ღ 𝒞𝒽𝓇𝒾𝓈𝓉𝓂𝒶𝓈 𝒞𝓊𝒹𝒹𝓁𝑒𝓈 🍮- Kσσкмιи TS

Summary

"La llegada de la época navideña era el sinónimo para Jungkook de aquellas buenas y relajadas vacaciones de todo lo relacionado con la exitosa compañía de música donde trabajaba. Y todo era aún mejor, cuando especialmente en este año, es donde debía cuidar y mimar con toda la dedicación del mundo a su adorado Omega y futuro esposo. Quien cuando menos lo esperara, daría a luz a sus dos lindas cachorritas." ✎ ❄ . . ⇢ ˗ˏˋ 𝑀𝑦 𝑐𝘩𝑟𝑖𝑠𝑡𝑚𝑎𝑠 𝑏𝑙𝑒𝑠𝑠𝑖𝑛𝑔 ˎˊ˗ ꒰ 💫 ꒱ ✦ ╮Historia de 3 partes 100% Original y de mi Autoría ✦ ╮Kookmin: BTS Jungkook x Jimin ✦ ╮ Temática de Omegaverse 🐺 ✦ ╮Géneros: Fluff, M-Preg ✦ ╮Prohibida su copia, adptación y/o traducción. ✦ ╮Portada y separador hechos por mí💞 ✦ ╮Si no te gusta el Kookmin o este tipo de temática, simplemente no leas💛 ✦ ╮Disfruten de la Lectura🎄 ✦ ╮Publicado el 15 de diciembre del 2020🥨 © Minkook1709

Status
Complete
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
13+

✧ 🍮 Ụnọ ೃ࿔

La nieve en aquella tarde caía de forma calmada y constante en las calles de Seúl. En el cielo, ya se apreciaba un tenue y hermoso color azulado, formando un contraste perfecto con los techos de las casas y los automóviles que se encontraban cubiertos por aquellos copos cristalinos.


Pero a pesar del gran frío y los vientos que podían llegar al nivel de una congelación corporal, un público disfrutaba de un emocionante concierto en aquel centro de convenciones localizado en el este de la ciudad. El ambiente dentro del lugar era uno cálido y repleto de una abrumante euforia. La cantidad de personas presentes no sobrepasaba de las 200, al ser un evento de índole privada. Una que era muy ajena a la que estaba más acostumbrado aquel talentoso y famoso cantante principal del concierto; pero que aún así, él ponía el mismo empeño y pasión que sentía por ese arte para el que él había nacido.


Jeon Jungkook era un solista profesional de la música, que con tan solo 27 años, tenía a muchos en la nación deleitados y embelesados con su melódica y privilegiada voz.


Pero en esos instantes, una pequeña parte de su amplia fanaticada gozaba de cada canción presentada; donde con cada cambio de vestuario y coreografías sorprendentes que se apreciaban en aquella tarima, fueron fuertes los vitoreos y gritos de apoyo que llegó a recibir aquel alfa peculiar; quien no dejaba de sonreír de forma encantadora, y cautivaba a todos con la sencillez y humildad que siempre había sabido mostrar ante los demás.


Pero cada fuerte sensación emocionante, ahora fue remplazada por unas más calmadas y relajadas. Donde todos ahora cantaban al unísiono de forma suave pero firme, junto al alfa de cabellos largos cerezas. Los bailarines que habitualmente lo acompañaban en el escenario, ahora se habían quedado en el detrás de escenas, y el único foco de toda la atención en ese momento, lo era aquel atractivo hombre que cantaba aquella canción navideña, al suave compás de las cuerdas de su guitarra que él mismo tocaba.


Y teniendo como complemento el vestir una simple camiseta blanca y unos pantalones de cuero que se ajustaban a su cuerpo proporcionadamente musculoso, era suficiente para hechizar a cualquiera.


"Mistletoe" resonaba en todo el centro de la forma más dulce y delicada; aquel apuesto alfa la cantaba con el más puro y apasionado de los sentimientos. Y aunque no negaba que parte de su alegría lo eran aquellas personas frente a él que lo apoyaban en su amada carrera, no negaría que en ese momento, en su mente y corazón, se encontraba a su vez, aquel precioso hombre de cabellos castaños claros y sonrisa única.

Y quien posiblemente, ahora lo veía cantar a través de la cámara que transmitía el concierto por la página web de su compañía.


Y ese era el mismo omega que se había adueñado de su corazón hacía exactamente 6 años.


Esta canción poseía una lírica muy especial para él y el ya mencionado. Cada uno había sido partícipe de la composición de la misma; y todo esto, mientras decoraban calmadamente el árbol de Navidad en su hogar a finales del mes de noviembre. Ambos rodeados de un ambiente de la más genuina calidez y donde intentaron que cada palabra de la canción estuviese fusionada con la más perfecta melodía.

Y exactamente así, fue que surgió aquel tema, que iba perfectamente con esta época tan llena de alegrías compartidas y que plantó en cada persona del público, la más genuina de las sonrisas.

Y cuando el último verso fue cantado, una enorme ola de aplausos fue escuchada. El pelicereza no evitó leventarse de su silla y agradecerles feliz y sintiéndose conmovido con todo el amor que recibía.

Porque siempre se sentía igual de mágico que cuando dió su primer su concierto. Amaba sin duda alguna lo que hacía, y con el pasar de los días, se daba cuenta que cada gota de sudor, lágrima y sangre derramada, había valido toda la pena.

Una vez que se despidió con un discurso de agradecimiento y realizó una respetuosa reverencia, no evitó soltar un pequeño suspiro nostálgico, al saber que esa presentación sería la última en mucho tiempo.

Pero todo rastro de melancolía se borraba en su mente, al recordar al instante la razón de ese descanso. Que solo le hacía sentir una perfecta mezcla entre emocionado y sensaciones de nerviosismo.

Por lo que una vez que logró darse un buen baño en la duchas de su camerino y se cercioró de que todo estuviese en su sitio nuevamente, tomó su guitarra y su mochila; y se encaminó feliz con sus ropas limpias, ahora más abrigadoras, hacia las oficinas de su mánager.

Pero sopresa fue para él, al encontrarse a este en los pasillos.

— Jungkook.— lo llama feliz el peliazul.— Excelente presentación la de hoy. Todo fue un éxito como siempre. Hiciste un muy buen cierre.

— Muchas Gracias, Nam. No sabe cuánto lo aprecio. Extrañaré los escenarios pero...me siento mil veces más emocionado por lo que ya se acerca y porque ahora podré estar con ellos mucho más tiempo. — admite el pelicereza sonrojándose un poco y no evitando mostrar su felicidad.

— Ya me imagino. Pero ya no te quito más tiempo. Solo quería felicitarte y desearte una muy feliz navidad y un próspero año nuevo. Y principalmente, que en el parto de Jimin todo salga bien. Y no olvides decirle que lo echamos mucho de menos aquí.— es lo último que dice antes de dedicarle una sincera sonrisa.

— Gracias, Namjoon. Le dejaré saber. Y deseo lo mismo para tí y tu esposa. Te llamaré cuando llegue el gran momento para avisarte cómo salió todo.

Y luego de un acogedor abrazo entre ambos, Jungkook llegó al estacionamiento y subió a su auto, para emprender su camino hacia su preciado hogar. Ansiando en cada minuto transcurrido en su auto, llegar y acurrucarse junto a su bella pareja destinada.

Y junto aquellas estrellitas que venian en camino para iluminar aún más su vida.

Productos del amor entre dos almas que al haberse unido, habían fusionado el más hermoso de los eclipses.

☁️ ❄ . . . . . . . . . ⇢ ˗ˏˋ 🍥 ࿐ྂ

— ¿Amor? ¡Ya estoy en casa!

Fue lo primero que soltó Jungkook con un grito ilusionado. Dejando la mochila encima de la mesa y percatándose de que el olor de su omega se encontraba suavemente esparcido en la casa, por lo que no logró localizarlo al instante en su plano de visión.

Pero entonces, lo escuchó.

— ¡En el estudio, cielo!

Y con su lobo dando saltitos de felicidad y esbozando una sonrisa donde mostraba todos sus dientitos, subió de inmediato las escaleras, hasta que con pasos cuidadosos, logró estar al frente de la habitación donde se encontraban aquellos seres que había comenzado a extrañar una vez que había salido por la puerta principal de su casa esa mañana.

Al igual que todos los días.

Podrían llamarlo un exagerado, pero así era Jungkook. Porque teniendo a un lado lobuno tan cariñoso y tan enamorado de las muestras de afecto, le era algo difícil no anhelar estar al lado de su omega, y que entre ambos, se dieran la mayor cantidad de amor posible.

Aunque a partir de hoy, luego de mucho tiempo queriéndolo, eso ya podría hacerse realidad.

Así que nadie podía culparlo con la reacción que tuvo al llegar a la puerta del estudio de arte de la casa. La misma ya se encontraba abierta, por lo que fue al instante que logró ver la imagen más celestial que sus ojos tenian la gran dicha de apreciar.

El omega de mediana estatura y cabellos castaños relucientes se encontraba sentado frente a un lienzo, junto a una mesa con pinturas de aceite. Su cuerpo estaba cubierto por una de las enormes camisas del alfa, la cual le llegaba por encima de la rodilla. Una de sus pequeñas manitos acariciaba en círculos su enorme y abultada panza, mientras la otra, sostenía un pincel que se movía con destreza sobre aquel cuadro, dando delicados y cuidadosos trazos.

Aquellos con los que a pesar de que por el ángulo en el que estaba, Jugnkook no sabía que era lo que pintaba, estaba más de seguro que era una mismísima obra de arte.

Así. Igual que la simple y maravillosa existencia de su omega.

Y al mismo percibir de manera cercana el exquisito olor galletas chispas de chocolate negro, fue lo que le hizo voltear su rostro y sonreír emocionado al por fìn ver a su amado en la puerta de la habitación.

— Jungkookie...~

El mencionado al instante sale de sus pensamientos y se acercó de inmediato a su pareja aún emebelesado por la belleza del contrario.

— Cariño...~ — dice de forma risueña mientras envolvía con amor aquel cuerpo entre sus brazos. — ¿Cómo te has sentido hoy?— le pregunta preocupado mientras acomodaba algunos mechones castaños de su frente.

— Afortunadamente, amanecí mucho mejor. Por fín pude terminar las comisiones que me faltaban y disfrutar de tu último concierto como quería. Estuviste espectacular, amor. No sabes cuánto deseaba estar ahí, para bailar y cantar contigo como antes.— le dice mirándolo con ojos de adoración y orgullo.

— No me digas esas cosas muñeco, que me pongo sensible.~.— susurra entre una pequeña risa dejando un pequeño beso en la frente de su omega.— Gracias, mi vida. Por seguir siendo mi fan número uno.


— Siempre lo seré, Kook. Nunca lo dudes.— ambos sonríen para unir sus labios en un efímero y prolongado beso, a la vez que Jungkook fue llevando una de sus manos a la hinchanda pancita de su novio. Ambos dejándose inundar en aquella burbuja de emociones repleta de los mejores sentimientos.

— Mmm... ¿y cómo se portaron los otros dos amores de mi vida?~— canturreó el alfa mientras se agachaba a la altura del vientre del castaño, el cual soltaba risas ante las cosquillas de aquellas caricias.

— Se portaron muy bien. Hoy no me patearon tan fuerte. — admite entre risas el más bajo, viendo como su pareja levantaba su camisa para dejar su barriga al descubierto y dejar varios besos en ella.— Aunque a pesar de que ví tu concierto y sé que ellas sintieron mi emoción, te extrañaron mucho, Kook.

Ante eso último dicho por el omega, el alfa ronroneó feliz sobre su panza, dejando un último beso para volver subir al rostro de su novio.

— Yo también los extrañé. Cómo no tienen idea.— admite de forma ínitima rodeando la cintura de su amado, rozando sus narices con cariño.— Pero ya porfín estoy aquí con ustedes. Y no sabes la felicidad que siento al saber que ahora será por un largo tiempo. Toda mi atención la tendrás tú y mis princesas que vienen en camino, cariño.

El omega mordió su labio ante aquellas preciosas palabras. Aquellas que hacían sentir a su lobo emocionado y ponían sentimental a su lado humano. Porque él se sentía igual que su hermoso alfa, donde se lo demostró uniendo sus labios en un corto e íntimo beso más.

Y cuando se alejaron, Jungkook se permitió observar curioso, para apreciar la pintura que hacía unos minutos su pareja se encontraba realizando.

Y fue tanto lo que sintió al ver el cuadro, que un pequeño jadeo de sopresa se escapó de sus labios.

Definitivamente, su Omega nunca dejaría de sorprenderlo.


Su destinado se había encargado de plasmar con aquellas pinturas sencillas y simples pinceles una imagen/ retrato etéreo de ambos. Específicamente, en la primera presentación juntos como dúo de baile.


El mismo día que habían confesado por primera vez lo que sus lobos internos y partes humanas sentían por el otro.


Cada detalle en aquella obra era simplemente digno de contemplar. Jimin se había dedicado a plasmar tan bien aquel momento tan especial que ambos tenían tan conservado en sus recuerdos, que le fue imposible a Jungkook el no quedarse sin palabras. Hasta pudo jurar que sintió al menos una pizca de las fuertes emociones que ese día le habían permitido dar lo mejor de sí en aquella tarima junto a su ahora, prometido.


Ese era el poder que el arte de Park Jimin podía llegar a tener en alguien.


— Acaso eso no es...— intenta decir entre la impresión.

— Sí. Kookie. Me inspiré en nuestra primera presentación. Y... la que fue el mismo día que nos dimos nuestro primer beso.— confiesa bajito el omega, quien observaba conmovido la tierna reacción de su novio.— Aunque nunca me he perdido un concierto tuyo en línea desde que la doctora me mandó a reposar, el concierto de hoy despertó algo en mí. No sé si fue por lo mucho que extraño compartir tarima contigo, pero solo sé que tu voz tan angelical, me hizo sentir mucho y a nuestras hijas también.

Y Jungkook, al escucharlo hablar, solo pudo rodearlo desde atrás y abrazarlo como si su vida dependiera de ello. Y dejando un suave piquito en el lunar en forma de luna que tenía su prometido junto a la marca que los unía.

Y ese era el mismo lunar que iba a juego con el que él tenía en forma de sol en su cuello propio. Dos peculiares y hermosas manchas que habían salido en sus cuerpos el día en el que ambos habian marcado al otro. Siguiendo la historia que el destino ya tenía escrita para ellos.

Y Jungkook solo pudo soltar un suspiro risueño. Sin creer que alguien tan ingualable como Jimin era realmente su pareja.

Todo tenía más la apariencia de un sueño del que no quería despertar.

Jamás podría tener las palabras suficientes para agradecerle a la Luna por haberle puesto a Jimim como su destinado. Aquel omega que hasta con el más pequeño detalle, le hacía sentir de todo.

— Te quedó muy hermoso, cielo. Y ¿Sabes? Yo... también echo mucho de menos bailar contigo. La química que tenemos no se compara con ninguna otra. Pero todo a su tiempo; porque sé que cuando deba de ser, volveremos en acción como el dúo que conquistó a todo Corea del Sur.— Jimin asiente sonriendo levemente.— Ahora lo más importante es que te cuide y mime todo lo que tú lo mereces, amor. Y no olvidar estar alertas, para cuando llegue el momento de tener a nuestras hijas en brazos, podamos recibirlas con todo el amor de esta tierrra.— es lo último que dice dejando un sonoro beso en el cuello del más bajito, provocando que este riera melodiosamente.

— Y así será, Kook.— dice en voz baja sintiendo como su alfa desprendía su aroma de forma tranquilizante, haciéndole sentir en una misma nube.

— Y como desde hoy comienzan las sesiones extensas de mimos y consentimientos exclusivos para el omega más precioso...— comeinza a decir el pelicereza colocándose frente al castaño.— Si hay algún antojo o cualquier cosa que quieras hacer ahora, puedes decírmelo. Soy todo oídos.

Y Jimin solo pudo entrelazar su pequeña manito con la de su alfa, mordiendo su labio algo dudaditivo y haciendo que Jeon lo mirara curioso.

— Pero, amor.... tú debes de estar muy cansado y posiblemente, solo quieras dormir ahora. No quiero molestarte con mis cosas.

— Jimin, nunca vuelvas a insinuar que puedes llegar a molestarme. No cuando sin importar lo agotado que me sienta, nunca lo estaré lo suficiente como para no querer o poder atenderte. Tú y mis princesas van primero que cualquier otra cosa. Nunca lo dudes.— Jimin juró sentir su corazón desbocado.— Así que, cualquier cosa que ahora quieras, dímela; que yo hago lo que sea para cumplirla. Si quieres algunas donas de nutella, puedo salir ahora a comprarlas o si quieres algún...

Pero sus palabras fueron completamente interrumpidas por aquel hermoso ser que ahuecó sus mejillas y estampó ambos pares de labios. Haciéndolo quedarse estático unos segundos, pero correspondiéndole con un suave suspiro complacido.

Porque Jimin realmente no pudo evitarlo. No cuando su alfa tenía tantas atenciones que solo lo derretían de una forma tan constante.

— Quiero... del flan de queso que preparas.— musita tímidamente sobre los labios del pelicereza.— Y también que lo comamos mientras hablamos. De lo que sea; solo quiero acurrucarme a tu lado.

Y Jungkook no hizo otra cosa más que sonreír complacido.

— Entonces, ahora mismo lo prepararé para tí, muñeco. Y luego, hablaremos de todo en nuestra cama. Así que ahora te ayudaré a recoger esa pintura para llevarte a recostar en lo que yo me encargo en la cocina, ¿vale?

Y con una asentamiento por parte del castaño, ambos teminaron de acomodar todo lo que Jimin había utilizado para los cuadros que había hecho en el día. Para luego, llevar este a acomodarse en la cama, ya que poco antes de que Jungkook llegara de su concierto, Jimin ya había tomado una relajante ducha de agua tibia.

Y una hora más tarde, la amorosa pareja ya se encontraba en su enorme y acogedora cama. Donde entre risas y besos robados ambos degustaron de aquel delicioso postre y hablaron por horas sobre todo aquello que no habiaían tenido la oportunidad de decir antes.

Y por supuesto, Jungkook tampoco desaprovechó tal oportunidad de conversar también con sus adoradas cachorritas. Donde mimó con besos y palabras dulces el hermosamente hinchado vientre de su omega un poco más. Quien solo pudo observarlo encantado y en silencio, mientras acariciaba los cabellos cereza de su amado.

Y el alfa, solo podía mirarlo con anhelo y sintiéndose aliviado de estar en aquel ambiente junto a su destinado.

Aquel precioso y risueño chico artísitco que había llegado a su vida en los momentos más complicados de su carrera; que con el pasar de los años, comenzó a adueñarse de cada fibra de su cuerpo y pensamiento.

Aquel bailarín y pintor que simplemente le hacía sentir el amor más intenso que alguna vez imaginó.

Y que ahora era el ser que tenía en su vientre a sus dos princesas, creadas en aquella noche donde una marca mutua fue hecha en el cuello del otro. Ambas almas entrelazándose de forma eterna y permanente.

Algo que permitía entre tantas cosas, que el alfa sintiera a través del vínculo, cada caricia y trato extra-especial que necesitaba y merecía su amado futuro esposo

Algo que él se encargaría de hacer esta época navideña. La cual para la pareja, sería mil veces más mágica y especial.


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Hola dulzuras💛💛

¡Yo aquí, ya celebrando mi época favorita de todo el año!🎄


Gracias a toda las personitas que se encuentra leyendo esto💫 Saben que lo aprecio con alma❄


15/12/2020