Prólogo.
Prólogo.
Cuando Tanjiro escuchó que habría un niño nuevo en su primaria, se alegró muchísimo ¡Al fin un nuevo compañero con el que jugar! No es que sus compañeros actuales no le agradaran, o le aburrieran, simplemente pensaba que agregar un nuevo amigo a su grupo social sería lo adecuado.
Amaba lo enormes que se veían los grupos de amigos en los animes y en los dramas que veía su madre, muy en el fondo añoraba llegar a la universidad con un grupo tan grande de amigos que tuviera que organizarlos en una agenda para almorzar con cada uno.
Así que Tanjiro hizo lo que todo niño de su edad haría cuando escuchaban qué vendría un nuevo amigo a su salón, preparó algunos dibujos, llevó sus mejores juguetes en la mochila, compro algunos caramelos para compartir y llevó su lonchera más bonita con el objetivo de que este fuera un tema de conversación.
Le habría encantado incluso hacer una pancarta como las personas de los aeropuertos, pero…
—No puedo creer que acepten niños así en la escuela, ¿deberíamos poner una queja?
El primer rumor vino de la señora Matsuda, la mamá de uno de sus compañeros.
Los adultos tenían la manía de hablar delante de los niños cosas que creían “qué no entendían”, pero que los niños escuchaban e interpretaban a su manera.
— ¿Y con quien se supone que nos vamos a quejar? —Habló la señora Kinomoto — Escuche que vive con su abuelo, no es como que sus padres se preocupen por mandarlo a otra escuela.
—¿Y es que, qué escuela quiere tener un niño como él? ¡Es un arma biológica!
Kamado no sabía lo que era un arma biológica, pero sonaba a algo peligroso, algo que debía evitar a toda costa.
Así que decidió que quizá lo mejor era no acercarse mucho.
Sin embargo, los rumores no hacían más que continuar creciendo:
—Yo escuche que su papá está en la cárcel —Dijo uno de los “niños grandes” en el recreo, cuando todos se preparaban para recibir al nuevo estudiante una semana antes de su ingreso — ¿Sabes lo que dicen? Que su papá lo…
—¡Cállate! — Gritó la chica con la que hablaba, mirando a Inosuke y Tanjiro, quienes se habían quedado callados para escucharlos mientras fingían dibujar con gises en el suelo —Hay niños pequeños.
—Da lo mismo, se enteraran eventualmente —Renegó, como si se burlara — Si su papá está en la cárcel y el mocoso es un sidoso de mierda, no es muy difícil sacar conclusiones de que es lo que pasó.
Para sorpresa de Tanjiro, incluso Inosuke se quedó callado, fingiendo que aquella conversación era ajena a él, aunque supo, por una conversación posterior, que la palabra “sidoso” se había quedado clavada a su mente como un jodido clavo ardiente.
Conforme la fecha de ingreso del nuevo estudiante se acercaba aquellos rumores no hacían más que crecer y crecer.
—Yo escuche que su papá lo vendía con sus amigos y que incluso ahora que vive con su abuelo esos hombres aun le envían regalos, por eso a su familia no le falta nada.
—¿En serio escuchaste eso? ¿Y no han dicho nada de su madre? ¿O es que también está en la cárcel?
—Oh no, ella era una drogadicta, dicen que lo abandonó cuando descubrió que era un sidoso —La chica soltó una carcajada —Nadie quiere tener a un hijo enfermo, no puedo juzgarla por querer irse.
—¡No digas eso! ¡Es cruel que una madre abandone a sus hijos aunque estén enfermos!
El pelirrojo no sabía qué significaba la palabra “Sidoso”, solo sabía que aquel chico era uno, y que eso lo convertía en alguien peligroso biológicamente, alguien de quien mantenerse alejado.
Y, cuando la noticia de que ese chico había entrado a la escuela en el salón junto al suyo llego a sus oídos, Tanjiro supo que había tomado la decisión correcta al no acercarse.
—El día de hoy se integra a nuestra plantilla escolar el estudiante Agatsuma Zenitsu —Dijo el director, hablando por los parlantes del salón, por el alboroto en el pasillo supo que el director muy probablemente estaba en el salón contiguo, haciendo la presentación en vivo y en directo del nuevo estudiante — Zenitsu es VIH positivo, el día de hoy sus maestros les darán una clase especial sobre esta condición para que sepan los cuidados que deben tener al estar con él, esperamos que todos sean amables.
Pero nadie fue amable.
Tanjiro no sabía lo que era el VIH o el SIDA hasta ese día.
Su maestra se encargó de hablarle al respecto, de que se contagiaba a través de relaciones sexuales, de la piel, de la saliva, del tacto. Aquel chico podía contagiarlos en cualquier momento si no tenían cuidado al jugar con él o al usar sus mismos utensilios al comer, incluso compartir comida era peligroso.
—Pero si se contagia al tener sexo —Dijo Kanao, con las mejillas sonrojadas, alzando su manita sobre las de los demás estudiantes —¿Significa que él ya…?
—Eso no nos concierne —Dijo la maestra, pero todos pudieron notar que estaba ansiosa por cambiar de tema — solo tengan cuidado, y sean amables, no hagan este tipo de preguntas, debe ser un tema incómodo de contar para él también.
“Definitivamente debe serlo” pensó Kamado recordando las palabras que decían en los pasillos los niños grandes.
No pudo evitar que una terrible sensación de lástima se asentara en su estómago. Zenitsu tenía 7 años, al igual que él, y ninguna persona en aquella escuela lo veía como la víctima de un abuso, lo veían como un posible foco de infección del cual mantenerse alejados. Aquello era tan terrible que Tanjiro prefirió no pensar mucho en ello después de unos días.
Pero pronto el pelirrojo se dio cuenta que había sido demasiado optimista al creer que las personas se mantenían alejadas del niño tanto como él quería hacerlo.
—¡Ey! —Grito Inosuke empujándolo —¡No hagas trampa!
—¡No hice trampa! —Chillo — ¡Debes aceptar la derrota! ¡Mi papá dice que…!
—¡Tu papá no está aquí! — Dijo el azabache haciendo un puchero —¡Si lo estuviera sabría qué el tonto de su hijo esta haciendo trampa!
Tanjiro abrió la boca para defenderse ¡Él no necesitaba hacer trampa para ganar el juego de Kagome, ¡Eran solo dos personas! ¡Era obvio que siempre sería Inosuke quien estaría detrás de él! Pero no alcanzó a decir nada, junto a ellos pasaron Aoi y Kanao corriendo.
—¿Qué pasa? —Pregunto, ambas niñas parecían a punto de ponerse a llorar, las dos pasaron junto a ellos sin detenerse, volteando la mirada solo para decir:
—¡Están golpeando al niño nuevo!
—¡Unos niños de 5to año! —Terminó Aoi, corriendo determinadas en busca de un maestro.
—¿5to año? —preguntó Inosuke levantándose del suelo de un salto — ¡Pero esos niños son de 10 años! ¡¿Por qué golpearían a alguien más pequeño que ellos?!
Kamado sintió una punzada de ira en el estómago ¡Era una regla de hombres! ¡No golpeas a alguien más pequeño que tú! ¿Es que el papá de esos niños no les enseñaba nada?
—¡Tenemos que ir a ayudar! —Dijo, comenzando a correr, agradeciendo haber usado ese día sus tenis rojos que lo hacían correr más rápido —¡Debemos ayudarlo!
Hashibira corrió detrás de él casi en automático
—¡No robes mis ideas, Gompachiro! ¡Yo quería ayudar desde antes!
Sus pasos resonaron en el pasillo, contrastando con el sonido de los gritos y el llanto que se acrecentaba conforme más y más se acercaban.
—¡Ahí están! —Grito Inosuke señalando al frente, a una multitud de niños rodeando algo. —¡¿Por qué hay tanta gente viendo?!
Tanjiro no respondió, se dedicó en cuerpo y alma a intentar entrar en aquel mar de niños, moviéndose sigilosamente entre los espacios entre sus brazos o sus piernas, hasta llegar al centro de la circunferencia de niños.
—¡Levántate, cabrón! — Gritó uno de los niños mayores en el centro, de espaldas a Tanjiro, pateando a algo (o alguien) en el centro —¡Qué te levantes!
Lo siguiente que ocurrió no fue el movimiento más inteligente del pelirrojo, ni lo más racional, pero de lejos fue lo más valiente que había hecho nunca.
—¡Déjalo en paz! —Grito, lanzándose en una tacleada digna de Jonah Lomu hacia el niño, logrando desbalancearlo lo suficiente como para que tropezara hacia el frente.
—¡Quítense ustedes también! —Escucho el grito de Inosuke atrás de él, sonrió satisfecho al saber que su amigo estaba luchando a su lado.
Se apresuró a moverse, empujando al chico que renegaba en el suelo, poniéndose frente al ovillo en el suelo que presumía ser un niño de su edad, extendiendo los brazos como un maldito animal protegiendo a sus crías.
—¡No se atrevan a golpearlo o se las verán conmigo! —Gritó, sintiendo que temblaba de coraje, escuchando al niño tras de él toser un par de veces antes de volver a hacerse bolita en el piso
—¡Y conmigo también! —Grito Inosuke acercándose a su lado, empuñando un lápiz como si fuera una navaja —¡Si se atreven a acercarse les sacaré los ojos!
—¡¿Cómo se atreven malditos mocosos de mierda?! —Grito el chico al que Tanjiro tiro —¡Ese bastardo tosió cerca de mi! ¡Podría haberme contagiado el hijo de perra!
—¡Ve a la enfermería entonces! —Exclamó el pelirrojo —¡No puedes golpear a un niño más pequeño que tú!
—¡Hasta yo sé eso! —Chillo el azabache —¡Métanse con alguien de su tamaño, bastardos!
Tanjiro vio como los otros dos niños se acercaban a ellos en un claro intento de quitarlos de en medio, rápidamente ambos pusieron poses defensivas, tratando de volverse lo más firmes que pudieran para evitar que los movieran de su posición como escudo humano.
Pero para su suerte…
—¡Una maestra viene para acá! —Chillo una niña, que se veía casi tan alta como los niños grandes, quizá era incluso su compañera —¡Vámonos!
—¡Mierda! —Chillaron los niños.
—¡Esto no se va a quedar así! — grito el niño que pateaba comenzando a correr.
Y aquello fue casi mágico, la multitud comenzó a dispersarse en menos de 3 minutos.
Pero la maestra nunca apareció.
Ninguno de los dos entendió si aquello había sido una mentira por parte de la niña que anunció la llegada de la maestra, o si la maestra en efecto iba en camino y a último momento decidió que no valía la pena, pero más pronto que tarde se dieron cuenta de que estaban solos en eso.
—No parece que vaya a levantarse solo —Dijo Inosuke mirando al ovillo en el suelo, completamente cubierto con sus brazos, con las piernas protegiendo su estómago. Una auténtica “bolita humana”.
—Yo tampoco querría levantarme si me patearan así — dijo el pelirrojo, arrodillándose junto al niño, dándole unas palmaditas cariñosas en sus manos — Oye, está bien, somos amigos, no vamos a hacerte daño.
Trato de que sus palabras fueran pronunciadas con cuidado, con ese tono de voz que usaba su madre para rescatar animalitos indefensos de la calle.
Y cuando el niño comenzó a estirarse sobre el suelo, supo que había funcionado, pero….
“Ooohhh… cielos” pensó, sintiendo que su respiración se quedaba atorada en su garganta.
Aquellos ojos dorados como el oro, aquel cabello amarillo como los rayos del sol, aquella piel rosada como las cerezas, aquellos labios rosas cual pétalos.
En ese momento Tanjiro supo que jamás había visto un niño, o una niña, tan hermoso como aquel.
Y es que no solo era hermoso. Era precioso, casi como la representación de esos dioses y ángeles qué había visto en su clase de mitología.
—G-Gracias. —Susurro el niño, limpiándose las lágrimas con la manga de su suéter —P-Perdón por los problemas que les cause…
Kamado abrió la boca, deseando responder, deseando decirle que estaba bien, que lo había hecho como un simple acto de buena voluntad, pero las palabras no salieron.
Y es que la voz de ese niño había tenido un efecto extraño en su ser. Como si le apagará el cerebro, como si le impidiera respirar.
—¡No fue ningún problema! —Grito Inosuke —¡Pero no dejes que te golpeen! ¡Debes defenderte!
—L-Lo intente —Se disculpó el niño, fue entonces que Tanjiro se dio cuenta que seguía agachado junto a él, se apresuró a levantarse como un resorte y le extendió la mano. Pero el rubio negó con la cabeza, levantándose solo —P-Pero eran más fuertes que yo y…
—¿Por qué te estaban golpeando? —Pregunto Tanjiro, aliviado de al fin poder usar su voz — ¿y porque nadie te defendió? ¿Tus amigos corrieron por ayuda?
La mirada del niño se ensombreció, bajando la mirada y comenzando a jugar con el borde de su camisa.
—Yo… tosí muy cerca de él, y pensó que podría contagiarlo…
—¿Contagiarlo? —Inquirió Inosuke, burlándose —¡¿Ese bastardo le tiene miedo a un resfriado?! ¡¿Se puede ser más…?!
—N-No… —Negó el rubio —No es al resfriado a lo que le tiene miedo… —Alzó la vista, mirándolos a los ojos con una expresión de dolor —Sino al VIH… yo… soy Agatsuma Zenitsu… soy el estudiante con VIH qué ingresó hace una semana…
Aquello fue como un balde de agua fría cayéndoles directamente en la cabeza.
Tanjiro sintió que se mareaba. O sea que ese hermoso niño no era otro que el “Sidoso” del que todos hablaban. El chico que había sido abusado por su padre, cuya madre era drogadicta, que había sido abandonado con su abuelo después de su diagnóstico.
Ese niño había vivido más dolor en sus 7 años de vida que ellos dos juntos. Y que muchos padres de familia a lo largo de toda su existencia.
Y definitivamente no era nada de lo que Kamado esperaba.
No era alguien que pareciera una maldita arma biológica.
Era un niño común. Que lloraba cuando lo golpeaban, que sangraba si lo lastimaban, que se avergonzaba cuando decías algo que le provocaba dolor.
—E-es… —Continuo Zenitsu, con las mejillas rojas —Es por eso que nadie me defendió, nadie se acerca a mi por miedo a que los contagie de…
—¡Nosotros seremos tus amigos! —Grito Tanjiro dando un paso al frente —¡Y te defenderemos si alguien te golpea! ¡Los dos sabemos pelear muy bien! ¡¿Verdad Inosuke?!
Y las mejillas del azabache se encendieron en rojo, claramente orgulloso.
—¡Pero claro que se pelear! ¡Yo mismo podría haber golpeado a todos esos niños solo si quisiera!
—Está decidido—Sentenció Tanjiro —A partir de ahora tú y nosotros…
—No. —Hablo el rubio —No es necesario…
—Pero nosotros…
—No. —Continuo —Ya hicieron suficiente por mi, se los agradezco.
Y dicho eso, el niño hizo una temblorosa reverencia, alejándose caminando, aun cojeando, mientras se limpiaba las lágrimas.
—¿Qué mosco le picó? —Inquirió Inosuke.
Tanjiro tampoco lo sabía ¡Aquello había sido anticlimático! Zenitsu se había ido así como así, como si su conversación no fuera importante, como si quisiera escapar totalmente de la situación.
El pelirrojo trato de no pensar mucho al respecto. Después de todo, la escuela era pequeña y volverían a rencontrarse tarde o temprano.
Pero aun así no pudo evitar pensar en lo agradable que hubiera sido que ese niño aceptará su oferta de amistad.
ﮩ٨ـﮩﮩ٨ـ♡ﮩ٨ـﮩﮩ٨ـ
Tanjiro no podía apartar su vista de él. Lo miraba en todos lados, en los pasillos, en el almuerzo, por la ventana cuando Zenitsu tenía educación física. En la entrada, en la salida.
Y es que Agatsuma llamaba poderosamente su atención de una forma tan irracional que incluso daba miedo. Llegó un punto en que Tanjiro pensó que tenía poderes paranormales que lo ayudaban a detectar la presencia de ese niño en todo lugar.
Aquella obsesión se volvió aún peor cuando Zenitsu comenzó a evitar cualquier intento de acercarse de su parte.
Pero Kamado era necio como una maldita mula cuando se proponía algo.
Y se había propuesto ser amigo de Agatsuma Zenitsu sí o si. Por lo que haría cualquier cosa para obtener su objetivo, no importaba que afectará a Inosuke en el proceso.
—¡Zenitsu! — Exclamó Tanjiro, feliz de ver al rubio a lo lejos.
Inosuke era arrastrado por su amigo, quien no le permitió comer a su hora bajo la excusa de “Comer los tres juntos” en la azotea de la escuela. Inosuke normalmente no tenía problemas con esperar un poco para comer. Pero “un poco” eran a lo mucho 10 minutos. No 25 malditos minutos mientras buscaban por toda la escuela al maldito mocoso de mierda quien parecía esconderse.
Así que cuando al fin lo encontraron Hashibira se sintió probablemente más feliz que Tanjiro al verlo ¡Al fin podría comer! Honestamente había estado a punto de morder a alguien.
Pero…
—Qué bueno que te encontramos —Dijo Kamado con las mejillas sonrojadas, probablemente de correr, pensó el chico casi saboreando su almuerzo — Te buscamos por todas partes ¿Quieres almorzar con nosotros? Vamos a ir a la azotea y…
—Ya comí —Agregó el chico mientras metía una pastilla a su boca y tomaba agua rápidamente, para después voltear e intentar irse, pero Tanjiro, necio como una mula, no podía permitir un no como respuesta después de estar esperando 25 minutos, por lo que se apresuró a caminar a su lado.
—Un postre siempre le viene bien a alguien —Dijo el pelirrojo —Ni a mi ni a Inosuke nos gusta el pudin, podemos darte el nuestro si nos acompañas.
¡¿CÓMO QUE NO LES GUSTABA EL PUDIN?! El jabalí era capaz de matar por un buen pudin con caramelo ¡Y eso Tanjiro lo sabía! ¡¿Por qué mentía tan descaradamente?!
Pero ni siquiera una promesa tan sustancial pareció hacer que ese pequeño rubio de ojos dorados cediera ni siquiera mínimamente.
—No, muchas gracias —Dijo, con una media sonrisa falsa, fue entonces que Inosuke se dio cuenta que tenía aún algunos moretones de la golpiza qué le dieron hacia unos días — en realidad no me gusta el pudin.
Y con eso el chico se fue.
Por un momento Inosuke noto como su amigo hacia un pequeño y casi imperceptible puchero, regresando con él con pasos cortos y lentos.
—Supongo que tendremos que comer solo nosotros dos.
Ese día Tanjiro regreso a casa con pudin en la cara. Inosuke en un arranque de ira provocado por tener que esperar casi media hora para comer, para absolutamente nada decidió que aquello estaba totalmente proporcionado con su nivel de estrés.
Las siguientes cinco veces ocurrió lo mismo, el pelirrojo lo obligaba a esperar para comer, buscaban a Zenitsu en toda la escuela, lo encontraban saliendo de alguno de los baños (Inosuke tenía la teoría de que Zenitsu comía en el baño) y después huía de ellos.
Zenitsu no comía con ellos. Pero la realidad era que no comía con nadie.
—Su saliva es peligrosa —Escuchó decir a una niña mientras compraba en la cafetería — ¿Te imaginas? Si alguna de nosotras tomará por error de su jugo o mordiera lo mismo que él…
—¡Dios mío qué asco! —Exclamó su compañera —No digas eso, es horrible solo pensarlo.
Inosuke entendió entonces que ese niño necesitaba amigos urgentemente.
O un asesor de imagen.
Realmente eso de tener saliva tóxica le parecía genial, como los aligátores. Así que entendía un poco porque Kamado insistía tanto en acercarse a ese niño.
Luego de que Tanjiro se rindiera con el tema del almuerzo siguió el tema de la salida de la escuela.
—¡Zenitsu! —Grito Tanjiro luego de esperar media hora a que el niño se dignara a salir — Te estábamos esperando ¿Vamos juntos a casa? ¿Tu por donde vives…?
Pero el rubio siquiera lo escucho, se miraba tan cansado, bostezando y con aquellas ojeras tan pronunciadas que ni Tanjiro ni Inosuke se atrevieron a insistirle mientras el niño se subía a un auto negro donde un hombre muy bajito conducía. El anciano era tan pequeño que apenas se veía a través del parabrisas del auto.
—Tsk — chasqueo la lengua Tanjiro, visiblemente decepcionado — Vienen por él, tendremos que buscar otra forma de acercarnos…
Y comenzó a pensar, con esa pose chistosa que ponía recientemente: mano en el mentón, y labios fruncidos en una mueca chistosa.
Su intento más desesperado fue llevar a Inosuke por cada uno de los malditos clubes escolares, preguntando uno a uno si Agatsuma Zenitsu era parte del equipo.
—No, no tenemos a nadie con ese nombre — Decían una y otra vez los capitanes del club — ¿Quieren inscribirse?
La realidad es que Tanjiro no quería unirse a ningún club. Lo único que quería era acercarse a ese niño. E Inosuke lo sabía.
—¿Tienes otra idea? —preguntó el azabache con las manos en la cabeza — Parece que en cuanto terminan las clases se va a casa, no quiere comer con nosotros, no quiere ir a casa con nosotros… ¿Por qué no nos rendimos y ya? No quiere ser nuestro amigo.
Pero Tanjiro solo chasqueó la lengua.
—No se me ocurre nada —sentenció, caminando rápidamente — ¡Pero encontraré la forma de que sea nuestro amigo! ¡Así que sé paciente!
Inosuke chasqueó la lengua. No quería ser paciente. Pero si Tanjiro quería ser amigo de ese niño y creía tener oportunidad para ello, pensó que algo bueno tenía que tener, además de su saliva tóxica.
Por que ¿Quién no quiere tener un amigo con saliva tóxica? ¡Sonaba como un X-Men!
Al fin tenemos este hermoso ff mis amores!! Jsjsjsjjss de verdad este ff me emociona muchísimo, esta sin duda hecho con muchísimo amor
Ahora bien, se que todas tienen la pregunta de “¿Cómo Zenitsu adquirió el VIH?”, sin embargo mis amores, esta pregunta no la puedo responder, ya que es parte de la trama romántica de estos dos (Qué Tanjiro lo descubra, pues), así que nos tocará enterarnos junto al Tajin jajajja
Ahora mis amores, es perfectamente seguro tocar y en general convivir con una persona que vive con VIH+, incluso con SIDA, ya que las maneras aquí mencionadas (tocarlo, comer de los mismos alimentos, toser sobre alguien) no son realmente formas de contagio. Si hay mucho estigma y prejuicios sobre esto, y si hay gente que definitivamente no quiere tocar a una persona con VIH y se vuelven muy desagradables.
La discriminación que está sufriendo Zenitsu si esta basada en las vivencias de personas reales, lo cual es muy triste mis amores.
Pero todo mejorará para mi bebé, ya verán jsjsjsjjs
Espero que esta historia les guste!!!
Próximo capítulo: 26 de septiembre (tenemos actualizaciones semanales de nuevo!)
Con amor
Dulce de Luna