Chapter 1
—eres mi adoración Paul y sin importar donde esté yo, siempre viviré en una parte de tu corazón —fueron las últimas palabras que mi madre dijo antes de morir frente a mis ojos, no pude evitar llorar sobre su cuerpo completamente devastado
—Mamita por favor no te vayas, quédate un ratito más por favor —lloré abrazándola, entonces entraron Mike y Ruth
—ella...? —preguntó Mike sin poder terminar la frase
—esta dormida? —preguntó Ruth con inocencia la cual nos rompió el corazón
Mike se arrodilló a su lado y la abrazó yo sin embargo no me moví y seguí abrazando a mamá
Entonces alguien tocó la puerta y entró, era Mal uno de nuestros sirvientes —hola? Disculpen la interrupción pero llego el... —se interrumpió cuando vio a Ruth llorando y respiró hondo —llegó el hada para llevarse a la señora a un lugar donde nunca va a sufrir
Ruth lo miró confundida
—¿Entonces... mi mami va a regresar?
Mal guardó silencio unos segundos después negó muy despacio con la cabeza —No... Pero desde ese lugar podrá seguir queriéndote todos los días —se arrodillo para estar a su altura
—ella siempre te acompañará y te cuidará, tu madre y su cariño siempre estarán vivos en tu corazón
Ruth no resistió más y abrazo a Mal con fuerza
—No quiero que se vaya... —sollozó entre lágrimas —Quiero que mi mami se quede conmigo...
Mal la rodeó con los brazos con una delicadeza que jamás había visto en nadie de la casa, le acarició lentamente el cabello mientras ella lloraba desconsoladamente sobre su pecho
—Lo sé, pequeña... —murmuró con la voz entrecortada —Yo también quisiera que pudiera quedarse
Me sorprendió escucharlo decir aquello, no hablaba como un sirviente que intentaba cumplir con su deber hablaba como alguien que compartía nuestro dolor, Mike seguía abrazando a mamá sin decir una sola palabra tenía la cabeza agachada y los hombros temblaban por el llanto contenido
Mal levantó lentamente la vista hacia nosotros—Joven Paul... joven Mike... —dijo con respeto—Nadie va a obligarlos a despedirse antes de tiempo, tómense el tiempo que necesiten
Asentí apenas ni siquiera tenía fuerzas para hablar un silencio pesado llenó la habitación solo era interrumpido por el llanto de Ruth después de unos minutos, Mal volvió a dirigir su atención a ella —¿Sabes una cosa? —preguntó limpiándole con cuidado las lágrimas de las mejillas —la pequeña negó con la cabeza —Las personas que nos aman nunca desaparecen por completo, permanecen en cada recuerdo bonito, en cada abrazo que nos dieron y en todo lo que nos enseñaron
—¿Entonces... si pienso en mi mami... ella me escucha?
Mal sonrió con tristeza —Claro que si pequeña
Ruth volvió a esconder el rostro en su pecho
—Entonces le voy a decir todos los días que la quiero mucho... para que no se sienta solita
Aquellas palabras terminaron de romperme me cubrí el rostro con una mano intentando contener el llanto, pero fue inútil sentí una lágrima caer sobre la mano inmóvil de mamá
Mike respiró hondo antes de hablar por primera vez desde que había entrado —Paul... tenemos que ser fuertes por Ruth
Desvié la vista hacia nuestra hermana pequeña, que seguía abrazada a Mal buscando el consuelo que ninguno de los dos habíamos sido capaces de darle entonces comprendí que mi madre había dejado de sufrir pero nosotros apenas estábamos comenzando a aprender cómo vivir sin ella —tienes razón Mike... somos los mayores debemos ser fuertes
Entonces llego nuestro padre y al ver a Mal abrazando a Ruth se vio una furia en sus ojos pero no hizo nada en ese momento —Paul, Mike, Ruth salgan ahora mismo
—pero papá- —proteste
—fue una orden salgan ahora mismo
Mike y yo asentimos y Mike cargo a Ruth antes de irse
Cuando Mal se estaba por ir mi padre lo detuvo
—ve a recibir al médico luego ve al jardín
—si señor —obedeció Mal saliendo de la habitación dejando a mi padre solo con el cuerpo de mi madre
Horas después cuando ya se habían llevado el cuerpo de mi madre, la mansión antes llena de su dulce voz ahora solo había un frío silencio, fui a la cocina a comer algo pero vi algo por la ventana que daba al patio, ahí estaba mi padre con un látigo en la mano y Mal estaba de espaldas a él sin camisa y cuando menos pensé el primer latigazo ya había llegado a su espalda luego él Segundo y el tercero pero sin importar la cantidad de golpes Mal solo cerraba los ojos con fuerza y apretaba la mandíbula
—aprende bien tu lugar en esta casa, te prohíbo que te acerques así a mis hijos
—pero señor, la señorita Ruth estaba- —un latigazo lo interrumpió
—no me importa como estaba Ruth, tu lugar en esta casa es servir y obedecer nada más si te vuelvo a ver así de cerca con cualquiera de mis hijos te echare a los cerdos
Cuando mi padre se fue Mal se puso de nuevo la camisa —más cerdo es usted —murmuro para si mismo
Salí al patio y toque su hombro —Mal...
El se giró para mirarme —joven Paul
Lo abrace y susurre en su oído —no tienes que llamarme así cuando estamos solos
El abrazo mi cintura y acomodo su cabeza en mi cuello —Paul...
—lamento mucho lo que mi padre te hizo...
—no te preocupes, me ha hecho cosas peores
—cállate, no digas eso —lo abrace más fuerte
Sentí cómo Mal soltaba un suspiro sobre mi cuello —No quería que me vieras así
—¿Y por qué no?
—Porque no me gusta que te preocupes por mí
Me aparté apenas lo suficiente para mirarlo a los ojos —Eso es imposible siempre voy a preocuparme por ti
Una sonrisa pequeña y cansada apareció en su rostro —Lo sé
Con cuidado desabotoné los primeros botones de su camisa —Déjame ver
—Paul...
—Por favor
El tomó mis muñecas y beso mis manos —no... no quiero que me veas así
—Mal...
—deberíamos regresar adentro si alguien nos ve...
—lo sé... tienes razón
Nos separamos y volvimos a entrar, Mal fue al cuarto de servicio mientras que yo fui a la sala donde estaba Mike cargando a Ruth dormida en sus brazos mientras abrazaba una muñeca de trapo que había hecho junto con mamá, me acerque a ellos y me senté al lado de Mike
—donde estabas? —preguntó el
—afuera, necesitaba aire
—aah... —no quiso pregunto más solo acomodo mejor a Ruth en sus brazos para que durmiera más cómoda —la casa se siente diferente
—lo sé...
—papá será más insoportable que nunca...
—ni me lo digas
Por unos minutos nadie habló hasta que Mike se levantó cargando a Ruth —la dejare en su habitación
—okay... —me quede solo y suspire —Dios dame fuerzas









cuidado con el piso que me moje 🥵