ONE SHOTS FAMOSAS
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ONE SHOTS FAMOSAS

This story contains themes of: assault

Story Notes

Historias, imagina o cualquier tipo

Summary

One shots de famosas Imaginas GxG G!p GxB

Genre
Action
Author
Bunny
Status
9d ago
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

Alexa Demie PT1

Alooo, resubo la parte 1 por si hay alguien nuevo que no venga de mi Wattpad pues tenga contexto!


Do I Wanna Know?


T/n nunca había sido particularmente buena tomando decisiones impulsivas.

Le gustaba saber dónde iba a estar, con quién, a qué hora regresaría y, sobre todo, qué podía esperar de las personas.

Quizá por eso su vida nunca había sido demasiado emocionante.

Hasta aquella noche.

Había aceptado trabajar como asistente en un evento privado en Los Ángeles porque necesitaba el dinero y porque una amiga le había asegurado que sería algo sencillo.

-Solo tienes que ayudar con los vestidos, revisar que todo esté en su lugar y no perderte -le había dicho.

La última parte resultó ser la más difícil.

El lugar era enorme.

Una mansión rodeada de jardines, autos de lujo entrando constantemente y personas vestidas como si hubieran salido directamente de una revista.

T/n llevaba casi dos horas corriendo de un lado a otro cuando finalmente consiguió cinco minutos para sentarse.

Se escondió en una terraza lateral con una botella de agua entre las manos.

Desde allí podía escuchar la música de la fiesta, aunque mucho más baja.

Suspiró.

-Esto definitivamente no era lo que imaginaba.

-¿El trabajo o la fiesta?

T/n se sobresaltó.

Se giró rápidamente.

Una mujer estaba parada junto a la puerta.

Vestido negro.

Tacones.

Cabello oscuro.

Maquillaje impecable.

Y una mirada que hizo que T/n olvidara por completo lo que iba a responder.

Alexa Demie.

T/n la reconoció inmediatamente.

-La fiesta -contestó finalmente.

Alexa sonrió.

-Bien. Pensé que ibas a decir que el trabajo.

T/n soltó una pequeña risa.

-Todavía no llevo suficiente tiempo aquí para odiarlo.

Alexa caminó hasta la barandilla y miró hacia los jardines.

-Dale un par de horas.

T/n sonrió.

-¿Tú también estás escapando?

-Un poco.

-Pero eres una de las personas importantes.

Alexa la miró de reojo.

-¿Y eso significa que no puedo cansarme?

-No.

-Entonces estamos de acuerdo.

T/n volvió a mirar su botella.

-No quería ser grosera.

-No lo fuiste.

Alexa permaneció a su lado.

Durante unos segundos ninguna dijo nada.

Era extraño.

T/n había esperado que una persona como Alexa estuviera rodeada de gente constantemente.

Sin embargo, ahí estaba.

Sola.

En una terraza vacía.

-¿Trabajas aquí? -preguntó Alexa.

-Hoy.

-¿Solo hoy?

-Eso espero.

Alexa soltó una pequeña carcajada.

-¿Tan malo?

-Digamos que todavía no sé si mis pies van a sobrevivir.

Alexa miró sus zapatos.

-Deberías quitártelos.

-¿Qué?

-Tus zapatos.

T/n la miró confundida.

-No puedo ir descalza por la fiesta.

-No tienes que hacerlo en la fiesta.

Alexa señaló una de las sillas.

-Siéntate.

T/n obedeció casi por reflejo.

Alexa se agachó frente a ella y señaló los tacones.

-¿Te están lastimando?

T/n tardó un segundo en responder.

-Un poco.

-Entonces cámbialos.

-Mi jefa me va a matar.

Alexa sonrió.

-Yo hablaré con ella.

T/n negó rápidamente.

-No, no, no. No quiero problemas.

Alexa se levantó.

-Está bien.

La miró durante unos segundos.

-Pero cuídate.

Y volvió a entrar.

T/n se quedó observando la puerta.

No entendía por qué una mujer que apenas conocía se había preocupado por algo tan insignificante.

Tampoco entendía por qué no podía dejar de pensar en ella.

---

Volvieron a encontrarse aproximadamente una hora después.

T/n estaba llevando una caja de accesorios cuando escuchó una voz detrás de ella.

-¿Sigues viva?

Se giró.

Alexa.

-Apenas.

-Te dije que te quitaras los zapatos.

-Y yo te dije que mi jefa me mataría.

Alexa miró la caja.

-Déjala.

-Puedo llevarla.

-No dije que no pudieras.

Alexa tomó uno de los extremos.

-Dije que la dejáramos.

T/n sonrió.

-Eres bastante mandona.

Alexa la miró.

-¿Te molesta?

T/n pensó unos segundos.

-Todavía no.

Alexa sonrió.

-Bien.

Caminaron juntas hasta el vestidor.

La conversación continuó de manera natural.

Alexa preguntó su nombre.

T/n se lo dijo.

Le preguntó qué hacía allí.

T/n explicó que estaba ayudando al equipo de vestuario.

Alexa le contó algunas cosas sobre el evento.

Nada demasiado personal.

Pero suficiente para que T/n comenzara a sentirse cómoda.

Cuando finalmente terminaron, T/n salió al estacionamiento.

Estaba buscando a su amiga cuando escuchó:

-T/n.

Se giró.

Alexa estaba junto a su automóvil.

-¿Sí?

-¿Tienes cómo regresar?

-Sí.

-¿Segura?

-Mi amiga viene por mí.

Alexa asintió.

-Bien.

T/n sonrió.

-Gracias por preocuparte.

Alexa se quedó mirándola.

-No tienes que agradecerme.

Hubo una pausa.

-¿Tienes Instagram?

T/n parpadeó.

-¿Mi Instagram?

-Sí.

-¿Para qué?

Alexa sonrió ligeramente.

-Porque quiero volver a verte.

T/n sintió que se le calentaban las mejillas.

Sacó su teléfono.

Intercambiaron sus cuentas.

Antes de irse, Alexa agregó:

-Escríbeme cuando llegues.

T/n sonrió.

-Está bien.

---

Aquella noche, a las 2:17 de la madrugada, el teléfono de T/n vibró.

Un mensaje.

Alexa: ¿Llegaste bien?

T/n sonrió.

T/n: Sí. Hace rato.

Tres puntos aparecieron inmediatamente.

Alexa: Bien.

Después:

Alexa: No parecías muy cómoda esta noche.

T/n miró la pantalla.

T/n: ¿Se notaba tanto?

La respuesta tardó unos segundos.

Alexa: Para mí sí.

T/n se acomodó entre las sábanas.

T/n: ¿Por qué?

Alexa tardó un poco más en contestar.

Alexa: Porque te estaba mirando.

T/n se quedó inmóvil.

Leyó el mensaje nuevamente.

Una vez.

Dos veces.

Después dejó el teléfono sobre la almohada.

No sabía qué era aquello.

No sabía qué quería Alexa.

Pero sonrió.

---

Durante las siguientes semanas comenzaron a hablar.

Primero ocasionalmente.

Después todos los días.

Alexa podía pasar horas sin escribirle y, de repente, aparecer a medianoche con un simple:

"¿Estás despierta?"

Y T/n siempre lo estaba.

Comenzaron a verse.

Cafés tranquilos.

Cenas después de los eventos.

Paseos sin rumbo.

Conversaciones dentro del auto de Alexa mientras la ciudad dormía.

Alexa era diferente cuando estaban solas.

Más tranquila.

Más vulnerable.

Una noche, mientras estaban sentadas en el auto frente al apartamento de T/n, Alexa preguntó:

-¿Confías fácilmente en las personas?

T/n negó.

-No.

-¿Y en mí?

T/n la miró.

-No sé.

Alexa sonrió.

-Respuesta inteligente.

-¿Por qué?

-Porque todavía no deberías.

T/n frunció el ceño.

-¿Eso fue una advertencia?

Alexa sostuvo su mirada.

Durante un instante, algo cambió en sus ojos.

Algo que T/n no supo interpretar.

Después Alexa volvió a sonreír.

-Fue un consejo.

T/n soltó una pequeña risa.

-Eres muy rara.

-Y sigues aquí.

-Eso también me preocupa.

Alexa se rio.

La tensión desapareció.

Pero aquella frase quedó en algún rincón de la cabeza de T/n.

Todavía no deberías confiar en mí.

No sabía por qué Alexa había dicho aquello.

Todavía no sabía que algún día recordaría aquella conversación.

Y que entonces entendería que Alexa había estado intentando advertirle desde el principio.

Porque la mujer que T/n estaba empezando a querer...

no era la mujer que decía ser.

Durante las semanas siguientes, T/n comenzó a descubrir que Alexa tenía una habilidad particular para aparecer justo cuando menos la esperaba.

No importaba si T/n salía tarde del trabajo.

Si terminaba tomando café con una amiga.

Si estaba caminando por alguna calle de Los Ángeles después de clase.

En algún momento, el teléfono vibraba.

Alexa:¿Dónde estás?

Al principio T/n encontraba aquello encantador.

Después comenzó a parecerle curioso.

Y, eventualmente, empezó a preguntarse cómo Alexa sabía tantas cosas.

Una tarde, T/n estaba sentada en una cafetería con su amiga Emma.

Habían pasado casi dos horas hablando de cualquier cosa cuando T/n miró por la ventana.

Un automóvil negro estaba estacionado al otro lado de la calle.

No le prestó demasiada atención.

Hasta que su teléfono vibró.

Alexa: ¿Ya terminaste tu café?

T/n frunció el ceño.

Miró nuevamente hacia el automóvil.

-¿Qué pasa? -preguntó Emma.

-Nada.

T/n respondió el mensaje.

T/n: Todavía no.

La respuesta llegó casi inmediatamente.

Alexa: Hace frío. No tardes demasiado.

T/n dejó el teléfono sobre la mesa.

-¿Quién es?

-Alexa.

Emma sonrió.

-¿La actriz?

-Sí.

-¿La que te invitó a cenar la semana pasada?

T/n asintió.

-¿Y qué quiere?

-Nada. Solo preguntó dónde estaba.

Emma levantó una ceja.

-Eso no parece nada.

T/n se rio.

-Es protectora.

Emma no respondió.

Solo volvió a mirar por la ventana.

El automóvil negro seguía ahí.

---

Esa noche, Alexa pasó por T/n.

Llevaba un abrigo oscuro y el cabello recogido.

-¿Cómo estuvo tu día?

-Bien.

-¿Con quién estabas?

T/n se quedó mirándola.

-Con Emma.

-¿En el café de la avenida?

-Sí.

Alexa asintió.

-¿Te divertiste?

-Sí.

T/n esperó unos segundos.

-¿Cómo sabías dónde estaba?

Alexa encendió el auto.

-Te conozco.

-Eso no responde mi pregunta.

Alexa sonrió ligeramente.

-Me preocupo por ti.

T/n no insistió.

Pero por primera vez aquella respuesta no le pareció suficiente.

---

A pesar de eso, siguieron acercándose.

Y era precisamente eso lo que hacía todo más complicado.

Alexa no era cruel con ella.

Todo lo contrario.

Recordaba cómo tomaba el café.

Sabía qué canciones escuchaba cuando estaba triste.

Sabía cuándo necesitaba espacio y cuándo prefería compañía.

Una noche, T/n llegó agotada al departamento de Alexa.

Se dejó caer sobre el sofá.

-No quiero hablar.

Alexa dejó el teléfono sobre la mesa.

-Entonces no hablamos.

Se sentó a su lado.

No hizo preguntas.

No intentó arreglarla.

Simplemente permaneció allí.

Después de unos minutos, T/n apoyó la cabeza contra el respaldo.

-¿Cómo sabes cuándo necesito que te quedes?

Alexa la observó.

-Porque te escucho.

T/n sonrió.

-A veces siento que me conoces demasiado.

Alexa apartó la mirada.

-Quizá.

-¿Eso debería preocuparme?

-Depende de cuánto quieras saber de mí.

T/n la miró.

-Quiero saberlo todo.

Alexa se quedó callada.

Aquella vez no sonrió.

---

El primer indicio serio llegó un viernes.

Alexa había invitado a T/n a una cena.

No era una fiesta.

No era un evento.

Solo una cena en uno de sus restaurantes favoritos.

T/n llegó unos minutos tarde.

Desde la entrada pudo notar algo extraño.

Había dos hombres vestidos de negro junto a la puerta.

No parecían seguridad del restaurante.

Cuando T/n pasó junto a ellos, ambos se hicieron a un lado inmediatamente.

Uno incluso inclinó ligeramente la cabeza.

T/n siguió caminando.

Alexa estaba sentada en una mesa al fondo.

-Llegaste.

-Sí.

T/n se sentó frente a ella.

-¿Quiénes son ellos?

Alexa ni siquiera necesitó preguntar a quién se refería.

-Personas que trabajan conmigo.

-¿En qué?

Alexa tomó su copa.

-En varias cosas.

-¿Qué cosas?

-Negocios.

T/n la observó.

-Siempre dices eso.

Alexa dejó la copa sobre la mesa.

-Porque es suficiente.

T/n se quedó callada.

Durante el resto de la cena intentó no pensar en ello.

Hasta que, al salir, escuchó una conversación detrás de una puerta.

No pudo distinguir todas las palabras.

Solo algunas.

"La entrega."

"El puerto."

"Demie dijo que..."

T/n se detuvo.

Alexa apareció detrás de ella casi inmediatamente.

-T/n.

Su tono había cambiado.

Ya no era la mujer que bromeaba con ella en el auto.

Era frío.

Serio.

-¿Qué haces aquí?

-Yo...

Alexa miró hacia la puerta.

Después volvió a verla.

-No deberías haber escuchado eso.

-¿Qué está pasando?

Alexa se acercó.

-Nada que tengas que resolver.

-Pero quiero saber.

-No.

La respuesta fue demasiado rápida.

T/n retrocedió un poco.

-¿Por qué?

Alexa respiró profundamente.

-Porque hay cosas de mi vida que no necesitas conocer.

-¿Y si quiero conocerlas?

Alexa sostuvo su mirada.

-Entonces probablemente vas a terminar odiándome.

T/n sintió un escalofrío.

-¿Qué hiciste?

Alexa no contestó.

Simplemente tomó su abrigo.

-Vámonos.

---

Durante los días siguientes, T/n no pudo dejar de pensar en aquella noche.

Intentó convencerse de que había entendido mal.

Quizá se trataba de algún negocio perfectamente legal.

Quizá había exagerado.

Pero entonces empezaron a aparecer pequeñas piezas.

Un nombre que se repetía.

Personas que desaparecían de las conversaciones cuando Alexa entraba.

Reuniones a las que Alexa nunca llevaba su teléfono.

Autos que aparecían cerca de su casa.

Y una noche, mientras esperaba a Alexa en su departamento, T/n escuchó una conversación desde otra habitación.

-No puede seguir ocurriendo.

Era Alexa.

-Si vuelven a acercarse a ella, se acaba todo.

T/n se quedó quieta.

Otra voz respondió algo que no pudo distinguir.

Alexa volvió a hablar.

-No me importa cuánto cueste.

Pausa.

-Ella no tiene nada que ver con esto.

T/n sintió que el estómago se le cerraba.

Retrocedió antes de que alguien pudiera descubrirla.

Cuando Alexa apareció unos minutos después, T/n estaba sentada en el sofá.

-¿Todo bien?

T/n levantó la mirada.

-Sí.

Alexa la estudió.

-Estás pálida.

-Estoy cansada.

Alexa se acercó.

Le acarició suavemente el cabello.

-Entonces duerme.

T/n cerró los ojos.

Pero ya no podía relajarse.

Porque por primera vez comprendió algo.

Alexa no solamente tenía secretos.

Había personas protegiendo esos secretos.

Y, de alguna manera que todavía no comprendía, T/n había terminado en medio de ellos.

---

Dos días después, T/n recibió una fotografía desde un número desconocido.

No había texto.

Solo una imagen.

Era ella.

Saliendo de la cafetería con Emma.

La misma tarde del automóvil negro.

T/n dejó caer el teléfono.

Un segundo después, llegó otro mensaje.

"Pregúntale a Alexa quiénes somos."

T/n sintió que el corazón le golpeaba con fuerza.

Y por primera vez desde que había conocido a Alexa...

tuvo miedo de descubrir la respuesta.

T/n permaneció inmóvil frente a la pantalla.

La fotografía seguía ahí.

Ella y Emma saliendo de la cafetería.

No había nada especial en aquella imagen.

Excepto que alguien había estado observándolas.

Y que esa persona sabía exactamente dónde encontrarla.

El teléfono volvió a vibrar.

Número desconocido:

No confíes en ella.

T/n tragó saliva.

Escribió:

T/n: ¿Quién eres?

Los tres puntos aparecieron.

Desaparecieron.

Volvieron a aparecer.

Finalmente llegó una respuesta.

Número desconocido:

Alguien que sabe quién es realmente Alexa.

T/n bloqueó el número.

No quería seguir leyendo.

No quería saber.

Y, sobre todo, no quería admitir que una parte de ella ya sospechaba la respuesta.

---

Alexa llegó aquella noche cerca de las once.

T/n estaba sentada en el sofá.

No había encendido las luces.

-¿T/n?

Alexa dejó las llaves sobre la mesa.

-¿Estás bien?

-Sí.

Alexa la observó.

-No estás bien.

-¿Dónde estabas?

-Trabajando.

-¿Con quién?

Alexa se quedó quieta.

-¿Por qué preguntas?

T/n levantó la mirada.

-Porque últimamente nunca sé dónde estás.

Alexa caminó lentamente hacia ella.

-Ya hablamos de esto.

-No. Tú hablaste y yo acepté.

Alexa frunció el ceño.

-¿Qué quieres saber?

T/n sacó el teléfono.

Le mostró la fotografía.

Alexa la tomó.

Su expresión cambió inmediatamente.

No fue sorpresa.

Fue reconocimiento.

T/n lo vio.

Y eso fue peor.

-¿Sabes quién tomó esto?

Alexa permaneció en silencio.

-Alexa.

-Sí.

La respuesta fue tan tranquila que T/n sintió un escalofrío.

-¿Quién?

Alexa dejó el teléfono sobre la mesa.

-Alguien con quien no quiero que tengas contacto.

-¿Por qué?

-Porque es peligroso.

-¿Peligroso para mí?

Alexa no respondió.

-¿O peligroso para ti?

Alexa cerró los ojos durante unos segundos.

-Para las dos.

T/n se levantó.

-Quiero la verdad.

-No.

-¿Por qué?

-Porque una vez que la sepas, no vas a poder olvidarla.

-Ya no puedo olvidarme de esto.

Alexa la miró.

Por primera vez desde que se conocían, parecía verdaderamente asustada.

-T/n, hay cosas de mi vida que no son bonitas.

-Entonces déjame decidir si quiero quedarme.

Alexa dio un paso hacia ella.

-Eso es precisamente lo que no puedo permitir.

T/n se quedó helada.

-¿Qué acabas de decir?

Alexa comprendió demasiado tarde cómo había sonado.

-No quise decir-

-Sí quisiste.

T/n tomó su teléfono.

-No soy una niña.

-Lo sé.

-Entonces deja de decidir por mí.

Alexa no contestó.

T/n pasó junto a ella.

-Me voy.

-T/n.

-No.

Alexa no la detuvo.

Solo la observó salir.

---

Aquella noche T/n no regresó a su apartamento.

Se quedó con Emma.

No le contó toda la verdad.

Solo le dijo que había tenido una discusión con Alexa.

Emma no hizo demasiadas preguntas.

Pero cuando T/n se quedó dormida, revisó el teléfono.

Tenía seis llamadas perdidas.

Todas de Alexa.

Después llegó un mensaje.

Alexa: Dime dónde estás.

T/n no respondió.

Otro.

Alexa: No salgas sola.

Otro.

Alexa: Por favor.

T/n apagó el teléfono.

---

A la mañana siguiente había un automóvil estacionado frente al edificio de Emma.

T/n lo reconoció.

Era uno de los vehículos que había visto anteriormente.

Sintió un nudo en el estómago.

-¿Ese auto estaba ayer? -preguntó Emma.

-No sé.

T/n miró nuevamente.

Las ventanas estaban oscuras.

No podía ver quién estaba dentro.

-No me gusta esto.

Emma tomó su mano.

-Entonces vamos a otro sitio.

Salieron por la entrada trasera.

T/n intentó no mirar hacia atrás.

Pero cuando doblaron la esquina, vio a alguien apoyado contra otro automóvil.

Un hombre.

El mismo que había visto en el restaurante.

Él no se acercó.

Solo la observó.

Y después levantó ligeramente el teléfono.

T/n sintió que se le helaba la sangre.

---

Esa tarde Alexa apareció.

No en casa de Emma.

En el lugar donde T/n trabajaba.

Esperó afuera.

Cuando T/n salió, Alexa estaba apoyada contra su automóvil.

-Tenemos que hablar.

T/n siguió caminando.

-No.

Alexa caminó detrás de ella.

-Por favor.

-No quiero verte.

-Lo sé.

-Entonces vete.

Alexa guardó silencio unos segundos.

-Están vigilándote.

T/n se detuvo.

-¿Quiénes?

-Personas con las que tuve problemas hace tiempo.

-¿Y por qué me vigilan a mí?

Alexa no respondió.

T/n se giró.

-¡¿Por qué?!

Alexa bajó la mirada.

-Porque eres importante para mí.

-Eso no es una respuesta.

-Para ellos sí.

T/n sintió que comenzaba a entender.

-¿Qué hiciste?

Alexa respiró profundamente.

-Mi familia lleva años metida en negocios que no deberían existir.

Silencio.

-Dinero, propiedades, contrabando... cosas que empezaron mucho antes de que yo pudiera decidir si quería formar parte de ellas.

T/n la miraba sin decir una palabra.

-Intenté salir -continuó Alexa-. Pero no es tan sencillo.

-¿Y tú qué eres?

Alexa sostuvo su mirada.

-La persona que heredó demasiadas cosas.

T/n sintió que todo encajaba.

Las llamadas.

Los hombres.

Los autos.

Las reuniones.

El miedo que provocaba su nombre.

-¿Eres parte de eso?

Alexa tardó unos segundos en contestar.

-Sí.

Una sola palabra.

Y aun así destruyó algo dentro de T/n.

-¿Desde cuándo?

-Desde antes de conocerte.

-¿Y pensabas decírmelo?

Alexa bajó la mirada.

-Nunca.

T/n sintió que las lágrimas comenzaban a aparecer.

-Entonces todo esto...

Señaló entre ambas.

-¿Qué era?

Alexa se acercó un poco.

-Lo único real que tenía.

T/n negó con la cabeza.

-No puedes decirme eso después de mentirme durante meses.

-Te mentí porque sabía que si conocías la verdad-

-¡Yo podía decidir!

Alexa se quedó callada.

T/n respiró entrecortadamente.

-Ese era mi derecho.

Alexa asintió lentamente.

-Sí.

Aquella aceptación dolió más que una discusión.

-Necesito que te alejes de mí -dijo T/n.

Alexa cerró los ojos.

-No puedo.

-Sí puedes.

-No mientras sigan buscándote.

-Entonces protégeme desde lejos.

Alexa la miró.

-T/n...

-No vuelvas a aparecer en mi trabajo. No vengas a mi casa. No me sigas.

Alexa permaneció inmóvil.

T/n dio un paso atrás.

-Si alguna vez me quisiste de verdad, déjame ir.

Alexa no respondió.

T/n se dio la vuelta.

Y se marchó.

---

Esa noche, T/n recibió una última llamada.

No contestó.

Después de varios minutos llegó un mensaje.

Alexa: Voy a respetar lo que me pediste.

T/n cerró los ojos.

Por primera vez desde que la conocía, pensó que quizá realmente había terminado.

Pero unos minutos después llegó otro mensaje.

Alexa: Aunque no pueda dejar de asegurarme de que estás a salvo.

T/n miró la pantalla.

Y comprendió que Alexa todavía no había apre

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