𝗜𝗻𝗳𝗶𝗲𝗿𝗻𝗼 𝗰𝗮𝗹𝘂𝗿𝗼𝘀𝗼
"Aquel oasis que se esconde en el interior de tus labios remoja la sequía mi garganta"
"El sabor dulce que desprende tu jugosa piel embriaga mi boca, haciéndome perder todo rastro de cordura"
Las temperaturas altas del pueblo de Dusttown convierten el panorama en una extensa planicie polvorosa y cubierta de matorrales que poco a poco perecen bajo los intensos rayos del sol; El crimen se mantiene al asecho detrás de las grietas, convirtiendo un escenario pacífico en un arma de doble filo.
"Cadenas alrededor de mis pies"
09: 59 AM
El zumbido de las moscas revolotea en círculos bajo un cielo despejado mientras a la orilla de una sombra se dibuja una imagen desalentadora. —Otro más... —Higuruma apretó con firmeza sus labios, conteniendo un resoplido—. Otro más en la lista de ese maldito delincuente.
—Llegamos tarde de nuevo...
—Carajo, esto no es justo.
—El testigo dijo la verdad, no nos mintió.
—¿Aún crees que es mentira? —Su ceja poblada se arquea con aparente molestia—. ¡¿Acaso no ves el maldito cadaver frente a tus narices?!
—¡por supuesto que lo estoy viendo, no estoy ciego!
—¡Maldita sea!! ¡Ese hijo de perra lo volvió hacer! —Hiromi maldijó levantando con la punta de sus botas varias capas de polvo.
—Sigue siendo el mismo método... —Los pies de Geto se mueven hacia la parte posterior del cuerpo que yace debajo de la sombra de un viejo cactus—. Sus bolsillos están vacíos y hay una herida de bala en el pecho.
—Esto no fue un robo que salió mal. Ese criminal no me va a engañar otra vez.
—Parece que es su madera de burlarse de la ley.
—¡¡Maldita sea!! —El enojo se apodera de las venas que se ensanchan en su cuello—. ¡Todas las pistas y testimonios son basura!
—Ya cálmate Higuruma, no vas a ganar nada actuando de esta manera.
—No me pidas que me calme, ni siquiera sabes cómo me siento.
—¿Crees que eres el único que está molesto? Yo también lo estoy.
—¿Tu estás molesto? ¿hablas enserio?
—¿Qué insinúas? ¿uh?
—Tu abandonaste el puesto de sheriff para vivir una vida cómoda al lado de tu esposa —La calma fingida que se aferra a su espalda se descarilla liberando un tono de voz desesperado y tambaleante—. Pero tuviste que regresar y trabajar con la persona que te remplazó.
—En una situación como estas dos cabezas son mejores que una, así que guarda tus comentarios donde no pueda verlos.
—¿Sabes cómo se siente cargar con esta responsabilidad? —Los sentimientos que carcomen su cabeza se mezclan en una tormenta de inseguridad, clavando su mirada en un punto fijo en el horizonte—. Muchos se comienzan a desesperar por respuestas.
Geto dejó escapar un suspiro enderezando su espalda encorvada. —Mejor levantemos el cuerpo antes que el sol esté en su punto más alto —Su pie se extiende hacia el costado izquierdo—. No quiero que las moscas se multipliquen.
—Ya e hecho todo lo que está en mis manos, pero parece que no es suficiente para atrapar a ese hijo de perra.
—Es un tipo escurridizo, así que no te culpes de esta manera.
—Ya van cuatro victimas en un lapso de dos meses...
—Aunque tú no lo creas, yo también estoy frustrado por esta situación —la voz de Suguro tambalea en un hilo repleto de pavor—. hay un criminal suelto y temo por mi esposa y por mi bebé.
—Es curioso que un pueblo como este se convierta en un infierno de la noche a la mañana.
—No estamos absueltos de situaciones como esas.
—Ni siquiera una pista útil o un sospechoso... es un poco frustrante.
—Quiero atraparlo y hacerlo pagar.
—Ya he utilizado todos los métodos disponibles y cabalgué varios kilómetros en busca de respuestas, pero es inútil.
—No te castigues Hiromi, está situación no es sencilla.
Higuruma suspiró con un toque de decepción sobre cada sílaba de su oración. —Creo... creo que deberíamos de regresar al pueblo y llevarnos el cadaver.
La saliva húmeda de Suguro desciende a través de su garganta mientras su latido se descarrila con nerviosismo. —Sabes, he estado pensando en algo estos días.
—¿Qué? ¿de que hablas?
—Se que esta idea no te va a gustar, pero no tengo otra salida.
—¿A qué te refieres? ¡dímelo!
Un fuerte ventarrón levanta grandes cantidades de polvo a su alrededor mientras los rayos solares golpean la parte superior de su sombrero. —¿Alguna vez has oído hablar del monstruo de Dusttown?
—Ja... ¿es enserio? —Higuruma dejó escapar una leve sonrisa cargada de ironía—. ¿Hablas del inepto de Nanami Kento?
—¿No crees que podría ser de utilidad para atrapar a ese forajido?
—Preferirira ser el siguiente en morir antes que pedirle ayuda a una escoria como esa.
—Ambos sabemos que nos estamos quedando sin salida, las opciones ya no son confiables.
—Geto, Geto... —Repitió con gesto burlesco sobre su frente sudorosa—. Déjame decirte algo, las cosas han cambiado desde que abandonaste tu puesto como sheriff.
—¿De que hablas?
—El monstruo de Dusttown del que tanto hablas, ahora es solo un simple borracho que vive de sus antiguos días de gloria... —Higuruma esbozó una sonrisa—. Todo aquel que se le acerca a pedirle ayuda termina con un par de golpes en la cara.
—Quiero asumir el riesgo.
—Además, mi orgullo no me permitiría trabajar con un tipo como ese.
—¡Me importa un carajo tu maldito orgullo! lo único que me interesa ahora es proteger a mi familia, y si debo de tomar medidas extremas estoy dispuesto asumir la responsabilidad.
—Ese ebrio solo te llevará a la ruina, justo como lo hizo con su antiguo compañero.
—Ya lo veremos —La entonación de su oración se convierte en una promesa que se queda grabada en lo profundo de su latido.
—Quiero ver cómo lo intentas.
—¿Sabes dónde podría estar? Necesito hablar con él.
—¿Dónde crees que puede estar un ebrio a estas horas del día?
La sequía avanza a través de los acantilados manteniendo un cielo despejado y emitiendo un juicio sobre el escenario baldío.
La cacería de un temible misterio da inicio a una alianza, juntando por primera vez dos bandos con objetivos y anhelos completamente diferentes entre sí.
"La sequía de la tierra se aferra a mis heridas mientras avanzo a través del camino de la nostalgia"
Norte de Dusttown
12:32 PM
El punto más alto del sol golpea directamente el suelo arenoso que cubre todo el pueblo mientras un aroma agrio se mezcla en el interior de la cantina, emitiendo de su interior un estruendo llamativo y peligroso.
La figura masculina de Nanami Kento se impacta con fuerza sobre el suelo arenoso dispersando varias capas de polvo en el ambiente. —Espera, ni siquiera había terminado mi botella de whisky.
—¡¡Ya largarte!! —Una silueta femenina cruza la puerta de vaivén llevando entre sus delgadas manos el acero de su arma—. ¡Si quieres pelear, hazlo en otro lado!
—No puedes culparme —El sabor metálico de la sangre gotea hacia el interior de su humeda boca—. Ese malnacido empezó.
—No me interesa saber quién empezó, solo lárgate.
—Al menos déjame tomar mi botella de Whisky, la dejé sobre la mesa...
—Ya basta de bromas —La tonalidad de aquella voz amigable se endurece frente a los testigos impacientes—. Y te lo diré por última vez imbecil. Si vuelves a pisar este lugar te juro que mi escopeta te hará un agujero en medio de los ojos
—No puedes echarme de este lugar, el dueño es un conocido mío... —el sudor que nace de la frente de Nanami se desliza hacia la punta de su nariz—. No querrás meterte en problemas preciosa.
—¿Acaso quieres un poco de plomo en tu cabeza?
—¿Me estas amenazando? —Nanami esbozó una sonrisa afinando la tonalidad de su voz—. ¿Escuche bien?
—No permito peleas en este lugar, en especial cuando has llegado al límite.
—Entonces solo déjame recuperar mi sombrero y también mi botella.
—¡¡Te dije que te larges!! ¡¡¿No me escuchaste?!!
—Este el único lugar donde hay cerveza y tabaco, ¿crees que te voy a obedecer? Solo eres la camarera.
—¡Si vuelves hablarme de esa manera no dudaré en apretar el gatillo y llenarte la cabeza de plomo!
—¿Ah? —Los labios de Nanami se juntan produciendo un silbido suave y afinado—. Tu temperamento no es una broma.
—¡¡De verdad lárgate y ve a pelear a otro lugar!! —aquella dama retrocede tres pasos mientras la punta de su escopeta aún se mantiene a la altura de su pecho—. ¡¡Es la última vez que tolero tus estúpidas peleas!! ¡¡Así que no regreses!!
La voluntad de Nanami se mantiene tambaleante dirigiendo la vista hacia la madera rota que adorna la entrada de la taberna. —Carajo... ¿y ahora dónde demonios voy a conseguir alcohol? —Murmuró con voz baja.
La silueta de aquella joven cruza la puerta de vaivén ingresando al establecimiento donde abunda el aroma del tabaco y la cerveza.
Todos los gritos y la acción desenfrenada se dispersan con el polvo que se desliza a través de las astillas y los pasamanos de madera, silenciando por primera vez el ambiente caluroso; el cuerpo de Kento se endereza mientras avanza varios pasos hacia adelante siguiendo de cerca su sombra vacilante.
—Dejame decirte que te ves como la mierda —Suguro esbozó una sonrisa ajustando la hebilla de su brillante cinturon.
—¿Uh? —La ceja de Nanami se arquea con aparente confusión—. ¿Qué dijiste imbecil?
—Asi que tu eres el famoso tengo monstruo de Dusttown... vaya quien lo diría.
—Ja... que apodo tan jodidamente ridículo
—¿No se eres el tipo que atrapó a decenas de criminales y se deshizo de los forajidos más peligrosos?
—No, te equivocaste de persona —Sus pies se mueven con desequilibrio a través del suelo polvoroso—. Así ya déjame en paz.
—No fue difícil encontrarte, pude escuchar toda la pelea desde aquí.
—Te dije que no soy la persona que estás buscando.
—Tengo un negocio para ti, eres libre de pedir la cantidad que quieras.
—¿Qué no escuchas? No estoy interesado.
—Te daré todo el dinero que quieras, tu solo dame una cifra.
Nanami resopló con aparente frustración sobre su frente sudorosa. —¿No te lo dijeron? Abandone esa profesión hace tiempo y eso incluye ese ridículo apodo.
—Esta vez te tengo un negocio que no podrás rechazar.
—Es una pena, pero acabo de hacerlo —su espalda ancha se mantiene ergida enseñando su dedo de en medio como respuesta final.
—¡Espera un segundo! Ni siquiera sabes de qué se trata.






![Fated to My Ex- Best Friend [Moving to Galatea]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_49edb1dbf9a28b50b9c4d68d8598359b.jpg)

