Before I Fall

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Summary

Yo morí. Morí el 27 de marzo a las doce de la noche con cuarenta y dos minutos y veinticinco segundos. Morí a manos de otra persona. Aunque desconozco su nombre, su rostro... Su identidad. Todo era oscuridad, silencio y soledad. Estaba asustada. Muy asustada. Al menos hasta que vi la luz. Aquella intensa luz blanca que me llamaba, guiándome hacia ella. Eso es todo lo que puedo recordar. Oscuridad, silencio, soledad y una blanca luz. ¿Ahora? Ahora estoy en lo que podría describir como el cielo. Pero no estoy aquí para descansar por el resto de la eternidad, como dictan la mayoría de las religiones. Verán, el paraíso no es como todos lo imaginan. Claro, cada uno tendrá su propia imagen de lo que representa. Pero podría apostar que ninguna de sus asunciones son correctas. Así que olviden todo lo que creen saber sobre el cielo y la vida luego de la muerte. Porque estoy a punto de abrir la puerta a una nueva realidad para cada ser humano que crea saber algo sobre el tan aclamado paraíso de Dios. Pero primero, déjenme contarles cómo llegué aquí. Será necesario conocer los hechos que me llevaron a este lugar, para poder entender la realidad en la que me encuentro ahora mismo. Mi nombre es River, y este es el relato de mi vida.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
13+

School

Scarlett golpeaba la goma del lapiz contra el escritorio al ritmo de las agujas del reloj, impaciente de ver como este finalmente marcaba las tres de la tarde.

Sus ojos celestes enfocaron toda su atención en la aguja, la cual daba vueltas sin cesar, ignorando por completo sus alrededores.

"Jones" La castaña dió un pequeño salto en su banqueta.

La profesora de fisica conectó su mirada con la de Scarlett. Ya era el segundo llamado de atención que le hacía en el día.

Esta parecía estar perdida en su mente, en sus pensamientos.

La señorita Wagner incluso había notado la impaciencia y nerviosismo con la que su cuerpo se movía, algo impropio de la joven Jones.

"Jones, ¿Le molestaría contestar la pregunta?" Repitió la profesora, con calma en su voz.

Scarlett solo frunció el ceño en respuesta. Confundida y algo avergonzada, esta le imploró por ayuda a la profesora con la mirada.

Wagner suspiró en señal de derrota.

"El principio de incertidumbre, Jones" Lina Wagner paseó por el salón de clases hasta finalmente quedar frente a la chica. Su carpeta de notas amarilla aún sujeta bajo su antebrazo.

"El principio de incertidumbre de Heisenberg nos dice que para varias copias idénticas de un sistema en un estado determinado, las medidas de la posición y de la cantidad de movimiento variarán de acuerdo con una cierta distribución de probabilidad característica del estado cuántico del sistema." Respondió Scarlett sin titubear.

La mujer de corto cabello castaño y grandes anteojos asintió con la cabeza y le dedicó una pequeña sonrisa a su alumna antes de proseguir con la clase.



ⒻⒶⓁⓁ



Scarlett deslizó sus libros dentro del casillero azul y lo cerró con más fuerza de la anticipada, causando que un gran estruendo hiciera eco por los blancos, largos y poco abitados pasillos de la institución.

"¿Lista para la mejor semana de tu vida?" Preguntó Lena, recostándose contra los casilleros.

La chica castaña sonrió levemente antes de comenzar a caminar en dirección a la salida.

"No lo sé, Eleonor" Susurró "Debería quedarme en casa, esperando la carta de la academia"

Lena levantó su largo cabello rubio en una coleta y bufó en desacuerdo "Estas serán nuestras ultimas vacaciones antes de la universidad, Scar" Argumentó, chocando su hombro contra el de su amiga "Hay que divertirnos."

La joven rubia admiró como la confusión cruzaba por el rostro de Scarlett, y antes de que esta pudiera negarse nuevamente, la tomó de las manos y comenzó a tirar de ella de forma juguetona.

"Vamos a bailar, conocer chicos, divertirnos, broncearnos..." Una sonrisa picara escapó de sus finos labios "Beber..."

Scarlett rió divertida antes de negar con la cabeza "Nos meterás en problemas"

Lena solo se encogió de hombros "Solo vives una vez"

"Y solo tenemos media hora antes de que Big Gay cierre, ¿Crees que podríamos irnos ya?" Consultó Scar, sabiendo perfectamente que aquella era una petición a la que su mejor amiga no podría negarse.

"Me gusta ese local. ¿Recuerdas a Bella? La chica de caja" Scarlet solo asintió con la cabeza, feliz de finalmente lograr cambiar el tema de conversación. "Siempre me coquetea."

"¿Por eso te gusta el lugar?" Cuestionó la castaña, elevando una ceja en dirección a su amiga.

"Los helados están bien, pero prefiero la atención personalizada"

"Pero no te gustan las chicas" Susurró Scarlett, con confusión en su voz.

"Lo sé, pero como dije. Me gusta la atención personalizada"

Una pequeña carcajada escapó por los labios de la oji-azul, mientras negaba con la cabeza. "Te quiero, pero estoy segura de que tienes un lugar especial en el infierno"



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El cuerpo de Scarlett se relajó cuando finalmente entró a su hogar, sintiendo como el frío abandonaba sus tensos músculos.

La mochila negra con detalles en azul y rosa cayó sobre el sofá de la sala, a medida que la chica se hacía camino a travez de la casa en busca de su madre.

Scar no tuvo que recorrer demasiado antes de encontrar la carta sobre la barra de la cocina.


"Me llamaron de última hora; viaje de negocios. Regresaré para recibirte luego de tu viaje.

Mamá."


Un suspiro escapó de sus labios.

Scarlett rompió la carta en varios pedazos antes de arrojarla a la basura y apoyar sus codos sobre el mármol de la mesada.

La joven se sintió extrañamente preocupada. Algo sobre aquel viaje causaba que su piel se erizara. Se sentía nerviosa y ansiosa al respecto.

Por otra parte, Lena tenía razón. Estas podrían ser sus únicas vacaciones por un largo tiempo.

Scarlett era joven, y creía tener el derecho de divertirse, relajarse con sus amigas en la playa y finalmente dejar ir todo el peso con el que cargaba.

Los últimos meses habían sido demasiado duros para la castaña. Entre exámenes, incontables noches de insomnia, horas de estudio y la planeación del baile de fin de año, Scarlett necesitaba todo el descanso que pudiera conseguir.



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"Papi" Scarlett corrió hacia la orilla, permitiendo que el agua mojase sus pies.

Paul salió del agua y se sacudió como cual perro, empapando a su pequeña hija.

La castaña rió a carcajadas tras las acciones de su padre y cubrió su rostro con las manos, en un intento de evitar que el agua cayese en su rostro.

El sol brillaba sobre ambos, el cielo se encontraba despejado y el sonido de las solas combinadas con las voces de las docenas de personas a su alrededor, disfrutando del lindo día de playa deleitaban los oídos de la pequeña de seis años.

"Ven" Alentó su padre, estirando su mano para que esta la tomara "Confía en mi"

Scarlett dudó por un momento. E indecisa, esta observó la mano que su padre le ofrecía.

Sus ojos finalmente encontraron los del hombre, y sus manos se entrelazaron.

El agarre que la niña mantenía en su padre era firme, temiendo ser arrastrada por la corriente a lo más profundo de las aguas.

"¿Ves?" Dijo Paul, captando la mirada de Scar "Todo está bien"

Y entonces, el rostro de su padre se distorsionó.

Scarlett sintió como su cuerpo era arrastrado por la marea, su visión se volvía borrosa y sus pulmones comenzaban a inhalar más que solo oxígeno; agua.

Scarlett estaba rodeada de paredes demasiado gruesas y densas. Prisionera en una situación de la que no creía poder escapar.

La pequeña se sintió indefensa al observar como la claridad de la superficie desaparecía en la oscuridad, insegura de si se debía al nivel de profundidad en la que se encontraba o si solo era ella deslizándose hacia la inconsciencia.

Entonces, su cuerpo fue elevado a la superficie.


Scarlett despertó en la comodidad de su habitación y finalmente fue capaz de sentirse segura nuevamente.

Las sábanas de su cama estaban revueltas y su cuerpo se encontraba cubierto en una gruesa capa de sudor frío.

La joven removió varios mechones de pelo que se habían pegado a su rostro y volteó a ver la parpadeante luz proveniente de la pantalla de su móvil.


"Te recogeré mañana a las 8. Más vale que estes lista, perra.

Lena."