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I'M BORED | KOOKMIN

Summary

break up with your girlfriend, i'm bored. « Termina con tu novia, porque estoy aburrido. » oneshot basado/inspirado en la canción de Ariana Grande.

Genre
Drama
Author
ángel.
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

like it's yours.

Oneshot inspirado en la canción de Ariana Grande, break up with your girlfriend, i'm bored.



—Estoy tan aburrido…

Park Jimin murmuró, aunque el bullicio de la fiesta en todo su apogeo en esa madrugada no dejó que su amigo lo escuchara del todo. Sentado en el sofá de aquella habitación, suspiró, su mirada no dejaba de seguir a la estrella en ese lugar.

Jungkook.

Y su novia. Claramente.

—Oh, hombre, por Dios. Deja de babear por ese tipo —Taehyung, su mejor amigo, le contestó a cambio, con una sonrisa en su voz—. Desde que lo conozco está con Hyunjee, no hay posibilidad.

No la había.

¿O si?

Jimin no estaba tan seguro. Él y Jungkook se conocían desde hace tiempo, si, pero había cierta… interacción entre ellos que le hacía dudar de las palabras de su amigo, porque bueno, Jeon no era precisamente el tipo más fiel de la tierra, pero tampoco era un imbécil, de hecho su fama era más por idiota creído que por infiel. Era solo un poco coqueto.

Y ahí estaba el quid del problema.

A veces era difícil separar el coqueteo de la amabilidad y de la amabilidad con la amistad. Jimin solía confundir mucho estos hechos, porque bueno, Jungkook le confundía en sí.

En medio de las luces neón y la música alta, sus miradas se cruzaron, Jungkook sostenía la cintura de Hyunjee con sus fuertes brazos, con sus cuerpos rozándose en un ambiente movido, pero aunque los propios brazos de la chica estaban enganchados en el cuello de su novio, los ojos de Jungkook estaban apuntando a otra parte.

A Jimin.

Termina con tu novia.

Fue todo lo que el rubio pudo pensar en el mar de gente.

—Estoy aburrido —volvió a murmurar, sin dejar de observar los ojos contrarios.


(...)


Sinceramente, las cosas entre Jimin y Jungkook no habían sido siempre tan difusas en los límites. Solo fueron unos conocidos que congeniaron en las estadías de la universidad y de allí el grupo se formó, cinco chicos, tres edades diferentes, una misma empresa en la cual hacer valer sus conocimientos.

Mientras Jimin estudiaba Comercio exterior, Jungkook se dedicaba a la Ingeniería electromecánica. Taehyung estaba en Diseño industrial y los amigos de Jungkook, Namjoon y Hoseok, estaban en Administración Empresarial e Ingeniería Industrial, respectivamente. Qué hacían todos reunidos en un grupo más allá de las estadías, la universidad y el trabajo, quién sabe, pero se llevaban bien.

No había mucho que contar, en los siete meses transcurridos desde su comienzo su amistad se forjó de a poco y las constantes salidas a comer o a beber en algún bar los fines de semana fueron volviéndose más y más repetitivas.

De ahí se habían vuelto tan cercanos Jimin y Jungkook, solo que Jimin tenía un pequeñísimo detalle al respecto.

Le gustaba Jeon Jungkook.

Sin embargo, había otro detalle.

La novia de Jungkook.

Taehyung se lo dijo en su momento, cuando sus caminos comenzaron a coincidir hace unos semestres pasados: tres años de relación, ambos de Busan pero viviendo (separados) en la gran ciudad para estudiar en una buena universidad, con las redes sociales llenas del otro y así sucesivamente, como toda una pareja envidiada y estable de jóvenes promesas.

Los rumores acerca de ese noviazgo abundaban aquí y allá, Hyunjee siendo demasiado tóxica y posesiva, loca, la mayor parte del tiempo; la ausencia de amigas en el círculo social de Jungkook y los repetidos espectáculos en algunas cafeterías del campus cuando la pareja se peleaba. Jimin volteaba los ojos cada que le tocaba estar presente en ellos.

No era quien para juzgar el por qué, pero cuando se volvió amigo de Jungkook pudo ver el panorama completamente. Mejores amigos de toda la vida, sentimientos cruzados en el instituto y justo antes de la universidad, el inicio de su romance. Jungkook no solía hablar abiertamente de todo ello, pero bastaba con estar ahí cuando Namjoon y Hoseok comenzaban a tratar de hablar con el menor, haciéndole entender que ciertos comportamientos no eran sanos en lo absoluto, pero Jungkook nunca parecía entenderlo.

No parecía darse cuenta que sus amigos sólo estaban preocupados por él.

Y a Jimin no podía resultarle tan frustrante; el tener que conversar con él y saber, el no querer influenciar a que la dejara o conocer de verdad el sentir de Jungkook hacia Hyunjee, Jimin no quería saber y cada vez se le hacía más difícil escuchar.

Y en ocasiones, controlarse. Tanto en la universidad como en la compañía, se topaban cada tanto, sí o sí, pero fuera de ahí, cuando cada uno volvía a sus hogares Jimin ya no podía saber más de Jungkook, a su novia no le agradaba del todo la amistad de Jeon con Jimin, así que le tenía prohibido hablarle por teléfono. Se tenían en redes sociales y su número de teléfono, claro, pero no cruzaban por allí palabras. Cuando no estaba Hyunjee presente, Jungkook se volvía una persona diferente, más liberal, más sonriente, más bromista, sin embargo, cuando algo andaba mal, para todos se volvía notorio el semblante del menor: decaído, cabizbajo, enfocado en su trabajo. Y eso sucedía demasiado seguido para el gusto de Jimin.

Pero Jimin no era tonto tampoco, solía ser un observador silencioso, no tanto como Yoongi, su amigo y compañero de carrera, sin embargo sabía y reconocía las señales y los detalles de cosas que pasarían desapercibidas si no fuera tan meticuloso.

Los roces constantes entre sus brazos o manos, el ligero inclinamiento mutuo entre él o Jungkook, la forma en la que Jeon solía estar siempre apuntando o apoyado hacia él. Esos momentos que aunque estaban rodeados de más personas parecía que solo hablaban entre ellos, sus miradas que duraban años o lo fácil que se volvía reír cuando estaban juntos. Las risas, los arrebatos, los coquetos o las oraciones en doble sentido. Jimin sabía que era recíproco, correspondido hasta cierto punto. Y eso lo ponía nervioso, estar cerca de Jungkook en general lo volvía un mar de fuegos artificiales en su interior, cuando su voz bajaba una octava al dirigirse a él, la atención reflejada en sus ojos. Dios.

Su conexión era innegable, todos en su grupo la notaban y no se interponían en ella, los dejaban ser. Aunque no fuera bien visto lo cerca que estaba Jungkook siempre de él, a Jimin le daba igual, se ponía paranoico o pensativo cuando el menor no se comportaba así con él.

Así que Jimin no sabía si realmente había algo especial entre ellos dos o su cerebro encaprichado le hacía ver cosas que no estaban ahí.

Ya no le importaba.

Estaba tan mal aún así quererlo y desearlo… pero estaba también resignado, sin animarse a dar un paso.

—Yo soy un hombre prohibido. —Le había escuchado un día decir.

Pero a veces no sabía quién se creía menos ese chiste, si Jungkook o él mismo.


(...)


Cuando ingresó a la pequeña sala de descanso junto a los ventanales de la compañía el lunes siguiente, Jimin se encontró de lleno con la mirada pétrea del castaño sobre él. Tan indescifrable que no sabía qué pensar. Con un ligero movimiento de cabeza le indicó sentarse a su lado en el largo y sofisticado sofá, sus extremidades se movieron antes de que incluso terminara de procesarlo.

—Hey.

—Hola —Jungkook le saludó a cambio. Acomodando su cuerpo de una forma que invadía el espacio personal de Jimin. Como no era novedad.

—¡Jimin!

El llamado a su derecha le hizo darse cuenta de la presencia de Hoseok en el mismo sillón, con su resplandeciente sonrisa y sus cabellos con ligeros toques dorados. Jungkook eclipsaba su mundo en ocasiones como esta.

—Oh, Hobi. ¿Qué tal, cómo estás? —le preguntó Jimin, sonrojándose, si Hoseok lo notó, pareció ignorarlo.

—Todo bien, chico. Ya lo sabes, ¿qué tal estuvo tu fin de semana? ¿Fueron tú y Tae a lo de Kang?

Jimin sonrió incómodo. Recordando entonces, Jungkook también había estado ahí.

—Por supuesto, hyung. Taehyung estaba loco por ir a conocer el penthouse de Kangin.

Jungkook resopló.

—Taehyung se sorprende a veces con tan poco…

El brazo de Jungkook a su costado quemaba. A Jimin le costaba no ser tan consciente del cuerpo al lado suyo.

—Como tú siempre lo has tenido todo… —Respondió sin mucho entusiasmo, con la voz baja, pero lo suficiente para que Jungkook le mirara intensamente.

Aunque los ojos del castaño se trasladaron un segundo hacia su boca, no tardó en contestar —: No siempre puedo tenerlo, me temo.

El corazón de Jimin se saltó un latido antes de desbocarse en su garganta, el ligero parloteo de Hoseok al fondo era como ruido blanco a sus oídos.

La distancia entre sus cabezas apenas era de un par de centímetros, solo un ligero movimiento y entonces…

—¡Hey, chicos! Ya es hora, a trabajar. —Seokjin, el ingeniero encargado de ellos, les llamó desde la entrada del lobby.

Jimin no tenía muchas ganas de separarse, pero su conciencia también le quemaba.


(...)


Se encontraba de nuevo allí, en un sofá en la mitad de una fiesta universitaria a inicios de la primavera. Con la música ensordecedora en los altavoces y las luces apagadas, sólo las ligeras alumbrando a los presentes.

La diferencia se hallaba en un Jimin ligeramente pasado de copas y un Taehyung alejado (la voz de su moral) conversando con una pelirroja en una esquina. Y con Jungkook recargado en la pared más alejada, su ceño fruncido y el teléfono en sus manos.

Hyunjee. Pensó Jimin con desprecio, siempre se trataba de ella cuando el atractivo rostro del menor se volvía en una fea expresión.

Ciertamente, hoy no estaba con mucho humor para aceptar ser un hombre con buenos principios y moralista. Así que se puso de pie y se dirigió hacia Jungkook con una sonrisa, pensando.

Tan pronto como sus zapatos quedaron a la vista, Jungkook levantó su ceño fruncido hacia él, el cual se volvió ligero al verle.

—¿Qué pasa, Min? ¿Estás borracho tan pronto? —le preguntó, si se acercó demasiado a su oreja para decirle las palabras, Jimin fingió haber notado nada.

—Solo un poco, aún puedo pensar y caminar —medio rió, pero las cejas de Jungkook volvieron a juntarse en su frente, claramente no contento con su respuesta.

—Ven —le condujo hacia uno de los pasillos del gran departamento, el lugar era grande y poseía varias habitaciones y una terraza privada, así que fue llevado a esta—, toma un poco de aire fresco.

Jimin se dejó caer en un sofá gris, suspirando de placer por la suavidad del material.

Jungkook se sentó a su lado, a regañadientes en la banca acolchonada. El sillón individual y un Jimin tal cual una estrella de mar en el no le dieron espacio para sentarse.

—Ah, Jungkook… —le dijo, con la frescura del viento nocturno volando sus cabellos.

No estaban del todo solos, un tipo fumaba un cigarrillo en la esquina más alejada y oscura de la terraza y una pareja se fusionaba en la pared al lado de la puerta de cristal, Jungkook escuchó los chasquidos de los ardientes besos, pero decidió no darle mucha importancia. Era tarde en ese día sábado, aunque la fiesta seguía no había tanta gente como horas antes y los mensajes constantes de reclamos y amenazas, chantajes, de Hyunjee hacía rato ya no llegaban.

La pequeña mano de dedos gorditos acariciando el lado derecho de su cara le hizo voltear.

—Ay, Jungkook, Jungkook —el rubio negó con la cabeza, con un sonido decepcionado saliendo de sus gruesos labios—. Me haces enojar a veces, ¿sabes?

Jungkook dejó escapar una risa, divertido por el tono de voz de Jimin. Tal vez estaba un poco más que un poco borracho.

—¿Si? ¿Por qué?

Jimin suspiró, pasando una mano por su cabello. —Porque me haces querer ser una mala persona.

Jungkook le miró, medio confundido. Aunque no había tomado más que un par de cervezas, las horas sin dormir ciertamente nublaban su juicio.

—¿Yo?

Jimin le hizo un puchero, una acción casual que siempre compartían de forma aleatoria.

—Termina con tu novia.

—¿Qué?

—Quizás pienses que estoy un poco loco por quererte a pesar de todo —le dijo, aunque su mirada se hallaba en alguna parte del cielo estrellado, su voz mantenía una determinación ardiente —. Quizá la odio a ella solo porque está contigo, no lo sé.

Jungkook le observó entonces, más estable y con ojos serios. Era la primera vez que ellos de verdad sacaban el tema a discusión. Su tema.

—Jimin, yo…

—Porque estoy aburrido, Jungkook.

Jimin le devolvió la mirada, con una sonrisa ladina y cierta picardía en ella.

—No me importa una mierda ella o lo que diga el resto del mundo, la gente. Me quieres, lo has hecho desde hace tiempo, entonces puedes tenerme.

Como si ya fuera tuyo.

Jungkook tragó compulsivamente, parecía que por una vez había podido ser intimidado por el mayor. Sin saber qué decir.

—Pero si no lo vas a hacer, entonces todo acaba aquí —Jimin continuó, con seriedad esta vez, el alcohol saliendo de su sistema de sopetón—. Estoy harto de este tira y afloja, Jungkook.

Ya no más. Fue lo mismo que el castaño pensó.

Lo último que supo Jimin después, fueron unos labios afelpados presionando contra los suyos, con fervor, con destreza y con desesperación. El beso lo consumió hasta el último centímetro y nunca se había sentido tan bien. El cuerpo fornido y alto de Jungkook presionado contra el suyo, sin barreras o sin límites invisibles, solo por fin conectando.

—Entonces hay que hacerlo —Jungkook le susurró aturdido—, vayámonos de aquí.

Jimin no había estado tan feliz de escuchar eso.


(...)

Las semanas que transcurrieron desde entonces fueron… ¿caóticas? Chismes, susurros venenosos, malas caras e incluso un constante acoso en sus redes sociales. A Jimin no le podría importar menos.

Tenía a quien quería desde un principio.

Los daños colaterales o las suposiciones sobre su persona o su novio, no tenían cabida en su vida ahora.

No había sido tan consciente de lo popular que era Jeon Jungkook en la universidad hasta entonces. Hasta que se supo (por propia boca de Hyunjee) que aparentemente él siempre fue el otro y quien cambió o “volteó” a Jungkook, a pesar de que la noche en la que inició todo Jungkook y Hyunjee se habían dejado por millonésima vez y esa era la razón principal del agotamiento y pésimo humor del castaño.

Hyunjee habló, habló y habló. Vuelta loca por justas razones, pero cayendo en cuenta después de tanta insistencia que no valía la pena seguir jodiendolos, Jungkook se hallaba mejor con él.

La decisión de iniciar algo, no del todo oficial, entre ellos a pocos días de haber terminado Jungkook con su novia no fue del todo inteligente, pero lo hecho, hecho estaba y ninguno de los dos se preocupó en deshacer los rumores que siempre sonaban sobre su relación. El qué dirán y la verdad. La gente siempre iba a hablar, eso era seguro. Jimin le había dado a Jungkook la excusa perfecta para dejar su relación tóxica y unos brazos esperándolo al final cuando lo hiciera. No tenía nada de moral, ni de bien, ni justo, pero ambos lo quisieron así.

Su grupo de amigos… bueno, los chicos realmente no tuvieron mucho que decir, Hoseok y Namjoon sonrieron y felicitaron al menor por haber soltado por fin a esa persona y Taehyung había estado boquiabierto al enterarse de la noticia, con una sonrisa incrédula al verles entrar de la mano al lobby de la compañía. Y su encargado, Seokjin, bueno, él actuó medio sorprendido al saber que iban en camino a ser algo más que compañeros.

—¿Qué no lo eran ya? —les había dicho, con el ceño fruncido por la confusión, pero sonriendo genuino al final.

Jimin sonrió entonces, a mitad del pasillo rumbo a su clase. Hyunjee volteó la mirada, con el rostro ardiendo del enojo pero apurando el paso. La mala suerte era de ambos al cursar en la misma facultad. Solo que a Jimin… a Jimin le daba igual, estaba contento y los comentarios de la gente no le causaban ruido.

Tenía a un Jungkook con una sonrisa coqueta y unos ojos fijos solamente en él al final del pasillo, esperándolo.

Y lo tomaría por todo el tiempo que pudiera.


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Good Writing

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Compelling Plot

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Great Character

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Strong Dialog

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author

amo 🤩💜

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