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오럴 섹스⠀⠀𓐇ᩧຼ⠀⠀𝗵𝗼𝗽𝗲𝗺𝗶𝗻

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Summary

𝗵𝗼𝘀𝗲𝗼𝗸⠀siempre debía emborracharse para follar a⠀𝗷𝗶𝗺𝗶𝗻,⠀hasta que este decidió encararlo.⠀⠀one shot nsfw⠀|⠀alt. universe.⠀⠀hoseoki!top ༝ jimin!bottom.⠀⠀feminización,⠀estereotipos de género,⠀smut,⠀+18,⠀relaciones sexuales,⠀androginia,⠀ooc,⠀boypussy & boytits,⠀swallowing,⠀age gap,⠀lenguaje degradante / dirty talk,⠀size difference,⠀soju / pussy play,⠀sexo irreal / sin protección / irreal,⠀marcaje corporal,⠀creampie,⠀infidelidad,⠀degradación,⠀celos enfermizos,⠀posesividad,⠀agresión física leve,⠀manipulación emocional,⠀spanking,⠀grooming implícito.⠀⠀original story.⠀⠀si no es de tu agrado te invito⠀ 𝗮𝗺𝗮𝗯𝗹𝗲𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲⠀a⠀ 𝗿𝗲𝘁𝗶𝗿𝗮𝗿𝘁𝗲.⠀⠀abstenerse de⠀𝗥𝗘𝗣𝗢𝗥𝗧𝗔𝗥⠀la historia.⠀⠀2O26⠀©⠀jimincidio

Genre
Erotica
Author
l๑͏tth
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

⠀♡ྀ.⠀⠀⠀섹스⠀;⠀𝗎𝗇𝗂𝑞𝗎𝖾

경고 .ᐟ.ᐟ⠀⠀contenido vulgar & sexual explícito,⠀Hoseok!top x Jimin!bottom,⠀sexo sin protección / oral / irreal,⠀feminización,⠀boypussy & boytits,⠀dirty talk,⠀degradación,⠀more in bio.



𓈒ㅤ❀͟ㅤㅤㅤ๑͏﹒









⠀⠀⠀⠀Park Jimin y Jung Hoseok sabían que el tiempo tenía una forma curiosa de pudrir la inocencia.

⠀⠀⠀⠀Su concepto de pureza se había desdibujado tanto que, si alguien les preguntara cuándo dejaron de ser simples niños jugando en el patio, ninguno sabría dar una fecha exacta. Se conocían con una profundidad peligrosa, forjada a fuego lento en la cotidianidad de su infancia. Transcurrieron años desde las confesiones bobas sobre las comidas que odiaban o las tardes enteras copiando tareas para no presentar los cuadernos en blanco, hasta el punto de encerrarse a oscuras a admitir, entre risas nerviosas, haber fumado hierba o haber visto un video porno que —en el fondo— morían por recrear en secreto de sus madres.

⠀⠀⠀⠀Nunca se juzgaron.

⠀⠀⠀⠀¿Qué sentido tenía cuestionar la moralidad del otro cuando compartían ese raro privilegio de vulnerabilidad implícita? Estaban expuestos, desnudos en sus pensamientos más perversos y unidos únicamente por un pacto inmundo.

⠀⠀⠀⠀Por un lado estaba Jimin. Un rubiecito de mirada dulce y mejillas rechonchitas que terminó siendo la herramienta principal dentro de los juegos de su hyung. Jung tenía dieciséis años cuando descubrió que su apetito no podía saciarse con una sola persona, y Jimin —con apenas once añitos— fue el espectador silencioso de su primera gran transgresión. Hacía solo dos meses que Hoseok había oficializado su noviazgo con Jackson, el capitán del equipo de básquet, cuando Park apareció en su puerta con un folio de apuntes.

⠀⠀⠀⠀El rubio giró el pomo sin llamar, confiado en la familiaridad de la casa, y se quedó petrificado. Allí, en el sofá de la sala, su adorado hyung yacía con la camisa abierta —el pecho tostado brillando por el sudor— mientras un precioso chico de piel tersa gemía descaradamente sobre su regazo. Jimin contuvo el aliento. Hoseok, al notar su presencia, no empujó al otro adolescente; simplemente clavó su mirada en la de su dongsaeng*, se llevó el dedo índice a los labios.

⠀⠀⠀⠀Silencio.

⠀⠀⠀⠀Jimin, con el corazón latiendo desbocado en su pecho infantil, asintió lentamente. Levantó el folio en el aire a modo de ofrenda, depositándolo con cuidado sobre la mesa de la entrada y se marchó rápido para evitar escuchar algo de lo que pudiera arrepentirse.

⠀⠀⠀⠀El lunes siguiente, cuando Jackson se le acercó en el instituto preguntando con genuina preocupación si su novio seguía mal de la gripe, el rubiecito ni siquiera parpadeó. Sonrió con una ternura conmovedora, tomó las manos del deportista y —trazando una falsa inocencia— le aseguró que Hoseok estaba profundamente agradecido por tener a alguien tan atento a su lado. Sin embargo, esa misma noche, Jimin fue a la casa de su hyung. Con los puñitos apretados, le reclamó que lo que le hacía a Jackson estaba mal, sintiéndose herido por convivir con una persona tan irrespetuosa.

⠀⠀⠀⠀Pero Hoseok conocía sus debilidades. Compró su silencio cocinándole su pasta favorita seis noches seguidas y, para rematar, le prometió conseguirle una cita con el nuevo integrante del equipo de natación, un chico al que su dongsaeng* no le pudo quitar los ojitos de encima a pesar de ser un niño.

⠀⠀⠀⠀Pasaron los años y la lista de conquistas del moreno no paró de crecer. Oficiales, extraoficiales, de una noche, de un mes. Jimin aprendió cientos de nombres que olvidaba con la misma rapidez con la que su hyung cambiaba de sábanas: Hyoseob, Jieun, Mejiwoo, Hyungwon, Chaeyeon, Zico, Momo... La lista parecía no tener fin. Inventar y memorizar coartadas cada fin de semana resultaba agotador, pero ambos habían llegado a un acuerdo tácito: valía la pena, siempre y cuando Jimin también obtuviera su tajada.

⠀⠀⠀⠀— Quiero salir con Jongin —sentenció una noche, abrazando una carpeta contra su pecho tras entregarle la rutina de mentiras para el fin de semana—. Tienes hasta el miércoles para que se me acerque y me pida salir, ¿entendido?

⠀⠀⠀⠀Jung, que estaba de espaldas poniéndose una pesada chaqueta de cuero negro sobre su torso desnudo, se tensó antes de responder con una sonrisa tan arrogante como confiada:

⠀⠀⠀⠀— ¿El novio de Kyungsoo? No sabía que te gustaba, Jiminie…

⠀⠀⠀⠀Su dongsaeng* rodó los ojos, girando sobre sus talones para mirarse en el espejo de cuerpo entero—. No me gusta. Pero dicen que besa bien… y que sabe lo que hace.

⠀⠀⠀⠀Hasta ese momento, su hyung se había estado burlando de su soltura, pero al escuchar aquellas palabras el ambiente en la habitación cambió de golpe. Dejó el frasco de loción sobre la cómoda con un impacto seco y se giró lentamente. Sus ojos oscuros —antes juguetones— se afilaron mientras lo escaneara de arriba abajo.

⠀⠀⠀⠀Jimin vestía una blusa de seda blanca, abotonada solo lo suficiente para no revelar demasiado, aunque cayendo de forma sugerente sobre sus hombros. Debajo llevaba un short de satén negro, tan diminuto que el encaje acariciaba el nacimiento de sus glúteos pálidos y regordetes. Unas botas con plataforma estilizaban sus piernas torneadas, completando una imagen atractiva y provocativa.

⠀⠀⠀⠀Maldición, cómo lo enloquecía.

⠀⠀⠀⠀— ¿Qué? —preguntó el rubiecito, paseando la punta de su lengua por los dientes—. También quiero divertirme. Ya vi suficiente para saber cómo funciona esto. Si a ti te va de maravilla siendo un cabrón, yo también lo haré. Salgamos juntos esta noche, hyung. Bebamos un poco mientras nos ponemos de acuerdo.

⠀⠀⠀⠀Jung soltó un bufido seco. Se acercó a su dongsaeng* de forma lenta marcando la brutal diferencia entre sus cuerpos y, agarrándolo por la cintura, lo alzó con facilidad hasta acomodarlo sobre su hombro.

⠀⠀⠀⠀— Bien —gruñó contra su muslo—. Pero necesito la lista de mensajes enseguida, porque el imbécil de Yoongi no deja de reventarme el celular.

⠀⠀⠀⠀Jimin se acomodó sobre su hombro y, al hacerlo, su posición cambió. Su pecho quedó presionado contra la cabeza de Hoseok. Aunque era biológicamente un chico, los estrógenos naturales de su cuerpo le habían otorgado una anatomía muy suave y maleable, por lo que sus senos —dos montículos lo suficientemente redondos— pesaron contra las hebras lacias del mayor.

⠀⠀⠀⠀Jung alzó una ceja al sentir esa suavidad. Sin aviso, subió una mano y, con el dedo medio, rozó con intención el centro de las piernas de su dongsaeng*, justo sobre la costura del satén.

⠀⠀⠀⠀— Hm… —musita él, su voz vibrando con un timbre oscuro—. Vayamos a emborracharnos, bonita.

⠀⠀⠀⠀A partir de esa noche, la dinámica se volvió aún más estrecha. Las coartadas que Jimin creaba para que Hoseok jugara a ser la superestrella del sexo no pudieron detenerse, aunque apenas recordaba los detalles de esa salida. Guardaba fragmentos borrosos: ir montado contra él en la motocicleta para no caerse, sintiendo el amplio pecho desnudo de su hyung cubriéndolo del frío y de las miradas lascivas de la calle, e ingresar a la zona VIP de la discoteca donde el alcohol no tardó en circular.

⠀⠀⠀⠀A diferencia del pelinegro —que devoraba el ambiente— Jimin bebía por compromiso. Su hyung había pagado su entrada excusándose en que su Mimi pasaba demasiado tiempo ayudándolo en lugar de disfrutar, algo que en el fondo agradecía igualmente.

⠀⠀⠀⠀Pasaron seis horas, Jimin seguía sentado en el pequeño cubículo de cuero negro a nombre del mayor. La mesa de cristal rebosaba de vasos vacíos, botellas a medio terminar y hielo derretido, mientras la gente con la que empezaron la noche ya se había marchado. El rubiecito estaba solo, mareado, mirando la punta de sus botas y jugando torpemente con los últimos botones de su blusa. Tenía la cabeza revuelta, una migraña molesta amenazaba con aplastarlo y lo único que quería era estar en su cama.

⠀⠀⠀⠀De repente, la reja del habitáculo se abrió cortando el estruendo del bajo. Era Hoseok, con un cigarrillo electrónico entre los labios y el pecho brillando bajo las luces de neón. Jimin —a pesar de su borrachera— no pudo pasar por alto el rastro de fluido delatador goteando por el abdomen de su hyung. Era espeso. Bajó la mirada, fingiendo no verlo aunque sus ojitos expusieron una curiosidad y malestar que se negaba a identificar.

⠀⠀⠀⠀Hoseok se dejó caer en el asiento contiguo con un suspiro de cansancio satisfecho, apoyando su cuerpo pesado contra el hombro diminuto de su dongsaeng*.

⠀⠀⠀⠀— Jiminie… —bisbiseó arrastrando las sílabas. Olía a humo dulce, sudor, sexo y alcohol que quemaba.

⠀⠀⠀⠀Park, con el sistema alterado por nueve copas que entumecían su diminuta figura, apoyó su cabeza junto a la suya—. ¿Qué ocurre, hyung…? ¿Nos podemos ir? Mimi está cansado… —murmura con un deje infantil y un puchero involuntario—. Mimi quiere ir a dormir a la cama de hyung, abrazaditos, sintiendo su calorcito en la espalda…

⠀⠀⠀⠀El moreno emitió un gemido grave, se quedó quieto un segundo más disfrutando de su cercanía de su dongsaeng* y, de pronto, como si recobrara su fuerza, se irguió. Antes de que el rubio pudiera reaccionar, lo agarró por la cintura y lo cargó sobre su hombro. Jimin chilló con las piernas por el aire, el abdomen presionado contra el hombro ajeno y su culito obscenamente en lo alto.

⠀⠀⠀⠀— ¡Suéltame! —reprocha, dándole golpecitos débiles en la espalda—. ¡La gente nos está mirando!

⠀⠀⠀⠀Pero Hoseok lo ignoró. Caminó con firmeza hacia la salida aprovechando que las luces y el caos del club disimulaban el hecho de que el trasero lechoso, gordito y expuesto de su dongsaeng* rebotaba a cada paso.

⠀⠀⠀⠀Salieron al aire gélido de la madrugada. En un arrebato de instinto territorial, usó su mano libre —grande y áspera— para cubrir todo lo que pudo de aquellos muslos regordetes, ocultándolo de la vista de un par de hombres que fumaban en la acera. Caminaron hasta el estacionamiento de motocicletas y allí el pelinegro lo bajó con cuidado, deslizándolo por su cuerpo hasta que los piecitos de Jimin pisaron el asfalto. El menor estaba rojo, jadeando por el esfuerzo y el alcohol.

⠀⠀⠀⠀— Muñequita, no pesas nada… —ronroneó Hoseok con un tono lívido y exhausto, cargado de una lujuria latente. Se recargó contra el muro curvo del callejón mirándolo de reojo.

⠀⠀⠀⠀Jimin se abrazó a sí mismo, frotando sus codos, incómodo por el viento y por la mirada que lo desnudaba—. Hyung, no puedes manejar ebrio, nos vas a matar… —titubeó al verle los ojos rojizos y dilatados.

⠀⠀⠀⠀Jung solo sonrió de medio lado. Levantó dos dedos y le hizo un gesto para que se acercara. Desprovisto de opciones, sin dinero y atado a esa devoción asfixiante, obedeció. Acortó la distancia y, con la confianza nacida de años de intimidad física, recargó todo su peso contra el pecho ajeno.

⠀⠀⠀⠀— Estás ebrio, hueles a alcohol y a sudor… —se quejó inflando las mejillas rosadas con indignación—. Estás fumando y ni siquiera sé si me prestas atención.

⠀⠀⠀⠀El moreno enderezó. Acarició la mejilla rellenita de Jimin con el pulgar mientras con la otra mano bajó con pesadez agarrándolo firmemente de la cadera para pegarla a la suya. Jimin flexionó la pierna por instinto, frotando su muslo contra el bulto dormido pero masivo que se escondía en los pantalones de cuero de su hyung.

⠀⠀⠀⠀— ¿Entonces qué hacemos? —inquiso Hoseok, apretando el agarre hasta que sus dedos se hundieron en la carne blanda.

⠀⠀⠀⠀— ¿Pasar la noche en un hotel? —sugirió Park cerrando los ojitos ante el contacto—. ¿Aún tienes dinero? No creo que estén tan caros por aquí…

⠀⠀⠀⠀Hoseok bufó, una risa áspera que vibró en el pecho de su dongsaeng*. Se inclinó y besó su coronilla, respirando el aroma a champú de durazno que contrastaba con la miseria del callejón. Volvió a cargarlo, pero esta vez metió su brazo directamente en medio de las piernas del menor. Jimin jadeó al sentir aquel antebrazo presionando justo contra su vagina a través de la fina tela, aún así logró acomodarse a horcajadas sobre la extremidad y se dejó guiar en la oscuridad.

⠀⠀⠀⠀Caminaron una cuadra recta hasta que el pasaje oscuro se transformó en una calle iluminada por luces epilépticas de hoteles baratos y moteles de paso. Hoseok parecía conocer el terreno. Sin dudar, entró a un edificio de seis pisos de tonos neutros y alfombras dudosas. En la recepción, al rubiecito le dio la impresión de que el encargado conocía a su hyung. Hubo murmullos, el pitido de una tarjeta de crédito y un breve viaje en ascensor que los arrastró al último piso.

⠀⠀⠀⠀Hoseok pateó la puerta de la habitación para cerrarla y para dejarlo en el suelo, asegurando los pestillos tras él. Jimin soltó un suspiro largo, encorvándose. La resaca inminente ya le golpeaba las sienes. Tiró hacia abajo su diminuto short, que se había enrollado vergonzosamente en la cintura por la forma en que lo habían cargado, y caminó por el pasillo estrecho hasta la gran cama del centro.

⠀⠀⠀⠀No tenía fuerzas para quejarse. Apoyó los brazos sobre el colchón, empujando su espalda hacia atrás, dejando su trasero expuesto en una curva perfecta.

⠀⠀⠀⠀— ¿Vamos a pasar la noche aquí…? —bostezó con brevedad, dejándose caer hasta que su pecho golpeó el edredón barato.

⠀⠀⠀⠀Hoseok apareció por el pasillo, estirando los brazos por encima de su cabeza, sus músculos tensándose—. Bonita, no quisiste que condujera ebrio. ¿Acaso querías dormir en la calle? —bromea rascándose el cuello marcado por chupetones.

⠀⠀⠀⠀Jimin lo miró, cansado. No respondió. En cambio, se puso de rodillas sobre la cama y comenzó a desabotonar su blusa blanca con calma ante la mirada atenta del mayor.

⠀⠀⠀⠀— No voy a dormir con esto… ¿Te molesta si me quedo del lado izquierdo? —titubeó mientras dejaba caer la seda por sus hombros, revelando su piel pálida y tersa de su espalda.

⠀⠀⠀⠀Jung quedó atónito. No era la primera vez que veía a Jimin semidesnudo. En casa, el rubio solía andar con corpiños negros de encaje y bragas a juego; amaba exhibirse, no por provocación barata, sino porque adoraba la sensación del aire sobre su piel. Pero bajo la luz tenue del hotel, Hoseok sintió que la garganta se le secaba. El corpiño de Jimin era diminuto, de un satén negro que brillaba ajustándose a su pecho, empujando sus grandes tetas hacia arriba, manteniéndolos altos, redondos y perfectamente definidos. Su abdomen plano y sus caderas anchas creaban una silueta que el pelinegro devoró con descaro mientras sentía el calor acumulándose en su entrepierna.

⠀⠀⠀⠀— Hobi-ah… —murmuró Jimin, subiendo una rodilla al colchón para quitarse la bota—. ¿Vas a dormir así?

⠀⠀⠀⠀El pelinegro negó con la cabeza, hipnotizado mientras el rubiecito repetía la acción con el otro pie.

⠀⠀⠀⠀— Bueno, entonces espero que no te moleste que duerma así, no quiero arrugar mi ropa para mañana, pero tampoco trajimos algo de cambio —refunfuñó girándose para darle una vista completa de sus senos apretados en la lencería—. No se suponía que terminaríamos en un hotel…

⠀⠀⠀⠀— Puedes dormir con mi chaqueta si deseas —dijo.

⠀⠀⠀⠀Park negó; el cuero le daría calor. Deslizó los pulgares por los laterales de su short y lo empujó hacia abajo hasta dejarlo en sus tobillos, quedando expuesto en una braguita de encaje negro que apenas cubría lo necesario, revelando la pequeña hinchazón de su coño. Gateó despacio por la cama y tiró de las colchas antes de meterse bajo ellas.

⠀⠀⠀⠀Hoseok vio el short en el suelo, caminó hacia él para recogerlo y, al acercarse a la mesa de noche, su dongsaeng* lo detuvo. Su manito pálida sujetó el cuello de su chaqueta. Olía tan fuerte a alcohol, pero a ambos les embriagaba.

⠀⠀⠀⠀— ¿Te la vas a quitar? —preguntó Jimin con la mejilla aplastada contra la almohada, mirándolo desde abajo con una inocencia que era puro veneno.

⠀⠀⠀⠀Jung ladeó la cabeza, adoptando el mismo ángulo que el rubio para sostenerle la mirada—. ¿Quieres que lo haga, Mimi? —respondió con tono bajo y directo.

⠀⠀⠀⠀— Quiero que te quites todo… —sentenció.

⠀⠀⠀⠀Eso lo detonó todo.

⠀⠀⠀⠀Jimin tiró de la chaqueta obligándolo a inclinarse y lo besó. Hoseok no opuso resistencia; se dejó arrastrar hacia la boca carnosa y bonita de su dongsaeng*, sellando un beso que sabía a licor y perdición. Su brazo izquierdo cruzó el cuerpo diminuto de Jimin, sujetándolo con firmeza contra el colchón hasta cubrirlo por completo. El rubiecito abrió las piernas dócilmente bajo las sábanas, cediendo el control, sabiendo que rompía su regla de nunca mezclar la complicidad con su amistad. Pero esa noche, bajo el peso de su hyung, Jimin finalmente entendía por qué todos aquellos imbéciles rogaban porque Jung Hoseok los cogiera un momento.

⠀⠀⠀⠀A partir de esa madrugada, cuando Jimin despertó desnudo, con las tetas mordidas, los muslos temblando y su vagina rebosante de semen, supo que el punto de no retorno había quedado atrás.

⠀⠀⠀⠀Irónicamente, para el resto del mundo, nada cambió. La fachada se mantuvo intacta. Seguían siendo los amigos de siempre, “Mimi y su hyung”. Él continuaba armando las coartadas y Hoseok —en una especie de compensación enfermiza— le conseguía citas con sujetos atractivos o lo llevaba a las fiestas donde engañaba a sus parejas de turno. Al principio a Jimin le divertía; se sentía poderoso siendo el centro de atención, coqueteando con otros hombres perdidos en sus propias infidelidades y saber que guardaba un secreto mucho más oscuro en casa.

⠀⠀⠀⠀Pero la toxicidad se alimenta de sí misma.

⠀⠀⠀⠀En una de esas fiestas —a través del aire estaba denso por el humo—, Jimin observaba desde la barra cómo su hyung devoraba el cuello de un chico en un rincón oscuro. Para igualar el marcador, se dejó abrazar por un desconocido, pero su jugada falló cuando el sujeto intentó sobrepasarse de forma agresiva, dejándolo humillado y con una excitación frustrada en su vientre.

⠀⠀⠀⠀Hoseok lo vio todo, y el monstruo territorial que habitaba en él despertó. Sin importarle la pareja a la que estaba engañando, el moreno cruzó el lugar como un toro, sacando a su dongsaeng* de aquellos brazos y —con un rugido ensordecedor— se abalanzó sobre el otro.

⠀⠀⠀⠀— ¡No toques a mi novio, hijo de perra! —vociferó antes de romperle la nariz de un derechazo seco.

⠀⠀⠀⠀Jimin estaba paralizado. Asustado, pero también un extraño éxtasis por la reacción posesiva de su hyung. Sin embargo, ni siquiera los murmullos hicieron que la furia de Hoseok se regularan, lo agarró del brazo, sacándolo a rastras del antro y lo empujó contra la pared de un callejón vacío.

⠀⠀⠀⠀No hubo palabras. Le desgarró la faldita tableada que llevaba puesta con un sonido seco junto a su ropa interior y lo penetró de pie, con un ímpetu desesperado, castigándolo contra el ladrillo hasta que ambos se desarmaron en gemidos roncos y fluidos viscosos.

⠀⠀⠀⠀— Maldita sea, eres una perra —gruñó antes de morderle el cuello con rabia, embistiéndolo nuevamente—. ¿Querías que un hombre te cogiera? Pues vale, aquí tienes a tu hombre dándote lo que busca, puta de mierda.

⠀⠀⠀⠀No importaron las rondas, ni las miradas de quienes pasaban a lo lejos. Jimin cedió ante el sometimiento de su hyung con gusto e indecoroso gimió su nombre. Sin embargo, ese efecto —como siempre— se desvanecía con el nacimiento del alba. A la mañana siguiente, en el departamento, el pelinegro ya se vestía con total indiferencia frente a él.

⠀⠀⠀⠀— Nunca dije eso, Jimin. —soltó Hoseok, abotonándose la camisa sin mirarlo.

⠀⠀⠀⠀El rubiecito estaba sentado en la cama, a medio vestir con una de las camisetas gigantes de su hyung que le cubría la mitad de los muslos. La noche anterior, mientras el moreno lo embestía sobre ese colchón alzándole las rodillas sobre sus hombros, le había jurado entre jadeos que siempre lo había amado, recriminándole por qué nunca le había pedido salir.

⠀⠀⠀⠀— Quédatela si gustas. —añadió refiriéndose a la camiseta, cerrando la puerta tras de sí.

⠀⠀⠀⠀«Es el alcohol», se repetía él, tragándose las lágrimas y el orgullo para no romperse en pedazos.

⠀⠀⠀⠀Su ciclo continuó.

⠀⠀⠀⠀Hoseok siempre volvía.

⠀⠀⠀⠀Volvía por los planes, las charlas y las noches de bar que inevitablemente terminaban en hoteles deslumbrantes donde hacían el amor sin freno. Jimin perdió la batalla; su mente ya no distinguía al cómplice leal del amante sometido. Se había enamorado perdidamente de su hyung, confirmando lo que siempre temió desde la primera vez que se besaron, antes de que Hoseok saliera con Jackson... Cuando él aún tenía nueve.

⠀⠀⠀⠀Y entonces, cuando reunía el valor para confesárselo, llegó Alyssa.

⠀⠀⠀⠀Ella era genuina y alegre. Un rayo de luz en medio de la podredumbre. Tenía la misma energía arrolladora de su hyung, la misma chispa. Congeniaban en todo y mantenían una relación estable. Tan estable que un martes por la tarde, Hoseok le pidió que borrara todos los registros de sus planes de infidelidad. Ya no los necesitaba; iba a sentar cabeza.

⠀⠀⠀⠀Jimin sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies. Había perdido su coartada, su excusa para ser amado por él y tenerlo cerca. Pasó un mes desde que Hoseok y Alyssa se fueron a Los Ángeles para el Coachella. Un mes donde el silencio le carcomió el alma, hasta que se enteró de que su hyung había regresado y tomó una decisión.

⠀⠀⠀⠀Llamó a la puerta del departamento del mayor, apretando una bolsa de papel con sus manitos sudorosas. La puerta se abrió y vio a su hyung solo, sin camiseta y vistiendo solo un pantalón de chándal gris que colgaban peligrosamente bajo en sus caderas, delineando esa ‘v’ marcada que tantas veces había besado.

⠀⠀⠀⠀Forzó una sonrisa, ocultando la euforia que sintió al no ver rastro de su novia.

⠀⠀⠀⠀— ¡Oh...! Hyung, no pensé que estuvieras en casa. —mintió con la voz algo aguda. Se había olvidado de cómo hablarle sin estar gimiendo su nombre.

⠀⠀⠀⠀Hoseok frunció el ceño con una sonrisa débil que no llegó a sus ojos, pero irradiaba la misma calidez magnética de siempre—. Lo mismo digo... No sabía que vendrías. ¿Quién te dijo que había llegado de Los Ángeles?

⠀⠀⠀⠀Jimin se mordió la lengua. Sus años rastreando infidelidades le habían servido para localizar el vuelo de su hyung.

⠀⠀⠀⠀— Una corazonada... Como cuando éramos niños y sabía que tenías golosinas en la mochila —respondió, cerrando sus ojitos en dos medias lunas inocentes.

⠀⠀⠀⠀— Pasa, ya que estás aquí... —propuso haciéndose a un lado, pero Jimin negó con la cabeza y dio un paso atrás. El peliengro se quedó desconcertado por el rechazo—. ¿Ocurre algo?

⠀⠀⠀⠀El rubiecito se mantuvo firme, usando la postura respetuosa con la que siempre engañaba a los demás. Le extendió la bolsa negra de cartón hacia el pecho.

⠀⠀⠀⠀— Toma... —insistió sacudiéndola suavemente—. Son las camisetas que me prestaste. Las tenía en casa. Pensé que podrías quererlas de vuelta o que Alyssa creyó que te las habían robado. —bromea, aunque las palabras le sabían a ácido.

⠀⠀⠀⠀Esas camisetas olían a las madrugadas en las que se entregaron al placer del sexo.

⠀⠀⠀⠀— ¿Las tuviste todo este tiempo? —inquirió Hoseok tomando la bolsa despacio.

⠀⠀⠀⠀Jimin asintió, haciendo una inclinación exagerada.

⠀⠀⠀⠀— Sí, pero necesitaba devolvértelas. Ya me daba vergüenza tenerlas en el armario... Me estaba preguntando de quién eran y no supe qué responder.

⠀⠀⠀⠀El moreno revisó las prendas dentro de la bolsa, reconociendo cada una de las que le había entregado a su dongsaeng* tras sus encuentros, y levantó la cabeza de golpe con la mirada oscurecida.

⠀⠀⠀⠀— ¿Preguntar? ¿Quién? —interrumpió con la mandíbula tensa.

⠀⠀⠀⠀Park bajó la mirada, fingiendo timidez—. Nadie... solo estoy saliendo con alguien. Te escribí para organizar una salida en parejas, pero no respondiste. Quería presentarte a mi novio.

⠀⠀⠀⠀La atmósfera en el pasillo se volvió pesada. Hoseok dejó caer la bolsa al suelo—. No sabía que tenías novio.

⠀⠀⠀⠀— Raro, siempre subo fotos con él... creo que hasta Alyssa lo sabe —provocó—. Ella sugirió la salida de a cuatro. Por eso venía, hyung, pero veo que no está...

⠀⠀⠀⠀— Alyssa se quedó en Los Ángeles por trabajo. Regresé solo. —lo cortó tajante.

⠀⠀⠀⠀El rubiecito asintió con indiferencia fingida. En ese instante, su celular vibró en el bolsillo de su abrigo, lo sacó y la pantalla se iluminó con un mensaje de su novio.

⠀⠀⠀⠀—¿Qué miras? —gruñe el pelinegro dando un paso amenazador hacia él.

⠀⠀⠀⠀— Nada, me estaba escribiendo. Sale del trabajo, pasará a recogerme en su moto —soltó retrocediendo para el pasillo—. Cuídate, hyu...

⠀⠀⠀⠀No pudo terminar la frase. La mano de Hoseok le aprensó la muñeca con una fuerza que le sacó un jadeo dolorido.

⠀⠀⠀⠀— ¿Con quién estás saliendo? —exigió, sus ojos negros inyectados en sangre, destilando una territorialidad que tantas veces ocupó en los bares cuando lo alejaba de otros hombres.

⠀⠀⠀⠀Jimin tiró de su brazo, asustado y al mismo tiempo excitado por el monstruo que había despertado—. Hoba, no te incumbe...

⠀⠀⠀⠀— ¡Claro que me incumbe, joder, soy tu maldito hyung! ¡Tienes que decirme con quién carajos sales! —escupió, arrastrándolo hacia el interior del departamento—. Me voy unas putas semanas y repentinamente apareces en mi puerta devolviéndome la ropa porque tienes a otro cojudo metido en tu cama. ¡Por Dios, Jimin, con quién mierda sales!

⠀⠀⠀⠀— ¡Hobi, suéltame! ¡Solo te vine a dejarte tu ropa, no hagas un escándalo! —chilló él, dándole golpes débiles en el brazo para liberarse.

⠀⠀⠀⠀— ¡Antes ni siquiera me las devolvías! —exclama Hoseok, acorralándolo contra la pared del recibidor—. ¡Dormías con mi ropa diciendo que era de tu hermano y me mandabas fotos usándolas como lencería mientras tenías a varios imbéciles acostándose contigo!

⠀⠀⠀⠀— ¡Porque ellos eran algo pasajero, él ya no lo es! —gritó Park. Logró soltarse con un tirón violento y se frotó la muñeca enrojecida. Miró la pantalla de su celular para calmarse, pero Hoseok se lo arrebató de las manos en un parpadeo.

⠀⠀⠀⠀— ¡Puta madre, Jimin! ¿¡Quién coño es!? ¿¡Por qué no me dijiste que salías con alguien!? —cuestionó levantando el aparato fuera de su alcance.

⠀⠀⠀⠀— ¡Hobi, basta! —suplicó intentando alcanzarlo—. Dame mi celular, me está escribiendo. ¡No es gracioso!

⠀⠀⠀⠀— ¡Te estoy haciendo una jodida pregunta, Jimin!

⠀⠀⠀⠀— ¡Con un hombre y ya! ¡Dámelo, Hoseok! —gritó con las lágrimas de frustración picando en sus ojos—. ¡Jamás hice esto con ninguno de tus putos ligues! ¡Ni siquiera con la estúpida de Alyssa!

⠀⠀⠀⠀La mención de su novia congeló el ambiente. La furia maníaca que destilaban en los ojos del pelinegro se apagó de golpe. Bajó el brazo despacio mientras su respiración agitada golpeaba su pecho desnudo.

⠀⠀⠀⠀— ¿Así que es eso...? —murmuró. Una sonrisa ladeada, cínica y herida, se dibujó en sus labios—. ¿Estás molesto porque salgo con Alyssa?

⠀⠀⠀⠀Park enrojeció, sintiéndose descubierto. Aprovechó el desconcierto de su hyung para arrebatarle el celular de las manos y guardárselo en el bolsillo, temblando.

⠀⠀⠀⠀—Te estoy haciendo una pregunta —repitió Hoseok volviendo a acorralarlo—. ¿Estás molesto porque salgo con Alyssa? ¿Por eso decides venir hasta aquí a hacer un escándalo inventándote noviecitos?

⠀⠀⠀⠀Su dongsaeng* apretó los puños, clavándose las uñas en las palmas para contener las lágrimas que amenazaban con destruirlo todo.

⠀⠀⠀⠀— Estás celoso de que sea ella la que está en mi cama y no tú, ¿cierto? —escupe, envenenado sus demonios—. Por eso actúas así. Como una maldita zorra promiscua inventando un novio para cabrearme.

⠀⠀⠀⠀A Hoseok le descolocaba saber que Jimin, su refugio incondicional y pequeño juguete, pudiera estar cómodo gimiendo el nombre de otro hombre.

⠀⠀⠀⠀— No sé de qué diablos hablas, Hobi. Solo vine a traerte las camisetas porque es raro tenerlas conmigo... —susurró con la voz quebrándosele. El insulto de “promiscua” le había perforado el pecho.

⠀⠀⠀⠀— Sabes perfectamente de lo que hablo —dijo el moreno, acortando la distancia hasta rozarle el pecho—. ¿Por qué ahora me devuelves la ropa, eh? ¿Por qué no antes? ¿Por qué no cuando tenías a esos otros cabrones chupándotela en los baños no te importaba mi ropa y solo con este cabrón decidiste que era el momento de sacarme de tu vida?

⠀⠀⠀⠀Jimin no aguantó más y empujó el pecho de su hyung usando toda la fuerza de su desesperación.

⠀⠀⠀⠀— ¡Yo jamás te saqué de mi vida! —gritó entonces, las gruesas lágrimas rodaron por sus mejillas ruborizadas—. ¡Jamás te eché, tú sí lo hiciste conmigo! ¡Me echaste sabiendo que te quería! ¡Me echaste luego de todas las veces que cubrí tus líos para que el mundo te viera como un ángel!

⠀⠀⠀⠀Hoseok retrocedió un paso, impactado por el llanto histérico del menor.

⠀⠀⠀⠀— ¡Me echaste luego de haberte acostarte conmigo en callejones diciéndome que me amabas y que yo era tu todo! —Jimin sollozaba, perdiendo el aire y ahogándose a la par—. ¡Lo hiciste cuando te hiciste novio de Alyssa, sabiendo que por fin me tenías rendido a ti, Jung Hoseok! ¡Me echaste en el momento exacto en que me había enamorado perdidamente de ti!

⠀⠀⠀⠀El silencio que siguió fue absoluto. Solo se escuchaba el llanto agónico de Jimin, quien se abrazaba a sí mismo mientras temblaba como un animalito herido. Jung se quedó en shock procesando la confesión, mirando aquel rostro empapado. Verlo llorar de esa manera por él... era sentir un alivio hermoso en su vientre.

⠀⠀⠀⠀— ¿Por qué no me lo dijiste? —susurra. Su mano se extendió, tomádolo del brazo para atraerlo hacia él.

⠀⠀⠀⠀Ni siquiera hubo una lucha. Jimin estaba demasiado vacío, cedió al tirón y colapsó contra el pecho de su hyung llorando a borbotones.

⠀⠀⠀⠀— Muñeca... ¿por qué no me dijiste que te gustaba? —repitió Hoseok abrazándolo mientras caminaban hacia la penumbra de la sala.

⠀⠀⠀⠀— Porque estás saliendo con ella y eres feliz con ella... no quería arruinar lo nuestro —confesó el rubiecito, frotando su cara mojada contra su piel—. No quería ser como tú… no quería ser el que destruye las cosas.

⠀⠀⠀⠀Hoseok se quedó helado; sabía que tenía bien merecido el insulto. Sin decir nada, sus brazos envolvieron a su dongsaeng* por la cintura, alzándolo del suelo. Jimin jadeó al sentir sus piecitos suspendidos en el aire y —por puro instinto— envolvió las piernas alrededor de las caderas opuestas, apoyando la mejilla mojada en su hombro.

⠀⠀⠀⠀— Mimi… —lo llamó Hoseok con voz ronca, usando ese diminutivo especial mientras le acariciaba la nuca—. Me gustaste desde antes de estar con Jackson, preciosa. Me gustaste más que cualquiera de mis parejas y más que las personas con las que les fui infiel...

⠀⠀⠀⠀Jimin sollozó más fuerte, aferrándose al cuello de su hyung como si fuera su salvavidas. El moreno caminó a paso lento hasta el sofá de la sala.

⠀⠀⠀⠀— Cada maldito portafolio que hiciste y cada noche de bar a la que te llevé fueron intentos cobardes para tenerte cerca —admitió besándole la sien—. Quería verte, quería tocarte, pero solo me lo permitías con tu maldita ropa provocativa, amor... No tenía el valor de decírtelo sobrio, tenía que emborracharme y culpar al alcohol para confesarte cuánto te he amado todos estos años.

⠀⠀⠀⠀Jung lo recostó en el cuero frío. Su dongsaeng* se veía pequeño, destruido y hermoso. Se inclinó sobre él hasta hundir el rostro en aquel cuellito lechoso, besando el punto donde le palpitaba la vena.

⠀⠀⠀⠀— Te amo, Mimi… Y soy un cobarde por decírtelo recién ahora que sé cuánto te he lastimado. —susurró contra su piel.

⠀⠀⠀⠀Jimin, lleno de adrenalina, dolor y rabia acumulada, cerró los puños golpeándole el pecho. Sorbió su naricita congestionada para frenar el llanto y lo miró con los ojos hinchados y desafiantes.

⠀⠀⠀⠀— Sólo fóllame, Hoba. —bisbiseó con la voz temblando de deseo.

⠀⠀⠀⠀Sin esperar respuesta, separó las rodillas, abriendo sus piernas a la altura de la cintura de su hyung, invitándolo al seguir. El mayor no opuso resistencia; su animal interior moría por comérselo. Tomó al rubiecito firmemente y lo arrastró hasta el borde del sofá con su culito colgando sobre el vacío, sostenido sólo por los reposabrazos. La faldita negra y corta que llevaba se arrugó obscenamente alrededor de su cintura con el movimiento.

⠀⠀⠀⠀Hoseok bajó la mirada y soltó un gruñido. Debajo de la tela oscura, Jimin no llevaba ropa interior, su coño brillaba empapado por una humedad traicionera que se le escurría por los muslos debido a la posición.

⠀⠀⠀⠀— Maldita, estás toda mojada. —ronroneó.

⠀⠀⠀⠀Introdujo los dedos bajo la tela, apartándola hacia un costado y Park soltó un gemido agudo cuando los nudillos ajenos rozaron sus labios hinchados y sensibles. El contacto hizo que más fluido brotara, bajando por su abdomen liso.

⠀⠀⠀⠀— Hobi… —jadeó, arqueando la espalda al sentir el aire frío de la sala sobre su vagina.

⠀⠀⠀⠀El pelinegro tiró de la falda hacia arriba con rudeza, dejándole al descubierto de la cintura para abajo, expuesto totalmente a su mirada depredadora.

⠀⠀⠀⠀— Mírate… Dios, ¿te estabas preparando para mí, maldita? —gruñe mientras embadurnaba los dedos con los mismos fluidos que producía su dongsaeng* para no lastimarlo—. Querías que te pidiera disculpas como un perro solo para terminar así, ¿verdad? Eres una manipuladora.

⠀⠀⠀⠀— ¡A-ah! ¡Hyung…! —gimió Jimin, perdiendo el aliento cuando Hoseok hundió los dedos en su estrecho e hirviente canal vaginal.

⠀⠀⠀⠀El moreno comenzó a bombear sus dedos con una urgencia salvaje. Los piecitos descalzos de Jimin se agitaban en el aire buscando apoyo donde no lo había mientras su cuerpo convulsionaba ante las embestidas precisas al interior suyo.

⠀⠀⠀⠀— Joder, mírate cómo ensucias todo, zorra asquerosa. —bramó Hoseok. Con su brazo libre le empujó las rodillas hacia atrás, obligándolas a presionar contra su propio, aplastándole sus senos con sus propios muslos.

⠀⠀⠀⠀Esa posición le daba una vista espectacular e indecente del canal rosado devoraba sus dedos.

⠀⠀⠀⠀— Hyung, hyung, hyung… —repetía Jimin como un mantra delirante, mezclando lágrimas de placer y dolor. El eco de los fluidos resonaba en la sala vacía, creando un chapoteo sucio.

⠀⠀⠀⠀Jung retiró los dedos de golpe. El rubiecito gimió en protesta al sentir el vacío. Sin embargo, el mayor bajó la mirada hacia la mesa de centro encontrando su botella de soju a medio terminar. La agarró por el cuello y —sin piedad— vertió el líquido directamente sobre la entrada hinchada y sensible.

⠀⠀⠀⠀Jimin pegó un grito de pura conmoción térmica, arqueando la espalda. Antes de que pudiera recuperarse, la mano de Hoseok se alzó y le dio una palmada firme en el glúteo expuesto.

⠀⠀⠀⠀— ¡Ah…! ¡Hyung! —hipó, retorciéndose sobre el sofá con el castigo que adoraba.

⠀⠀⠀⠀Hoseok lo azotó un par de veces más, marcando aquella piel pálida con la forma de su mano. Satisfecho con la sumisión de su dongsaeng* llevó una mano a la cinturilla de su chándal para bajarlo de un tirón, liberando su polla masiva, venosa y palpitante.

⠀⠀⠀⠀— A ver si ese cabrón que te inventaste consigue llenarte el útero y callarte la boca como lo hago yo. —declaró con furia territorial. Volvió a sujetar las rodillas de Jimin, abriéndolas más, y se hundió de una sola y brutal estocada en su coño.

⠀⠀⠀⠀— ¡A-ah…! ¡Dios, Hobi! —chilló desgarrándose la garganta. Sus manitos volaron hasta aferrarse a los hombros del moreno para clavarle las uñas.

⠀⠀⠀⠀Jung ni siquiera esperó a que se adaptara. El hecho de haberlo dilatado con sus dedos y el alcohol había ayudado, pero los celos corrosivos de imaginar a ese extraño tocando lo suyo era asqueroso. Embistió con fuerza, golpeando el fondo de aquel coño con la precisión que solo años de conocer su cuerpo le otorgaban.

⠀⠀⠀⠀— Nadie más te tendrá así, ¿entiendes, ramera? ¡Nadie! —rugía a cada golpe de pelvis que hacía vibrar el sofá—. ¡Solo yo te voy a llenar de mis hijos, puta descarada!

⠀⠀⠀⠀Jimin solo podía asentir frenéticamente, estaba rebosado por la sobreestimulación. Más líquido brotaba de él, lubricando el choque violento de sus cuerpos. Hoseok le sujetó la cadera para no darle tregua, asegurándose de que recibiera cada centímetro de su castigo, mientras con la otra mano subió a presionar sus senos sin suavidad.

⠀⠀⠀⠀Amasó la piel a su antojo y le pellizcó los pezones hasta arrancarle gemidos agudos de dolor placentero, marcándole la carne con hematomas imposibles de ocultar.

⠀⠀⠀⠀— Joder, sí… eres mi maldita puta… —siseaba su hyung, perdiendo el control. Tomó nuevamente la botella de soju y la vació por completo sobre sus genitales unidos, haciendo que el frío del alcohol multiplicara la fricción de los embistes.

⠀⠀⠀⠀Fue demasiado para Jimin.

⠀⠀⠀⠀El contraste de temperaturas, la violencia, el amor tergiversado y la humillación de ser degradado a puta promiscua lo catapultaron al límite. Su interior se contrajo con fuerza alrededor del miembro de Hoseok y soltó un llanto escandaloso —agudo y roto— perdiéndose en el orgasmo, manchando el abdomen de ambos. Jung, al sentir las contracciones, gruñó, se hundió hasta la empuñadura del canal vaginal y soltó su semen en lo más profundo de Jimin, llenándolo, reclamándolo como suyo.

⠀⠀⠀⠀Ambos se quedaron jadeando, unidos por el sudor y las lágrimas. Hoseok se apoyó en sus brazos sobre el pecho de Jimin, respirando erráticamente.

⠀⠀⠀⠀— Mírate... Qué perra tan bella eres, Jimin-ssi, llena hasta el borde de la leche de tu hyung. —ronroneó el pelinegro con sus ojos brillando de satisfacción.

⠀⠀⠀⠀El rubiecito soltó una risa ahogada que sonó más a sollozo, clavando débilmente las uñas en la espalda sudada de su hyung. Se sentía hinchado y desarmado ante el único hombre que amaba. De pronto, su celular —caído a un lado del sofá— vibró ruidosamente con una nueva notificación de su novio.

⠀⠀⠀⠀Hoseok, aún enterrado profundamente en él, sintió que la sangre le hervía de nuevo. Tomó el aparato con un aire de victoria.

⠀⠀⠀⠀— Desbloquéalo. —ordenó, acercándole la pantalla al rostro lloroso y extasiado.

⠀⠀⠀⠀Jimin tembló. Sus manitas torpes y sudorosas tomaron el celular, para dejar que el reconocimiento facial hiciera su trabajo. Apenas lo hizo, Hoseok le arrebató el celular y enderezó su postura, sentándose sobre sus rodillas negándose a salir de él. Entró a la mensajería, yendo directamente al chat de aquel enigmático pretendiente.

⠀⠀⠀⠀Jimin, comprendiendo las intenciones de su hyung, dejó caer la cabeza hacia atrás. A voluntad, abrió aún más sus piernas, empujando su pelvis hacia arriba para ofrecer una vista obscena e inapropiada del delito cometido: su vagina abierta y estirada alrededor de la polla venosa de Hoseok, con todo el semen de este goteando por sus muslos y mezclándose con los restos del soju.

⠀⠀⠀⠀Jung sonrió, torcido y sádico. Enfocó la cámara hacia la unión de sus cuerpos, capturando el contraste de la piel pálida bajo su dominio oscuro y tomó una foto perfecta. La envió al chat y escribió con rapidez antes de bloquear el número para siempre:

⠀⠀⠀⠀”No te apresures. Mi hyung acaba de ayudarme porque no pude esperar.”





















⠀⠀⠀⠀Te amo, concepto tóxico de Hoseok posesivo, todo hijo de p*ta, bien cabrón e infiel. Saldría contigo si existieras, pero solo una vez; es mi dinamita —ultraviolence—, nene. #ctm

⠀⠀⠀⠀Por cierto, dejo el QR a mi canal. Ahí comparto cositas random mías, como mis ideas, y hablo sola para que ustedes se rían de mis desgracias cotidianas. Pueden seguirme si gustan; ya quizá a futuro lo utilice para interactuar con ustedes (no muerdo, lo juro):

⠀⠀⠀⠀No se olviden de dejar su voto y comentarios, me hacen el día. ¡Gracias por leer!


⚹︎⠀GLOSARIO⠀⚹︎

⠀⠀⠀𝗶.⠀Dongsaeng (동생): Término que significa “hermano menor”. Se usa para hombres y mujeres más jóvenes, incluyendo familia, primos o amigos cercanos, reflejando cercanía, afecto y jerarquía basada en la edad.


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