Entre Sombras y Mentiras

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Summary

¿Qué hubiera pasado si...? Apuesto a que, como yo, te has hecho esa pregunta alguna vez. Esa pregunta permanece en el subconsciente de la mente de muchos por años, o tal vez toda la vida, sin tener la oportunidad de darle una respuesta. Yo también la tengo, o bueno, la tenía. Desperté un día sin madre, sin pasado, y con miles de puertas abiertas en mi dirección. Era la oportunidad de mi vida y la tomé sin pensarlo dos veces. Pero hay algo que nadie te dice; y es que el pasado siempre regresará a atormentarte, a sacar a la luz todas aquellas preguntas que nunca quisiste responder, y tal vez, a encontrar la verdad entre las sombras.

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo IV - Sobre el Ring

Narra Matthew

Luego del percance en la cafetería, las clases de la tarde fluyeron tranquilamente, aunque Elizabeth no ha intercambiado siquiera una mirada conmigo. Supongo que un empujón fue más que suficiente para que se molestara, aunque no puedo culparla, mi primer día fue similar, y no tenía ganas de hablar con nadie luego de eso.

Al final del día, me encuentro lo suficientemente cerca a la salida del edificio central como para notar que Elizabeth se encuentra caminando en dirección a su moto, para luego subirse en ella e irse tan rápido como llegó en la mañana.

- ¡Hermano, despierta! Te llevo llamando media hora - resonó la voz de mi mejor amigo Paul a mis espaldas - ¿A quién observas que pareces imbécil? - pregunta con burla, a lo que yo lo miro mal y lo saludo como de costumbre. Hablamos por unos minutos, me preguntó si conocía a la nueva porque le parecía que estaba muy buena y se quería acercar a ella, a lo que yo le respondí que no y me fui a casa.

Al llegar a casa, saludo a mis padres Ada y Dieter, quienes se encuentran en la sala jugando Scrabble, por lo que me limito a saludarlos, para luego subir a mi habitación para recoger la ropa para cambiarme e ir al gimnasio, me hará bien entrenar un rato.

Al llegar, paso por el escritorio de Miranda, pero para mi extrañeza, ella no está ahí, a pesar que siempre se encuentra sentada y me saluda con una cálida sonrisa. Me lleva alrededor de treinta segundos entender que el gimnasio completo se encuentra arrinconado alrededor del octágono, por lo que me dirijo a paso apresurado.

- ¿Qué ocurre?

- Han retado a Christian

- Espera, Christian Crawford, ¿el entrenador?

- Exacto

Esperen... ¿Qué? Nadie lo ha hecho jamás, no hace falta ni ver su imponente estatura y forma física para que esa idea se aleje a la velocidad de la luz de tu mente.

Un par de minutos antes…

Narra Elizabeth

Luego de un primer día para nada memorable, y con un humor pésimo gracias al percance con el ser inteligente de Müller, decido ir al único lugar en el que me podré desahogar completamente. El gimnasio de Chris.

Al llegar no me molesto ni en saludar a la señora Miranda, quien me mira desconcertada, sonaría tan cortante y fría que me terminaría odiando. Me cambio con rapidez y me dirijo a unas sogas para empezar a calentar. Un buen rato después me dirijo al saco -Con mis vendas ya puestas- y empiezo a golpear con tanta fuerza que siento a mis nudillos protestar.

Mis nudillos arden, pero no me puedo detener, me siento como una máquina dispuesta a matar a quien se me atraviese – Eli, no le des tan duro al saco, no te ha hecho nada - paro de golpear para buscar al responsable de la voz y me encuentro con la mirada divertida de Chris, la cual se le borra de golpe al ver mi rostro.

- ¿Acaso te interesa? Métete tu opinión por donde te quepa - respondo cortante para volver a golpear al saco, pero un brazo me lo impide.

-Pégale a alguien a tu altura... oh espera, no le puedes pegar a una hormiga- dijo burlón mi querido amigo. Sabía sus intenciones, quería que lo retara como en los viejos tiempos para vencerme. Lo que él no sabe es que he mejorado mucho desde que él se fue, así que le seguí el juego.

- ¿Quieres que pelee con alguien a mi altura? Está bien, tú y yo en diez sobre el octágono - dije desafiante, a lo que él me dio una sonrisa triunfante y salió de ahí feliz... si supiera que lo voy a destrozar.

Exactamente diez minutos más tarde, me encuentro más que lista, la adrenalina fluye por mi cuerpo a una velocidad exorbitante. Veo como la gente del gimnasio hacen un círculo alrededor del ring esperando a quien sería el contrincante del entrenador. Me dirijo tranquila y con una sonrisa adornando mi rostro al ring, subo y me encuentro a Chris con una mirada igual a la mía. En eso todos empiezan a gritar que me baje, que él me hará trizas en menos de 30 segundos, pero cuando hay un reto de por medio, no hay quién me detenga.

- ¿Lista?

- ¿Tú que crees?

Él fue el primero en lanzar un par de golpes e hizo el intento de hacerme una llave en el brazo derecho, a lo que yo con gran agilidad los esquivé y le lancé un Cross directo a su abdomen, lo que causó que retrocediera un par de pasos y me mirara con asombro -Se te olvida que soy zurda, cariño- le dije mientras el resto observaban atónitos nuestro ‘pequeño combate’. De ahí, pasaron unos minutos donde ambos nos dedicamos a esquivar los golpes del otro; pero hubo un momento donde lo agarré con la guardia baja y lancé un uppercut sin tanta fuerza como para herirlo de gravedad, pero la suficiente para dejarlo en el piso. - ¡Ya mujer, me doy! - dijo alzando la voz, a lo que yo me relajé y acerqué para ayudarlo a levantarse.

Para ese momento todos gritaban como salvajes y decían lo que a mi parecer eran incoherencias. Bajé del octágono con Chris a mi lado y visualicé a un par de ojos verdes mirarme con atención.

Narra Matthew

Lo veo y no lo creo, Elizabeth acaba de tumbar a un hombre que le lleva mucho más que una cabeza en todas las direcciones.

Ella se veía increíblemente hermosa y sexy mientras peleaba, todo lo tiene bien puesto en su sitio. Lo único que me pareció curioso fue el hecho de que peleó con una camisa manga larga pegada al cuerpo, pero supongo que no soy quién para juzgar los gustos de nadie. Vi que Elizabeth y el entrenador se encontraban muy juntos y riéndose a carcajada limpia al momento de bajar, lo cual produjo algo en mis entrañas que simplemente no tengo idea de cómo describir. ¿Serán pareja? No creo...

No me podré mantener alejado de ella por mucho tiempo, tiene tantas facetas que me temo que me muero por descubrir cada una de ellas. Justo ahora, dudo que se tire a mis brazos de la felicidad si me acerco, por lo que tengo que planear todo muy bien.

Veo como ambos se dirigen hacia la sala en la que todos nos cambiamos, y de nuevo, algo en mi interior se remueve. Definitivamente necesito una estrategia.

Narra Elizabeth

- Debo admitir que has mejorado bastante, no pensé que me pudieras tumbar, enana

- He mejorado, aunque admito que me duele un poco el abdomen cuando hago mucho esfuerzo – Digo y a Chris le cambia la mirada por completo.

- ¿Puedo? – Dice en lo que levanta mi camisa para revelar mi abdomen, él es la única persona a la que le tengo tanta confianza como para mostrarle mis cicatrices, eso sin contar el hecho de que me ayudó bastante en mi recuperación, acompañándome a las terapias y aprendiendo a hacer las curaciones.

- ¿Tengo algo, Chris? – Digo, y antes de poder responder, alguien abre la puerta.