Hogar
Jungkook siguió caminando, tratando de que lagrimas no bajaran por sus mejillas. Hace unos momentos unos chicos lo habían comenzado a molestar, y apesar de que podría ignorarlos, ya estaba exhausto. Era algo de cada día y en cierta forma también era alguien sensible apesar de ser un alfa
Jungkook no entendía. ¿Era malo tener los ojos azules y ser un alfa?
En su sociedad, cada raza tenía un color de ojos específicos al conectarse con su lobo. Los alfas eran rojos, los betas amarillo y los omegas azules.
El era una alfa con su iris azul natural y Jeon sabia el porqué.
Sus padres eran dos omegas, que se juntaron apesar de todos los comentarios de la gente. Sufrieron bastante, no habían sido aceptados. Pero todo había valido la pena, cuando su pequeño cachorro había nacido.
Las relaciones de misma raza se tenia muy mal vistas, y Jeon al ser hijo de una de ellas, había tenido el color de ojos de sus padres, por lo que al conectarse con su lobo, sus iris se volvían de color morado.
Claramente, no era un alfa común. De hecho, se consideraba de una especie "más débil" de alfa. Y solo decían eso por sus actitudes más dulces y tiernas que un alfa "común", no tendría.
Nunca le afectaron los comentarios, el se sentía feliz y orgulloso de su condición. Sus padres eran los mejores y el los amaba con su vida.
¿Cuando había cambiado todo eso?
Con el fallecimiento de sus padres, todos los que le rodeaban se enteraron, logrando tener otro tema con el cual molestarlo.
Jungkook sabía que la gente era cruel y despiadada, pero no creía que llegarían a tanto. No quería seguir escuchando.
Ahora trataba de avanzar lo más rápido posible. Los había perdido de vista, pero eso no significaba que no se los podría encontrar de nuevo. El quería llegar a la comodidad de su hogar y llorar toda la noche. Se sentía apresado, y tenía ganas de explotar en sollozos y botar todo lo malo.
La comodidad de su casa era perfecto para eso
Pero tal parece que esos chicos no se rendirián.
— ¿A donde vas alfa cobarde? — Dijo uno tomándolo de su mochila, mientras otro aparecía en su campo de visión.
Sintió su corazón detenerse por unos momentos. ¿Que le había echo a ellos para merecerse todo eso?
— Miralo, esta temblando. Parece omega.— Dijo un tercero, mirándolo burlón.
— Eso debió haber sido desde un inicio. Eres un error de la naturaleza.— Le escupió el chico que tenía en frente con odio puro.
Su alfa interior se hizo pequeño como un cachorro. No le gustaba la violencia, pero tampoco podía hacer mucho. Tenía miedo. Nunca lo habían golpeado, siempre eran palabras hirientes. Y por primera vez lo habían seguido. ¿Que querían de él?
Un gruñido se escuchó, logrando que Jungkook levantará su vista del suelo.
— Ya déjenlo. — los chicos lo voltearon a ver burlón. Se trataba de un omega de cabello naranja, que mantenía sus manos echa puño a cada lado de su cuerpo.
— Ja! ¿Un omega tratando de intimidarnos? ¿Que, acaso te gusta? — Preguntó el que estaba sujetando la mochila de Jeon. Al observarlo mejor, quedo en shock por unos momentos, pero luego una sonrisa burlona apareció en su rostro.— Eres igual que el. ¿No es así? Tus ojos son rojos, eres un error al igual que el.
Jungkook miró asombrado al chico de cabello naranja. El chico detrás suyo tenía razón. El pequeño omega tenía unos ojos rojos, algo que no era normal en un omega por lo que la respuesta a esto, era que es igual a el. Un hijo de una pareja de la misma raza.
Una emoción inexplicable recorrió su cuerpo. Nunca había conocido a alguien igual a el, ya sea alfa u omega. El creía que era el único en Busan, pero al parecer, se había equivocado.
Un aroma llego a sus fosas nasales y cerró sus ojos disfrutando. Era delicioso. Mentas con frambuesas. Una mezcla de los padres alfas, y su aroma de omega al parecer.
El contaba con lo mismo, Canela con chocolate.
Su lobo comenzó a mover su cola emocionado. El solo pudo sonreír. Quería ir a su lado, quería preguntar su nombre, pero cuando intento hacerlo, recordó que lo mantenían sujeto de su mochila.
— Que ridículo eres. Tienes la mente más anticuada que un cacahuate. Los omegas no somos débiles. No somos sumisos. Dejate de llevar por los estereotipos y date cuenta del papel lamentable que estás haciendo.— El omega le levantó una ceja y se cruzó de brazos, luciendo relajado, pero intimidante a la vez.— ¿O Acaso te quieres creer más alfa molestando a otro? O tal vez... ¿Te gusta este alfa y tu modo de defensa es molestarlo?
— ¡¿Que mierda estás diciendo?! — El alfa lució indignado, y se acercó amenazante al omega de cabellos naranjos.
— Si no es así, entonces demuestra lo contrario dejándolo tranquilo y yendote a tu casa. De seguro tus padres te están esperando. ¿O no tienes? — El alfa quedo estático. Luego de unos segundos bufó, y haciendo unas señas al resto, se fueron dejando a Jeon suelto junto con ese omega de cabello naranja.
— Gracias. — Murmuró mirándolo con una sonrisa. Una que logro que unas arrugas se formaran alrededor de sus ojos, causando ternura en el omega.
— De nada, alfa.— Ese apodo logró que su alfa aullara feliz, Jungkook sonrió aún más si era posible.— ¿Cual es tu nombre?
— Jungkook, Jeon Jungkook. ¿Y el tuyo lindo omega? — Por primera vez, el omega dio una imagen tímida, luciendo un bello sonrojo en sus mofletes.
— Jimin, Park Jimin.
[🍒]
Jungkook sonrió escuchando la risa de su omega, ya había pasado un tiempo en el que se habían conocido, habían intercambiado números, y se habían comenzado a juntar, hasta lograr, que todos los días se vieran.
Resulta que eran destinados. Lo supieron desde el primer momento, pero lo habían confirmado luego de un tiempo.
Jungkook lo adoraba. Se sentía el alfa más afortunado del mundo, y es que, la felicidad y paz que Jimin le transmitía era tanta, que la muerte de sus padres se volvió algo soportable. Las bromas ya no le importaban en lo más mínimo y lo más importante. Ya no se sentía solo.
Jimin y el ahora vivían juntos, lo habían acordado luego de unos meses de noviazgo. Muchos creerían que era demasiado apresurado, pero ellos sentían la necesidad de estar juntos siempre. Y sus lobos también lo deseaban.
Ese pequeño omega de ojos rojos, lo hacía sentirse especial, diciéndole todos los días sin falta, lo único que era. Y el hacia lo mismo. Porque ambos eran iguales, pero a la vez tan distintos. Porque ellos eran diferentes al resto, y eso los logró juntar.
Y sobre todo, porque Jimin era su hogar.
Fin
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Espero que les guste. Lo hice muy cortito, pero asi lo tenía previsto, me encanto mucho escribirlo. Muchos besitos, cuídense y tomen mucha agua. Los quiero, bay💖