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Eran perfectos. Literalmente perfectos.ο»Ώ
Los dos niΓ±os yacΓan en el suelo de la sala de juegos, uno apuntando sus pies hacia el norte y el otro hacia el sur, sus cabezas colocadas una al lado de la otra, lo suficientemente cerca como para que sus cabellos castaΓ±o oscuro se entremezclaran, dΓ‘ndoles la apariencia de una sola unidad.
Joss no habΓa estado buscando dos. Demonios, de hecho, nunca habΓa buscado sujetos nuevos de forma activa, nuevos hijos para su proyecto, pero de alguna manera, ellos lo encontraron. Llegaron a Γ©l casi a travΓ©s de una especie de voluntad divina. Supo al instante que eran suyos. Sus hijos, sus sujetos. Incluso sin saber nada mΓ‘s sobre ellos, tenΓa en claro que se irΓan a casa con Γ©l.
ParecΓan tener alrededor de cinco o seis aΓ±os. A diferencia de cuando habΓa encontrado a sus otros hijos, estos dos parecΓan sanos, limpios y bien alimentados. QuizΓ‘s habΓan perdido a sus padres en un accidente y no habΓa nadie que pudiera hacerse cargo de ellos. Esa parecΓa ser la ΓΊnica explicaciΓ³n vΓ‘lida para que los padres abandonaran a un par de niΓ±os claramente cuidados. Al menos fΓsicamente.
βGemelos idΓ©nticos βdijo Joss, casi sin aliento. Nunca se habΓa atrevido a esperar un regalo como este. Dos niΓ±os que partΓan del mismo Γ³vulo. Dos mitades de un todo. Esto llevarΓa los experimentos a un nuevo nivel. Y por supuesto, Γ©l les darΓa a los chicos todo lo que necesitasen para triunfar, desde luego.
La mujer a su lado, la Dra. Susan Ross, directora del hogar grupal, vigilaba de cerca a los dos niΓ±os con los brazos cruzados sobre su amplio pecho. Ellos sabΓan que estaban siendo observados: no habΓa un espejo falso, ni un vidrio unidireccional. Simplemente estaban parados fuera de la sala de juegos en donde ambos niΓ±os yacΓan desparramados, mirando fijamente hacia el falso sistema solar del techo.
La Dra. Ross claramente se preocupaba por este lugar y por estos niΓ±os. A diferencia de muchos hogares grupales que Joss habΓa visitado a lo largo de los aΓ±os, este estaba brillante y limpio, al igual que los chicos. Al entrar, todos los niΓ±os con los que se habΓa cruzado parecΓan estar bien cuidados, incluso felices. Pero a diferencia de los otros niΓ±os, la Dra. Ross no sonreΓa mientras miraba a estos dos. MΓ‘s bien, parecΓa desconcertada por ellos.
βGemelos espejo βLe corrigiΓ³ la Dra. Rossβ. Cada uno es el reflejo perfecto del otro, hasta en sus marcas de nacimiento.
Los dos no hablaban en voz alta, pero se sonreΓan y reΓan a la vez como si uno le hubiera contado un chiste al otro. Aunque no se miraban, parecΓan perfectamente sincronizados. Si uno movΓa la pierna izquierda, el otro movΓa la derecha. Lo mismo ocurrΓa con el movimiento de sus manos.
βΒΏSiempre son asΓ?
βΒΏCΓ³mo? βpreguntΓ³, su tono implicaba que sabΓa muy bien lo que querΓa decir, pero que no estaba dispuesta a vociferarlo en voz alta.
βΒΏSiempre se comunican de esta manera? Porque eso es lo que estΓ‘n haciendo, ΒΏVerdad? ΒΏComunicΓ‘ndose sin hablar? No es infrecuente en gemelos idΓ©nticos. Me imagino que lo debe ser aΓΊn mΓ‘s con gemelos espejos.
La Dra. Ross lo mirΓ³ con sorpresa.
βΒΏDe verdad crees que los gemelos pueden comunicarse telepΓ‘ticamente?
βExisten estudios βdijo Joss, cuidadosoβ. Creo en la ciencia, pero creo que serΓa arrogante de mi parte declarar que la telepatΓa es imposible entre niΓ±os que crecieron a partir del mismo Γ³vulo fertilizado. AdemΓ‘s, mΓrelos. Claramente se estΓ‘n comunicando, ΒΏNo lo cree?
La Dra. Ross los observΓ³ en silencio por un momento o dos antes de asentir con aire un forzado.
βSΓ, definitivamente se estΓ‘n comunicando.
Entonces quedaba claro. La Dra. Ross, esta mujer que amaba su trabajo y se enorgullecΓa tanto de sus instalaciones, tenΓa miedo. ParecΓa una mujer que no se inquietaba fΓ‘cilmente, pero estos dos niΓ±os claramente la asustaban. Interesante.
No asustaban a Joss. En casa tenΓa a otros niΓ±os igualmente desconcertantes, tal vez incluso mΓ‘s. No podΓa apartar los ojos de ellos mientras continuaban con su extraΓ±a pantomima de una conversaciΓ³n silenciosa. ΒΏLes gustarΓa su nuevo hogar? ΒΏSus hermanos? ΒΏSu nuevo plan de estudios? Joss ya habΓa decidido adoptarlos, incluso sin saber si realmente le pertenecΓan. DespuΓ©s de todo este tiempo, simplemente lo sentΓa.
βΒΏSu historia?
Ella dio un suspiro de cansancio, pasando de un pie al otro. Afuera hacΓa frΓo y estaba vestida tal cual como si hubiera entrado en el edificio y hubiese venido directamente a reunirse con Γ©l. Llevaba una falda larga a cuadros, un suΓ©ter de cuello alto color rojo, una chaqueta y botas de cuero marrΓ³n que desaparecΓan debajo del dobladillo de su falda.
TomΓ³ el archivo de la mesa a su lado, pero no lo abriΓ³, simplemente lo abrazΓ³ contra su pecho si de esa forma pudiese absorber toda la informaciΓ³n que habΓa en Γ©l a travΓ©s de Γ³smosis.
βSegΓΊn el asistente social que los trajo aquΓ, fueron adoptados con tan solo seis meses de edad en una agencia hΓΊngara de adopciΓ³n.
βΒΏAdopciΓ³n internacional? ΒΏLos padres no cumplΓan con los requisitos para adoptar en Estados Unidos o es que solo buscaban adoptar bebΓ©s? βCuestionΓ³ Joss.
βDifΓcil de decir. No he conocido a los padres, pero la madre es una abogada corporativa de una empresa grande y el padre es dermatΓ³logo.
Joss frunciΓ³ el ceΓ±o.
βΒΏHubo algΓΊn tipo de abuso en el hogar?
La Dra. Ross negΓ³ con la cabeza.
βNo que nosotros sepamos. Vinieron a nosotros limpios y bien cuidados. La trabajadora social, Carol, dijo que la madre pasΓ³ la mayor parte de la reuniΓ³n hablando acerca de que serΓa mejor para los niΓ±os el estar con otra persona. Dijo que incluso cuando eran bebΓ©s lloraban todo el tiempo, a menudo eran inconsolables y que estaba claro que βno les agradabaβ.
βΒΏA sus bebΓ©s no les agradaba?
La Dra. Ross asintiΓ³.
βDijo que nunca interactuaban con ella ni con su esposo. Que aborrecΓan todos los intentos de demostraciΓ³n de afecto. Que la avergonzaban a menudo al rechazar cualquier intento de ella para vincularse. Nunca la abrazaron ni le pidieron ayuda.
A Joss le sonaba como una narcisista. Pero ΒΏQuΓ© sabΓa Γ©l? Estaba criando a una familia de psicΓ³patas. Ninguno de ellos era particularmente cariΓ±oso a menos que fuera parte del plan de estudios. Uno de los componentes mΓ‘s importantes para lograr que las cosas funcionaran, era enseΓ±arles como pasara por funcionales en la sociedad. Y a veces, eso significaba enseΓ±arles cΓ³mo fingir ser corteses, amables, encantadores, divertidos, incluso como debΓan abrazar o dar la mano. Todo eso era nuevo para ellos.
βEntonces, ΒΏSe trata de una cosa de vanidad?
La Dra. Ross hizo una mueca.
βElla dijo que no sonreΓan, que rara vez hablaban y que las otras madres la juzgaban constantemente a sus espaldas mientras fingΓan simpatizar con su difΓcil situaciΓ³n.
βΒΏSu difΓcil situaciΓ³n?
βSΓ, ser madre de dos hijos que la odiaban.
A Joss se le hundiΓ³ el estΓ³mago.
βY ΒΏCΓ³mo pasaron de vivir en los suburbios a vivir en una casa grupal?
Ella vacilΓ³, pero Γ©l no estaba seguro de si era porque se trataba de algo realmente horrible o si simplemente se debΓa a que estaba dudando en contarlo. Lo que estaban haciendo era altamente ilegal. Entregar estos niΓ±os a Joss significaba esencialmente hacerlos desaparecer de esta vida y reaparecerlos unos meses despuΓ©s como dos personas completamente nuevas. Significaba reconocer que estos niΓ±os se convertirΓan en sujetos de investigaciΓ³n, aunque eso viniera con las ventajas de ser criados por un multimillonario.
Joss era bueno con sus hijos. Y es que eran sus hijos. A pesar de todos sus grandes planes de educar a estos niΓ±os para que hicieran lo que estaba en su propia naturaleza, todavΓa los amaba. QuerΓa que fueran exitosos, querΓa que superaran todas las expectativas y limitaciones que la sociedad a menudo imponΓa a personas como ellos.
La Dra. Ross finalmente hablΓ³.
βIntentaron separarlos. Pero, no... saliΓ³ bien.
βΒΏSepΓ‘ralos? βJoss repitiΓ³.
El labio de la Dra. Ross se curvΓ³ con disgusto.
βSΓ. Los padres se divorciaron, culpaban al estrΓ©s de tratar de criar a dos niΓ±os con graves problemas mentales: sus palabras, no las mΓas. DecΓan que antes de la adopciΓ³n, eran la pareja perfecta. Cuando se divorciaron, decidieron que cada uno tomarΓa a un gemelo y se alejarΓan el uno del otro como si fuera el maldito juego de gemelas βDebiΓ³ haberse dado cuenta de lo que dijo porque pasΓ³ a mirarlo fijamenteβ. Lo lamento.
Joss negΓ³ con la cabeza, agitando una mano con desdΓ©n.
βSin culpas. Eso es algo terrible para cualquier niΓ±o, gemelos o no.
La Dra. Ross hizo un sonido de burla.
βElla lo llamΓ³ una βdivisiΓ³n equitativa de activosβ.
βCristo βmurmurΓ³ Joss. ΒΏQuizΓ‘s la madre era la verdadera psicΓ³pata? β. Y ΒΏQuΓ© pasΓ³ una vez que separaron a los chicos?
La Dra. Ross inclinΓ³ la cabeza, acercΓ‘ndose mΓ‘s a la ventana.
βEllos... se volvieron salvajes.
βΒΏSalvajes? βJoss repitiΓ³ como un loro.
La Dra. Ross asintiΓ³ de nuevo, mirando a los dos niΓ±os acostados juntos, todavΓa riΓ©ndose ocasionalmente o haciendo muecas como lo harΓa cualquier niΓ±o tΓpico de seis aΓ±os.
βEn una hora o dos, los chicos se volvieron inconsolables. DespuΓ©s de unas veinticuatro horas, se tornaron violentos.
βΒΏQuΓ© tan violentos? βJoss preguntΓ³, tambiΓ©n inclinΓ‘ndose.
βMordeduras, patadas, rasguΓ±os. En dos dΓas, dejaron de hablar, dejaron de comer. Gritaban durante horas, se orinaban en el suelo, hacΓan agujeros en las paredes y araΓ±aban a sus padres. A menudo, al mismo tiempo, ambos tenΓan el mismo comportamiento.
Joss procesΓ³ esta informaciΓ³n.
βΒΏAsumo que el estado intervino en uno o ambos casos?
La Dra. Ross frunciΓ³ el ceΓ±o.
βLos padres decidieron poner a cada uno de ellos en una espera psΓquica de setenta y dos horas. Cuando terminΓ³ la retenciΓ³n, el estado, por la razΓ³n que sea, dijo que no eran un peligro para ellos ni para los demΓ‘s y ordenΓ³ su liberaciΓ³n.
Joss frunciΓ³ el ceΓ±o.
βY, sin embargo, estΓ‘n aquΓ.
βLos padres se negaron a aceptarlos.
ΒΏLos rechazaron?
βUna adopciΓ³n es un contrato legalmente vinculante. No puede simplemente negarse a tomar la custodia de sus hijos.
βParece que puedes cuando eres un abogado. La mujer afirmΓ³ que recibiΓ³ informaciΓ³n fraudulenta sobre el pasado de los niΓ±os. Dijo que la agencia de adopciΓ³n no revelΓ³ que los niΓ±os habΓan sido descuidados terriblemente durante los primeros seis meses de sus vidas, cosa que los llevΓ³ a desarrollar un grave trastorno del apego. Ella hizo que se anulara la adopciΓ³n.
Joss respirΓ³ hondo y soltΓ³ el aire. Los niΓ±os no eran desechables. No eran accesorios que podΓan ser movidos como un set. SabΓa que su indignaciΓ³n olΓa a hipocresΓa, no era como si Γ©l fuera un santo que acogΓa a los necesitados. TambiΓ©n tenΓa su propia agenda, un motivo oculto, pero eso no significaba que tratarΓa a estos chicos como tal. No significaba que no los amarΓa ni los cuidarΓa, incluso si fueran incapaces de devolver ese afecto.
βΒΏLos problemas comenzaron solo cuando fueron separados?
βAntes de eso todavΓa estaban distantes, pero los padres eran unos adictos al trabajo que los dejaron para que fueran principalmente criados por una niΓ±era. No hay forma de saber en realidad si eventualmente podrΓan haber llegado a tener algΓΊn apego a su familia. Pero, mientras los niΓ±os estaban detenidos psiquiΓ‘tricamente, la madre se enterΓ³ de que estaba embarazada y ella y su esposo decidieron darle otra oportunidad a su relaciΓ³n... sin los gemelos. Ella pensΓ³ que podrΓan terminar siendo un peligro para el nuevo bebΓ©.
Joss arqueΓ³ una ceja.
βΒΏHay alguna validez en esa teorΓa?
La Dra. Ross se encogiΓ³ de hombros.
βSe han comportado perfectamente educados en este lugar. Hacen lo que se les pide. Comparten sus juguetes, recogen ellos mismos. Ambos son increΓblemente dotados, aunque de formas completamente opuestas. Mientras no intentemos separarlos, parecen perfectamente satisfechos. Es solo que no son particularmente cariΓ±osos.
La implicaciΓ³n de la Dra. Ross era clara. No iba a permitir que Joss se llevara a uno sin el otro. No es que alguna vez se le ocurriera. Eso serΓa simplemente cruel, y Joss era muchas cosas, pero no era un hombre cruel.
βΒΏPor quΓ© estoy aquΓ, Dra. Ross? Estoy seguro de que comprende lo que estoy buscando. Es evidente que tiene conexiones poderosas si sabe a lo que me dedico, si le han informado acerca de mi investigaciΓ³n.
La Dra. Ross se volviΓ³ hacia Joss, dando un profundo suspiro.
βSi bien son inteligentes, educados y respetuosos, tambiΓ©n son definitivamente... vacΓos.
βΒΏVacΓos?
Ella le devolviΓ³ la mirada.
βNo hay nada ahΓ. Cuando los miras, te estudian. Te perfilan. Y mΓ‘s que esoβ¦ lo hacen en equipo. Pueden comunicarse telepΓ‘ticamente. Nunca creΓ realmente que eso fuera algo que los gemelos pudieran hacer, no hasta verlos a ellos. Pero, no hay ninguna duda de que hablan entre ellos.
Como si fuera una seΓ±al, los dos chicos se echaron a reΓr como si hubieran contado un chiste divertido. No prestaban atenciΓ³n a Joss y a la Dra. Ross detrΓ‘s del vidrio, pero se sintiΓ³ como si esa risa fuera para su beneficio, como si de alguna manera pudieran escuchar la conversaciΓ³n entre ellos y lo encontraran divertido. Era perturbador, por decir lo menos.
Joss los observΓ³ con atenciΓ³n.
βΒΏNo hay arrebatos violentos hacia el personal? ΒΏNo mojan la cama? ΒΏProvocan incendios? ΒΏCrueldad hacia los niΓ±os pequeΓ±os o los animales?
Ella se encogiΓ³ de hombros y luego negΓ³ con la cabeza.
βNo que hayamos presenciado. Pero tengo que advertirte. Hay algo mΓ‘s.
Un hilo de inquietud recorriΓ³ la columna vertebral de Joss.
βΒΏAlgo mΓ‘s?
Ella asintiΓ³.
βNo parecen tener ningΓΊn interΓ©s en lastimar al personal o a otros niΓ±os... pero sΓ parecen disfrutar el lastimarse el uno al otro. Pero solo el uno al otro.
Joss se sobresaltΓ³.
βΒΏQuΓ©?
La Dra. Ross mirΓ³ fijamente a los dos niΓ±os durante un largo minuto, antes de volver a mirar a Joss.
βΒΏVes la tablilla en el dedo de uno de ellos?
Joss siguiΓ³ el punto con los ojos.
βEstΓ‘s diciendo que el otro le hizo eso.
Ella asintiΓ³ y tragΓ³ saliva de forma audible.
βΒΏCIPA? βpreguntΓ³.
La insensibilidad congΓ©nita al dolor con anhidrosis era rara y venΓa con un puΓ±ado de problemas que harΓan que incluso el padre mΓ‘s atento se volviera paranoico de que su hijo fuera a saltar de un techo o a sentarse en una estufa caliente. Un niΓ±o que no puede sentir dolor literalmente no posee sentido de autopreservaciΓ³n.
βNo βdijo la Dra. Ross, sacudiendo la cabeza enfΓ‘ticamenteβ. No me estΓ‘s entendiendo. Sienten dolor... βse estremeciΓ³β. Es solo que ellos lo disfrutan.








