Create New List
Share with your friends
Customize readability

Esmeralda 𖤐 Wonjay

Summary

𖥻 Esmeralda ፧ ❛ Jay es un oficial orgulloso, quizás un poco engreído, pero no puedes evitarlo cuando eres bueno en tu trabajo. O lo eras, hasta que un caso sobre un conocido ladrón de joyas llega a tus manos y acabas desarrollando una obsesión poco sana. ❜ ‣ No permito copias y/o adaptaciones. ∅ ‣ Jungwon¡! Top Jay¡! Bottom ‣ +18 ! ‣ Enemies to lovers (o algo así) ¿? ‣ Alteración de edades y alturas. ‣ Two Shot Extensión: 8007 Palabras.

Genre
Erotica
Author
hoon's gf
Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

PT. 1

Jay empuja sus lentes por el puente de su nariz mientras lee una y otra vez ese expediente que ya conoce de memoria.

—Aún si lo lees otras cien veces, no aparecerá información nueva —. Ni-ki murmura a su espalda, colocando una mano sobre su hombro.

Es un agente recién egresado y podría decirse que el compañero temporal de Jay en lo que se adapta.

Gracias a Dios que su jefe se apiadó un poco de él al ver su miseria y le dejo a Ni-ki, porque de no haber sido así, probablemente estaría perdiendo la cabeza. Ni-ki le mantenía con los pies en la tierra y apartado de su obsesión por al menos unas horas.

“Su obsesión” así le llamaban los demás agentes a que Jay tuviera claro cuál era su objetivo y estuviera enfocado sólo en eso.

—Quería asegurarme de no estar pasando algo por alto, agregamos información nueva cada semana —. Musitó, dejándose caer contra el respaldo de su silla.

—Jay, no hay pistas nuevas, tienes que descansar, meterse de lleno en un caso nunca es bueno y lo sabes, es de las primeras advertencias que los agentes recibimos: no conectes demasiado con el caso ni con las personas involucradas en el. Y tú estás prácticamente viviendo por y para este asunto —. Ni-ki le reprimió, arrebatando el expediente del escritorio antes de que Jay pudiera protestar.

—¿Tú también lo piensas? —. Inquirió, su voz ronca gracias a su garganta seca, Ni-ki no detuvo sus movimientos, guardando el expediente en uno de los cajones de su escritorio.

Ambos sabían de qué estaba hablando, su locura por el cisne negro.

—Lo que piense yo no es importante, el problema aquí es que tienes que empezar a descansar más, llevas más de seis meses durmiendo dos o tres horas y sobreviviendo a base de cafés, estás paranoico, Jay.

Eso le hizo ponerse a la defensiva, puso las palmas sobre su escritorio y su voz se alzó. —¡Yo sé lo que ví! ¿Por qué carajos nadie puede creerme?

Ni-ki le da la cara y su expresión es sombría. —Porque no tienes pruebas Jay, no puedes acusar a un empresario multimillonario de ser el asesino y ladrón que estamos buscando y esperar que lo arresten sin preguntar.

Nada de eso le calmó, de hecho, tuvo el efecto contrario, sus manos se apretaron en puños y ya sentía la rabia burbujear en su estómago. —¡Lo vi, Ni-ki, yo lo vi a los ojos y el hijo de puta incluso me sonrió! ¿Sabes dónde está ahora? Seguramente en su mansión, riéndose de mí porque no puedo atraparlo aún.

Su compañero ya ni siquiera se desgastó en llevarle la contra, se dio media vuelta y murmuró un: iré a conseguirte algo de comer. Y desapareció de la oficina.

Cuando su silueta alta desapareció de su vista, Jay abrió el segundo cajón de su escritorio para sacar una copia del expediente que Ni-ki le arrebató. Abrió la carpeta, encontrándose con la foto del estúpido rostro que le persigue hasta en los sueños.

Yang Jungwon. Veintiocho años. Empresario en la industria de la tecnología, especializado en inteligencia artificial y software.

Es un monstruo de los negocios y un monstruo en la vida real.

Jay tomó el caso del cisne hace tres años, estaba decidido a resolverlo pero a medida que el tiempo pasaba, no había pistas nuevas, sólo más robos.

Este ladrón apodado "cisne negro" había estado robando joyas, obras de arte e incluso piedras preciosas a distintos millonarios y museos. La teoría principal fue que las tomaba para revenderlas en otro lado, pero fue rápidamente descartada cuando no hubo señales de ninguno de los objetos en internet o el mercado negro e inclusive la deep web.

La segunda teoría —que se mantiene hasta ahora— es que lo hacía únicamente por diversión y su propio disfrute personal. Lo cual es jodido, ¿robar por diversión? ¿Qué clase de desorden mental tendrías que tener para ver esto entretenido?

Nadie se había tomado con la seriedad correspondiente el caso, hasta que la situación escaló.

Hace un año, el cisne no sólo robó un valioso rubí, asesinó a uno de los guardias que estaban a cargo de proteger la joya. El cuerpo fue encontrado media hora después, en un charco de sangre y eso dio un cambio drástico al caso, ahora perseguían al cisne por asesinato en segundo grado.

Seguían en el mismo lugar, no había patrones que seguir además de saber que tenía un gusto por las joyas caras y las obras de arte, trataron de maximizar la seguridad en cualquier lugar que podría ser robado, pero nada funcionó, el cisne seguía entrando y saliendo como si fuera de compras.

Hasta que el dieciséis de enero de este año, Jay tuvo que entrar a la mansión de un hombre multimillonario fanático del arte y joyas preciosas, hubo un robo esa noche entre la una y dos de la madrugada, las alarmas sonaron y al estar trabajando en esta clase de robos hace tres años, Jay prácticamente corrió hacia el lugar de los hechos.

Todo estaba en perfecto orden a excepción de la vitrina en donde anteriormente se encontraba una piedra preciosa, observó hacia todos lados hasta que su mirada chocó con unos ojos profundos, un hombre al final del pasillo, vestido completamente de negro y con la mitad del rostro cubierto.

Jay le apuntó con su arma y le ordenó que alzará las manos, el ladrón obedeció, alzó ambos brazos lentamente y en su mano izquierda brilló una esmeralda, estuvo a punto de pedirle que la bajará, pero algo le detuvo en seco: la evidente burla en sus ojos alegres.

Él acercó su mano derecha al pañuelo en sus labios y simplemente lo bajó, dejo expuesto su rostro para Jay sin pensarlo dos veces.

Aún recuerda su propia voz temblorosa debido al shock. —¿Yang Jungwon? —. Él preguntó pero no hubo una respuesta verbal, en cambio, el hombre sonrió.

Una puta sonrisa descarada, dejando a la vista su perfecta dentadura, Jay pasó del shock a la rabia demasiado rápido, cuando quiso acercarse, Jungwon bajo ambos brazos y se dio media vuelta.

Se detuvo apenas unos segundos para girar el rostro un poco, dejando que Jay viera aún su sonrisa intacta. —¿Qué es lo que suelen decir los niños cuando se ven cara a cara con los policías en ese juego viejo? —. Inquirió, con tono pensativo y después chasqueó los dedos. —Oh, ya lo recordé.

Le mostró la joya a Jay como quien celebra una victoria frente al segundo lugar, mostrando su medalla brillante con una expresión de suficiencia. —Atrápame, si puedes.

Jay aún estaba apuntando en su dirección con el arma, le advirtió que iba a disparar pero eso ni siquiera le hizo cosquillas, continúo su andar tranquilo, sin necesidad de correr.

Cuando desapareció por el pasillo, Jay tuvo que correr trás él y lo último que vio fue la ventana abierta y el sonido de los latidos acelerados de su corazón.

Poco después los oficiales le alcanzaron y su cerebro procesó la situación de una manera que, quizás, no fue la adecuada, el saber que tuvo al asesino tan cerca durante tantos años pareció provocarle un colapso, estaba desesperado por ir a arrestar a Jungwon y pasó la siguiente hora gritándole a los oficiales que el cisne era Yang Jungwon, que le mostró su rostro, que lo había visto.

Desafortunadamente, nadie le creyó. La mayoría atribuyó su perdida de compostura al shock ocasionado por ver a una persona muerta en la escena y al asesino huyendo del lugar.

Su reputación fue severamente manchada por ese incidente y su credibilidad fue puesta en duda, ahora el departamento de investigación tenía que pedir permiso de otros superiores para obedecer las órdenes de Jay.

Pero Jay sabe lo que vio esa noche.

Observó con detenimiento el expediente en sus manos, era de un grosor bastante considerable, había modificado este, agregando detalles e información recopilada de Jungwon y su empresa, lo mantenía escondido en su escritorio porque sabía que Ni-ki trataría de llevárselo para no "fomentar su deteriorado estado" que era la forma amable que utilizaba para no llamarlo un loco de mierda.

Suspiro con pesadez, en algo tenía razón, este caso lo estaba consumiendo, drenaba no sólo su energía sino también su alma. Jay estaba pudriéndose por dentro al verse enjaulado en el sistema del que él mismo era parte, soportando las humillaciones y burlas constantes de sus compañeros de trabajo, el como hablaban a sus espaldas sobre su supuesta "locura".

El sonido del teléfono le trajo devuelta a la realidad y obligó a esos recuerdos a volver a encerrarse en lo profundo de su mente. Vio el teléfono conectado a la pared con una ceja alzada, la vibración y el estridente sonido no se detuvieron.

Se puso de pie con irritación y tomó el teléfono. —¿Quién habla?

—¿Me has extrañado mucho, esmeralda?

La respiración de Jay se cortó abruptamente, sintió el suelo moverse bajo sus pies, tuvo que poner su mano desocupada contra la vieja pared para evitar que sus rodillas cedieran, su mano en el teléfono apretó el aparato hasta que sus nudillos se pusieron blancos.

Esa voz le persiguió en sueños desde el día del acontecimiento, no podía olvidarla, estaba pegada a su cerebro como una mala melodía. —¿Qué carajos quieres? —. Trató de no verse afectado, pero su voz tembló al final de la pregunta.

Para ser honestos, todo en Jay estaba temblando, su cuerpo reaccionaba ante este hombre de una manera que nunca hubiera imaginado. Jungwon era como como una gran ola que estaba a punto de aplastar a Jay, y en lugar de huir, sus instintos de supervivencia se apagaban, esperando el golpe que le llevaría a su fin.

Jungwon era el caos inminente del que Jay no podía defenderse.

La risita grave le erizo los bellos de la nuca. —Ya veo que estabas desesperado por saber de mí, esmeralda. Sólo pronuncié cinco palabras y ya estás temblando, eso es... un halago maravilloso, te lo agradezco.

El poco oxígeno que sus pulmones recibían termino de desaparecer. Temblando. Jungwon sabía que estaba temblando en su oficina sólo por su maldita culpa. Y eso le divertía.

La habilidad que este hombre tenía para hacerlo perder la calma en menos de dos minutos era increíble, estaba jadeando por la falta de aire cuando golpeó la pared con el puño y se pegó aún más el teléfono al oído. —Escúchame bien hijo de puta, no puedes hacer esto, no puedes meterte en mi cabeza como un parásito y no darme la cara, ¿te crees tan valiente? ¿Por qué no vienes y lo demuestras? —. Las palabras salieron con rapidez, como si estuviera a punto de morir y se negara a irse sin terminar de decir todo lo que quería.

Esta vez no se molestó en tratar de ocultar el temblor en su voz ni la rabia goteando de ella. Jungwon se rio como si Jay le estuviera contando el mejor chiste del mundo. —¿Estás seguro de lo que estás diciendo? ¿Quieres verme?

Su voz sonaba tan burlona y a la vez, iba acompañada de ese tono serio que hizo que sus piernas temblaran aún más, dejándolo caer de rodillas con el costado de su cuerpo aún apoyado en la pared. ¿Qué carajos? ¿Qué eran estás reacciones y porqué no podía controlarlas en absoluto? Su estómago de repente se sintió vacío, dio gracias a que llevaba horas sin ingerir nada o de lo contrario hubiera vomitado, el aire se negaba a entrar en sus pulmones y ya comenzaba a dolerle el pecho. —¿Tienes miedo? —. Musitó con dificultad, apretándose el lugar donde suponía estaba su corazón, latía tan rápido que Jay casi lo sentía golpear contra sus dedos.

La suave risa resonó en la línea nuevamente. —Creo que el aterrado es otro, esmeralda.

Se forzó a reír aunque estaba prácticamente a punto de perder la conciencia por falta de oxígeno. —Eso pensé. Eres un cobarde.

—En tu entrenamiento debieron haberte advertido que tuvieras cuidado con lo que deseas —. Iba a decir algo más, pero la llamada fue cortada.

Dejo caer el teléfono sin importarle que golpeara contra la pared, se aferró a su pecho con ambas manos, respirando por la boca como si el aire que pudiera respirar con la nariz no fuera suficiente para calmarlo, sus rodillas se clavaban contra el piso de concreto y dolían, pero ni siquiera eso le traía devuelta a la realidad, la habitación comenzó a dar vueltas y su visión se nublaba.

La puerta de la oficina se abrió y sintió por un momento que estaba a salvo. Ni-ki había llegado y él podría ayudarlo.

Unos pasos resonaron, suaves, tranquilos. —Porque podría hacerse realidad.

Todo lo que pudo pasar por la cabeza de Jay mientras veía a Jungwon acercarse para tomar asiento en uno de los escritorios y verle con los brazos cruzados y una sonrisa divertida fue que se había terminado. Estaba condenado y nadie iba a ayudarlo. Está a punto de morir.

Jungwon se acercó aún con esa lentitud que parecía ser algo característico de él, se puso en cuclillas y tomo el rostro de Jay por el mentón, sus largos dedos acariciaron el borde de sus ojos. —¿Qué tenemos aquí? Parece que tenía razón.

Si Jay no estuviera ocupado hiperventilando, probablemente habría respondido, pero como no lo hizo, Jungwon continuó, ahora poniendo su mano desocupada sobre la boca de Jay. —Respira por la nariz —. No fue una sugerencia, era una orden y Jay no la obedeció, su respiración comenzó a acariciar la palma de Jungwon y él apretó su agarre, acercando sus rostros hasta que sus ojos se encontraron y casi podía contar sus pestañas. —Te dije algo, hazlo.

A un ritmo desesperadamente lento, Jay por fin hizo caso, forzando a su cuerpo a respirar por la nariz poco a poco, sus latidos comenzaron a estabilizarse y la desesperación por falta de aire comenzó a disminuir.

El cisne sonrió. —Eso es. No puedo dejar que mueras si yo no te he matado —. Jay lo miró, sus ojos abriéndose más de la cuenta por la sorpresa y sacandole una risita al contrario. —¿Qué pasa con esa mirada, esmeralda? No puedes morir por unas manos que no sean las mías, y eso te incluye a ti también. Aunque a decir verdad, no ibas a morir, estabas teniendo un ataque de pánico.

Jungwon aparentemente se dio cuenta de su desconcierto sólo con darle una mirada rápida y explicó brevemente. —Un ataque de pánico te hace temblar y entonces sientes una presión en el pecho y te cuesta respirar, sientes que vas a morir pero no es así, algunas personas lloran mientras pasa, pero tú no lo hiciste, supongo que no estás triste, solo... en pánico —. Una sonrisa de lado se instaló en su rostro. —Por mí. Cinco palabras y ya estabas de rodillas, por un asesino al que se supone odias.

Jay por fin recordó que sus manos estaban completamente libres y apartó la mano de Jungwon de su boca —¿Qué es lo que quieres? ¿Vienes a burlarte de que gracias a ti, mis compañeros piensan que estoy volviéndome loco?

El hombre no se inmutó, acomodo su corbata y se puso de pie, metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón. —Mírate, de rodillas, temblando y con un traje, como una cena perfectamente servida para mí.

Sus palabras lo hicieron estremecerse, ¿una cena? ¿Qué tonterías estaba diciendo? —Pregunté qué es lo que quieres —. Repitió, ahora perdiendo la paciencia.

No hubo respuesta, Jungwon mantenía esa sonrisa engreída pegada a su cara, se acercó, agachándose para quedar a la altura del rostro de Jay sin necesidad de doblar sus rodillas o sentarse. Acarició el nudo de su corbata y la aflojó. —Si digo "comerte". ¿Sería una respuesta válida para ti?

Jay lo miró atentamente, estudiando esos rasgos masculinos como quien estudia una ecuación difícil de resolver. —¿Terminaste de jugar?

Jungwon negó con la cabeza. —Apenas estoy comenzando, pero primero —. Murmuró, acomodándose a un lado de Jay, para después tomarlo en brazos como a una novia. —Déjame llevarte a una silla ya que tus piernas están temblando y no puedes mantenerte de pie.

El agente quería protestar, pero se abstuvo, no conocía del todo la personalidad de este hombre, nada podía asegurarle que no actuaría de forma violenta en el momento en que algo se le fuera negado, por eso se mantuvo en silencio hasta que él lo dejo en su silla.

Perfecto, con un poco de suerte podría tomar el arma en el cajón del escritorio y defenderse.

Rápidamente descartó ese plan, Jungwon pareció leerle la mente porque segundos después, sus manos fueron esposadas a los reposabrazos de la silla.

—Listo.

Jay se mostró inexpresivo. —¿Y ahora qué harás? No te tengo miedo.

Las manos del cisne volvieron a su corbata ya floja, quitándola del camino. —Lo sé, yo tampoco te tengo miedo oficial, de hecho, me tomaré el atrevimiento de decirte que me provocas muchas cosas, la mayoría buenas —. Explicó, desabrochando los primeros dos botones de la camisa de Jay.

Eso hizo que Jay comprendiera la situación, removiéndose en la silla con repentina impaciencia. —No te atrevas a tocarme un solo cabello, Yang.

Su amenaza apenas le hizo cosquillas a Jungwon, quien metió una de sus pálidas manos en el espacio que dejo su camisa abierta, acariciando su pecho.

La sensación de la mano fría de Jungwon en contacto con su piel le produjo escalofríos, empujó la silla hacia atrás con los pies y agradeció al cielo el haber comprado una silla con ruedas hace una semana porque eso facilitó más sus movimientos.

—¿Porqué huyes de mí? Fuiste tú quien me pidió que viniera, ¿recuerdas? —. Jungwon actuaba como un niño jugando a su juego favorito, se colocó detrás de la silla de Jay y puso sus manos en su mandíbula, obligándolo a echar la cabeza hacia atrás para que sus miradas se encontrarán.

Justo cuando Jay estaba por perder la esperanza de escapar de esas sucias manos, nuevos pasos resonaron en la habitación, la puerta fue abierta y entonces recordó a Ni-ki nuevamente. —¡Ni-ki ayúdame! —. Por fin, finalmente alguien vería con sus propios ojos que nunca mintió sobre nada.

Let hoon's gf know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

How To Tame A Beast- An MC Romance

sanriosoul929: I really liked this story there were some grammatical errors like missing commas in a list but it didnt take away from the story and they are so cute together!

Read Now
The Partner Track

Muller666: the story is really good, funny, with an incredible banter between two equally well-written personas! I loved it.

Read Now
Fixation

Oana: Great writing skills. The choice of words, the quality of the humour, the dirty talk, all of it hits just right.

Read Now
How To Kidnap A Mafia Boss

anesca007: I literally cant find a problem to mention . I like the authors writing style and im honestly terrible at grammer so I wouldn't be able to tell the difference anyway lol . But I love how she describes everything especially the emotions . Would recommend it to all my book friends

Read Now
The Lycan King's Second Chance

Sherry: It is not fair to the reader when the Author does not finish the book. It would be nice to have an appropriate ending to let us know what happens to Atlas' mate, her father, and herself. Does she learn to use all of her powers?

Read Now
His Dominion: a western romance

margie: This is a spicy novel with great characters. It's suspenseful and tackfully written. The characters show great emotions and their love prevails.

Read Now
BLACKBIRD

Kerry: I love that the story was engaging in the very beginning. The characters complement each other. I also am intrigued to find out if the heroine is an Alpha

Read Now
Her Best Friend's Brother

Keana: Enjoyable story line. I’m so glad Flynn got his.

Read Now
Til Kingdom Come

Alex Tate: Most mafia romances tend to revolve around brutal men and women who are either painfully naive or trying way too hard to be tough. That’s exactly why I usually stay away from them.So when one of my favorite authors decided to write a mafia romance, I was a little nervous. But I also had a feeling Vi...

Read Now