Capítulo 1
«Las rosas son rojas y tu sangre en mi cocina también.»
-Fue apuñalada por la espalda varias veces. Se desconoce el arma blanca, pero, por el tamaño de las heridas, se estima que fue utilizada una navaja -mencionó el forense de campo mientras observaba el cuerpo sin vida, tendido en la cocina.
-La propietaria del lugar se llamaba Stefanny Pryiet, una mujer solitaria y directora del Hospital Port Amber -mencionó el detective Richard.
-Dios... -respondió casi sin aliento la detective Yennifer.
En casi cinco años en el campo, las horripilantes escenas del crimen nunca habían dejado de sorprenderla: peleas intrafamiliares, riñas callejeras, robos y algún que otro desquiciado enfermo que cometía asesinatos seriales en la ciudad.
-Necesito un registro de todo el lugar. Quiero saber qué hacía y con quién estuvo durante las horas previas a su muerte. Necesito pruebas de quién lo hizo, por qué lo hizo y si está relacionado con los otros dos asesinatos. Hasta el más mínimo detalle -ordenó Yennifer.
-Dudo que sea así, detective. ¿Por qué estarían ligados a los otros dos casos? Son muertes muy diferentes -recalcó el teniente Martínez-. La primera fue por asfixia y la segunda por hipotermia. ¿Qué similitud tienen?
-No lo sé, Martínez, pero no me huele muy bien. Tres mujeres muertas en menos de un mes, todas en sus hogares... Algo no cuadra aquí.
Y estaba en lo correcto la detective.
Tres casos de asesinato en la ciudad, cuyas víctimas eran mujeres encontradas en sus propios hogares, inevitablemente llamarían la atención tanto de la prensa como del público. Y aunque no existía un modus operandi evidente en sus muertes, tampoco había pruebas de un posible culpable, un perfil definido o alguien a quien perseguir.
Mientras los casos siguieran aumentando, la presión sobre la detective también lo haría.
No era menor tener tres posibles femicidios sin resolver, mucho menos cuando existía la mínima posibilidad de que estuvieran entrelazados.








