Prólogo
Desde tiempos inmemorables, el tema de la salud mental ha sido tema tabú.
Desde la prehistoria, se catalogaba como «demonología» que significa que todo se debe a una posesión demoniaca. Luego de la época de la antigua Grecia, en el siglo XVIII se crearon tratamientos «especiales» para ello. La inducción al sueño, interpretación del sueño y diálogo con el paciente.
En la edad media, reapareció el concepto «demonología», por lo cual las enfermedades psiquiátricas fueron consideradas nuevamente como posesiones demoniacas.
Y así, a lo largo de la historia, el tema de la psiquiatría ha ido desarrollándose, hasta el día de hoy, cuyas terapias han ido variando, al mismo tiempo de que la aceptación y tolerancia se van evidenciando en la sociedad.
El problema de tener una enfermedad psiquiátrica, es que la incertidumbre de las reacciones de tu propia familia, es algo que realmente te tiene en tención. Y sin contar el hecho de tener que saber cómo sobrellevar las alucinaciones constantes que te atacan en momentos más inesperados. Por lo cual, hay muchas veces que las crisis psicóticas te impiden saber reaccionar correctamente.
Muchas veces, ya sea por falta de información o por el mismo tema de que es tabú, la sociedad en sí, o la gente que te rodea tampoco sabe cómo actuar cuando las crisis atacan.
Cuesta; sin embargo, el saber sobrellevar la situación no es imposible. Muchas veces la lucidez es carente en el paciente; sin embargo, hay distintos niveles de intensidad en cuanto a enfermedades psiquiátricas.
La mayor parte del tiempo, esas alucinaciones me hacen quedar atrapada en bucles temporales, los cuales me hacen perderme en otra realidad, como si fuese otra dimensión. En ese momento los sonidos cambian, a veces son más rápidos, a veces son mucho más lentos. Los colores son aún más vibrantes, a veces las sensaciones táctiles varían, o te hacen daño, o simplemente sientes un hormigueo extraño en ciertas partes del cuerpo.
El hecho de sentir un aroma que no existe, sentir que te orinas o te da diarrea, aunque claramente no lo estés. A veces son cosas que llegan a frustrar, son sensaciones desagradables, las cuales no puedes evitar.
Fríos extremos, o calores insoportables.
Cada mínima sensación que no debería ser, es tema de frustración. Te sientes de todas las formas posibles, atacado, y, sin embargo, para un paciente, son sensaciones tan reales que hacen entrar en pánico.
No he tenido tan intensa mi enfermedad psiquiátrica, quizás solo me faltaba un poco de comprensión; sin embargo, siendo que era muy joven para empezar a tener tales crisis.
Mi nombre es Erika Méndez. Permíteme contarte mi historia psiquiátrica.







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