Capítulo 1 | Hyung
—¿Hyung?
Sunghoon levantó la vista de su teléfono y arqueó una ceja al ver a Sunoo entrar en la sala con su enorme iPad en la mano. Una blanca mascarilla hidratante adornaba su rostro, con el pelo recogido en una pequeña coletita arriba de su cabeza por cuestión de comodidad. Vestía su adorable pijama de seda, y Sunghoon se encontró observando las suaves piernas del menor antes de obligarse a levantar la vista. Fue como volver a ver el debut de Sunoo, y no pudo evitar sonreír como un tonto cuando el contrario se dejó caer a su lado. Abandonó su juego con Riki —de todas formas, ya había perdido— para dedicarse a lo que fuera que Sunoo estuviera por hacer.
—¿Pasó algo?
Sunoo lo miro con un poco de curiosidad.
—¿Puedes echarle un vistazo a estas cosas?
Se inclinó y miró por encima del hombro del menor para echar un vistazo a la pantalla del iPad. Mostraba una página llena de diversos productos para el cuidado de la piel, organizados en un carrito de compras virtual. Si bien Sunghoon no era ajeno al cuidado de la piel —ser un idol requería una atención meticulosa en ese aspecto—, estos productos parecían estar a otro nivel. Reconoció algunos artículos, pero la mayoría simplemente parecían confusos, dejándolo intrigado.
—Este es bueno para la rosácea... ¡Oh! Y este es bueno para la piel seca y este es bueno como mascarilla nocturna... —Sunoo empezó a explicar, pasando los productos por el interfaz de la página para explicárselos a Sunghoon, quien, sinceramente, no sabía cómo ni cuándo se convirtió en la persona designada a la que Sunoo debía acudir para tomar estas decisiones, pero le gustaba.
Ya que eso significaba que su lindo compañero de banda se sentía lo suficientemente cómodo como para pedirle su opinión, y esa certeza reconfortó profundamente a Sunghoon. Adoraba lo mucho que Sunoo valoraba su palabra, aunque sabía que tal vez él no aportara mucha experiencia. Sonaba ridículo, pero así era.
También era adorable cómo la cara de Sunoo mostraba animadamente su emoción. Ya ni siquiera miraba el iPad. Sunghoon se encontró observando el rostro de Sunoo —sus ojos, labios, pestañas—, aunque llevaba una mascarilla, esta no ocultaba su ternura.
—No puedo decidir cuáles quiero... —el menor hizo pucheros, su labio inferior sobresaliendo en un gesto que Sunghoon encontró irresistiblemente encantador.
—Aww, ¿es así? —se encontró bajando el tono a uno más suave y dulzón.
Incapaz de resistirse, Sunghoon rozó los labios del mas pequeño con una de sus manos, maravillándose de cómo su suavidad cedía a su tacto. Sunoo aceptó el gesto juguetón sin quejarse, como siempre. Esa era una de las cualidades de Sunoo: su fácil —no siempre— aceptación del contacto físico a pesar de su ligera aversión al mismo. Permitía que todos, incluido Sunghoon, lo tocaran libremente y sin reservas.
—Espero que no estés jugando conmigo, hyungie —advirtió Sunoo juguetonamente, con los ojos brillando con travesura.
Park reprimió el impulso de pellizcarle las mejillas. Honestamente, Sunoo era una fuente constante de alegría y exasperación para él.
Todo en Sunoo irradiaba dulzura: la curva de sus mejillas, el delicado puchero, incluso su personalidad relajada. Sunghoon nunca se había sentido atraído por los chicos, o al menos no los había considerado lindos hasta que conoció a este chico sentado tan cerca suyo.
Ahora disfrutaba mucho ser el hyung de Sunoo en Enhypen.
—Hyung, ¿me estás escuchando? —la bonita voz del menor interrumpió sus pensamientos, devolviéndolo al presente.
—Sí, sí, sí... sí —respondió distraídamente, apartando la mirada del rostro de Sunoo y concentrándose una vez más en la pantalla del iPad, donde el total del carrito del más joven parecía enorme.
Quizás para una persona promedio podría parecer caro, pero claro, eran idols. Los padres de Sunghoon le habían inculcado un fuerte sentido de responsabilidad financiera, y se enorgullece de decir que administraba su dinero bastante bien. Aunque no era tan astuto como Jongseong en asuntos financieros, se las arreglaba adecuadamente.
Como idols reconocidos, también obtuvieron ingresos bastante buenos.
Sunghoon no dudaba de que Sunoo pudiera permitirse la compra, pero desconocía los gastos del joven. Si tenía dificultades económicas, Sunghoon estaba más que dispuesto a ayudar y cubrir aquel gasto suyo. Le gustaba hacer felices a sus miembros y, claro, podía ser un poco preferencial con el menor, pero siendo justos, Sunoo era su lindo maknae mayor. Él merecía al menos esto. Era lo mínimo. Sunghoon debía hacerlo por este chico.
—Hyung te lo comprará —intervino, deteniendo a Sunoo a media frase.
Sunoo parpadeó sorprendido, formando una pequeña «O» en su boca, incrédulo. Se irguió, y las comisuras de sus labios se curvaron al instante en una sonrisa alegre, mientras su voz se elevaba de felicidad.
—¿De verdad?
—De verdad —afirmó Sunghoon.
Podía sentir sus mejillas tensarse por la fuerza de su propia sonrisa. No pudo contener el cariño que crecía en su interior, especialmente cuando la sonrisa de Sunoo se ensanchó tanto que sus icónicas mejillas comenzaron a abultarse.
—¿Puedes ir a buscar mi billetera, Sunoo-yah? Está en mi habitación.
Sunoo saltó del sofá, con la emoción palpable, mientras corría hacia su habitación. Sunghoon negó con la cabeza con cariño, observando cómo se movía Sunoo, como si Sunghoon pudiera cambiar de opinión en cualquier momento.
—¿Puedes comprarme algo a mí también, hyung? —intervino Riki, sin apenas apartar la mirada del juego.
—No —respondió Sunghoon con firmeza.
—Eso es discriminación —replicó el maknae, lanzándole a su hyung una mirada acusadora—. ¿Literalmente vas a comprarle a Sunoo hyung casi ₩490,990.00 en productos para el cuidado de la piel, pero a mí no me puedes comprar ₩10,000 para mi juego?
—No voy a gastar dinero en juegos. Probablemente el juego deje de existir en un par de años. Es un desperdicio de dinero —razonó Sunghoon antes de justificar su decisión—. Al menos Sunoo está invirtiendo en el cuidado de la piel. Se está cuidando por los fans, ¿sabes?
Riki puso los ojos en blanco, murmurando algo en voz baja que Sunghoon decidió ignorar, concentrándose en darle la bienvenida a Sunoo de vuelta al sofá. El dúo procedió a revisar la inusual cantidad de productos para el cuidado de la piel en el carrito de Sunoo, pero Sunghoon pensó que no era demasiado extravagante. Después de todo, Sunoo siempre era generoso compartiendo sus productos para el cuidado de la piel con los miembros, así que, técnicamente, Sunghoon compraba para todos.
Claro, su billetera podría sentirse un poco más liviana al final del día, pero el cálido abrazo que recibió de Sunoo sin tener que forcejear con él hizo que todo valiera la pena. Estaba contento de tener a Sunoo a su lado toda la noche, así que al menos eso era algo.
Si este fuera el resultado final cada vez que él le compraba cosas a Sunoo, entonces tal vez, sólo tal vez, no le importaría gastar un poco aquí y allá en el chico.








