Todo por un Reto

Summary

Lucifer reta a Alastor a beber y después de unos tragos Alastor se pone muy cariñoso con el rey y revela su secreto más guardado de allí Alastor se convierte en el nuevo consorte del rey.

Genre
Romance
Author
Yukachan
Status
Complete
Chapters
12
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

Todo comienza en el bar del hotel allí estaba Lucifer y Alastor bebiendo unos tragos mientras husk les servía.

Lucifer te retó bambi a qué no puedes beber más que yo.

Alastor nadie me dice que no puedo y acepta el reto de lucifer.

Husk quería advertir a Alastor pues cuando bebía de más se ponía algo cariñoso.

La tensión en la barra se podía cortar con un cuchillo, o en este caso, con el borde afilado de una de las botellas de Husk.

Lucifer tenía esa sonrisa de superioridad que tanto irritaba al demonio de la radio, mientras que Alastor mantenía su expresión impasible, aunque sus ojos brillaban con un tinte carmesí más intenso de lo habitual.

El Duelo de Copas

Husk suspiró, limpiando un vaso con una resignación que solo años de servidumbre podían otorgar.

Miró a Alastor, quien ya iba por su tercera copa de un whisky tan fuerte que podría derretir tuberías.

— "Señor... —intentó intervenir Husk, apoyando las garras en la madera—, quizás debería recordar que usted no tiene... mucha práctica con el exceso de azúcar fermentada."

Alastor ni siquiera lo miró. Simplemente levantó un dedo, pidiendo otra ronda.

— "¡Tonterías, Husker! Mi temple es de acero y mi voluntad inquebrantable.

Este... sujeto bajito no podrá conmigo."

Media hora después, el ambiente cambió drásticamente.

Lucifer estaba extrañamente filosófico, hablando de patitos de goma, pero Alastor... Alastor estaba rompiendo su propia regla de oro: el espacio personal.

El acercamiento: Alastor, con las mejillas encendidas y la sonrisa ligeramente ladeada, se inclinó hacia Lucifer hasta que sus narices casi se tocaron.

El gesto: En lugar de convocar sombras o amenazar con comerse a alguien, Alastor estiró una mano enguantada y comenzó a juguetear con los bordes del sombrero de Lucifer.

La confesión: — "¿Sabes, Lu-Lu? Tienes una cara muy... redondita.

Es fascinante.

Casi dan ganas de no querer borrarte de la existencia."

Husk:Cubriéndose la cara con las alas "Se lo dije.

Ahora va a empezar con los abrazos y mañana me pedirá que borre la memoria de todos los presentes."

Lucifer, que ya estaba bastante mareado, parpadeó confundido mientras sentía cómo el Demonio de la Radio —el mismo que lo odiaba hace cinco minutos— pasaba un brazo por sus hombros de manera protectora y peligrosamente afectuosa.

— "¡Husk! —exclamó Alastor con una voz demasiado alegre— ¡Trae otra ronda para mi nuevo mejor amigo! ¡Es tan pequeño y saltarín!"

La atmósfera en la habitación real era eléctrica, cargada con el aroma del alcohol y una tensión que finalmente había estallado.

Alastor, con la mirada nublada pero fija en su objetivo, acorraló a Lucifer contra la cama, rompiendo cualquier barrera de orgullo que quedara entre los dos.

El beso fue voraz, una colisión de deseos reprimidos.

Alastor disfrutaba de ese sabor a manzana dulce que parecía desprenderse de cada rincón de la boca del rey, mientras sus lenguas danzaban en un ritmo caótico y apasionado.

La elegancia habitual del demonio de la radio se había transformado en una urgencia salvaje.

Cuando las prendas cayeron al suelo, el contraste era magnífico.

Alastor no pudo evitar detenerse un segundo para acariciar esa bella piel del rey del infierno; era una superficie hermosa y blanca, casi irreal bajo las luces tenues de la alcoba.

Sin perder tiempo, descendió hacia su cuello, dejándole marcas de chupetes por el cuerpo como si quisiera marcar su territorio de manera permanente.

— "Sí, así Al... lo haces muy bien", susurró Lucifer, con la voz quebrada y la respiración agitada, entregándose por completo al contacto.

La exploración continuó hasta que Alastor llegó al pene de Lucifer, tomándolo con una devoción inesperada.

Comenzó a meterlo a su boca y chuparlo como un dulce, provocando que el soberano del infierno arqueara la espalda, perdiendo el sentido de la realidad.

— "Oh Al... llevo años sin que tuviera intimidad", confesó Lucifer entre jadeos, sintiendo cómo el placer lo desbordaba.

Finalmente, Alastor se posicionó sobre él.

Con una intensidad que hizo temblar las sombras de la habitación, le mostró su enorme pene antes de introducirlo en su interior.

En ese instante, el ritmo se volvió frenético; Alastor comenzó a moverse muy salvajemente, impulsado por el instinto y el alcohol.

Lucifer, buscando anclarse en medio de la tormenta de sensaciones, se agarró de los hombros de Alastor.

El dolor y el placer se mezclaban en un sentimiento abrumador que le hizo soltar las palabras que guardaba en lo más profundo:

— "¡Sí, así! ¡Más rápido, Al! ¡Te amo!"

Alastor, cuya estática de radio vibraba con una fuerza incontrolable, lo miró a los ojos, dejando que la máscara de frialdad se desmoronara por completo bajo el peso de la entrega.

"Yo también te amo, Luci" respondió, sellando su confesión con un último y profundo movimiento que los dejó a ambos perdidos en el éxtasis.

La mañana se filtró por las pesadas cortinas de la habitación real, iluminando el caos de seda y terciopelo.

El silencio fue interrumpido por el sonido rítmico de unos nudillos golpeando la madera desde el pasillo.

— "¿Papá? ¿Estás despierto? —la voz de Charlie sonaba preocupada.

Te quería preguntar si por casualidad habías visto a Alastor.

No bajó a desayunar y Husk dice que lo último que supo de él fue que estaba contigo."

En la inmensa cama, Alastor seguía desnudo abrazado a su rey entre las sábanas, ocultando su rostro en el pecho de Lucifer.

El soberano, despertando lentamente del letargo del alcohol y la pasión, acarició los cabellos del demonio.

— "Ya despierta, Bambi, mi hija te está buscando", susurró Lucifer con una voz ronca y cálida.

En ese momento, Alastor abrió los ojos de golpe.

La estática en el aire chirrió brevemente mientras las imágenes de la noche anterior golpeaban su mente con la fuerza de un rayo.

El rubor subió a sus mejillas al notar su propia vulnerabilidad.

Se separó apenas unos centímetros, mirando a Lucifer con una seriedad inusual.

— "Luci... ya sabes lo que siento —comenzó Alastor, bajando la mirada por primera vez en su existencia—.

Pero sé que todavía estás casado con Lilith y tal vez te dejaste llevar por las copas."

Lucifer se incorporó, dejando que las mantas cayeran.

Miró fijamente al demonio de la radio y luego bajó la vista hacia su propia mano, donde el oro del anillo de bodas brillaba como un recordatorio de un pasado que lo mantenía encadenado a la soledad.

— "Alastor, Lilith se fue por siete años y ya es hora de olvidarla", sentenció con firmeza.

Sin dudarlo un segundo, Lucifer se saca el anillo de bodas y lo avienta hacia un rincón oscuro de la habitación, donde el metal chocó contra el suelo con un sonido definitivo.

Volvió a tomar el rostro de Alastor entre sus manos, con una mirada llena de una determinación nueva y brillante.

— "Ahora quiero que tú seas mi consorte real."

La sorpresa en el rostro de Alastor se transformó en una expresión de pura radiante satisfacción.

Con una sonrisa que, por primera vez, no era una máscara de poder sino un reflejo de su corazón, Alastor, feliz, lo abraza, sellando el inicio de una nueva era en el trono del Infierno.

Esta historia continuará

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