CapĂtulo Ănico đšđ»âđ«
"ÂĄÂĄOh, no. AquĂ no!!"
Aizawa mordiĂł el labio inferior al mismo tiempo que tragaba su saliva, pesadamente. Su respiraciĂłn permanecĂa errĂĄtica, las piernas balanceĂĄndose inquietas y el sudor comenzando a brotar en su frente. Ăl observaba atentamente la foto que acabĂł de recibir por mensaje, la lengua pasando por fuera de sus labios para humedecerlos y un gran problema iniciĂĄndose en su pantalĂłn.
"No, no, no..."
La desesperaciĂłn golpeĂł su pecho de forma dolorosa, pero por alguna razĂłn, Ă©l no conseguĂa parar de mirar la fotografĂa, era imposible, incluso sabiendo que el lugar que se encontraba no era apropiado y que en cualquier momento podrĂa ser atrapado. ExhalĂł un suspiro largo y se acostĂł contra su silla, esforzĂĄndose al mĂĄximo para calmar los latidos frenĂ©ticos del corazĂłn.
Ăl echĂł un vistazo a la sala de clase, todos estaban concentrados en sus deberes, el silencio reinando en el ambiente mientras sĂłlo se oĂan pequeños ruidos y murmullos desde el exterior. Su concentraciĂłn regresĂł a la foto, repasando lentamente sus esferas negras de excitaciĂłn en cada parte de ese cuerpo femenino, mientras una sonrisa perversa surgĂa en sus labios con ante atrevimiento.
"Pervertida..."
SĂ. Una pervertida cruel y extremadamente sexy.
ÂżCĂłmo se atrevĂa a enviar semejante contenido en un momento como este? Justo cuando ella sabĂa que estaba enseñando.
"Te castigaré. Marcaré cada parte de tu hermoso cuerpo".
Ese cuerpo que le hacĂa querer pecar en todos los sentidos, esa piel suave que le hacĂa desear clavarse sus dientes y ese coño que Ă©l iba a devorar como un animal. Porque, sĂ. Ella despertaba el ser mĂĄs primitivo y peligroso dentro de su ser, ese fuego ardiente que solo ella podĂa apagar con esa pequeña boquita envuelta de su pene.
"Mhmm... esa posiciĂłn".
Esa posiciĂłn generosa en que la muchacha se encontraba, apenas usando una braguita diminutiva mientras sus vastos senos eran prensados por los brazos, dando aĂșn mĂĄs volĂșmenes en ellos. Sentada en el suelo y apoyada en el borde de la cama frente al espejo, ella sostenĂa el celular con una mano a la altura de su cara mientras la otra desaparecĂa dentro de su intimidad, la misma que podĂa ser mĂĄs o menos vista a travĂ©s de las piernas abiertas y de la bragas puestas hacia un lado.
"DarĂa lo que fuera por masturbarse ahora mismo".
Pero Ă©l necesitaba controlarse, o serĂa descubierto de una manera muy vergonzosa y embarazosa. Su pene palpitĂł dentro de la ropa interior, implorando por atenciĂłn. El hombre pasĂł la palma de su mano por encima del tejido, intentando bajar la erecciĂłn, sin embargo, lo que era para mejorar solo empeorĂł, pues su cuerpo tiemblĂł instantĂĄneamente, haciĂ©ndolo maldecir internamente.
"ÂĄPor favor, termina pronto!"
El pelinegro rogaba con todas las fuerzas que ese perĂodo terminara, por suerte, era el Ășltimo y luego todos se irĂan a casa. Ăl apagĂł el celular y puso la cabeza sobre su mesa con los ojos cerrados, quedĂĄndose unos minutos asĂ hasta que finalmente la señal golpeĂł, dando fin a esa tortura.
__No se olviden del trabajo de mañana.__Shota avisĂł, mientras agitaba la mano en despedida. Los estudiantes asintieron y se fueron, dejando la sala completamente vacĂa.
Ăl cogiĂł el telĂ©fono nuevamente y lo encendiĂł, entrando en el chat:
đ€...
ÂżTe gustĂł la foto?ââ [Chako]
ÂżDĂłnde estĂĄs?ââ [Shota]
Primero respĂłndeme si te gustĂł mi regalitođ€.ââ [Chako]
ÂĄSĂ, sĂ! Me gustĂł. Ahora mi respuesta...ââ [Shota]
Uff, ya estoy llegandođđ.ââ [Chako]
El hombre iba a escribir de nuevo, pero fue interrumpido por alguien que entraba en el sitio:
__Oyee, profesor.__la joven castaña cerrĂł la puerta y se acercĂł alegremente al mayor.__ÂżMe echĂł de menos?__se inclinĂł hacia abajo, exponiendo parte del sostĂ©n que aparecĂa entre los botones abiertos de su camisa.
__Depende... ¿hiciste todos los deberes?__preguntó, mientras acercaba la silla hasta ella, prendiéndola entre sus piernas.__Fue una buena alumna?__agarró su cintura y comenzó a dar besos sobre la barriga tapada por el tejido.
Ochaco sujetĂł su cabeza, acariciando sus hilos negros y mordiendo el labio inferior al sentir el contacto aumentar.
__Por supuesto que he sido...__suspirĂł.__Me vas a dar algĂșn premio?__sonriĂł, maliciosa.
__Tal vez, después.__la tiró a su regazo.__Ahora yo tengo que castigarte por lo que me hizo pasar.
__Hhmm... Yo puedo sentirlo.__ella meneĂł encima de la erecciĂłn, sintiendo la dureza saltar por el pantalĂłn.__Taaan grande y delicioso.__continuĂł, mientras sonreĂa traviesa.
La respiraciĂłn del hombre se cortĂł al experimentar esa fricciĂłn maravillosa sobre su miembro, disminuyendo la distancia entre sus rostros y besando desesperado los labios carnosos de la joven.
Ambos aferrados entre sus cuerpos y sedientos de deseo. Las bocas sincronizadas en movimientos rĂĄpidos y sus lenguas chocando con avidez, para luego capturar la delicada piel de sus labios en una ardiente mordida. Un acto desenfrenado y seductor que consumĂa el interior de los individuos, las caderas femenina moviĂ©ndose agilmente y rozando ambas intimidades. Ăl abrazĂł el cuerpo menor, trazando caricias en cada esquina.
La temperatura subĂa, haciendo que el oxĂgeno se quedarĂĄ pesado; esa enorme clase volviĂ©ndose en algo pequeño y sofocante, dejĂĄndolos totalmente eufĂłricos. Uraraka rompiĂł el contacto entre las bocas y abriĂł su camisa, mostrando su hermoso pectoral firme, acercĂĄndose al cuello y depositando besos con mordiscos en su piel viril. Shota apoyĂł su cabeza en el respaldo de la silla y cerrĂł los ojos, aprovechando esos toques embriagadores; sus manos entrando por debajo de la falda femenina y siendo sorprendido al notar que la chica no llevaba bragas...
__Eres una descarada.__Ă©l susurrĂł roncamente en su oĂdo.__Como pudo venir hasta aquĂ sin bragas?__apretĂł sus nalgas.
__Me preguntaba cuĂĄnto tiempo te llevarĂa notar ese detalle.__riĂł, divertida.
__Eso facilita las cosas.__sonriĂł ladino, mientras la ponĂa sobre la mesa. Ăl atacĂł nuevamente sus labios y quitĂł su camisa junto con el sostĂ©n, dejando su parte superior desnuda.__Me fascina... Pareces un ĂĄngel.__la idolatrĂł, besĂĄndola con extrema devociĂłn.
"Un perfecto ĂĄngel con alas de demonio".
Sus palabras eran sinceras y cĂĄlidas. La castaña lo enloquecĂa de todas las maneras posibles, su cuerpo solo reaccionaba asĂ estando cerca de ella y su mente se oscurecĂa con tanto placer compartido. No solo su fĂsico lo atraĂa, sino todo en ella, como su personalidad dulce y gentil, las palabras de apoyo que recibĂa al estar pasando por dificultades y la ayuda que ella siempre le daba cuando lo necesitaba.
ÂżAlguna vez ha sentido ese consuelo con alguien? No. Seguro que no.
Ăl era un hombre maduro y vivido, pero eso no le hacĂa una persona llena de sabidurĂa o experimentada en algo. Sobre todo cuando el tema era 'amar afectivamente', cosa que no practicaba desde hace mucho tiempo con cierto alguien, y debĂa ser por eso que su vida personal estaba al revĂ©s.
Sin embargo, con la llegada de esa jovencita audaz su opiniĂłn cambiĂł, y algo que mucho tiempo estaba desaparecido dentro de su ser, renaciĂł nuevamente.
Amor.
Una palabra corta, simple y pesada.
"Amo cada parte de ti. Cada parte que me pertenece".
Sus grandes manos apretaron el seno voluminoso de la mujer, sacando un sonido mañoso de su boca. Ăl tomĂł uno de ellos y chupĂł con vehemencia, mientras se encargaba de pellizcar y amasar el otro pecho. La lengua frotaba el pezĂłn y luego lo jalaba levemente, devorando toda la regiĂłn esponjosa con su boca para succionarlo placenteramente.
Ochaco se moviĂł inquieta, dando gemidos sofocados mientras sus dedos se entrelazaban en la cabellera negra, incentivando los toques. Ella se sentĂa extremadamente bien, especialmente con las palabras citadas por Ă©l y con toda esa atenciĂłn que recibĂa del mayor. Sentimientos nuevos y deseosos, pero que eran totalmente correspondidos.
Todo en él era maravilloso.
Aizawa flexionĂł las piernas de la chica sobre la mesa y subiĂł la falda hasta la cintura, su penetrante mirada enfocando directamente en su coño mojado y una sonrisa satisfactoria surgiendo en sus labios. Sus dedos anchos pasaron por la abertura, esparciendo la humedad, acariciando su carne con delicadeza y a veces golpeando su clĂtoris, haciĂ©ndola lloramigar ansiosa.
__Ahora viene la parte del castigo.__él se alejó y sentó en su silla.__Quiero que hunda sus dedos dentro de su coño como hizo en la foto.__sonrió, provocativo.
__QuĂ© malvado.__ella hizo un puchero.__Pero si eso es lo que quieres...__sonriĂł, mientras abrĂa mĂĄs las piernas y mostraba su centro.
Ella recurriĂł los dedos entre sus labios mayores y luego los separĂł, revelando su carne rosada. Poco a poco, la chica fue entrando en su interior hasta hundirse por completo, iniciando lentas embestidas por la grieta. Uraraka sostuve su cuerpo con el codo izquierdo mientras la mano seguraba parte del seno, amasĂĄndolo, la boca abierta soltando gemidos bajos y excitados.
El pelinegro captaba todos los movimientos y expresiones lujuriosas de su chica, cada detalle y gemido siendo grabados en su mente de forma precisa; verla tocarse y retorcerse sobre la mesa, con certeza era la mejor imagen de todas. Sin poder controlarse mås, él abrió los pantalones, liberando su dureza necesitada, la mano deslizando por la extensión firmemente al realizar un vaivén y gemidos roncos comenzando a hacerse presentes.
Ambos masturbĂĄndose totalmente desinhibidos, los gemidos sensuales y sus figuras erĂłticas complementando ese ambiente prohibido, caluroso. Ella enterrĂł aĂșn mĂĄs sus dedos, moviĂ©ndose frenĂ©ticamente mientras la otra mano estimulaba su botoncito sensible, los fluidos fluyendo por su vagina con abundancia, sentindo como el final estaba muy cerca de llegar. Ăl tambiĂ©n aumentĂł la velocidad de su mano al frotar todo el falo, su pulgar acariciando el glande, provocando gruñidos guturales y dejando que su lĂquido preseminal chorrara sin control por la cabecita.
__Ven aquĂ... a recoger tu premio.__el profesor mandĂł, respirando jadeante.
__P-pero... yo no he terminado... Hhmm~...__ella curvĂł su espalda sobre la mesa, mientras follaba mĂĄs rĂĄpido su intimidad.
El hombre se irritĂł con la negaciĂłn y dejĂł su asiento, agarrando sus brazos para que se detuviera con todos sus movimientos.
__Odio a los alumnos desobedientes.__su voz saliĂł baja y autoritaria. Ăl bajĂł a la chica de la mesa y la hizo arrodillarse delante de sĂ.__Abre la boca y traga todo. Cada gota desperdiciada serĂĄ menos -1,0 punto en su ficha, Señorita Uraraka__informĂł seriamente.
Ochaco hizo lo que fue ordenado, manteniendo sus orbes marrones fijos todo el tiempo en la mirada negra del mayor. Ella cogiĂł la extensiĂłn y la masturbĂł durante un tiempo antes de ponerla en su boca, succionĂĄndola con agilidad. La polla resbalaba en las esquinas de sus mejillas, dando mĂĄs placer a Ă©l mientras la lengua recurrĂa rĂĄpidamente sobre su barra carnosa.
Shota agarrĂł su cabello y moviĂł sus propias caderas, follando su boca, movimientos duros y certeros alcanzando la garganta femenina que casi se atragantaba; esa sensaciĂłn hĂșmeda y pegajosa de su saliva, hacĂa que su cuerpo convulsionara extasiado, pidiendo por mĂĄs. La respiraciĂłn se volviĂł errĂĄtica y su miembro creciĂł, indicando que terminarĂa; ella chupĂł mĂĄs veloz y en pocos segundos todo lĂquido fue vertido en la cavidad ambiciosa de la mujer.
__Muy bien...__dijo, suspirando aliviado y frotando el pene contra su boquita.__Pero aĂșn asĂ, su castigo no ha terminado.__la colocĂł nuevamente sobre la mesa, pero esta vez con sus pechos pegados a la madera y el culo exhibido al aire.__Me obedecerĂĄs cuando le diga que haga algo?__preguntĂł, tranquilo.
__SĂ... ÂĄAH!__gritĂł al recibir una reguada en su glĂșteo.__S-sĂ, profesor Aizawa.
__SerĂĄ una buena alumna?__susurrĂł en su oreja.
__SĂ, profesor Aizawa.__apretĂł sus ojos y mordiĂł el labio inferior cuando Ă©l le dio otra reguada.
__¿Dejarås que tu querido Sensei coma tu coño cuando quiera?
__Por supuesto, profesor Aizawa.__contestó, sonriendo ladina. El mayor gruñó, y una vez mås marcó sus nalgas con la regua.
Ăl observĂł por un tiempo aquellos montĂculos totalmentes rojos por los golpes, entre sus piernas era posible ver un lĂquido brillante escurrir entre los muslos internos y como su piel se erizaba, adorando ese pequeño espectĂĄculo. Por supuesto, su chica era una pervertida que le gustaba ser tratada con rudeza y follada con una puta.
"Es completamente mĂa".
Ăl se agachĂł a la altura de su trasero y besĂł cariñosamente la piel golpeada, la lengua deslizĂĄndose lentamente para "enfriar" el local y su mano masajeando el otro lado con cuidado. ÂĄEse culo tan bien formado y todo para Ă©l!
"Quiero comerla".
__EstĂĄs muy caliente aquĂ abajo...__rozĂł la punta de su lengua en la entrada vaginal, probando sus fluidos. Ăl elevĂł una de sus piernas hasta la mesa, haciĂ©ndolo recibir un shock instantĂĄneo en su interior cuando viĂł ese coño jugoso.__Mierda... estĂĄ literalmente derramando aquĂ.__tragĂł en seco, pesadamente.__SĂłlo puedo imaginar mi polla enterrĂĄndose en ese paraĂso.__chupĂł sus labios mayores con deleite.
__Entonces... ¿qué estå esperando?__Uraraka gimió, sentido su boca devorar su feminidad.
__Lo quieres?__él levantó y se inclinó sobre ella, rozando ambas intimidades, acto que hizo los dos suspirar.__¿Quiere que yo entre?__le agarró su pelo, haciéndola mirarlo fijamente.
__¥Por favor!__lloriqueaba.__Hazme gritar de placer, profesor!__movió su trasero contra él, desesperada.
__Perfecto. Hora de la parte final de su castigo.__besĂł sus labios, entrando de una vez en su canal apretado.
Un gemido agudo saliĂł de la garganta femenina con la fuerte intromisiĂłn recibida, el gran miembro llenando su interior agradablemente y poco a poco experimentando la impulsiĂłn comenzar entre sus cuerpos. Aizawa apretĂł fuertemente sus dientes mientras sentĂa esta abrumadora humedad; ella estaba extremadamente caliente y su nĂșcleo le daba la bienvenida con hambre.
Con las manos apretando alrededor de sus caderas, Ă©l la sujetĂł para empujar profundo y duro, el pene entrando rĂĄpidamente por la abertura, resbalando entre sus paredes internas al mismo tiempo que sus golpes se quedaban cada vez mĂĄs descontrolados. Ochaco intentaba equilibrarse lo mĂĄximo que podĂa en la mesa, su cuerpo sacudiendo desenfrenado y haciendo que sus senos rozaran contra la madera frĂa; sus gemidos aumentando peligrosamente de volumen, pudiendo delatarlos.
__No sea escandalosa.__él dijo, tapando su boca.__No quieres que alguien vea nuestro pequeño desastre, verdad?__la chica negó con la cabeza.
El hombre continuĂł embestiendo con mĂĄs fuerza y el placer inundĂł su cuerpo placenteramente, llevĂĄndolo a la locura. No obstante, Ă©l sentĂa que necesitaba de mucho mĂĄs, mĂĄs de esa vagina ambiciosa. Por lo tanto, el mayor arrastrĂł su pequeño cuerpo encima del suyo mientras se sentaba en la silla. La muchacha quedĂł de espaldas a Ă©l mientras apoyaba las manos en el borde de la mesa, la polla golpeando con rudeza su centro, haciĂ©ndola apretar fuertemente sus labios para no gritar.
"Es delicioso".
__ÂĄCarajo!__Shota gruñó, jadeante. Su respiraciĂłn agitada y su rostro rojo, delataban lo deseoso que se encuentraba. El pelinegro lamiĂł y mordiĂł la espalda de la chica, dejando sus evidencias en ese templo magnĂfico que solo le pertenecĂa (o eso querĂa creer). Los dedos apretaron la carne de sus nalgas y una sonrisa burlesca surgiĂł, viendo como su polla entraba perfectamente en ese espacio estrecho.__Te gusta cĂłmo te cojo?__murmurĂł, gravemente.
__M-mucho...__ella suspirĂł, descansando sobre el pecho masculino. GirĂł su rostro rojizo hacia el hombre y observĂł profundamente sus ojos oscuros.__Me encanta cĂłmo me follas.__susurrĂł contra su boca, sonriendo con malĂcia.
Los dos se miraron simultĂĄneamente por algunos segundos, hasta que Aizawa la besĂł de manera apasionante. Una de sus manos agarrĂł la nuca de la joven, profundizando el contacto y haciendo que sus lenguas se encontraran, entrelazando gustosamente. La otra mano fue hasta su clĂtoris y estimulĂł velozmente, acompañando las estocadas; el acto era salvaje, fogoso y necesitado.
Sua pieles chocaban constantemente, creando ruidos por toda la sala, mezclĂĄndose con sus gemidos sofocantes. Ăl apuñalĂł toda la raĂz de su extremidad, entrando con rudeza, su eje atascĂĄndose por el interior y dejĂĄndolo aĂșn mĂĄs ansioso. Ella cabalgaba fervorosa, ayudando en las penetraciones, su cuerpo retorciĂ©ndose tembloroso en el regazo del mĂĄs viejo y sus fluidos mojando todo.
"MĂłntame y deja que mi verga te vuelva loca".
__Anda, linda, termina para tu Sensei.__el pelinegro murmurĂł, mientras movĂa su mano con rapidez sobre su botĂłn sensible.__ÂĄEso... c-continĂșa!__soltĂł un gemido gutural al sentir su paredes cerrarse estrechamente alrededor del pene.
La petición de su Sensei fue prontamente concedida; ella se movió con intensidad por varios minutos hasta finalmente terminar sobre él. Sus contracciones agitaron el cuerpo masculino y fue inevitable para él no derramarse en su nucleo, resoplando anestesiado de tanto placer.
Ambos se mantuvieron en la misma posiciĂłn, totalmente exhaustos, respirando jadeantes y con una pequeña sonrisa en sus rostros traviesos. Ellos nunca se cansarĂan de esta excitante aventura.
Ăl comprobĂł las horas en el reloj de la sala y suspirĂł decepcionado.
__Tengo que ir, si esta vez me tomo mĂĄs tiempo, ese celular no va a dejar de sonar.__comentĂł, enojado.
__Recuerdas aquella vez cuando ella llamó justo en medio de nuestra cogida?__preguntó, risueña.__Fue muy gracioso verte contener los gemidos.
__Eso es lo que quiero evitar.__pellizcó su mejilla.__Vamos, Señorita Uraraka.__atrapó sus labios en un beso profundo por minutos. Después de explorar sus bocas, ambos se alejaron y Aizawa extendió varios besitos en su cara.
Los dos se vistieron y limpiaron la sala, poniendo todo en orden, luego verificaron el pasillo del lado de afuera y salieron sigilosamente del lugar. Ya fuera del instituto, los amantes se despidieron con un beso fugaz y cada uno siguiĂł su camino.
Al estar dentro del coche, el profesor inhalĂł y soltĂł un extenso suspiro, mientras observaba por el retrovisor externo la bella imagen de la chica desaparecer poco a poco en la longitud. Ăl la deseaba como un loco, pero su condiciĂłn actual les impedĂa tener algo mĂĄs que encuentros furtivos y incorrectos.
Su teléfono vibró en el bolsillo, haciéndolo tomar el dispositivo; una mueca de cansancio apareció en su rostro al ver el nombre en la pantalla.
__Ya me voy.__dijo, cortante.__SĂłlo pasĂ© por el mercado para comprar algunas cosas. Te veo en casa, adiĂłs.__Ă©l no dejĂł a la mujer del otro lado de la lĂnea hablar absolutamente nada, simplemente avisĂł y colgĂł en su cara.
Su matrimonio de diez años ha estado tirado a la basura hace mucho tiempo, y lo mĂĄs molesto era que su esposa sabĂa perfectamente de eso y aĂșn asĂ actĂșaba como si nada estuviera pasando. Ha pedido el divorcio cientos de veces, pero ella siempre se negaba rotundamente, diciendo que juntos podĂan salvar el matrimonio.
Ăl lo intentĂł. Realmente intentĂł salvar esa uniĂłn, pero el amor que sintiĂł algĂșn dĂa por ella muriĂł junto con varias otras frustraciones de su vida, y su mujer necesitaba aceptar ese hecho.
Realmente nunca sintiĂł consuelo de su lado. Nunca.
"ÂĄLa necesitoÂĄ ÂĄNecesito su calor!"
__Argh!!... Joder.__Aizawa encendiĂł el coche y siguiĂł en la misma direcciĂłn en que Ochaco fue.
No le importaba las consecuencias. Al menos no ahora.
"Ella es una adicciĂłn que no quiero curar".
Uraraka pudo oĂr con claridad el sonido del automĂłvil de su profesor acercarse. Ella sonriĂł inconscientemente, sabiendo que al final Ă©l siempre estarĂa entre sus piernas para satisfacerla.
Aunque él fuera de otra.
FIN.








