Nein Mama┃KOOKMIN┃

Summary

"Lo que mamá no sabe no le va a matar" ADAPTACIÓN SIN FINES DE LUCRO. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS A SU AUTOR.

Genre
Erotica
Author
~ Blue ~
Status
Ongoing
Chapters
11
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Capítulo 1

Seis años

Jungkook agarró la mano temblorosa de su hermano y la estrechó. Jimin se inclinó un poco sobre él y miró fijamente escaleras abajo, con los ojos muy abiertos y sin parpadear, dejando salir un fuerte suspiro.

Ellos estaban peleando de nuevo, y esta vez parecía la peor pelea de siempre porque no era en voz alta.

-Shh -dijo Jungkook suavemente, pellizcando la rodilla de Jimin. Éste sacudió su cabeza y adelantó su cuerpo, colocando su pie un escalón más arriba para que su estómago descansara contra sus muslos.

- ¿Por qué están gritando? -preguntó Jimin, llevando la manga de su camiseta hasta su nariz y ahogando un sollozo-. ¿Qué está pasando?

-Nada -mintió Jungkook.

-Nada -repitió-. Está bien.

Jungkook mantuvo a su hermano muy cerca. Ambos se asustaron cuando escucharon un portazo.

- ¡Vas a despertar a los niños! -gritó Sujin.

- ¡No menciones a los niños ahora! -gritó de vuelta su padre-. Siempre lo haces cuando peleamos.

- ¡Nunca estás en casa!

Jimin arrimó con violencia su cara contra el cuello de Jungkook.

-Haz que se detengan.

Jungkook abrazó a Jimin fuertemente, sin saber cómo lograr eso. Cerró los ojos y dijo: -Solo cierra los ojos, como mamá dijo. No más monstruos.

-Los escucho -susurró Jimin, con los ojos todavía abiertos.

-No tengo razones para estar en casa, tú lo sabes -dijo su padre en voz alta y severa-. Trabajo largas horas para que no tengas que hacerlo tú.

- ¡Yo crío a nuestros hijos! -Sujin se rindió-. Hago mucho más de lo crees, Junseo, y lo sabrías si siquiera te molestaras en hablarme o preguntarme qué hago o cómo me siento.

-Lo haré -contestó él, glacialmente-, si dejas de humillar mi trasero por cada pequeña cosa, Sujin. Por Jesucristo.

- ¿Cuándo pasó? -El tono de ella había perdido su furia-. ¿Cuándo dejaste de estar ahí para mí, para los niños... para nuestra familia? -Junseo se mantuvo unos segundos en silencio.

-No lo sé. -Sujin suspiró profundamente.

-No esperaba esa respuesta.

Jimin curvó los dedos de sus pies contra el duro escalón y miró, con ojos abiertos de sobremanera, las piernas de su padre que estaban a la vista. Unos zapatos fueron calzados, al igual que una chaqueta fue puesta. Él llevaba una maleta.

- ¿Dónde está yendo papá? -preguntó Jimin. Jungkook miró también. Sabía que su padre les estaba dejando.

-A ningún lado -respondió, abrazando a Jimin-. Nadie se está marchando.

- ¿Cuándo vas a volver, Junseo? -cuestionó Sujin ruidosamente.

Junseo colgó su maleta sobre su hombro, sin ver a los niños arriba de las escaleras que le estaban mirando fijamente, uno sollozando y el otro observándole con ojos furiosos, ardientes y los puños con rabia.

-Esta vez no voy a volver -respondió.

-Podemos...

-Mírame. -Una vez más se escuchó un portazo y Jimin se dobló en el regazo de su hermano, con mocos y lágrimas corriendo por su cara.

-Se ha ido, se ha ido, se ha ido. -Jungkook acarició la espalda de Jimin, con las manos encogidas.

-Jimin, Jimin -dijo-. Él no se ha ido.

-Sí se ha ido.

-No se ha ido -repitió Jungkook. Los dos se quedaron quietos un par de minutos, escuchando a su madre moverse en el primer inferior; estaba maldiciendo y sacudiendo cosas. Jimin se apegó a Jungkook, arrimándose más a sus brazos.

- ¿Qué va a pasar ahora? -preguntó-. ¿Va a ser diferente?

Jimin estaba llorando sin parar sobre la camiseta de Jungkook, mientras éste trataba de calmarlo, sin embargo, sintiéndose molesto.

-Todo va a estar bien.

- ¿Cómo así?

Jungkook encogió sus hombros.

-Simplemente va a estarlo.

-Extraño a papá.

-No deberías, él no nos extraña a nosotros -dijo Jungkook jalando a su hermano aún más cerca-. Olvídalo.

- ¿Y qué si mamá se va?

-No lo va a hacer -respondió Jungkook. Jimin frunció el ceño, las lágrimas deteniéndose por un momento.

- ¿Tú me abandonarías?

Jungkook apretó a Jimin fuertemente y susurró: -Nunca voy a abandonarte.

- ¿Y qué tal si lo haces por accidente? -preguntó Jimin, limpiándose la nariz en el hombro de Jungkook.

-Nunca -dijo de nuevo Jungkook-. Te amo más que papá. Te amo más que mamá.

Jimin sonrió un poco, todavía llorando. En su mente de seis años todo eso tenía sentido.

-También te amo, Jungkookie.

Se abrazaron con fuerza, y así fue como Sujin los encontró horas más tarde.

Una semana después, Sujin llevó algo de ropa recién lavada al salón con la intención de planchar, doblarla y guardarla. Suspiró pesadamente, frotando su frente con el revés de su mano; se sentía cansada y vieja, mucho más de lo que una semana antes hubiera parecido. Muchos días siendo madre soltera había hecho mella en ella.

Puso el cesto de ropa en el sillón y prendió la lámpara... No esperaba ver a los gemelos en el piso, sentados juntos en la oscuridad.

- ¿Niños?

-Hola -dijo Jimin, despacio. Sujin vio que los dedos de sus hijos estaban agarrados con firmeza.

- ¿Qué pretenden? -preguntó lentamente. Jimin se acurrucó aún más contra Jungkook, y éste levantó el mentón y miró a su madre.

-Nada.

- ¿Quieren ir a afuera y jugar? -dijo Sujin. Ambos negaron con la cabeza-. No han salido durante todo el fin de semana.

-No quiero salir -comentó Jimin-. Estamos jugando aquí.

Sujin suspiró. Sus dos hijos, usualmente alborotadores, habían estado dóciles y callados desde de que su padre se había ido. Junseo se había ido marchado antes, pero esta vez ella sentía que incluso Jimin y Jungkook sabían que, esta vez, era la definitiva. Su esposo no iba a volver a casa.

- ¿Por qué no van a ver televisión? -Ninguno de los dos respondió, solo se pegaron un poco más.

Sujin entendía que estuvieran molestos y que tomaría algo de tiempo que superaran lo que había pasado; ella no estaba preocupada. O por lo menos eso era lo que se decía a sí misma.

Se arrodilló y abrazó a sus hijos.

-Está bien, pero la cena va a estar pronto.

Antes de irse prendió las luces del salón. Jimin escondió su pequeña cara en el recodo del cuello de Jungkook, y su hermano lo abrazó con fuerza.

Un par de meses pasaron.

Las cosas se habían calmado; Jungkook y Jimin habían aprendido el significado del divorcio. Sujin había tratado con ahínco de mantener las cosas lo más normal posible, había tratado de darle a sus hijos amor extra para que el dolor de que su padre les abandonara no fuera tan grande.

Pero no tenía por qué preocuparse.

Parecía que Jungkook y Jimin estaban llenando el vacío con la compañía del otro. Sujin seguía encontrándolos abrazados, pegados, acurrucados. Rara vez iban a algún lado solos, y siempre estaban tomados de las manos cuando caminaban.

Pensó que eso era tierno.

Una tarde, Sujin tenía una cita con un hombre que había conocido en una exposición de arte, su nombre era Hajoon. Él le había hecho sentir valorada otra vez. Llamó a una niñera para los gemelos y se sentía bastante animada, no había tenido una noche para ella sola desde hacía meses. Se arregló bien y se puso algo más de maquillaje y tacones altos. Cuando era tiempo de irse, fue a la habitación de sus hijos y tomó una bocanada de aire.

Jimin estaba llorando en su cama y Jungkook estaba abrazándole.

- ¿Qué pasó? -preguntó inmediatamente, caminando hacia ellos. Jimin sacudió la cabeza y le miró con los ojos muy abiertos y brillantes.

-Nada.

-Yo lo estoy cuidando -le dijo Jungkook a su madre.

-Amores -inquirió Sujin, suspirando un poco y con todos los pensamientos de su cita desechados-. ¿Minnie, qué te pone triste?

Jungkook abrazó a Jimin con hermetismo, casi posesivamente.

- ¿Adónde te vas? -preguntó Jimin a través del llanto-. ¿Cuándo vas a volver?

Sujin se sentó en la cama y trató de poner una mano en el brazo de Jimin, pero Jungkook lo cubrió con su propia mano. Algo se removió en su estómago, Jungkook prácticamente le estaba mirando con furia.

-Solo voy a salir con un amigo -respondió. Ella acarició el cabello de Jimin y Jungkook presionó su nariz en la espalda de su hermano-. Voy a volver muy, muy pronto. No me voy a ir lejos... ¿de acuerdo?

-Estoy aquí, Jimin, no te preocupes -murmuró Jungkook desde su posición. Jimin sollozó un poco más, su nariz corriendo a través de la manga de la camiseta de su hermano.

-Niños, no los estoy abandonando.

-Está bien si lo haces -comentó Jungkook. Jimin lloriqueó ruidosamente.

Sujin los atrajo hacia sí a ambos, poniéndolos incómodamente sobre su regazo. Años antes ella podía protegerlos perfectamente, pero ahora parecía que era Jungkook el que ‘apoyaba’ perfectamente a Jimin y nada iba a interferir con eso. Sujin besó a los dos en la frente y suspiró de nuevo, su aliento rozando sus cabellos suavemente.

- ¿Saben? -dijo-. Me alegra mucho que ustedes se tengan el uno al otro porque no siempre voy a estar aquí.

- ¿Adónde vas a.…?

-A ningún lado -respondió rápidamente Sujin. Recorrió con una mano el antebrazo tenso de Jungkook y con cuidado lo retiró de su hermano. Jimin dio una mirada de pánico y ella reemplazó el toque con su mano-. Quiero que los dos siempre se cuiden mutuamente ¿sí?

-Ya lo hago -dijo Jungkook, inflando un poco el pecho. Su madre sonrió.

-Lo sé, Jungkook. Eres un maravilloso hermano mayor.

Jimin mordisqueó su labio y se inclinó hacia Jungkook, temblando un poco todavía.

-Está bien si te vas con tu amigo, mamá. Jungkookie está aquí.

Jungkook asintió con seguridad.

-Está bien -contestó Sujin con delicadeza-. Voy a darles el beso de buenas noches y cuando se levanten mañana va a haber waffles.

-Rico -dijo Jimin, sonriendo un poco.

- ¿De buena calidad? -preguntó Jungkook.

-De la mejor -contestó, besándoles a ambos y levantándose-. ¿Luzco bien?

-Te ves muy bonita -dijo Jungkook, y Jimin asintió, apretujando el brazo de su hermano.

Sujin los miró un rato antes de retirarse. Jimin volvió a ocultar su cara en el hombro de Jungkook mientras él se movió hacia donde su mamá había estado sentada; una vez ahí casi empujó a Jimin hacia su regazo y se quedaron quietos.

Sujin tuvo la seguridad de que ellos no se habían percatado que todavía estaba en la habitación. Movió la cabeza y se giró para irse. Cuando bajaba las escaleras se preguntó cuánto tiempo irían a estar tan cerca el uno del otro; no podían estar así por siempre.

-Nadie lo hace -pensó tristemente.



· Ocho años ·

- ¿Cuándo? -preguntó impaciente-. ¿Cuándo, Kookie?

Jungkook pinchó a Jimin, en el hombro, con un dedo.

-Pronto. Mamá va a regresar pronto.

Los niños de ocho años estaban sentados, arriba de las escaleras, en pijamas y esperando. Su madre había salido a las siete y ya eran las diez. La niñera estaba en el primer piso viendo películas que supuestamente Jungkook y Jimin no deberían ver.

Ambos habían sido llevados a la cama, pero rápidamente encontraron su camino hacia las escaleras, su lugar favorito para sentarse y jugar. Jimin tenía en sus manos el viejo gato de peluche, regalo de su padre de cuando era muy pequeño. A Jungkook le había dado un perro, pero él ya no lo tenía.

- ¿Crees que vaya a traer algún bocadillo?

-Lo hará -respondió Jungkook con confianza. Su madre siempre les traía algo luego de sus salidas con Hajoon. Ambos sabían que eran citas, aunque no estaban seguros del todo lo que eso significaba.

Meses antes Sujin había llevado a la casa a Hajoon y los chicos lo habían conocido. Cenaron y miraron películas y a pesar de que Hajoon se fue pronto, había estado de vuelta para el desayuno en la mañana. Jimin había pensado que eso era algo raro y Jungkook le había llamado “tonto”, explicándole que Hajoon realmente no se había ido.

A pesar de eso, a los dos les agradaba Hajoon, siempre estaba sonriendo y llevándoles dulces.

- ¿Crees que él vaya a dormir aquí esta noche? -susurró Jimin, inclinándose.

-No lo sé, tal vez -contestó Jungkook-. Lo ha estado haciendo últimamente.

Jimin frunció el ceño, tirando de los botones de su pantalón.

-Quizá esta vez...

El sonido de la puerta abriéndose le interrumpió, y los gemelos vieron pies moviéndose. Jimin reconoció los tacones de su madre.

-Ahí están -dijo Jungkook con suavidad. Jimin asintió. Vieron como Sujin pagó a la niñera y Hajoon desapareció por un momento.

- ¿Hacia dónde fue? -murmuró Jimin. Jungkook dio a entender que no sabía moviendo la cabeza de un lado a otro.

Minutos más tarde, Hajoon volvió carcajeándose.

-Sujin, no vas a adivinar en lo que estaba puesta la televisión -dijo aun riendo-. Parece que Yoona olvidó cubrir sus rastros esta vez.

-Dios... ¿Estaba viendo esos canales de nuevo? Continúo olvidándome de cancelarlos -contestó Sujin, sonriendo-. En fin, siquiera es buena con los niños.

- ¿Qué es un poco de porno suave un viernes por la noche? -Hajoon río de nuevo. Los gemelos le vieron atrapar a su madre en un dramático abrazo.

- ¿Quieres quedarte el resto de la noche?

-Cariño, no puedo -respondió Hajoon con un gesto de molestia y acariciando el rostro femenino.

Jimin se apegó a Jungkook y su mano fue agarrada por él.

Hajoon besó a Sujin ligeramente. Ambos escucharon suspirar a su madre con satisfacción.

-Buenas noches -dijo Sujin cuando el besó terminó.

-Buenas noches.

Jimin y Jungkook se miraron.

-Apresúrate -susurró Jungkook.

Con rapidez corrieron hacia su habitación antes de que los atraparan. Jimin fue hacia su cama y puso la manta sobre su cabeza.

-Así que eso es un beso de buenas noches -comentó. Jungkook río y se sentó junto a Jimin en la cama jalando del cobertor.

-Fue un beso de muy buenas noches-dijo. Ambos soltaron risitas tontas y Jimin se cubrió de nuevo-. Jimin. ¿Jimin?

Jimin sacó su cabeza fuera del cobertor.

- ¿Uh?

Jungkook se inclinó y con suavidad besó los labios de su hermano.

-Buenas noches.

Los ojos de Jimin estaban muy abiertos y su cara sonrojada.

-Buenas noches, Kookie.

Jimin se escondió entre sus mantas y se tocó labios, sonriendo.

Jimin estaba tranquilamente echado en su cama, escuchando la suave respiración de su hermano. Jungkook no lo había hecho esta vez, no le había dado el beso de buenas noches como siempre lo había hecho el último par de meses. Estaba seguro de que su hermano estaba enojado con él, a pesar de haber pasado juntos el día de buena forma.

Jungkook dejó salir un pequeño ronquido y Jimin frunció el ceño, sentándose.

-Kookie -dijo casi susurrando.

Solía ser un juego tonto. Se recitaban líneas que habían escuchado a su madre y a Hajoon decirse, dándose besos juguetones. Sin embargo, mientras el tiempo pasaba, se había vuelto una cosa más seria. Jimin había comenzado a pensar en los besos de buenas noches desde temprano, y Jungkook pensaba en maneras creativas de dárselos.

-Jungkookie -dijo de nuevo, esta vez en voz alta. Jungkook se movió y se frotó los ojos.

- ¿Uh?

- ¿Estás molesto conmigo? -preguntó Jimin directamente. Jungkook bostezó.

- ¿Uh?

Jimin gateó hacia su hermano, cruzando el pequeño espacio que dividía sus camas, picándole con un dedo.

- ¿Estás molesto?

- ¿Por qué? -Era realmente difícil despertar a Jungkook. Jimin notó como estaba volviendo a quedarse dormido y le pellizcó-. ¡Ouch!... ¿Qué pasa?

-No me diste el beso de buenas noches -susurró. Jungkook se incorporó un poco.

-Lo hice.

-Nuh uh -dijo Jimin-. No lo hiciste... No puedo dormir.

- ¿No puedes? -Jimin asintió e hizo una mueca.

-No, pero me alegra que tú sí puedas -respondió. Jungkook dibujó una sonrisa en sus labios.

-Jimin, ven.

-Estoy aquí -dijo Jimin, casi con un puchero.

-Aquí arriba.

Jimin subió a la cama de su hermano y se sentó a su lado. Jungkook puso una mano en su hombro y alzó una ceja.

- ¿Buenas noches? -dijo Jimin, inseguro.

-Jimin -murmuró Jungkook moviéndose a la nuca de su gemelo. Lo atrajo y sus labios se conectaron. Jimin sonrió ampliamente mientras se separaban.

-Gracias. ¿Me puedo quedar contigo? Tengo miedo.

Jungkook hizo un gesto.

- ¿De qué?

-Monstruos -respondió en voz baja. Jungkook se apartó un poco y le hizo espacio a su hermano.

-Solo esta noche -dijo-. Suelo patear. -Jimin rió.

-Lo sé.

Habían compartido la cama antes, cuando eran más niños, y Jungkook era terrible. Pero esa noche no pateó en absoluto, y con Jimin acurrucado, ambos durmieron profundamente.

Estaban ahí de nuevo, sentados en lo más alto de las escaleras, despiertos a horas que no debían. Su niñera, Yoona, los había acostado hacía una hora, pero Jungkook y Jimin se escabulleron momentos después de que ella se fuera.

-Puedo oír malas palabras, creo -dijo Jimin, mirando fijamente a Jungkook-. Suenan malas. Esta noche ha puesto el volumen muy alto.

-Quiero ver una de esas películas -fue todo lo que comentó Jungkook. Jaló del cabello de Jimin haciendo que éste se pusiera más cerca suyo, descansado su cabeza en su hombro.

-Estoy cansado -murmuró Jimin bostezando-. ¿Cuándo van a volver?

-Mamá dijo que la noche era joven. -Jungkook apretó la cadera de su hermano-. Tal vez eso signifique va a venir a casa temprano.

-Yoona no debería estar viendo eso -dijo Jimin frunciendo el ceño mientras escuchaban palabras que sabía que eran malas-. Te lo estoy diciendo.

-No lo digas, es estúpido. -Jungkook le dio un codazo a Jimin-. Le voy a decir a mamá que te escurres a mi cama todas las noches.

- ¡No es cierto!

-Sí. -Jimin río en silencio.

-Eres un idiota.

-Quizá -dijo Jungkook. Picó un lado de Jimin y éste se retorció-. Bebé.

Jimin rió de nuevo, pero no mucho por sentirse herido por las palabras dichas en juego por su hermano. Le gustaba que Jungkook le prestase atención.

-Creo que escuché el auto.

- ¿Estás seguro?

La televisión fue apagada de inmediato.

-Sip, ella ha apagado la televisión. Ya deben de estar en casa -dijo Jimin.

De pronto el sonido de la puerta y las voces familiares invadieron la casa. Jimin y Jungkook miraron los pies y retrocedieron unos pasos para ver a Yoona haciendo adiós con la mano y marchándose. Entonces, Sujin y Hajoon compartieron un beso, no del tipo que Jimin y Jungkook normalmente veían. No era un beso de buenas noches, eso era seguro. Era más largo. Los gemelos miraron con atención.

-Sujin -dijo Hajoon, con la voz muy seria-. Yo... -Ella lo interrumpió besándole de nuevo, sus manos puestas en su cabello, en sus brazos, en todo sitio.

- ¿Están peleando? -preguntó Jimin. Jungkook sacudió la cabeza, silenciando a Jimin.

-Estoy tan jodidamente enamorado de ti -suspiró Hajoon.

-Oh, Hajoon -respondió Sujin. Se abrazaron fuertemente y Hajoon comenzó a besarle el cuello, sus manos sosteniéndole con firmeza alrededor de su cintura.

-Vamos a la cama -murmuró Hajoon. Sujin río tontamente, con la cara ruborizada.

- ¿Ves? No están peleando; ella está sonriendo -susurró Jungkook.

-Tengo que ir a ver a los niños -dijo Sujin sin aliento. La boca de Hajoon atacó su cuello de nuevo, chupando con ahínco. Sujin casi cae al suelo, pero él la sostuvo.

-Deben estar bien -dijo entre húmedos besos-. Vamos a la cama, Sujin.

-Hajoon...

-Por favor, Sujin -pidió y acarició sus brazos y ella se rindió.

-Está bien, llévame a la cama. -Se besaron una vez más y abandonaron la cocina agarrados de la mano.

Jimin y Jungkook se miraron mutuamente un poco confusos.

- ¿Qué van a hacer? -preguntó Jimin.

-Creo que van a ir a descansar -contestó Jungkook.

-No parecían cansados -comentó-. Tal vez nosotros debamos ir a la cama. -Jungkook asintió. Se levantaron y caminaron hacia su habitación. Inesperadamente Jimin giró hacia su hermano.

-Buenas noches -dijo, sonriendo dulcemente. Jungkook movió su cabeza de lado a lado.

-Estoy jodidamente enamorado de ti -dijo y Jimin puso una mano en su boca-. Jimin...

-Oh, Jungkookie -murmuró Jimin a través de sus dedos. Jungkook tornó los ojos y agarró la mano de su hermano, jalándole y dándole un beso casto en los labios-. Ellos no se besaron así.

Jungkook ignoró sus últimas palabras.

- ¿Qué significa “estar enamorados”?

Jimin bajó la cabeza y frunció el ceño.

-No lo sé. Y dijiste una mala palabra.

-Lo sé. -Jungkook miró a Jimin-. ¿Estoy enamorado de ti?

-Suena bonito -respondió evasivo y con una sonrisa vacilante-. ¿Lo estás?... ¿Qué significa eso?

Jungkook encogió los hombros.

-Quizá es como cuando mamá nos dice que estamos en problemas... Muy en serio.

-Probablemente.

-Muy en serio -dijo Jungkook-. Te amo, así, seriamente.

-Yo también -respondió Jimin, sintiendo burbujas en su estómago-. Estoy... jodidamente enamorado de ti, Jungkookie.

Jungkook sonrió.

-Mamá dice nuestros nombres completos cuando está hablando en serio.

-Park Jungkook -ambos sonrieron bobamente-, no voy a llevarte a la cama porque ya estamos aquí.

-Está bien -dijo Jungkook, riendo. Besó los labios de su hermano, prolongándolo un poco más de lo usual. Cuando se apartaron sus mejillas estaban rojas.

-Buenas noches.

-Buenas noches, Park Jimin -contestó Jungkook, sonriendo. Los dos se fueron a su respectiva cama y se cubrieron.

Desde la puerta estaba Sujin viendo y cubriéndose la boca con una mano.