INTRODUCCIÓN
Cuando la semilla está en la tierra, soy el jardinero que cuida, soy la semilla muriendo, transformándose, y soy la tierra nutriendo. Soy el fruto que va a ser, y la flor que perfumará y se regala a la muerte para dar semilla.
Cuando ya no queda nada por hacer, lo mejor es alinearnos con la fuerza de la vida y confiar en sus ciclos. Vivir el proceso. Un tiempo después, todo será diferente.








