Capítulo 1
«Esto apesta», pensó Jungkook, Mirando alrededor del bar. Todos esos hermosos hombres formando parejas y pasando un buen rato bailando, hablando, incluso besándose. Y él sentado aquí... solo.
«¿Qué infiernos? Llevo viniendo a este bar cerca de un año. En todo ese tiempo no he tenido proposiciones sexuales, ni siquiera me han pedido bailar. ¡Este es un bar gay, por San Pedro...!» él era gay y soltero, «¿Una pequeña proposición indecente es mucho pedir?».
Aparentemente sí... había estado sentado aquí, solo de nuevo, durante las últimas dos horas. Se podría acercar a uno de los hombres solteros, si no supiera ya que era una pérdida de tiempo. Oh, él lo había intentado. Les había hecho propuestas a varios chicos, pero fue en vano. Ellos siempre decían que no estaban interesados y se movían hacia alguien más. Ni siquiera lograba que alguien bailara con él. Ellos siempre decían que no, y abruptamente se giraban y encontraban otra pareja. Era como si se asustaran de él.
Jungkook tomó un trago de su bebida, y la dejó en la barra. Se miró la ropa que usaba. ¿Ese sería el problema? Sus jeans azul deslavados tenían rasgaduras y partes raídas, pero se veían bien. Había visto aquí chicos usando cosas mucho peores. Su camiseta, una sencilla camiseta blanca de algodón, se le veía bien. El suave material se estiraba en su pecho lo suficiente para mostrar los tensos músculos que había trabajado mucho para tener.
Jungkook había visto muchísimos chicos vistiendo lo mismo y tenían proposiciones todo el tiempo. Entonces, ¿Por qué, él no? ¿Qué estaba mal con él que nadie se interesaba?
Sacudió la cabeza, se giró hacia la barra, se tomó lo último de su bebida de un trago, dejó el vaso y sacó algo de dinero de su cartera. Lanzó los billetes a la barra.
Despidiéndose del barman, bajó de la silla alta y se dirigió a la puerta del frente. No tenía sentido seguir pegado ahí esta noche, y quizás ninguna otra. Se quedaría solo de nuevo.
«Quizás debo ir al nuevo club, el Rkive’s Dungeon», pensó. Estaba en el lado opuesto de la ciudad. Quizás tendría más suerte alli.
— Hey, Jungkook, ¿a dónde vas? Es demasiado temprano para que te rindas, ¿no es así? —Soobin, el guardia le preguntó.
— Oh, hey, Soobin. No, no voy a rendirme. Pensé en ir al nuevo lugar que abrieron al cruzar la ciudad. —Se encogió de hombros-. Empiezo a sentirme como si tuviera piojos o algo así. ¿Cuánto tiempo llevo viniendo aquí? Y nadie quiere darme ni la hora. Creo que quizás es hora de dirigirme a pastos más verdes.
— Jungkook, deberías reconsiderar eso. El Rkive’s Dungeon es un lugar muy duro, especialmente si no estás dentro de ese estilo de vida.
Jungkook abrió por un momento los ojos aún más. —¿En serio?
— Ese lugar es muy duro. Ya se ha creado una reputación y solo está abierto desde hace un mes. Puedes terminar lastimado. ¿Por qué no regresas dentro?
— No, de todas formas gracias, Soobin. Aquí no voy a encontrar quien me mire. Lo he intentado. Infiernos, no puedo conseguir ni siquiera que alguien baile conmigo. Por alguna razón, la gente de aquí no me encuentra atractivo.
— Jungkook, eres genial. Todo el mundo te ama, es solo...
Jungkook sacudió la cabeza.
— Soobin, estoy cansado de estar solo cada noche. Tú tienes a Yeonjun en casa. Yo voy a un apartamento vacío. Pensé que podría encontrar a alguien aquí pero no he podido. No hay razón para que siga pegado alrededor.
— Jungkook…
— Eres un verdadero amigo, Soobin, gracias.
Jungkook podía oír a Soobin murmurar detrás de él mientras se dirigía a su coche. Casi se detiene y regresa al interior. Le agradaba la gente aquí. Eran un grupo amistoso, aunque a ninguno de ellos les pareciera sexualmente atractivo. Mientras las cosas estaban en términos amistosos todo iba genial. Pero en el momento en que algo sexual se formaba, ellos corrían a las colinas.
Se daba cuenta que no era exactamente un imán para el sexo, pero tampoco era un completo perdedor.
Llevaba su cabello color arena corto a los lados, un poco más largo atrás y las puntas cuidadosamente peinadas. Sus ojos castaños eran su mayor ventaja. Su madre una vez le dijo que eran hermosos, y que podía ver su alma reflejada en esos ojos. Claro, ella era parcial a su favor. Ella lo amaba.
Admitía que no era muy alto, solo un metro setenta y cinco. Pero no era un enclenque. Después de pasar horas haciendo ejercicio, había logrado definir su físico y sus músculos estaban esculpidos. Estaba especialmente orgulloso de su duro y redondo trasero. Su amigo y compañero de cuarto,Jimin, juraba que podía hacer rebotar una moneda en el trasero de Jungkook.
No, ir al otro bar era su mejor opción en este momento. Él nunca encontró al "Señor Correcto" en el Club Refectory, ni siquiera al "Señor Correcto por ahora". Esperaba que sus posibilidades en el club Rkive’s fueran mejores.
Realmente no quería a alguien por una noche; quería encontrar a alguien con el que pudiera desarrollar una relación; pero en este momento estaba tan solo que tomaría lo que pudiera conseguir.
— Adelante, —contestó Kim Taehyung a los suaves toques en su puerta. Levantó la vista de las facturas y vio entrar a Soobin, su guardia. — Hey, Soobin, ¿qué sucede?
— Hey, Jefe, Jeon estuvo aquí.
— Bien. Entonces, ¿ Cuál es el problema? Jungkook siempre está aquí. —Taehyung levantó una ceja. Jungkook era uno de los clientes permanentes del club de Taehyung los fines de semana. ¿Por qué debería de ser diferente esta noche?
— Bueno, se acaba de ir, —dijo Soobin con evasivas.
— ¿Y? ¿Alguien lo molestó? —preguntó Taehyung, poniéndose de pie. Barrería el suelo con cualquiera que se metiera con su bebé. Todos los clientes regulares del Club Refectory sabían que Jungkook le pertenecía. Había dejado muy en claro su propiedad sobre el hombrecito. Cualquiera que se cruzara con él, era más que seguro que terminaría conociendo el muy famoso carácter de Taehyung.
— Se fue al club del otro lado de la ciudad, al Rkive’s Dungeon. Cree que todo el mundo aquí lo odia porque nadie quiere ni siquiera bailar con él. Va al Rkive’s a tratar de levantar a alguien.
Las manos de Taehyung se cerraron en un puño mientras pensaba en Jungkook tratando de establecer una cita en el Rkive’s Dungeon.
— Gracias, Soobin. Me encargaré de eso, —Taehyung contestó. Habló a través de sus dientes cerrados, apenas capaz de controlar su ira. Jungkook le pertenecía y sería un maldito si permitiera que alguien tomara lo que era suyo. Tomó el teléfono.
— Uh, ¿jefe? Creo que quizás deberías dejar que Jungkook sepa por qué nadie lo invita a salir. Realmente está empezando a pensar que hay algo malo en él. Su autoestima va a empezar a afectarse verdaderamente si no se lo dices pronto.
Taehyung miró a Soobin brevemente y entonces asintió. — Gracias, Soobin, te puedes ir.
Soobin dudó, antes de salir cerrando la puerta detrás de él. Taehyung marcó el número de teléfono del propietario del Rkive’s Dungeon, esperando que Namjoon contestara.
Afortunadamente Namjoon era un viejo amigo y en ocasiones amante.
— Hey, Namjoon, soy Taehyung.
— Taehyung, viejo. ¿Cómo estás amigo mío? —Namjoon se rió.
— Estaré mucho mejor si puedes hacerme un favor.
— Claro, Tae, lo que necesites. Solo dilo.
— Hay un jovencito que se dirige a tu local, su nombre es Jeon Jungkook. Mide uno setenta y cinco, pesa setenta kilos, cabello rubio arena corto, cejas oscuras, ojos castaños y un trasero para morir. Llegará ahí en unos minutos.
— Gracias por la información, mi amigo, seguro que mantendré los ojos en él. —Namjoon se rió.
— Namjoon, —Taehyung gruñó-. El es mío y no está en ese estilo de vida. Mantén tus manos fuera.
— Bueno, infiernos sangrientos, Taehyung. Si él no está dentro de esto, entonces ¿ Qué es lo que hace viniendo a mi establecimiento? Sabes qué tipo de lugar es este. Se lo comerán vivo. Entonces, ¿por qué lo sacaste de tu amoroso local?
Taehyung sabía exactamente qué tipo de club operaba Namjoon. Eso era lo que le preocupaba. El Club Refectory era solo un club gay. Rkive’s Dungeon era un serio club de amos y esclavos. La mayoría de la gente que cruzaba sus puertas usaba cadenas y piel.
— No es que yo lo enviara allí, imbécil.
Taehyung pudo oír la repentina carcajada de Namjoon a través del teléfono. Si él pudiera, pondría sus manos alrededor del cuello de Kim en ese momento.
— Namjoon, — gruñó de nuevo.
— Bien, mantendré vigilado a tu pequeño pichón.
— Namjoon... —Giró los ojos —. Solo asegúrate de que se quede fuera de los problemas y se vaya solo a casa.
— Sí, claro, pero creo que me deberás una por esto, Taehyung.
—Bien, mantendré los ojos abiertos por ti y te enviaré algo especial.
— Tenemos un trato. —Namjoon se rió antes de decir adiós y colgar. Taehyung sacudió la cabeza mientras colgaba el teléfono. Uno de estos días Namjoon iba a empujarlo más allá y cuando eso sucediera él...
Taehyung suspiró y se hundió en su silla. Por los siguientes minutos trató de concentrarse en las facturas frente a él, pero sus pensamientos regresaban a Jungkook y a lo que Soobin le había dicho acerca de su autoestima. «¿Realmente creía que no le agradaba a nadie en el club?»
Oh, Jungkook se iba a enojar mucho cuando descubriera que Taehyung le había advertido a todo el mundo que se alejaran de él. Sin duda mucha gente se hubiera acercado a él si Taehyung no lo hubiera reclamado primero.
Todos los clientes habituales, y sus empleados, sabían que Jungkook le pertenecía. Todos ellos se aseguraban de que nadie cruzara la línea alrededor de Jungkook. Taehyung no se había dado cuenta de que sus esfuerzos habían hecho creer a Jungkook que no le agradaba a la gente.
No le extrañaba que se hubiera ido a otro club. Taehyung no quería que las cosas fueran tan lejos, ni lastimar a Jungkook. Pero sabía que una vez que lo reclamara y lo llevara a su vida, las cosas nunca serían iguales. Quería que ambos tuvieran tiempo para conocerse el uno al otro antes de que su relación llegara a ese punto. Aparentemente su gran plan había fracasado. Gran momento.
Taehyung sacudió la cabeza mientras amontonaba las facturas en su escritorio. No podía trabajar pensando en Jungkook. Era mejor dejarlo antes de que su mente explotara. De todos modos, odiaba hacer el papeleo necesario para manejar un club.
Pero amaba ese lugar, así que se esforzaba en tratar con toda la mierda administrativa. El Club Refectory había sido su bebé durante los últimos diez años y estaba orgulloso de cada centímetro del lugar. Había hecho una buena vida y disfrutaba los extras que venían con eso. Como encontrarse con Jungkook.
Jungkook había llegado al club hacía cerca de un año. Taehyung estaba supliendo a uno de los barmans de la noche cuando vio al hermoso hombre en el momento en que entró.
La juventud de Jungkook y su obvia inexperiencia, habían llegado a Taehyung como nada lo había hecho antes. Quedó fascinado con la primera mirada, y obsesionado después de la primera palabra de Jungkook. Sabía antes de que esa noche terminara, que quería que Jungkook fuera suyo exclusivamente.
Taehyung solo dudaba porque Jungkook parecía muy inocente. Sabía que Jungkook no estaba dentro del mismo estilo de vida que había sido parte de la suya durante muchos años. A Taehyung le gustaba ser el dominante en una relación.
Eso no quería decir que le gustara el lado oscuro de la Dominación, pero le gustaba ser el que decidía. Sabía que Jungkook podría ser un perfecto sumiso, pero eso era algo que tenía que trabajarse lentamente o no sería una relación real.
Eso requería mucha confianza, entendimiento, y el cuidado que tenía ese tipo de relación que Taehyung visualizaba para él y para Jungkook. Y eso tomaba tiempo, por lo que Taehyung había esperado para reclamarlo. Aparentemente no había calculado bien las cosas que había planeado.
Taehyung se puso de pie y sacó las llaves de su bolsillo. Se volvería loco si no iba al Rkive’s Dungeon y encontraba a Jungkook. Podría ceder y solo dejarse ir.
Salió, cerrando detrás de él, y se dirigió a las escaleras, deteniéndose brevemente con el barman para decirle que saldría. Con un último movimiento de su mano diciendo adiós, se dirigió a su automóvil. Un momento después manejaba hacia el otro lado de la ciudad.
Solo esperaba llegar ahí a tiempo para salvar a Jungkook de sí mismo.
Jungkook llegó frente al Rkive’s Dungeon, encontró un lugar donde aparcar y apagó el motor. Sacó las llaves del encendido y miró hacia la entrada del lugar. La gente entraba por las puertas dobles del local. Jungkook tomó una profunda respiración. «¿Realmente quería hacer esto?»
¿Un club sadomasoquista? ¿Podría ser considerado un amo o un esclavo sumiso? Jungkook empezó a reírse. Sabía que podría considerarse un sumiso. Nosolo por su tamaño, sino que le gustaban los hombres fuertes, tipo “alfa”.
Qué infiernos. ¿Qué era lo peor que podría suceder? ¿Regresar a su casa solo de nuevo? De cualquier manera lo había hecho cada noche. ¿Por qué esta noche sería diferente? Al menos dentro tendría la oportunidad de encontrar a alguien.
Tomando una profunda respiración Jungkook salió del coche. Guardó las llaves en su bolsillo y se dirigió a las puertas del frente. Sacó su billetera y buscó su identificación. Ellos siempre se la pedían.
Cuando llegó a la entrada le entregó su licencia de conducir al portero, esperando que lo dejara entrar.
—¿Estás seguro de que eres lo suficientemente mayor? —el guardia preguntó, mirando la identificación y luego a Jungkook.
Jungkook apenas consiguió evitar girar los ojos. —Sí, soy lo suficientemente mayor.
El guardia miró la licencia una vez más antes de devolvérsela. —Bien, puedes entrar.
Jungkook guardó su identificación en la billetera y esta en el bolsillo trasero de sus pantalones, entonces atravesó las puertas. Sus ojos se agrandaron y se quedó con la boca abierta. No estaba seguro de qué esperaba, pero no era eso. Un mar de piel, cadenas y cuerpos casi desnudos frente a él.
Algunos hombres guiaban a otros con una correa atada a un collar con puntas. Otros tenían hombres arrodillados a sus pies. Unos usaban piel, otros trajes y otros jeans y camisetas. Aparentemente el Rkive’s Dungeon no tenía un código de vestuario estándar.
Lo que le sorprendió más era que todos tenían una serena alegría en sus caras, incluso los hombres arrodillados. Todos parecían estar felices en cualquiera que fuera su rol. Jungkook se encogió de hombros y se dirigió al bar.
Encontrando una silla vacía, saludó al barman y ordenó un refresco. Quería algo más fuerte para tener valor pero imaginó que necesitaría todas sus facultades esa noche. No se sentiría cómodo allí sin estar sobrio.
Una vez que le dio un trago a su refresco se giró a ver el salón. Pudo ver a varios hombres mirándolo, aparentemente clasificándolo. Quizás había hecho una buena elección y esa noche no era una total pérdida de tiempo, después de todo. Realmente no estaba muy seguro de que le interesara el estilo de vida que esa gente disfrutaba, pero definitivamente haría algo esta noche.
— ¿Está ocupado este lugar? —una profunda voz preguntó al lado de Jungkook.
Jungkook se giró y vio a un hombre alto de cabello oscuro señalando la silla de al lado. Era muy hermoso, vestido con traje negro y camisa blanca. El botón de arriba estaba abierto mostrando su ancho y bronceado pecho.
«¡Genial!»
—No, no, para nada. - Jungkook contestó, dándole su más sexy sonrisa. Vio al hombre un momento antes de darse cuenta que el tipo apenas lo vio, una vez que se sentó, su vista fue a la pista de baile. Con un suspiro, Jungkook se giró. «Oh bueno, a veces se gana y a veces se pierde».
Él también revisó a la gente en la pista de baile. Tamborileaba su pie con el ritmo de la música mientras veía a un particularmente caliente chico en jeans negros y camisa blanca, que estaba en el lado opuesto del salón. Solo.
«Oh, qué diablos. ¿Por qué no?» Saltando de la silla, Jungkook caminó entre los bailarines. Llegó junto al alto, oscuro y hermoso hombre. — ¿Te gustaría que me uniera? — le preguntó al hombre girándose hacia él. «Por favor, por favor, que diga que si».
—Por favor hazlo, — le dijo sonriéndole a Jungkook. El tipo envolvió su brazo alrededor de la cintura de Jungkook y los dos empezaron a moverse con la música. «¡Sí!»
Jungkook justo acababa de encontrar el ritmo, disfrutando las manos del hombre en su cadera, sus cuerpos presionados juntos, cuando otro hombre se les unió. Antes de que Jungkook pudiera protestar, el nuevo hombre se movió entre ellos y se inclinó a murmurar al oído de su pareja de baile.
Jungkook vio con el corazón hundido cómo el hombre le dirigía una breve y curiosa mirada. Entonces le sonrió y giró su atención hacia el tipo que los había interrumpido, dejando a Jungkook bailando solo. Jungkook vio alrededor para ver si había alguien más con él que pudiera bailar pero todo el mundo parecía tener pareja. Todo el mundo excepto él.
«La historia de mi vida», pensó. Con los hombros hundidos, regresó a su silla junto al bar y se sentó. El hombre de antes seguía ahí, su mirada fija en algún lugar sobre el hombro de Jungkook. Este soltó un suspiro de frustración. «¿Por qué nadie podía pasar más de cinco minutos con él?»
Por el rabillo de su ojo vio a otro hombre mirándolo. Jungkook giró la cabeza hacia él. No era tan agradable como el hombre sentado a su lado pero aun así no estaba mal. Nada mal.
Le dio al hombre una invitadora sonrisa, saltando de alegría cuando este se dirigió hacia él. «¡Sí! Tenemos un ganador!»
— Hola, —dijo el hombre y se inclinó acercándose.
— Hi. —contestó Jungkook, esperando que no se le enredara la lengua.
— ¿Esta es tu primera vez aquí? Creo que te recordaría si te hubiera visto aquí antes.
— No, esta es mi primera vez. —Esperaba no oírse demasiado ansioso.
Jungkook vio la mirada del hombre ver más allá de él. Cuando el hombre lo miró a los ojos de nuevo, Jungkook sabía lo que le iba a decir. Podía verlo en su cara y ya lo había oído antes.
— Bueno, espero que lo disfrutes, —el tipo dijo, se giró y se alejó. Un segundo después se aproximó a alguien más y los dos comenzaron a bailar.
— Sí, seguro, —Jungkook replicó, girándose a la barra para darle otro trago a su refresco. Levantó el vaso y se lo acabó de un trago, entonces lo dejó en la barra. Hablándole al barman ordenó un trago fuerte esta vez.
Si iba a estar sentado, al menos podría calmar el dolor de ser rechazado por un corto tiempo. Solo no podía entender por qué. Por todos lados veía parejas que se enganchaban, pero nadie parecía quererlo a él. ¿Sería qué no era atractivo? ¿Tendría un tatuaje en la frente solo visible para los otros que les decía que se mantuvieran alejados? Realmente. «¿Qué jodidos pasaba?» Medio había pensado cambiar de equipo... si tuviera estómago para salir con chicas. Pero entonces, ¿Qué lograría con eso? Probablemente sería rechazado también por las mujeres.
Oh, eso era ridículo. ¿Por qué se molestaba en ir a un bar cuando sabía que no podría conectar? Bien, podría admitir su derrota y solo regresar a casa. Rápidamente se acabó su bebida, sacó su dinero de la cartera y lo dejó sobre la barra.
Se giró para dirigirse a la puerta cuando se detuvo sorprendido. Se quedó con la boca abierta y sus ojos se abrieron más. Kim Taehyung, el propietario del Club Refectory, acababa de entrar por la puerta del frente. «¿Qué estaba haciendo ahí?» Y maldición «¿podría esta noche empeorar?»
Él sentía algo por Taehyung desde la primera noche que entró al club. El hombre quitaba el aliento. Medía un metro ochenta y dos, con hombros tan anchos como un establo y poderosos brazos que Jungkook soñaba que lo envolvían.
Cabello corto y ondulado, ojos gris humo y su siempre presente sombra de la barba hacían que Taehyung se viera más rudo. Mas sus hermosos labios convirtiéndose en cuadrado cuando sonreía, suavizaba su expresión y hacía que el corazón de Jungkook se acelerara cuando ellos aparecían.
Kim Taehyung. Totalmente hermoso y completamente desinteresado en Jungkook. Sabiendo que iba a sufrir, Jungkook había hecho varios intentos de acercarse a Taehyung solo para ser rechazado en cada ocasión. Oh, Taehyung era muy amable. No se había burlado de sus débiles intentos de coqueteo. Pero había dejado claro que Jungkook no tenía oportunidad en el infierno de ganar a un tipo como ese.
Pero los repetidos rechazos no habían evitado que Jungkook deseara que las cosas fueran diferentes, o que fantaseara con Taehyung casi cada noche. O que fuera al club cada fin de semana esperando que, de algún modo, Taehyung cambiara de opinión.
«No es extraño que no pueda encontrar a alguien», pensó, dándose a sí mismo una sacudida mental. «Soy patético».
Jungkook se dirigió rápidamente al cuarto de baño, esperando evitar a Taehyung. Realmente no quería encontrarlo ahora. Eso podría ser solo la cereza en el pastel. Entró en uno de los cubículos, cerró, y bloqueó la puerta, después bajó la tapa del sanitario y se sentó.
Se quedaría ahí hasta que Taehyung se fuera.
— ¿Dónde está Jungkook? Pensé que estaría aquí ahora, — dijo Taehyung mientras tomaba la silla al lado de Namjoon.
— Acaba de entrar en el cuarto de baño, —Namjoon replicó, viendo la bebida en su mano—. No me pidas hacer algo como esto de nuevo, Taehyung, o eso podría afectar nuestra amistad.
Taehyung miró a Namjoon sorprendido. Se oía enojado. Realmente enojado. — ¿Qué está mal contigo? Solo te pedí que mantuvieras a Jungkook a salvo.
Namjoon lo miró fijamente. —Tú no viste su cara cada vez que alguien se alejaba o no quería bailar con él. Necesitas reclamar al niño o dejarlo ir antes de que lo destruyas.
Asintiendo, sus hombros bajaron ligeramente. Taehyung miró hacia el cuarto de baño.
— Sí, lo sé. Soobin me acaba de decir lo mismo. —Pasó su mano a través de sus negros rizos —. Infiernos, Namjoon, nunca quise que las cosas llegaran tan lejos. Solo quería que tuviéramos algo de tiempo para conocernos mejor.
— El tiempo terminó, mi amigo. Necesitas reclamarlo antes de que lo pierdas. Sin embargo, si decides que no lo quieres, —Namjoon dijo poniéndose de pie y acercándose a Taehyung, sus manos en sus brazos —, déjamelo saber. Sabes que hay mucha gente que se alegraría de tomarlo; incluido yo mismo. Él quita el aliento. Encontré muy difícil mantener a los tiburones en la bahía.
Taehyung asintió luchando por contener la ira que le surgía tras las palabras de Namjoon. Quizás no haberlo reclamado desde un principio había sido un error. Ciertamente se veía de esa manera.
—¿Dices qué está en el cuarto de baño?
Namjoon asintió, señalando hacia el pasillo que cruzaba el cuarto. —Sí, se dirigió allí justo cuando llegaste. Aunque creo que planeaba irse.
Taehyung se puso de pie y estrechó la mano de Namjoon.. — Gracias, Namjoon. Te pagaré por esto. Lo prometo.
—Coloca una sonrisa en su cara. Ese es el único pago que necesito, Taehyung.
Taehyung se rió ligeramente. —Lo intentaré.
Jungkook esperó en el cuarto de baño varios minutos, tamborileando el pie con impaciencia. Pasó su mano ansiosamente por su cara. ¿Cuánto tiempo había estado ahí? ¿Cinco minutos? ¿Diez? Seguro que no podría estar sentado ahí todo el día. Podía oír hombres tras hombres entrar y salir del cuarto de baño. Ya había oído varios comentarios acerca de que ese cubículo había estado cerrado mucho tiempo. Si no salía pronto, ellos irían a cobrarle renta.
Lentamente abrió la puerta, se asomó y revisó alrededor, el cuarto de baño estaba vacío. Con el área libre, cruzó a los lavabos y se echó agua en la cara. Su reflejo en el espejo captó su atención. Se vio fijamente durante varios segundos.
«¿Qué veían los otros en él?» «Sí, era joven» «Y sí, era inexperto» «¿Pero cómo se supondría que adquirirá experiencia si nadie hacía nada con él?»
Sacudiendo la cabeza con molestia, Jungkook se giró y salió del cuarto de baño. Caminó lentamente por el pasillo, y se detuvo para asomarse hacia el bar.
Ahí estaba Taehyung de pie, junto al hombre que se había sentado a su lado. La cabeza del hombre estaba cerca de la de Taehyung y su mano en el brazo de este. Ellos se veían bastante cómodos juntos. Ellos se veían como una pareja.
No le extrañaba que Taehyung no hubiera estado interesado en él. Tenía un hermoso hombre a su lado. No había manera de que Jungkook pudiera competir contra él. El hombre era un póster de "chico sexy". Hacía que él se viera como un adolescente antes de la pubertad.
Con pasos firmes Jungkook se dirigió a su coche. Le quitó la llave a la puerta y subió. Colocó la llave en el encendido e iba a ponerlo en marcha cuando dejó caer la mano y apoyó la frente en el volante. Las lágrimas ardían en sus ojos. Eso no era justo. Su familia no lo quería porque era gay. Sus amigos de antes en su casa no lo querían porque era gay. Y como si no fuera suficiente, los hombres gay tampoco lo querían.
¿Estaba pidiendo mucho? Solo quería una persona que lo amara y lo aceptara como era, no cómo ellos querían que fuera. Solo quería a alguien a quien pudiera llamar suyo, que llegara a casa en la noche, alguien que estuviera feliz de verlo.
Compartía el pequeño apartamento de una habitación con otro hombre porque no podía pagar nada más con su salario. Su compañero de cuarto casi nunca estaba ahí. Salía a trabajar y llegaba a casa, solo para hacer exactamente la misma cosa al día siguiente. Encontró que su única distracción era ir al Club Refectory cada fin de semana.
Pero no veía el punto de seguir yendo allí ahora. Nadie lo quería. De hecho, nadie lo quería en ningún lado. Su padre lo había desheredado cuando él salió del closet. Le dijo que se fuera y nunca regresara. Ni siquiera se le permitió llamar a casa para hablar con su mamá. Estaba muerto, en lo que concernía a su padre.
Sus amigos lo habían tratado como una roca ardiente. Después de que le dijeron cada odioso nombre en el diccionario, lo golpearon y lo dejaron sangrando y con moretones en el suelo. Y ellos eran sus amigos desde el jardín de infancia.
Ahora esto. Jungkook tenía muchas esperanzas cuando se mudó a la gran ciudad. Allí había mucha más gente. Había pensado que era seguro que encontraría a alguien. Una y otra vez se había decepcionado.
Aparentemente nadie en el planeta lo quería. ¿Cuál era el caso de salir del closet si no podía encontrar a alguien, a ninguno? Había pensado pagar por sexo. Sonrió a pesar de las lágrimas. «Con mi suerte ellos también me dirían que по».
Unos repentinos toques en la ventana del coche hicieron que Jungkook se sobresaltara y dejará salir un pequeño grito. Levantó la vista para encontrarse a Taehyung de pie al lado del coche, tocando su ventana. «¡Oh infiernos...! Justo lo que necesitaba».
Girando la cabeza mientras se secaba las lágrimas, rezó para que Taehyung dijera un rápido hola y se fuera. Volvió la cabeza hacia la ventanilla y bajó el vidrio. —¿Taehyung?
—Jungkook, ¿Qué estás haciendo aquí, sentado en el coche?
Jungkook se encogió de hombros. —Pensando.
Taehyung se inclinó y apoyó los brazos en el marco de la ventana. — ¿Estás bien? —le preguntó, viéndolo de cerca.
Jungkook se rió. —Sí, estoy bien. Yo siempre estoy bien.
— ¿Estás seguro?
—Sí. Solo voy a casa. Hablaremos después. —Giró la llave en el encendido, agradecido de que el motor se encontrara bien. Ahora, si pudiera irse antes de hacer un completo ridículo...
— ¿Cuánto bebiste Jungkook? Quizás debería seguirte a casa para asegurarme de que estés bien.
Él sonrió ante la preocupación que se oía en la voz de Taehyung. Si solo fuera el tipo de preocupación que realmente quería. Pero no, Taehyung solo estaba siendo amable. Siempre era amable. Eso no significaba que quisiera algo más de él.
— Solo he tomado un par de bebidas, Taehyung. Estoy bien.
— ¿Por favor? Eso hará que me sintiera mejor.
Jungkook lo vio fijamente antes de asentir. —Está bien, supongo.
La sonrisa que Taehyung mostró hizo que Jungkook sintiera total felicidad en su interior. La sonrisa, especialmente esa hermosa sonrisa cuadrada; eso valía cualquier inconformidad que sintiera acerca de estar alrededor de Taehyung al sentir que estaba imponiéndose en su tiempo.
Taehyung subió a su coche y encendió el motor, entonces siguió a Jungkook. Sus manos temblaban ligeramente y su corazón se aceleró. No se había sentido tan aprensivo desde que era un adolescente y salió a su primera cita.
Usó cada gramo de su autocontrol para evitar gritarle a Jungkook que abriera la puerta y sujetarlo en sus brazos cuando lo encontró sentado solo en su coche de esa manera. Él podía decir por los rojos ojos de Jungkook que estaba llorando. Y Taehyung sabía que él era la razón.
Realmente había enredado las cosas y ni siquiera le habia hecho saber a Jungkook que estaba interesado. De hecho, lo había rechazado diciéndole que quería que fueran amigos y solo amigos.
No porque no quisiera más, sino porque quería... mucho más. Pero una vez que Jungkook fuera suyo, no habría imposibles. Sabía que no podría resistirse a ser dominante y posesivo con él, y no creía que Jungkook estuviera listo.
Aún.
Pero quizás era tiempo de dejar que Jungkook supiera que estaba interesado en algo más que ser su amigo. Ellos podrían moverse lentamente, trabajando las cosas, darse su tiempo para conocer al otro, quizás algunas citas.
Ese al menos sería un comienzo.
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creo que nunca escribi un primer cap tan largo jasjjddjja, espero que les guste esta adap tanto como a mi ! me termine todo el fic en dos dias jeje, gracias totales a la personita que me lo sugirió <3 dedicación especial para vos!!!!! bueno, si hay algun error, me avisan!!! nos vemosss








