caminando hacia la mesa.
— Bien ya pagué, pero antes de que te vayas ¿me darías tu número? -dijo poniendo unos ojos de cachorrito.
— Y esos ojitos de cachorro abandonados ¿te funcionan para conseguir lo que quieres? -dije mirándolo mientras guardaba mi libro.
— Pues a la única que le puse estos ojos fue a mi madre. -solté una carcajada, pero rápidamente me tapé con mis manos porque algunos clientes miraron hacia nosotros.
— Entonces ¿me darás tu número? -dijo dándome una sonrisa torcida y entregándome su celular.
Agende mi número, le agradecí por haber pagado y le dije si había una segunda vez pagaba yo, entonces fui a buscar un taxi llegué a mí departamento, veinticinco minutos después no había tanto tráfico. Subí por las escaleras y vi a Noah sentado en mi puerta, Sara de seguro estaba apurada.
— ¡Hey! Enano lo siento ¿hace cuanto que se fué tu mamá? -dije despeinando mientras me sonreía.
— Hola abejita , se fué hace unos cinco minutos creó, su jefe llamó la necesitaba. -dijo él mirando sus pies mientras abría la puerta para entrar.
—Esta bien, voy a mandarle un mensaje diciéndole que ya llegué y así no se preocupa. -dije mientras él pasaba y ponía su mochila en el sillón.
Mientras le enviaba un mensaje a Sara, él se puso a ver la tele fui hacia la cocina y mire la alacena y tendría que ir a comprar algunas cosas que me faltaba, agarré mi cuaderno que siempre tenía en la cocina e hice una lista de las cosas que me faltaba, cuando termine en la cocina fui para el baño para ver si faltaba algo.
— ¡OYE ENANO, VOY A DARME UN BAÑO Y DESPUÉS SALDREMOS A COMPRAR! -grite desde mi habitación mientras tomaba ropa limpia.
— ¡SI ESTÁ BIEN, ¿PUEDO JUGAR CON LA XBOX MIENTRAS TE BAÑAS!? - gritó él de la misma forma que yo lo había hecho lo que me hizo reír.
— Si enano ya sabes cómo se prende. -dije mientras caminaba al baño. Empecé a quitarme la ropa y abrí la ducha, el agua estaba hermosa no quería salir, pero tenía que ir a comprar, al salir me cambié y me puse esta camisa a cuadro y un saquito de lana medio anaranjado y unos shorts de jeans.
Fui hacia la sala y agarré mi mochila, dejé los libros en el estante y puse los que usaría mañana, volví a mi habitación y agarré dinero que tenía guardado, entre a la sala y le dije a Noah que le ponga pausa por qué íbamos y volvíamos. Salimos y cerré la puerta con llave, saludamos a Jimmy que está entrando con unas bolsas, caminamos hablando de lo que me pasó hoy en la facultad también le conté sobre Dante y que había pagado mi café, llegamos y agarré un carrito, primero fuimos a las verduras que estaba más cerca, después fuimos hacia los lácteos, los cereales y galletitas, pastas, producto de limpieza y carné. Estábamos formando la fila cuando vi que Noah estaba viendo un chocolate.
— Hey enano toma ese chocolate antes de que tu baba llegué a mis zapatillas. -dije empujándolo un poco hacia el estante de los chocolates.
— Agarraré dos porque yo no compartiré mi chocolate y sé que después vas a querer. -dijo mirándome un poco enojado porque la otra vez le había comido su chocolate.
— Esta bien osito ya te prometí no volver hacerlo. -dije poniendo mi mano en mi pecho. Pagué todo y me di cuenta que se hicieron muchas bolsas le pregunté al chico de la caja si me prestaba el carrito y se lo traía, él chico dudo, pero después de unos minutos, me dijo que sí pero que se lo entregará antes de que su jefe llegara. Salimos y empezamos a caminar hasta el departamento, al llegar se me ocurrió una idea.
— Bien enano que tal un juego, tú subes al ascensor con tres bolsas y con mi reloj me mandaras un mensaje diciendo listo. -Al ver su cara sus ojitos brillaron.
— Voy a subir sólo al ascensor. -dijo dando unos saltos en su lugar.
Me dio mucha ternura.
— Si subirás sólo y abrirás la puerta de mi departamento y entrarás las bolsas hasta la sala hasta que ya no suba ninguna. -dije mirándolo con una sonrisa. - por qué para serte sincera, no creía que fueran tantas cosas. - dije soltando una risa.
— Está bien vamos. -dijo agarrando unas dos bolsas y subiendo al ascensor.
Deje tres bolsas más porque él me lo pidió, le di mi llave, el reloj y la puerta se cerró dejándome ver mi reflejo, la palabra Listo apareció en mi celular después de unos minutos y así seguimos subiendo las bolsas hasta que no quedó ni una, le envíe un mensaje que decía: - « Qué iba a llevar el carrito y volvía, que cerrará la puerta con seguro.» Al recibir la respuesta me fui al supermercado, le agradecí al chico y me fui mientras caminaba una tarareando una canción de The Vamps, al llegar subí las escaleras y golpee mi puerta, entonces osito abrió la puerta, al entrar me puse a guardar cada cosa en su lugar mientras él seguía jugando. Al terminar me puse a cocinar hice unas pastas con una salsa de tomate, osito me ayudo poniendo la mesa, cuando terminó se fue a lavar las manos y se sentó, nos serví y empezamos a comer mientras veíamos una película en la tele, mi celular sonó por un WhatsApp lo tomé y era un número que no tenía registrado.
~WhatsApp~
— Hey chica espero que hayas tenido un lindo día.
Buena noche.
Pd: Dante♡
Puse los ojos en blanco por su apodo, lo agendé como «Ojos de bambi» Y le saque screenshot y se lo envíe contestando: —Hola, así es cómo te agende y si tuve un lindo día cómo niñera, espero que tú también hayas tenido un lindo día. Dejé el celular y termine mi comida, junte los platos y lo puse en el lavado, le pregunté a osito si quería postre y dijo que sí así que le serví una porción de banana Split con helado se veía tierno así que le tome una foto y se lo envíe a Sara diciendo: «Comiendo el postre después lavarse los dientes y a dormir.» Terminamos de comer y me puse a lavar los platos mientras él se fue a poner el pijama y lavarse los dientes, al terminar yo hice lo mismo cerré la puerta con seguro y apague las luces, al entrar a mi habitación y osito estaba en mi cama me acosté a su lado y dejé una de las luces prendida y vi como se había quedado dormido entonces me di la vuelta y me dormí.








