Crónicas de un Soñador Distópico

All Rights Reserved ©

Summary

Eli Caldwell narra en primera persona sus escalofriantes experiencias dentro de la realidad atropellada a la que se somete cuando cierra sus ojos, y explica, a través de bocados textuales poéticos y paradójicos, la filosofía más pura que pudo heredar de su mentor, Louis.

Genre
Fantasy/Mystery
Author
Pote
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

I: Introducción Caótica a la Distopía

«Tal vez, si te contara mis más grandes aflicciones, lo entenderías todo. Pero no me gusta la idea de que tú tampoco puedas dormir».

Louis era cruel, me contaba sus pesadillas cuando no podía dormir, y con el tiempo sus pesadillas se volvieron mías, nuestras. Uno con el otro. Habíamos vuelto a ser uno solo por medio de lo que nos atormentaba y de repente lo que a él en algún momento lo despedazó, se convirtió en el peor de mis temores.

No sé por dónde empezar. Muchos dirían que, por el principio, pero a estas alturas ya no estoy tan convencido de que el principio sea un buen comienzo y tal vez el final sea la mejor opción para contarte esta historia, que ni siquiera es una historia. Más bien, digamos que ya nada me convence enteramente y prefiero compartirlo de la siguiente manera…

Las cosas no siempre han sido como son. Nunca he sido el mismo y tampoco pienso llegar a serlo; pero digamos que, cuando todo comenzó a tomar un giro lo suficientemente serio como para comprometerme, llegué a sentir que era otra persona aun estando consciente de quién soy, sabiendo lo que no soy y que no había nada ni nadie más que yo y solo yo.

Estos momentos tan precisos iban mucho más allá de esta realidad. Mis pensamientos me trasladaban a un plano alterno en el que pierdo el control de mis decisiones y de mis deseos y en donde no existe la voluntad propia. Al cerrar los ojos, mis fantasías dejaban de ser sueños para convertirse en pesadillas, y hacerme perder en un limbo de identidades. Tenía que abandonar mis costumbres y mis hábitos, mis pensamientos y posturas, dejar atrás lo que me pertenece y empezar a acoger una parte de mí que no soy yo, pero que muy probablemente me habría manipulado con anterioridad. Si en aquellos momentos no lo hubiese conocido, podría decir que no soy yo, sino que era Louis; pero a Louis lo conozco tanto como a mí mismo, aunque esto no sea tan certero, sé muy bien cómo actúa y reconozco sus instintos.

Aunque traté de esquivar este paraje con tantos métodos, terminé de entender que no funcionaría jamás. Los calmantes naturales y artificiales dejan de hacer efecto desde el momento en el que desembocas en esta realidad alternativa, oscura y apocalíptica que Louis decidió llamar Klesto.

Es increíble, recuerdo muy vívidamente cómo se sentía; todo a mi alrededor navegaba a cientos de años luz y dejaba de comprenderlo; me encerraba en una burbuja de temores e inseguridades y las voces y sollozos que se dirigían hacia mí porque bien podía escuchar a lo lejos, me atormentan hasta destrozar mis sentidos. Sentía cada gota de sangre cayendo a mi alrededor y el sudor corriendo por las pieles resecas y curtidas de los cuerpos consumidos que apenas podía apreciar entre tanta nubosidad. Es un infierno que me ciega. Estar ahí significaba exprimir gota a gota mis emociones, y cada vez estoy más y más seguro de que nunca fue sano para mí, pero no puede retroceder ni cambiar nada, porque eso cambiaría lo que soy hoy; el caso es que al principio no podía controlarlo ni tenía idea de cómo salir de ahí. Es un horror estar atrapado dentro de tus propias pesadillas, y estar consciente de que en algún momento no fueron tuyas y en algún otro momento dejarán de serlo.

El plano en el que me encerraba era un sitio atemporal. El pasado y el futuro son uno solo y el presente no existe a menos que tú lo quieras, pero nada de lo que desees sucederá, al menos cuando te encuentras ahí. No hay día, no hay noche, solo hay un aura indiferentemente inquietante al que aún no me termino de acostumbrar. Con los años me di cuenta de una vez por todas que, fuera de este mundo en el que vivimos, el tiempo es muy complejo como para estarlo resumiendo en tres nociones tan básicas como el pasado, el presente y el futuro. Louis corroboraba que el futuro del pasado es el presente de hoy y el presente de hoy será el pasado de un futuro muy próximo, era un análisis obvio del ciclo humano expresado en palabras distintas. El presente es continuo, el pasado es subalterno y el futuro es parcialmente incierto.

Al entrar a Klesto, todo se apaga, aún cuando lo hago mis emociones se adormecen y mis recuerdos dejan de existir. Me siento como un sociópata o un desquiciado, un demente atormentado, pero nunca siento que soy yo. Lo que te hace feliz durante el día no vale nada cuando entras ahí. No tienes esencia, no tienes nada, no eres nadie.

Louis nunca fue amable cuando comenzamos, me utilizó como un muñeco de pruebas. Lo comprendo, pues solo quería hacerme fuerte y despertar en mí un potencial que no conocía, porque ni siquiera podía reconocerme a mí mismo.

Durante los primeros días, o meses, quizás horas, tuve que aprender a combatir a mis demonios, que en los momentos de debilidad se aprovechaban de mí. La piedad nunca existió y las batallas, que parecían interminables, nunca fueron convencionales. Eran trifulcas psicológicas que se suscitaban en lapsos objetivamente cortos pero que duraban décadas dentro de mi nublada consciencia.

Luego de que pasara el tiempo, Klesto se volvió un lugar al que podía elegir ir o no. La tormenta seguía ahí, pero yo era inmune al presagio. Fue en ese momento cuando decidí hablarle y entonces me explicó que ya no había vuelta a atrás, que ahora estaba conectado con el universo y que todo esto tenía un significado más profundo del que yo me hubiese podido imaginar. Él me había utilizado y yo le había dado el consentimiento de hacerlo. Louis aseguró algo que en aquel momento no entendí, pero que ahora forma parte de mí. Me había convertido en un Soñador Distópico, y no pasó mucho tiempo para que comenzara a darle la importancia que merecía.

Probablemente te preguntes por qué te he traído hasta acá, pero esa es una pregunta tonta, porque yo no te he traído, tú mismo viniste, y al haber venido, mi querido amigo, ya no hay vuelta atrás, ahora formas parte de todo esto. Bienvenido a mi mente, en ella dejo de ser yo para convertirme en una presencia omnisciente. Esta es mi paradoja. Esta es mi distopía.