ᴜɴɪᴄᴏ
- Burlas a temas sensibles
- Boypussy
- Uso de lenguaje explícito
- Contenido sexual
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Antes de empezar, me gustaría decir, que yo no me especifico en ninguno de los deportes que se mencionaran mas tarde, asi que perdón si escribo cosas que no tengan sentido.
Tratare de investigar y dar por lo menos algo de coherencia.
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Max y Sergio eran personas completamente diferentes, tanto como en apariencia, personalidad, crianza y sobre todo en sus gustos.
Por un lado Checo media unos 1.73 cm de altura, su cuerpo era delgado, muy flexible y con extremidades largas, perfectas para su deporte, el voley, en donde tenia la posición de libero, cintura pequeña, muslos gruesos y bien definidos, unas nalgas pomposas, con una apariencia fresca, cabello castaño oscuro y ondulado, pero cuando estaba en partido, un mechon rizado siempre caía por su frente, pecas en su rostro, y dicho por sus fans, por todo su cuerpo, pues cada que se estiraba o calentaba antes de los partidos su uniforme corto se alzaba lo suficiente para que notaran que un poco arriba de sus muslos, y en su abdomen, también estaban salpicadas en pecas, ojos de un color café, pestañas largas, labios color cereza igual de pomposos que su culo, siempre luciendo alegre y reluciente, era tranquilo y sereno, alguién que transmite seguridad, rara vez se alteraba, incluso cuando sus rivales en la cancha lo presionaban con saques potentes o ataques difíciles, liderando con astucia, con la cabeza en alto, cuando fallaban siempre estaba frente a su equipo, pero cuando tenían éxito, estaba detrás de ellos, viendolos orgullosamente, apesar de todo era alguien vanidoso, le gustaba verse bien, tiene un carácter fuerte, sobre todo cuando se atrevían a hacerle menos, Sergio siempre demostraba lo talentoso que era y a sus palabras "lo chingon", todos decian que siempre era agradable conversar con él, siempre fue criado para ser alguien amable, educado, humilde y empatico, desde que era pequeño tenía el apoyo de toda su familia, en cuanto a gustos parecía ser que no le atraían mucho las mujeres pues nunca tenia interacciones amarosas con estas, pero con los hombres tampoco era distinto, Checo era…Checo, su forma de vestir era tan espontánea como el, aveces iba como todo un playboy totalmente de negro, lentes de sol, chaquetas de cuero, otras con colores pasteles, lentes redondos sudaderas tejidas, pantalones beige olgados, nunca se limitaba, lo que mas le gustaba, eran las camisas manga larga completamente apretadas, que no dejaran nada a la imaginación, con esa prenda se podía apreciar todo, sus pectorales, su abdomen, si cintura delgada, hacia babear a todos sin excepción.
Pero por otro lado tenemos a Max, quien era todo lo contrario a Sergio.
Con unos 1.81 de altura, su cuerpo era grande, con músculos por todos lados, sus extremidades también eran grandes, enormes diría Sergio, pues al ser un Alero lo necesitaba, espalda ancha, bíceps bien definidos, piernas firmes, brazos fuertes, abdomen marcado, siempre luciendo imponente, cabello rubio, que cada que sudaba por sus partidos se volvía mas oscuro por la humedad, era de una tez blanca, tan blanca como la leche, qué cada que se enojaba podías verlo volverse rojo, unos ojos azules como el mar, que cada que te veian podías sentir que te veia asta el alma, cejas marcadas, unos labios gruesos de un color rojizo, una nariz grande y considerada sexy, su porte era de arrogancia y dominación, en la cancha imponia presencia pues siempre atacaba sin miedo, tiene un carácter directo y jamas dudaba en expresar sus pensamientos, aun que aveces era demasiado hiriente con sus palabras, lo que a veces generaba roces, o riñas, ganandose muchos enemigos, pero también elevaba el nivel de su equipo, su confianza en sí mismo era para estudiarse, pidiendo el balón cuando el partido estába en juego y asumiendo la responsabilidad sin titubear, bajo presión siempre mantenía la cabeza fría, tomaba decisiones inteligentes y juegaba para demostrar por que merecía estar ahí, no para lucirse, era alguien muy orgulloso y exigía respeto para los suyos, reaccionando con mayor intensidad cuando sentía que lo estaban subestimado, el fue criado para un solo propósito demostrar que era el mejor, sin importarle los demás, no tiene una gran relación con nadie, ni con su familia, solo con su hermanita Victoria y con "el odioso de Carlos", sus gustos eran los típicos de un macho, mujeres, sexo, dinero, "los maricas no deberían existir" decia en voz baja, pues no era lo suficientemente valiente para gritarlo, jamas lo vas a ver con ropa de colores, full black, no era alguien que experimentaba en su estilo.
Que los dos sean capitanes de sus respectivos equipos los hacia tener una pequeña rivalidad, para demostrar que equipo estaba mas preparado, que equipo era mejor, mientras que el mexicano lo hacía mientras se divertía, el holandes lo hacía para demostrar que era el mejor, el número uno.
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Pero muchos dirían qué los polos opuesto se atraen, pues con ellos era diferente.
Muy diferente.
Porque al parecer, cuando se referían al otro, sus personalidades cambiaban drasticamente.
Checo se volvía grosero y mal hablado, queriendo callar a Verstappen, Max era atrevido y coqueto, queriendo siempre provocar a Sergio.
Se repudiaban uno al otro.
Sergio decía. ─Este wey siempre creyendose la mera verga ─.
Max decía. ─Bueno preciosa, tal vez si soy una verga, por que nunca me sacas de tu boca ─.
Al final respondia Sergio. ─No lo creo, es que yo nunca eh tenido en mi boca una verga pequeña ─.
Y todo terminaba en un intento de pelea, ya que ninguno podia meterse en riñas en el instituto, pues si lo hacían, perderían su título de "lider" y los sacarían de sus equipos.
Max constantemente se refería a Sergio con apodos muy femeninos, como "muñequita", "preciosa", "niñita", "bonita".
Y el que mas le gustaba era "maricon", aunque nadie estaba seguro de que Sergio era gay, le parecía divertido, pues el mexicano nunca negaba serlo, pero tampoco decia que lo era.
Decirle todos esos estúpidos apodos era algo que siempre le resultaba, ya que cada que lo hacia Sergio se quedaba cayado o en el peor de los casos, se iba sin decir nada.
Pero no era por que a Sergio le molestara que lo llamaran como a una mujer, realmente le valía madres, no obstante esos apodos llegaban justo en su yugular, por que el escondía algo, algo que si lo decía libremente, le daria la razón a los demás, y aumentaría las burlas aún mas.
Pues Sergio escondía algo entre sus piernas, algo que todos los hombres tienen, menos el.
Eso aveces lo acomplejaba, solo sus familiares y su equipo lo sabían, puesto a que estos eran sus mejores amigos.
Nadie mas sabia, pero no hacía falta el idiota que juegaba con eso, sin siquiera saber la verdad.
Max y Sergio no se llevaban bien y eso estaba claro.
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Todo el club de deportes se hallaba en las canchas, practicando para el siguiente torneo anual que tenía el instituto, estaban los de fútbol, Béisbol, natación, voleibol y basquetbol.
Los últimos dos equipos sin siquiera darse cuenta comenzaron con su pequeña demostración de quien era mejor, quien calentaba mas rápido, quien aguantaba mejor el clima o el esfuerzo.
Checo en la cancha era impecable, se lanzaba al suelo sin miedo, rescataba balones imposibles, su cuerpo flexible reaccionaba antes que su mente.
Cada defensa suya ocasionaba aplausos, cada salvada imposible provocaba gritos a su nombre.
Max, desde la grada o desde la otra mitad de la cancha, lo observaba…más de lo que admitiría.
No con admiración —eso jamás lo diría en voz alta —, sino con una atención peligrosa, casi obsesiva.
Checo lo sabía.
Lo sabía porque cada vez que levantaba la vista después de una jugada difícil, encontraba esos ojos azules clavados en él, evaluándolo como si fuera un rival directo (por que lo era), como si estuviera observando mas de lo que un espectador normal lo haría.
Los miembros de los dos equipos se decían comentario pasivo-agresivos, pero ninguno se lo tomaba enserió, lo hacían para divertirse.
Todos menos lo capitanes de equipo.
Y siempre que el club de deportes tenía entrenamiento compartido, Max terminaba acercándose a el mexicano con sus comentarios idiotas, ya era rutina para Sergio.
─¿Qué miras, pendejo? ─ Le soltó el pecoso, antes de que el rubio siquiera se terminará de acercar.
Cuando llego, Max sonrió ladeado, esa sonrisa que siempre parecía una provocación.
─A la mejor líbero del torneo ─ Respondió el ojiazul esperando que sus palabras tuvieran efecto.─O bueno…a la más bonita ─.
Checo solo apretó los dientes.
─Chinga tu madre ─.
Max esperara que su discusión se alargara mas, como siempre lo hacían.
Pero se fue.
Sergio se había ido.
Y eso, precisamente eso, era lo que más desesperaba a Max.
Que Sergio siempre supiera cuándo irse, nunca explotaba de más, nunca cruzaba la línea, nunca le daba el gusto de verlo perder el control.
El en cambio, sí lo hacía.
Sus compañeros lo respetaban, algunos le temían, sabían que si Max estaba de buen humor, ganar era casi seguro; si no, más valía no ponerse en su camino.
Después del encuentro con Checo, el humor de
Max era un asco, estaba siendo una bestia, agresivo, dominante, liderando con gritos, empujando a su equipo al límite.
Aunque ninguno del equipo de básquetbol había visto o escuchado sobre la discusión de los líderes, todos sabían que Max estaba de ese humor gracias a Sergio.
Pues no era novedad que cada que peleaban y no terminaba como Max quería, se ponía así.
─Se nota cuando juegas así por alguien ─ Le dijo Carlos una vez el entrenamiento había terminado, sentado en las gradas, viendo cómo Max clavaba otro triple con rabia contenida.
─Cállate, Sainz ─ Gruñó Max.
─No dije nombres ─ Respondió Carlos con una sonrisa cargada de malicia.
Max no contestó.
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Sergio luchaba con sus propios demonios, con la inseguridad que llevaba tan bien escondida bajo su sonrisa tranquila y su liderazgo impecable.
Ese secreto que lo hacía sentirse incompleto algunas noches, aunque jamás lo admitiría en voz alta, Checo había aprendido a vivir con ello, a aceptarse…pero Max, con sus burlas sin saber, tocaba fibras demasiado sensibles.
Y aun así, Sergio no lo odiaba del todo.
¿Lo detestaba?, sí, le daban ganas de golpearlo, de gritarle, de hacerlo callar, pero también había momentos —breves, peligrosos— en los que lo entendía.
Sabia que el había sido criado para ganar, para no fallar jamás, cargando un peso que nadie parecía notar.
Eso lo confundía.

El torneo de deportes estaba cada vez mas cerca.
Varios equipos de defensa escuelas ya estaban llegando a su instituto, no era muchos, pero si eran una cantidad un poco grande.
Uno de los equipos de básquetbol y voleibol de otro instituto le habia pedido a Max y Sergio un partido como prueba, era un juego amistoso, solo para divertirse y conocerse.
Después del partido, ambos coincidieron en los vestidores, que solo eran para los capitanes de equipo.
El lugar estaba casi vacío, el eco del agua cayendo en las duchas llenando el silencio incómodo.
─Jugaste bien ─ Dijo Max de pronto, sin mirarlo.
Checo se quedó quieto, una toalla colgaba de sus hombros.
─¿Eso fue un cumplido o te estás muriendo? ─.
Max soltó una risa corta.
─No te emociones, muñequita ─.
Checo giró lentamente, mirándolo directo a los ojos.
─No me llames así ─.
─Por que, ¿te molesta bonita? ─ Max volvía a decir acercándose mas.
─Por que tu no sabes nada de mi ─ Dijo Sergio empujando el pecho del neerlandes, para evitar que cruzara su espacio personal.
─Siempre hablas y hablas, dices cosas que no sabes si pueden dañar a otros, jamas tomas en cuenta lo que ocasionas en los demas ─ Dicto Checo con una voz demaciado seria para su gusto.
Max solo fruncio el ceño, habrío levemente la boca planeaba contestar, pero sus palabras no salían al ver que Sergio solo lo miro con algo mas profundo que el odio antes de tomar sus pertenencias y retirarse.
El ruido a soledad que dejo Checo al irse no se disipo fácil.
Max estaba aun de pie, desnudo del torso hacia arriba, aun pensando en las palabras tan directas de Sergio.
"Jamás tomas en cuenta lo que ocasionas en los demas"
El rubio no estaba acostumbrado a que le hablacen así, a que le digieran las cosas en la cara, a que le pusieran un límite, no era de esperarse qué Sergio fuera el único que lo hiciera…pero jamas habia sido así de directo.
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Días después las cosas seguía tensas.
Con todo lo del próximo torneo, ser buenos anfitriones, asegurar la seguridad de los invitados y de sus estudiantes, todo eso hacia que nadie estuviera tan al pendiente de lo que podrían hacer unos cuantos estudiantes.
El gimnasio auxiliar estaba casi lleno, aun no era hora del entrenamiento, pero varios equipos aprovechaban el espacio, el eco de diferentes balones rebotando se mezclaba con conversaciones dispersas.
Sergio estaba sentado en el suelo, estirando, con los auriculares colgados del cuello, reía por alguna tontería que dijo Charles, mientras se acomodaba las rodilleras, ese día traía su uniforme de repuesto, que le quedaba aun mas corto y pegado, no habia tenido tiempo de pasar a la tintorería por el uniforme que usaba normalmente.
─Oye, Checo ─ Dijo alguien del equipo de fútbol, en tono burlón. ─¿Siempre te vistes así o hoy es una ocasión especial? ─.
Sergio levantó una ceja.
─Ah, si, es mi uniforme ─ Dijo el pecoso desconcertado.
Antes de que el chico pudiera aclarar a que queria referirse, Max apareció detrás.
─Déjalo ─ Dijo, con una sonrisa torcida. ─Es su manera de llamar la atención ─.
Sergio alzó la vista lentamente.
─Nadie pidió tu opinión ─ Escupió el pecoso, ya harto de la presencia del rubio.
─Como no quieres que te la de ─ Respondió Max. ─Si mira como vienes vestido ─.
Algunas risas incómodas se escucharon alrededor.
─¿Sabes qué es lo gracioso? ─ Continuó Max, cruzándose de brazos. ─Que por mas que te esfuerzes nunca podras cambiar lo que eres ─.
Checo se puso de pie.
─Callate ─.
─¿O qué? ─ Max se inclinó un poco hacia él. ─¿Vas a llorar? ¿O vas a correr con tus amiguitos a esconderte? ─.
Sergio respiró hondo.
─¿Nunca sabes cuando callarte? ─.
─Claro que sé ─ Respondió Max, levantando un poco la voz. ─Paro lo hare cuando la muñequita deje de fingir ser algo que no es ─.
El ambiente cambió.
Las risas se apagaron.
─¿Qué quisiste decir con eso? ─ Preguntó Sergio, con la voz peligrosamente calmada, aun que en sus adentros estaba muriéndose del miedo y el pánico.
Max ladeó la cabeza.
─Vamos, no te hagas ─ Dijo. ─Tu forma de moverte, de vestirte, de mirarnos…no eres tan difícil de leer ─.
Sergio sintió el golpe directo en el pecho.
─Cierra la puta boca ─ Solto. ─No vuelvas a insinuar nada así ─.
─¿Por qué? ─ Max sonrió. ─¿Te da miedo que adivine? ─.
Eso fue el cruce.
─¡BASTA! ─ Gritó Sergio, empujándolo.
Max no cayó, pero retrocedió un paso, sus ojos se oscurecieron.
─¿Ves? ─ Dijo. ─Siempre tan sensible ─.
Sergio no respondió devuelta.
Por que algo ya se había roto.
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Dos días después.
Era entrenamiento compartido otra vez.
Sergio estaba teniendo un mal día, no era físico, si no mental, cada comentario le pesaba más de lo normal, ya estaba cansado de soportar insinuaciones qué no eran verdad.
Max lo sabía.
Y lo aprovechó.
─Buen intento ─Dijo desde la banda. ─Para alguien que ni siquiera puede sostenerse completo ─.
Checo falló una recepción.
Silencio.
─¿Qué dijiste? ─ Preguntó Sergio, girándose lentamente.
Max dio unos pasos hacia la línea.
─Nada ─ Respondió. ─Solo pensaba en lo irónico que es ─.
─Habla claro ─.
Max sonrió.
─Que juegues un deporte donde todo gira alrededor de fuerza, potencia, resistencia… cuando claramente te falta algo ─.
El mundo se detuvo.
El equipo de voleibol se tensó de inmediato.
─No vuelvas a decir eso ─ Susurró Sergio.
─¿Decir qué? ─ Preguntó Max. ─¿Que no eres como los demás? ─.
Sergio caminó hacia él.
─No sabes de lo que hablas ─.
─Tal vez sé más de lo que crees ─ Respondió Max, bajando la voz. ─Por algo siempre evitas ciertas miradas, por algo nunca te metes en los vestidores cuando hay demasiada gente ─.
El golpe no fue físico.
Fue devastador.
─No tienes derecho ─ Dijo Sergio, con los ojos brillando de rabia.
─Tengo todo el derecho ─ Respondió Max. ─Esto es competencia, y tú estás roto ─.
Sergio lo empujó con ambas manos.
─¡CÁLLATE! ─.
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El resto del día Sergio se la paso tenso, a mas no poder, juraba que iba a generarse un tic.
En la salida Checo caminaba atras del instituto, no había nadie, pues ya era un poco tarde.
Cuando de repente alguien lo había estampado en la pared.
─¿Por que no hablas? ¿Te cortaron la lengua? ¿O simplemente no eres tan valiente cuando estamos los dos solos? ─ Max dijo pregunta por pregunta, en un susurro, y con una sonrisa burlona.
Sergio respiró profundamente.
Y esta vez no se contuvo.
Lo golpeó.
No con técnica, no con cálculo, con rabia.
Max de la sorpresa, casi cae por el inesperado golpe.
─¡Hijo de puta! ─.
Respondió con un empujón brutal, Sergio cayó al suelo, pero se levantó de inmediato, lanzándose de nuevo.
Se agarraron de la ropa, forcejearon, respiraciones pesadas, golpes torpes que no buscaban ganar, solo herir.
─¡No sabes nada de mí! ─ Gritó Sergio. ─ ¡NADA! ─.
─¡Entonces deja de fingir, y dime quien eres! ─ Rugió Max.
Ambos estaban en el suelo, sucios, sudados, enojados.
Sergio levantó el puño.
Se detuvo.
Temblando.
─No tengo por que darte explicaciones ─ Dijo. ─No voy a romperme solo para darte gusto ─.
Lo soltó.
Se dio la vuelta.
Y se fue.
Dejando a Max jadeando, con el orgullo destrozado.
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Después de esos acontecimientos, todo se había vuelto mas tenso, Max intento seguir siendo el mismo, intentó volver a la normalidad, burlas, apodos, miradas provocadoras.
Pero algo no encajaba, cada “preciosa” salía menos natural, cada comentario mordaz se sentía forzado, como si ya no tuvieran el mismo efecto.
Checo, por su parte, cambió la estrategia: dejó de reaccionar.
No se iba.
No se callaba.
Simplemente…lo ignoraba
El rubio intento de todas las maneras posibles que se hubieran imaginado, pero nada resultaba.
Y lo que mas le molestaba era que Sergio parecía ser el mismo, seguía riendo con sus amigos, seguía entrenando como siempre, solo con la diferencia de que en su panorama Max ya no existía.
En los entrenamientos compartidos del instituto, Max como siempre intentaba destacar, y mostrar que era el mejor pero Sergio pasaba a su lado sin mirarlo, concentrado en lo suyo, hablando con su equipo, con otros equipos, intercambiando números, riéndose con ellos.
Max notó detalles que antes no había querido ver, cómo Checo tocaba el hombro de sus compañeros para animarlos, y no solo a los de su equipo, sino también a los de otros equipos, eso le hartaba, veía cómo Checo escuchaba de verdad cuando alguien hablaba, cómo sonreía con cansancio después de una buena jornada, esa sonrisa tan reluciente que hacía sentir algo desde lo muy profundo a Max, notaba pequeños gestos, la manera en la que inclinaba la cabeza con una pequeña sonrisa coqueta cuando preguntaba algo, Max no sabia por que ese gesto lo hacía volverse mas rojo de lo normal.
Max se decia que no podía parecerle atractivo un hombre, eso era de jotos.
Al finalizar su entrenamiento diario, Max estaba saliendo de la cancha.
─Te está afectando ─ Le dijo Carlos una tarde, lanzándole una botella de agua.
─¿Qué cosa? ─ Gruñó Max.
─Que no te peleen ─ Respondió el madrileño con una sonrisa ladeada. ─Antes vivías para hacerlo enojar, y ahora pareciera que te quitaron tu motivo para vivir ─ Termino por decir Carlos mientras rebotaba el balón, refiriéndose a el mexicano.
Max apretó la botella con fuerza.
─No me importa ─.
Pero claro que le importaba, como había dicho Sainz, para eso vivía.
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Max se dirigia a las duchas nuevamente, queria relajarse un poco de todos sus pensamientos, tal vez una ducha larga y fría sea mejor opción que ir a con Sergio y reclamarle de por que le estaba ignorando, pensó el rubio.
Mientras entraba no se había dado cuenta que el susodicho estaba ahí.
Max con un sigilo casi aterrador se quedo en una esquina en donde Checo no pudiera verlo, ¿por que lo hacía?, ni el mismo lo sabía.
Y entonces lo vio.
Vio lo que Checo tenía.
No tenia pene.
No como cualquier hombre.
No es que se hallaba viéndolo por diez minutos, solo fue un flashazo, un simple movimiento, una inclinación de Sergio que dejó en claro lo que el tenía.
Obviamente Max después de eso se acomodo en su lugar, aparto la vista de Sergio.
Aun que el tapatío no tenia idea de lo que sucedía, Max en sus adentros tenía un poquito de decencia para no mirar mas a Checo.
Verstappen estaba en shock, ahora comprendia todo.
La forma en la que callaba cada que lo llamaba de forma femenina, cada que el pelirubio decia "bonita", "chiquita", "preciosa", sin quererlo en verdad lo hacia sentir acomplejado.
En verdad había sido un completo idiota, tenia que remediar todo antes de que lo arruinará más.
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Durante las próximas semanas, Max dejo de ser brusco con Sergio, en cada entrenamiento ya no era tan imprudente, en los descansos de estos mismos, yo no se acercaba a decirle "apodos", dejo de molestarlo con su sexualidad, ya no tenían sus pequeñas riñas, su dinámica había cambiado completamente.
La actitud de Max se volvió más amable, menos arisco, pero solamente era con Sergio, pues delante de los demás seguía comportadose como siempre, sin notar que checo lo veía.
Veía como cambiaba su forma de ser con el y con los demás, como si fueran dos personas completamente diferentes, y esa actitud lo confundía horrible.
Hacía que no le creyera por completo.
Uno de esos tantos días, Max se habia armado de valor, era la hora del descanso para todos en el instituto, Max conocía muy bien los horarios de Sergio, sabia donde descansaba, con quien lo hacía, cuando lo hacia.
Por lo que no tardo tanto en encontrarlo, estaba con todos los miembros de voley.
─Ush, sean discretos y fíjense quien viene aquí …─ Dijo Lance en un tono bajo para que solo los cinco pudieran oírlo.
─¡Ay no! ya lo vi no puede ser ─ Charles chilló.
─¿Que querrá aquí este? ─ George escupió con desagrado.
─Apuesto a que solo quiere venir a molestar ─ El japonés solo pudo mirar al rubio con enojo, mientras apretaba el juguito que estaba tomando, no le caía para nada bien.
─No lo creo Yuki, hace dias que se a comportado…raro ─ Lance volvió a hablar.
─Si, en eso tienes razón ─ Afirmo Charles.
─De todas maneras, no vamos a dejar que se acerque a Checo ─ Yuki hablo decidido.
Mientras la platica se daba en susurros.
Checo ni siquiera prestaba atención, casualmente también pensaba en la actitud de su rival, Max.
No sabia qué habia pasado para que se comportara de esa manera, tal vez por fin decidió dejar de actuar como un niño o solo eran secuelas de los golpes qué le había dado.
Pero…¿por que solo habia cambiado así con el y no con todos los demás?.
Max caminaba a pasos lentos, temiendo que los cinco chicos huyeran apenas lo vieran.
Planeaba pedirle disculpas a Sergio y eso iba a hacer.
─Ahmm, ¿que necesitas Verstappen? ─ George le dijo mirándolo de arriba hacia abajo, con total desagrado.
─Yo…solo quería hablar con Sergio ─ Max ignoró la mirada que le daba el rubio.
El nombrado solo pudo alzar la mirada sorprendido.
─Pues sea lo que sea que quieras decirle, díselo aquí ─Yuki demando, parándose de su lugar quedando frente a frente con el neerlandes.
─Es algo privado, mio y de el, enano ─ Max se burlo mirando hacia abajo, no podía reírse en un momento como ese, pero el japonés parecía un perrito rabioso.
─¡¿ME DIJISTE ENANO?! ─ Yuki grito ofendido.
─Si, ¿algún problema? ─ Max le sonrió, mientras le puso un dedo en la frente empujándolo ligeramente.
─Con ese comportamiento dudo que Sergio quiera hablar a solas contigo ─ Charles se unio a la platica, mirándolo directamente mientras seguía comiendo.
─Solo vengo a disculparme, ¿es tan difícil hacer eso? ─ Max hablaba ya desesperado.
─Si, cuando se trata de ti ─ Lance susurro fuerte, haciéndose el tonto, ocasionando que Max rodara los ojos.
─Sergio porfavor ─ Suplicó Max.
─Ahh…chicos, podrían dejarnos solos ─ Sergio porfin habia hablado.
─Ja, vieron ─ Max se burlo, sacandole la lengua a Yuki, le gustaba molestar el pequeño.
─Hijo de- te voy a- ─ Yuki se le iba a lanzar, pero George alcanzó a agarrarlo.
─Yuki, basta ─ El británico le dijo al de menor estatura.
─Ahg- esta bien ─ Derrotado el pequeño, le robo un poco de comida a Charles.
─Cualquier cosa nos hablas, ¿si chequito? ─ Lance se dirigió a Checo mientras agarraba sus cosas para irse.
─Si chicos ─ Asintió Sergio.
Ninguno de sus amigos sabía sobre la última pelea que Max y Sergio tuvieron, pero Checo agradecia saber que tenia personas que lo respaldaran.
Los cuatro se alejaron un poco de ellos, respetaban la decisión de su capitán y amigo.
─Y bueno, que es lo que me querías decir ─ Dijo mirando al rubio.
─Yo…solo quiero que sepas…que ─ El rubio no podía articular palabras, no pensó llegar tan lejos.
Realmente estaba arrepentido de todo lo que le hizo y dijo a Sergio, pero su orgullo y ego no dejaban que lo expresara, sabia que una simple disculpa no arreglaría nada de lo que ocasionó, se sentia ridículo.
─¿Que?…─ Sergio insistió.
─Bueno que…─ Max no podia mirar directamente los ojos de checo.
─Max, si solo viniste a hacerme perder mi tiempo mejor vete ─ Dicto el mexicano mientras rodaba los ojos, estaba poco decepcionado, agarró sus cosas para irse.
─¡Quiero que me perdones porfavor! ─ Dijo en un grito el mas alto, agarrandolo de la muñeca.
─Perdón Sergio, yo no queria actuar de la manera en la que lo hice ─ Decia en un tono bajo.
─Max- ─.
El nombrado lo interrumpió.
─Se que fui un estúpido, lo siento…quiero que me perdones ─.
─Esta bien, supongo, es raro todo esto viniendo de ti ─ Sergio miro la mano del rubio mientras decía.
─Si…es solo que, ya no quería actuar así contigo ─.
Max se fijo que aun estaba agarrando la muñeca del pecoso, quitandola de inmediato.
─Jaja, bueno, esta bien güerito ─ Checo se río por la actitud torpe qué Max había adoptado tan de repente.
─¿Amigos? ─ Susurró el rubio temeroso de la respuesta.
─Aun no…güerito ─ Dijo Sergio, sonriendole.
Max quedo embobado, era la primera vez que Sergio le sonreía de verdad.
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Después de eso, la tensión entre ellos de disipo.
Aveces charlaban en clases, o en la fila de la cafetería.
En los entrenamientos Max alagaba a Sergio, a su manera.
Pero no era la cercanía que Max deseaba.
Aun no eran amigos del todo y eso frustraba al rubio.
Asta que tuvo una oportunidad.
Max salía de su aula, se habia tardado un poco pues se quedó hablando con el maestro.
Mientras caminaba con sus audífonos puestos logró divisar a Sergio junto a un grupo de chicos.
No eran los amigos de checo eso estaba claro.
Eran unos tipos que nunca había visto en su vida, entonces Max los reconoció, eran alumnos de una de las instituciones invitadas.
Max se escondió en medio de los casilleros, quería ver asta donde escalaba la situación, si Sergio necesitaba ayuda, Max saldría de su escondite para ayudarle.
Aunque el ojiazul sabía que no iba a ser necesario, Checo era un tipo que no se dejaba, y el era el único que podía confirmarlo.
Se quitó sus audífonos para escuchar la "platica".
─Pero miren a quien tenemos aquí, es la muñequita del equipo de voley ─ Comento uno de los tipos, mientras que el se mantenía aun mas atento, escuchando todo.
─¿No te enseñaron en tu casa que solo las chicas usan tops y ropa pegada? ─ Preguntó el idiota ese, haciendo reír al grupito, acorralando al moreno entre todos ellos.
Estos habían visto al mexicano desde que llegaron, al parecer la forma en la que se vestía les afectaba a ellos.
La actitud del tipejo significaba suficiente para que el rubio se metiera, incapaz de dejar que lastimaran a Sergio, no iba a dejar de le tocaran un solo cabello.
─¿Y a ti en la tuya que la ropa, es solo eso…Ropa? ─ Preguntó el pecoso, empujando con la pelota que siempre traía consigo el pecho del idiota ese, sonriendo con descaro. ─ ¿O es qué acaso se te para con un simple top? ─ Volvio a preguntar haciendo retroceder a todos los tipos, mientras se pegaba descaradamente al único muchacho que habia estado hablando, quien se puso pálido, al sentir que su propio cuerpo y el del pecoso chocaban.
─¿O tal vez solo eres un fetichista y a quien le atraen los hombres? ─ Susurró en el oído del tipejo con un tono de seducción que hizo sonrojar a la mayoría de los tipos, incluso a Max desde su escondite.
El tipo se quedó completamente mudo y se alejo por completo, diciéndole al resto de ellos que se fueran, soltando uno que otro comentario tembloroso como "marica" o "estúpido" sin ninguna forma de defensa.
Max vio como la sonrisa de Sergio habia desaparecido por completo, mientras aguardaba la pelota de voleibol para irse en otra dirección, su semblante se veia decaído.
Allí mismo Max se dio cuenta del porqué queria ser mas que un amigo para Sergio, estaba sonrojado por completo, imaginando que el pecoso se le pegaba así cómo lo habia echo hace rato, queria ser el afortunado que le tuviese tan cerca.
Max parpadeó, se sentia caliente, del rostro, del cuerpo, y de su sona baja.
Corrió rápidamente hacia los baños, que para su fortuna estaban desolados.
Se encerró en un cubículo, desesperado bajo su pantalón y su ropa interior que le apretaban horrores.
Empezó a acariciarse el mismo, desde la punta asta sus huevos.
Los movimientos cada vez eran mas rápidos y bruscos, inclinó su cabeza hacia atrás, mientras jadeaba, imaginando que era Sergio quien lo acariciaba.
─Sergio…─ Jadeo el rubio.
─Sneller ─ Se dejó llevar, ya no sabia si hablaba en inglés o en neerlandes, ya no importaba.
Al poco rato se vino, tan rápido y fuerte.
Sacaba chorros y chorros, blancos espesos.
Nunca se había corrido de esa manera.
Max, tapo su boca, para evitar sacar gemidos, mientras ponia los ojos en blanco, se sentía sucio.
─O God, ik kan zo niet verder ─ Necesitaba hacer algo al respecto.
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Después de aquel encuentro que Sergio tuvo en los pasillos, estaba mas cabizbajo, ya no podía seguir fingiendo qué no le dolían cada uno de esos apodos horribles.
Tenia que guardar paciencia, no pidia armar un revuelo justo en esos momentos, cuando esta en la vista de todos, personas conocidas, otras no tan conocidas.
Tenia que dar el ejemplo, y demostrar lo chingon que era, después del torneo de deportes, podia darse el lujo de partirle la madre a quien quisiera, pero…tenía que aguantar un poquito mas.

Los fines de semana siempre significaban, entrenamiento.
El día estaba húmedo, había estado lloviendo toda la noche, el instituto tenia charcos por doquier.
Aunque no lo parezca a Sergio le gustaban los dias lluviosos, pero le encantaba mas jugar voley en la lluvia, sentir el suelo mojado, deslizarse con mucha mas facilidad, y reírse si se llegaba a tropezar por lo resbaladizo de la superficie.
El transcurso de su día, fue tranquilo, nada interesante, varios de sus amigos faltaron, pues decidieron disfrutar el día descansando.
Checo aprovecho a hacer varios de sus pendientes de la semana, antes de irse a la cancha exterior.
Traía consigo el uniforme del equipo, mas específicos el de invierno, que consistía en los shorts, que por alguna razón, el suyo era mas pegado y corto de lo normal, aunque no se quejaba, una camisa de compresión manga larga, con aberturas en los pulgares, medias largas y sus rodilleras.
Le gustaba mojarse, pero con ese uniforme tenia menos probabilidad de enfermarse.
El aire húmedo hacia que Sergio tuviera mas motivación.
Cuando llegó a la cancha exterior, ya había una silueta conocida calentando del otro lado de la red.
Yuki estaba ahí, haciendo pequeños saltos y golpeando el balón contra el suelo mojado, probando el rebote y el agarre.
Al verlo, Sergio levantó la mano en saludo.
─Pensé que hoy no vendrías ─ Comentó Sergio con una sonrisa mientras dejaba su mochila a un lado y ajustaba las rodilleras.
─¿Y perderme entrenar bajo la lluvia contigo?, ni loco ─ Respondió Yuki con una sonrisa ladeada. ─Además, un opuesto no puede faltar si quiere que su líbero lo salve, y sabes que también me gustan los dias lluviosos, no como a George, que odia que se le esponje el cabello, todo un dramático ─.
Sergio soltó una risa corta y comenzó con su calentamiento, primero trote ligero alrededor de la cancha, sintiendo cómo el suelo resbaloso exigía más control en cada paso, flexionaba bien las rodillas, bajaba el centro de gravedad; como líbero, su cuerpo tenía que estar siempre listo para caer…y levantarse.
Luego vinieron los ejercicios de reacción. Yuki se colocó al otro lado de la red, balón en mano.
─Sere suave ─ Avisó con una sonrisa pícara.
Estaba mintiendo.
El primer ataque fue directo, rápido, buscando el fondo de la cancha, Sergio reaccionó al instante: antebrazos firmes, postura baja, y un pequeño desliz que levantó el balón limpio, preciso, el agua salpicó alrededor de sus piernas, pero él apenas lo notó.
─Eso no fue suave ─ Dijo Sergio, acomodándose de nuevo.
─Tengo que probarte bien ─ Contestó el japonés mientras tomaba otro balón. ─ En el torneo no tendrán misericordia de nosotros ─.
Repitieron el ejercicio varias veces, Yuki variaba la dirección de sus remates: línea, diagonal, balones más cortos, Sergio leía cada movimiento con la atención quirúrgica que solo un capitán tenía, observaba los hombros de su amigo, la inclinación del torso, el giro de la muñeca, no esperaba el golpe; lo anticipaba.
La lluvia volvió a ser presencia, cayendo lentamente, en pocas cantidades, y poco a poco se hacía mas intensa.
Cuando el balón caía cerca, Sergio se lanzaba sin dudar, rodilla al suelo, cadera girando, pecho casi rozando la cancha mojada.
Cada salvada levantaba pequeñas gotas de agua que se pegaban a su uniforme, a veces resbalaba un poco más de la cuenta y terminaba deslizándose varios centímetros.
Después pasaron a recepción de saque, Yuki lanzaba balones fuertes, pesados por la humedad, Sergio ajustaba el ángulo de los brazos una y otra vez, afinando la precisión, su respiración era constante, controlada, cada recepción correcta era una pequeña victoria silenciosa.
─Hablas mucho para alguien que no ataca ─ Bromeó Tsunoda, secándose la frente por el sudor pues con la chaqueta impermeable no se mojaba lo suficiente.
─Alguien tiene que ordenar el caos ─ Respondió Checo sin dejar de moverse, que a comparación de su amigo estaba cada vez mas mojado, la pequeña lluvia hacia que sus prendas se ajustarán, a su esbelto cuerpo se mostraba aún mas.
Cuando hicieron una pausa, ambos estaban empapados, respirando agitados, Sergio apoyó las manos en las rodillas, mirando la red.
Entrenar así era lo que mas amaba, sentirse libre, ligero, sin ningún tipo de problemas.
Y al tener a Yuki frente a él, sabía que no estaba tan solo, tenia personas que lo acompañaban, que nunca lo juzgarían.
Pero la paz de Sergio se esfumó en un abrir y cerrar de ojos.
Los mismos tiempos de la otra vez hicieron acto de presencia, llegaron todos ellos, con chaquetas impermeables, sonrisas arrogantes, y traían consigo una sola idea.
Chingar la madre.
La presencia indeseada parecía combinar con el clima, pues la lluvia antes calmada y ligera, se volvía intensa y pesada.
─¿Ya cansados?, ni siquiera hicieron nada, creo que son mas buenos resistiendo otra cosas…─ Dijo el que parecía ser el líder, pues era el único que hablaba.
─Solo es un entrenamiento, no tenemos que demostrar nada ─ Yuki dijo sorprendentemente calmado.
─Su deporte es diferente al nuestro, no pueden opinar ─ Hablo Sergio con una voz firme, no podía armar un alboroto ahora, pues eran dos contra cinco, y sobre todo no quería que el pequeño Yuki saliera lastimado.
─Preciosa, el voley en un chiste al lado del básquetbol ─ Escupió el tipo con tono que intentantaba ser divertido.
─¡¿Como le dijiste idiota?! ─ El japonés grito, su paciencia se agotaba con mucha facilidad.
─Yuki, tranquilo ─ Checo, detuvo a el mas pequeño.
─¿Que, te ofendiste ternurita? ─ Volvio a hablar el idiota.
─¿Saben que?, mejor nos vamos, no queremos tener problemas ─ Termino por decir el pecoso.
Sergio sostuvo a Yuki y encaminarse hacia dentro del instituto.
─¿La princesa ya no es tan descarada cuando tiene compañía verdad? ─.
Sergio no dijo nada y siguió caminando junto a Yuki.
Los tipos seguían diciendo estupideces detrás de ellos, lo suficientemente fuerte para que los dos pudieran seguir escuchandolos, poco a poco la paciencia de Checo se fue acabando.
Cuando menos se lo esperaba Yuki, Sergio ya se estaba regresando a con ellos.
El mas pequeño no quería dejar solo a Checo, pero tenía que buscar a alguien que los ayudará en caso de que la situación se les salieran de las manos, sabia lo altanero que era el pecoso, y si le picaban, no iba a parar.
Mientras Sergio caminaba tranquilamente a con los tipejos esos, Yuki salió corriendo a los adentros del instituto.
Corriendo por los pasillos en un lugar en especifico había una gotera, que dejo un rastro de agua en el suelo, Yuki con la prisa que traía no se dio cuenta.
Sin sorpresa alguna, resbalo, el pequeño se resigno a detener el impacto, solo esperaba el golpe del suelo mojado.
Pero nunca llego una mano ajena lo sostuvo del brazo, evitando que cayera.
Era Pierre, quien estaba acompañado de Max.
─¿Estas bien Yuki-chan? ─ Pierre dijo sorprendido, pues no esperaba encontrarse al lindo japonés de esa manera.
─¿A-ah?, sii!, gracias Pierre, pero necesito ayuda ─ El pequeño no hizo de esperar su preocupación, sabia que Gasly lo ayudaría.
─¿Como? ─ Hablo desconcertado el francés. ─Si, te lo explico en el camino ─ El pelinegro repitió desesperado, tomando de la mano al ojiazul.
─Pierre vamonos ─ Max rodó los ojos sin tomarle importancia.
─Es sobre Sergio ─ Le contaba Yuki a Pierre ignorando a el holandes.
─¿Checo…?, ¡¿Que sucede con el?! ─ Grito Max apartando a el francés, para escuchar mejor al pelinegro.
─Unos tipos de otra institución nos vinieron a molestar, Sergio y yo decidimos ignorarlos e irnos, pero los baka-sha no se quedaron callados, y siguieron, Max lo conoces, ya sabes como es, se fue a con ellos ─ Contaba Yuki parte por parte mientras caminaba por lo pasillos guiando a los dos pelirubios.
Max y Pierre no preguntaron mas, y se dejaron guiar por el japonés.
Max estaba preocupado, como dijo Yuki, conocía a Sergio, mas de lo que debería, sabía que si no llegaban a tiempo, Checo se agarraría a golpes con lo tipejos esos, si bien el mexicano no era para nada de meterse en riñas, cuando le colmaban la paciencia, no se detendría.
Al mismo tiempo que Max, Pierre y Yuki corrían, para evitar un desastre Sergio se planto enfrente del tipo que lo estuvo molestando.
─Mira escuchame bien…en este mismo instante puedo partirte tu puta madre, se que entiendes lo que quise decir, así que cierra el hocico si no puede salir nada coherente de ahí ¿si? ─ Escupió Checo con repudió.
─Tu pequeña perra…─ Soltó el tipo enojado.
─Que wey ¿mucho miedo?, éntrale pues, haber si muchos huevos cabron ─ Dijo Checo con altanería.
Sergio no se hizo de esperar y soltó el primer puñetazo, comenzando asi la pelea, dejando sorprendido a los otros cuatros tipejos.
El golpe sonó seco, apagado por la lluvia, lo suficientemente fuerte como para hacer retroceder al tipo un par de pasos, el agua salpicó cuando perdió el equilibrio y cayó de rodillas, soltando un insulto ahogado.
─¡Hijo de-! ─ No terminó la frase.
Checo no era un peleador nato, pero su cuerpo estaba entrenado para reaccionar rápido, tal como en lo hacía en la cancha, bajó el centro de gravedad, mantuvo los pies bien plantados pese al suelo resbaloso y levantó los brazos, no para atacar sin control, sino para cubrirse, anticipar también servía fuera del voleibol.
Uno de los otros tipos se lanzó hacia él por el costado, Checo lo vio venir por el rabillo del ojo y giró el torso, empujándolo con el antebrazo al pecho, el impacto lo mandó directo contra el charco más cercano.
─¡¿Qué hacen parados?! ─ Gritó el líder, incorporándose con la cara torcida de rabia. ─¡Agárrenlo! ─.
Dos más avanzaron al mismo tiempo.
El pecoso dio un paso atrás, el talón patinó un poco, pero corrigió al instante.
La lluvia le pegaba en la cara, el uniforme le pesaba por el agua, su respiración era firme, la adrenalina hacia que no pensara, solo soltaba movimientos limpios, igual que cuando salvaba un balón imposible.
Uno intentó sujetarlo de la camisa, Checo le atrapó la muñeca y, con un giro rápido, lo desestabilizó lo suficiente para zafarse, otro lanzó un golpe torpe que pasó rozándole el hombro.
─¿No que muy, muy? ─ Soltó Sergio entre dientes, con una sonrisa tensa, mientras inclinaba la cabeza, poniendose en modo de lucha, dando pequeños saltitos. ─Pensé que eran mejores ─.
─¡CHECO! ─ Una voz cortó el aire como un silbatazo.
Era Max, corriendo hacia la cancha, mojandose lentamente en el proceso, tenía el ceño fruncido y los puños apretados.
Detrás venían Pierre y Yuki, este último con el rostro desencajado por la preocupación.
─¡Max, espera-! ─ Alcanzó a decir Pierre, pero ya era tarde.
Antes de que el tapatío pudiera girar por completo, un cuerpo se estampó contra el tipo que iba a rematarlo.
El impacto fue brutal, directo, sin advertencia, fue un derechazo bien dado.
El golpe desestabilizó al holandés y al tipejo.
─¿Que te pasa idioot? ─ Escupió el holandes, incorporándose de inmediato. ─Has estado ladrando como una teef desde hace dias, ahora ladra bien que no te oigo ─ Escupió Max, mientras empujaba al tipo.
El holandés ahora estaba completamente empapado, el cabello se le pegaba a la frente, sus ojos azules tenian un brillo, furia pura.
─¿Quién carajos eres tú? ─ Gruñó uno de los sujetos.
Max no respondió.
Avanzó un paso, lanzó otro derechazo rápido al estómago del más cercano, lo suficiente para doblarlo.
No buscaba lucirse, buscaba detenerlos, su estilo era seco, directo, como su personalidad.
Sergio reaccionó al instante, interceptando a otro que intentaba rodear al holandés.
Le sujetó el antebrazo, giró el cuerpo y lo empujó con fuerza hacia un charco profundo, el tipo cayó de espaldas, soltando un insulto ahogado.
─¡Max, cuidado! ─ Gritó Pierre desde un lado, dudando todavía en entrar.
Demasiado tarde.
El líder se lanzó directo contra Max, dándoleun golpe en la mejilla, ocasionando que se le partiera el labio, furioso, el rubio respondio con un empujón tan fuerte que hizo desestabilizar al líder.
─No te acerques a él ─ Dijo Max, con una voz baja, peligrosa.
─¿O qué? ─ Escupió el tipo, levantándose como pudo.
Sergio apareció a su lado en ese instante, hombro con hombro con Max.
─O a la próxima, no quedara rastro de tu carita de Ken ─ Dijo Checo.
─Me las van a pagar, tu y tu noviecito ─ Soltó el lídere, con una voz adolorida, mientras señalaba a Sergio.
Max dio un paso al frente de inmediato.
─Vuelve a decir eso ─ Retó.
─Ya ─ Intervino Pierre, colocándose al lado de Max, con una mano extendida como barrera. ─Esto se acabó aquí ─.
─¡Vámonos! ─ Gritó Yuki desde atrás. ─¡Ya viene gente del instituto! ─.
Como si la mención fuera suficiente, uno de los tipos miró hacia el edificio principal y chasqueó la lengua.
─No vale la pena ─ Murmuró, empujando a su líder. ─Luego seguimos ─.
El líder lanzó una última mirada cargada de veneno hacia Sergio.
─Esto no se queda así, princesa ─.
Antes de que Max pudiera responder, Checo puso una mano en su pecho.
─No ─ Dijo el pecoso, serio. ─Ya estuvo ─.
Los cinco se retiraron entre empujones y quejas, perdiéndose bajo la lluvia intensa.
El silencio hizo acto de presencia, roto solo por el sonido del agua cayendo con fuerza.
Sergio soltó el aire lentamente y bajó los brazos, sus manos temblaban apenas ahora que la adrenalina comenzaba a irse.
─¿Estás bien? ─ Preguntó Pierre, revisándolo rápido.
─Sí…─ Respondió Checo, pasándose una mano por el cabello mojado.
Yuki fue el primero en abrazarlo sin previo aviso, importandole poco mojarse por completo.
─¡Eres un idiota! ─ Le dijo con la voz quebrada. ─¡Pudiste salir lastimado! ─ Hablo, ahora con los ojos llorosos.
Sergio sonrió de lado y le dio un par de palmaditas en la espalda.
─Pero no pasó…de milagro ─ Realmente había tenido suerte, no recibo ningún golpe, en cambio Max tenia un moretón en la mejilla, y el labia partido, una línea de sangre se hacia visible, su cara ya tenia rastros de la antigua pelea qué tuvieron antes.
Max no dijo nada al principio, solo lo miró a Checo, de arriba abajo, asegurándose de que realmente estuviera bien, no le importaba que el mismo estuviera herido, mientras su pecoso estuviera bien, el estaba bien.
─No vuelvas a hacer eso solo ─ Regaño el holandes.
Checo levantó la mirada y sostuvo la de él por un segundo más de lo normal.
─Llegaste a tiempo ─ Respondió. ─Gracias ─ El mexa le dio una sonrisa, pero esta misma desapareció al instante, cuando se dio cuenta de la herida del rubio.
La lluvia seguía cayendo, empapándolos a todos por igual.
Decidieron ir a dentro del instituto.
Ninguno dijo nada, no sabían que hacer, el desastre ya estaba echo.
Checo se golpe internamente, se dijo a sí mismo que no podia armar un alboroto, y ahi iba el, a putearse al primer pendejo que le decía de cosas.
El miedo de ser expulsado de su cargo como capitán de equipo, se apoderó del pecoso, el torneo era en dos semanas, su equipo no podia darse el lujo de conseguir a otro líbero si es que a el lo expulsaban.
Yuki y Pierre se fueron a otra dirección, tenían que levantar un reporte sobre lo sucedido, no podían tomar el riesgo de perder a sus capitanes.
Max se planto enfrente de Sergio.
─Vamos ─ Soltó mirando al mas bajo.
─¿Que? ¿A donde? ─ Checo pensaba que Max estaba bromeando con el.
─Te llevare a tu casa ─.
─Puedo ir solo, pero gracias ─.
─No te pregunte si querías que te llevara, te voy a llevar quieras o no ─ Max termino por decir agarrando al pelinegro del brazo.
El camino era silencioso, en un rato Max soltó el brazo del mexicano.
Llegando al estacionamiento, seguían completamente mojados, Max sin resistirse retraso un poco su andar, solo para ver a Sergio por detrás.
Por la adrenalina de la pelea no se tomó el tiempo de ver como estaba vestido su pecoso, y mierda, ¿Por que no lo habia echo?, si estaba como quería.
Max se mordió el labio, haciendo que le sangrase mas, pues la vista que tenia lo ponía de mas.
Checo tenía el uniforme pegado, no dejaba nada a la imaginación, sus culo pomposo, se meneaba inconscientemente, tenían un pequeño rebote.
Max se imagino, que se restregaba en el, que su rostro se hundía en el tan profundo, que deseaba muy dentro de su ser, morir ahogado en esas deliciosas mejillas.
De tanto fantasear, se estaba poniendo cada vez mas duro.
En el auto, estaban callados, a ninguno de los dos les importaba que estuvieran empapando el vehículo.
Sergio sabía que estaba metido en muchos problemas, no se refería a una cosa en especifico, todo era un completo desastre.
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Checo le dio las indicaciones para llegar a su hogar, aun vivía con su familia.
Max no pensaba que el pecoso aun lo hiciera, pues el a una edad temprana se había deslindado de la suya.
─Bueno creo que aquí me vajo ─ Sonrió el pecoso con nerviosismo.
─Si… ─ El rubio no sabia qué mas decir.
─Max gracias en verdad ─.
Sergio sabía que Max en verdad quería remediar las cosas, y el pensaba darle una oportunidad.
─No, no me agradezcas, te hice cosas peores, se que te las vas a cobrar una por una ja- ─ La pequeña risa que soltó el neerlandes hizo que le doliera el rostro, por el golpe qué le habian dado.
─¿Te duele mucho? ─ Checo sintió un poquito de pena por Max.
─Un poco pero no es nada ─ El rubio tenia una idea, podia fingir dolor y quizás Checo lo invitaría a su hogar.
Sergio sin saber las intenciones de Max, solo le regalo una bella sonrisa.
─Me ayudaste creo que tengo que hacerlo yo ahora ─.
─No- ─ Max quería hacerse del rogar un poquito mas, pero el mexicano no le dio tiempo.
─Ven vamos adentro ─.
Sergio salió del auto, camino al lado de Max, habrío su puerta, lo agarro de la mano y lo obligó a caminar directo a su casa.
Con las manos entrelazadas, Sergio y Max pasaron al hogar del primero.
La casa estaba sola, no habia ruido, se supone que sus padres y hermano estarían, pero al parecer habian salido.
─¡MA! ─ Grito Sergio. ─Que raro, no ahí nadie, tampoco esta toño ─.
Reviso su celular, tenia varios mensajes, de sus amigos y de sus padres, su mamá le habia dicho que saldría por todo el día junto a su papá.
Y toño le aviso que estaría en casa de su novia, por lo tanto estaban solos.
─¿Quien es toño? ─ Max pregunto, nunca habia oído ese nombre de la boca de su pecoso, no queria ser tan indiscreto al preguntar.
─Nadie, vamos a mi habitación, tengo que darte ropa seca y yo también me tengo que cambiar, si no nos queremos enfermar ─ Checo desvío el tema.
Aun tomados de la mano, el pecoso subió a su cuarto, teniendo a Max atrás de el, quien no perdió el tiempo de volver a ver el lindo trasero del mexicano, de verdad moría por tocarlo.
《¿Checo me dará un golpe si le toco las nalgas?…si yo creo que si"》
Pensó el rubio.
Cuando llegaron a la habitación del pecoso, Max vio todo lo que tenía, posters de cantantes, equipos de deportes, incluso de anime.
─Toma ─ Sergio le tendió una pijama demasiado grande como para que sea de su pecosito, primero un nombre desconocido salía de la boca de este, y luego le daba una prenda que no parecía pertenecerle, ¿Que mas seguía?, ¿Le diría que tenia un novio secreto? ¡Eso no iba a permitirlo!.
Aun que se resistió, creanle, hizo todo lo que pudo para no preguntar de quien era esa prenda…al final lo hizo.
─Porque tienes ropa de esta talla, ¿Quien te la dio? ─.
─Ay ya güerito, muchas preguntas, es mía, mi estilo de ropa no se centra en uno solo ─ Checo sabia que solo le habia dicho dos preguntas, pero si no lo callaba el rubio no iba a parar, y preguntaría asta por la mas mínima cosa.
─Si, ya lo note, dat is wat ik het allerleukst aan je vind ─ Dicto Max, no pudo resistirse a decir lo último en su idioma, aun no se sentía listo para decir lo que en verdad sentía por Sergio.
Ambos estaban a medio cambiar pero de lados opuestos, dándose la espalda, checo ya casi estaba terminando de vestirse, ya iba por la parte baja de la pijama, mientras que Max se tomaba su tiempo apenas se habia quitado la camisa, por alguna razón se sentia observado, tal vez sean los miles de posters que tenía el pecoso de lo que parecía ser un equipo de fútbol, con uniforme amarillo y azul.
─Ay max no te entiendo cuando hablas así ─ Expreso Checo, al ya finalizar con su ropa.
─¿Así como? ─ Preguntó Max curioso.
─Así como menso ─ Dijo Checo con una pequeña sonrisa, sabia que la palabra menso Max ya la entendía, así que solo pudo esperar a que el rubio captara lo que había dicho para salir corriendo.
─¡¿Como?!, ¡oye si te entendí! ─ Solto Max un poco ofendido, tenia los ojos cerrados por alguna razón, por lo tanto estaba batallando para ponerse el pantalón de la pijama.
─¿Que? Solo digo la verdad ─ Termino por decir Checo, después de salir corriendo hacia el baño.
─¡No!, pecas ahora ven aquí ─ Sin saber Max, trato de ponerse la parte baja de la pijama aun con los ojos cerrados, pero en un punto se arto asi que los abrío, se puso correctamente el pantalón y salio corriendo a buscar al pecoso.
─Siéntate ─ Ordenó Sergio con un botiquín de primeros auxilios en las manos.
─Okay ─ Max no protesto, y se sento en la tapa del inodoro.
Estaba desnudo del torso para arriba, asi que podían apreciarse sus pectorales y su abdomen, Checo se sintió raro, su parte baja sentia cosquillas y no sabia por que.
─Andale asi me gusta, veamos esa herida ─ Solto el morenito, sacando pomadas y ungüentos de la cajita.
En lo que Sergio se perdia en los medicamentos, Max no pudo evitar perderse en los ojos de pelinegro, siempre los habia visto, sabia que eran hermosos, pero nunca habia tenido la dicha de verlos desde esa cercanía, y en ese momento pudo notar cosas que antes no había querido notar.
─Tus ojos son cafes, con un poco de verde ─ Solto el rubio, anonadado, con una voz suave y un poco tonta.
─Creo que el chingadazo te volvió mas tonto de lo normal, estas diciendo incoherencias ─ Rio Sergio, mientras esparcir un poco de ungüento en el rostro del rubio.
Sus ojos no tenían ni una pisca de verde, Sergio se habia visto mil y un veces en el espejo, pensando en su secreto, pero estaba consciente que si de tener unos ojos con motas verdes, ya las habría notado.
─¡No te miento!, tus ojos tienen motas verdosas pecas ─ Dijo Max, haciendo un puchero inevitable.
─Si, esta bien te creo ─ Susurró Checo después de terminar con el cachete del rubio, ahora pasando al labio roto por el golpe qué antes le dieron.
Agarro una toallita humeda, limpiando el labio carnoso, para después tomar una gasa limpia, para después presionar el labio.
─¡Auch cuidado! ─ Chillo el rubio.
─No seas tan lloron, te estoy limpiando ─ Dicto Sergio siguiendo su acción.
─Sabes…, conozco otro método de limpieza, mucho mas efectivo ─ Esa era la oportunidad que Max tanto habia deseado.
─¿A si?, ¿cual es? ─ Con una curiosidad verdadera Checo pregunto, sin notar la doble intención del rubio.
─Este…─ Soltó en un gemido Max, tomando el rostro del morenito, besándolo con desesperación.
─¡Ugh!, M-max espera ─ A Sergio se le dificultó hablar, por que la lengua del holandes lo devoraba, por lo tanto no pudo evitar soltar jadeos de por medio.
Max desesperado, agarró al tapatío por las nalgas, quien por defecto solo pudo enredar sus piernas a las caderas del mas alto.
El rubio después de mucho tiempo pudo amasar a su gusto las pomposas nalgas del pelinegro.
Entre besos y gemidos de placer, Max se dirigió a la cama del mas bajo.
Sergio seguía gimiendo, mientras se aferraba a las hebras doradas con desespero.
Max postró a Sergio en su cama con una delicadeza, mientras lo manoseaba, solo de la parte de arriba, cuando el neerlandes termino de besarlo, paso nuevamente a su trasero, Checo soltó una gritito, estaba asustado, asustado de la reacción que Max tendría al momento de ver lo que en verdad era, lo que en verdad tenía.
Aun que Max le habia dicho muchas veces tantos apodos que ya ni siquiera podia recordarlos, sabia que este no conocía su secreto, por lo tanto al saberlo quizñás reaccionaria mal, se burlaría o le daría asco, de solo pensar en esas posibilidades, a Sergio le dieron náuseas, y cerró los ojos con una fuerza innecesaria.
Max tenia los ojos cerrados, disfrutando del momento, mientras toqueteaba al tapatío, besaba su cuello con fieresa, al abrirlos pudo ver que su pecoso no lo estaba disfrutando del todo, pues tenía el ceño fruncido, y un pequeño puchero aparecía en su boquita.
El rubio preocupado, lo único que pensó era que estaba disgustado, que no quería besarlo, que no quería pasar a siguiente nivel con el asi que, paro, le dolía, pero jamas obligaría a Sergio a hacer algo que no quería.
─¿Maxie por que paras? ─ Pregunto Checo asustado, creyó que Max ya habia sentido su mojado coñito.
─Es que yo- ─ Max suspiró con un sonrojo en el rostro.
─Creo que…no lo estas disfrutando del todo, y yo no quiero obligarte a hacer nada que no quieras, mi pecas ─ Dijo finalmente Max, con una sonrisa caída, mientras acomodaba la camisa de la pijama a Checo.
─Max, no tienes que excusarte ─.
─¿Excusarme en que? ─ Dijo con una ceja alzada.
─En que te da asco lo que soy ─ Gritó Sergio con pequeñas lágrimas en sus ojitos.
─Se que ya te diste cuenta que no soy como todos los hombres, y por eso no quieres hacerlo conmigo ─ Termino por decir con otro puchero en sus labios.
Max quedo mirándolo con una cara que no podía describir.
Se le había olvidado ese pequeño detalle, de verdad que era un pendejo, y ahora le hizo creer a su Chequito que no quería estar con el por no tener pené.
Max se acerco y beso el puchero de su pecoso.
─Ay mijn liefje, jamas me darías asco, tu eres la perfección echo persona ─ Dijo mientras volvía a besar el cuello de Sergio.
─Todo de ti me pone como no puedes imaginarlo, tus labios, tu cuello ─ Cada parte que nombraba, la besaba. ─Tu pecho, tu hermosa cintura, tu culo tan grande, y esta hermosa cosita de aquí ─ Tocaba sin descaro el coñito ya mojado.
─Me lo tenías muy bien aguardadito, ¿eh? ─ Susurró mientras frotaba mas sus dedos.
El pecoso solo podía gemir, por primera vez decidió dejarse llevar.
Max dejo de tocar su parte baja por encima de la ropa, estaba demasiado duro, rojo, agitado.
El rubio se separo del cuerpo de Sergio, para quitárse la única prenda que tenia a parte de su ropa interior, al mismo tiempo que Checo hacia lo mismo, quedando ambos semi desnudos.
Max estaba fascinado, ya sabia que Sergio no tenia pene, incluso lo toco, pero verlo utilizando esos panties amarillos con un moñito azul, hizo que le doliera la verga.
El holandés, volvió a Inclinarse, quedando en el cuello del pecoso, para después dar pequeñas embestidas por sobre la ropa.
Su verga no entraba por completo en la entrada mojadita de Checo, pero sentirlo tan cerca y caliente, lo hacia delirar.
Cada embestida era mas dura, mas fuerte, y se quedaba por mas rato lo poco que podía dentro del morenito.
Checo sentia que se iba a venir, nunca habia tenido esas sensaciones, jamás se habia tocado ahí abajo, todo era nuevo para el.
─Amo cada parte de ti, Checo, tu cuerpo suave y delicado, esas curvas impresionantes, y sí, incluso ese coñito perfecto y húmedo que me está volviendo loco ─ Decía suave en la oreja del pecoso.
Max engancho sus dedos en la cinturilla de las lindas bragas de Checo y las bajo lentamente, revelando más de su suave piel morena, las dejo caer al suelo mientras disfrutaba de la vista de su cuerpo desnudo tendido debajo de el.
Se inclino y deposito un suave beso justo en su entrada desnuda, inhalando el aroma embriagador de su excitación.
Max lo miro con una mirada acalorada.
─Dime qué quieres, mi vida, haré lo que sea para hacerte sentir bien ─ Pidio el ojiazul, mientras le daba una lamida a lo largo de su entrada, saboreando su esencia.
Max hizo girar su lengua alrededor del clítoris de su pecoso, tocando el sensible capullo, antes de profundizar más, provocando que la entrada del pelinegro se contrayera con la punta de se lengua aun adentro.
─¡Ogh!, Maxie, porfavor hazme tuyo ─ Decía mientras ponia los ojos en blanco, suplicó en un gemido desesperado, mientras se aferraba a las sábanas de su cama.
Max gimo ante la súplica de Sergio, sintiendo una oleada de amor y deseo, queria reclamarlo, hacerlo suyo en todos los sentidos.
─Oh, lo haré, mijn leven, no te preocupes, voy a hacerte sentir tan bien ─ Se lo prometío con voz ronca.
El mas alto sello su boca sobre el coño gordito, chupando y lamiendolo, saboreando su exquisito sabor.
Deslizo dos dedos dentro del apretado calor del pecoso, curvándolos a la perfección mientras continuaba con el asalto sensual de su lengua.
Los bombeaba lentamente al principio, dejando que el tapatío se adaptara, luego acelero el ritmo a medida que sus gemidos se hacían más fuertes.
Sergio pudo sentir sus paredes revoloteando alrededor de los dedos ajenos, y sabía que se estaba acercando.
Max duplico sus esfuerzos, chupando con fuerza su clítoris mientras lo dedeaba profunda y rápidamente.
Checo sintió como frotaba su clítoris con su pulgar mientras lo dedeaba más fuerte.
La boca del rubio nunca dejo su coño, podia sentir su cuerpo tensarse y sus gemidos volverse desesperados.
Pero Max no quería que así terminará su pecoso.
Así que detuvo sus movimientos, y antes de separarse por completo, le dio un último beso al coñito mojado.
Sergio soltó una chillido en desesperación, Maxie era muy cruel.
─Si vas a terminar mi vida sera encima de mi ─ Dijo hincandose en la cama.
Checo estaba respirando agitadamente, sentia como si hubiera tenido un partido de voleibol de mas de 2 horas.
Cuando el pecoso vio que Max estaba hincado sobre su cama, sabia que tenía un solo trabajo.
─Oww, Maxie, estas lastimado por mi culpa, creo que debo compensarte ─ Solto Sergio, mientras gateaba en la cama dirigiéndose hacía max
Se inclinó para poder tener la verga del rubio en su cara, todo de Max era enorme incluso su miembro, podia verlo marcarse en los apretados boxers.
Estaba goteando, así que bajo lentamente la prenda asta los muslos de mas alto, cuando lo tuvo en su cara vio que daba pequeños saltitos, golpeando levemente su rostro.
Sin hacerlo esperar mas, Checo lo lamio todo, desde su pelvis asta la punta chorreante.
Le daba pequeños besitos, al mismo tiempo que amasaba las bolas de su güerito, para después meterse todo el falo a su cavidad húmeda.
─¡Oh shit!, ik z-zweer het, ik stond op het punt te klaaren, m-mijn liefste ─ Gimió fuerte el neerlandes, agarrando la cabellera negra, para darse un poco más de placer.
Checo no puedo controlar las embestidas, y solo pudo aferrarse a los muslos del rubio, teniendo arcadas en el proceso, podia sentir la verga del rubio tan profundo en su cavidad húmeda, sentia que las bolas pesadas de este, golpeaban su barbilla.
Por la brusquedad, Sergio rozaba el miembro del mas alto con sus dientes.
─Oh, Sergio, mijn liefste, wacht even nog niet ─ Grito Max con tanto placer, mientras agarraba las mejillas del pecoso para salirse de su boca con rapidez.
Iba a correrse pero aun no.
El morenito relamio con descaro sus labios qué estaban embarrados con la esencia del rubio, para después abrazarse a este.
Continuaron con mas besos apasionados, se aferraban el uno al otro con fuerza y desesperación.
─Mi amor, quiero que me montes, necesito sentir tu coñito aferrado a mi ─ Dijo el holandes en medio de los besos.
Su pene estaba dando saltos, queriendo deshacerce de toda la carga que tenía.
Aun que le costo un poco Max se separo del mas pequeño, para acostarse en la cama.
Mientras Sergio gateaba a con el, aprovecho para quitarse por completo su ropa interior.
En poco rato el pecoso se sentó en su regazo, se abrazo nuevamente a el, y empezó un pequeño vaivén encima de su verga, mojandola en el proceso.
─¡Oh S-sergio!, ja, in godsnaam, g-ga zo door, mijn liefste ─ Max gemia como un loco, mientras se aferraba a las cintura del moreno, ayudándolo a que el vaivén fuera mas rápido.
Toda esa sobre estimulacion los dejaba locos, llenando el cuarto de gemidos, jadeos, y el indiscutible olor a sexo.
Ambos sacaban saliva de la exitacion, Sergio con los ojos en blanco, aruñaba la espalda del rubio y este mordía su hombro, mientras tenia los ojos cerrados con fuerza.
─No no no, amor, espera, espera, porfavor ¿si? ─ Suplicó Max, obligando a Sergio a deterse, realmente iba a quedar como un precoz.
─Aww amor entonces, ¿quieres que te de esto mi güerito? ─ Dijo Checo mientras se ponía de rodillas alzando un poco sus caderas para colocar el miembro del rubio en su entrada.
─Ay, ¡si, sii!, pecas, porfavor azlo ya, porfavor si ─ Chillo Max
─Pídelo mi amor ─ Sergio demando mientras agarraba con su otra mano los cachetes del rubio, obligándolo a que no apartara la mirada sobre el.
─Déjame llenarte de mi por completo, Mijn liefje ─ Volvio a suplicar el holandes.
Sin hacerlo esperar mas, Checo se embistio sólito, tan rápido que Max casi se vino, pero lo pudo retener un poco más.
Por lo repentino que fue Max cayo en hombro pecoso, mientras sujetaba temblorosamente la cintura del pequeño, respirando agitado.
Checo agradeció ese pequeño instante, por que pudo acostumbrarse al tamaño del mas alto.
《¿Puta madre por que es tan grande?, este cabron me va a dejar invalido. 》
Pensó el morenito.
─Mi amor, ya puedes moverte ─ Dijo en un jadeo Max, asegurado de que podía contenerse un poquito mas.
Checo daba pequeños saltitos, mientras ponia sus manos en los hombros del pelirubio, juntando ambas frente.
Ambos se veian, jadeando, sudados, deseosos por el otro.
─¡Uy Maxi, Maxi, mierda! ─.
─Checo…porfavor ─ Suplicaba.
─¡M-max max! ─.
Max recobro un poco mas de fuerza y empezó a dar mas embestidas, duras, bruscas y necesitadas.
─¡Ay, Maxi, si justo ahí, si si! ─ Ya no sabía si hablaba en inglés o español, solo pida seguir disfrutando.
Checo apretaba los ojos con fuerza.
Sin poderlo retener mas, Max soltó su corrida dentro del pecoso.
─¡MAX, MAX SI! ─.
Estaba caliente, espeso, delicioso y lo hacia sentir tan bien.
Sergio se acostó en el pecho de Max, ambos abrazados.
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Checo estaba encima de la cara del rubio.
Este le habia pedido hacerlo.
El pecoso se frotaba en la sexy nariz larga de su güerito, no iba a mentir, habia fantaseado con esa nariz tan hermosa.
─¡Maxi, mi amor, mi amor! ─.
Max ya estaba en cielo, estab drogado con la fragancia de su pecas, tan delicioso.
El ojiazul dio un lengüetazo repentino, haciendo que Sergio dirá un pequeño saltito, sin esperarlo mas, volvía a lamer la entrada, jamas se cansaría de hacerlo, se habia vuelto su cosa favorita.
Lo hacia mientras se daba placer el mismo, moviendo su mano en su miembro, de arriba a abajo, rápido.
─Max, ay amor, m-me voy a venir ─.
Checo no aguanto mas y soltó su corrida en chorros, mojando todo el rostro del rubio, este saco la lengua dejando que poco del líquido entrará en su boca.
Max también volvió a venirse, de su pene salían pequeñas tiras blancas, marchando toda la cama del pecoso.
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Max se encontraba sentado, con su espalda apoyada en el respaldo de la cama, tenia a Checo en su lado izquierdo, dándole otra mamada, mientras arqueaba su espalda y su culito estaba apuntando al aire.
El ojiazul hagarro con fuerza los cabellos negros, comenzando un vaivén lento, disfrutando, no como el primero que Checo le hizo.
─Uy si mi amor…ahh así ─ Suplicó.
Dejo caer su cabeza hacia atrás de puro placer que estaba sintiendo, Sergio no solo se limitaba a que su verga entrará asta lo más profundo de su garganta, si no también, se detenía a darle pequeñas lamidas, y uno que otro besito en la cabeza, le escupía, lo besaba, lo acariciaba, hacia y deshacía con su pene, lo que el quisiera.
Max no queria que su pecoso se quedara sin sentir placer, así que sin esfuerzo alguno, estiró su brazo, para llegar al coñito de Checo, no habia necesidad de mojarlos, pues la entrada ya estaba lo suficientemente mojada para hacerlo.
Comenzó por leves caricias arriba y abajo, que Checo le estuviera chupando la verga, hacia un poco difícil el proceso, pues solo se podia concentrar en la lengua pequeña, pero aun asi no se rindió.
Poco después, metió un solo dedo, y empezó a moverlo, Sergio gemia con su verga aun en la garganta, dejando salir un pequeño gritito, haciendo que su verga vibrara, dandole mas motivación para que introduciera otro mas.
Asi que volvió a moverlos en forma de tijeras, intentando abrir la entrada lo máximo que podia, fingía embestidas, que eran bruscas, sacandole mas gemidos a su pecoso.
Los gemidos haciendo vibrar el miembro erecto, los sonidos obscenos, las maldiciones en neerlandes de Max, el chapoteo, el olor a sexo, todo eso inundaban la habitación y sus mentes, tan llenos de placer y lujuria por mas
─Por dios Sergio ─ Dijo en un gemido desesperado.
Max dejo salir sus carga espesa y blanca tan dentro de la garganta de Sergio, quien a su vez se corrio con los dedos de max, estos habían tocando su punto dulce, provocando su corrida.
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Sergio estaba acostado en la cama, agarrando sus piernas mientras estas estaban abiertas, dejando su coño tan descubierto que por un segundo le dio vergüenza estar tan expuesto, el pensamiento hizo que cerrara un las piernas.
Max tan inmerso en el placer las volvió a separar con facilidad.
─No amor, tienes que estar abierto para mi ─.
Sergio con un sonrojo en el rostro respondió.
─Maxie me da vergüenza ─.
─¿Te da vergüenza? ¿Después de haber estado cogiendo como animales? ─ Pregunto con sarcasmo.
Esta en medio de la entrada con su pene apuntado a esta misma, Max seguía estando duro, no se le había bajado, todo eso no terminaría pronto.
Max jugo con su verga, restregandola en su coñito, aveces solo metía la punta pero no la metía por completo.
Dejando de jugar Max introdujo solo la mitad de su miembro, dando embestidas cortas, mientras se movia, agarraba su coño, como apoyo para seguir moviéndose, su pulgar entro también en su entrada.
Max lo miraba con diversión, tenia una sonrisa descara mientras sacaba un poco la lengua.
Sergio miraba como el pene del rubio no entraba por completo y salía, mientras seguía agarrando con fuerza sus piernas, con los ojos en blanco y tan llorosos.
─¡Uy si Maxie dame mas! ─.
Haciéndole caso, Max lo embistio completo, mientras golpeaba su punto dulce, tantas veces, de manera tan fuerte.
Las embestidas no paraban, cada vez eran mas y con un ritmo incierto, Max se volvería a correr.
Antes de hacerlo salió de Sergio, mientras soltaba tiras blancas por el vientre pecoso y sus últimas tiras las dejo caer fuera del coño hinchadito, que igualmente seguia goteando semen.
Con su verga Max volvió a agarrar un poco de su corrida dejándola en su punta rosada, y con su miembro volvía a tirarla encima del coñito.
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Sergio se inclinaba con su pecho tocando las sábanas húmedas, arqueando la espalda, mientras alzaba su culo respingado, abriendo sus piernas todo lo que podía.
─Maxie ven~ ─ Dijo mientras volteaba su cabeza para poder mirar al rubio, al mismo tiempo que movia su culito de un lado a otro, tentando al este a que se acercara.
Max que estaba sentado en una esquina tomando agua, que había traído hace un momento que habían decidido darse un descanso, habrío la boca haciendo que el agua se callera.
La puta vista que tenia debía ser dibujada y enmarcada, jamas se le olvidaria.
Ver a su Checo en cuatro, llamándolo con ese movimiento, dándole un perfecta vista de su gordo coñito rojo, hinchado, y goteando su corrida, hizo que se le volviera a parar.
Ya no sabia cuantas rondas habían tenido, y penso que su pecoso ya estaba un poco cansado, pero al parecer esta mut equivocado.
En un veloz movimiento ya estaba atrás de su pecosito, agarrando su miembro, restregandolo en el coño mojado, dando pequeños golpes.
─Al parecer sigues siendo un putita descarada, eh mi vida ─ Dijo el rubio tirando una escupida en la entrada.
─Solo para ti mi vida ─.
─No seas mentirosa, pequeña, no decías lo mismo en pasillo mientras te restregabas a otro sin descaro ─ Solto en un jadeo, pero no de placer si no de enojo.
Al recordar que no había sido el primero en sentir el cuerpo del pequeño tan malditamente cerca.
Lo embistio fuerte, buscando su propio placer, no podía evitarlo, era un celoso a morir, odiaba que tocaran lo suyo, y Sergio era completamente suyo.
─¡Uhg M-max, Max mas! ─ Decia entre saliva.
Solo sabes súplicar por mas, como una puta barata Solto, mientras le daba una nalgada.
─¡AHG MAX SI, MAS! ─.
─Ya veo, esto era lo que querías, que te tratara como una zorrita ─.
El rubio proporcionaba mas golpes, dejando el trasero rojo.
Max volvió a aferrarse a las caderas del moreno, llenando nuevamente, ya no recordaba cuantas veces se había corrido.
─¡MAXIE! ─.
─Stront…─ Maldijo.
Sergio se dejó caer, estaba tan cansado.
Max no queria lastimar a su Chequito así que con todas las fuerzas que aun le quedaban salio de el, y se recostó a su lado.
Lo atrajo hacía el en un abrazo fuerte.
──────── 𖤐 ────────
Ambos estaban acostado, tapados con una sabana limpia, que no hace mucho Max busco.
Sergio ya estaba limpio, junto con la cama, Max lo había limpiado tan delicadamente, y cambio todas las sábanas sucias por otras nuevas.
Estaban abrazados, con los ojos cerrados, disfrutando de su momento juntos.
─Sergio, quiero que sepas que esto no es cosa del momento, en verdad quiero remediar las cosas contigo, quiero ganarme tu perdón, tu cariño, tu amor, ya no me importa lo que los demas digan, lo único que me importa eres tu, todavía no te pediré que me dejes ser tu novio, por que quiero hacerlo en un momento mas especial que este, que para ti sea inolvidable mi vida, solo dame tiempo, y sobre todo dame la certeza de que también quieres lo mismo ─ Todo lo que había dicho, lo dijo con el amor mas sincero, mientras ponia sus manos en las mejillas del pecoso, para tener mejor vista de estos mismos.
Checo solo pudo reaccionar con un pequeño puchero, y lágrimas saliendo de sus ojitos.
─Maxie, por dios tu solo sabes hacerme llorar, claro que te daré permiso de que hagas todo lo que quieras conmigo mi amor ─.
Ambos se besaron, pero ese beso ya no tenia ni una pisca de deseo o lujuria, era simplemente amor.
Pero alguien entro de repente a su habitación.
─AY MIERDA ─ Solto el moreno.
─¡TOÑO! ─ Sergio solo pudo reaccionar tapandose a el y a Max, mejor con las sabanas.
─¡Checo no mames por dios!, que chingados, quien es ese wey ─ Antonio preguntaba con un dejé de enojo.
─Toño volteate ─ Chillo Sergio, que vergüenza que su hermano lo viera así.
─Sergio, ¡¿que pedo ya dime quien es ese?! ─ Dijo mientras se dabala vuelta, pero aun estando dentro de la habitación.
─¿No se supone que deberías estar en casa de tu novia? ─ Soltó el pecoso.
─Si pendejo, pero eso era hace rato, ya son casi las tres de la mañana mamon, si no me dices quien vergas es ese wey lo voy putear ─ Exclamó ahora si muy enojado, ¡¿Quien era ese wey que estaba en la cama de pequeño hermanito?!.
─Ya cálmate Antonio, es Max ─ Dijo checo.
─¿Y por lo menos es tu pinché novio como para que te lo andes trayendo a nuestra casa? ─.
─Si Toño, ya cállate y salte, Maxie se quedará a dormir ─ Solto desesperado.
─Pues si, que mas pueden hacer, ¿coger?, si eso ya lo hicieron ─ Decia mientras soltaba una risa.
─¡YA LÁRGATE ANTONIO! ─ Grito mientras le lanzaba una prenda cualquiera.
─Sisi, ya me voy ─ Reía para después salir de la habitación.
─Así que ese era Toño, vaya manera de conocer a mi cuñado ─ Rio Max, quien habia estado callado todo ese tiempo, pues se había sentido un estúpido al ponerse celoso del nombre de su cuñado.
─Jaja, ay Maxie mejor cállate y besame ─ Carcajeo con sarcasmo Sergio.
─A tus ordenes mi pecas ─ Dijo por último para darle su tan añorado beso.

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Ay no, cada vez hago los OS mas largos, a este paso mi cuarto OS va a durar 20,000 palabras este duro 12,000, jsjsj tremendo.
Bueno espero que le haya gustado, no olviden votar y comentar, adoro lo comentarios.
Sin más que decir, Adry se despide.









