ᴜɴɪᴄᴏ
- Max Top / Checo Bottom
- Boypussy
- Contenido sexual
- Sexo con trama
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El ruido de los festejos se hacían cada vez mas fuertes, coreando el nombre del ganador del mundo, el sonido de los fuegos artificiales era exquisito, la música era alegre.
Todos estaban felices, pues Lando Norris había ganado su primer campeonato en la Fórmula uno.
Claro, en ese último gran premio el rizado habia quedado en tercer puesto, pero ese lugar era lo único que necesitaba para consolidarse como campeón.
En segundo lugar estaba Oscar Piastri, quien como siempre, estaba con un semblante serió, pero las pocas personas que lo conocían al cien por ciento, sabían que el joven estaba decepcionado, no de su equipo, no de su compañero si no, de si mismo.
Y por último, el que había ganado el gran premio, pero había perdido el campeonato, Max Verstappen, en lo mas alto del podio, daba una sonrisa ligera, para las cámaras y los fans.
Pero por dentro, estaba esforzándose al máximo para no llorar.
Porque, ¿A quien engañaba?, el realmente estaba enojado, frustrado, triste, decepcionado, había perdido la oportunidad de ser un pentacampeon, las entrevistas que había dado eran una vil farsa, palabras vacías que al decirse parecían querer convencerlo a el mas que a los internautas.
─Quiero decir el trofeo luce igual que siempre ─ Dijo en una de las tantas entrevistas, aparentemente desinteresado. ─ Tengo cuatro de esos en casa sería lindo sumar un quinto, conozco mi firma así que es lo mismo.
Pero la verdad, era que el anhelaba ganar, tal vez era muy caprichoso por querer tener otro, pero a decir verdad todos en ese deporte quieren ganar siempre, y el no era la excepción.
Aun que eso no era la verdadera razón de su negatividad, su mente estaba torturandolo, con palabras, risas...burlas.
No eran las mismas palabras de siempre, estas eran mucho mas dolorosas de recordar, por que estas podían hacerse realidad.
" Sabes, Sergio tiene fama de estar con puros campeones, primero Jason, luego Fernando, también Lewis y ahora tu, es divertido no? "
Ni siquiera recordaba quien fue el que le dijo eso, pero realmente tenía razón -aun que fuera una verdad a medias-.
Sergio había salido un par de veces con Jason, pero no habia pasado nada, mas que unas cuantas cenas en lugares costosos.
Luego estaba Fernando, con el, era una amistad sólida que muchas veces se confundió por otra cosa, Sergio jamas habia estado con el, eran realmente buenos amigos, pero, los chismes y rumores decían lo contrario, Max siempre creía en lo que el pecoso le decía.
Después estaba el que mas le causaba molestia.
Lewis Hamilton.
Las cosas con el eran demasiado agresivas, sus peleas a la vista de todos eran por una simple rivalidad entre compañeros para demostrar quien era mejor piloto.
Pero únicamente ellos sabían que no solo era por eso.
Su rivalidad siempre fue por...Sergio.
Mientras que las razones por las que Lewis peleaba con Max, eran porque el creía tener mas posibilidades y ventajas en conseguir el amor de checo al ser compañero de este por muchos años, incluso se había quedado en la casa de la familia del morenito cuando eran los parones de verano.
Y Checo siempre había admitido que el y Lewis si habían tenido un amorío, pero jamas se llegó a algo serio, pues los dos tenían una visión muy diferente a su futuro, esa y varias razones fueron el detonante para que ambos morenos terminaran la dinámica qué tenían, quedando como buenos amigos.
Por otra parte Max peleaba con Lewis puesto que el rubio creía tener mas posibilidades al tener mejor conexión y mucha mas devoción al pecoso, pues desdé que Max debuto en la f1, este había echo asta lo imposible para tener a Sergio, dándole cualquier cosa que el mexicano deseara.
Para su fortuna, Max había sido el ganador, porque Sergio terminó enamorándose de el, mucho antes de que el rubio se convirtiera en campeón del mundo.
Eran una pareja demasiado hermosa, ambos se amaban, se entendían, se conocian del todo.
Y ciertamente no había razón de su inseguridad.
Pero las inseguridades no suelen seguir lógicas.
Max lo sabía muy bien.
Porque Sergio jamas le había dado alguna razón para desconfiar, siempre era directo.
Aun así la mente del rubio seguía trabajando en cosas negativas, dándole los peores escenarios posibles.
La espinita de esa inseguridad siempre había estado ahí, pero con los años se hacia más grande, mas dolorosa.
Hoy tal vez se reafirmaria.
Pues había un nuevo campeón y con eso, una nueva posibilidad, ya no era Jason, Fernando ni Lewis, ahora era Lando.
El flash de las cámaras lo trajo de nuevo a la realidad, Max sostenía el trofeo metalico, helado, pesado.
Esa sensación era familiar, esa misma sensación que siempre le aseguraba que había ganado.
Pero hoy no se sentía igual.
El joven rubio daba sonrisas falsas que eran plasmadas en fotografías, nadie sabía los pensamientos que su mente le repetía una y otra vez.
Mientras caminaba por el pasillo que llevaba hacia el paddock, se seguía escuchando las celebraciones.
Y la risa inusual del nuevo campeón del mundo.
Max bajó la mirada, no por envidia, no por debilidad.
Era un sabor amargo de haber estado tan cerca.
Tener un campeonato mas.
Uno mas.
Cinco.
Ser pentacampeon.
Las preguntas seguían y seguían.
《 ¿Sergio me dejara?. 》
《 ¿Sergio se irá con el campeón del mundo?. 》
No eran preguntas que recriminaban al pecoso, eran preguntas que le hacían sentir que ya no valía nada.
Ser campeón lo hacía sentirse seguro de sí mismo.
Sergio era magnífico en todos los sentidos, alguién amable, cariñoso, sarcástico, siempre tan carismático, hablando con su voz serena, mirando con sus ojos hermosos, esas fueron varias de las razones del porqué de su enamoramiento, y Max se sentía afortunado, de tener el privilegio de recibir todo el amor de la maravillosa persona que era Sergio.
Y ahora sentía pavor al pensar que todo eso se le sería arrebatado por ya no ser el mejor.
Max siguió caminando.
Pero mientras se acomodaba en una habitación de descanso, notó algo, su mirada recorrió el lugar casi por reflejo.
Equipos, ingenieros, periodistas, pilotos.
Pero no lo veía.
El pecho de Max se tensó ligeramente.
¿Dónde estaba?
Normalmente Sergio ya estaría ahí, esperándolo, siempre lo hacía.
Después de cada carrera, después de cada victoria...y también después de cada derrota.
Pero hoy...nada.
Max frunció el ceño, sacó su teléfono del bolsillo.
No había mensajes nuevos.
Eso hizo que algo incómodo se acomodara en su estómago.
Ridículo.
Probablemente estaba ocupado.
Probablemente estaba hablando con alguien.
Probablemente estaba viendo la ceremonia.
Probablemente-
Sus pensamientos nuevamente fueron interrumpidos, los sonidos de pasos cortaron el silencio, Max reconocía esos pasos y como no hacerlo, si pertenecían a su persona favorita, su pecoso.
El rubio con un poco más ánimos iba directo a donde provenía los pasos, pero un intruso interrumpió.
─¡Ey, Sergio!
Al escuchar esa entusiasmada voz, Max sintió su piel helarse, su garganta se sentía demasiado seca, algo que no tendría sentido, si anteriormente había disfrutado de la champaña.
Oír el nombre de su pecoso salir de los labios de Norris lo paralizó, pero con todas sus fuerzas, caminó sigilosamente, pudiendo ver a través de la puerta medio abierta.
Lando se acercaba a su morenito todavía con el traje de carreras medio abierto, la gorra de campeón mal acomodada y una sonrisa enorme que parecía imposible de borrar, varias gotas de champaña aún brillaban en su cabello rizado.
Norris sintió la presencia de Max, aun sin verlo directamente, sabia que el rubio estaba ahí, y el tenia ganas de molestar.
Entonces sus ojos se movieron hacia Sergio.
Y algo en su sonrisa cambió.
No era la misma de siempre era más...curiosa.
─Checo.
─Lando ─ Respondió Sergio con calma. ─Felicidades ─ La voz seguía neutra, educada.
─Gracias, de verdad, importa mucho viniendo de ti ─ El ojiverde bajaba un poco la mirada, un poco avergonzado, con las mejillas rosadas.
Sergio, no tenia intenciones de quedarse hablando con el campeón, volvía a tomar su camino, pero de nuevo fue detenido.
El joven campeón cruzó los brazos, inclinando un poco la cabeza.
─Sabes...siempre me pareció curioso.
Max sintió una ligera tensión subir por su espalda.
Tal vez lo mejor no era estar espiando y seguir torturandose, pero no podía evitarlo.
─¿Qué cosa? ─ Preguntó Sergio, un poco curioso.
Lando se encogió de hombros.
─Tu historial.
Max frunció el ceño.
─¿Mi qué?
Lando miró discretamente a donde estaba Max, luego a Sergio, como si evaluara cuánto debía decir.
─Bueno...─ Continuó. ─Ya sabes, la gente siempre esta hablando ─.
Max ya sabía hacia dónde iba eso.
Y no le gustaba.
─Jason...
─Fernando...
─Lewis...
Lando iba enumerando los nombres con los dedos, casi como si estuviera recordando una lista divertida.
─Y luego Max.
El rubio apretó la mandíbula, y ahí estaba otra vez, esa punzada en el pecho.
Lando siguió hablando.
─Todos campeones del mundo ─ Añadió con una pequeña sonrisa. ─O al menos...lo eran cuando estaban contigo ─.
El comentario cayó pesado.
Muy pesado.
Max intentó mantenerse calmado.
Pero por dentro...
Las mismas palabras que lo habían atormentado antes regresaron, exactamente las mismas.
Lando inclinó un poco la cabeza hacia el pecoso.
─Ahora que lo pienso...─ Continuó con una sonrisa casi inocente. ─Supongo que eso significa que el próximo en la lista...─.
Se señaló a sí mismo con el pulgar.
─Podría ser yo.
Max sintió algo frío recorrerle el pecho, la habitación en donde se escondía -tan ridículamente- se sentía aun mas fría.
Era estúpido.
Lo sabía.
Pero aún así dolía.
Porque en ese momento recordó algo terrible:
Lando era campeón ahora.
Y él no.
El silencio entre los Lando y Sergio, se volvió incómodo.
Max apartó la mirada, sosteniendo con fuerza su casco.
Solo un segundo, como si no mirar esa escena, hiciera que nada de eso sucediera, como si la posibilidad de perder a Sergio fuera a desaparecer.
El británico abrió la boca para seguir hablando, pero no pudo, porque Sergio se movió.
Un paso adelante, su expresión ya no era relajada.
No estaba enojado.
Pero sí...firme.
Muy firme.
─Lando ─ Dijo con calma.
El joven campeón levantó las cejas.
─¿Sí?.
Sergio lo miró directo a los ojos.
─Déjame ahorrarte la duda.
Lando inclinó la cabeza con curiosidad.
Sergio señaló con el pulgar hacia atrás.
Directamente hacia Max.
─Yo estoy con él.
Max se paralizó.
Mierda, mierda, mierda.
Sergio sabía que Max los había estado espiando, pero no dijo nada, le causaba un poco de risa, su pequeño león siempre era así.
El rubio se había vuelto un completo tomate, demasiado avergonzado.
Checo, cruzó los brazos.
─No con campeones, con él.
Lando soltó una pequeña risa.
─Bueno, sí...pero ─.
─No he terminado ─ La voz de Sergio fue suave, pero cortante.
Lando se quedó en silencio.
Sergio continuó.
─No salí con Jason.
─Fernando es mi amigo.
─Y lo de Lewis fue hace años.
Luego señaló nuevamente a Max, quien tenía la mirada baja, ya completamente rojo.
─Pero con él...es diferente.
Max levantó la mirada.
Sergio ni siquiera lo miró.
Seguía observando a Lando.
─Así que no ─ Añadió.─ No importa si ganas diez campeonatos más, o ninguno ─.
Entonces Sergio dio un pequeño paso hacia Lando.
Lo suficiente para dejar algo claro.
─Jamás estaría contigo.
La sonrisa de Lando desapareció por un momento.
No parecía ofendido, más bien...sorprendido.
El silencio se alargó unos segundos, luego Lando levantó las manos en rendición.
─Está bien, está bien.
Su sonrisa regresó.
─Solo estaba bromeando.
Sergio no respondió.
Lando miró a Max.
─De todos modos...felicidades por la carrera.
Luego señaló hacia la zona de celebración.
─Tengo que volver antes de que Zak decida beberse todo el champán.
Y con eso...
Se fue.
El ruido de la fiesta volvió a sentirse más fuerte.
Pero Max apenas lo notaba.
Porque ahora Sergio lo estaba mirando.
Directamente.
El mexicano suspiró.
─¿En serio creíste eso?
Max frunció ligeramente el ceño.
─¿Qué cosa?
─Que te dejaría.
─Y-yo no pienso eso ─ Aun nervioso, Max seguía negándose.
Sergio caminó lentamente hacia el rubio, quedando peligrosamente cerca.
─Max, te conozco, se que llevas meses pensando en eso.
─Sergio...─ Murmuró.
Sergio soltó una pequeña risa incrédula.
─Max...─ El tono de su voz no era arisca, no era la misma que habia utilizado cuando hablo con Lando, esta vez era cálida, llena de amor, trataba de hacer sentir a Max seguro.
Pero el rubio ya estaba mirando al suelo.
Las emociones de toda la temporada parecían estar alcanzándolo al mismo tiempo.
─Perdí ─ Dijo finalmente. ─Y todo el mundo lo sabe ─.
Sergio se acercó un paso.
─Sigues siendo uno de los mejores pilotos de la historia.
─Pero no soy campeón.
El silencio cayó nuevamente.
Y entonces Sergio hizo algo inesperado.
Tomó el casco qué Max aun tenía entre sus manos, lo dejó en la mesa mas cercana de la habitación.
Y luego tomó el rostro del holandés entre sus manos.
Obligándolo a mirarlo.
─Escúchame bien.
Max no pudo apartar la mirada, los ojos de Sergio eran firmes, pero también suaves.
─No me enamoré del campeón del mundo.
─Me enamoré del idiota arrogante que me trajo tacos a las tres de la mañana porque dije que tenía antojo.
Max parpadeó, contemplando los hermosos ojos marrones con destellos verdosos.
Sergio continuó.
─Del tipo que se queda despierto hasta las cuatro de la mañana jugando simulador porque quiere ser mejor.
─Del leoncito que se comporta como un niño cuando no le presto atención.
Max sintió algo apretarse en su pecho, aun teniendo rojas sus mejillas.
Sergio bajó un poco la voz.
─Del leoncito que me mira como si yo fuera lo más importante que existe.
Sus frentes casi se tocaban ahora.
─Ese es el Max que amo.
El rubio cerró los ojos por un momento, y cuando volvió a abrirlos...la tormenta dentro de su cabeza parecía un poco más silenciosa.
Sergio sonrió apenas.
─Además...
Apreto las mejillas del rubio.
─Sigues teniendo cuatro campeonatos.
Max soltó una pequeña risa, la primera risa real de la noche.
─Supongo que sí.
Sergio se encogió de hombros.
─Y todavía tienes tiempo de ganar más.
Max lo miró.
─¿Y si no?.
Sergio respondió sin dudar.
─Entonces seguiré aquí.
Max levantó una ceja.
─¿Seguro? ─ Soltó con un pequeño puchero, su voz aun tenia rastros de esa estúpida inseguridad.
Sergio sonrió, esa sonrisa tranquila que siempre parecía desarmarlo.
─Max.
Se inclinó un poco más cerca, tomando nuevamente las mejillas del rubio.
─Yo ya elegí.
El ruido de los festejos continuaba a lo lejos.
Pero para Max, por primera vez esa noche...ya no se sentía como una derrota.
Y no pudo contenerse mas, sus mejillas se llenaron de lágrimas, mojando las manos de morenito.
Mientras soltaba pequeños hipitos decidió hablar.
─P-pecas, mijn liefje, yo lo siento por desconfiar de t- ─ Decia entre el llanto.
Pero Sergio no lo dejó terminar.
─Maxie mi amor, no importa, trabajaremos en eso juntos, los dos ─ Hablaba en un tono tan calmado, mientras limpiaba las humedas mejillas, con tanta suavidad, haciendo que Max se tranquilizara tan rápidamente. ─Ahora tengo que darle un regalo a mi guapo campeón ─ Susurró besándolo.
Max ya mas sereno, seguía el beso, era un beso romántico, lleno de amor, era increíble la manera en la que Sergio podía cambiar su humor, con solo un beso o un abrazo.
Sostenía la pequeña cintura del pecoso, aferrándose a ella.
Sintiendo que todos sus problemas desaparecían, solo con la presencia de su hermoso morenito.
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En la habitación ambos estaban en silencio pero no era uno doloroso o incomodo, era uno que se sentía correcto.
Desde que llegaron, Max nunca dejo de agarrar la pequeña mano de Sergio y el nunca aflojo el agarre.
Caminando por el cuarto, Sergio sostenía su celular, sonriendo un poco, Max no podia ver con claridad qué veía o si hablaba con alguien.
El pecoso apagó el celular y volteo a ver al rubio.
─Max cariño toma una ducha, los chicos nos invitaron a la fiesta de celebración ─ Ordenó, poniendose de puntitas besándolo.
El holandés solo pudo aceptar el beso gustoso, pero con el ceño fruncido habló.
─Amor, yo no quiero ir.
Sergio se alejo un poco, soltando una pequeña risa.
─Lo se, pero eres el ganador de la carrera, tampoco vamos a ser groseros.
Max intentó convencerlo con sus ojitos de cachorro y un pequeño puchero, pero no sirvió de nada.
Sergio le dio una mirada sería, nunca podia ganarle a su pecoso.
─Solo un rato si? ─ Dijo Max , rindiendose.
─Solo un rato ─ Afirmo Checo.
En la ducha, Max dejo que el agua fría bajara la tensión y el estrés de su cuerpo, pero no contaba que la presencia de un morenito "interrumpiera".
Estando de espaldas, unas manos recorrieron la espalda ancha del rubio, que masajeaban sus hombros.
─Estas muy tensó cariño ─ Susurró Sergio, con una voz coqueta.
Max, se sentía tan relajado que no pudo evitar soltar un gemido pequeño.
─Sergio.
─Te dije que te daría un premio, ¿Te parece si te doy una demostración de tu regalo mi güerito?.
─Si mi vida.
Sergio volteo el palido cuerpo quedando frente a frente de Max, quien inclinó un poco su cabeza, facilitandole a Sergio el poder besarlo profundamente.
Ambos estaban inmersos en el placer, mojando sus cuerpos con el agua de la regadera.
Las manos morenas recorrieron el cuerpo atlético, apretando el pecho abultado de Max, quien soltó otro gemido.
─Maxie, nadie jamas a tenido el privilegio de ser tocado por mi ─ Susurró Sergio en medio del beso, tenia la necesidad de aclararle las cosas a su leoncito.
Max notó que su cuerpo y mente reaccionaban de una manera peculiar ante esas específicas palabras.
─Quiero ser el único.
─Eres el único y el último mi amor.
Sergio tomo con un poco de fuerza las hebras rubias, haciendo el beso aun mas profundo, sin esperarlo mas, deslizo su otra mano a la entrepierna de Max, sintiendo el miembro ya muy duro.
Tocaba el falo duro, húmedo, tan apetecible, mientras besaba a Max, poco a poco los pequeños toques se convirtieron en un vaivén delicioso.
Sergio movía su mano de arriba a abajo acariciando el miembro de Max, y este solo soltaba jadeo tras jadeo.
El pecoso detuvo sus movimientos para separarse del rubio.
Se deslizó lentamente al suelo, arrodillandose, sin apartar la vista esos ojos azules que tanto le encantaban, su mirada era seductora, desafiante, los dos ya estaban completamente mojados, pero la calidez de su cuerpo no se desvanecia.
Sergio tomo el gran miembro, tan hinchado que parecía a punto de explotar, le dio pequeños besitos en la punta rosadita, que ya tenia pequeñas gotas de presemen.
Lo lamia con una hambre insaciable, quería que cada espasmo, cada sonido obsceno se convirtiera en un regalo.
Aun sosteniendo la mirada, Checo metió la punta del miembro en su boca.
Max trato de mantener la calma, pero Sergio estaba chupandolo tan lentamente, como si quisiera recordarle que esas caricias íntimas eran reales.
Sus manos se aferraron a la cabellera mojada, pero evitar que se moviera de ese lugar, aun que claro, Sergio jamas lo haría.
El agua seguía cayendo, caliente, envolviéndolos como una caricia eterna.
Cada gota resbalaba por los hombros tensos de Max, que ahora temblaban no por el frío, sino por la intensidad de lo que sentía, Sergio entre sus piernas, su boca tibia envolviendo lentamente su miembro con una devoción que lo hacía arder desde las entrañas.
No era solo sexo.
Era un ritual.
Una promesa dicha con labios y lengua y miradas húmedas que no eran del agua.
Sergio no espero mas, e introdujo todo el miembro, sintiendo arcadas en el momento, su Maxie era grande, muy grande.
Dios, cómo amaba esa imagen su pecoso arrodillado bajo el agua de la ducha, cabello pegado a sus mejillas morenas, ojos clavados en los suyos mientras lo tragaba como si fuera una ofrenda sagrada.
─Checo… ─ Susurró entre dientes apretados. ─Vas a matarme… ─.
El mexicano apenas sonrió alrededor del pene palpitante, luego retiró la boca lentamente hasta dejar solo la punta entre sus labios.
Dio una pequeña succión antes de hablar.
─Si mueres, ún así serías mío.
Max gimió alto ante eso —no pudo evitarlo— y empujó levemente hacia adelante sus caderas en busca del contacto perdido.
Pero Sergio se apartó con picardía perversa y se levantó despacio hasta quedar frente a frente otra vez.
La mano libre fue directo al pecho desnudo del rubio, recorrió cada músculo marcado bajando hacia el abdomen tenso como tabla de acero… pero no tocó donde más querían ambos dos llegar todavía.
Se detuvo justo encima del ombligo, dejándo todo el ambiente en un suspenso ardiente.
Sus frentes chocaron nuevamente dentro de ese espacio reducido lleno ya de vapor y pasión contenida mil veces aplazada durante temporadas enteras sin poder tocarse públicamente…ahora todo estallaba aquí privado para ellos solo.
─Max ─ Dijo Sergio casi contra sus labios ─ Tú ganaste esta carrera hoy…y yo estoy aquí porque elegí estar contigo cuando nadie te creía…y seguiré eligiéndote aunque pierdas diez mundiales más ─.
Max tragó saliva gruesa, sus ojos brillaban tanto como las gotitas saladas mezclándose con otras saladas sobre sus mejillas eran lágrimas, lágrimas disfrazadas detrás del vapor incesante.
Entonces decidió tomar la iniciativa y volver a ser el mismo Max de siempre, posesivo, apasionado, feroz.
Ahora con la actitud mas lujuriosa respondió.
─Mijn leven (Mi vida) siempre sabes que decir.
Beso insaciablemente a Sergio, mientras al mismo tiempo trataba de serrar la llave de la ducha, fallando un poco en el proceso, pues sus manos temblaban ligeramente.
Cuando pudo lograrlo, sujeto a Checo sin llegar a lastimarlo, paseaba sus manos por todo el esbelto cuerpo del moreno.
Disfrutando de cada lugar, sus manos se pasaron en las nalgas pomposas y las apretaron fuertemente.
─Ugh Max ─Sergio gimió dulcemente dentro del beso.
El beso se hacia cada vez mas candente.
Con rapidez volteo a Sergio, dejándo que se apoyase en una de las paredes de vidrio que tenia la ducha, sosteniendose de los tuvos de metal que habia en la pared de vidrio, frente a ellos, habia un espejo grande que les regalaba una vista enorme y precisa de todo lo que sucedía.
Sergio miro extasiado la escena que tenia delante de el.
Su cuerpo exageradamente mas pequeño -mas de lo que gustaría- que el de Max, su tez morena resaltaba con hermosura, pues el cuerpo palido y fuerte se entrelazaba al suyo con una posesividad cómoda.
Max seguía explorando con devoción el húmedo cuerpo besado por el sol.
Amaba que el cuerpo de Sergio estuviera bañado en pecas, tan hermosas que el juraba saberse el lugar de todas ellas.
Con su cintura tan pequeña, qué hacía resaltar sus caderas anchas.
Y nuevamente sus mejillas traseras, que tenían un tono rojizo por se apretadas con anterioridad.
Esas nalgas generosamente grandes lo volvían sumamente loco.
No podia ni contar las voces que habia tenido un buen rapidin con el pecoso, pues cada que lo veía saliendo de su formula 1, siempre desacomodaba su volante, e inconscientemente se inclinaba para dejarlo en su lugar, y claro el a propósito ralentizaba su andar, para ver semejante vista.
Carajo estaba aun mas duro qué antes.
─Hoy yo voy a ser el que reclamara este regalo que me pertenece ─ Decia Max con la voz firme, después de separarse del beso.
Checo soltó una pequeña risita.
─Ya te habías tardado mi güerito.
Max solo le daba una sonrisa coqueta/ligera mientras tenía su vista en su propio miembro, que todavía no lo introducia en el coño perfectamente depilado.
Aun queria seguir disfrutando el gran detalle que le había dado su taquito.
Siguiendo con su labor, acomodó su dura verga dentro de los apretados muslos de su Checo.
El moreno soltó un gemido, como le encantaba tener esos juegos previos con Max, pues podian disfrutarse al máximo antes de ceder a su mas anhelados y salvajes deseos.
Max se inclinó aun mas temblando, movió sus manos a el pectoral bien desarrollados.
Empezó a moverse torpemente, simulando embestidas, profundas, bruscas y rudas.
─Mmm Max, si ─ Sergio sentía el roce tan detallado.
─Ughh ni siquiera estoy adentro y ya me estas apretando ─ Soltó el rubio con la voz entre cortada.
El placer era inmenso, y poco a poco Max se dejaba llevar por su deleite, comenzando con sus embestidas erraticas, sin ritmo alguno, bruscas, que aun no podian saciar del todo su calentura. Después por sus manos que manoseaban sin pudor alguno, dejando marcas y leves moretones, el dolor de convertía en un rico sentir.
Max quito su vista de los pectorales redondos involuntariamente, pues una delicada mano la dirigió a el espejo inmenso.
─Mira Max, ve, todo esto es tuyo, solo tuyo ─ Decía Sergio mirándolo por sobre el espejo, mientras juntaba aun mas sus cuerpos. ─Nadie nunca me a tenido así, temblando con solo unos cuantos roses, solo tu ─.
Max estaba apunto de soltar todo su líquido espeso pero pudo contenerse, esas palabras le habían aumentado la exitacion al máximo.
Con rapidez Sergio ya tenia una de sus piernas arriba del hombro de Max -pues este la habia puesto ahí-, mientras que con una mano se sujetaba del metal, con la otra llevó el rostro rojo de su rubio iniciando otro beso, Max por su parte se introdujo en la entrada chorreante del moreno.
Estaba tan caliente y apretado que no le importaba que su verga quedara partida a la mitad.
Cada embestida era brutal, con un ritmo acelerado, quedándose unos segundos dentro de la apretada cavidad, para luego volver a maltratarla con rudeza.
El beso se habia convertido en una batalla de lenguas, succionandose el uno con el otro.
Sergio soltaba gemido tras gemido.
─Ah! Ah! Max si, si ahí.
Max lo miro profundamente antes de hablar.
─¿Aquí mi amor? ─ Tal vez la pregunta sonaba con cierta inocencia pero no tenia nada de ella.
─¡Ahí, si si, tan rico!.
Max dio una última embestida pero esta vez se quedó un rato dentro, tal vez era plan con maña, pero nadie lo sabría.
─Vamos a la cama mijn liefje, aun no termino.
Termino por decir el holandes.
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Sergio estaba en cuatro callando sus gemidos en una almohada, mordiendola con rabia en el proceso, Max lo estaba jodiendo como nunca.
Cada embestida parecía convertirse en una declaración, en una demostración de que el tapatío le pertenecía.
Y Sergio estaba gustoso de aceptar tal declaración.
─Uy mi amor ─ Dejaba salir el rubio.
Checo solo podia responder con puros jadeos y palabras incoherentes, pues realmente Max se estaba luciendo.
─¡Ngh, ngh, ngh!.
─Habla mi bonito, quiero escucharte articular algo mientras te jodo tan deliciosamente.
─Maxie, Maxie lléname por favor ─ Pedía el moreno.
─¿Eso quieres?, te lo daré todo mi amor te dejaré tan lleno que cada que muevas este delicioso culo ─ Solto una nalgada. ─Te acuerdes de este momento ─.
─Si si si porfavor mi amor, te lo suplico.
Max sonrió al obtener no que habia pedido.
─Eso amor pídelo, suplicalo, eres mio, solo mi- ─ Pero sus palabras fueron bruscamente interrumpidas por una llamada peculiar.
Era el celular de Sergio.
Estaba casualmente cerca de donde ellos, en la pantalla estaba un nombre.
Uno que hizo que todos los sentidos de Max se pusieran alerta.
Lewis Lulu.
No era Hamilton, o solo Lewis. Era.
Lewis LULU.
¡¿Por que estaba registrado así?!.
Max detuvo sus movimientos en bruto -sin salir por completo-, sin esfuerzos alcanzo el celular mirando, como si quisiera aprenderse cada detalle.
─¿Sergio…?, ¿Por que Hamilton esta registrado así?, es mas por que verdomd (carajo) te esta marcando a esta hora.
Sergio se quedo paralizado, no por las preguntas, si no por que aun no podia procesar todo lo que habia pasado en solo segundos, realmente no podia pensar si quiera una palabra teniendo una verga de veintiocho centímetros rosando levemente su punto dulce.
Max soltó una ruda y repentina embestida dictando.
─¡¿Por que carajos te esta marcando Hamilton a esta puta hora?! ─ Hablo con un tono fuerte, aun sin llegar a los gritos.
Sergio comprendió con ese tono, que no podia escapar de esas preguntas.
─A-amor, yo perdi u-una apuesta con Carlos por eso esta agregado a-asi y recuerda la fiesta de celebración, eres uno de los invitados e-especiales ─ Decia entre tartamudeos, pues aun tenia el duro miembro en su coño.
Max no espero a que Sergio terminara de explicar, se inclinó muy cerca de la oreja de Sergio y susurro.
─Vas a contestar tu, ponerlo en voz alta y responder cada maldita palabra que el estúpido de Hamilton te diga, entendiste mijn leven ─ Seguía hablando en voz baja, dando otra embestida ruda, como si le dijiera en código morse si en verdad habia entendido algo
─E-esta bien mi a-amoor ─ Alargó la última palabra mientras ponia los ojos en blanco, pues Max volvía a tocar su punto dulce.
Con las manos temblando a mas no poder, sostuvo el celular que su rubio le cedía, tardo unos segundos en contestar la llamada y ponerla en voz alta.
La voz animada de Lewis resonó por la habitación silenciosa, pero Checo ni siquiera prestaba atención, pues sentia una adrenalina exitante, apretando inevitablemente la verga dura de Max
--¡Hey Sergio! -- Saludaba el de Ferrari.
Checo trago un gemido grande, pues mas se había undido aun mas en el.
─Hey…
--Estas ocupado -- Preguntó, pues escuchaba que el mexicano estaba haciendo…¿Esfuerzo físico?.
Max aun inclinado volvía a la oreja sonrojada del tapatío.
─Di que no.
Sergio obedeció.
─N-no, no estoy ocupado.
Lewis sabia que era mentira pero no quiso ser insistente.
--Mmm okay, entonces ¿Vas a veni- digo, van a venir tu y Max a la fiesta?.
Max al escuchar esa "confusión accidental" comenzó a moverse lentamente, pero cuando llegaba asta lo mas profundo apretaba ese lugar, lo estaba haciendo una y otra vez.
Sergio trataba de callar su voz pero no podía, sentía que su corazón de saldría de la adrenalina de ser descubiertos qué sentía.
─Mmm no, ngh no lo se aun.
--Te enfermaste? -- Preguntó preocupado Hamilton.
Max dio una embestida brusca y ruidosa.
─N-noo ─ Checl respondía como podía, pues, si no lo hacia recibiría un severo castigo.
--Pero no te escuchas bien, ¿Seguro que no estas ocupado? -- Volvió a insistir.
Sergio, arto de casi asfixiarse con la almohada, respondió entre gemidos nada discretos.
─Si Lewis, si.
Y esas simples palabras hicieron que los celos de Max lo hicieran explotar, comenzandolo embestir con brusquedad.
Sergio con la poca coherencia que aun conservaba, alcanzo a despedirce y colgar.
─Bay.
Y Max levantó a Sergio con sus brazos dejando los de Checo en cada lado de los suyos.
Estando medio hincados los dos, podian sentirse por completo, y era jodidamente delicioso.
─¿Por que le respondiste asi?, ¿Por que?, ¿Por que en ese tono? ─ Decía con posesividad, pero no a la que estaba acostumbrado Checo, este era mas, peligroso.
─Max.
─Responde.
Checo Hablo.
─Max no podia pensar mientras me penetrabas asi.
Max volvía a dar estocadas brutas.
─¿Asi?.
─Asi, tan delicioso ─ Checo hablaba despacio y exitado.
Max, sujeto los pecho de Sergio, cada embestida seguía siendo rudas y llenas de lujuria, Max estaba a nada de terminar.
Y no se espero mas.
En la última estocada Max nuevamente dejo salir carga espesa, tan caliente que lo llenaba deliciosasamente.
─Ugh, Max, que rico ─ Soltó Sergio sin pudor alguno.
─Sergio, te aseguro que llevaras a mi hijo dentro de ti.
Sergio volteo su cabeza como pudo, para mirara a Max con sus ojos brillosos, esa una era una pésima idea.
─Eso es lo que quiero mi amor.
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Sergio y Max bailaban lentamente, muy pegados.
Al final, si habian asistido a la celebración -claro, evitando ver a Lewis a toda costa, pues Sergio no sabía ciertamente si lo habia escuchado o si sospechaba algo, y Max por que simplemente no tenia el humor para soportarlo- pero con un pequeño detallito.
Sergio llevaba un pequeño plug anal, por lo cual evitaba que el semen caliente de Max se derramara de su coñito.
Ellos dos estaban en su mundo, y cuando la fiesta se habia concentrado en el primer campeonato de Lando en su totalidad, Max y Sergio aprovecharon el momento.
Caminando entre sonrisas, y tropiezos, el rubio y el pecoso se adentraron en el baño desolado.
Que suerte.
Se metieron al último cubículo, encerandose con seguro, Sergio se inclinó en la pared fría del baño, resaltando su pomposo culo, que, en esa posición podia apreciarse el plug en forma de corazón.
Max se arrodillo lentamente dejando su rostro a centimientos de las mejillas traseras, sus manos bajaron el pantalón lujoso junto a la braga humeda.
─Buen chico, no derramaste ni una gota- ─ Antes de terminar, una pequeña gota blanca empezaba a bajar, dejando un rastro pegajoso en el muslo interno de Checo.
─Oh mira esta traviesa, déjame ayudarte con eso.
La lengua de Max quedo donde la gota de semen se resbalaba, seguía el recorrido de la gota blanca con la lengua, asta llegar a el coño de Checo, comenzando a comerlo con desesperación.
Max saboreandolo, hundía su lengua en cada pliege deliciosamente ofrecido.
Con una de sus manos desabrocho su pantalón negro, dándose mas placer el mismo.
Los lengüetazos cada vez daban un sonido mas obsceno que el otro, haciendo que la exitacion en el ambiente aumentara.
Mientras que en el lugar se escucha el nuevo nombre del campeón del mundo.
¡¡LANDO, LANDO LANDO!!
Max ya no le tomaba ni una pisca de atención e impotencia.
Tener su cara en el culo de Sergio lo había echo terminar, haciendo que el pecoso lo siguiera segundos después.
Ese pequeño momento era mucho mas especial.
Pues Max habia comprendió, que ser campeón del mundo era solo una etiqueta estúpida, tenia cuatro premios aun, fácilmente podia conseguirse un quinto mas.
Pero nunca volvería a tener esa oportunidad, de demostrar que Sergio era suyo.
Por que si, habían salido de los baños después de un exquisito encuentro.
Max sosteniendo a su amado, mientras este se aferraba, abrazándolo -volviendo a tener el plug en su entrada, con una nueva y caliente carga- pues ya se iban a retirar del lugar, la mirada del rubio se dirigió al "campeón" actual, que los miraba con un poco de sarcasmo y envidia, volteo la mirada a la otra parte del salón, y vio a Lewis qué aparto la vista demaciado nervioso y avergonzado, y por último vio a Fernando quien solo le dio un asentamiento con la cabeza mientras levantaba su copa de whisky, como si lo estuviera felicitando.
Max soltó una risita, devolviendo el asentamiento.
─Vamos amor, aun no termino con mi regalo ─ Dijo mientras se apretaba aun mas al agarre, que no era mas que un abrazo.
Y ambos se iban contentos y plenos, pues se tenían a los dos.
Tal vez no habia ganado ese campeonato.
Pero, el había ganado.
El era el campeón del mundo, del mundo de Sergio.
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Casi tres mil palabras de puro coito consensuado.
Me encanta.
Comenten y voten plis.
Quería darles un pequeño adelanto de mi próximo Fic.


Aun voy por el capitulo 2 jajaj 😭💔, pero cada capitulo tendrá aproximadamente tres mil palabras, y sera subido cuando este completa, pues a mi en lo personal no me gustan las historias subidas y que están en "proceso" prefiero que esten terminadas, asi que haré caso a mis pensamientos intrusivos, no se, ¿Que opinan ustedes?.
Espero que disfrutarán este one-shot.
Sin mas que decir Adry se despide.
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