Rey Carmesí by Beru Chibi at Inkitt
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Rey carmesí

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Summary

Léanlo XD

Status
2d ago
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4
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n/a
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18+

Prólogo | Acto 1 : Vida y muerte

El sol del mediodía caía a plomo sobre los patios de la Academia Shujin, convirtiendo el asfalto en una superficie que quemaba a través de las suelas de los zapatos. Los gritos lejanos de los clubes deportivos y el murmullo constante de estudiantes en los pasillos exteriores formaban un ruido de fondo que le mantenía nervioso.

Pero detrás del edificio de ciencias, en una estrecha esquina. Un chico de cabello negro se detuvo junto a un pilar de concreto, respirando con dificultad. El corazón le latía con tanta fuerza que le dolía el pecho. Tenía las manos sudorosas y el estómago revuelto. No quería hacerlo. Cada fibra de su cuerpo se negaba. Pero ya no tenía opciones.

Habían retenido sus cosas. Su mochila, su teléfono, incluso la llave de su apartamento. Y la amenaza había sido clara: si no traía la billetera de ese chico antes del final del almuerzo, lo que le esperaba sería mucho peor que los golpes de siempre.

Tragó saliva.

Delante de él, de espaldas a el, enfrente de una máquina expendedora, estaba el objetivo.

Era alto. Demasiado alto. La sudadera roja con la capucha subida le cubría por completo la cabeza y parte del rostro, dejando solo visible la nuca y un poco de cabello rojo intenso que asomaba por los bordes. La espalda ancha y la postura relajada transmitían una tranquilidad que a el le resultó casi ofensiva. Como si el mundo no pudiera tocarlo.

Kenta sintió que las piernas le temblaban.

-¿Por qué tuvo que ser él...?

No había tiempo para pensarlo. Si dudaba un segundo más, no lo haría.

El chico de la sudadera roja sacó la billetera del bolsillo trasero del pantalón con un gesto distraído, probablemente para comprar algo de la máquina. Ese fue el momento.

El chico corrió.

No pensó. Solo corrió. Sus zapatos golpearon el suelo con un ruido seco y apresurado. En un movimiento torpe y desesperado, arrancó la billetera de la mano del otro y giró sobre sus talones sin atreverse a mirar atrás.

Pero lo hizo.

Solo un segundo.

Y en ese segundo vio un ojo.

Un ojo azul celeste, brillante, que lo miró a través de los mechones de cabello rojo que la capucha no lograba ocultar por completo. No había rabia en esa mirada. Ni siquiera sorpresa. Solo una calma fría que le recorrió la espalda como un escalofrío.

Kenta no esperó a ver más.

Corrió con todas sus fuerzas, sintiendo que los pulmones le ardían, hasta desaparecer entre los edificios y llegar al punto de reunión.

.....................

La esquina sombreada detrás del edificio de ciencias olía al humo de los cigarrillos.

Los cuatro estaban esperándolo.

El líder, un tipo corpulento de hombros anchos y cuello grueso, apoyaba la espalda contra la pared con una sonrisa de depredador. A su lado, el flaco del piercing en la nariz jugaba con una cajetilla vacía. Los otros dos, más callados pero igual de peligrosos, bloqueaban cualquier posible salida.

El chico llegó jadeando, con el uniforme ya arrugado y el cabello negro pegado a la frente por el sudor. Apenas superaba el metro sesenta. Sus lentes gruesos estaban empañados. En la mano derecha apretaba la billetera robada con todas sus fuerzas.

El líder lo miró de arriba abajo y soltó una risa baja.

-Mira nada más... el perrito sí trajo el hueso...

El chico dio un paso adelante, intentando mantener la voz firme.

-Ya... ya la tengo. Ahora devuélvanme mis cosas... - dijo el chico más pequeño con tono nervioso.

El silencio que siguió fue peor que cualquier grito.

El líder se separó de la pared con lentitud, encendió un cigarrillo y dio una calada profunda. El humo le salió por la nariz mientras sonreía.

-Te tardaste, perrito - dijo con voz arrastrada-. Estábamos empezando a pensar que nos habías fallado.

-No fallé - respondió el peli-negro, aunque la voz le tembló-. Aquí está. Ahora... mis cosas.

El flaco del piercing se acercó y le arrebató la billetera de la mano sin ningún cuidado. La abrió, revisó el contenido y silbó.

-Ooh... este tipo traía bastante efectivo. Y tarjetas. Qué generoso de tu parte, Kenta...

-¿Me van a devolver lo mío o no? - insistió el menor, intentando no sonar tan desesperado como se sentía.

El líder dio otra calada y luego, sin previo aviso, le propinó una patada en el estómago.

Kenta se dobló en dos, sin aire. Cayó de rodillas sobre el suelo irregular, tosiendo con fuerza. Los lentes se le resbalaron hasta la punta de la nariz.

-Los perros no hablan con esa actitud - dijo el líder con calma-. Los perros ladran. Y piden permiso...

Los otros tres rieron.

Kenta apretó los dientes, con las manos apoyadas en el suelo. La sangre empezó a gotearle de la nariz otra vez, mezclándose con el sudor y la tierra.

-Por favor... - susurró.

-Más fuerte...

-Por favor... devuélvanme mis cosas...

El líder se agachó frente a él, tomándolo del cabello y obligándolo a levantar la cara.

-Todavía no aprendes, ¿eh? Vamos, Kenta. Sé un buen chico. Ladra...

El silencio se alargó. Kenta cerró los ojos. El recuerdo de su padre colgando del techo le golpeó la mente con la fuerza de siempre. La nota. Las palabras. «No soy fuerte como tú».

Qué ironía.

Con la voz rota y llena de vergüenza, soltó un sonido débil:

-Guau...

Las risas estallaron alrededor suyo, crueles y prolongadas.

-¡Más fuerte, mierda!

-Guau... guau...

Uno de ellos sacó el celular y empezó a grabar.

-Esto va a quedar hermoso. "El perrito huérfano haciendo trucos por comida".

El líder soltó el cabello de Kenta y se puso de pie. Luego, con total naturalidad, le clavó el pie en las costillas.

El dolor explotó en el costado del menor. Se derrumbó de lado, intentando protegerse con los brazos mientras los golpes empezaban a caer. Para recordarle quién mandaba.

-Los perros no miran a los ojos - escuchó decir a alguien.

-Los perros se quedan en el suelo...

Kenta no respondió. Solo intentaba respirar entre cada impacto, con la cara pegada al suelo sucio y la sangre caliente resbalándole por el labio.

Una patada más, esta vez dirigida a las piernas de Kenta, lo hizo desplomarse por completo sobre el suelo irregular. El menor intentó protegerse la cara con los brazos, pero era inútil. Los cuatro lo rodeaban como hienas que ya habían olido la sangre.

-¿Ves, perrito? - dijo el líder, aplastándole la cabeza contra el concreto con la suela del zapato-. Así se queda un perro cuando se porta mal.

Kenta jadeaba, con la nariz sangrando otra vez y un sabor metálico llenándole la boca. No respondió. Había aprendido que hablar solo empeoraba las cosas.

El flaco del piercing se agachó junto a él, tomándolo del cabello y obligándolo a mirarlo.

-Oye, perrito... se nos ocurrió una idea divertida. La próxima semana vas a llevar tu celular a las duchas de las chicas del club de natación. Vas a grabar. Todo. Y nos lo vas a traer. ¿Entendiste?..

Los ojos de Kenta se abrieron de terror.

-N-no... no puedo...

El líder aumentó la presión sobre su cabeza.

-¿Acaso un perro tiene derecho a negarse? - preguntó con voz suave, casi amable-. Vas a hacerlo. Y si se te ocurre abrir la boca con algún profesor, o con la enfermera, o con quien sea... nos vamos a asegurar de que tu padre no sea el único de tu familia que termine colgado. ¿Quedó claro?

Kenta tembló. Un sollozo ahogado se le escapó de la garganta.

-Guau... - susurró, porque era lo único que le permitían decir.

Las risas volvieron a estallar.

El líder levantó el pie, listo para clavárselo otra vez en las costillas.

Fue entonces cuando una sombra larga cayó sobre el grupo.

Alguien se había detenido al final del callejón.

Alto. Muy alto. La sudadera roja con la capucha todavía subida dejaba ver solo la mandíbula marcada y un poco de cabello rojo intenso. Las manos estaban metidas en los bolsillos del pantalón negro, y la postura era demasiado relajada para alguien que acababa de ser robado.

Los cuatro se giraron.

El líder frunció el ceño, pero recuperó rápido la compostura.

-Ah... mira quién apareció. El principito de la escuela.

Uno de los otros soltó una risa burlona.

-¿Qué pasa, principito? ¿Viniste a recuperar tu billetera? Tranquilo, atrapamos al ladronzuelo. Le estábamos dando un escarmiento para que aprenda a no tocar lo que no es suyo.

El chico de la sudadera roja no respondió de inmediato. Solo inclinó ligeramente la cabeza, observando la escena: a Kenta en el suelo, sangrando, y a los cuatro rodeándolo.

Cuando habló, su voz fue calmada, casi aburrida.

-Mentira....

El silencio se tensó de golpe.

-¿Qué dijiste? - preguntó el líder, entrecerrando los ojos.

-Que es mentira - repitió el pelirrojo sin alterar el tono-. Yo le di la billetera. Es mi amigo. Así que suéltenlo y devuélvansela.

Por un segundo, ninguno de los cuatro pareció entender lo que acababa de oír.

Después, la expresión del líder se torció en una mueca de incredulidad y furia.

-¿Estás de puta broma, principito? ¿Ahora resulta que le diste la billetera a este perrito?...

-Exactamente - respondió el pelirrojo con total naturalidad-. Así que ya pueden irse. Y devuelvanle la billetera a mi amigo...

La tensión en el aire se volvió casi física.

El flaco del piercing dio un paso adelante, sacando pecho.

-Oye, no sé qué te crees... pero nadie le dice a nosotros lo que tenemos que hacer. Menos un principito de mierda que solo sabe gustarle a las tontas de la escuela...

El líder apretó los puños.

-Si quieres al perrito tanto, ven a buscarlo tú mismo. Pero te advierto que no nos vamos a quedar quietos...

El chico de la sudadera roja suspiró.

Sacó las manos de los bolsillos con lentitud. La capucha seguía cubriéndole la mayor parte del rostro, pero la sonrisa que se dibujó en sus labios fue perfectamente visible... y no tenía nada de amable.

-Malas noticias... ya me metí Imbéciles...

El pelirrojo se movió velozmente, el primer golpe fue tan rápido que casi nadie lo vio venir. Su puño conectó con la mandíbula del líder, enviándolo volando hacia atrás. Los otros tres reaccionaron con rabia.

-¡Hijo de puta!...

Dos se lanzaron al mismo tiempo. El pelirrojo no retrocedió. Agarró la muñeca del primero, la torció con fuerza y le incrustó un rodillazo brutal en el estómago. El segundo intentó un gancho; El oji-azul lo esquivó con un leve movimiento de cabeza y respondió con un codazo preciso al plexo solar.

El último, retrocedió aterrorizado.

-E-espera... yo solo...

El chico más alto lo miró fijamente. El chico dejó caer la billetera.

-de. Devuélveme la Ahora...

Cuando terminó, el pelirrojo tomó la billetera. Parecía que todo había terminado. Pero el líder, semiinconsciente y lleno de rabia, sacó una navaja pequeña de su bolsillo y se abalanzó con un grito.

-¡Muérete, cabrón!

El pelirrojo giró el cuerpo, pero la hoja cortó la manga de su camisa y le hizo un corte superficial en el antebrazo. Un hilo de sangre caliente corrió por su piel.

El dolor solo hizo que su sonrisa se volviera más tensa.

-¿Eso es todo lo que tienes?

Con un movimiento fluido, golpeó la muñeca del líder, haciendo que soltara la navaja, y le asestó un puñetazo ascendente que lo dejó inconsciente. Los otros tres intentaron huir, pero el pelirrojo fue más rápido. Un par de golpes precisos bastaron para dejarlos a todos en el suelo, gimiendo.

Ni siquiera respiraba agitado.

Se giró hacia Kenta, que seguía arrodillado, observándolo con los ojos muy abiertos.

El chico alto se agachó a su altura y suavizó la voz.

-¿Estás bien?..

Kenta asintió, todavía en shock. Las lágrimas que había contenido comenzaron a caer.

-G-gracias... me llamo Kenta...

El pelirrojo le ofreció una mano fuerte y lo ayudó a levantarse. Le palmeó suavemente el hombro.

-Un gusto, Kenta. Yo soy Naruto Figarland...

Kenta se puso de pie con las piernas temblorosas.

-No... no tenías que...

-Sí tenía - respondió Naruto con una sonrisa pequeña-. Nadie merece que lo traten como basura por diversión.

Miró a los cuatro caídos que se arrastraban lejos y luego volvió a Kenta.

-Si vuelven a molestarte, búscame. ¿Entendido?...

Kenta asintió rápidamente-. Sí... gracias, de verdad...

-Vamos a la enfermería - dijo Naruto, metiendo las manos en los bolsillos, de verdad la cortada ardia como el infierno-. Los dos lo necesitamos...

Dicho eso, comenzó a caminar con calma. Kenta ni lo siguió, simplemente se quedó mirando la espalda del pelirrojo. El era tan fuerte. Le gustaría ser así...

Naruto se volvió ligeramente y sonrió.

-Te estoy esperando. Vamos...

.....................

Minutos después, Naruto y Kenta caminaban juntos por los pasillos exteriores de la Academia Shujin. El sol del mediodía seguía cayendo con fuerza, pero el ambiente entre ambos se sentía notablemente más ligero. Kenta iba un paso por detrás, todavía procesando lo ocurrido. Sus lentes estaban sucios y torcidos, y un hilo de sangre seguía escapando de su nariz.

-No tenías que... - empezó a decir en voz baja.

-Sí tenía - lo cortó Naruto sin girarse, con las manos en los bolsillos-. No soporto esa basura. Fin de la discusión...

Kenta guardó silencio. Por primera vez en mucho tiempo, alguien no lo había mirado como a un perdedor.

Llegaron a la enfermería en la planta baja. Naruto empujó la puerta sin llamar. El olor familiar a antiséptico y hierbas los recibió de inmediato. La sala estaba impecablemente ordenada, con luz natural entrando por las ventanas.

Detrás del escritorio, Kurohane Shizuka levantó la vista de unos informes. Sus ojos verdes penetrantes se posaron primero en Kenta y luego, con más detenimiento, en Naruto. Una ceja se arqueó tras sus gafas de montura roja.

-Figarland-kun - dijo con voz serena y melodiosa, aunque con un toque de cansancio profesional-. Y esta vez no vienes solo. Qué novedad.

Se levantó con elegancia. La bata blanca estaba ligeramente abierta, revelando el suéter verde oscuro que se ajustaba a su figura voluptuosa. La falda corta de vinilo negro brillaba con cada paso.

-Siéntense - ordenó con tono firme pero amable, señalando las camillas-. Primero el más joven. Tú, ven aquí.

Kenta se sentó, nervioso. Shizuka se puso guantes y lo examinó con profesionalidad. Limpió la sangre de su nariz, revisó las marcas en su cuello y palpó suavemente sus costillas.

-Inflamación nasal, moretones en el cuello y hematomas leves - diagnosticó con voz clara-. Nada fracturado. ¿Esto fue un "accidente"... o alguien decidió divertirse a tu costa?...

Kenta bajó la mirada, avergonzado. No respondió.

Shizuka suspiró, pero no con lástima, sino con determinación. Este chico no parecía capaz de hacerle daño a nadie.

-Entiendo. No es la primera vez, ¿verdad? - preguntó mientras aplicaba crema antiinflamatoria-. Escúchame bien, Kenta-kun. Mi trabajo no es solo cuidar la salud de los estudiantes. Si alguien te está acosando, quiero nombres y detalles. No voy a permitir que esto continúe en mi turno...

Kenta levantó la vista, sorprendido. Shizuka lo miraba con seriedad, pero también con calidez.

-No tienes que decírmelo ahora. Pero quiero que sepas que tienes opciones. Puedo hablar con la dirección, con tu tutor o tomar medidas directas. Nadie tiene derecho a tratarte así. ¿Entendido?...

-S-sí... - murmuró Kenta, con voz temblorosa-. Gracias, enfermera Kurohane...

Shizuka le entregó medicamentos y una nota con su extensión directa.

-Si pasa algo más, llámame o ven inmediatamente.

Mientras Kenta procesaba sus palabras, Shizuka se volvió hacia Naruto, quien ya se había sentado en la otra camilla y quitado la chaqueta.

-Ahora tú, problemático - dijo con un tono ligeramente juguetón-. Otra vez llegando herido. acércate por favor...

Naruto obedeció. Shizuka se acercó, tomó su antebrazo con ambas manos y examinó el corte. Sus dedos fríos rozaron la piel con cuidado, demorándose un segundo más de lo necesario.

-Navaja - comentó, limpiando la sangre-. Fue un corte limpio y superficial, pero podría haber sido peor. Te daré puntos y vendaje. Intenta no mover mucho el brazo...

Mientras cosía con habilidad experta, habló sin levantar la vista:

-Figarland-kun, sé que tienes un fuerte sentido de la justicia. Pero no puedes resolver todos los problemas a puñetazos. Si Kenta-kun sufre bullying, hay que cortar el problema de raíz...

Naruto la miró de reojo.

-¿Y qué sugieres, enfermera? - pregunto Kenta algo nervioso.

-Documentación. Testigos. Reportes oficiales. Yo misma puedo iniciar un expediente. Kenta-kun no tienes que seguir pasando por esto solo...

Kenta, desde la otra camilla, sintió un nudo en la garganta. Por primera vez, un adulto parecía realmente dispuesto a ayudarlo.

Shizuka terminó el vendaje y se apartó un paso, observándolo. Sus ojos verdes se detuvieron un segundo más de lo necesario en su rostro y en esos intensos ojos azules.

-Eres fuerte, Figarland-kun. Demasiado fuerte para un simple estudiante - murmuró casi para sí misma-. Pero la fuerza sin control solo genera más problemas. Recuérdalo... No quiero que ocurra una desgracia...

Naruto sonrió de forma despreocupada.

-Mientras sigas siendo tú quien me cosa las heridas, intentaré portarme bien...

Shizuka soltó una risa baja y elegante, ajustándose las gafas con un dedo.

-Eres incorregible. Pero me alegra que hayas traído a Kenta-kun. A veces hace falta alguien como tú para que los demás encuentren valor...

Se giró hacia ambos, cruzando los brazos bajo su pecho.

-Los dos vayan a descansar el resto del día. Kenta-kun, mi puerta siempre está abierta. No tienes que enfrentarlo solo. Y tú, Figarland-kun... - miró a Naruto con una mezcla de advertencia y gracia-. intenta no convertir la enfermería en tu segunda casa. Aunque admito que tu compañía no es del todo desagradable...

Naruto se puso de pie, flexionando el brazo vendado. Antes de ocultarlo con su chaqueta.

-Gracias, Kurohane-sensei. De verdad...

Shizuka asintió con una sonrisa serena.

-Vayan con cuidado. Y Kenta-kun... recuerda, no estás solo...

Los dos chicos salieron de la enfermería. Kenta caminaba con la cabeza un poco más alta, sosteniendo los medicamentos como si fueran un tesoro.

-Naruto-san... - dijo en voz baja una vez fuera-. Gracias. De verdad. Y... la enfermera también es increíble.

Naruto miró hacia atrás, hacia la puerta, y sonrió-. Sí... lo es...

Dentro de la enfermería, Shizuka se sentó de nuevo en su escritorio. Miró la puerta por donde habían salido y tamborileo los dedos sobre la madera con expresión pensativa.

-Naruto Cid Figarland... - susurró-. Cada vez más interesante...

Tomó su libreta personal y anotó algo.

.....................

Después de salir de la enfermería, Naruto y Kenta caminaron en silencio durante unos minutos por los pasillos exteriores. El bullicio del comedor principal llegaba amortiguado, pero Naruto prefirió evitarlo. Conocía un rincón más tranquilo.

Se sentaron en una mesa apartada. Naruto fue a una máquina expendedora y regresó con dos latas frías de soda. Puso una frente a Kenta.

-Toma. El frío ayuda con los golpes....

Kenta tomó la lata con manos todavía temblorosas y dio un sorbo pequeño.

-Gracias... otra vez - murmuró-. No sé cómo voy a pagarte esto.

Naruto se encogió de hombros, apoyando los codos sobre la mesa.

-No hay nada que pagar. Solo me cabrean los idiotas que se divierten pisoteando a los demás. Tú no te merecías esa mierda...

Kenta se quedó callado un rato, trazando el borde de la lata con el dedo. Finalmente, habló con voz baja:

-Siempre ha sido así... desde que entré a primero. Después se enteraron de lo de mi familia y todo empeoró...

Naruto no lo interrumpió. Solo escuchaba.

Kenta tragó saliva.

-Mi mamá se fue cuando tenía diez años. Mi papá se hundió en el alcohol... y una mañana lo encontré colgando en el salón. Desde entonces vivo solo...

-No fue tu culpa - dijo Naruto con voz firme pero suave-. Tú solo eras un niño.

Kenta levantó la vista, sorprendido.

-¿Y tú...? ¿Por qué me ayudaste? Ni siquiera me conoces.

Naruto dio un sorbo largo a su soda y se recostó en el banco.

-Porque entre huérfanos tenemos que apoyarnos... ¿no?...

Kenta parpadeó.

-¿Tú también...?

Naruto asintió una sola vez, con la mirada perdida.

-Sí. Huérfano, me enteré hace unos años. Me crió una familia, pero no terminó bien. Prefiero no hablar de eso. Vivo solo con mi hermanastra...

El silencio que siguió fue más ligero, casi reconfortante.

-Gracias... por no dejar que me pisotearan - dijo Kenta finalmente-. Y por contarme eso.

Naruto sonrió de lado.

-Entre huérfanos tenemos que apoyarnos. Además, me caes bien. Pero en serio, ve a la dirección y denúncialos. Y si vuelven a molestarte... ya sabes dónde encontrarme.

Kenta asintió, y por primera vez en mucho tiempo, una sonrisa tímida apareció en su rostro.

-Sí... lo sé. Gracias de verdad, Naruto-san.

-No hay de qué, amigo.

Naruto se levantó, metiendo las manos en los bolsillos. Estaba a punto de despedirse cuando se detuvo de golpe.

Era extraño...

Una sensación extraña, como una corriente eléctrica fría, recorrió su nuca. Una vibración sutil, casi imperceptible, pero suficiente para ponerle la piel de gallina. Frunció el ceño y levantó la vista hacia el viejo edificio del Club de Investigación Oculta.

Allí, en una ventana del segundo piso, había una chica observándolo.

Cabello castaño, ojos azules verdosos. Incluso desde la distancia, su presencia se sentía... diferente. No natural.

Naruto se quedó mirándola unos segundos. Ella no apartó la mirada.

-"...¿Qué demonios fue eso?" - pensó, sintiendo un cosquilleo extraño en el pecho.

Sacudió ligeramente la cabeza y retomó su camino, pero la sensación persistió.

Kenta, que no había notado nada, lo miró confundido.

-¿Pasa algo?

-No... nada - respondió Naruto, forzando una sonrisa casual-. Nos vemos luego, Kenta. Cuídate.

Mientras se alejaba, Naruto miró de reojo hacia la ventana.

La chica del cabello carmesí ya no estaba.

Pero la extraña sensación permanecía. Cómo en las últimas semanas.

.....................

Naruto seguía con el ceño fruncido, mirando hacia el viejo edificio del club de ocultismo. Ese escalofrío extraño aún le hormigueaba la nuca cuando escuchó pasos rápidos detrás de él.

-Sensei dijo que estarías por aquí...

Naruto se giró con fastidio, esperando otra regañina. Pero se quedó confundido al ver a la chica que se acercaba.

-¿"Quién demonios era"...?

Cabello negro largo, liso y brillante cayendo sobre sus hombros. Ojos grandes y expresivos. Uniforme impecable que, sin embargo, no lograba ocultar lo mucho que había cambiado. Era muy linda.

Naruto parpadeó dos veces.

-Ehm... ¿te conozco? - preguntó sin filtro.

La chica infló las mejillas, claramente ofendida.

-¡Soy yo, idiota! ¡Saki! ¡Saki Yoshida!

-Ah...

El cerebro de Naruto tardó un segundo más de lo normal en conectar los puntos.

-¿La de primero? ¿La de las trenzas raras y las gafas de caricatura...?

-¡No eran raras! - protestó ella, frunciendo el ceño.

Naruto la miró de arriba abajo sin disimulo. El cambio era drástico. Sin trenzas. Sin gafas. El flequillo le caía de forma bonita y sus ojos parecían aún más grandes y bonitos.

-Te ves... totalmente diferente - admitió, sorprendido-. En serio... no te reconocí. Te ves...

Se detuvo, buscando las palabras. Luego resopló, como si le costara admitirlo. Aunque era por otra razón.

-Te ves hermosa, ¿ok? Ya lo dije, no me hagas repetirlo.

Saki se puso roja hasta las orejas y bajó la mirada.

-No lo hice para verme hermosa... - murmuró, jugando nerviosa con un mechón de cabello.

Naruto frunció el ceño. Reconocía ese tono.

-Solo... quería encajar - confesó ella en voz baja.

-Ajá... - Naruto metió las manos en los bolsillos y ladeó la cabeza-. Por eso dejaste las trenzas.

-Nadie las usa... parecían infantiles.

-Y por eso tiraste los lentes.

-Me decían que me veía rara...

-Y por eso empezaste a usar maquillaje - continuó él, señalando con el dedo.

Saki abrió mucho los ojos.

-¿Cómo lo...?

-Porque te conozco, Saki - respondió Naruto con una sonrisa de lado-. Y porque pones la misma cara que yo cuando finjo que no me importa lo que piensen los demás...

-Es una basura...

-Es un monstruo...

-Maldito miserable...

-No quiero ser la madre de un monstruo...

-No te quiero ver nunca más ¡te odio!...

El adolescente pelirrojo gruñó, odiaba esos recuerdos.

Ella bajó la cabeza. Un silencio incómodo se instaló entre ellos. Saki retorció un mechón de cabello, nerviosa.

Naruto suspiró.

-Mira... si quieres cambiar tu estilo, hazlo. No soy tu padre. Haz lo que te dé la gana. Pero si lo haces solo para caerle bien a gente que no vale la pena... es estúpido...

Saki levantó la vista, sorprendida por lo suave que sonaron sus palabras.

-Pero...

-Tus trenzas te quedaban lindas - dijo Naruto con sinceridad-. Y los lentes te daban ese aire inteligente.

Saki soltó una pequeña sonrisa, incapaz de evitarlo.

-¿Me estás diciendo que debería volver a usarlos?

-Te estoy diciendo - Naruto se encorvó un poco y la miró directamente a los ojos- que hagas lo que te haga feliz. No lo que te haga popular...

Ella se quedó callada, procesando sus palabras.

En ese momento, algunas chicas más lejos cuchicheaban y lanzaban miradas a Naruto. Era normal. El pelirrojo era un imán: alto, musculoso, con esos ojos azules intensos y un aura de rebeldía que volvía locas a la mitad de la academia.

Saki lo notó y apretó los labios. Para el era fácil decirlo, el ya es atractivo.

-Las chicas te están mirando... como siempre - murmuró, con un tono entre curioso y celoso.

-Sí, ya sabes - respondió él estirando la espalda exageradamente-. Problemas de guapos...

Ella le dio un golpecito en el brazo, fingiendo molestia.

-Idiota...

Naruto sonrió y extendió la mano hacia ella de forma casual.

-¿Vienes? Vamos a comer algo. Me debes una soda por asustarme con tu nueva cara...

-¿Eh? ¡¿Cómo que te debo...?!

-Shhh, no discutas - rió él, dándole un golpecito suave en la cabeza-. Tengo hambre y tú comes lento. Si tardas mucho, me duermo.

Saki infló las mejillas... pero terminó tomando su mano.

-Está bien... pero yo elijo el postre. Tú pagas...

-Lo que tú digas, Yoshida...

Y juntos caminaron por el pasillo, mientras algunas chicas seguían mirando al pelirrojo con expresiones soñadoras.

Saki, por primera vez, sintió que tal vez no necesitaba ser "popular". Si ya tenía a un amigo como Naruto... solo necesitaba ser ella misma.

Naruto, aunque raro, tonto, y algo bruto, ya la había aceptado así.

.....................

Naruto caminaba con las manos metidas en los bolsillos de su sudadera. A su lado, Saki intentaba seguirle el paso, todavía con las mejillas ligeramente sonrosadas por la conversación anterior.

-Oye, no corras tanto - protestó ella, intentando sonar molesta sin conseguirlo del todo-. Tus piernas son el doble de largas que las mías.

Naruto soltó una risa, sin sacar las manos de los bolsillos.

-Entonces camina más rápido, enana. O te llevo en brazos como a una niña.

Saki le dio un golpecito suave en el brazo, aunque no pudo evitar sonreír.

-Idiota... yo no soy una niña. Y no me llames enana delante de la gente...

-Demasiado tarde. Ya lo dije...

Caminaron juntos por el pasillo principal hacia la cafetería del patio trasero, la más tranquila y alejada del bullicio principal. El sol del mediodía entraba por los ventanales altos, iluminando el suelo de baldosas blancas. Naruto notó que Saki caminaba más cerca de él de lo normal, casi rozándole el brazo.

De repente, sintió las miradas.

Docenas de ellas.

Chicas que se detenían en los pasillos, susurraban entre sí y lo seguían con la vista. Algunas sonreían abiertamente, otras intentaban disimular. Un grupo de tres de segundo año se quedó mirándolo sin vergüenza.

Saki lo notó también. Bajó la mirada un segundo y apretó los labios.

-Siempre es lo mismo contigo... - murmuró, aunque sin verdadero reproche-. Solo por ser guapo ya eres el centro de atención.

Naruto levantó una ceja, divertido.

-¿Celosa?

-No - respondió ella demasiado rápido.

-Solo... es incómodo. Antes nadie me miraba. Ahora que cambié un poco... es como si de repente existiera. Y no sé cómo manejarlo.

Naruto se detuvo un segundo en el pasillo y la miró directamente. Sus ojos azules eran intensos, pero su expresión era suave.

-Oye. Yo me hice tu amigo antes de tu cambio de apariencia. No fue por cómo te ves ahora. Fue porque eras tú. La misma Saki de siempre...

Saki se sonrojó hasta las orejas y miró hacia otro lado.

-Lo sé... Por eso me caes bien aunque seas un idiota. Porque no cambiaste tu forma de tratarme ahora que cambie...

Siguieron caminando. La cafetería del patio trasero apareció al final del pasillo: mesas de madera bajo toldos, olor a café y pan recién horneado flotando en el aire. Había menos gente, pero aun así varias cabezas se giraron hacia ellos.

Saki sintió las miradas otra vez. Esta vez no solo sobre Naruto. Chicos de primero y segundo año la miraban con interés. Algunas chicas la observaban con envidia disimulada. Ella apretó los dedos alrededor de la correa de su bolso, incómoda.

-No estoy acostumbrada - admitió en voz baja-. Antes pasaba desapercibida. Ahora siento que todo el mundo me está juzgando...

Naruto le dio un golpecito suave con el hombro, casi juguetón.

-Que juzguen. Tú solo camina como si no te importara. La mayoría no te conoce. No vale la pena preocuparse por idiotas desconocidos...

Saki soltó una risa pequeña.

-Eres imposible...

-Soy consistente...

Llegaron a la cafetería y eligieron una mesa apartada bajo un toldo. Naruto se sentó primero, estirando las piernas. Saki se sentó frente a él, todavía jugando nerviosa con un mechón de su cabello negro.

-Dos cafés con leche y dos porciones de dorayaki - pidió Naruto sin mirar el menú. Ya sabía lo que le gustaba a su amiga. Literal pedía lo mismo casi todos los días.

Mientras esperaban, Saki lo miró un rato en silencio.

-Sabes... a veces me pregunto cómo sería si no hubieras aparecido ese día, simplemente queriendo ser mi amigo...

Naruto se encogió de hombros.

-Probablemente seguirías siendo la misma Saki de siempre. Solo que más sola...

Ella sonrió con tristeza. Desvío un poco la mirada.

-Probablemente...

El silencio que siguió fue cómodo. No necesitaban llenarlo. Era uno de esos silencios que solo existen entre personas que se conocen de verdad.

De repente, una voz enérgica resonó desde la entrada.

-¡Naruto! ¡Saki!

Una joven se acercó a ellos. Su cabello negro corto con puntas verdes a juego con sus ojos verdes. Al verlos juntos, su cara se iluminó con una sonrisa enorme.

-¡Por fin los encuentro! Pensé que ya se habrían escapado sin mí...

Se dejó caer en la silla al lado de Saki, dándole un abrazo rápido y fuerte.

-Saki-chan, ¡te ves increíble hoy! Ese cambio de look te queda genial. Aunque sigues siendo la misma nerd...

Saki se puso roja al instante.

-¡Natsu! ¡No digas eso!

Natsumi soltó una risa alegre y miró a Naruto.

-Y tú, escuché unos rumores hoy. ¿Qué hiciste? ¿Salvaste a alguien más?

Naruto sonrió de lado, apoyando la barbilla en la mano.

-Solo le di una lección a unos idiotas que molestaban a un chico de primero. Nada del otro mundo...

Natsumi puso los ojos en blanco, pero su expresión era de orgullo.

-Como siempre. Tu y tu complejo de héroe...

Saki miró a los dos hermanos. La química entre ellos era evidente: Natsumi era pura energía, la que siempre intentaba animar a Naruto, mientras que él era el ancla. Y ella, Saki, se sentía cómoda entre los dos. Como si encajara naturalmente.

-Oye, Saki - dijo Natsu, inclinándose hacia ella con complicidad-. ¿Naru se está comportando bien o tengo que darle una patada en el culo?

Saki soltó una risa nerviosa. Naruto miró a Natsu con cara de inocente.

-Está... bien. Muy bien, de hecho...

Naruto arqueó una ceja.

-¿Ves? Hasta Saki lo dice. Soy un santo...

Natsumi le tiró una servilleta.

-Santo mi trasero. Eres un bruto que solo sabe golpear primero y preguntar después...

Los tres se rieron al mismo tiempo. Era fácil. Natural. Como si siempre hubieran estado así: los tres juntos, sin presiones, sin necesidad de fingir.

Mientras esperaban la comida, Saki sintió que algo dentro de ella se aflojaba. Las miradas de los demás seguían ahí, pero ya no pesaban tanto. Porque tenía a Naruto y a Natsu, tenía los amigos que siempre quiso tener.

Por primera vez en mucho tiempo, Saki pensó que tal vez no necesitaba cambiar tanto para ser aceptada.

Solo necesitaba seguir siendo ella misma... al lado de las personas correctas.

Nada arruinaría su felicidad

¿Cierto?...

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-Entonces en el territorio de Kuoh se encuentra la actual heredera Gremory he hija del Sekiryutei...

-Si, padre...junto con los mocosos...

-¡JAJAJAJA!...

-De que se ríe padre...

-Lo sabrás pronto...

-Todos los herejes lo sabrán....

-En nombre de Jashin-sama...

Fin del capítulo.

Que opinan

Si, Si, saque otra historia, aunque este al igual que Singular Point es un proyecto mayormente original y de cierta forma es una versión alternativa de Singular Point, es decir se me ocurrió intentar escribir mi historia original, aunque por temas de que no soy tan bueno construyendo un mundo, tomé como base DxD. La razón por la que saque otra versión, es que soy un imbécil y se me ocurrieron muchas pero muchas tramas, desarrollo y personajes, y pues me dije a la mierda hagámoslo.

Si es un AU, por lo que hubieron cambios en la historia de DxD para llegar este futuro, lo principal es que elimine todo el tema de lo Exe. ¿Por qué?, es un tema que aún no se ha desarrollado en la novela por lo que prefiero dejarlo de lado que equivocarme por falta de información. Eso y que me fume un porro y me inventé un "remplazo".

Ahora, aparecerá Hiroki, si, de hecho será uno de los coprotagonistas, y no no será como Kiba, que sin ofender fue una mierda lo que le hicieron solo para mostrar a issei como el macho alfa. Pero en fin Hiroki a diferencia del de Singular Point no será como Vali o Ex en el hecho de que ambos disfrutan de una buena pelea, y pelear contra los más fuertes. Aunque si disfrutara pelear, tendrá un desarrollo diferente y su trauma estará mucho más presente.

Ahora la mayoría de Naruto's de mis historias, no tiene relación con el Canon, yo solo uso el nombre de "Naruto". Puede tener una apariencia que nada que ver, y le voy a seguir llamando así porque no tiene que ver con el canon. Simplemente me gusta el nombre y se siente bien que tu protagonista tenga el nombre de uno de tus protas favoritos.

No voy a mentir, siento que Naruto roza ser un Gary stu, aunque creo que no, simplemente es un chico guapo, esto lo hago, porque bueno la historia es harem, y prefiero mil veces un protagonista atractivo al típico nps que la mayoría pone. Pero volviendo al tema esto no significa que a Naruto todo le saldrá bien, y lo tendrá facil, créame yo cree que me pase por los eventos canónicos que le puse. Aunque tampoco voy a morder más de lo que pueda masticar, aún soy un novato, y sinceramente esto es un pasatiempo, por lo que me gustaría saber que concejos me pueden dar para mejorar.

Que les gustaría agregar

Y bueno sin nada más que decir me despido bay.

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Good Writing

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Compelling Plot

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Great Character

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Strong Dialog

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