🌸Segunda oportunidad 🌸
CAPÍTULO 1: El eco de un reencuentro
ESCENA 1
Lugar: Centro de Convenciones Internacional de Jeju.
Hora: 09:30 AM.
El cielo sobre la isla de Jeju amaneció despejado, pero la brisa del mar traía un aire helado que se filtraba por los ventanales de la gran sala de reuniones.
Kim Yoon-ah alisó la tela de su saco beige y revisó la tableta por quinta vez. Todo estaba listo para la presentación. Su empresa emergente de tecnología, Innovatech, había trabajado durante dos años en un software capaz de revolucionar la logística corporativa. Si lograban cerrar este trato de financiación, su empresa daría el salto definitivo.
Su asistente, Min-ji, entró a la sala a toda prisa sosteniendo dos vasos de café.
—Señorita Kim, el equipo ejecutivo del grupo corporativo acaba de entrar al edificio —dijo Min-ji, intentando recuperar el aliento—. Dicen que el nuevo Director Ejecutivo viene al frente. Es un hombre de pocas palabras y sumamente exigente... Debe tener cuidado.
Yoon-ah sonrió con calma, tratando de contagiarle seguridad.
YOON-AH: (Voz tranquila) —No te preocupes, Min-ji. Hemos preparado esta propuesta con precisión. Da igual lo estricto que sea el director; el proyecto habla por sí solo.
MIN-JI: —Tiene razón. Por cierto, ¿no le causa curiosidad? Dicen que regresó del extranjero hace poco y que la prensa lo llama el 'CEO prodigio'.
Yoon-ah no tuvo tiempo de responder. Las pesadas puertas doble de madera de la sala de reuniones se abrieron de par en par.
ESCENA 2
Lugar: Sala de juntas principal.
Un grupo de ejecutivos en trajes oscuros ingresó a la estancia. Al frente del grupo, caminando con un porte elegante, erguido y una seguridad imponente, venía un hombre alto de cabello oscuro perfectamente peinado.
Yoon-ah se puso de pie por instinto profesional, con las manos entrelazadas al frente. Pero en cuanto el hombre levantó la mirada y sus ojos se cruzaron, la respiración de Yoon-ah se detuvo por completo.
El café que sostenía Min-ji pareció casi temblar por el silencio repentino que se apoderó del lugar.
No podía ser.
Aquellos ojos profundos, la forma de sus hombros, la línea firme de su mandíbula... El traje a la medida y la corbata oscura reemplazaban el viejo uniforme escolar de solapas desordenadas, pero el rostro era inconfundible.
Era Park Min-woo.
Su primer amor. El chico con el que caminaba de la mano a los dieciocho años bajo los cerezos en flor. El mismo que se marchó al otro lado del océano cinco años atrás dejando un hueco enorme en su pecho.
(El corazón de Yoon-ah empezó a latir a un ritmo desbocado, chocando con fuerza contra sus costillas).
YOON-AH: (En mente, en shock) —«¿Min-woo...? No... El Director del Grupo Park... ¿es él?».
Min-woo se detuvo a solo tres pasos de ella. La mirada del joven ejecutivo, que hasta hace un segundo lucía distante y seria, cambió de inmediato. Sus ojos oscuros se abrieron con sorpresa y una calidez repentina reemplazó la frialdad corporativa.
Un destello de emoción contenida cruzó por su rostro. Sus labios se entreabrieron ligeramente antes de volver a componer una sonrisa sutil, suave y llena de un cariño nostálgico.
El vicepresidente del grupo, un hombre mayor que acompañaba a Min-woo, rompió el silencio.
VICEPRESIDENTE: —Director Park, le presento a la fundadora y CEO de la empresa emergente, la señorita Kim Yoon-ah.
Min-woo no apartó la mirada de Yoon-ah ni por un milisegundo. Ignoró las carpetas que sus asistentes le ofrecían y dio un paso firme hacia adelante, reduciendo la distancia entre ambos.
MIN-WOO: (Voz profunda, cálida y baja) —Nos volvemos a ver, Yoon-ah.
El sonido de su nombre pronunciado por esa voz —ahora más grave, pero con el mismo tono dulce de su juventud— provocó que un cosquilleo intenso recorriera la espalda de Yoon-ah. Sintiéndose vulnerable por un instante, intentó aferrarse a su postura profesional y le extendió la mano derecha.
YOON-AH: (Tratando de mantener la voz firme) —Bienvenido, Director Park. Es un honor para mi empresa tener esta oportunidad.
Min-woo miró la mano extendida de ella. En lugar de darle un apretón de manos frío y de negocios, envolvió la mano de Yoon-ah con la suya con delicadeza. Su palma estaba tibia. Rozó con suavidad sus dedos antes de soltarla lentamente, como si tuviera miedo de romper el momento.
MIN-WOO: (Mirándola directamente a los ojos, ignorando al resto de la sala) —El honor es mío. He estado siguiendo el crecimiento de tu empresa desde lejos. Has hecho un trabajo admirable, Yoon-ah... Siempre supe que llegarías lejos.
La sinceridad en sus palabras no era la de un inversionista evaluando un negocio. Era la de alguien que la conocía de verdad. Yoon-ah sintió que el calor subía a sus mejillas.
YOON-AH: —Gracias. Si le parece bien, podemos dar inicio a la revisión de la propuesta.
MIN-WOO: (Sonriendo de lado, con un brillo juguetón en los ojos) —Por supuesto. Soy todo oídos. Tienes toda mi atención.
ESCENA 3
Lugar: Terraza del Centro de Convenciones (12:30 PM).
Tras dos horas de una presentación impecable, la reunión concluyó con éxito. Mientras los asistentes recogían los documentos, Yoon-ah salió un momento a la terraza para respirar el aire fresco del océano y calmar las mariposas que todavía revoloteaban violentamente en su estómago.
El sonido de unos pasos seguros sobre la madera de la terraza la hizo girarse.
Min-woo caminaba hacia ella, sin el saco del traje, con las mangas de la camisa blanca ligeramente remangadas hasta los antebrazos. Traía dos vasos de té caliente en las manos.
MIN-WOO: —Té de manzanilla con un toque de miel. Si mal no recuerdo, no puedes tomar café cuando estás nerviosa porque te altera el corazón.
Yoon-ah se quedó helada. Cinco años habían pasado, y él aún recordaba el detalle más mínimo sobre ella.
YOON-AH: (Aceptando el vaso, rozando sus dedos) —Gracias... No tenías por qué molestarte.
MIN-WOO: (Apoyándose en el barandal de la terraza, mirando al mar) —Nunca es una molestia cuando se trata de ti. Lo sabes.
YOON-AH: —Min-woo... Esto es un viaje de negocios. Nos estamos reencontrando como profesionales y...
Min-woo giró la cabeza para mirarla. La brisa marina despeinó suavemente su cabello. Su expresión era completamente sincera, desprovista de cualquier arista o arrogancia.
MIN-WOO: (Interrumpiéndola suavemente) —Lo sé. Sé que han pasado cinco años y sé que tenemos responsabilidades. No vine aquí a arruinar lo que has construido con tanto esfuerzo. Pero tampoco voy a mentirte, Yoon-ah.
Él dio un paso más cerca, quedando lo suficientemente próximo como para que ella pudiera oler su perfume: notas de madera y cítricos frescos.
MIN-WOO: (Voz suave, casi en un susurro) —En cinco años en el extranjero, vi los mejores paisajes y cerré los acuerdos más grandes... pero ni un solo día dejé de preguntarme cómo estabas. Hoy, al verte entrar por esa puerta, me di cuenta de que mi corazón no ha cambiado en absoluto.
Yoon-ah abrió la boca para responder, pero las palabras se le congelaron en la garganta. El pulso le latía en los oídos y las mariposas en su estómago volvieron a agitarse con una fuerza incontrolable.
El viaje a Jeju apenas comenzaba... y el pasado estaba más vivo que nunca.








