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Entre la ciencia y el deseo || sengen

Summary

Gen Asagiri siempre había sido bueno leyendo a las personas. Sabía cuándo alguien mentía, cuándo ocultaba algo y cuándo una sonrisa significaba mucho más de lo que aparentaba. Pero había una persona que no podía descifrar tan fácilmente. Senku Ishigami. Después de pasar tanto tiempo a su lado, Gen comenzó a darse cuenta de que lo que sentía por el científico ya no podía explicarse simplemente como admiración, amistad o el gusto de molestarlo cada vez que tenía oportunidad. Le gustaba. De verdad. Y aunque podía enfrentarse a cualquier conversación con una sonrisa y una mentira perfectamente preparada, confesar sus propios sentimientos era un experimento para el que no tenía ninguna fórmula. Así que, durante una mañana aparentemente normal en el Reino de la Ciencia, Gen tendrá que tomar una decisión: ¿Seguir guardándose lo que siente para proteger su amistad con Senku... o arriesgarlo todo y decirle la verdad? Porque algunas cosas pueden demostrarse con ciencia. Pero el amor... ese es un experimento completamente diferente.

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18+

el deseo ||

La mañana había comenzado como cualquier otra en el Reino de la Ciencia.


El sol apenas había terminado de subir cuando el movimiento ya se había apoderado del lugar.


Chrome estaba ocupado revisando unas herramientas mientras discutía consigo mismo sobre cuál sería la mejor manera de utilizarlas, Kaseki trabajaba con una concentración casi absoluta, Kohaku ayudaba a transportar algunos materiales y los demás se encontraban repartidos por el laboratorio, cada uno concentrado en sus propias tareas.


Todo parecía normal.


Demasiado normal.


Gen estaba sentado cerca de una de las mesas, observando al resto mientras sostenía una pequeña herramienta entre los dedos.


No estaba haciendo nada.


Absolutamente nada.


Y eso, viniendo de él, ya era sospechoso.


—¿Gen? —preguntó Kohaku al pasar cerca de él—. ¿No vas a ayudar?


Gen levantó la cabeza.


—¿Eh? Ah, sí, sí, claro.


Kohaku lo miró durante unos segundos.


—Estás distraído.


—¿Yo? Jamás.


—Llevas cinco minutos mirando esa misma herramienta.

Gen bajó la mirada.


Seguía sosteniendo exactamente la misma pieza.


—Estaba... analizando sus propiedades.


Kohaku entrecerró los ojos.


—Claro.


Ella continuó caminando.


Gen esperó hasta que se alejó y dejó escapar un suspiro.


Bien.


Primer problema del día: aparentemente ya estoy actuando raro.


Miró de reojo hacia el otro extremo del laboratorio.


Senku estaba allí.


Como siempre.


Trabajando.


Su cabello estaba un poco desordenado y tenía esa expresión concentrada que Gen conocía perfectamente.


Gen lo observó durante unos segundos.


Después apartó la mirada rápidamente.


No.


No lo mires.


Volvió a mirarlo.


Dios, Gen.


Apartó la mirada otra vez.


Desde hacía varios días tenía la misma idea rondándole la cabeza.


Decírselo.


Confesarle lo que sentía.


Decirle a Senku que ya no podía seguir fingiendo que aquello era solamente una amistad.


El problema era que cada vez que Gen imaginaba el momento, su cerebro producía inmediatamente veinte escenarios diferentes.


En uno, Senku se quedaba completamente callado.


En otro, se reía.


En otro, simplemente decía que no sentía lo mismo.


Y en el peor de todos...


Su amistad cambiaba para siempre.


Gen apoyó el codo sobre la mesa y sostuvo su rostro con una mano.


¿Por qué tiene que ser tan difícil?


Podía manipular conversaciones.


Podía leer expresiones.


Podía saber cuándo alguien estaba ocultando algo.


Podía mentir cuando era necesario.


Pero con Senku...


No quería mentir.


Y eso era precisamente lo que lo asustaba.


—Gen.


Gen casi saltó.


Senku estaba frente a él.


—¡Senku-chan!


—¿Qué haces?


—Trabajando.


Senku miró la herramienta que llevaba varios minutos sosteniendo.


—No parece.


—Estoy trabajando mentalmente.


—Eso no existe.


—Claro que existe.


Senku levantó una ceja.


—¿Estás bien?


La pregunta hizo que Gen se quedara quieto.


—¿Por qué?


—Estás distraído desde que llegaste.


Gen sonrió.


—Quizá simplemente estoy cansado.


Senku lo observó durante un momento.


—Hmp.


Luego volvió a su trabajo.


Gen lo siguió con la mirada.


Me preguntó si estoy bien.


Su corazón dio un pequeño salto.


Esto es exactamente el problema.


Porque Senku siempre se preocupaba.


A su manera.


No necesitaba decir demasiado.


A veces bastaba con una mirada.


Una pregunta.


Un "¿estás bien?".


Y eso hacía que Gen quisiera decirle todo.


Pero también hacía que tuviera más miedo de perderlo.


La mañana continuó.


Pasó una hora.


Luego otra.


Gen ayudó con varias tareas, hizo bromas con Chrome, discutió con Kaseki sobre algo completamente innecesario y hasta consiguió distraer a Kohaku durante unos minutos.


Pero cada cierto tiempo volvía a mirar a Senku.


Y cada vez pensaba lo mismo.


Hoy.


Se lo digo hoy.


Después:


No.


Quizá mañana.


Y luego:


No, si espero hasta mañana voy a seguir esperando.


Durante un momento pensó que quizá podía dejarlo pasar

.

Quizá podía guardar sus sentimientos.


Quizá podía continuar siendo el Gen que todos conocían.


Pero entonces Senku se acercó nuevamente.


—Voy a necesitar ayuda con algo.


Gen levantó la mirada.


—¿Con qué?


—Ven.


—¿Eso es una orden?


—Sí.


Gen sonrió.


—Entonces tendré que obedecer.


Se levantó y siguió a Senku.


Mientras caminaba detrás de él, sintió cómo su corazón comenzaba a acelerarse.


Ahora.


No.


Ahora.


No.


Ahora.


Gen, deja de pensar.


Cuando llegaron al laboratorio, Senku comenzó a preparar algunos materiales.


Gen se quedó cerca.


Al principio hablaron sobre el experimento.


Después sobre Chrome.


Luego sobre una idea que Gen había tenido.


Después sobre algo completamente diferente.


La conversación se volvió tan natural que Gen casi olvidó la razón por la que llevaba toda la mañana intentando reunir valor.


Hablaron.


Y hablaron.


Cinco minutos.


Ocho.


Diez.


Más de diez minutos.


Gen comenzó a relajarse.


Quizá podía hacerlo.


Quizá realmente podía.


Senku terminó de colocar uno de los materiales y miró hacia él.


—¿Qué?


Gen parpadeó.


—¿Hm?


—Llevas rato mirándome.


—¿Yo?


—Sí.


Gen soltó una risita.


—Quizá eres demasiado interesante.


—Eso ya lo sé.


—Qué ego.


—Es ciencia.


Gen sonrió.


Pero esta vez la sonrisa no duró demasiado.


Porque entendió que aquel era el momento.


No habría un momento perfecto.


Nunca lo habría.


Así que respiró profundamente.


—Senku-chan.


—¿Qué?


—Tengo algo que decirte.


Senku dejó de trabajar.


—Habla.


Gen bajó la mirada.


Por primera vez en mucho tiempo, no encontró ninguna broma que pudiera utilizar para escapar.


—Me gustas.


Silencio.


Gen sintió que el mundo se detenía durante un segundo.


—No me refiero a que me guste estar contigo porque eres interesante, ni a que me guste molestarte, ni a ninguna de esas cosas que suelo decir.


Sonrió nerviosamente.


—Me gustas de verdad.


Senku continuó mirándolo.


Gen sintió que las manos le temblaban ligeramente.


—No sé cuándo empezó exactamente.


Hizo una pequeña pausa.


—Quizá fue cuando me di cuenta de que podía confiar en ti.

Otra pausa.


—O cuando empecé a buscarte cada vez que tenía algo que contar.


Sonrió.


—O quizá fue mucho antes y simplemente fui demasiado lento para darme cuenta.


Gen respiró profundamente.


—Solo sé que ya no puedo seguir fingiendo que no siento nada.


Bajó la mirada.


—Pero no tienes que responder ahora.


Senku abrió ligeramente los ojos.


—Gen...


—No, en serio.


Gen levantó una mano.


—No quiero que respondas porque te sientas obligado.


Sonrió con nerviosismo.


—Solo necesitaba decírtelo.


En ese momento se escuchó una voz desde fuera.


—¡Senku!


Chrome.


—¡Senku, ven un segundo! ¡Necesito enseñarte algo!


Senku miró hacia la puerta.


Después volvió a mirar a Gen.


—Ya vuelvo.


Gen sonrió.


—Claro.


Senku salió.


La puerta se cerró.


Y Gen se quedó solo.


Durante unos segundos no se movió.


Después soltó lentamente el aire.


—Bueno...


Miró hacia la puerta.


—Eso pasó.


Intentó reír.


No pudo.


Acabo de confesarle mis sentimientos a mi mejor amigo.


Se pasó una mano por el cabello.


Excelente trabajo, Gen.


Caminó unos pasos.


¿Qué esperaba?


Se detuvo.


¿Que me dijera inmediatamente que también me quiere?.


Soltó una pequeña risa.


—Qué idiota  — murmuro para si mismo


Salió del laboratorio.


No quería estar allí.


No quería que nadie lo viera.


Así que comenzó a caminar.


No sabía hacia dónde iba.


Solo quería alejarse un poco.


Después de un rato llegó a un campo cubierto de flores.


El viento movía suavemente los pétalos y el cielo estaba despejado.


Gen se quedó mirando el paisaje.


—Al menos encontré un lugar bonito para arrepentirme de mis decisiones.


Se sentó entre las flores.


Abrazó sus piernas y apoyó la barbilla sobre ellas.


—¿Por qué lo hice?


Nadie respondió.


—Podría haberme quedado callado.


Silencio.


—Podría haber seguido siendo su amigo.


Gen miró hacia el cielo.


—Ahora todo va a ser incómodo.


Se quedó callado unos segundos.


—Aunque...


Sonrió ligeramente.


—Quizá no.


Su sonrisa desapareció.


—No.


Volvió a hablar consigo mismo.


—Sí.


—No.


—Sí.


—Gen, estás discutiendo contigo mismo.


—Ya lo sé.


Se dejó caer hacia atrás entre las flores.


Pasaron los minutos.


Diez minutos.


Quizá un poco más.


Durante todo ese tiempo Gen intentó convencerse de que no había hecho nada malo.


Que había sido sincero.


Que había sido valiente.


Que, independientemente de la respuesta, al menos había dicho lo que sentía.


Pero una pequeña parte de él seguía teniendo miedo.


¿Y si Senku ya no quiere estar conmigo?


Gen cerró los ojos.


¿Y si arruiné todo?


Entonces escuchó pasos.


Abrió los ojos.


Una sombra apareció sobre él.


Gen reconoció inmediatamente la voz.


—Te estaba buscando.


Gen se quedó inmóvil.


—¿Senku-chan...?


Senku estaba de pie frente a él.


Gen lo miró desde el suelo.


—¿Qué pasó?


Senku guardó silencio durante unos segundos.


Después habló.


—Estuve pensando.


Gen sintió que el corazón comenzaba a latirle más rápido.


—Ah.


—Y llegué a una conclusión.


Gen intentó sonreír.


—¿Y cuál es?


Senku lo miró directamente.


—También me gustas.


Gen parpadeó.


—...


—¿Qué?


—No entendí.


Senku suspiró.


—Sabía que tendría que explicarlo de otra manera.


—Es que lo dijiste como si estuvieras dando el resultado de un experimento.


—Porque hice algo parecido.


—Senku-chan...


Senku se cruzó de brazos.


—Analicé lo que siento.


—¿Analizaste tus sentimientos?


—Sí.

—Eso suena tan tú que hasta me preocupa.


Senku continuó.


—Pensé en cuánto tiempo quiero pasar contigo, cuánto me importa lo que te ocurre, cómo reacciono cuando estás en peligro y cómo cambia mi día cuando no estás cerca.


Gen dejó de sonreír.


—Y llegué a la conclusión de que...


Senku hizo una pausa.


—Me gustas.


Gen lo miró fijamente.


—¿De verdad?


—Sí.


—¿No estás diciendo eso solo para hacerme sentir mejor?


—No.


—¿No te arrepientes?


—No.


Gen sintió cómo sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas.


—Yo pensé que había arruinado nuestra amistad.


Senku negó con la cabeza.


—No arruinaste nada.


Una lágrima recorrió la mejilla de Gen.


—Eres un idiota...


—¿Por qué?


—Porque podrías haberlo dicho así desde el principio.


—Tú dijiste que no tenía que responder inmediatamente.

Gen soltó una pequeña risa entre lágrimas


—Eso es cierto.


Senku extendió una mano hacia él.


—¿Vas a quedarte ahí sentado?


Gen miró la mano.


Después miró a Senku.


Y entonces toda la tensión que había acumulado durante aquella mañana simplemente desapareció.


—Senku-chan...


Se levantó de golpe.


—¡Te amo!

Gen se lanzó hacia él.


Senku abrió los ojos.


—¡Espera, Gen—!


No tuvo tiempo de reaccionar.


El impulso del abrazo hizo que perdiera el equilibrio.


—¡Whoa!


Ambos cayeron hacia atrás entre las flores.


Gen quedó abrazado a Senku, riéndose y llorando al mismo tiempo.


Senku puso sus manos en la cuntura de gen, presionandolo contra el.


—¡Te amo, idiota!


Senku soltó una pequeña risa.


—Eso ya me quedó bastante claro.


Gen no respondió.


Simplemente permaneció abrazándolo.


Después de tantos días de dudas, de pensamientos y de miedo, finalmente podía respirar tranquilo.


Cuando gen pensaba en levantarse y soltarse del abrazo del científico, senku lo beso, el beso fue largo.


— ¿s-senku-chan? — dijo gen con el rostro rojo como un tomate.


Senku sin responder volteo a gen, cambiando de posición, poniendo a gen abajo y el arriba.


— llevo demasiado tiempo deseandote mentalista — hizo un pequeña pausa mientras miraba el rostro del mentalista — siempre desee tenerte abajo mio y por fin lo puedo lograr  — un brillo aparecio en los ojos de senku.


Gen comenzo a sentir como las manosde senku tocaban su trasero y lo presionaba —ah~, senku-chan~— gimio gen arqueando la espalda.


Una sonrisa se formo en la comisura de los labios del científico al oir a gen gemir su nombre, comenzo a apretar el trasero del mentalista con mas fuerza.


—ahh~ q-que pervertido eres senku-chan, ¿enserio quieres tener sexo en un campo? — comento gen mientras disfrutaba de ser tocado por senku.


Sin responder senku comenzo a desvestir a gen, dejando la piel de gen al aire.


comenzó tocando los pezones de gen y succionandolos.


— hmmm~.— gimio gen.


Sin perder tiempo senku hizo que gen se siente en su regazo, y lo beso, no un beso normal, sino uno hambriento de meses de deseo y sentimientos.


Gen solo podia gemir y sentir como un bulto empezaba a alzarse a traves de la tela de la ropa del científico.


Senku hizo que gen se acueste denuevo en el pasto, poniendo su ropa debajo para que el césped no le moleste.


Comenzó a preparar la entrada de gen que ya se encontraba mojada y sensible.Metio un dedo que lo empezo a mover con cuidado dentro del mentalista, luego fue metiendo mas dedos, hasta que los saco y metio su lengua, la comenzo a mover por todos lados, escuchando los gemidos de gen que se hacian cada vez mas fuertes.


—s-senku-chan~, metelo p-porfavor — dijo gen intentando aguantar sus gemidos


Sin perder tiempo senku se posicionó y comenzo a meter su miembro ya duro por la exitación.


— hmm, gen estan muy apretado  — senku comenzo a moverse mas rapido cada vez mientras escuchaba los gemidos del bicolor.


No paso mucho para que senku se viniera dentro de gen, llenando al bicolor de su semen.


— ¿quieres continuar? — pregunto senku a gen, a lo cual el mentalista asintio.


Continuaron hasta que senku quedo satisfecho y gen con un fuerte dolor en las caderas.


— ¿donde demonios estaban?, la comida de françois ya esta lista y se enfriera, vengan rapido— dijo kohaku mientras los llevaba hacia donde estaba la comida.


Nadie mas sabria de lo que paso en ese campo de flores ese dia, por que 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐲 𝐞𝐥 𝐝𝐞𝐬𝐞𝐨, 𝘨𝘢𝘯𝘰 𝒆𝒍 𝐝𝐞𝐬𝐞𝐨.


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Compelling Plot

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Great Character

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Strong Dialog

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