Métodos desesperados
Sergio, recibe un mensaje urgente para reunirse con su jefe, Christian Horner, en las oficinas del equipo en Milton Keynes.
Al llegar, encontró a Horner con una expresión seria y preocupada.
-Sergio, tengo malas noticias- , dijo Horner, de manera directa.
-El gobierno belga ha denegado tu visa para correr en el Gran Premio. Parece que hay problemas con tu documentación y no pueden garantizar tu entrada en el país-.
Sergio se quedó atónito.
-¿Qué? ¡Eso no es posible! Necesito correr no me puedo perder ninguna carrera.-
-Es crucial para mi carrera y para el campeonato de constructores. ¡No pueden hacerme eso!-. Contestó desesperado.
Horner asintió.
-Lo sé, Sergio. Estuvimos hablando con el equipo legal y con muchas personas para encontrarle solución y encontramos una, pero no estamos seguros si aceptarías- continuo.
-No importa, lo que sea para poder seguir aquí, necesito correr Horner, haré lo que sea necesario, te lo aseguro.- dijo Sergio decidido.
- Bueno, solo hay una solución posible. Max, es belga y podría ayudarte a obtener la visa si... se casa contigo.-
Sergio se rió.
-¿Qué? ¡Estás bromeando! ¡Tiene que ser una broma!Max y yo somos amigos, pero ¿casarnos? ¡Eso es locura! ¿Cómo se te ocurrió esa brillante idea?- dijo en tono sarcástico.
Horner se encogió de hombros.
-La verdad es que fue idea de nuestro departamento legal. Parece que la ley belga permite a los ciudadanos belgas otorgar la residencia a sus cónyuges. Y como Max es belga, podría solicitar la visa para ti-.
Sergio se quedó en silencio, considerando lo que le estaban proponiendo con muchas dudas.
Sabía que su carrera dependía de esa carrera. Y Max, su amigo y compañero de equipo, ¿estaba dispuesto a hacer ese sacrificio por él?.
-¿Dónde está Max?-, preguntó Sergio finalmente.
-Está esperando en la sala de reuniones, lo he citado también para saber su opinión-, respondió Horner.
-Vamos a hablar con él y ver qué podemos hacer-.
Sergio se levantó y se dirigió a la sala de reuniones, donde encontró a Max sonriendo y bebiendo un café muy despreocupado.
-¿Qué pasa, Sergio?-, preguntó Max. -¿Qué es tan importante?-
Sergio se sentó junto a él.
-Horner me acaba de decir que el gobierno belga me ha denegado la visa para correr en el Gran Premio de Bélgica-.
Max se sorprendió.
-¿Qué? ¡Eso es una locura! ¿Qué vas a hacer?-. respondió preocupado.
Sergio respiró hondo.
-Es por eso que te han citado aquí, Horner dice que tú podrías ayudarme a obtener la visa si...
No, olvidalo, jamás podría pedirte algo así-
-Vamos Checo, tantos años juntos. Dime con confianza, estoy seguro que aceptaré cualquier cosa para ayudarte-.
-Podría obtener la visa si.... te casas conmigo.-
Max se quedó con la boca abierta.
-¿Qué? ¡Estás bromeando! ¡Casarme contigo? ¡Eso es... eso es...!- bufó
Sergio se rió.
-Lo sé, lo sé. Pero es la única forma de asegurar mi participación en el Gran Premio. No existe otra forma de conseguirlo, dependo de ti. ¿Qué dices?-
Max se quedó en silencio, mirando a Sergio como si estuviera loco.
Luego, se levantó y comenzó a caminar por la habitación en círculos, fuera de sí.
-Esto es una locura-, dijo Max.
-No puedo creer que estemos hablando de casarnos. ¡Somos amigos, Sergio! ¡No estamos enamorados!-.
Sergio se levantó y se acercó a Max.
-Lo sé, Max. Pero piensa en el equipo, esto podría afectarnos a ambos. Piensa en todo lo que hemos trabajado juntos para llegar aquí-.
Max se detuvo y miró a Sergio.
Se mantuvo en silencio por unos minutos que para Sergio se sintieron como una eternidad.
Sergio estaba a punto de salir de la oficina cuando Max finalmente habló.
-Está bien-, dijo finalmente.
-Lo haré. Me casaré contigo. Pero solo por la visa.
¡No esperes que me ponga un vestido de novia o que te lleve en brazos la noche de bodas!
Sergio se rió y abrazó a Max.
-Gracias, amigo. Te debo una-.








