Chapter 1; Introducción Last wish
Introducción capítulo 1: Kushina-san me pidió cuidar de él.
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—Antes de que termines tu misión, debo decirte algo, si te ordenaron continuar aún así, aceptaré la muerte. — dijo Mikoto.
Su voz no tembló ni vaciló, solo apretó sus manos sobre su falda. Itachi no se movió. Ella entendió que era un espacio para que dijera lo que tuviera que decir.
—El tercer Hokage me ha pedido que sea la madrastra de Uzumaki Naruto, el hijo de Kushina y el Cuarto Hokage. Para protegerlo de Akatsuki.
Esas palabras hicieron que Itachi abriera mucho los ojos, pues hasta donde él sabía, Akatsuki apenas estaba comenzando a ser información en la aldea. Sus objetivos no estaban claros. Un quejido abandonó los labios del ninja más prodigioso que había visto la aldea.
Un kunai silbó junto a la oreja de Mikoto, corto una porción de su cabello negro y cuando se incrustó en el tatami, ella pudo ver a su hijo. Itachi lloraba y eso le rompió el corazón, sin embargo, también tenía activado el Mangekyou Sharingan.
—Eres un niño tan bueno…— dijo ella al verlo a los ojos.
Ese día la masacre del clan Uchiha dejó dos sobrevivientes. Y las versiones oficiales cambiaron lo que había ocurrido con Mikoto Uchiha. A ojo público, Fugaku usó su Mangekyou solo para hacerle creer a Itachi que asesinó a ambos. Pero Mikoto continuó cargando el legado de un clan al borde de la extinción.
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Mikoto no tenía previsto nada de lo que pasó después, pues veía a Sasuke entrenar desde la cocina de su casa en el barrio Uchiha desolado. Arrojando Kunais a múltiples objetivos apenas fallando por poco el centro.
Ella tenía una mano sobre la tarja vacía de la cocina y la otra cubriendo su boca. Su falda estaba levantada hasta su cintura y sus pantis estaban debajo de sus muslos. Un par de manos sujetaban su cadera mientras la embestía por detrás montado arriba de una silla. Uzumaki Naruto no necesitaba a una madre, que fue lo que Hiruzen le había dicho a la Uchiha de principio. El chico necesitaba alguien con quién descargar el exceso de energía que volvía escandaloso e hiperactivo.
El sonido de una nalgada resonó en la mujer quien puso los ojos en blanco y antes de darse cuenta estaba lamiendo su propia mano.
—Espera…Naruto-kun…— murmuró con torpeza— nos va a escuchar…
La enorme verga del muchacho entraba hasta su vientre y golpeaba su útero con insistencia.
—No pasa nada, de veras, ya casi termino… — gruñó aumentando el ritmo.
El trasero de Mikoto comenzó a hacer sonidos de aplausos que iban subiendo más y más hasta que de pronto, el chico rugió con fuerza apretando los dientes.
Naruto sintió su miembro palpitar dentro del apretado coño de la última Uchiha. Sus manos se deslizaron por debajo del vestido de Mikoto y sujetaron sus pechos con fuerza. Ella por instinto levantó su trasero y dejó que la rellenara.
—Ku~ku~ delicioso…— murmuró Mikoto con la voz entrecortada.
Sus piernas comenzaron a temblar y entonces Naruto sonrió y retrocedió dejándola escurrir su jugo en el suelo de madera.
—Piufff… nada como eso para reponer energía. — dijo el Uzumaki. — Ahora iré a entrenar con Sasuke, para distraerlo de esto.
El chico se acomodó la ropa y ella perdió el equilibrio cayendo debajo de la tarja, sus piernas tocaron el caliente chorro derramado en el suelo. Lo vio salir de la cocina antes de dejarla ahí. Tirada y sin fuerzas.
«Ese mocoso tenía esto muy pensado» pensó aún sonrojada.
En realidad ella lo había provocado para hacerlo ahí, eso era antes de saber que Sasuke se pondría a entrenar en el jardín. Pero él pudo haberse detenido cuando lo vio también.
Se acomodó la ropa como pudo y dejó caer algunas servilletas al suelo para comenzar a limpiar al desastre. Mientras lo hacía vio como esos dos comenzaban a competir a fuera por quien lanzaba mejor el kunai. Sasuke tenía una evidente ventaja.
Ella comenzó a recordar cuando su misión se torció y se avergonzaba de que fuera también su culpa. Pero simplemente no lo pudo evitar. No pensó que el chico tendría esa reacción.
Fue una noche un año antes, cuando falló de nuevo en uno de los jutsus de transformación de la academia por no concentrarse. Ese día fueron a una excursión y muchos adultos lo atacaron por ser el jinchuriki del Kyubi. Ella estaba dispuesta a charlar con el Hokage sobre el tema hasta que escuchó a Sasuke insultar al muchacho por no poder arrojar un kunai.
Mikoto había adoptado al Uzumaki ya grande, por tanto, sabía que no era su madre. Aún así quiso consolarlo como una cuando lloraba a solas en la ducha y lo escucho de paso. Entró a la bañera solo para provocarle la erección más grande que una dama había visto nunca.
No pudo dejar de pensar en ella por semanas y parecía que el chico también pensaba en su cuerpo. Un día que Sasuke salió a entrenar como era habitual más temprano que él, ella se metió a su cama en la mañana. Al verlo listo aunque dormido, no pudo resistirse y lo montó.
Naruto y ella tenían esa relación desde entonces. Sin embargo, aunque quiso pasarla una vez no lo consiguió. Ahora estaba por graduarse de la academia al día siguiente y se había hecho más fuerte. Por tanto su misión estaba funcionando y la última voluntad de su amiga Kushina también… pero sentía culpa por haber torcido esa voluntad.
Desde entonces siempre que lo veía no podía evitar emocionarse… Solo de recordarlo le hacía querer sentir a Naruto una vez más. Mikoto abrió la ventana frente a ella y colocó su mano en la boca para aumentar el alcance de su voz.
—¡Oye Naruto! ¡Deja en paz a Sasuke! ¡Dijiste que me ibas a ayudar a limpiar, vuelve aquí! — gritó desde la ventana.
Sasuke hizo una media sonrisa burlona y le dio un codazo al joven rubio.
—¿Vez? Hasta mi madre sabe que pierdes tu tiempo queriendo ser un shinobi, mucho menos conseguirás ser un hokage. — dijo Sasuke. Giró su kunai y lo guardó en su bolso de herramientas. — Anda ve a limpiar, cumple tu palabra.
Sasuke desapareció en dirección al bosque de la aldea. El Uzumaki se giró a Mikoto quien aún lo veía desde la ventana, la mujer sonrió con una expresión lasciva en el rostro.
—Eso fue valiente de tu parte, Mikoto Uzumaki, como estoy animado voy a follarte todo el día. — dijo Naruto caminando hacia ella.
La mujer de cabello negro sonrió emocionada y detrás de la tarja comenzó a mover sus caderas de lado a lado. Ella sabía que el chico solo le decía así cuando pensaba usar toda su fuerza en ella. Recordó también cuando le dio ese apellido, fue el día en que ella aceptó ser su mujer luego de que follaran durante un día entero.
—Si me dejas satisfecha…te enseñaré un jutsu nuevo. — dijo ella.
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