Capther 71 Intención Emocionada
Saracki, Sanami y Minji se encontraban en una tienda de modas, que estaba llena de muchos artículos y accesorios. En varios rincones, a la vista, habían manikies vestidos con gran porte, y elegancia.
Saracki toma una blusa de un perchero, se la acerca supuesto a su cuerpo, y se dirige a ellas.
- Cómo me queda? Os parecéis bien? - Saracki muy entuciasmada con la felicidad reflejada en su rostro. -
- Sí. Está muy bonita. - Sanami enfoca la mirada en el dedo de su mano. - Esperad un momento.
- なんだ? (Qué pasa). - pregunta Saracki. -
- Ash, no puede ser. - Sanami resopla negando con la cabeza seria. -
- Qué no puede ser? - Saracki desaparece la sonrisa de su rostro con una expresión de no comprender. -
- Tenéis un anillo de compromiso en tu dedo y no me decís nada? ¡Que falsa sois! - Sanami le reprocha calandola con la mirada, y las manos puestas sobre su cintura. -
- Qué? A ver. - Minji alarmada, rápido detiene la mirada en la mano de Saracki. -
Minji estaba tan sorprendida que sin darce cuenta por su reacción escandalosa se convierte en el centro de atención de quienes pasaban por ahí, y siguen su camino. Sin embargo Saracki muy sonriente extiende su mano mostrándoles el anillo.
- Mirad. - sintiéndoce orgullosa. -
- Mi padre te pidió matrimonio. No lo puedo creer! - exclama Minji muy emocionada colocándose las manos sobre su rostro. -
- Pues sí. - Saracki le afirma con una sonrisa reflejada en sus labios. -
- Que alegría, por fin se casarán. - Minji de la emoción y alegría que sentía la abrasa muy emocionada. -
Sanami y Saracki se impresionan mucho de su reacción. Luego Minji se separa de ella.
- Felicidades Ni-chan. - Sanami mostrando una media sonrisa. -
- Gracias. - Saracki muy feliz. -
- Y cuando te pidió matrimonio. - Sanami con curiosidad. -
- Ayer en la noche, cuando fuimos de cita. - Saraki colocando la blusa en el perchero. -
- Oh, ya veo. - cruzándose de brazos. -
- Pues tienes que contárnoslo todo. - Le dice Minji tomándola por el brazo.
Por otro lado Yullin se encontraba en la habitación pintando un cuadro cuando llega Yuske, que se sitúa a su lado, observa lo que hacía y le pregunta.
- ¿Y por fin?
- ¿Que? - Lo observa de repente y vuelve la mirada hacia lo que pintaba. -
- ¿Cuál fue la respuesta de Saracki? ¿La salida de ayer no era para eso?
- Aceptó mi petición. - desvía la mirada nuevamente enfocandola en él, con una media sonrisa en su rostro, deteniendo el pincel en su mano. - También quiere casarse conmigo.
- Felicidades. Me alegro mucho por ti hermano. - fingiendo estar feliz. - Todos tenemos derecho a una segunda oportunidad. Me alegro que la tuya halla llegado.
- Ya puedo estar tranquilo porque sé que, estará conmigo para siempre, y eso me calma.
- Se nota que la quieres.
- Por cierto, el libro que está leyendo ella, Amor en conflicto. - frunce el seño con un gesto de confusión, muy relajado, con la certeza de lo que esperaba escuchar. -
- ¿Qué pasa? - pareciendole extraño. -
- ¿Lo escribiste tú?
- Si, era el último que escribí. Ya lo tengo hecho. En estos próximos días se realizará su lanzamiento al mercado.
- Valla, felicidades. Deseo que tengas muchos éxitos. - la confirmación de lo que se imaginaba. -
- Muchas gracias. Y… ¿por qué lo preguntas? - arquea una ceja. -
- Por nada. Esta muy bueno, ella me había leído gran parte.
En eso tocan el timbre.
- ¿Quién será? - Yuske preguntándose. -
- Debe ser Mi-suk. Dice que quiere hablar conmigo para lo del tema del divorcio. - En lo que se levanta que se dirige a la puerta. -
- Por fin comprendió. - imprecionado negandose a creerlo. -
- Aun no lo sé. Espero a que se halla dado cuenta y seda. - Abre la puerta, le da la bienvenida formalmente. - Mi-suk.
- Hola Yullin. - Mi-suk revela una media sonrisa. -
- Adelante. - retrocede un paso sosteniendo la puerta al ampliarla. -
- Permiso. - avanza unos pasos adentrándose. -
Ella entra, en eso que Yullin sierra la puerta.
- Mi-suk, bienvenida. - Yuske muy natural al reincorporarse. -
- Yuske, como estás? - detiene sus pasos. -
- Bien, gracias por preguntar. Los dejo solos. Con permiso. - avanza hacia la salida. -
Yuske se retira y Yullin la observa, quería saber qué era lo que quería hablar.
- Siéntate cómoda.
- Gracias.
Ella se sienta en una butaca y el en un sofá distante, mientras la escucha preguntarle.
- ¿Y cómo estás? - acomodada en el asiento. -
- Bien. Me habías dicho que querías hablar sobre el divorcio. - se arre cuesta al espaldal reposando los brazos sobre el manulio. Quería salir rápido de ella. -
- Si, para eso vine.
- Te escucho.
- Tengo sed. ¿Me podrías regalar algo para beber?
- ¿Quieres agua, algún jugo o refresco?
- Preferiría un Wiski.
- ¡¡¡Wiski!!! - imprecionado pareciendole raro, o extraño. -
- Si. - lo observa mostrando una media sonrisa en su rostro. -
- Ok. Y desde cuando tomas wiski, si tu decías que no te gustaba. - manteniéndose serio, se reincorpora, se dirige a la encimera que estaba en la esquina de la sala. Coge una botella de cristal, y lo sirve en dos vasos de cristales mientras la escuchaba hablar. -
- Ahora sí me gusta. Pues, la vida da muchas vueltas.
- Ya veo. - añadiendo el whisky de una botella al vaso de cristal, cubriendo los tres cubitos de hielo. -
- Sabes. Al verte con ella, y todo a mi alrededor ya comprendí que no hay más nosotros. Reconozco que fué mi culpa, y asumo la responsabilidad de mis actos.
- Ten. - le da el baso, y se sienta distante escuchándola, para luego saber qué responderle, en lo que se da un sorbo. -
- No me queda de otra que aceptarlo. Pero, el divorcio no es necesario si quieres.
- jjj, te reitero una vez más, que si lo quiero. Y que, si nosotros ya no estamos juntos, no tiene ningún sentido que sigamos casados. Además, tengo otros planes para el futuro. - le replica. -
- Claro. Con la princesa. - aguantando la rabia que sentía en su interior. -
- Por supuesto. - confirma con convicción. -
- Está bien. - desiende la mirada fingiendo admitirlo. - Solo quiero verte feliz, aunque nunca te deje de amar.
- Pues, que bueno que ya comprendas. Estoy impresionado.
- Cambiando de tema, hay otra cosa que quiero hablar contigo. - asiende la mirada hacia él nuevamente. -
- Sobre?
- Es con respecto a mi hija.
- Qué pasa con ella? - preocupandoce. -
- Mi hija ha cambiado mucho conmigo, y no comprendo por qué. Nunca cuenta conmigo para nada, y he visto que te prefiere más a ti. En parte me alegra porque eres su padre, pero, conmigo, ha dejado de ser así. Incluso he tratado de acercarme a ella todo este tiempo que no has estado y, no se inmuta hablar nada, ningún tema de conversación. Solo le importa sus amigas, su animen y extrañándote.
- Mi-suk, me da pena decírtelo pero, alguien lo tiene que hacer. Ella no ha cambiado, tu has provocado que sea así. - manteniendo su semblante serio, la observa directamente a los ojos. -
¿Yo? - se impresiona, jamás imaginarse que él le dijera esa cruda realidad. -
- Si. Para serte franco, toda una vida le has dedicado más tiempo a tus proyectos que a tu propia hija. La has surtido de cosas materiales para compensar tu ausencia. En realidad, eso no funciona. Yo mismo innumerables veces he llegado cansado del trabajo, ella me recibía con deseos de jugar conmigo y aun así le dedicaba tiempo. Muchas ocasiones estaba loco por acostarme a descansar, y cuándo ella quería que le leyera un cuento antes de dormir, me acostaba junto a ella y se lo leía hasta que se quedara dormida. En sus ceremonias de cambio de grado, o cuando participaba en alguna actividad cultural del colegio. Siempre estuve ahí apoyándola, en cambio tú. Siempre estabas ocupada, y me partía el alma ver cuando ella preguntaba por ti, que veía que no estabas, su carita triste. Eso ella lo necesitaba de tí también. ¿Cómo quieres que sea? - se inclina reposando los codos sobre las rodillas. -
Esas palabras para Mi-suk eran muy duras, no podía decir nada porque era verdad. Sus lágrimas comienzan a salir, se acerca a el sentándose en el mismo sofá, a su lado, y lo observa a los ojos. - Lo reconozco, sé que he cometido muchos errores, pero aun así, es mi hija y siempre la he amado. Es mi razón de ser, nunca imaginé que ella sufría por mi culpa. Por eso mismo, necesito de tu ayuda.
- ¿Que? - se reincorpora descansando la espalda al espaldal, evitando la cercanía. -
- A quién más oye, es a tí. Ayúdame a recuperar a mi hija, solo tú puedes hacerlo. Por favor Yullin, te lo suplico. Tu eres su adoración. Quién mejor que tú.
Él se toma un trago y la observa sorprendido. - Está bien, que hablaré con ella. No me queda de otra.
Mi-suk de la emoción lo abraza, él prácticamente ni la toca quedando estático. Luego le agarra los brazos de ella que los tenía enroscado a su cuello, y la aparta alejándola de él, que se sentía incómodo.
- Ya está bien, tampoco es para tanto.
- Perdón, es que me deje llevar por la emoción. - se distancia observándolo dandoce cuenta que, en verdad, ya no la quería. - Es que me hizo muy feliz.
- Solo te dije que hablaré con ella. A demás, aunque tengan sus diferencias, ella te quiere. Porque eres su madre.
- Yullin, muchas gracias.
- Tranquila.
- Una pregunta, ¿cuándo es la citación?
- Contactaré con mi abogado. Te avisaré, lo único que tenemos que hacer es asistir y firmar.
- No quisiera que llegara ese momento. Si fuera por mi volvería el tiempo detrás, pero bueno.
Yullin de repente, siente un mareo. Sierra los ojos colocando una mano por su cabeza.
- Yullin. ¿Estás bien? - observándolo. -
- No es nada. - tratando de no preocuparla, pero las vueltas que sentía en su cabeza le eran irresistible. -
- No te vez muy bien, tienes los labios pálidos.
- Tranquila, ya se me pasará. - No aguanta más y se desmaya cayendo para atrás, sobre el sofá. -
Ella lo observa y se preguntaba si se había pasado de dosis. Se sitúa tras la ventana vigilando, pasan unos minutos y mientras esperaba ve llegar la limosina. Aprovecha y con rapidez, se queda en ajustadores casi en sima de él, que recobra el conocimiento, sentía muchos mareos, pero estaba claro, y al verla en ese estado se molesta.
- ¿Qué haces? Apártate. - Quería empujarla de encima de él, pero se sentía muy débil. - ¿Qué me hiciste?
- Lo hago por ti mi amor. Te amo. Si no eres mío no serás de nadie más.
- Estás loca. Quítate de encima.
En ese momento cuando se da cuenta que estaban abriendo la puerta para entrar, lo toma y lo besa por el cuello. Minji, Sanami y principalmente Saracki se quedan en shock. No comprendían nada, estaban muy impresionadas. Él se da cuenta, logra quitársela de encima lanzándola. Era una vergüenza espantosa, al ver a Saracki se había congelado por completo. Mi-suk se hace la sorprendida. Había obtenido lo que quería y Se acoteja la blusa.
Para ellas él estaba embriagado pero en realidad no era así.








