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Ingrid, la hija de Evan. Imagina con Enhypen

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Summary

Ingrid, una adolescente de 14 años, vive con su papá Heeseung y sus tíos, los demás integrantes de ENHYPEN. Todo comienza cuando Ingrid pierde el apetito y empieza a comportarse de manera extraña. Heeseung y los demás se preocupan, aunque ella insiste en que está bien. Durante la madrugada, Ingrid despierta con mucha hambre y, sin que nadie la vea, se come todas las fresas de un frasco que pertenecía a Ni-ki. Al día siguiente intenta ocultarlo, pero finalmente confiesa la travesura.

Genre
Fantasy
Author
Zoe
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Ingrid, la hija de Evan.

Era una noche tranquila en la casa de Enhypen.

Todo estaba en calma. Las luces de la sala estaban encendidas, la televisión sonaba de fondo y afuera se escuchaba suavemente el viento.

Ingrid estaba sentada en el sofá con una manta sobre las piernas mientras miraba su teléfono.

Jungwon: ¡Chicos, la cena está lista!

La voz de Jungwon se escuchó por toda la casa.

Jake: ¡Ya vamos!

Sunoo salió rápidamente de su habitación.

Sunoo: ¡Por fin! Tengo mucha hambre.

Heeseung: Siempre tienes hambre.

Sunoo: ¿Y eso qué tiene de malo?

Jay: Nada, pero hace una hora dijiste que estabas lleno.

Sunoo: Eso fue hace una hora.

Heeseung se acercó a su hija, que todavía estaba sentada en el sofá.

Heeseung: Mi amor, ¿no vas a comer?

Ingrid levantó la mirada.

Ingrid: No, no tengo hambre.

Heeseung frunció ligeramente el ceño, preocupado.

Heeseung: ¿Cómo que no tienes hambre?

Ingrid: Ya lo dije, no tengo hambre.

La adolescente se levantó del sofá y tomó su teléfono.

Ingrid: Voy a mi habitación.

Heeseung: Ingrid...

Heeseung caminó hasta la habitación de su hija. Al llegar, tocó suavemente la puerta.

Heeseung: Hija...

Desde dentro se escucharon unos pasos. Ingrid se levantó de la cama y abrió la puerta.

Ingrid: ¿Qué quieres?

Heeseung: Mi amor, tienes que comer. ¿Cómo que no tienes hambre?

Ingrid rodó los ojos, visiblemente molesta.

Ingrid: Déjame en paz, ¿sí?

Heeseung: Pero, hija...

Ingrid cerró la puerta antes de que pudiera terminar.

Heeseung se quedó frente a la puerta durante unos segundos.

Heeseung: Ingrid...

No recibió respuesta.

Heeseung suspiró y bajó la mirada. No quería presionarla, pero tampoco podía evitar preocuparse.

Heeseung: Está bien, mi amor. Te dejaré tranquila por ahora. Si necesitas algo, estoy aquí.

Heeseung se alejó lentamente por el pasillo.

En la habitación, Ingrid volvió a sentarse sobre la cama y tomó su teléfono.

Sin embargo, unos segundos después, dejó el teléfono a un lado y se quedó mirando al techo en silencio.

Heeseung volvió a la cocina donde los demás chicos todavía estaban reunidos alrededor de la mesa.

Jake lo miró al notar su expresión.

Jake: Hyung, ¿qué pasa?

Jungwon: ¿Estás bien, hyung?

Sunghoon: Pareces preocupado, hyung.

Ni-ki: ¿Ingrid no va a cenar?

Heeseung se sentó lentamente en una de las sillas y suspiró.

Heeseung: No... dice que no tiene hambre.

Jake: ¿Y está bien?

Heeseung: No lo sé. Fui a preguntarle, pero se molestó conmigo y cerró la puerta.

Jungwon: ¿Se veía mal?

Heeseung: No exactamente... pero estaba bastante seria.

Sunghoon: Quizás necesita un poco de espacio.

Heeseung: Eso pensé, pero me preocupa que no haya comido nada.

Ni-ki: ¿Podemos llevarle algo a su habitación?

Jake: Tal vez cuando esté más tranquila.

Heeseung asintió, aunque todavía parecía preocupado.

Heeseung: Sí... no quiero obligarla, pero tampoco quiero ignorarlo.

Jungwon: Podemos dejarle un plato preparado. Si después tiene hambre, podrá comer.

Heeseung: Buena idea.

Jake tomó un plato y comenzó a preparar una pequeña porción.

Jake: Se lo dejamos afuera de la puerta. Así no sentirá que la estamos presionando.

Heeseung: Gracias, chicos.

Sunoo: Es extraño que Ingrid no quiera comer.

Jay miró hacia el pasillo, pensativo.

Jay: ¿Le dolerá algo?

Jake: Puede ser... no lo sé.

Heeseung bajó la mirada, preocupado.

Heeseung: Yo también pensé en eso, pero cuando le pregunté no quiso decirme nada.

Sunghoon: Quizás deberíamos preguntarle de nuevo más tarde, pero sin presionarla.

Jungwon: Sí. Si le duele algo, tal vez le cueste decirlo.

Ni-ki: Ingrid suele contarnos cuando algo le pasa...

Sunoo: Por eso es extraño.

Jay: ¿Y si simplemente está molesta?

Heeseung: También puede ser. Últimamente ha estado un poco distante.

Jake dejó el plato que había preparado sobre la mesa.

Jake: Podemos dejarle esto cerca de su habitación. Si después tiene hambre, podrá comer.

Heeseung asintió.

Heeseung: Sí. Y más tarde volveré a hablar con ella.

Jungwon: Pero esta vez con calma.

Heeseung: Lo intentaré.

Jay: ¿Estará durmiendo ya?

Jungwon: A lo mejor, ya está durmiendo.

Sunghoon: ¿Cómo es posible que duerma sin que haya comido algo?

Ni-ki: No creo que esté durmiendo. A lo mejor estará haciendo cosas del colegio o...

Ni-ki se quedó pensando unos segundos.

Ni-ki: ...o simplemente quiere estar sola.

Jake: Puede ser.

Sunoo: Pero sigue siendo extraño que no quiera cenar.

Mientras tanto, en la habitación de Ingrid, la adolescente dejó su teléfono sobre la cama.

Después de unos minutos, bajó las escaleras y se dirigió a la cocina.

Al verla aparecer, Heeseung levantó la mirada.

Heeseung: Hija...

Ingrid: ¿Qué?

Heeseung: ¿Cambiaste de opinión?

Ingrid frunció el ceño, confundida.

Ingrid: ¿De qué hablas? Solo vine por agua y ya.

Heeseung: Ah...

Ingrid tomó un vaso, lo llenó con agua y bebió tranquilamente.

Sunoo la observó desde la mesa.

Sunoo: Ingrid...

Ingrid: ¿Sí?

Sunoo: ¿Segura de que no quieres comer nada?

Ingrid: Sí, Sunoo. No tengo hambre.

Jay: ¿Ni siquiera un poquito?

Ingrid negó con la cabeza.

Ingrid: No.

Ingrid subió las escaleras, mientras Heeseung la observaba preocupado.

Heeseung: Está un poco rara.

Sunoo: ¿Rara?

Heeseung: Algo le pasa y no quiere decirlo.

Jake: Yo también la noté diferente.

Jungwon: Quizás deberíamos dejar que se calme un poco.

Jay: Sí, pero podemos estar atentos por si necesita algo.

Sunghoon: Además, si no tiene hambre, tampoco podemos obligarla a comer.

Ni-ki: Tal vez cuando se sienta preparada nos cuente qué pasa.

Heeseung suspiró y miró hacia las escaleras.

Heeseung: Eso espero... Solo quiero saber que mi hija está bien.

Heeseung: Iré a verla un rato, ya vuelvo.

Jungwon: Está bien, hyung.

Jake: Ve con calma. Quizás ahora sí quiera hablar contigo.

Heeseung asintió y salió de la cocina. Subió las escaleras lentamente hasta llegar a la habitación de Ingrid.

Al llegar frente a la puerta, levantó la mano y tocó suavemente.

Heeseung: Hija... ¿puedo pasar?

Al no recibir respuesta, observó que la puerta estaba semiabierta. La empujó cuidadosamente y entró.

Heeseung: ¿Ingrid?

Ingrid, que estaba acostada en su cama mirando hacia el techo, lo escuchó.

Ingrid: ¿Te dije que entraras?

Heeseung se detuvo junto a la puerta.

Heeseung: Perdón, hija. Es que estaba abierto, así que...

Ingrid suspiró y se acomodó entre las sábanas.

Ingrid: No importa.

Heeseung: ¿Puedo quedarme un momento?

Ingrid permaneció en silencio unos segundos.

Ingrid: Haz lo que quieras.

Heeseung estaba sentado en el borde de la cama, observando a su hija con preocupación.

Heeseung: Ingrid... ¿pasa algo, hija?

Ingrid, sin mirarlo, respondió en voz baja.

Ingrid: No...

Heeseung: De acuerdo, solo quería saber.

Ingrid permaneció unos segundos en silencio, hasta que finalmente habló.

Ingrid: Sal de mi habitación.

Heeseung: Pero, mi amor...

Ingrid levantó la mirada, esta vez con evidente molestia.

Ingrid: Dije que salgas.

Heeseung se quedó sorprendido por el tono de su hija. No quería discutir con ella, así que se levantó lentamente.

Heeseung: Está bien, hija.

Ingrid volvió a mirar hacia otro lado.

Heeseung volvió a la sala con expresión preocupada. Los chicos, que estaban conversando, inmediatamente notaron que algo ocurría.

Heeseung: Chicos...

Jake: ¿Qué pasa?

Heeseung suspiró y se sentó en el sofá.

Heeseung: Es Ingrid.

Sunghoon: ¿Pasa algo con ella?

Heeseung: La verdad no lo sé, hyung... me dijo que saliera de su habitación.

Jake: ¿Así, de repente?

Heeseung: Sí. Le pregunté si le pasaba algo y dijo que no.

Jungwon: Quizás todavía está molesta.

Heeseung: Puede ser, pero siento que hay algo más.

Jay: ¿Te dijo algo antes de pedirte que salieras?

Heeseung negó con la cabeza.

Heeseung: No. Solo estaba acostada y parecía distante.

Sunoo: Tal vez necesita estar sola por ahora.

Ni-ki: Sí. Si seguimos preguntándole, quizá se sienta más presionada.

Jungwon: ¿Y si vamos a verla un rato?

Jay: ¿Quién va primero?

Sunghoon: Iré yo primero.

Ni-ki: Está bien, luego iré yo.

Jake: Pero recuerden no presionarla.

Sunoo: Sí, solo queremos saber si está bien.

Heeseung: Si no quiere hablar, déjenla tranquila.

Sunghoon: Entendido, hyung.

Sunghoon se levantó del sofá y caminó hacia las escaleras.

Ni-ki: Buena suerte.

Sunghoon: ¿Por qué me dices buena suerte?

Ni-ki: Porque Ingrid está de mal humor.

Sunghoon soltó una pequeña risa.

Sunghoon: Solo voy a preguntarle cómo está.

Sunghoon va a la habitación de Ingrid.

Sunghoon: Ingrid, ¿puedo pasar?

Ingrid: ¿Quién?

Sunghoon: Yo, tío Sunghoon, cariño.

Hubo unos segundos de silencio.

Ingrid: Pasa, tío...

Sunghoon abrió cuidadosamente la puerta y entró.

Ingrid estaba acostada en su cama, mirando hacia un lado.

Sunghoon: Hola, pequeña.

Ingrid: Hola, tío.

Sunghoon se acercó y se sentó en una silla junto a la cama.

Sunghoon: ¿Cómo te sientes?

Ingrid: Bien.

Sunghoon: ¿Segura?

Ingrid: Sí.

Sunghoon la observó unos segundos, pero decidió no insistir.

Sunghoon: Está bien. No vine a interrogarte.

Ingrid lo miró de reojo.

Ingrid: ¿Entonces para qué viniste?

Sunghoon: Porque tu papá está preocupado por ti y nosotros también. Solo quería asegurarme de que estuvieras bien.

Ingrid bajó la mirada.

Ingrid: Estoy bien, tío.

Sunghoon: Te creo.

Ingrid lo miró sorprendida.

Sunghoon: Pero también quiero que sepas que, si algún día no estás bien, puedes hablar conmigo. No importa si es algo pequeño o algo que te parezca difícil de contar.

Ingrid permaneció en silencio unos segundos.

Ingrid: Gracias, tío.

Sunghoon: De nada, cariño.

Ingrid volvió a acomodarse en la cama mientras Sunghoon permanecía sentado a su lado, sin presionarla para que hablara.

Ingrid: Tío... ¿puedes llamar a tío Sunoo un momento o a tío Jake?

Sunghoon: Sí... ya voy, hermosa.

Sunghoon se levantó de la silla y se acercó a la puerta.

Sunghoon: ¿Quieres que venga alguno de los dos en especial?

Ingrid: Cualquiera de ellos está bien.

Sunghoon: De acuerdo. Ahora vuelvo.

Ingrid: Gracias, tío.

Sunghoon salió de la habitación y bajó las escaleras.

Al llegar a la sala, encontró a Sunoo y Jake conversando.

Sunghoon: Sunoo, Jake.

Jake: ¿Qué pasó?

Sunghoon: Ingrid quiere que uno de ustedes vaya a verla.

Sunoo se levantó inmediatamente.

Sunoo: Voy yo.

Jake: Está bien. Yo me quedo aquí.

Sunoo: ¿Te dijo algo?

Sunghoon negó con la cabeza.

Sunghoon: No. Solo me pidió que te llamara.

Sunoo asintió y comenzó a subir las escaleras.

Sunghoon: Ve con calma.

Sunoo: Sí.

Jungwon: ¿A qué se debe que llamó a Sunoo?

Jay: No lo sé, es un poco raro.

Ni-ki: Dijo Sunoo o Jake, uno de los dos.

Heeseung, que estaba sentado en silencio, levantó la mirada.

Heeseung: Quizás se siente más cómoda hablando con ellos.

Sunghoon: Eso pensé. No me dijo qué necesitaba, solamente me pidió que llamara a uno de los dos.

Jake: Entonces esperemos a ver si Sunoo consigue hablar con ella.

Jungwon: Sí. Lo importante es que Ingrid no sienta que todos estamos encima de ella.

Jay: Exactamente.

Heeseung suspiró.

Heeseung: Solo espero que esté bien.

Sunghoon: Hyung, por ahora hay que confiar en ella.

Heeseung asintió, aunque su expresión seguía mostrando preocupación.

Mientras tanto, Sunoo llegó frente a la habitación de Ingrid y tocó suavemente la puerta.

Sunoo: Ingrid, soy yo. ¿Puedo pasar?

Desde dentro se escuchó la voz de la adolescente.

Ingrid: Sí, tío Sunoo... pasa.

Sunoo: Hola, mi vida.

Ingrid se incorporó lentamente en la cama.

Ingrid: Tío Sunoo... me siento un poco rara.

Sunoo se acercó y se sentó a su lado.

Sunoo: ¿Te sientes rara?

Ingrid: Sí... no sé exactamente cómo explicarlo.

Sunoo: Está bien, no tienes que saber explicarlo perfectamente. ¿Te duele algo?

Ingrid negó con la cabeza.

Ingrid: No... creo que no.

Sunoo: ¿Te sientes mareada o con náuseas?

Ingrid: No.

Sunoo: Entonces vamos poco a poco. ¿Tendrás hambre?

Ingrid se quedó pensando unos segundos.

Ingrid: Tal vez...

Sunoo sonrió suavemente.

Sunoo: Bueno, eso ya es algo. ¿Quieres que te traiga algo de comer?

Ingrid: No sé...

Sunoo: No tienes que decidir ahora. Podemos bajar juntos y ver qué hay.

Ingrid: ¿Y si papá me pregunta?

Sunoo: Tu papá está preocupado, pero no tienes que sentirte presionada. Yo puedo acompañarte.

Ingrid bajó la mirada y asintió.

Ingrid: Está bien, tío.

Sunoo: Vamos, mi vida. Despacito.

Sunoo se levantó y le tendió la mano. Ingrid la tomó y salió de la cama.

Heeseung: ¡Hija!

Ingrid levantó la mirada y notó que su papá la estaba observando.

Ingrid: ¿Por qué me estás observando así?

Heeseung: Hija, estaba preocupado por ti.

Ingrid suspiró suavemente.

Ingrid: Ya te dije que estoy bien, papá.

Heeseung: Lo sé, pero hace un rato no querías comer y te encerraste en tu habitación.

Ni-ki: ¿Tienes hambre, hermosa?

Ingrid bajó la mirada hacia el plato que tenía frente a ella. La comida permanecía prácticamente intacta.

Ingrid: Ya no tengo apetito.

Los demás se miraron entre ellos, preocupados.

Sunoo: Princesa...

Pero Ingrid no respondió.

Se levantó lentamente de su asiento y, sin decir nada más, salió de la cocina.

Heeseung: Ingrid...

La adolescente siguió caminando por el pasillo hasta llegar a las escaleras.

Jake: Hyung...

Heeseung permaneció unos segundos en silencio, mirando cómo su hija subía.

Heeseung: Algo no está bien.

Jungwon: Sí...

Sunghoon: Primero dijo que tenía hambre y ahora ni siquiera puede comer.

Jay: Quizás deberíamos preguntarle si se siente mal.

Heeseung negó suavemente con la cabeza.

Heeseung: No quiero que sienta que la estamos presionando.

Sunoo: Pero tampoco podemos ignorarlo.

Ni-ki: Ya me está preocupando.

Jungwon: Ve a verla un rato.

Ni-ki: ¿Yo?

Jungwon: Sí. Quizás contigo se sienta cómoda hablando.

Ni-ki asintió y se levantó de su asiento.

Ni-ki: Está bien. Voy a intentar hablar con ella.

Heeseung: Gracias, Ni-ki. Solo no la presiones.

Ni-ki: Lo sé, hyung.

Ni-ki subió las escaleras y caminó hasta la habitación de Ingrid. Al llegar, tocó suavemente la puerta.

Ni-ki: Ingrid... soy yo. ¿Puedo pasar?

Dentro de la habitación, Ingrid estaba sentada en la cama. Escuchó la voz de su tío y se quedó unos segundos en silencio.

Ingrid: Sí... pasa.

Ni-ki abrió la puerta cuidadosamente.

Ni-ki: Hola, hermosa.

Ingrid: Hola, tío.

Ni-ki se acercó y se sentó en una silla junto a la cama.

Ni-ki: ¿Cómo te sientes?

Ingrid: No sé...

Ni-ki: Está bien. No tienes que saberlo.

Ingrid bajó la mirada.

Ni-ki: Solo quería saber si necesitas algo.

Ingrid: No...

Ni-ki: ¿Segura?

Ingrid asintió lentamente.

Ingrid: Solo quiero estar tranquila un rato.

Ni-ki: De acuerdo. Me quedaré un poquito contigo, si no te molesta.

Ingrid: Está bien.

Ni-ki sonrió suavemente y se quedó en silencio a su lado, sin hacerle más preguntas.

Ingrid: Tío Ni-ki... quiero dormir. Mañana hablamos, ¿sí?

Ni-ki: Oh, de acuerdo. Descansa, Ingrid.

Ingrid: Gracias, tío.

Ni-ki se levantó de la silla y caminó hacia la puerta.

Ni-ki: Buenas noches, hermosa.

Ingrid: Buenas noches.

Ni-ki salió de la habitación y cerró la puerta suavemente.

Al bajar las escaleras, los demás lo miraron expectantes.

Jungwon: ¿Cómo está?

Ni-ki: Quiere dormir. Me pidió que habláramos mañana.

Heeseung: ¿Te dijo algo más?

Ni-ki negó con la cabeza.

Ni-ki: No. Solo dijo que quería descansar.

Heeseung suspiró.

Heeseung: Está bien. No la molestaremos más esta noche.

Sunoo: Quizás dormir le ayude a sentirse mejor.

Jake: Sí.

Heeseung miró hacia las escaleras una última vez.

Heeseung: Buenas noches, hija...

Luego se quedó con los demás en la sala, todavía preocupado por ella.

Al caer la madrugada, el reloj marcó las 01:10 a. m.

Ingrid abrió lentamente los ojos. Había dormido durante algunas horas, pero al despertar sintió un fuerte vacío en el estómago.

Ingrid: Tengo mucha hambre...

Se incorporó en la cama y se quedó unos segundos pensando.

Recordó que durante la cena había dicho que no tenía apetito y que prácticamente no había comido nada.

Ingrid: Creo que ahora sí quiero comer...

Miró hacia la puerta de su habitación.

Ingrid: Pero todos deben estar dormidos.

Se levantó cuidadosamente de la cama y salió de su habitación, caminando en silencio por el pasillo.

Bajó las escaleras hasta llegar a la cocina.

Encendió una pequeña luz y abrió la nevera.

Ingrid: A ver qué puedo encontrar...

Mientras Ingrid buscaba algo para comer, de repente escuchó unos pasos acercándose por el pasillo.

Ingrid: Ay, no... *susurró.

Rápidamente agarró un tarro de fresas que estaba en la nevera y, sin pensarlo demasiado, se escondió debajo de la mesa de la cocina.

Los pasos se acercaron cada vez más.

Ingrid se quedó completamente quieta, abrazando el tarro de fresas contra su pecho.

La luz del pasillo se encendió.

Heeseung apareció en la entrada de la cocina, todavía medio dormido.

Heeseung: ¿Ingrid?

La adolescente se tapó la boca para no hacer ruido.

Heeseung miró alrededor.

Heeseung: ¿Hay alguien aquí?

Ingrid permaneció escondida debajo de la mesa.

Heeseung caminó hacia la nevera y vio que estaba abierta.

Heeseung: Mmm...

Se quedó mirando la cocina unos segundos.

Heeseung: ¿Quién dejó la nevera abierta?

Miró alrededor, pero no vio a nadie.

Heeseung cerró la nevera y soltó un pequeño suspiro.

Heeseung: Debo estar demasiado cansado...

Luego salió de la cocina y regresó a su habitación.

Los pasos de Heeseung se fueron alejando por el pasillo.

Debajo de la mesa, Ingrid permaneció completamente quieta unos segundos más, esperando a estar segura de que su papá se había ido.

Ingrid: Uf... *susurró.

Salió lentamente de su escondite, todavía abrazando el tarro de fresas.

Ingrid: Casi me descubre...

Miró hacia el pasillo y después hacia las escaleras.

Ingrid: Ahora sí puedo comer tranquila.

Ingrid terminó de comer algunas fresas y miró el tarro que todavía tenía en las manos.

Ingrid: Me las llevaré a mi habitación...

Se levantó cuidadosamente de la silla y salió de la cocina.

Caminó por el pasillo en silencio, subió las escaleras y llegó hasta su habitación con el tarro de fresas entre las manos.

Ingrid entró, cerró la puerta y se sentó nuevamente en su cama.

Ingrid: Ahora sí...

Dejó el tarro sobre la mesita de noche y tomó una fresa.

Ingrid: Qué ricas...

Sonrió ligeramente mientras continuaba comiendo.

Por primera vez en toda la noche, Ingrid parecía tranquila.

Sin embargo, todavía no sabía cómo explicarle a su papá lo que realmente estaba sintiendo.

A la mañana siguiente...

El reloj marcó las 07:15 a. m. Todos los chicos ya se habían levantado, excepto Ingrid.

Heeseung: Buenos días, familia.

Jungwon: Buenos días, hyung.

Sunoo: Buenos días.

Ni-ki: Muero de hambre.

Ni-ki caminó directamente hacia la nevera y la abrió.

Ni-ki: Oigan... ¿qué pasó con las fresas?

Jay: ¿Qué fresas?

Ni-ki: Las que dejé ayer en un tarro. Estaban aquí.

Sunghoon: ¿Estás seguro?

Ni-ki: Sí. Las dejé para comerlas esta mañana.

Jake: Quizás alguien las comió.

Ni-ki: Pero eran bastantes...

Sunoo: Tal vez alguien tuvo hambre durante la madrugada.

Ni-ki: ¿Quién?

Todos se miraron entre ellos.

Heeseung: Yo no fui.

Jungwon: Yo tampoco.

Jay: Ni yo.

Sunghoon: Tampoco las vi.

Jake: Entonces tendremos que investigar.

Ni-ki: ¿Una investigación por unas fresas?

Sunoo: ¡Eran las fresas de Ni-ki!

Ni-ki: Exactamente.

Ingrid se despertó poco después. Miró el tarro de fresas que había dejado sobre la mesita de noche y rápidamente lo tomó.

Ingrid: Mejor lo escondo...

Buscó un lugar seguro en su habitación, guardó allí el tarro y se aseguró de que no pudiera verse fácilmente.

Después se arregló un poco y salió de su habitación.

Bajó las escaleras y se dirigió a la cocina, donde los chicos ya estaban desayunando.

Ni-ki: Buenos días, Ingrid.

Ingrid: Oh, buenos días.

Ni-ki se acercó a ella.

Ni-ki: Ingrid, por las dudas, ¿no has visto un tarro de fresas que dejé en la nevera?

Ingrid se quedó quieta por un instante.

Ingrid: No, no las he visto.

Ni-ki: Qué raro... anoche estaba aquí y ahora ya no están.

Heeseung: Es bastante raro, anoche desperté y encontré la nevera abierta.

Jay: ¿La nevera estaba abierta?

Heeseung: Sí. Pensé que alguno de ustedes había ido a buscar algo.

Ni-ki: Entonces alguien estuvo en la cocina anoche...

Jungwon: Y ahora desaparecieron las fresas.

Sunghoon: Eso sí que es sospechoso.

Sunoo miró discretamente a Ingrid, quien permanecía sentada en silencio, intentando aparentar tranquilidad.

Sunoo: Ingrid, ¿estás bien?

Ingrid: Sí, tío.

Heeseung: ¿Segura, hija? Te noto un poco callada.

Ingrid: Solo tengo sueño, papá.

Jungwon: Ingrid, ¿vas a comer o...?

Ingrid: En realidad no tengo...

Heeseung: ¿Qué? No me salgas con el cuento de que "no tienes hambre".

Ingrid se quedó callada, mirando el plato que tenía delante.

Ingrid: Pero, papá...

Heeseung: Ayer tampoco quisiste cenar, hija.

Ingrid: Ya te dije que no tengo hambre.

Heeseung: Y yo ya te dije que tienes que comer algo.

Sunoo: Heeseung, tranquilo. Déjala respirar un poquito.

Heeseung: No quiero presionarla, pero me preocupa. Ayer casi no comió nada.

Ingrid suspiró y tomó lentamente el tenedor.

Ingrid: Está bien... comeré un poco.

Todos comenzaron a desayunar, mientras que Ingrid seguía observando el plato y, de vez en cuando, miraba hacia el pasillo.

Heeseung se dio cuenta de que su hija apenas había tocado la comida.

Heeseung: Mi amor, no estás comiendo. ¿Qué pasa, hijita?

Ingrid: Nada... solo siento la panza llena.

Sunghoon: ¿Llena? Pero si no has comido aún.

Ni-ki: ¿Cómo es posible que sientas la panza llena si anoche no has comido nada, princesa?

Jungwon: Es cierto. Ayer casi no comiste nada.

Ingrid suspiró profundamente y dejó el tenedor sobre el plato.

Ingrid: Tío Ni-ki... yo comí tus fresas.

Ni-ki: Espera... ¿¡qué!?

Todos dejaron de comer y miraron a Ingrid.

Ingrid: Desperté en la madrugada con mucha hambre, así que las agarré. No sabía que eran tuyas.

Ni-ki se quedó con la boca ligeramente abierta, procesando la confesión.

Ni-ki: ¿Tú eras la persona que estuvo en la cocina anoche?

Ingrid: Sí...

Ingrid se levantó lentamente de su asiento.

Heeseung: Hija, ¿a dónde vas?

Ingrid: A mi habitación...

Sunoo: ¿Pasa algo, hermosa?

Ingrid: No, nada, tío.

Jay: ¿Segura, Ingrid?

Ingrid: Sí, muy segura.

Jungwon: Princesa, ¿no vas a...?

Ingrid: Sí, pero... después, ¿sí?

Jungwon la miró unos segundos y finalmente asintió.

Jungwon: Está bien.

Jake: Está bien, Ingrid.

Ingrid: Gracias.

La adolescente salió de la cocina y comenzó a caminar por el pasillo hacia su habitación.

Heeseung la siguió con la mirada, todavía un poco preocupado.

Heeseung: Últimamente está muy rara...

Sunoo: Sí... ayer no quiso cenar y esta mañana tampoco tiene mucho apetito.

Jay: Y dijo que sentía la panza llena aunque casi no ha comido.

Jungwon: Quizás algo le está molestando y no quiere decirnos.

Heeseung suspiró y dejó el tenedor sobre la mesa.

Heeseung: Eso es lo que me preocupa. No quiero presionarla, pero tampoco quiero ignorarlo.

Jake: Podrías hablar con ella más tarde, cuando esté más tranquila.

Heeseung: Sí. Primero voy a darle un poco de espacio.

Ni-ki: Y yo también dejaré de investigar lo de las fresas.

Sunghoon: ¿Seguro?

Ni-ki: Bueno... probablemente.

Sunghoon: Iré a verla un momento.

Sunghoon se levantó de la mesa y caminó por el pasillo hasta la habitación de Ingrid.

Al llegar, tocó suavemente la puerta.

Sunghoon: ¿Ingrid?

No recibió ninguna respuesta.

Sunghoon volvió a tocar.

Sunghoon: Ingrid, ¿puedo pasar?

Silencio.

Sunghoon frunció ligeramente el ceño. Como la puerta no estaba cerrada con llave, decidió entrar.

Sunghoon: ¿Ingrid? Qué raro... ¿dónde se habrá metido?

Miró alrededor de la habitación, pero no la encontró.

Entonces escuchó un ruido proveniente del baño.

Sunghoon caminó hasta la puerta y se quedó quieto al escuchar que alguien estaba vomitando.

Sunghoon: ¿Ingrid...?

Los sonidos continuaron desde el otro lado de la puerta.

Sunghoon abrió los ojos con sorpresa y preocupación. No esperaba escuchar aquello.

Tocó suavemente la puerta.

Sunghoon: Ingrid, ¿eres tú?

No obtuvo respuesta inmediata.

Sunghoon: Mi niña, ¿estás bien?

Volvió a escucharla, y su expresión cambió por completo.

Sunghoon: Oh, no...

Minutos después, Ingrid salió lentamente del baño. Se veía un poco pálida y cansada.

Ingrid: ¿Tío Sunghoon?

Sunghoon se levantó rápidamente del suelo al verla.

Sunghoon: Mi niña, ¿estás bien?

Ingrid: Sí... ¿por?

Sunghoon: ¿Segura de que estás bien?

Ingrid: Sí, tío. Estoy bien.

Sunghoon: Vamos a bajar despacio. Y después hablamos con papá.

Ingrid: ¡No! ¡No lo hagas, tío!

Sunghoon se detuvo al instante y la miró sorprendido.

Sunghoon: Ingrid...

Ingrid: ¡Te dije que no! Por favor... no le digas nada.

Mientras tanto, en la cocina, los demás seguían desayunando, aunque Heeseung no dejaba de mirar hacia el pasillo.

Jake: ¿Qué habrá pasado con Ingrid? Sunghoon hyung no viene.

Heeseung suspiró, cada vez más inquieto.

Heeseung: Ya vuelvo.

Heeseung se levantó de la mesa y caminó rápidamente hacia la habitación de Ingrid.

Al llegar, tocó la puerta.

Heeseung: ¡Ingrid! Hija...

No recibió respuesta.

Heeseung abrió lentamente la puerta.

Heeseung: ¿Ingrid?

Sunghoon, que estaba sentado junto a Ingrid, levantó la mirada sorprendido.

Sunghoon: Heeseung...

Heeseung: ¿Qué pasa? ¿Por qué están aquí los dos?

Ingrid bajó la mirada inmediatamente.

Heeseung se acercó unos pasos.

Heeseung: Mi amor, ¿estás bien?

Ingrid: Sí, papá...

Heeseung observó su rostro y notó que se veía más pálida de lo normal.

Heeseung: Hija, mírame.

Ingrid levantó lentamente la mirada.

Heeseung: ¿Te pasa algo?

Ingrid: No...

Sunghoon permaneció en silencio, recordando la petición de Ingrid.

Heeseung: Entonces, ¿por qué estás tan pálida?

Ingrid: Solo... estoy cansada.

Heeseung se acercó y le tocó suavemente la frente.

Heeseung: No pareces estar bien.

Ingrid: Estoy bien, papá. De verdad.

Heeseung miró a Sunghoon.

Heeseung: Sunghoon, ¿pasó algo mientras estabas con ella?

Ingrid miró rápidamente a Sunghoon, intentando decirle con la mirada: “No digas nada.”

Sunghoon entendió perfectamente.

Sunghoon: No, no pasa nada, hyung.

Heeseung: ¿Y por qué Ingrid está...?

Ingrid: Papá, no pasa nada, ¿sí? Nada.

Heeseung la observó durante unos segundos. Se notaba que seguía preocupado, pero decidió no insistir.

Heeseung: De acuerdo... ya entendí.

Ingrid: Gracias, papá.

Heeseung: Pero si necesitas algo, me llamas. Lo que sea.

Heeseung volvió a la cocina con los demás. Su expresión seguía siendo de preocupación.

Jay: ¿Qué tienes, hyung?

Heeseung: Siento que Ingrid está ocultando algo.

Sunoo: ¿Qué?

Heeseung: La encontré pálida, como si algo hubiera pasado con ella.

Ni-ki: ¿Le dolerá algo?

Heeseung: No lo sé. Solo me dijo que no le pasa nada.

Jake: Hmm... creo que tienes razón, hyung. Ha estado así desde ayer. ¿Estará ocultando algo?

Jungwon: Puede ser. Desde anoche está diferente.

Sunghoon e Ingrid salieron de la habitación y bajaron juntos hasta la cocina, donde los demás seguían conversando.

Jake: Ingrid.

Heeseung: Hija...

Ingrid: Papá, ya te he dicho que estoy bien.

Heeseung: Sí, lo sé, mi amor. Solo estoy preocupado.

Jay: ¿Pasó algo, hyung?

Ingrid: Tío Jay... nada, ¿sí?

Jay: Está bien, princesa. No tienes que explicarnos nada si no quieres.

Sunoo: Pero puedes venir con nosotros si necesitas algo.

Ingrid: Gracias, tío.

Jungwon: Ingrid, cariño...

Ingrid: ¿Sí, tío Jungwon?

Jungwon: Ven un rato a mi habitación. Sunghoon hyung, tú también.

Ingrid miró a Sunghoon, un poco nerviosa.

Ni-ki: ¿Y ahora qué hicieron?

Jake: Ni-ki, deja de sospechar de todo el mundo.

Ni-ki: ¡Pero es sospechoso! Primero desaparecen mis fresas y ahora Jungwon llama a Ingrid y a Sunghoon a su habitación.

Sunoo: Dramático.

Ni-ki: Solo digo la verdad.

Jungwon: No pasa nada, Ni-ki. Solo quiero hablar un momento con ellos.

Ingrid: ¿Hice algo malo?

Jungwon: No, cariño. No estás en problemas.

Sunghoon: Vamos, Ingrid.

Ingrid asintió y siguió a Sunghoon y a Jungwon por el pasillo.

Ni-ki los observó alejarse.

Ni-ki: Definitivamente están tramando algo.

Jay: O simplemente quieren hablar.

Ni-ki: Eso es exactamente lo que diría alguien que está tramando algo.

Jake: ¡Ni-ki!

Ni-ki: Está bien, está bien...

Mientras tanto, Jungwon abrió la puerta de su habitación y dejó pasar primero a Ingrid y luego a Sunghoon.

Jungwon: Siéntense los dos.

Ingrid se sentó en la cama, mientras Sunghoon ocupaba una silla.

Jungwon cerró la puerta suavemente.

Jungwon: Ingrid, mírame, ¿sí? Tío no está enojado contigo.

Ingrid levantó lentamente la mirada.

Sunghoon: ¿Sobre qué quieres hablar, Jungwon?

Jungwon volvió a mirar a Ingrid y habló con mucha calma.

Jungwon: Mi vida, a mí no vas a mentirme, porque sé cuándo no estás bien.

Ingrid permaneció callada, apretando suavemente sus manos sobre sus piernas.

Ingrid: Pero estoy bien, tío...

Jungwon: No te estoy regañando, cariño. Solo quiero entender qué te pasa.

Sunghoon: Jungwon tiene razón. Puedes hablar con nosotros.

Ingrid: No quiero preocupar a papá...

Jungwon: Tu papá se preocupa porque te quiere. Pero no tienes que contarle todo de golpe si todavía no estás preparada.

Ingrid levantó la mirada hacia ambos.

Ingrid: ¿Entonces no están enojados conmigo?

Jungwon: Claro que no.

Sunghoon: Para nada.

Ingrid: Fui a mi habitación porque... *suspira. No me siento bien.

Jungwon: ¿Qué pasó exactamente?

Ingrid bajó la mirada y respiró profundamente antes de responder.

Ingrid: Fui a vomitar.

Jungwon se quedó en silencio por un instante, preocupado.

Jungwon: ¿Vomitar? ¿Te sentías mal desde antes de subir?

Ingrid: Un poco... pensé que se me iba a pasar.

Sunghoon: Por eso te encontré en el baño.

Ingrid asintió.

Jungwon: ¿Y ahora cómo te sientes?

Ingrid: Un poquito mejor... pero todavía tengo el estómago raro.

Jungwon: ¿Te duele?

Ingrid: No mucho.

Jungwon: ¿Tienes náuseas todavía?

Ingrid: Un poco.

Jungwon suspiró suavemente.

Jungwon: Mi vida, hiciste bien en contarnos. No tienes que esconder cuando te sientes mal.

Ingrid: Solo no quería preocuparlos...

Sunghoon: Ya te dijimos que no eres una molestia.

Jungwon: Y tampoco estás en problemas. Pero esto sí tenemos que contárselo a tu papá.

Ingrid levantó rápidamente la mirada.

Ingrid: ¿A papá?

Jungwon: Ven, mi niña. Papá tiene que saber lo que te pasa.

Ingrid: No...

Ingrid negó con la cabeza y sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

Jungwon: Tranquila, mi amor. No, no llores.

Jungwon se acercó y la abrazó suavemente.

Jungwon: Papá tiene que saberlo porque está muy preocupado, Ingrid.

Ingrid: Es que... no quiero que se preocupe más por mí.

Sunghoon: Tu papá no se va a enojar contigo, Ingrid.

Ingrid: ¿Seguro?

Sunghoon: Seguro.

Jungwon: Además, no tienes que contarle todo tú sola. Nosotros estaremos contigo.

Ingrid se limpió las lágrimas con la manga.

Ingrid: ¿Pueden quedarse conmigo?

Jungwon: Claro que sí, mi niña.

Sunghoon: No te vamos a dejar sola.

Jungwon le tomó suavemente la mano.

Jungwon: Vamos a bajar juntos. ¿Sí?

Ingrid respiró profundamente y asintió.

Ingrid: Sí, tío...

Jungwon: Eso es. Despacito.

Los tres salieron de la habitación. Ingrid caminaba entre Jungwon y Sunghoon, todavía nerviosa por tener que contarle la verdad a su papá.

Sunoo: Volvieron...

Heeseung levantó la mirada y, al ver a Ingrid junto a Jungwon y Sunghoon, se puso de pie inmediatamente.

Heeseung: ¿Ingrid?

Ingrid se quedó quieta frente a él.

Ingrid: Papá...

Heeseung se acercó con preocupación.

Heeseung: ¿Qué pasa, hija? ¿Te sientes mal?

Ingrid bajó la mirada y apretó suavemente la mano de Jungwon.

Jungwon: Heeseung... hay algo que tienes que saber.

Heeseung miró a Jungwon y después a Ingrid.

Heeseung: ¿Qué pasó?

Ingrid respiró profundamente.

Ingrid: Papá... yo...

Heeseung: Tranquila, mi amor. Puedes decírmelo.

Ingrid: Esta mañana... cuando fui a mi habitación...

Heeseung: Sí...

Ingrid: Me sentí muy mal del estómago.

Heeseung se preocupó aún más.

Heeseung: ¿Te duele?

Ingrid negó con la cabeza.

Ingrid: No... pero...

Sunghoon se acercó un poco.

Sunghoon: Heeseung, Ingrid vomitó esta mañana.

Heeseung: ¿¡Qué?!

Todos los demás dejaron de hablar inmediatamente y miraron hacia Ingrid.

Sunoo: ¿¡Ingrid vomitó!?

Jay: ¿Qué pasó? ¿Desde cuándo se siente así?

Jake: ¿Está bien?

Ni-ki: Princesa...

Jungwon: Tranquilos, no la asusten.

Heeseung se acercó rápidamente a Ingrid.

Heeseung: Hija, ¿vomitaste?

Ingrid asintió lentamente.

Ingrid: Sí, papá...

Sunoo: Mi niña, ¿por qué no nos dijiste?

Ingrid: No quería preocuparlos...

Jay: Pero no tienes que esconder cuando te sientes mal.

Jake: Sí, Ingrid. Estamos aquí para cuidarte.

Ni-ki se acercó un poco, visiblemente preocupado.

Ni-ki: ¿Te duele mucho la panza?

Ingrid: No mucho...

Heeseung: ¿Todavía tienes náuseas?

Ingrid: Un poquito.

Heeseung suspiró y la abrazó con cuidado.

Heeseung: Ven aquí, hijita. No tienes que preocuparte por nosotros.

Sunoo: Exactamente. Lo importante es que estés bien.

Jungwon: Por eso le dije que tenía que contártelo.

Heeseung: Hiciste bien, Jungwon.

Sunghoon: Ella tenía miedo de que te preocuparas.

Heeseung: Ya estoy preocupado, pero no estoy enojado con ella.

Ingrid: Perdón, papá...

Heeseung: No, mi amor. Nada de pedir perdón.

Jay: ¿Quieres que preparemos algo ligero para ella?

Jake: Sí, quizá algo de beber también.

Heeseung: Primero quiero que se siente y descanse un poco.

Ni-ki: Y yo voy a estar pendiente de que tome agua.

Sunghoon: Ni-ki, no hace falta que te conviertas en enfermero.

Ni-ki: ¡Solo quiero ayudar!

Ingrid soltó una pequeña sonrisa por primera vez en toda la mañana.

Ingrid: Gracias, tío Ni-ki.

Ni-ki: De nada, princesa.

Heeseung volvió a mirar a todos.

Heeseung: Gracias por estar pendientes de ella.

Sunoo: Somos su familia, hyung.

Heeseung asintió y volvió a abrazar suavemente a Ingrid.

Heeseung: Ahora vamos a cuidarte, hijita.

Ingrid: Pa... ¿puedo acostarme en tu habitación?

Heeseung: Claro que sí, hijita. Vamos.

Heeseung le extendió la mano y Ingrid la tomó con cuidado.

Sunoo: Ve a descansar, princesa.

Ingrid: Gracias, tío Sunoo.

Jake: Si necesitas algo, nos llamas.

Ingrid: Sí, tío Jake.

Ni-ki: Yo puedo traerte agua.

Ingrid: Está bien, gracias.

Heeseung: Vamos, mi amor. Despacio.

Los dos caminaron hasta la habitación de Heeseung. Ingrid se acostó en la cama y se acomodó entre las almohadas.

Heeseung: ¿Estás cómoda?

Ingrid: Sí, papá.

Heeseung: ¿Todavía sientes náuseas?

Ingrid: Un poquito...

Heeseung: Está bien. Descansa. Yo me quedaré contigo.

Ingrid: Gracias, pa...

Heeseung le acomodó suavemente la manta y se sentó a su lado.

Heeseung: No tienes que agradecerme. Soy tu papá, ¿recuerdas?

Ingrid asintió y cerró lentamente los ojos.

Heeseung: Duerme un poquito, hijita. Yo estoy aquí.

Ingrid: Te quiero, papá.

Heeseung: Yo también te quiero muchísimo, mi niña.

Heeseung esperó unos minutos hasta asegurarse de que Ingrid estuviera tranquila y descansando.

Heeseung: Voy a salir un momentito, ¿sí, hijita? Estaré abajo.

Ingrid abrió ligeramente los ojos.

Ingrid: Está bien, pa...

Heeseung: Si vuelves a sentirte mal, me llamas inmediatamente.

Ingrid: Sí.

Heeseung le acomodó nuevamente la manta y salió de la habitación, dejando la puerta entreabierta.

Al llegar a la cocina, los demás lo miraron inmediatamente.

Sunoo: ¿Cómo está Ingrid?

Heeseung suspiró y se sentó.

Heeseung: Está descansando en mi habitación.

Jake: ¿Sigue sintiéndose mal?

Heeseung: Un poco. Todavía tiene náuseas.

Jay: ¿Y qué hacemos ahora?

Heeseung: Por ahora, dejarla descansar y estar pendientes de ella.

Jungwon: Hiciste bien en quedarte con ella.

Sunghoon: Me alegra que finalmente haya podido contártelo.

Heeseung: Sí... aunque me preocupa que haya estado ocultándolo desde ayer.

Ni-ki: Quizás tenía miedo de preocuparnos.

Sunoo: Puede ser.

Jake: Lo importante es que ahora sabe que puede decirnos cuando se sienta mal.

Heeseung asintió, pero su expresión seguía siendo preocupada.

Heeseung: Voy a quedarme cerca. No quiero que esté sola.

Jungwon: Claro, hyung.

Mientras los demás continuaban hablando en voz baja, Heeseung volvió a mirar hacia el pasillo, esperando que su hija pudiera descansar tranquilamente.

Jake: Iré a verla un rato.

Heeseung: De acuerdo, pero si está dormida no la molestes.

Jake: Tranquilo, hyung.

Jake se levantó y caminó tranquilamente hacia la habitación de Heeseung. Al llegar, vio la puerta entreabierta.

Tocó suavemente.

Jake: ¿Ingrid?

No recibió respuesta.

Jake asomó la cabeza con cuidado y vio a Ingrid acostada, aparentemente dormida, abrazada a una almohada.

Jake sonrió ligeramente y entró sin hacer ruido.

Jake: Parece que finalmente se quedó dormida...

Se acercó a la cama y observó que Ingrid respiraba tranquilamente. Sin querer despertarla, acomodó un poco la manta que se había deslizado de sus hombros.

Jake: Descansa, princesa.

Cuando estaba a punto de salir, Ingrid se movió ligeramente.

Ingrid: Mmm... ¿pa?

Jake se detuvo inmediatamente al escucharla.

Jake: No, soy tío. ¿Te desperté?

Ingrid: No...

Jake: Solo vine a ver cómo estabas.

Ingrid abrió lentamente los ojos y miró a Jake.

Ingrid: Estoy un poquito mejor.

Jake: Me alegra escuchar eso, princesa.

Ingrid: ¿Dónde está papá?

Jake: Está abajo con los demás. Me dijo que podía venir a verte, pero que si estabas dormida no te molestara.

Ingrid: Ah...

Jake: Así que si quieres seguir durmiendo, puedes hacerlo. No pasa nada.

Ingrid asintió y volvió a acomodarse entre las almohadas.

Ingrid: Tío Jake...

Jake: ¿Sí?

Ingrid: ¿Puedes quedarte un ratito?

Jake sonrió.

Jake: Claro que sí. Me quedo contigo.

Ingrid: Gracias...

Jake: De nada, pequeña. Descansa.

Jake bajó nuevamente a la cocina, donde Heeseung y los demás seguían conversando.

Heeseung: ¿Cómo está?

Jake: Se despertó cuando entré. Dice que está un poquito mejor, pero todavía tiene náuseas.

Heeseung suspiró preocupado.

Heeseung: ¿Todavía?

Jake: Sí. Le di un poco de agua y volvió a acostarse.

Sunoo: Pobrecita...

Jay: ¿Ha comido algo?

Jake: No quiso. Dice que todavía siente el estómago lleno.

Ni-ki: Eso ya me preocupa más...

Jungwon: Tenemos que estar pendientes de ella.

Heeseung: Voy a subir otra vez.

Heeseung subió hasta su habitación y abrió la puerta lentamente.

Heeseung: ¿Hija?

Ingrid abrió los ojos al reconocer su voz.

Ingrid: ¿Papá?

Heeseung: Sí, mi amor. Soy yo.

Ingrid: Pensé que estabas abajo...

Heeseung: Estaba, pero quería venir a verte.

Heeseung se sentó junto a ella.

Heeseung: ¿Cómo te sientes ahora?

Ingrid: Un poquito mejor. Pa... ¿y tío Ni-ki?

Heeseung: Está abajo. ¿Quieres que lo llame?

Ingrid asintió lentamente.

Heeseung: Está bien, mi amor. Espera aquí.

Heeseung se levantó y salió de la habitación. Bajó las escaleras y encontró a Ni-ki sentado con los demás.

Heeseung: Ni-ki.

Ni-ki: ¿Sí, hyung?

Heeseung: Ingrid preguntó por ti. Quiere que subas un momento.

Ni-ki abrió los ojos con sorpresa.

Ni-ki: ¿Por mí?

Heeseung: Sí.

Ni-ki se levantó inmediatamente.

Ni-ki: Voy.

Jake: ¿Está mejor?

Heeseung: Un poquito.

Ni-ki subió rápidamente las escaleras y entró en la habitación con cuidado.

Ni-ki: ¿Princesa?

Ingrid abrió los ojos y al verlo sonrió débilmente.

Ingrid: Tío Ni-ki...

Ni-ki: Hola, pequeña. ¿Me llamaste?

Ingrid: Sí...

Ni-ki: Ingrid, ¿por qué ayer te fuiste a dormir sin comer nada?

Ingrid: Es que... no quería.

Ni-ki: Mi amor, te despertaste de madrugada para comer.

Ingrid: Porque me dio hambre de repente...

Ni-ki: Ya veo. Pero no entiendo, Ingrid. ¿Por qué te comenzó a doler?

Ingrid: Porque... comí todas yo solita.

Heeseung: Hm... eso explica todo, hija.

Ingrid: ¡Pa!

Ni-ki: ¡Espera! ¿Te comiste todo el tarro de fresas?

Ingrid: Tenía mucha hambre...

Ni-ki: ¡Pero eran bastantes!

Ingrid: Ya sé...

Heeseung negó suavemente con la cabeza, aunque se le escapó una sonrisa.

Heeseung: Mi amor, no te estoy regañando. Pero quizá comer tantas de golpe no fue lo mejor para tu estómago.

Ingrid: Ya me di cuenta...

Ni-ki: Y yo que pensaba que había un ladrón de fresas en la casa.

Ingrid: Perdón, tío.

Ni-ki: Está bien, princesa. Solo quiero que te mejores.

Heeseung: Y la próxima vez que tengas hambre durante la madrugada, puedes venir a buscarme.

Ingrid: ¿Aunque estés dormido?

Heeseung: Aunque esté dormido.

Ni-ki: Y si quieres fresas, primero me preguntas.

Ingrid: ¿Por qué?

Ni-ki: Porque ahora son propiedad protegida.

Ingrid soltó una pequeña carcajada.

Heeseung: Bueno, bueno... ahora sí, descansa.

Ingrid: Sí, pa.

Heeseung volvió a acomodarle la manta mientras Ni-ki se quedaba a su lado, vigilándola con una sonrisa.

Ni-ki: Wow, Ingrid... no puedo creer que te hayas comido todas las fresas tú sola.

Ingrid: Tío... tenía mucha hambre. Además, estaban muy ricas.

Ni-ki: ¡Pero eran un montón!

Ingrid: Ya sé...

Heeseung: Bueno, hija, ahora entendemos por qué tu estómago terminó protestando.

Ingrid: ¡Pa! Ya entendí...

Ni-ki: No te preocupes, princesa. No estoy enojado contigo.

Ingrid: ¿Seguro?

Ni-ki: Seguro. Aunque la próxima vez podrías dejarme aunque sea una.

Ingrid: Lo siento, tío...

Ni-ki: Está bien. Pero ahora tienes que descansar y cuidar esa pancita.

Ingrid: Sí, tío. Pa, antes de irte... ¿puedes traerme algo?

Heeseung: ¿Qué pasa, tienes hambre?

Ingrid: Sí...

Heeseung sonrió un poquito al escucharla. Después de todo lo que había pasado, que Ingrid tuviera apetito era una buena señal.

Ni-ki: De acuerdo, vamos a traerte algo, pero nada de exagerar, si aún te duele.

Ingrid: Ya entendí, tío...

Heeseung y Ni-ki volvieron a la cocina. Los demás estaban allí, esperando noticias sobre Ingrid.

Jake: Chicos, ¿está bien Ingrid?

Ni-ki: Pues yo creo que sí. Dijo que tiene hambre.

Sunoo: ¿Ella dijo eso?

Jay: Es cierto, Heeseung hyung?

Heeseung: Sí, es cierto.

Jungwon: Eso es bueno, ¿no? Hace un rato no quería comer nada.

Heeseung: Sí. Me preocupaba que siguiera sin apetito, pero ahora ella misma me pidió algo.

Ingrid salió lentamente de la habitación y caminó hasta la cocina. Al llegar junto a los demás, todos voltearon a verla.

Ingrid: ¿Tíos...?

Sunghoon: Ingrid, ¿pasó algo?

Ingrid miró alrededor.

Ingrid: ¿Y papá?

Heeseung, que estaba junto a la encimera con Ni-ki, se acercó enseguida.

Heeseung: ¿Pasa algo, hija?

Ingrid lo miró con una expresión seria.

Ingrid: Pa... tengo demasiada hambre.

Heeseung: ¿Qué?

Ni-ki abrió los ojos sorprendido.

Ni-ki: ¿Otra vez?

Ingrid: Sí...

Jay: Me sorprende que tengas hambre, princesa, pero mucha hambre es un poco raro.

Sunoo: Es hambre o es otra cosa, Ingrid?

Ingrid: Tío...

De repente, un sonido claramente se escuchó en toda la cocina.

Grrrrrrr...

Todos se quedaron en silencio.

Heeseung levantó las cejas y miró a Ingrid.

Heeseung: Escuché un sonido... ¿qué fue?

Ingrid bajó la mirada, un poco avergonzada.

Ingrid: Pa... es mi panza.

Ni-ki soltó una pequeña risa.

Ni-ki: Bueno, creo que tu estómago acaba de responder por ti.

Jake: Eso sonó bastante fuerte.

Sunghoon: Ahora sí creo que tiene hambre.

Sunoo: Ingrid, tu panza prácticamente nos acaba de decir "denme comida".

Ingrid: ¡Tíos!

Heeseung se acercó a ella y sonrió con ternura.

Heeseung: Está bien, hijita. No tienes que avergonzarte.

Ingrid: Es que sonó muy fuerte...

Jay: No pasa nada, princesa. A todos nos pasa.

Jungwon: Aunque admito que fue bastante claro.

Ni-ki: Entonces queda confirmado: no estaba fingiendo.

Ingrid: Nunca dije que estuviera fingiendo...

Ni-ki: Ya sé, ya sé.

Heeseung: Vamos a darte algo de comer, pero despacio, ¿de acuerdo?

Ingrid: Sí, pa.

Ni-ki: ¿Todo bien, mi niña?

Ingrid: Sí, tío Ni-ki.

Ingrid continuó comiendo tranquilamente. Sunghoon la miró con una sonrisa al notar que todavía tenía apetito.

Sunghoon: ¿Todavía con hambre?

Ingrid asintió.

Sunghoon: Vaya... entonces sí que tenías hambre.

Ingrid: Mucha...

Heeseung: Después de todo lo que comiste ayer tan poquito, supongo que tu cuerpo estaba esperando recuperar energía.

Ingrid: Creo que sí, pa.

Ni-ki: Pero recuerda, despacito. No tienes que terminar todo de una vez.

Ingrid: Sí, tío.

Más tarde...

Ingrid salió de su habitación y caminó tranquilamente hasta la cocina. Al llegar, miró hacia la nevera.

Ingrid: Debe haber algo en la nevera...

Abrió la puerta y comenzó a mirar qué había dentro.

Ingrid: Mmm... ¿qué puedo comer?

Sacó algunos recipientes y los observó detenidamente.

Ingrid: Esto no... esto tampoco...

Ingrid miró nuevamente dentro de la nevera y encontró un recipiente con varias mandarinas.

Ingrid: ¡Mandarinas!... Mejor no... ¿o sí?

Se quedó pensativa unos segundos mientras su estómago volvía a hacer un pequeño ruido.

Grrrrr...

Ingrid: Tengo demasiada hambre...

Ingrid agarró unas cuantas mandarinas y se las llevó a su habitación.

Caminó por el pasillo con cuidado y, una vez dentro, cerró la puerta detrás de ella.

Se sentó sobre la cama, dejó las mandarinas a su lado y comenzó a pelar una.

Ingrid: Mmm... están ricas.

Sonrió mientras comía un gajo tras otro.

Ingrid: Creo que sí tenía mucha hambre...

Miró las mandarinas que todavía le quedaban.

Ingrid: Pero no me las voy a comer todas de una vez.

Justo entonces, su estómago hizo un pequeño ruido.

Grrrrr...

Ingrid: Ya sé, ya sé... todavía tienes hambre.

Tomó otro gajo y siguió comiendo tranquilamente.

Unos minutos después, alguien tocó suavemente la puerta.

Sunghoon: ¿Ingrid?

Ingrid: Pasa, tío.

Sunghoon entró tranquilamente a la habitación. Al mirar hacia la cama, vio a Ingrid sentada con un vaso de agua en las manos.

Sunghoon: ¿Estás comiendo otra vez?

Ingrid escondió rápidamente una mandarina detrás de la almohada.

Ingrid: No, solo estaba... bebiendo agua.

Sunghoon la miró unos segundos.

Sunghoon: ¿Ah, sí?

Ingrid: Sí...

Sunghoon: De acuerdo, te creo.

Ingrid sonrió nerviosamente.

Sunghoon se acercó un poco más y se sentó en el borde de la cama.

Sunghoon: ¿Y cómo te sientes?

Ingrid: Bien, tío.

Sunghoon: ¿Ya no tienes náuseas?

Ingrid: No.

Sunghoon: ¿Y te duele la panza?

Ingrid: Tampoco.

Sunghoon: Me alegra.

Ingrid tomó otro sorbo de agua, intentando parecer completamente inocente.

Sunghoon: Bueno, entonces solo vine a ver cómo estabas.

Ingrid: Gracias, tío.

Sunghoon se levantó.

Sunghoon: Descansa un poquito, ¿sí?

Ingrid: Sí.

Mientras tanto, en la sala...

Jay: Chicos, ¿quieren mandarinas?

Ni-ki: Yo quiero.

Jungwon: ¿Hay suficientes?

Jay: No lo sé. Iré a ver.

Jay se levantó del sofá y caminó hacia la cocina.

Ni-ki: Si quedan pocas, me conformo con una.

Jungwon: Qué generoso.

Ni-ki: Después de perder mi frasco de fresas, aprendí a compartir.

Sunoo: ¿Todavía sigues con eso?

Ni-ki: Sí.

Jake: Nunca lo va a superar.

Ni-ki: ¡Eran muchas fresas!

Jay llegó a la cocina y abrió la nevera.

Jay: A ver...

Revisó el recipiente donde habían estado las mandarinas.

Jay: ¿Eh?

Jungwon, que lo había seguido hasta la cocina, se asomó.

Jungwon: ¿Qué pasa?

Jay: Había bastantes hace un rato.

Jungwon: ¿Y ahora?

Jay miró el recipiente.

Jay: Quedan muy pocas.

Ni-ki apareció detrás de ellos.

Ni-ki: ¿¡Qué!?

Jay: Solo quedan unas cuantas.

Ni-ki: ¿Quién se comió tantas?

Jungwon: No sé...

Heeseung: Iré a ver a Ingrid un momento.

Jake: De acuerdo.

Jungwon: Me parece que alguien agarró unas cuantas mandarinas.

Heeseung: ¿Mandarinas?

Jay: Sí. No sé quién pudo haber agarrado unas cuantas.

Heeseung miró a los demás con una pequeña sonrisa.

Heeseung: ¿Y por qué siento que todos saben quién fue?

Ni-ki: Nosotros no sabemos nada, hyung.

Sunghoon: Exactamente.

Sunoo: Absolutamente nada.

Heeseung: Ajá...

Jake: Solo sabemos que alguien tenía hambre.

Heeseung: Bueno, voy a preguntarle a Ingrid.

Jungwon: Buena suerte.

Heeseung subió las escaleras y caminó hasta la habitación de Ingrid. Tocó suavemente.

Heeseung: ¿Ingrid?

Ingrid se levantó rápidamente de la cama y abrió la puerta, tratando de actuar con total naturalidad.

Ingrid: Pa, ¿qué sucede? Te ves bien.

Heeseung: ¿Me veo bien? Bueno... quería saber...

Ingrid: Me siento bien, gracias.

Heeseung: Em... no, hija. Me han dicho los tíos que alguien agarró unas mandarinas.

Ingrid: Yo no sé nada, pa.

Heeseung: Ah... ¿no sabes?

Ingrid: Ajá, nada de nada.

Heeseung: Seguiré buscando quién agarró las mandarinas del tío Jay.

Ingrid: ¿Del tío Jay?

Heeseung: Tú me dijiste que no sabes nada, ¿o sí?

Ingrid: No, papá. Ya te dije, nada de nada.

Heeseung la miró fijamente durante unos segundos, intentando descubrir si estaba diciendo la verdad.

Heeseung: Mmm... está bien. Te creo.

Ingrid: Gracias, pa.

Heeseung: Entonces voy a seguir investigando.

Ingrid: Buena suerte, papá.

Ingrid salió lentamente de su habitación y bajó las escaleras.

Ingrid: Pa...

Ni-ki: Miren quién salió.

Sunoo: Ingrid, ¿está todo bien?

Ingrid: Sí, solo...

Sunghoon levantó una mandarina que tenía en la mano.

Sunghoon: ¿Quieres una mandarina, mi niña?

Ingrid: Am... mejor no, gracias, tío.

Sunghoon: Oh, qué raro que no quieras... una.

Ingrid: No, tío. Estoy demasiado llena.

Sunghoon la miró sorprendido.

Sunghoon: ¿Demasiado llena?

Ingrid: Sí.

Ni-ki: Hace un rato decías que tenías muchísima hambre.

Ingrid: Ya comí.

Sunoo: ¿Comiste bastante?

Ingrid asintió rápidamente.

Ingrid: Sí.

Sunghoon: ¿Segura que no quieres una?

Ingrid: No, tío... estoy demasiado llena.

Sunghoon: Está bien, mi niña. No voy a insistir.

Ni-ki tomó una mandarina de la mesa.

Ni-ki: Por cierto, ¿quién quiere una?

Ingrid se levantó inmediatamente del sofá.

Ingrid: ¡Dame, dame!

Sunoo la miró sorprendido.

Sunoo: ¿No era que estabas llena?

Ingrid: Estaba.

Minutos después de repente, Ingrid se quedó completamente quieta.

Heeseung: ¿Qué pasa, hija?

Ingrid levantó la mirada y dejó la mandarina sobre la mesa.

Ingrid: Ay... ya no puedo más.

Heeseung: ¿Qué pasó?

Ingrid se llevó una mano al estómago.

Ingrid: Estoy demasiado llena...

Jake: ¿Ahora sí estás llena, princesa?

Ingrid asintió despacito.

Jake: Bueno, ahora sí te creo.

Ingrid: Creo que me emocioné con las mandarinas...

Ni-ki: Eso parece.

Sunoo: Hace un rato estabas diciendo que tenías muchísima hambre.

Ingrid: Sí... pero ahora mi panza dice que ya fue suficiente.

Heeseung sonrió y le acarició suavemente el cabello.

Heeseung: Entonces hazle caso a tu panza, hijita. No tienes que comer más.

Ingrid: No voy a comer más.

Heeseung: Perfecto.

Ingrid se acomodó en el sofá y apoyó la cabeza en el hombro de su papá.

Jake: ¿Te sientes mal o solo estás llena?

Ingrid: Solo estoy llena, tío.

Jake: ¿No te duele?

Ingrid: No.

Heeseung: ¿Y no tienes náuseas?

Ingrid: Tampoco.

Heeseung: Entonces simplemente descansa un poquito.

Ingrid: Sí, pa.

Unos minutos después, Ingrid seguía acostada en el sofá, con una mano sobre su pancita mientras descansaba.

Heeseung se sentó a su lado y le acomodó suavemente el cabello.

Heeseung: ¿Cómo está mi niña ahora?

Ingrid: Mejor, pa... solo estoy demasiado llena.

Heeseung: Entonces nada de seguir comiendo por un rato, ¿de acuerdo?

Ingrid: Sí, pa.

Ni-ki pasó por delante del sofá y la miró con una sonrisa.

Ni-ki: ¿Seguro que ya no quieres otra mandarina?

Ingrid abrió los ojos sorprendida.

Ingrid: ¡No! Bueno... quizá después.

Heeseung: ¡Ingrid!

Ingrid soltó una pequeña risita.

Ingrid: Era broma, pa.

Jake, que estaba sentado cerca, comenzó a reírse.

Jake: Después de todo lo que comió hoy, creo que su estómago ya necesita vacaciones.

Sunoo: Estoy de acuerdo. Hoy Ingrid alimentó a medio supermercado.

Ingrid: ¡No exageren!

Jay: Primero las fresas de Ni-ki...

Ni-ki: Todas.

Jay: Luego las mandarinas...

Sunghoon: Varias.

Jungwon: Y después volvió a decir que tenía hambre.

Ingrid se cubrió la cara con ambas manos.

Ingrid: Ya, ya... ¡no me recuerden todo!

Heeseung sonrió y la abrazó suavemente.

Heeseung: Está bien, mi amor. Nadie está enojado contigo. Solo queremos que escuches a tu cuerpo.

Ingrid: Lo sé, pa.

Heeseung: Y si vuelves a tener hambre más tarde, simplemente nos dices. No tienes que esconder la comida.

Ingrid bajó las manos y asintió.

Ingrid: Prometido.

En la noche...

La casa estaba mucho más tranquila. Después de un día bastante movido, todos se habían ido a sus habitaciones.

Ingrid estaba acostada en su cama, tapada hasta el pecho. Su estómago ya se sentía mucho más tranquilo.

Miró el reloj. 11:48 p. m.

Ingrid: Creo que ya es hora de dormir...

Se acomodó de lado y cerró los ojos.

Pasaron unos minutos.

De repente, escuchó unos pequeños pasos en el pasillo.

Ingrid abrió los ojos.

Ingrid: ¿Quién anda ahí?

La puerta se abrió lentamente y apareció Heeseung.

Heeseung: Soy yo, mi amor. ¿Todavía despierta?

Ingrid: Sí, pa.

Heeseung se acercó y se sentó en el borde de la cama.

Heeseung: ¿Cómo está tu pancita?

Ingrid: Bien. Ya no me siento tan llena.

Heeseung: ¿Náuseas?

Ingrid: No.

Heeseung: ¿Te duele?

Ingrid: Tampoco.

Heeseung sonrió aliviado.

Heeseung: Me alegra.

Ingrid se quedó mirándolo unos segundos.

Ingrid: Pa...

Heeseung: ¿Sí?

Ingrid: ¿Estuviste preocupado por mí hoy?

Heeseung suspiró suavemente.

Heeseung: Un poquito.

Ingrid: Perdón...

Heeseung: No tienes que pedir perdón, hijita. Solo quiero que cuando no te sientas bien me lo digas.

Ingrid: Lo voy a intentar.

Heeseung: Eso es suficiente.

Heeseung le acomodó la manta.

Heeseung: Ahora duerme.

Ingrid: ¿Te puedes quedar un ratito?

Heeseung: Claro.

Heeseung se quedó sentado junto a ella mientras Ingrid cerraba los ojos.

Después de unos minutos, la respiración de Ingrid se volvió más tranquila.

Heeseung: Buenas noches, mi niña.

Ingrid, medio dormida, murmuró:

Ingrid: Buenas noches, pa...

Heeseung se levantó despacio y salió de la habitación.

Pero justo cuando cerró la puerta...

Ingrid abrió los ojos.

Ingrid: Tengo un poquito de hambre...

Se quedó mirando el techo.

Ingrid: No. No voy a bajar. Papá dijo que descansara.

Se dio la vuelta y abrazó su almohada.

Sin embargo, unos minutos después, su estómago hizo un pequeño ruido.

Ingrid: ...No me hagas esto.

Se tapó la cara con la almohada para no reírse.

Ingrid: Mañana desayuno.

Y finalmente consiguió quedarse dormida.

Mientras tanto, en la cocina, Ni-ki abrió el refrigerador y miró dentro.

Ni-ki: Mmm...

Jungwon apareció detrás de él.

Jungwon: ¿Qué haces?

Ni-ki: Estoy comprobando algo.

Jungwon: ¿Qué cosa?

Ni-ki señaló el estante donde habían estado las mandarinas.

Ni-ki: Quiero asegurarme de que Ingrid no venga por otra.

Jungwon soltó una risita.

Jungwon: Déjala descansar.

Ni-ki: Sí, sí. Ya aprendí.

Desde el pasillo, Heeseung los escuchó.

Heeseung: ¿Qué están haciendo ustedes dos a estas horas?

Jungwon: Nada.

Ni-ki: Investigación.

Heeseung: ¿Investigación?

Ni-ki: Sobre las mandarinas.

Heeseung negó con la cabeza, divertido.

Heeseung: Váyanse a dormir.

Ni-ki: Sí, hyung.

Los tres se fueron de la cocina.

La casa volvió a quedar en silencio.

Y esta vez, Ingrid consiguió dormir toda la noche tranquila.

A las 02:00 a. m...

El reloj marcó exactamente las 02:00 a. m.

Ingrid abrió lentamente los ojos.

Se quedó unos segundos mirando el techo, todavía medio dormida.

Ingrid: Mmm...

Se incorporó y sintió que tenía un poquito de hambre.

Ingrid: Otra vez...

Miró hacia la puerta de su habitación.

Ingrid: No quiero despertar a papá.

Se levantó despacio y salió al pasillo.

Caminó en silencio hasta la habitación de Sunoo. La puerta estaba entreabierta.

Ingrid asomó la cabeza.

Ingrid: ¿Tío Sunoo...?

Sunoo se movió entre las cobijas.

Sunoo: ¿Mmm? ¿Ingrid?

Ingrid entró lentamente.

Ingrid: Tío... ¿estás despierto?

Sunoo abrió los ojos y al verla de pie junto a la cama, se incorporó.

Sunoo: Sí, cariño. ¿Qué pasa?

Ingrid bajó la mirada.

Ingrid: Me desperté...

Sunoo: ¿Te sientes mal?

Ingrid: No.

Sunoo: ¿Te duele la pancita?

Ingrid: No, tampoco.

Sunoo la observó unos segundos.

Sunoo: Entonces, ¿por qué viniste?

Ingrid se quedó callada.

Sunoo: ¿Tienes hambre?

Ingrid levantó lentamente la mirada.

Ingrid: Un poquito...

Sunoo sonrió.

Sunoo: Ah... ya entendí.

Ingrid: Pero no quiero que papá se despierte.

Sunoo: Tranquila. Primero nos aseguramos de que estés bien.

Ingrid se acercó a la cama.

Sunoo: Ven, siéntate aquí conmigo.

Ingrid se sentó a su lado y apoyó la cabeza en su hombro.

Sunoo: ¿Quieres agua?

Ingrid: Sí, por favor.

Sunoo tomó la botella que tenía junto a la cama y se la pasó.

Ingrid bebió unos pequeños sorbos.

Sunoo: ¿Y ahora?

Ingrid: Mejor.

Sunoo: Bien. Y nada de esconder comida esta vez, ¿eh?

Ingrid soltó una pequeña risa.

Ingrid: No voy a robarle nada a nadie.

Sunoo: Me alegra escuchar eso.

Ingrid: Tío Sunoo...

Sunoo: ¿Sí?

Ingrid: ¿Puedo quedarme contigo un ratito?

Sunoo la abrazó suavemente.

Sunoo: Claro que sí, princesa.

Ingrid se acomodó junto a él.

Sunoo: Pero si vuelves a sentirte mal, me lo dices inmediatamente. ¿Entendido?

Ingrid: Entendido.

Sunoo: Y si tienes mucha hambre, también me lo dices. No tienes que aguantar ni esconderte.

Ingrid asintió.

Ingrid: Gracias, tío.

Sunoo: De nada, mi niña.

Los dos se quedaron en silencio unos minutos, mientras la casa permanecía completamente tranquila.

Hasta que Ingrid murmuró:

Ingrid: Tío...

Sunoo: ¿Sí?

Ingrid: Creo que ahora tengo más hambre.

Sunoo la miró sorprendido.

Sunoo: ¿Más?

Ingrid asintió muy lentamente.

Ingrid: Sí...

Sunoo: Bueno... entonces tendremos que pensar qué podemos comer sin despertar a toda la casa.

Sunoo se levantó con cuidado para no hacer ruido y tomó la mano de Ingrid.

Sunoo: Ven, vamos a la cocina.

Ingrid: De acuerdo, tío.

Los dos salieron de la habitación caminando despacio por el pasillo oscuro.

Ingrid: Tío Sunoo...

Sunoo: ¿Sí?

Ingrid: ¿Crees que papá se despierte?

Sunoo: No, está durmiendo. Además, iremos en silencio.

Ingrid asintió y caminó detrás de él.

Cuando llegaron a la cocina, Sunoo encendió una pequeña luz.

Sunoo: A ver... ¿qué podemos encontrar?

Ingrid abrió el refrigerador y comenzó a mirar.

Ingrid: Mmm...

Sunoo: ¿Qué te apetece?

Ingrid: No sé.

Sunoo: ¿Algo dulce?

Ingrid: Quizás.

Sunoo: ¿O algo más ligero?

Ingrid: También.

Sunoo soltó una pequeña risa.

Sunoo: Entonces estamos igual que al principio.

Ingrid: ¡Es que tengo hambre, pero no sé de qué!

Sunoo: Está bien. Vamos a buscar algo que te guste y que puedas comer despacio.

Ingrid asintió.

Ingrid: ¿Puedo elegir yo?

Sunoo: Claro, princesa.

Ingrid volvió a mirar dentro del refrigerador.

Ingrid: ¡Ah! Hay yogur.

Sunoo: Buena elección.

Ingrid tomó uno y lo dejó sobre la mesa.

Sunoo: ¿Quieres algo más?

Ingrid miró hacia la alacena.

Ingrid: Tal vez unas galletas.

Sunoo: Unas pocas.

Ingrid: Sí.

Sunoo puso unas galletas en un pequeño plato y se sentó frente a ella.

Sunoo: Come despacio, ¿sí?

Ingrid: Sí, tío.

Ingrid empezó a comer tranquilamente.

Sunoo la observó con una sonrisa.

Sunoo: ¿Está rico?

Ingrid: Mmm... sí.

Sunoo: Me alegra.

Ingrid tomó otra cucharada de yogur.

De pronto, se escucharon unos pasos en el pasillo.

Ingrid se quedó completamente quieta.

Ingrid: Tío...

Sunoo también levantó la cabeza.

Sunoo: ¿Qué?

Ingrid susurró:

Ingrid: Creo que alguien viene.

De repente, se escucharon pasos en el pasillo.

Jungwon apareció en la entrada de la cocina, todavía medio dormido.

Jungwon: ¿Ingrid?

Ingrid se quedó quieta con la cuchara en la mano.

Ingrid: H-hola, tío...

Jungwon miró a Sunoo y después a la mesa.

Jungwon: ¿Qué están haciendo...? Son las 02:00 a. m.

Sunoo: Bueno...

Ingrid bajó la mirada.

Ingrid: Yo... tenía hambre.

Jungwon levantó las cejas.

Jungwon: ¿Otra vez?

Ingrid: Un poquito...

Sunoo: Se despertó y vino a buscarme. Me dijo que tenía hambre, así que vinimos a la cocina.

Jungwon se acercó y miró el pequeño plato con galletas y el yogur.

Jungwon: ¿Y tu pancita cómo está?

Ingrid: Bien, tío. No me duele.

Jungwon: ¿Nada de náuseas?

Ingrid: No.

Jungwon suspiró aliviado.

Jungwon: Está bien. Pero me sorprende que todavía tengas hambre después de todo lo que comiste hoy.

Ingrid hizo un pequeño puchero.

Ingrid: Es que me desperté con hambre...

Sunoo: Y esta vez no se llevó nada escondido a su habitación.

Jungwon soltó una risita.

Jungwon: Eso es cierto. Al menos vino a decirlo.

Ingrid: Tío...

Jungwon: ¿Qué?

Ingrid: No me regañes.

Jungwon se acercó y le acarició suavemente la cabeza.

Jungwon: No te estoy regañando, mi niña. Solo me preocupo por ti.

Ingrid sonrió tímidamente.

Jungwon: Pero después de comer, vuelves a dormir. ¿De acuerdo?

Ingrid: De acuerdo.

Jungwon miró a Sunoo.

Jungwon: Y tú también. No quiero encontrar a los dos aquí a las cuatro de la mañana haciendo una fiesta.

Sunoo: ¡Oye!

Ingrid soltó una pequeña carcajada.

Ingrid: No estamos haciendo una fiesta.

Jungwon: Más les vale.

Los tres rieron bajito para no despertar al resto de la casa.

Jungwon miró nuevamente a Ingrid.

Jungwon: Termina tranquila, princesa. Yo me quedaré aquí un momento.

Ingrid: Gracias, tío.

Sunoo: ¿Ves? Ahora ya tenemos supervisión nocturna.

Jungwon: Exactamente.

Ingrid terminó lentamente su yogur y las últimas galletas mientras Sunoo y Jungwon permanecían con ella en la cocina.

Jungwon: ¿Ya estás satisfecha?

Ingrid asintió.

Ingrid: Sí, tío. Ya no tengo hambre.

Sunoo: Perfecto. Entonces ahora toca volver a dormir.

Ingrid: Sí...

Se levantó de la silla y tomó la mano de Sunoo.

Jungwon: Vamos, princesa. Te acompaño hasta tu habitación.

Los tres caminaron por el pasillo en silencio.

Cuando llegaron a la habitación de Ingrid, ella se metió en la cama y se acomodó bajo las cobijas.

Ingrid: Buenas noches, tíos.

Sunoo: Buenas noches, mi niña.

Jungwon: Duerme bien.

Ingrid cerró los ojos.

Ingrid: Gracias por quedarse conmigo.

Sunoo le dio un pequeño beso en la frente.

Sunoo: Siempre.

Jungwon apagó la luz y ambos salieron de la habitación.

Pero antes de cerrar la puerta, Jungwon miró hacia la cama.

Jungwon: Descansa, Ingrid.

Ingrid, ya medio dormida, respondió:

Ingrid: Buenas noches...

La puerta se cerró suavemente.

A la mañana siguiente, Heeseung fue el primero en levantarse. Cuando pasó por la habitación de Ingrid, la encontró profundamente dormida.

Heeseung sonrió.

Heeseung: Parece que mi niña finalmente descansó.

Más tarde, Ingrid despertó y bajó a la cocina.

Heeseung: Buenos días, hijita.

Ingrid: Buenos días, pa.

Heeseung: ¿Cómo está esa pancita?

Ingrid sonrió.

Ingrid: Bien. Ya no me duele ni tengo hambre.

Ni-ki, que estaba desayunando, la miró sorprendido.

Ni-ki: ¿¡No tienes hambre!?

Ingrid: No.

Sunoo: Milagro.

Todos comenzaron a reír.

Heeseung abrazó a Ingrid.

Heeseung: Me alegra verte mejor.

Ingrid: Gracias, pa.

Heeseung: Y recuerda algo, mi amor. Si tienes hambre, si te sientes mal o si necesitas algo, puedes venir a buscarnos. No tienes que esconderte ni preocuparte por molestarnos.

Ingrid asintió.

Ingrid: Lo prometo.

Jungwon: ¿Y tampoco esconder comida?

Ingrid: ¡Tío!

Todos volvieron a reír.

Ingrid se tapó la cara, avergonzada, pero terminó riéndose también.

Heeseung: Bueno, ahora sí. Vamos a desayunar.

Ingrid: Sí, pa.

Y así terminó aquella noche tan peculiar: entre fresas desaparecidas, mandarinas, hambre a medianoche y una pequeña visita inesperada a la cocina.

Pero, sobre todo, Ingrid aprendió que no tenía que enfrentarse sola a lo que sentía, porque siempre tendría a su papá y a sus tíos cerca para cuidarla.

Fin. 💕

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