El Secreto del Libro Maldito

All Rights Reserved ©

Summary

We are under the control of a god and a demon, but there is a man who is not under anyone's control. Rain and Cloud Grinton are two boys who have grown up on the streets of new York for fourteen years. At some point, they must go to Heimbrix, a barracks where they will train several young people to fight against an entity that is causing the war between humans, famine and other social problems. They will meet their work team, at first they won't take, but there is something that unites them and has to do with the Soul Thief

Status
Ongoing
Chapters
14
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1: Ortus in Daemonium

Dicen que todos tenemos un libro interior donde está escrito nuestra vida, nuestras obras, nuestro destino… Sin embargo, existió un niño que no tenía destino y estaba en peligro mortal… pero al convertirse en hombre, cambió el mundo… Incluso a mí…

¿Se han preguntado a dónde va nuestra alma cuando morimos?... Desde los orígenes del hombre existieron seres encargados de enviar las almas al otro mundo; aunque no nos demos cuenta, ellos siempre están ahí, pendientes en todo momento de quién muere para poder llevar su espíritu y colocarlo en un lugar, cielo o infierno por toda la eternidad. Se llaman Soukachi, los recolectores de almas…

Estos seres, junto con los humanos fueron de las primeras creaciones de los tres dioses (Universo, Tiempo y Destino), pero no fueron los primeros. Los ángeles fueron las primeras criaturas que crearon los dioses, seres puros y bondadosos, que, por orden de sus creadores, formaron la tierra y los cielos. Todo era lleno de paz, pero eso se acabó cuando quisieron hacer al primer hombre. Una criatura no tan fuerte y grande como los dioses ni tampoco tan puro como los ángeles, que pudiera vivir para contemplar las maravillas de la creación y luego volver a sus progenitores, para honrarlos y estar en un Paraíso por toda la eternidad; aunque esto no sucedió.

Aquel ser, era tan ruin, tan despreciable, tan malvado, que tiemblo al pensar en ello. La más pura representación de la maldad, sus ojos grises y vacíos eran atrapantes pero tenebrosos, su cabello negro como su ser, piel blanca como la de un cadáver y una sonrisa que estremecía a cualquiera. Era una amenaza, incluso para los dioses, que temieron por lo que había hecho. Era un ser sin alma y sin destino, que podía convertirse en el nuevo dios de la Tierra. Pero para evitarlo, lo encerraron en un mundo paralelo al nuestro, y así evitar estragos en la Nueva Tierra. Desde ese momento los dioses crearon a los Sougaren, responsables de que las puertas del cielo, infierno y crepúsculo estén siempre cerradas, y que ningún ser pueda ser capaz de entrar y robar las almas para ser como un dios.

Pero de pronto un oráculo descubrió una profecía terrible y desalentadora:

El verdugo logrará su cometido

Y a las almas, libres pondrá

Universo, tiempo, todo extinto

Vacío y solo, por siempre estará.

Se preocuparon mucho y se alarmaron, Soukachi y Sougaren dieron origen al famoso y secreto Cuartel Heimbrix para Guardianes de Almas, donde se entrenan a muchachos para que sean defensores de la tierra y de las puertas sagradas… Y en ese lugar aparecería uno de los más grandes que, en pocas palabras, salió tan fuerte como la lluvia; esta es la historia de un chico que cambió el destino del mundo, de hombres. Su historia es más larga que los inicios del universo y más complejo que la mente humana; su historia es la más épica e inolvidable jamás contada que a todos, incluso al más serio, inspira.

Formac era un lugar apartado de la civilización, un lugar mágico sólo accesible para criaturas mágicas y especiales. Era un bosque oculto, que se encontraba en Ecuador, país pequeño con gran variedad en especies y en riqueza. Lugar de muchos héroes desconocidos y gloriosos; aunque nuestro héroe, nacido en este mítico lugar, sería conocido hasta el fin de los tiempos.

En la noche del 6 de mayo, en una cabaña acogedora en Formac, se hallaba una familia sencilla, Will, el padre, Cloud, el hijo y Kelly la mamá embarazada, bueno, técnicamente no, porque había dado a luz aun niño, que a simple vista era normal, pero que guardaba un poder extraordinario que nadie, notaba en ese momento. Nació Rain Grinton, un niño sano, fuerte que cada día se hacía más grande, más sabio y más poderoso.

- ¡Feliz Cumpleaños a Ti!

Rain Grinton acababa de cumplir tres años. Aquel niño que lloraba todas las mañanas y que siempre se reía con su hermano se hacía cada vez más grande. La celebración fue pequeña, pero a la familia Grinton no le gustaba exagerar. Rain, estaba con su pijama de autos, tenía una servilleta atada al cuello y miraba fijamente a la cámara que su padre sostenía. El pastel de chocolate se veía apetitoso, y los globos se movían de un lado para otro, mientras Rain sonreía para la fotografía.

-Pide un deseo, querido- dijo su madre, más feliz que su propio hijo.

Rain cerró sus ojos, inspiró profundamente y sopló con todas sus fuerzas apagando así las tres velas del pastel. Sus padres y su hermano Cloud aplaudían con tanta emoción, haciendo que Rain se sonrojara un poco. Will dejó su cámara a un lado, cogió un cuchillo y empezó a cortar el pastel, su madre se alejó un rato y Cloud se acercó a él.

-Felicidades cumpleañero… ¿Qué pediste como deseo de cumpleaños?

Rain negó con la cabeza y apretando su boca, como lo hacen todos los niños de su edad, y luego de un rato respondió:

-No puedo decírtelo, no se hará realidad.

- ¿No piensas decirlo ni a tu propio hermano? ¡Vamos! ¡Dímelo! Esto se quedará entre nosotros.

Rain se quedó pensando, miró al techo diciendo en su cabeza si decir a su hermano lo que pidió, pero este no dio respuesta:

- ¿Un auto volador? ¿Un dragón de mascota?

Su hermano menor, lo regresó a ver y sonrió.

-Que nunca se separen de mí- dijo Rain.

Cloud se quedó conmocionado, no dijo nada, puso una sonrisa nerviosa y continuó con la conversación.

- ¿Bromeas verdad? Desperdiciaste un deseo muy valioso. ¡Ni los dioses pueden separarnos!

- ¿Estás seguro, hermanito? - preguntó Rain tiernamente.

-Totalmente- respondió él, en un tono más suave-, siempre estaremos contigo y, si algún día llegas a perdernos por cualquier razón del destino, siempre nos encontrarás aquí.

Cloud tocó el pequeño pecho de Rain, y este tomó su mano cálida, los dos sonrieron mutuamente y el hermano mayor le dio un pequeño beso en la cabeza.

-Feliz Cumpleaños, pequeño gusano- dijo Cloud, levantándose del suelo y alborotándole el cabello.

Rain sonrió, no se sintió ofendido, porque ese era un mote que su hermano le puso desde que tenía razón, y para él ese era un cumplido.

-El pedazo más grande para el cumpleañero- dijo Will dándole una rebanada de pastel a Rain en un plato mediano.

Rain se sorprendió mucho y miró con ojos tiernos a su padre. Estaba listo para comer, pero su madre regresó con una caja pequeña envuelta en papel de regalo. Sonreía. Fue donde estaba su hijo y su arrodilló a su lado.

-Feliz cumpleaños, Rain.

Le entregó el paquete, pero él no estaba tan emocionado, quería más el pastel que su regalo, pero como era educado, aceptó amablemente. Tomó la caja y empezó a rasgar el papel, luego de haber terminado, descubrió lo que había adentro. Un collar hecho de plata fina, con bordes de oro, y un diamante negro en el centro.

- ¡Me encanta, mamá!

Kelly exhaló de alivio, porque pensó que su regalo no le iba a gustar. Rain se caracterizaba por sus gustos, no le gustaban las cosas exageradas, pero si las cosas bien cuidadas, y esa era una de ellas.

-Este amuleto te protegerá en todo momento, llévalo cuando quieras encontrar el camino a casa. Debes tratarlo bien y ser su amigo.

Rain puso una cara extrañada. Era un niño pequeño, pero a su corta edad, sabía relacionar lo verdadero de lo irreal, pensaba que su madre le tomaba el pelo, pero él quería mucho a su madre y confiaba mucho en ella, así que sonrió y asintió. Kelly cogió el collar y se lo puso a su hijo, se alejó y se sintió muy orgullosa de él, y lo abrazó.

-Te quiero mucho.

-Yo más- dijo susurrando.

Will terminó de repartir a todos su rebanada de pastel, y cuando hubo terminado, Cloud se acercó con un paquete grande que apenas pudo sostener.

-Para mí hermanito.

-Gracias, Cloud.

Volvió a romper el papel de regalo y ahogó un grito de sorpresa.

- ¡Woah! ¡Muchas gracias!

Era un juguete muy especial, unos soldados, bomberos y policías de juguete, que se movían si así deseaba su dueño, con muchos accesorios como fuego y agua mágico para los bomberos, algunas casas pequeñas y armas para los soldados y los policías, aunque parecía peligroso, no lo era, porque cualquier cosa que saliera mal, podía ser arreglado en un dos por tres con un simple conjuro. Rain, daba vueltas a su caja, cada vez más sorprendido por ver lo que contenía. Pero después de esa alegría, puso una cara seria, puso el regalo en el suelo y se dirigió a su madre.

- ¿Mamá, algún día crees que seré un soldado?

-Tú puedes ser lo que quieras ser, aunque eso depende también del Dios del Destino, pero puedo apostar que lo harás, y serás el soldado más apuesto de todos. Llenarás de paz esta tierra y el mundo aclamará tu nombre, y te recordará por lo que eres y lo que fuiste. Y cuando cumplas tu meta- Kelly tomó de las manos a Will y a Cloud-, tu papá, Cloud y yo estaremos felicitándote.

Rain se sintió bien al escuchar a su madre. Will se sintió conmovido, volvió a tomar su cámara y la encendió.

- ¿Les parece una foto con todos?

- ¡Sí! - saltó Rain.

Kelly y Cloud se levantaron de sus sillas y se pusieron a los lados del cumpleañero. Will conjuró la cámara para que esta levitara, cuando lo hubo hecho se puso atrás de su hijo y sonrieron. El flash de la cámara iluminó la pequeña cabaña, y la fotografía fue tomada.

El resto del día, fue dedicado a Rain, comieron hasta saciarse, dieron paseos en el hermoso bosque de Formac, y jugaron todo lo que pudieron, fue un día muy feliz para la familia Grinton, quizá el mejor de sus vidas, y desearon que todos los días de su estadía en la tierra fueran así de maravillosos; desafortunadamente, toda la alegría, acabaría en ese mismo día.

A los Dioses:

¿Quién lo hubiera imaginado? El fin ha llegado, donde el agua está sucia, la tierra pudriéndose, el aire cesando y el fuego perdiendo su calor. No quiero estar aquí porque tengo miedo, quiero que esto termine, quiero que esto pare, quiero vivir.

Estoy asustado, el mundo no es habitable, el aire es irrespirable; no sé si lo que está pasando es por nuestra culpa o por algo que nos atormentó en nuestro existir y no nos habíamos dado cuenta. Todo es terrible, es como si el mundo se hubiese contraído en la punta de un alfiler en la fracción de un segundo, todo es repentino, todo es un desastre.

¿Qué hemos hecho? Si hicimos algo malo perdónennos por favor, perdónenos por desperdiciar el tiempo, por no aprovechar nuestro existir, por no luchar con valentía. Me pregunto: ¿Habrá alguna luz de esperanza que nos salve de esta destrucción? Rogamos que alguien, que por favor alguien, proteja nuestras almas para dejar de sufrir este infierno…. O que haya alguien que ponga fin a todo esto, que combata contra el mal que existe en el universo, el mal causante de nuestra muerte.

Estaremos esperando, aguantaremos más, queremos ver el coraje de quienes lucharán con el don de la luz por nosotros, los que nunca perderán la esperanza.

Atte.: J. A

-Quiero ver qué pasará si los guardianes mueren

-Sí señor…

A los Dioses:

Hemos perdido la esperanza, lo que creíamos como los salvadores de nuestro mundo han muerto, la “entidad” se ha apoderado del mundo y del universo. No veo nada, el sol se está apagando con tanta fuerza oscura y los mares se han secado. Me pregunto: ¿Qué hemos hecho para merecer tan cruel destino? ¿Acaso hicimos algo desagradable e imperdonable? ¿Acaso hemos hecho algo inaceptable para merecer tan cruel destino?

No lo sé.

Pido perdón a los dioses, por favor, sepan perdonarme por lo que haré; no esperaré a la muerte, tengo una pistola apuntándome a la cabeza.

¿Por qué nos fallaron? Todo el universo se apoyó en sus hombros pero no soportaron y, por eso, no quedará nada ni nadie; nada de espacio y nada de tiempo, todo estará vacío por siempre.

Atte. J. A

-Señor, ¿Está seguro de que quiere hacerlo?

-Sí completamente… Y ten la certeza de que no fallaré

-Disculpe mi atrevimiento, pero… ¿Cómo no le va a ser posible fallar, si son simples personas?

- ¡Cállate! ¡He esperado este momento desde la creación del mundo! … ¡No puedo esperar más!

- ¡Pero señor! No creo que…

-¡¡Impulcro Destrocto!! Yo soy el que mando aquí, yo soy el que destruirá el objeto y yo… Yo… ¡¡Yo seré el regente de todo lo que existe!!

Benedikt Sparks era su nombre, el hombre con el terrible carácter y depravadas fantasías; su nombre no representaba lo malvado que era este hechicero, pero su maldad se reflejaba en su rostro con sus ojos verdes de gato, su cabello castaño largo y su pálida piel que reflejaba lo muerto que tenía el corazón

Él y sus fieles servidores se reunieron en la llamada “Guarida de los Zenun”; lo sé, los zenun (hechiceros que se especializan en el dominio de las Fuerzas Oscuras) no tienen mucha imaginación para crear nombres a sus refugios, pero créanme, que lo que no tenían estos tipos de imaginación lo compensaban con su inteligencia, fuerza y audacia.

Su líder Benedikt Sparks y su amiga Aricela Warui eran bastardos de sangre fría, que amenazaban a los adeim (enemigo de los zenun, hechiceros especializados en el dominio de Magia Blanca) más poderosos con sus familias, puesto que, si no se unían a su cofradía, el adeim y su familia sería asesinado lenta y dolorosamente sin honor, sin gloria.

Eso le pasó a Cody Frohmeyer, un oráculo que había predicho la muerte de su líder en un futuro incierto que, según una profecía, el exceso de conseguir lo que quería le iba a costar muy caro, y él se opuso a eso… él sufrió las consecuencias.

Para él, las sugerencias eran burlas y alguien que le hacía una, moría. Su pasatiempo preferido era asesinar inocentes porque cada vez que lo hacía, poseía sus almas, y durante muchos años fue el genocida más sanguinario de la historia. En estos años él había invadido pequeños pueblos para poseer sus almas y ser, cada vez más fuerte, invencible. Sus víctimas favoritas porque según él, sus almas eran más puras e inocentes, y en cierta manera, era una magia que no se igualaba a las otras, era especial, y Benedikt la adoraba, tenía que robarla.

El infortunio de Cody fue muy grande, había predicho que un objeto sagrado, confeccionado por los tres dioses: destino, tiempo y universo, sería el causante de la muerte de Benedikt, o de su victoria; era un futuro incierto. Él haría lo que fuera por poseer ese objeto, sacrificaría su ejército entero para hacerse con él

¿Cuál es la verdadera razón por la cual Benedikt quiere consumirlo todo? No lo sé, solo el mismísimo hombre de los ojos penetrantes lo sabía, ni siquiera a Aricela, su asesor más cercano se lo comentó… Pero ella no era ninguna tonta, es más, se puede decir que Aricela era la zenun más inteligente y fuerte de toda su cofradía, ella le quiso preguntar, pero mejor prefirió callar porque a pesar de que él era su amigo, temía que reaccionara mal y la asesinara.

- ¿Cuál es el plan de ataque? - preguntó un psicópata zenun llamado Frederick Venables mientras limpiaba su cuchillo favorito.

- ¿Dónde se encuentra aquel objeto? Bueno… Atacar a un pueblo es fácil si primero eliminamos a supuestos hechiceros- sugirió Aricela mientras se arreglaba sus largas y pintadas uñas.

-Pregúntenselo a Cody…- empezó a decir Benedikt.

-Pero si lo acabas de asesinar- respondió sarcástico Lucca Winfrey, un fiel servidor de Benedikt que acababa de salir de la prisión Frazaril, la más temible del mundo.

-¡¡Sólo quiero saber dónde se encuentra el maldito objeto!!- refutó de nuevo Benedikt golpeando contra su mesa, rompiéndola, desplomándose al suelo haciéndose añicos– Mis días estarán contados si no lo encuentro… Traigan a otro oráculo.

Un par de zenun corpulentos y altos llamados Thomas Svensson y Harold Makialov trajeron a un hombre cabello rubio, ojo azul y, sobre todo, tímido:

-Tu nombre jovencito- dijo Benedikt mientras reparaba la mesa con magia que manaba de sus manos.

-O… O… Olliver Miller señor- respondió el hombre titubeando.

- ¡Oh! ¡Un tímido! Tú serás más fácil de manipular- dijo con una sonrisa inquietante.

-Estoy a sus órdenes señor- dijo tranquilizándose Olliver, respirando con dificultad.

-Quiero que averigües todo sobre el artilugio… Y si fallas- Benedikt, sacó un cuchillo que lo tenía guardado en su manga y, pasándose por el cuello; no completó la frase.

Olliver tragó saliva, respiró varias veces, se acercó a un caldero y, cerrando los ojos movió los brazos para aumentar el humo para predecir el futuro. Todos lo miraron expectantes; por su rostro pálido y sus expresiones faciales los zenun sabían que lo que predijo no era nada bueno para ellos.

-Señor- tragó saliva- El objeto está cerca de aquí…

- ¡¿Cómo?!- Benedikt puso una sonrisa, agarró su cuchillo, tiró las mesas las sillas y se asechó a Olliver en una pared para amenazarlo.

-Señor… Yo sólo…

-¡¿En dónde está?!

-En el pueblo de Formac, señor- Olliver estaba tan asustado que se le empapó el rostro de sudor y, para sentirse seguro Olliver empezó a mover su muñeco para invocar cualquier encantamiento, para defenderse si Benedikt lo atacaba.

-Y… ¿Sabes dónde queda ese lugar? - preguntó excitada Aricela que se había parado de su sofá, se acercó a Olliver, empezó a dar vueltas alrededor de él y acariciaba su rostro sudoroso con sus largas uñas.

-De hecho… Yo nací ahí

-Entonces viajero, regresarás a tu hogar- le dijo Thomas mientras agarraba sus cuchillos.

Todos los zenun se pusieron de pie, abrieron la puerta y empezaron a salir uno por uno, hasta que quedaron sólo dos personas, Lucca, con su cetro de metal empezó a gritar:

-¡¡Camina!!

Antes de salir de aquel refugio, sacó de su abrigo un cuaderno maltratado y un esfero color negro, se sentó un rato, escribió y lo volvió a guardar

- ¿Y ese libro? Vamos a una situación seria, no a una exhibición - le dijo Lucca frunciendo el entrecejo.

-Siempre lo llevo, en mis aventuras… Un día, sueño con publicarlo y, espero, con muchas ganas, que algún día el mundo conozca mi nombre y siempre me lleven en su corazón.

- ¡Qué bonito! - le dijo con un tono burlón- ¿Lo sacaste de un libro de autoayuda? ¡Camina!

Le empujó con su cetro y su libro casi se cae, Olliver se llevó su mano directo a su abrigo y se aseguró que su libro seguía con él. En aquellas páginas se encontraba recopilado bastante información, desde la creación del mundo hasta aquel momento, era una odisea en la búsqueda de un héroe, y parece que aquel hombre tímido lo había encontrado:

Martes 06 del 2004

Creo que he encontrado al Verdadero Elegido…

No le había dicho a nadie, pero Kelly tenía visiones cuando dormía, de lo que podía pasar o de lo que estaba sucediendo. El líder de los zenun, con su ejército y un oráculo que era llevado por la fuerza, iban a atacar Formac en busca de un objeto, que de seguro nadie tenía u oído sobre él, pero aquel demonio no escucharía excusas, quería cualquier hogar y mataría a cualquier inocente con tal de lograr su cometido. Su pueblo, su familia, su vida corrían peligro, tenían que salir ya. En especial Rain, que era el menor, pero cuya fuerza de carácter a su pequeña edad, era algo alarmante en las situaciones más peligrosas. Se levantó de su cama, y trató de no hacer ruido, pero algo la asustó. Gritos.

- ¡MAMÁ!

Rain gritaba desesperadamente. Kelly sintió que su corazón le dio un vuelco, trató de levantar a Will que dormía como un tronco, al principio protestó, pero al oír que Rain gritaba cada vez más fuerte, saltó de la cama y su puso un abrigo.

- ¡MAMÁ!

Kelly fue corriendo a la habitación de sus hijos y al llegar ahí, la luz del cuarto estaba encendida, Rain lloraba y Cloud parecía que no había dormido en toda la noche.

-Parece que ha tenido pesadillas, ha estado respirando agitadamente y ha empezado a sudar- le informó Cloud.

-Gracias, cariño- dijo acariciándole el cabello.

Kelly tocó la frente de su hijo, estaba fría pero sudada, eso significaba algo, Rain estaba horrorizado, por algo que vio antes de acostarse, o algo en sueños. Will llegó, con un abrigo negro puesto, un poco más relejado que su esposa, se aclaró la garganta y empezó:

- ¿Qué sucede?

Rain sollozaba sin control, lágrimas le corrían por su cara, miró a su mamá y se le dificultó el hablar:

-Están a punto de llegar.

- ¿Quiénes? - preguntó Kelly.

-Los ladrones de almas- intentó respirar profundamente para seguir hablando-, vienen aquí a matarnos a todos.

-El demonio con su ejército… ¿te refieres a ellos?

Rain asintió.

Will y Cloud se miraron desconcertados, no sabían si sentirse confundidos o asustados.

- ¿Cómo sabes de ellos? - preguntaba su madre.

-En sueños.

- ¿Y estás seguro de que son reales?

-Al principio pensé que era un sueño aleatorio, pero se me presentaron en cada noche, y rechacé la idea que eran productos de mi imaginación… ¿Tú también los has visto?

-Sí, Rain. Vienen aquí.

Will rio nerviosamente, y siempre lo hacía cuando estaba enfadado.

- ¿Tienes sueños reveladores y no me dices nada? En dónde quedó la confianza que nos prometimos cuando nos casamos, Kelly.

-No es momento de reclamos, Will. Rain está asustado, Cloud está confundido y aquel demonio estará atacando esta tierra pronto, por favor, haz las maletas de Rain y Cloud de inmediato, necesitan refugio. Cloud, ayuda a tu padre.

-Sí, mamá- dijo sin chistar, pero temblándole la voz.

Se alejó, Kelly y Rain se quedaron a solas.

- ¿Vamos a morir, ¿verdad?

Kelly siempre era optimista, pero no se sentía segura en ese momento, quiso decirle a su hijo que sí, pero Rain sabía cuándo su madre mentía:

-No lo sé, Rain- miró al suelo, no lo sé.

Rain empezó a llorar, y una lágrima apareció en el ojo de Kelly, se limpió con la manga de su pijama, se aclaró la garganta y trató de ser lo más fuerte posible.

-Rain, Rain, tranquilízate.

Tomó de los brazos a su hijo que estaba horrorizado, le acarició, de su bolsillo sacó una pequeña fotografía de su familia, justo del tercer cumpleaños de Rain, tomó el collar que le dio su madre, lo abrió y puso la fotografía dentro de él, y mientras lo hacía le hablaba en tono muy suave, para que su hijo se sintiese seguro, o tal vez para que no se de cuenta que estaba aguantándose las lágrimas.

-Esas malas personas que quieren vernos a todos muertos, no tienen la culpa de ser así, el demonio de ojos grises es el culpable, y tratará de hacer lo posible para manipularlos y ser sus títeres para ayudarlo en su causa. Él es el enemigo, Rain. Él no quiere nada, ni a sí mismo, y querrá ver al mundo en ruinas, pero quiero que recuerdes algo, por favor: Por mucho que nuestro mundo esté en declive, la luz del amanecer nunca cambiará, como tampoco lo hará el corazón de los hombres”. ¿Entendiste? Enséñale al mundo lo que eres capaz de hacer, y así algún día, podrás cambiar al mundo. Nunca olvides eso. ¿Está bien?

Rain sollozaba y asentía al mismo tiempo. Kelly le besó en su pequeña cabeza y le dijo susurrando: “Te quiero”. Se escucharon pisadas que venían del otro cuarto, Kelly y sus hijos no hicieron caso. Will se quedó en la entrada de la puerta de la habitación de Rain y Cloud, Kelly regresó a ver a su esposo con cara triste.

-Ya es hora.

Eran las once de la noche, la cabaña de la familia Grinton era la única del pueblo cuyas luces estaban encendidas. Los hermanos salieron, con abrigos un poco abultados pero que daban calar, la de Cloud era naranja, y la de Rain morada, su color favorito. Llevaban mochilas a sus espaldas, que estaban hechizadas para cargar varios objetos y para que no pesara nada. Kelly salió después de ellos, se había cambiado de ropa, abrigo negro y vaqueros del mismo color, botas cafés y una bufanda. Will también salió, pero seguía con su pijama, solo se puso una chaqueta y su cinturón que contenía una daga.

-Avisaré a los vecinos para evacuar la zona- dijo Will.

No se despidió de sus hijos y salió corriendo.

Kelly acomodaba la ropa de sus hijos y les daba sus últimos mimos, abrazos y besos, esta vez sí se le escaparon lágrimas:

- ¡Cloud! Quiero que cuides de tu hermano, no importa las circunstancias, no importa sus diferencias, ustedes se tienen el uno al otro. Ustedes pueden cambiar al mundo, porque mientras haya esperanza, hay oportunidades de cambiar el mundo.

-Lo prometo mami- dijo Cloud con un nudo en la garganta.

Kelly tomó sus pequeñas manitas y las besó.

-Rain, tú eres tan fuerte como la lluvia, pero para eso, debes estar con Cloud, ustedes son fuerza, y no hay nada más fuerte que el amor de la familia.

Acto seguido Kelly abrazó a sus hijos y se les comió a besos:

Kate tocó el pequeño pecho de Cloud y, como un impulso de emociones Kelly se abalanzó sobre Cloud y Rain. Estallaron a llorar. Luego de limpiarse, Kelly volvió a levantarse, y vio a sus hijos con una sonrisa de esperanza. Los hermanos se vieron mutuamente y se alejaron de la cabaña, poco a poco y cuando llegaron a los arbustos, alzaron sus manos para darle un último adiós a su progenitora. Ella también hizo lo mismo y se despidió en voz baja:

-Adiós Cloud, adiós Rain, mis pequeños angelitos.

Kelly salió de su casa, cerró la puerta y se llevó consigo una linterna. Dio unos diez pasos fuera de su cabaña, puso la linterna en el suelo y se puso recta, estiró los brazos y las palmas de su mano estaban boca abajo, mirando a la tierra.

-Cantorum Inate- dijo Kelly haciendo movimientos ligeros con su cuerpo, moviendo lentamente los brazos, dando pasos largos de izquierda a derecha y dando una vuelta entera con su pie derecho; parecía un ritual de sanación que utilizan los monjes para sanar a los heridos de batalla, ella era Soukachi, hizo un hechizo para invocar a todos los animales de Formac para que los ayudasen a combatir contra Benedikt y su ejército:

Comencé en el día

Terminé en la noche

Mi luz ilumina

Yo guío, me oyen.

- ¡¿Qué son esos?!- preguntó en voz alta Lucca, mirando al cielo unas siluetas que montaban patinetas que se dirigían al mismo destino

-Son los del cuartel Heimbrix- dijo con rabia Benedikt-, alguien debió invocarlos.

- ¡Son demasiados! - refutó Aricela.

-Podemos contra todos ellos- dijo Harold mientras movía su lengua simulando estar comiendo o bebiendo algo; algo como carne y sangre.

-Mi señor… N… N… ¿No dijo que este encuentro iba a resultar fácil? - tartamudeó Olliver.

Benedikt con absoluta seriedad gritó:

-¡¡Sólo concéntrense en el objeto!! Maten a todos si es necesario…

-Seremos los causantes de una guerra…- dijo Harold-, ¿está consciente de eso, mi señor?

-Sí- respondió Aricela en su lugar-, y saldremos victoriosos. ¡Ya verás!

Los soldados del cuartel Heimbrix (maestros, alumnos y especializados en batallas) se alinearon detrás de Will y Kelly. Preparaban sus armas, y muchos de ellos estaban arrepintiéndose sobre todo lo malo que cometieron hasta ese día, porque no sabían si se día sería el último de sus vidas, querían asegurarse de estar preparados para la otra vida en donde el Universo y el Tiempo los acogían en su paraíso, esperándolos con un banquete especial.

Por un lado, del bosque, los demás pobladores salían de aquel lugar

Los zenun llegaron y se alinearon; Benedikt estaba al frente de su ejército y del otro lado Will y Kelly comandaba a todo el ejército Heimbrix:

- ¡Vaya! ¡Vaya! La feliz pareja causando una guerra por proteger a su pueblo … ¿Alguno de ustedes no ha presenciado algo tan descabellado como esto? - preguntó Benedikt dirigiéndose a sus aliados. Reían estúpidamente.

-El que ríe al último ríe mejor, Benedikt- le dijo astuto Will.

- ¿Por qué no nos ahorramos palabras y sólo me entregan el objeto? Nadie saldrá herido.

-No hacemos tratos con gente mierda- dijo Kelly. Ella, aunque tuvo aquella visión, no sabía qué era el objeto que Benedikt tanto quería.

- ¡Oh! ¿Me están retando a buscarlo? ¡Están muy equivocados!

-Piensa lo que quieras, nunca tendrás lo que deseas.

-No importa, como no quieren cooperar, los llevaré a un mejor camino… ¡Al Camino de la Muerte! ¡Ahora!

Todos los zenun sacaron sus cetros, otros crearon bolas con las manos y gritaron apuntando a los Heimbrix:

-¡¡Impadiermus!!

-¡¡Protectum Sforzatum!!- los Heimbrix crearon un escudo que los protegió de todos los hechizos de los zenun.

Todos los Heimbrix trataban de acorralar a los zenun para que no encuentren a los hermanos Grinton, pero fallaron por culpa de Lucca y Aricela:

- ¡Krematum!

Aricela y Lucca corrían con sus cetros mientras disparaban fuego, lo que causó que los arbustos, árboles y gran parte de los animales se quemasen y murieran:

-¡¡Busquen a los niños de la pareja!! ¡¡Olliver!! Tú los guiarás- dijo Benedikt mientras asesinaba a un dugbog, una criatura que incluía la invocación de Kelly (invocó a Heimbrix y a varios animales)- Yo buscaré a sus padres.

Will y Kelly se alejaron de Benedikt mientras combatían con otros zenun; Cloud, desde los arbustos estaba presenciando la terrible masacre, dejó a Rain oculto y salió a buscar a sus padres, pero, apenas salió de su refugio Frederick lo encontró y lo agarró del cuello:

- ¡Te atrapé mocoso!

Cloud pataleaba, chillaba por el miedo. Rain se quedó en los arbustos sin poder hacer nada, no gritó, no sabía que hacer. Los gritos de Cloud fueron tan penetrantes que Will y Kelly se dieron media vuelta y fueron a socorrer a su hijo. Matando a zenun y abriéndose paso, estaban más cerca de Cloud, pero algo los golpeó y cayeron. Fue el cetro de Aricela, que sonreía de manera psicótica, movió el cetro, y de la esfera de esta, se creó una bola y apuntó a la pareja Grinton.

- ¡Sanctum Portis!

-Noooooo- gritó Rain desde los arbustos. Sus padres habían muerto por proteger a su hijo.

Ignorando la advertencia de Kelly, él salió corriendo a ver a Cloud, porque no quería perder a su única familia. Benedikt sintió algo raro en él, no sabía que era, quizá un poder extraordinario. Cloud había caído por el impacto del hechizo de Aricela, Rain se arrodilló a su lado tratando de levantar a su hermano.

- ¡Quieto ahí mocoso! - le espetó Benedikt.

Alzó su mano y creo una bola de energía, pero Rain hizo lo mismo y lo atacó, haciéndole una cicatriz a Benedikt y salpicándole la sangre.

Benedikt se asustó, nadie había sido capaz de tocarlo, aquel niño fue la primera persona en hacerlo, era una amenaza, tenía que matarlo.

-Interesante- dijo él poniendo una sonrisa aterradora.

Levantó de nuevo su mano, y creó una bola más grande, lo lanzó a los niños y ¡Bum! Se produjo una explosión, el hechizo rebotó debido al collar que Kelly le había dado a Rain, Benedikt salió por los aires, pero dejando a los dos hermanos Grinton en el suelo. Muertos, de manera rápida y trágica.

Los Heimbrix llegaron rápido, sin hacer nada, vieron los cuerpos de los infantes sin respirar, y un poco más lejos el cuerpo del Ladrón de almas; además, todos los zenun y sus ayudantes huyeron, menos uno.

-Bien hecho, Miller- dijo Konrad Wyler, jefe de Heimbrix.

Él no contestó.

Solo tenemos que encerrarlo y todo estará listo.

Olliver le pasó su libro, y con ayuda de todos los miembros del ejército encerraron a Benedikt en aquel libro, y después de hacerlo, encerraron al libro en una urna mágica, ocultándola en un lugar secreto para que nadie lo encontrase ni que nadie pudiera liberar a aquel demonio.

- ¿Y qué haremos con los cuerpos de los niños? – preguntó Isadora Coleman, primer sargento de Heimbrix.

-Alguien vendrá a recogerlos- dijo sin más Konrad, y todos se alejaron, dejando los cuerpos de las personas que en un futuro incierta hubieran sido los salvadores del mundo. Pero que desgraciadamente, ya no serían.