PRÓLOGO
Seis años.
Seis años de matrimonio.
Seis años compartiendo una cama, una casa, desayunos apresurados, aniversarios y promesas de envejecer juntos.
Seis años creyendo que conocían absolutamente todo el uno del otro.
O al menos eso pensaba Park Jimin.
La lluvia golpeaba suavemente los ventanales de su apartamento mientras observaba las luces de la ciudad desde el piso veinticinco. Seúl parecía tranquila aquella noche. Demasiado tranquila.
Jimin sostenía una taza de café entre sus manos, esperando escuchar el sonido de la puerta principal.
Su esposo siempre llegaba tarde cuando tenía problemas con el trabajo.
—Otra noche más —murmuró para sí mismo.
Sonrió ligeramente al recordar la excusa que Jungkook seguramente utilizaría.
"Los servidores de la empresa fallaron."
"Un cliente importante tuvo problemas."
"Tuve que terminar un proyecto urgente."
Mentiras.
Pequeñas mentiras que, durante años, Jimin había aceptado sin hacer demasiadas preguntas.
Porque él también tenía las suyas.
Su teléfono vibró sobre la mesa.
Jimin bajó la mirada.
Un mensaje cifrado.
OPERACIÓN ÍCARO: ACTIVADA.
Su expresión cambió inmediatamente.
El hombre que había estado tomando café en su cocina unos minutos antes desapareció de su rostro.
En su lugar apareció el agente Park Jimin.
Frío.
Calculador.
Entrenado para sobrevivir.
Abrió el archivo adjunto.
Una fotografía pixelada apareció en la pantalla.
Un hombre vestido de negro.
Una máscara cubriendo parte de su rostro.
Un objetivo identificado con un nombre que había perseguido durante meses.
ÍCARO.
El hacker más peligroso y buscado por varias agencias internacionales.
Responsable de filtrar información confidencial, penetrar sistemas gubernamentales y desaparecer sin dejar rastro.
Jimin había dedicado incontables noches a estudiar sus movimientos.
Cada código.
Cada conexión.
Cada error.
Y ahora, finalmente, tenían una ubicación.
Puerto industrial.
Sector cuatro.
Entrega física de información clasificada.
23:00 horas.
—Esta vez no escaparás —susurró Jimin.
Sin embargo, había algo que no sabía.
Algo que cambiaría su vida para siempre.
A miles de kilómetros de allí, en una habitación iluminada únicamente por monitores, Jeon Jungkook observaba las mismas coordenadas.
Sus dedos se movían rápidamente sobre el teclado mientras una sonrisa cansada aparecía en su rostro.
—Una última misión —murmuró.
Sobre el escritorio había una fotografía.
Jimin.
Su esposo.
El hombre al que había amado desde los años universitarios.
El hombre por quien había construido una vida aparentemente normal.
Jungkook tomó la fotografía entre sus dedos y la observó durante unos segundos.
—Después de esta, nos iremos de viaje, amor.
No sabía que aquella promesa estaba a punto de convertirse en una despedida.
Porque esa noche, dos hombres que se amaban profundamente se encontrarían en lados opuestos de una operación internacional.
Uno llevaría un arma.
El otro, un secreto capaz de destruir gobiernos.
Uno tendría la obligación de arrestar.
El otro, la necesidad de escapar.
Y ninguno de los dos estaba preparado para descubrir la verdad.
La verdad de que el hombre que dormía a su lado cada noche era también su mayor enemigo.
Las sombras estaban a punto de levantarse.
Los secretos, de ser descubiertos.
Y el legado Jeon comenzaría a reclamar lo que siempre le había pertenecido.
Porque algunas historias de amor nacen para salvar vidas.
Y otras...
Nacen en medio de una guerra.








