Customize readability
Aa

Zenith: Cuenta Regresiva

All Rights Reserved ©

Summary

La humanidad sobrevive al borde del abismo, aferrada a un frágil equilibrio tras el día en que los cielos se rasgaron y las pesadillas cruzaron a nuestra dimensión. Años después del evento catastrófico que le arrebató todo, Benjamín Herrera opera como instructor de Rango A, lidiando con traumas, bucles interminables de duelo y misiones de contención que amenazan con colapsar la realidad en menos de veinticuatro horas. Cuando una nueva fisura dimensional se manifiesta en pleno corazón de la ciudad, lo que debía ser un despliegue de rutina para evaluar a tres jóvenes reclutas rápidamente adquiere un matiz mucho más oscuro. El reloj implacable de los portales no se detiene, y cada segundo que transcurre dentro de la brecha despierta horrores mutados y ecos de una tragedia personal que Benjamín creía haber sepultado. ¿Logrará superar su trauma o vivirá con la culpa el resto de su vida?

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo

—Alisson.

—Dime.

—Me das asco.

¡Zas!

El golpe resonó con la contundencia habitual y el dolor no tardó en extenderse por mi cabeza. Como de costumbre, Alisson jamás se contenía, incluso si su objetivo era su mejor amigo de toda la vida. Tenía una fuerza ridícula y un sentido muy peculiar de la justicia gastronómica.

—Retráctate —sentenció ella, ajustándose la coleta con una calma casi insultante.

—No.

—Hazlo.

—Nop.

¡Zas!

Con un demonio. Suspiré mientras me acariciaba la zona afectada, que a estas alturas ya registraba dos impactos consecutivos. Me froté el cuero cabelludo sintiendo el leve latido del dolor incipiente.

—¡Es delicioso! No sabes apreciar la verdadera alta gastronomía, Benjamín. Eres un inculto del helado —protestó ella, dándole un lametón entusiasta a su barquillo.

La miré con una mezcla de horror y fascinación.

—Qué repugnante. Nadie en su sano juicio pide menta con chispas de chocolate y pasas al ron en un mismo pedido. Psicópata. Eso no es alta gastronomía, es un crimen contra la humanidad y un atentado directo a las papilas gustativas.

—¡Benjamín! —exclamó con dramatismo, alzando la cuchara de plástico como si fuera un arma.

Instintivamente me alejé de su lado, desplazándome rápidamente hacia el otro extremo del banco de madera del parque. Alisson era de todo, menos débil. Habiendo practicado karate prácticamente toda su vida, el concepto de autorregulación física no parecía figurar en su vocabulario; no podía —o en realidad no quería— controlar su fuerza cuando se trataba de dar un coscorrón.

—Está bien, está bien. Cómete esa porquería si tanto te gusta —refunfuñé, manteniendo mi distancia prudente.

—Ugh. Eres absolutamente imposible.

Alisson rodó los ojos con exageración y continuó comiendo su helado con una satisfacción que me resultaba difícil de presenciar. Qué horrible combinación.

Nos quedamos en un silencio cómodo durante varios minutos. El parque a esa hora de la tarde estaba relativamente tranquilo. Ella continuaba concentrada en su mezcla estrambótica y yo bebía un trago de agua fresca de una botella que alguna vez portó gaseosa en su formato de litro y medio. La brisa veraniega recorría el parque aliviando un poco el sofocante calor de la tarde, aunque aun así no era suficiente para mitigar el bochorno.

“Cómprate una botella de agua decente, Benjamín. Das pena amigo”. La cantidad de veces que Alisson me había insistido en cambiar mi fiel recipiente reciclado eran incontables a estas alturas. Que si existían modelos térmicos con diseños acordes a mi estilo, que si eran más bonitos, ecológicos y durables, bla, bla, bla. Yo era plenamente feliz con mi antigua botella de plástico rellenada una y otra vez. Eso, y el hecho irrefutable de que una vez le hice caso y compré una de esas botellas metálicas de marca que tanto promovía, solo para descubrir que la tapa no sellaba bien y terminar con todos mis cuadernos y libros de texto completamente empapados a la vuelta de clases. Nop. Nunca más. El plástico reutilizado jamás me había fallado de esa manera.

—Benjamín.

El sonido suave pronunciando mi nombre me sacó de mi ensoñación nostálgica.

—Dime.

—¿No te parece que el mundo es un poco... aburrido?

¿Ah?

Se giró en mi dirección. Su barquillo de helado era prácticamente inexistente a estas alturas, reducido a la punta crujiente que sostenía entre las yemas de sus dedos.

—O sea, ¡mira a tu alrededor! —prosiguió entusiasmada, haciendo un gesto amplio con el brazo libre hacia el paseo del parque, los árboles podados y las familias paseando perros—. No hay magia, ni portales interdimensionales, ni un Sistema que nos otorgue misiones, ni monstruos acechando en la sombra. Lo más cercano a una criatura mística en un radio de diez kilómetros es el gallo del tío Juan. Y esa cosa es un fósil viviente con plumas, te lo digo en serio. Un día de estos va a invocar una maldición.

Y ahí íbamos de nuevo. Si había algo que esta chica amaba con locura, era devorar novelas web, cómics y manhwas de fantasía urbana. Cosas de las que yo solo tenía noción por el simple hecho de escucharla hablar incansablemente del tema durante horas tras horas.

—¿No te parece algo completamente natural? —argumenté, inclinando la cabeza—. Tenemos tecnología lo suficientemente avanzada como para no necesitar magia. Además, ¿para qué querrías un Sistema de combate? No tenemos enemigos alienígenas ni criaturas oscuras a las cuales atacar o de las cuales defendernos. Estamos bien así.

Silencio. Ni una sola reacción verbal. Tampoco un parpadeo. Solo su mirada fija sobre mí.

—Benjamín.

—¿Sí?

—Te odio.

¡Zas!

Ambos nos reímos mientras yo me acariciaba la cabeza lentamente donde había aterrizado su nuevo manotazo.

—Aunque este mundo sea aburrido lo aprecio mucho, ¿sabes? —dijo ella de pronto, mirando hacia el horizonte donde el sol comenzaba a esconderse detrás de los edificios—. Porque te tengo a ti, Benjamín.

—Qué cursi —murmuré, sintiendo un leve calor en las mejillas.

—¿Verdad? Casi vomito mientras lo decía.

Nos reímos una vez más, dejando que el sonido se mezclara con el rumor de las hojas. Aunque en la realidad, y muy en el fondo, yo pensaba exactamente lo mismo que ella. De verdad, la quería muchísimo. Era mi única constante en un mundo que a veces se sentía demasiado predecible.




—¡Ahora! ¡Corre, Benjamín, CORRE!

Tropecé torpemente en el proceso de levantarme del suelo lleno de polvo, pero me las arreglé para tomar su mano con firmeza y salir rápidamente de nuestro improvisado escondite bajo una enorme pila de escombros de hormigón. Corrimos con los pulmones ardiendo, como si nuestra vida dependiera de ello. Aunque bueno... lo hacía. Cada segundo contaba.

—¡Cuando dije que el mundo era aburrido esto no es lo que tenía en mente! —gritó Alisson entre jadeos, con la voz quebrada por el pánico absoluto.

—¡Cállate y CORRE!

Miré frenéticamente a ambos lados mientras avanzábamos a tropicones por el asfalto agrietado. Esto era infinitamente peor que cualquier pesadilla o ficción que pude haber imaginado jamás. El escenario idílico de la tarde anterior había quedado completamente pulverizado.

El fuego devoraba las estructuras a nuestro alrededor. Algunas explosiones ensordecedoras resonaban a la lejanía, haciendo temblar el suelo bajo nuestros pies. Gruñidos guturales e inhumanos llenaban el ambiente saturado de humo y ceniza, pero lo peor de todo no eran las criaturas... eran los gritos. Los alaridos agudos de pánico de la gente que era alcanzada por las sombras. Dios, sabía que iba a tener pesadillas con este sonido por el resto de mi vida, si es que lograba tener un mañana.

—¡Benjamín! Benjamín, ¿qué hacemos? —suplicó Alisson, tirando de mi manga con desesperación mientras tropezaba con los restos de un farola caída—. No sé a dónde ir... ¿A dónde vamos? ¿Qué hacemos? No puedo... no puedo pensar...

—¡Ya basta!

Tiré con fuerza de su brazo, desviándonos hacia un estrecho callejón, arrinconándola firmemente contra una pared de ladrillos y tomando sus mejillas entre mis manos para obligarla a mirarme. Estaba hiperventilando descontroladamente; el miedo había desencadenado una expresión en su rostro que jamás le había visto en todos los años que llevaba conociéndola. Un ataque de pánico en el momento menos adecuado.

—Alisson, escúchame. Respira —le ordené con la voz más firme que pude convocar, aunque por dentro mis propias entrañas eran un nudo de terror—. Necesitamos sobrevivir primero. Nada más importa en este momento. Podemos asimilar todo esto y buscar soluciones luego, ¿sí? Respira conmigo, vamos.

Mantener la calma en una situación como esta era una tarea casi imposible. El aire olía a azufre y metal quemado, pero sabía con aterradora certeza que si no la ayudaba a recuperarse, ambos íbamos a morir en los próximos dos minutos. Y me negaba rotundamente a perder a nadie más. Ya había perdido a mis padres en aquel accidente de coche a mis seis años. La familia de Alisson me acogió y me dio el hogar y el apoyo que necesitaba. Ahora necesito devolver ese favor.

—Respira lento. Así mismo. Inhala... Exhala. Hazlo conmigo.

Alisson me miraba directamente a los ojos, con las pupilas dilatadas por el pánico, pero al escuchar mi voz poco a poco comenzó a recuperar el control sobre sus pulmones. El ritmo frenético de su pecho empezó a desacelerarse gradualmente.

Vamos, Alisson... no puedo perderte. No a ti.

—Debemos movernos de aquí. Es demasiado peligroso quedarse parados. ¿Puedes hacerlo por mí? ¿Puedes correr un poco más?

Aún hiperventilaba levemente y temblaba como una hoja, pero se las arregló para asentir con la cabeza y dar su visto bueno con un hilo de voz. Asentí en respuesta. Me asomé levemente por la esquina del muro, inspeccionando la vía principal con cautela. Los edificios vecinos ardían en llamas destructivas, las calles eran un verdadero caos de metal retorcido y las alarmas de los coches abandonados no paraban de sonar en un coro ensordecedor. Afortunadamente, en ese tramo específico de la avenida no se veía ninguna de esas monstruosidades. Era nuestra única oportunidad.

—Estamos bien, no están en esta calle. Vamos, Ali.

Tomé su mano con fuerza, entrelazando mis dedos con los suyos, y partimos a paso acelerado en dirección a la zona residencial donde vivían sus padres.

Un segundo, dos pasos. El asfalto crujía bajo nuestros zapatos.

Dos segundos, cuatro pasos. El calor del incendio cercano nos abrasaba la piel.

Tres segundos... un gruñido ahogado justo encima de nosotros.

No tuvimos tiempo. Ni siquiera para gritar.

Lo siguiente que sentí fue una fuerza brutal e invisible impactando contra mi costado. El aire escapó violentamente de mis pulmones como si una prensa hidráulica me hubiera aplastado súbitamente la caja torácica.

Salí despedido por el impacto y caí pesadamente al suelo duro tras golpear de lleno contra el muro de hormigón de un edificio comercial. El dolor se expandió por todo mi cuerpo como una descarga eléctrica. Mi brazo izquierdo no respondía; me dolió con una intensidad cegadora antes de quedar adormecido. Estaba húmedo, pegajoso. Mi cabeza me dolía muchísimo y un pitido agudo anuló por completo mi audición durante unos segundos.

Abrí los ojos con desesperación, tratando de enfocar la vista a través del humo y el polvo en suspensión, y el pánico se transformó en un terror helado.

Alisson.

—¡Alisson! —grité, aunque mi voz sonó como un rasguño ahogado en mi garganta—. ¡Ali! ¡¿Dónde estás?!

Me agarré el brazo herido con la mano derecha. Poco a poco recobraba la sensación táctil en los nervios, y con ella, un dolor punzante y devastador. No me importó. Tenía que ignorarlo. Necesitaba encontrarla inmediatamente, sacarla de ahí.

De pronto, una sombra colosal y deforme me cubrió por completo desde el costado derecho. Antes de que pudiera reaccionar o intentar arrastrarme hacia atrás, un par de gotas densas y tibias cayeron directamente sobre mi rostro desde arriba. La parálisis se apoderó de mis músculos; no me atreví a girar la cabeza. Simplemente no podía moverme.

Un aliento podrido, espeso y con olor a carne en descomposición me envolvió por completo. Alcé temblorosamente la mano y mis dedos tocaron aquellas gotas en mi mejilla... La luz de las llamas reflejó el color rojo intenso en la punta de mis yemas antes de que pudiera contener un gemido de puro horror.

No... por favor, no. Dios, por favor, no.

Levanté la mirada lentamente, forzando a mis ojos a subir por la masa oscura que se erguía sobre nosotros. Y lo último que vi de mi mejor amiga fue su cuerpo ser levantado en el aire y su brazo salir volando libremente hacia un lado cuando la garganta y la mandíbula abisal de aquel monstruo colosal se cerraron de golpe sobre ella con un crujido seco.

El brazo cayó sobre el asfalto a escasos centímetros de mí. En la muñeca ensangrentada, la pulsera de plata que ambos usábamos desde la infancia como señal irrefutable de nuestra amistad brilló bajo el fuego del desastre, burlándose cruelmente de mi impotencia.

—¡ALISSOOON!

Let Kodiita know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Bloodlines

Ku_Rolet: The novel was good, and I really enjoyed reading it. I love the leads and their bond, but I have one question that confused me. How could Tristan have been dreaming about his mate since he was a child if Omara was already mated to someone else before him? If Kyle had accepted Omara, would Tristan ne...

Read Now
Rebuilding After Betrayal

Adetutu Akinfaderin: I like the plot of the story in general ,though it’s a bit sad it isnt so long as I would have wanted but that’s fine , I’ll definitely recommend it to my friends whose name is actually Shay 😁😁

Read Now
We Only Fake It on the Weekends

TopazHorizon: What a sweet love story! I loved all the little stories from their childhood and teenhood. It really gave depth to their very fast love story. It made sense! I love how their parents were part of the story, too. I love how Theo is so gentle with her, like she's fragile... And yet so bossy in bed hah...

Read Now
The zatorian

Gabby: I’m working with **Lorey**, a platform that turns novel characters and scenes into interactive experiences readers can play.We can help you:- Turn your story into character profiles- Preserve each character’s voice and relationships- Create an interactive scene for you to reviewYour story won’t be r...

Read Now
The Alpha's Exiled Mate

Mokatoka: Say what????? God! Is it over???

Read Now
The Neighbor's Son

Geneise: I really enjoy your writing style. I loved this story and the way they found each other. I was thinking it was gping to have an obsessed stalked situation but loved the history he had. Loved that the story had some twists and showed real life situations.

Read Now
Mystic Wolf

Sharon Gray: I read a few werewolves novel and I don’t think I came across a mystic before. Very interesting to read.Instead of going to bed I have to keep reading. I only wish the sexual activity was downplayed and the imagination gets involved.

Read Now
My Blacksmith Savior

jeannie2244: Such a different story from your usual love story. I love stories that aren't just a cookie cutter romance with the same story line and predictable. This is unlike any I have ever read and so nice to read something new and refreshing.

Read Now
An Irish Match

virgie: Loved their flirting, banter and confessions. Hope that Liam can convince Maeve to stay. Poor Declan, who wanted a love but just didn't fit.

Read Now