Prólogo: Blake Belladonna (+18)
Prólogo: Blake Belladonna (+18)
Un caos violento se había producido en los terrenos de la familia Schnee. Fuego y humo se propagaba como pólvora.
Enemigos invadían el lugar y personas con derecho de proteger a los Schnee combatía. Cada bando lastimaba y mataba a quienes veían como enemigos.
Otro grupo que invadían fueron más rápido para ingresar a la mansión Schnee. Eliminando fácilmente gentes inocentes que trabajan como sirvientas y mayordomo.
Algunos tuvieron el objetivo de matar a la familia que consideraba como enemigo público dentro de su organización criminal conocido como White Fang.
Y dentro de ellos.
Había uno que reprochaba con asco las decisiones de su nuevo líder. Si no fuera porque su padre había decidido convertirse en el mandatario de Menagerie. Esto nunca hubiera ocurrido.
Ahora la organización que había crecido para un bien mayor para que los Faunos sean aceptado, se encontraba muy lejos de ese ideal.
Saqueando trenes que pertenecían a la Compañía Schnee Dust. Y ahora mismo…
Estaban en la Ciudad de Atlas para eliminar con la Familia Schnee.
Y era algo que no iba a permitirlo.
—¡Quienes son! ¡Y porque están lastimando a mi familia!
Él. Renard Belladona.
Actualmente estaba viendo a una niña albina de unos doce años. Una edad que tiene su hermana menor, Blake. Siendo rodeadas por cuatro miembros del grupo que fue enviada en acabar con la vida de la hija menor de Jacques Schnee.
Weiss Schnee temía por su vida. No había escapatoria en su situación, nadie estaba llegando a su habitación para salvarla. Su vida estaba por ser tomada por estas personas que ocultaban su rostro con una máscara de animal.
Solo mirando con desesperación cuando ellos se lanzaron al frente para acabar con su vida.
Sin cerrar los ojos, y por una extraña forma de pensar se había percatado que faltaba uno de los cinco miembros que había forzado en entrar en su habitación. Pero no importaba con esa persona, tal vez no había decidido en participar con acabar con su vida y solo miraría su muerte.
Era la conclusión lógica que había llegado para una niña de doce años.
¡Corte! ¡Corte! ¡Corte!
Una rápida secuencia de un arma afiliada moviéndose llegaba a sus ojos. El arma brillaba en un fuerte color plateado por la luz que se filtraba del exterior. Sangre manchaba esa cuchilla de las personas que habían muerto en las manos de esa persona desconocida.
Lo vio arrodillarse y tomar signos vitales de los caídos. Mientras revisaba cada cuerpo muerto, limpiaba su cuchilla con la ropa de los muertos.
Su joven cuerpo se estremeció de miedo. La máscara negra con un diseño de zorro se fijaba en ella. Lentamente viéndolo acercarse. Su cuerpo reacciono en retroceder sin moverse mucho, su cuerpo había chocado con la pared de su habitación. Sin permitirle escaparse.
Un llanto ahogado con ganas de liberar se contenía en su garganta. No quería enojar a esa persona. Si había matado a sus compañeros por decisión de salvarla, es mejor no hacer una escena que podría hacerlo cambiar de decisión.
—Hmph… Weiss Schnee.
Ella escucho su voz. Descubriendo que era un chico y por el timbre de su voz, no debería ser un adulto en este momento.
Un pequeño temblor sacudía su cuerpo. Al ver a esa persona arrodillándose y extendiendo su mano para quitarse su máscara. Viendo a un chico adolescente de uno aproximado entre quince o dieciséis años. De cabello negro y ojos dorados.
Fue una sorpresa descubrir su apariencia y también su decisión de revelarlo a ella.
Y en sus ojos dorados se podía descubrir su rasgo como fauno de tipo felino.
No sabía cómo reaccionar por la acción del chico. Estaba acariciando su cabeza de una forma fraternal. Como si el fuera su hermano mayor, y ella su hermana menor.
—Tienes derecho de odiar mi raza. Incluso de odiarme. Una acción como esta no tiene perdón. Buscábamos un mundo ideal donde los Faunos sean aceptado, pero lamentablemente… ese ideal se ha ido para siempre.
No respondió. Observaba cada acción de él por una extraña curiosidad.
Levantarse y caminar lentamente. Mirando la ventana donde se podía ver la situación trágica de su hogar.
—Ya es momento de abandonar a este grupo criminal. Fue una mala idea que papá dejara su puesto como líder.
Con una calma intrigante, él se alejaba de su habitación.
—¡Renard! ¡Ya mataron a la hija de Jacques Schnee!
Una voz animada llegaba a sus oídos. Descubriendo el nombre de ese chico. No había pasado un segundo para escuchar un grito moribundo de la persona que dijo su nombre.
Con miedo y algo de valentía decidió levantarse para caminar a la entrada de su habitación.
Pasos temblorosos, pero con determinación de mirar lo que había al otro lado. Sus piernas perdieron fuerza luego de mirar la escena pintoresca de rojo en el pasillo de la mansión.
Varios cuerpos muertos hacían un camino de inicio a fin del pasillo. Personas que ella misma conocía desde que tenía memoria. Que lamentablemente estaban muertas.
—¡Aaaahhhh!
Un fuerte llanto llenaba el pasillo. Un llanto de dolor que llegaba a los oídos de Renard.
Sus orejas de gatos se movían luego de escuchar la voz de esa niña llorando.
—Tienes derecho de odiar a los faunos… Weiss Schnee.
Es lo que podía decir por la situación trágica de ella. Mientras él eliminaba con la vida de algunos de White Fang que tenían como objetivo de eliminar con la esposa de Jacques Schnee: Willow Schnee. Y su hijo menor, Whitley Schnee.
Era un alivio para él de no seguir matando a más personas que había considerado sus compañeros. No había un grupo para eliminar a Winter Schnee. Porque ella no se encontraba en esta casa.
Luego de eliminar a los grupos de faunos se hizo uno con la oscuridad. Sin ser visto por nadie, caminaba lentamente en la nieve que cubría todo Atlas.
Sin mirar atrás, siguió avanzando. Ellos no serían tan tontos de continuar luego de descubrir a muchos integrantes muertos.
Se iban a retirar. Y los tres miembros de la familia Schnee sobreviviría.
••
Luego de un largo viaje que había durado algunos días. Había regresado a Menagerie.
Un respiro hondo en este lugar hizo efecto de nostalgia. Extrañaba su hogar.
Caminando por otro camino que no llevaba a la ciudad. Pasando por varios árboles y una gran distancia que tenía que recorrer para ubicar su casa.
Aunque era un joven de quince años. Había decidido marcharse de la casa de su padre. Una decisión que nunca se arrepentía.
Un levantamiento de cejas se reflejaba en su rostro. Estaba cerca de llegar a su casa cuando de lejos estaba viendo a tres personas sentados en el sillón de madera a la vista del pequeño lago.
No podía confundirse con quienes eran.
Su mamá, su papá y su hermana menor.
Por suerte. Se había detenido varias veces para tratar con sus heridas. Ya no tenía vendaje en sus cuerpos que podría accionar el botón de preocupación en ellos.
Las orejas de gatos en ellos se movieron al escuchar sus pasos.
Mirando con felicidad su regreso.
—¡Mamá, papá, Blake!
Levantando su brazo y moviéndola en forma de saludo. Viendo su sonrisa brillante.
—Um…
Un pequeño borrón negro se movía en zis zas. Llegando y golpeando su cuerpo que hizo que ambos cayeran al suelo verdoso.
—¡Jaja! ¡Ha pasado un tiempo, Blake! ¡Veo que me has extrañado mucho!
La cabeza de Blake se movía con rapidez en su pecho, escuchando también su fuerte respiración en él. Estaba olfateando su olor.
—¡Renard! ¡Dime! ¡Los White Fang hicieron algo increíble esta vez!
Sus ojos brillaban. Conocía la historia de White Fang de sus padres, incluso de él. Pero la historia de ese White Fang ya no era la misma.
Una pequeña risa de nerviosismo salía de sus labios. No había forma de responder con la verdad. Tendría que inventar una historia creíble.
—Los White Fang mostraron una hazaña increíble. Eso es muy seguro.
Aunque para mal.
—Dejemos de lado White Fang. Dime los resultados de tu entrenamiento.
Blake abrió la boca para responder, pero la respuesta de su padre interrumpió sus palabras.
—¡Oh! ¡Ella se está haciendo cada vez más fuerte, Renard! ¡Estoy seguro de que dentro de cinco años se hará más fuerte que tú!
—¡Se escucha genial eso!
Una sonrisa larga crecía en padre e hijo.
—Relajados. Blake está desarrollándose a su manera. No intenten con entrenamiento brutales en ella. Mejor lo digo ahora, ni se les ocurras devuelta en eso.
Los ojos peligrosos de su madre no daban señales de retroceder por el entramiento de Blake. Especialmente por el crecimiento en su hija.
—Bueno.
Padre e hijo se rascaron el cuello. Retrocediendo por la mirada feroz de Kali Belladonna.
—Hmph. Como te ha ido esta vez, Renard.
—Más de lo mismo.
Kali y Ghira reaccionaron con seriedad. Conocía la verdad de lo que estaban haciendo White Fang bajo las órdenes de Sienna Khan.
—¿Y esta vez que decidiste?
Pregunto su padre con seriedad.
—Descansar por un largo tiempo.
—Piensas viajar devuelta con ellos.
Era una pregunta valida de su madre.
—Por el momento, ya no. Pensaba viajar a diferentes lugares. Tal vez pelear con los Grimm y salvar pueblos desprotegidos. Suena muy heroico eso.
Una pequeña sonrisa crecía en sus labios. Al menos su hijo había decido en abandonar White Fang.
—¿Mm? ¿Renard va a abandonar a White Fang?
Blake se encontraba curiosa por la decisión de su hermano mayor.
—Claro —acaricia su cabeza—, sería más genial si me convierto en un cazador y estoy por ahí ayudando a pueblos desprotegidos. Creo que tendría un mejor cambio para nosotros los faunos.
Un pequeño escenario imaginario se dibujaba en la mente de Blake. Las palabras de su hermano se escuchaban muy heroico.
—Eso de seguro tendría un impacto muy fuerte para nosotros.
Dijo su padre. Su mamá estaba de acuerdo con eso.
—¡Así que Renard se convertirá en un héroe!
—Ja, ja. No creo que pase eso, Blake.
Estaba feliz de regresar con su familia.
—Aquí sigue estando igual de bien. Me alegro por eso. Si no fuera por papá, este lugar no sería como es ahora.
—Me esfuerzo lo suficiente para que nosotros los faunos sigamos viviendo cómodamente.
—Dejemos la conversación para ya mismo. Renard de seguro no ha comido algo decente. Deja que mamá se encargue de eso.
—Tienes razón. Gracias, mamá.
Sin decir algo más. Caminaron a la casa de Renard. Con Blake sentada en los hombros de él.
••
Se encontraba relajado.
Una larga conversación con sus padres y su hermana menor. Había calmado su mente.
Risas calmadas y armoniosas dentro de su casa estaban por terminar.
—Bueno, hijo. Es momento de regresar a mi rol. Nos vemos otro momento cuando decidas regresar e integrarte con los demás.
—Es muy seguro que si andaré en la ciudad. Debo comprar muchas cosas.
Su papá se levantó de la silla, siendo seguido por su mamá. Pero Blake no lo había hecho.
—Me gustaría quedarme un tiempo viviendo con Renard.
Fue lo que dijo su hermana.
No viendo algún problema lo había aceptado. Su mamá pregunto.
—¿Y tú Renard?
—Mm. No veo nada malo. Estuve dos meses sin regresar aquí.
—Si ya está decidido nos retiramos.
Renard camino detrás de ellos, llegando a la puerta de su casa para verlos caminar y avanzar entre los árboles.
—No había imaginado que extrañaba escuchar las voces de ellos.
Cerrando los ojos con una sonrisa mientras volvía a ingresar a su hogar, cerrando las puertas de su casa.
Con pasos tranquilos avanzaba hacia el comedor, esperando de que podía hablar con Blake el resto del día.
Se quedo quieto al momento de pasar el umbral del comedor. Su hermanita había comenzado a desvestirse sin saber porque lo hacía.
—Ya regresaste, Renard. Eso significa que mamá y papá se alejaron lo suficiente.
—Eh… Blake… porque te desnudas.
El rostro confundido de Blake daba un mensaje de algo que había olvidado.
—¿Acaso olvidaste que me prometiste que haríamos cosas de adultos cuando regresaras?
—Huh… ¿Yo hice eso?
Blake asintió con un movimiento suave de cabeza.
—Si, lo hiciste. Incluso he estado leyendo varios libros para adultos. He leído lo suficiente para entender lo que significa tener relaciones sexuales. Entonces, Renard. ¿Estás listo para tener sexo conmigo?
Ella levanto su camiseta blanca por encima de su pecho, mostrándole su pecho pleno y sus pequeños pezones rosados. Sus manos bajaban lentamente su ropa interior.
—Porque yo sí estoy lista para tener sexo contigo.

Abrió su boca y estirando su lengua.
Su polla palpito de repente por lo erótica que se veía su hermanita.








