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Pecado [kacchako]

Summary

Ya no bastaba con que Katsuki estuviera furioso por ir a aquella fiesta de Halloween, como también había sido obligado por su novia Ochaco a disfrazarse de cura. Sin embargo, lo que parecía ser solo otra estúpida fiesta de sus compañeros, terminó convirtiéndose en algo muy excitante y erótico después de que Uraraka propuso un juego nada inocente... Ella era una monja, una muy pecadora, y para limpiar su alma impura, tendrá que someter la penitencia que el cura Bakugou iba a imponer. ¿Será que hermana Ochaco consiguió ser absuelta? ⚠︎ONE-SHOT📁. ⚠︎ESCENAS +🔞 EXPLÍCITAS. ⚠︎LAS ARTES NO SON MÍAS. ⚠︎SHIP: KACCHAKO (Ochaco x Bakugou).

Status
Complete
Chapters
1
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n/a
Age Rating
18+

Capítulo Único ⛪️


Katsuki estaba enojado, hasta ahí ninguna novedad visto que él siempre permanecía de mal humor, pero esta vez era una irritación diferente y complicada de explicar. En otras palabras, algo gracioso, pues la situación era divertida, vergonzosa y quizás un poquito incorrecta.

Todo comenzó a principios de octubre, cuando sus fastidiosos compañeros de clase decidieron pedir permiso al Aizawa para organizar una fiesta de Halloween entre las clases 3A y 3B. Como siempre, el muchacho pensó que era una pérdida de tiempo y una idea estúpida, ellos estaban en el último año, pocos meses para finalmente graduarse y convertirse en héroes profesionales, podrían pasar ese período estudiando o entrenando.

Afortunadamente, su profesor pensaba lo mismo, y por ese motivo el pelinegro avisó que solo daría el permiso si todos fueran aprobados en el test de ese mes, acuerdo que también valdría para clase 3B. Bakugou se quedó contento, sería muy difícil que las dos clases enteras pasaran en la prueba y seguramente no tendría ninguna fiesta, pudiendo así quedarse tranquilo en su habitación junto con su novia.

Los días fueron transcurriendo, y todos los alumnos estudiaban como locos, habían incluso creado grupos de estudio para apoyar e incentivar aún más el aprendizaje. El rubio tenía que admitirlo, sus colegas estaban realmente esforzándose solo para conseguir una fiesta ridícula. Él odiaba el Halloween, no hacía sentido para él que la gente saliera a la calle disfrazadas pidiendo dulces en casa de desconocidos, ¡era mucha estupidez! Sabrás si había algún dulce envenenado o un adulto psicótico que secuestra niños pequeños.

En Japón el Halloween era una celebración divertida, sin apego cultural y muy orientada al comercio, conocido como 'Obon'. Era una época en que surgían diversos elementos con el tema, desde cafés y parques temáticos decorados, hasta menús especiales, elementos de kobini y colecciones exclusivos de personajes de anime.

Varios desfiles por las calles con cientos de personas, ya sea niños o adultos, vestidos de cosplayer y entre otras atracciones escandalosas. Por suerte, estaba prohibido distribuir dulces a la población, esto facilitaba su vida de héroe, haciendo que no tuviera que salir de la comodidad de su casa para salvar a un niño tonto que aceptó dulces de extraños.

No obstante, la fiesta que sus compañeros planeaban organizar se inspiraría más en el estilo americano y en un lugar privado que solo ellos podrían disfrutar. ¡Pérdida de tiempo! Pero al diablo también, había 99% de posibilidad de que esta fiesta nunca sucediera...

Sin embargo, Katsuki Bakugou se olvidó de ese 1% de probabilidad de éxito, oportunidad que no fue desaprovechada por sus colegas. El héroe explosivo se quedó con la boca abierta cuando las notas fueron entregadas, porque todos, absolutamente todos habían pasado.

¡Maldita sea!

Ochaco, su dulce novia, pasó día y noche rogándole que aceptara disfrazarse a juego. Eso era exactamente lo que estaba tratando de evitar, era inevitable no acompañarla en tal evento, pero ahora usar disfraz, era demasiado para su corta paciencia.

Con todo, era obvio que tarde o temprano acabaría cediendo, porque no había nada que él no hiciera por esa pequeña mejilla irritante, sobre todo después de que ella lo amenazara que haría huelga de sexo.

Aceptaría cualquier cosa, menos huelga de sexo.

¡Manipuladora descarada!

Así que, unas horas antes de la fiesta, allí estaba Katsuki recibiendo un paquete misterioso de Uraraka, pues la muy lista no le había contado cuál sería su fantasía y él imploraba a todos los Dioses existentes que no fuera algo llamativo o cursi. Soltando un extenso suspiro para bajar su revuelta interna, el chico por fin retiró la muda de ropa y extendió las piezas sobre la cama.

Cuando Bakugou tuvo una imagen más clara de las vestimentas, él tuvo que analizarlas varias veces para estar absolutamente seguro de lo que estaba viendo. Una expresión de shock estampaba su rostro ascendido como un semáforo rojo, preguntándose dónde carajo su inocente novia había encontrado ese conjunto.

La ropa en cuestión era de sacerdote; la camisa negra de cuello blanco, conocida como cleygiman, siendo acompañado por pantalones y zapatos también negros. En la bolsa había otros artículos como un rosario y una biblia, que complementaban a la perfección todo su look. Nunca se consideró una persona religiosa y mucho menos seguía alguna, pero en ese momento, él se sentía muy pecador solo de poseer tales pertrechos.

Después de haber cesado su crisis, el hombre vistió las piezas, arreglando su pelo y respirando hondo antes de bajar las escaleras perezosamente, mientras encontraba en medio del camino con algunos de sus compañeros, los cuales lo miraban de arriba a abajo sorprendidos. Sinceramente, él no quería discutir con nadie, tampoco con los imbéciles de Denki y Mineta que se la pasaban soltando chistes todo el tiempo...

"Pastor, tengo que confesarme."

"Por favor, pastor, bendice a este hijo pecador."

"Pastor, qué culo tan bueno tiene, jaja..."

"¿La gente que ve porn o hentai, tiene salvación, pastor?"

Bakugou gruñía y apretaba sus puños, controlándose como un animal enjaulado.

"¿Ha comido muchas monjas, pastor Bakugou?"

El rubio explotó, levantándose del sofá listo para romper la cara de aquella uva enana, pero antes de poder agarrar al hijo de puta, sus movimientos se detuvieron cuando visualizó Ochaco. Ella estaba vestida de monja, una pecaminosa y deliciosa monja que hizo su boca salivar para devorarla.

Quién diría que las palabras de Mineta se realizarían horas después de disfrutar un poco del evento...

Los estudiantes alquilaron una especie de cobertizo ubicado en una zona alejada de la ciudad, para entrar más en ese clima de Halloween. Justo después de beber lo suficiente para seguir sobrio, de hablar con sus amigos y jugar, era hora de encontrar a su novia perdida que había escapado de la fiesta.

El muchacho caminó por el campo alrededor del cobertizo y progresivamente se alejó del lugar; el viento helado de la noche golpeaba contra su cabello, desordenándolo levemente, mientras la luna llena era lo único que iluminaba su camino oscuro. Él recorrió la zona hasta llegar a una capilla, aparentemente abandonada, y pudo observar a través de las ventanas una ligera iluminación, lo que despertó su curiosidad.

La puerta de madera un poco abierta fue la invitación que necesitaba para entrar, adentrándose cautelosamente y dando pasos lentos al caminar por el salón mientras detallaba el ambiente. Había velas esparcidas por todo el altar, reflejando los tonos amarillos y anaranjados de la luz contra las imágenes religiosas que allí decoraban.

Estaba intrigado, pero en el fondo, sabía que eso era cosa de su angelito, pensamiento que fue confirmado cuando el sonido de la puerta cerrándose hizo un eco ruidoso en el lugar, encontrando cerca de esta la silueta de su chica. Con un andar ligero y una sonrisa maliciosa, la figura de Uraraka se fue destacando cada vez más que se acercaba al altar. Al estar lo suficientemente cerca de Katsuki, él no tardó en agarrar su cintura y comenzar a besarla, sin embargo, ella interrumpió el contacto, diciendo que antes quería jugar.

Bakugou sonrió con certa animación, no obstante, al escuchar cuál sería el juego, él fue borrando lentamente la expresión traviesa y adoptando una postura más nerviosa. Básicamente, Uraraka quería hacer un Roleplay (simulación o puesta en escena de un evento real/ficticio), hasta ese punto estaba todo bien, no sería la primera vez que iban a practícalo, pero él no estaba preparado para llevar a cabo el desafío dentro de ese lugar sagrado y actuar como un discípulo de Dios.

Si antes Katsuki pensaba que iría al infierno, ahora definitivamente tenía certeza de eso.

Y ahora volvemos al princípio, donde un rubio vestido de cura estaba detrás del altar fingiendo estar leyendo su biblia. Y era por eso que permanecía enojado, porque él no fue capaz de negar la petición y sobre todo de estar disfrutando de la situación antes incluso de iniciar.

Pero, ¿sería realmente capaz de negar?...

Ochaco apareció en escena nuevamente, comportándose como una monja muy penosa y religiosa; ella se arrodilló y hizo la señal de la cruz, antes de sentarse en el banco de la primera fila, cruzando sus piernas. El vestido corto subió un poco, dando una maravillosa vista de los jugosos muslos tapados por los frágiles calcetines negros.

... Por supuesto que no.

Ella, aún sentada en el banco, comenzó a mirar al rubio mientras sutilmente acariciaba sus muslos y subía las manos bien de vagar por la barra de su falda. Aunque el muchacho estaba con los ojos vidriados en el libro, él conseguía ver bien a través de su visión panorámica cada insinuación provocativa, siendo imprescindible no humedecer sus labios con la lengua.

__Necesita algo, hermana Ochaco?__él preguntó con serenidad.

__Perdón por interrumpir su oración, pastor Katsuki, pero yo vine a confesarme.__ella contestó en voz baja.

Bakugou cerró la Biblia y bajó del altar, acercándose a la joven para unirse a ella.

__Algo le preocupa?__cuestionó, colocando su mano sobre su muslo. Uraraka suspiró y asintió lentamente.__No temas, ángel mío, estoy aquí para escucharla y aconsejarla en lo que pueda.__apretó con firmeza su voluminosa carne.

Su mano comenzó a deslizarse sobre el delicado paño de la media, e incluso con la región tapada, él conseguía sentir perfectamente su escalofrío provocado por el contacto. Las caricias iban subiendo, llegando a la fuente que tanto deseaba experimentar; sus ojos rojos que antes encaraban el rostro inocente de la mujer, ahora estaban concentrados en el escote de su vestido, apreciando aquellos montes, que juntos parecían un hermoso corazón.

Pero su tacto y deseos fueron interrumpidos por una pequeña mano, que estaba justo encima de la suya. Katsuki volvió a subir sus ojos, encontrando una expresión divertida en la cara de su novia.

__Pastor, ¿puede atenderme ahora?__Ochaco preguntó y retiró la mano masculina de su pierna, alejándose un poco.

__Claro, hermana, lo que desees.__se levantó.__Acompáñame.

Él se giró y caminó hasta cierto extremo del lugar, siendo seguido por la muchacha. Entonces el chico entró en una especie de cabina, conocida como confesionario y se sentó en el taburete que allí había. En el exterior, Ochaco también tomó su asiento, junto a la pantalla que los separaba.

__En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.__Katsuki dijo, sorprendiéndola por la dedicación en el roleplay, luego la castaña hizo lo mismo y se mantuvo en silencio. El rubio no era una de las personas más religiosas del mundo y tampoco frecuentaba iglesias, pero ya vio películas con escenas de ese tipo y ahora solo estaba practicando lo que recordaba.__¿Cuánto hace que no confiesas, hija?

__Desde mi seminario.

__Cómo se siente?

__Bien... Pero me temo que estaré muy mal cuando empiece.__dijo, con tono afligido.

__No se desespere, aquí nadie la juzgará.__carraspeó la garganta.__Diga, ¿cuáles son los pecados que quiere confesarme a mí y a Dios?

Ochaco suspiró, sosteniendo la risa. Si odiaba internamente por haber tenido esa idea loca, toda la situación era tan pecadora y deshonrosa, que ni un baño de agua bendita o cualquier otro acto podría salvarla del infierno.

__Tengo pensamientos impuros e impropios.__reveló, apenada.__¡Yo soy una monja, no puedo comportarme tan degradante así!

Bakugou resopló una risa, pero rapidamente se recompuso.

__Esto realmente es preocupante tratándose de una sierva de Dios.

__Lo peor es que ha sido con frecuencia y... con una persona específica.__susurró el último, como si hubiera alguien más dentro de la capilla para oírlos.

__Y yo puedo saber quién sería el tal sujeto?__sonrió, amigable.

Ella lloramingó.

__No sé si debería, pastor.__desvió la mirada.

__Siéntase libre de hablar cuando quiera, no estoy aquí para presionarla u obligarla a nada. Solo sea lo más honesta posible.

Bakugou tenía que admitir, el juego se ponía cada vez más interesante y emocionante, su actuación estaba saliendo tan naturalmente que olvidaba estar en un juego y especialmente dentro de una ¡capilla! Pero su ansiedad y curiosidad por saber adónde llegaría todo esto, era impagable.

__... Estoy locamente enamorada de un... cura.__bajó la cabeza y fingió llorar.

__Cálmate, hermana, cálmate...__la consoló con voz pacífica.__Lo importante es saber si estás arrepentida.

__¡Sí! Muy arrepentida!__Uraraka se lanzó contra la pantalla divisoria, adoptando una pose de clemencia y misericordia por sus pensamientos impuros.__¿Qué debo hacer, cura?__preguntó, desesperada.

El héroe limpió su garganta y desvió sus iris de los pechos anchos que eran prensados a propósito en aquella posición. Su ángel era un demonio. Y eso le encantaba.

__Como sacerdote, puedo absolverla de sus pecados, pero el perdón de Dios, solo lo obtendrá a través de la penitencia. ¿Está dispuesta a ello?

__¡Sí, pastor! Hago lo que me manda.__expresó dócil.

__Bien, que así sea.__ese era el momento que tanto Katsuki ansiaba, y estaba seguro que su novia también.__Venga a mí, hermana.__Ochaco dejó su lugar y dio la vuelta a la cabina, entrando en ésta.__Arrodíllese.

La joven cumplió el pedido, inclinándose y quedando entre sus piernas. Bakugou agarró su barbilla y alzó su cabeza, usando el pulgar para trazar una cruz en su frente mientras susurraba palabras inaudibles. Ella cerró los ojos y cruzó sus manos, apoyándolas sobre los muslos masculino, fingiendo igualmente estar orando.

__Vamos a limpiar tu alma, cara pecadora.__sonrió, descarado y sádico, sintiendo su erección palpitar mientras se maldecía mentalmente por eso. Él abrió sus pantalones lentamente, observándola todo el tiempo y sacando su miembro viril fuera.__Busque su absolución eterna.

Uraraka mostró un rostro afligido, guiando sus manos hacia el endurecido pene y envolviéndolo firmemente. Movimientos de arriba a abajo comenzaron, al mismo tiempo que sus dedos acariciaban y apretaban la barra, siempre con el cuidado de no hacerlo flotar. Ella se acercó un poco más y besó su glande, haciéndole suspirar, recorriendo su lengua por la longitud y finalmente adentrando la polla en su boca.

Katsuki gimió cuando aquella pequeña mano se cerró temblorosa sobre su pene. Sentir la suavidad de aquella piel en un área sensible era más que excitante, era placentero, y sus gruñidos aumentaron cuando ella comenzó la masturbación lenta, pero con profundidad, así como le gustaba, mejorando aún más con el contacto húmedo de su cavidad.

Sus manos sujetaron su cabeza tapada por el velo, con fuerza, enterrándose lo más que pudo por cavidad adentro. Él se levantó del taburete, aún dentro de su boca y metió con más fuerza todo su pene, él estaba tan frenético, excitado, totalmente fuera de control.

Carajo.

Movió sus caderas con vigor, tirando de su pene y reintroduciéndolo, su lengua no lo soltaba en ningún segundo, pero para rectificar sus sospechas, él salió y la encaró. Su boca estaba abierta, con la mandíbula cubierta de saliva y de sus secreciones, Ochaco jadeaba desesperada y necesitada, mirándolo sensualmente, deseando chuparlo nuevamente...

Y él no vaciló más.

Bakugou continuó follando su boca como si fuera su coño, duro y rápido, el sonido de su saliva lo excitaba tanto que él presionó la cabeza castaña contra su pelvis. Estaba alcanzando el cielo con esa boquita que tanto amaba.

__Hermana Ochaco, está casi llegando a su perdón... Argh... Más rápido, ángel.__ella obedeció e intensificó la velocidad de sus succiones, tocando la punta del miembro en sus mejillas infladas.__Sí, así...__un impulso seguido de otro más fuerte lo ayudó a venir profundamente en su garganta.

Uraraka sacó el falo de su cavidad bucal, respirando agitada y encarando a su novio con deseo. Su coño húmedo la estaba desesperando y después de haber probado su rubecito, necesitaba ser atendida.

__Estoy absuelta ahora, pastor Katsuki? ¿O necesito hacer algo más?

El rubio guardó su miembro, mientras recuperaba más una vez sus fuerzas. Había sido una mamada y tanto.

__Antes... quiero saber qué más tienes para ofrecerme a cambio de tu absolución total.

La castaña sonrió traviesa, poniéndose de pie y sosteniendo su mano, guiándolo hacia la gran mesa posicionada en el altar. Ella se distanció del rubio y comenzó a hacer un stripper; primero, la menor quitó sus tacones altos, luego abrió la cremallera del vestido y por último fue bajando lentamente la ropa hasta dejarla caer a sus pies.

El héroe explosivo casi se atragantó con su propia saliva cuando intentó ahogar un gemido, su dulce chica le había dado una vista muy picante para que su sistema digeriera, afortunadamente, Katsuki adoraba el picante. Ella estaba putamente buena en esa lencería negra, demasiado caliente para ser exacto, era literalmente una escena sacada de una película pornø.

__Ofrezco mi cuerpo y alma enteramente a Dios.__Ochaco dijo deseosa, cruzando las manos frente al pecho.

El joven "sacerdote" no pensó dos veces antes de agarrarla por la cintura y besarla apasionadamente. Sus labios se movían aclamando por más, eran veloces, desenfrenados, un completo desastre delicioso y sabroso. Su lengua pidió espacio, siendo concedida en el mismo instante y rapidamente exploró su interior bucal como si fuera la primera vez, mordían, succionaban... Y los gemidos claramente excitados se destacaban por el ambiente vacío.

La falta de aire atacó y ambos se separaron, pero no pararon, Katsuki regó el cuello de la mujer con besos y chupones posesivos mientras sus manos apretaban su cintura, culo. Ochaco inclinaba su cabeza para más accesibilidad y gemía lujuriosa, agarrando con fuerza los atléticos hombros del hombre, sus piernas estaban débiles y temía que se cayera.

Maldición, era tan bueno... ¡Y tan malo!

Ella subió a su regazo y Katsuki rápidamente la agarró por los muslos suaves, caminando unos centímetros hasta la mesa y depositando la heroína sobre ésta. Con agilidad, él abrió su sostén y lo lanzó lejos, sonriendo ladino al contemplar aquellos grandes montes con sus pezones erectos listos para ser atendidos.

__Aaah, Kats...__ella gimió, sintiendo las manos calientes tomar ambos senos y los apretar con alabanza.

__Eres una hermana muy traviesa, cara de ángel.__habló burlón, mientras repartía lamidas y besos pausados por la zona esponjosa.__¿Cuál es el nombre del sacerdote que forma parte de tus fantasías, hermana?

__Eres... Eres tú...__suspiró pesadamente cuando la lengua pasó por uno de sus pezones, jugando con él.

__Está gustando de como sus pensamientos impuros están realizándose conmigo?__mordió suavemente su puntito, chupando toda la región.

__Ungh~... Sííí...__Ochaco se movía inquieta sobre la mesa, excitándose más y más.

El rubio continuó amasando y succionando los senos hartos, era una delicia estar manoseándolos mientras su boca devoraba con voluntad cada partecita, hundiendo su cabeza entre ellos y respirando el adictivo perfume que emanaban. Los besos fueron yendo cada vez más bajos, atravesando por el vientre y llegando hasta el borde de la braguita; él soltó los elasticos de su cinta y retiró el pequeño paño, abriendo sus piernas para más acceso.

__Qué hermana sucia... Su coño está muy mojado.__dijo con sorna, pasando sus dedos por la hendidura íntima.__Cómo consigue ser tan pecadora e inmoral, hermana Ochaco?__susurró en su oreja, penetrando su vagina con dos dígitos y moviéndose tortuoso.__¿Qué más piensas de mí?

__Lo sexy que te ves en esa ropa... Que Dios me perdone.__sonrió, avergonzada.

Katsuki rió, sin poder contenerse con ese lado malvado de su mujer.

Él retiró los dedos y se quedó entre sus piernas, comenzando a lamer su intimidad mientras clavaba sus uñas contra la carne de sus muslos blandos. Su lengua fue introducida al máximo en la vulva, saboreando el néctar que su humedad le permitía.

Katsuki colocó las piernas de Ochaco en sus hombros, dándole más espacio y así chupando el clítoris de la joven, insertando nuevamente sus dedos en su coño para mayor estimulación. Uraraka hundió su mano en la cabellera rubia, obligándolo a comerla con más fervor; ella entendía por qué ambos ahora estaban más a gusto en el local, los dos tenían un gusto sucio, indecente y sinvergüenza. Siendo extrañamente perfectos.

__Más, pastor... Más...

Él gruñó, golpeando su muslo.

__Cara redonda pervertida.__farfulló, divertido.

El héroe volvió a acercarse a su boca en el clítoris, succionando con más fuerza, su mano libre pellizcando la piel de su muslo y ella gimiendo con cada estímulo que recibía. Bakugou mordió ligeramente su botoncito sensible y continuó chupando sus labios mayores, mientras la penetraba. Ochaco pronto corrió en sus dedos, exhalando un gemido arrastrado y pronunciado, abrazando la cabeza rubia con sus piernas torneadas.

__Muy bien, hermana, puede estar segura que ahora tiene toda mi absolución...__decía, mientras proseguía lamiéndola.__Pasemos a su penitencia.__él se levantó, abriendo sus pantalones y descendiéndolo con el calzoncillo.

Uraraka se sentó en la mesa y tiró al héroe a un beso ardiente, mientras entrelazaba las piernas en su cintura. Katsuki aprovechó la posición para penetrar su pene en la feminidad y, sosteniendo firmemente sus nalgas, él fue iniciando las estocadas.

Sus respiraciones se mezclaron y sus cuerpos colisionaron. Ochaco lo abrazó más fuerte y abrió parte del collarín para besar su cuello, clavando sus dientes con el fin de amenizar su excitación. Cada embestida acertaba precisamente su punto sensible, llevándola a la locura, el miembro viril llenando su núcleo gustosamente mientras él la destruía con fervor.

__Clama por el perdón de Dios, hermana... ¡Clama!__Katsuki mandó, recostándola en la mesa mientras subía sus piernas a los hombros, ganando más profundidad en las penetraciones.

__Aaah... Dios mío, me arrepiento... de todo corazón de mis pecados...__dictaba con dificultad, pues Bakugou había intensificado más los estímulos.__Porque pecando vosotros ofendí, a vosotros que debo amar... sobre todas las cosas... ¡Mierda, Kats!__gimió.

__Muy mal... ¿Es así como pretende obtener su perdón?__la tiró más cerca, entrando frenéticamente por lo apretado coño.__Continúa, humano pecaminoso.

__... Con vuestra ayuda, prometo ser penitente,... Mmmh... me esfuerzaré para no pecar y evitar las tentaciones...__sollozó cuando él comenzó a frotar su clítoris.__E-en nombre de Nuestro Señor Jesucristo,... que murió por nosotros,... Aaargh... ¡Dios mío, ten piedad!__gritó el último más a Bakugou que a Dios, visto que el rubio estaba enterrando cada centímetro de su vigoroso pene literalmente sin piedad, y las fricciones que recibía en su puntito solo le ayudaban más a sentir ese placer insano.

Ella se sentía en el cielo y en el infierno al mismo tiempo con ese acto tan blasfemo hecho por ellos. Definitivamente pasaría el resto de su vida pidiendo perdón por esta noche.

Katsuki, en el fondo, también se sentía culpable, pero ver su cara de ángel retorciéndose sobre la mesa completamente desnuda y citando esas palabras en un tono muy sensual, hacía que su culpa se esfumará en la hora.

Esa fue la mejor y peor idea que tuvieron.

__Amo profanar su cuerpo, maldita...__él gimió en su oreja, mordiendo su lóbulo.__Eres deliciosa...

Ochaco se agarró a él, gimiendo descontrolada.

__Y yo adoro que profane mi cuerpo, pastor Katsuki.__su voz cargada de erotismo, fue suficiente para llevarlo al delirio.

Y el chico no pudo más que gruñir, agarrando su cintura para ayudarla con los movimientos. Todo se volvió fuerte. Sus dedos se hundieron, tal vez dañando la piel suave mientras la presionaba contra él, pero nadie lo notaría, e incluso si lo notaran, sabrían a quién ella pertenece. Él movió sus propias caderas con embestidas profundas y certeras, sintiendo como la mujer ahogaba un grito con la llegada de su orgasmo; Bakugou prosiguió entrando hasta alcanzar su clímax también.

__Katsuki.

__Hum?

__Tengo un poco de frío.

Él resopló una risa y salió de ella, arreglando sus vestimentas. Buscó las piezas íntimas que había tirado lejos y las cogió, ayudando a Ochaco a vestirse.

__¿Mejor, pervertida?__preguntó risueño, mientras acariciaba su rostro.

__¡Sí!__rió, entusiasmada. Ella cogió su celular y notó que había múltiples mensajes de sus amigos, preocupados por la desaparición de la pareja.__Es mejor irnos, nos están buscando y ya es muy tarde.

__Qué bueno, porque no aguanto más sentirme juzgado por aquellas imágenes allí.__señaló en dirección a algunas estatuillas sagradas.

__Aahh, ni yo.__ocultó su rostro ruborizado.__Vamos rápido.__saltó de la mesa, apagando las velas y saliendo rápidamente de la capilla, mientras tiraba al rubio por el brazo.

En el exterior, caminando por el campo nocturno, Katsuki paró su paso y encarnó la pose de sacerdote otra vez.

__Ve en paz y que el Señor te acompañe, Amén.__pauó, dramáticamente.__¡Y feliz Halloween, mejilla!

Dicho esto, el héroe salió corriendo mientras dejaba a una Ochaco muy confundida e irritada atrás.

__¡Katsuki, no me dejes sola aquí!

Absolutamente fue el mejor Halloween para ambos. Después de muchos pecados impuros, por supuesto.


FIN.



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