Único.
Jimin se encontraba debajo de un árbol.
Siempre le gustan ir ahí en los recreos, ya que nadie lo molestaba y la tranquilidad del lugar le agradaba en sobremanera.
Ya iba en su último año de escuela, lo que significaba que el próximo año ya podría entrar a la universidad. Quedaban muy pocos meses para que el año acabará y el invierno se estaba acabando.
Dando inicio a la primavera.
Miraba a su alrededor, mientras comía su sándwich de queso, con su jugo de fresa. Su favorito.
Mientras comía, sintió esa conocida sensación de picor en su nariz. Y como no, si era alérgico a prácticamente toda partícula pequeña que entrara por su diminuta nariz, algo muy desagradable para el, sobre todo cuando la primavera daba comienzo.
Y... Estornudo.
— Rayos.— Murmuró. Todos los años, en esa misma fecha, ocurría lo mismo. Ya estaba exhausto. Estornudar a cada momento, y tener dificultades al respirar no era agradable.
Cuando era pequeño, estas alergias no le ocurrían. Hasta cumplir los 8 años, en los que comenzó a tener ataques de estornudos y tos. Algo que preocupó a sus padres, que lo llevaron al doctor de forma inmediata. Ahí les dijeron que el pequeño Jimin era alérgico, al polvo y sobretodo, al polen. Algo que justamente, salía en primavera. Así que siempre en esa época del año, debía andar con sus medicamentos y pañuelos para sonarse la nariz, en sus bolsillos.
— ¡Achu! — Un estornudo volvió a aparecer, y Jimin lamentó el pedazo de pan que cayó de su boca por tal acción.
— Llegó la época que más odias Jiminnie.— Una voz que conocía perfectamente, hizo aparición, logrando que levantara su vista del trozo de pan que ahora se encontraba en el césped.
Era su mejor amigo, Jeon Jungkook. Él ya sabía de todas las alergias de Jimin, e incluso, siempre lo ayudaba en esas fechas.
El castaño se sentó debajo del árbol, a un lado suyo.
— Ya sabes, llegó la primavera, y hola a mis alergias.— Dijo con falsa alegría y una gran mueca, moviendo sus manos exageradamente, haciendo reír al contrario.
— Lo bueno es que ya estás acostumbrado, Minnie.— El más alto, llevo una mano a sus cabellos rosados, dando pequeñas y suaves caricias que hicieron que cerrara sus ojos.— Igual que yo.
— Siempre me cuidas, Kookie.— Jimin le sonrió.— ¿Acaso eres mi enfermero personal?— Preguntó juguetón, acercando levemente su rostro al del castaño.
— Así es. Jeon Jungkook, un gusto.— Jungkook no pudo evitar tomar una de las pequeñas manos de su mejor amigo, llevándolas a su boca, para dejar un casto beso en ella.— Tu enfermero personal desde que tienes 9 años.— Dijo entre risas, contagiando a Jimin.
Jungkook y Jimin se conocían desde los 6 años. Así que, Jungkook vio todo el proceso en que descubrieron las alergias de Jimin. Ahora con 18 años de edad, tenían una muy bella amistad.
Y quizás... Algo más.
Ambos tenían sentimientos por el otro, pero ninguno se había declarado.
Lo chistoso de todo esto, es que ninguno de los dos ha tenido una relación nunca, hasta el día de hoy. Siempre que les preguntaban quien les gustaba, respondían con un; "Nadie, no me gusta nadie"
Y en cuánto alguien se les declaraba, los rechazaban amablemente, diciendo que no les atraía nadie o que no estaban interesados en una relación por el momento.
Tampoco habían dado su primer beso, aún con 18 años, y estaba más que claro, que ambos eran vírgenes. Así que se podría decir, que ambos eran inexpertos en lo romántico y sentimental.
Todos en su escuela se daban cuenta de los sentimientos que tenían por el otro. Pero ellos no parecían darse cuenta de ello. Muchos se burlaban de la situación. E inclusos, algunos lo consideraban adorable.
Y apesar de que ambos eran muy cotizados por varias personas, pues era clara la belleza de ambos, se tenían en su corazón desde los 11 años.
Jungkook había sido el primero en darse cuenta, un mes después de cumplir los 11. Jimin lo supo un tiempo después, unos meses antes de cumplir los 12.
Apesar de todo, nadie decía nada, pues querían que la pareja se declarará por ellos mismos. No querían interponerse en eso. Así que todos en la escuela tenían que mantener sus bocas cerradas, si no querían recibir una paliza de los amigos del duo.
Aún así, se estaban comenzando a desesperar, pues había pasado bastante tiempo y ninguno de los dos parecía querés declararse. Más de una vez, trataban de decirlo, fallando en el intento, por las miradas que recibían del resto. Querian verlos juntos.
Era cómico como toda la escuela los shippeaban y ellos ni cuenta se daban.
En fin, todos lo sabían. Menos ellos dos.
— ¡Achu!— Jimin estornudo una vez más, e incluso más fuerte si era posible.
— ¿Estás bie...?— No pudo seguir, porque otro estornudo de Jimin le interrumpió. La respuesta era obvia.
— Los primeros días... ¡Achu! Son en los que más estornu~ ¡Achu! do~ — El pobre Jimin, hizo una mueca, sintiendo su nariz picar y doler al mismo tiempo. Tal y como el había dicho, los primeros días eran los peores. Los estornudos eran más seguidos y fuertes, tanto, que sentía que podría botar uno de sus pulmones.
— Jimin, creo que tienes que irte a tu casa.— Jungkook sonó bastante preocupado, estaba estornudando demasiado. Siempre era así, pero no evitaba que la preocupación se apoderara de su cuerpo.
— No puedo.— Dijo el más bajo mientras se limpiaba la nariz, con un pañuelo que tenía en el bolsillo de su pantalón.— Mis padres hoy no están en casa y se me olvidaron mis medicamentos.
Jungkook lo observo por unos segundos, para luego sonreír al tener una idea.
— Puedes venir a mi casa, tu sabes que mi mamá es doctora. Le pediría unos remedios que te sirvan y yo mismo te cuidaría, además... tus padres y mi mamá se llevan muy bien.
— No quiero molestarte, Kookie.— Inconscientemente, hizo un puchero, haciendo sonreír al contrario por lo tierno que se veía.
— No lo haces.— Respondió.— Amo pasar tiempo contigo.
— ¡Achu! Yo también. - Ambos se miraron, mientras se sonreían. Su pequeña burbuja de amor se hizo presente.
— Llama a tus padres y avísales que vas a mi casa. Yo llamaré a mi mamá, para avisarle que te vas a casa conmigo.— Jungkook rompió la burbuja luego de unos minutos. Su corazón latía demasiado rápido, y sentía que se podría desmayar en cualquier momento.
— ¿Tu mamá está en casa?— Preguntó Jimin, sacando su teléfono, mandando un mensaje a su madre. Sabia que su primogénita se encargaría de decirle a su padre.
— Si, pero después del almuerzo se va al hospital, a menos que haya una emergencia y tenga que irse antes.
— Ah...— Jimin miro el cielo pensativo.
— Vamos, párate.— El más alto le estiró una mano. Jimin la aceptó, parándose con la ayuda de Jungkook, pero un estornudo lo hizo caer de bruces al suelo, golpeándose en todo el trasero.— Tenemos que salir de aquí, creo que el árbol no te ayuda con tus alergias.— Dijo riendo, volviéndolo a ayudar. Eso había sido bastante gracioso.
— Nunca me imaginé caerme de culo por un estornudo.— Hizo una mueca.
— Lo mejor de todo, es que yo lo presencié.— Sonrió con burla, logrando que un rubor se apoderara de las mejillas de Jimin.
— ¡Oye!— Le pegó en el hombro. Jungkook abrió su boca soltando un quejido. Jimin parecía pequeño, pero tenía bastante fuerza.
— ¡Auch! ¿Por que tan brusco?— Dijo sobándose el hombro.
— Tu te lo ganaste.— Le sacó la lengua, corriendo lejos de ahí.
Ambos fueron al baño. Jungkook quería hacer de sus necesidades y Jimin le acompaño, además necesitaba lavarse el rostro, para calmar un poco esa clásica picazón que comenzaba a fastidiarle.
Jimin, mientras esperaba a Jungkook, reviso su teléfono, dándose cuenta que su madre le había respondido. El mensaje decía que estaba bien y que se cuidara, además de que si ocurría una emergencia, no dudará en llamarla a ella o a su padre.
— Estoy listo.— Jungkook salió de el cubículo del baño en el cual había entrado.
- Mamá ya vio mi mensaje, dijo que estaba bien. Te mandó saludos.- Jimin miraba su teléfono, pero de reojo vio adelante, encontrándose con el pantalón de Jungkook. Lamentablemente vio donde no tenía que mirar y se sonrojo. Jungkook tenía el cierre abajo.— Ehm, jungkook.... Tuuu...— alargó las últimas vocales por el nerviosismo, si le decía que tenía el cierre abajo, el creería que le estaba mirando el paquete.
— ¿Qué pasa?— Preguntó curioso.
— T-Tu.... t-tienes el... cierre abajo.
Jungkook bajo su mirada y tal y como había dicho Jimin, tenía el cierre abajo. Un sonrojo se apoderó de su rostro, por la vergüenza. Y es que vamos, no es agradable que tu mejor amigo y además crush te vea con el cierre abajo y además vea el color de tu ropa interior. Jungkook quería que la tierra lo tragase.
— Oh, pues...— A una velocidad impresionante, Jungkook subió su cierre, mirando a Jimin luego de ello, el cual se encontraba con su cabeza gacha y sus mejillas rojas, al igual que el.
Los dos quedaron en silencio. Y en cuanto ambos hicieron contacto visual, explotaron en carcajadas. Si, la situación era vergonzosa, pero prefirieron reírse ante la tal divertida escena.
Ambos salieron del baño y se fueron a su salón. Era la última clase del día, por lo que muy pronto se podrían ir a la casa del más alto. Educación Física.
Al llegar, todos los alumnos estaban sentados en sus puestos correspondientes, mientras que el profesor se encontraba parado mirándolos.
— Park Jimin y Jeon Jungkook, ¿Dónde estaban?— Preguntó el profesor con sus brazos cruzados y una ceja alzada.
Jungkook se golpeó mentalmente al no darse cuenta que ya habían tocado el timbre que daba fin al recreo. Jimin se encontraba igual.
Toda la clases murmuró cosas. Algunos imaginaron que ambos chicos hicieron cosas sucias y otros creían que ya se habían convertido en pareja.
— Estábamos en el baño profesor, como sabe la primavera ya está empezando, y las alergias de Jimin también.— Dijo Jungkook apuntando al mencionado, que estaba detrás suyo. Jimin asintió, asomándose por el hombro de Jungkook, ya que este era más alto que el.
— Es cierto, entonces supongo que no podrás hacer ejercicio.— El profesor miro a su alumno, mientras asentía. No habia sido una pregunta, había sido una afirmación. Hace años que les hacía clases a ese salón, por lo que el, al igual que el resto de los alumnos, ya sabían de las alergias del peli rosa. Además, en esas épocas no podía hacer ejercicios, e iba a sus clases de baile muy poco, algo que lo frustraba en demasia.
— Así es profesor.— Jimin lucia apenado. A pesar de que tenía permiso médico para esas épocas, no evitaba el sentir que se aprovechaba de ello para no hacer ejercicio.— Se me había olvidado la fecha y no traje mis medicamentos.
— Está bien joven Park, no importa.— El profesor le resto importancia, mirando a Jimin con una sonrisa que indicaba que todo estaba bien.— Ahora los dos tomen asiento, les explicaré que haremos hoy.
Los dos se sentaron en sus puestos y escucharon las explicaciones del profesor. Jimin, aunque no participaría, igual presto atención a las indicaciones del mayor, porque se volvía el ayudante de su profesor, para no sentirse inservible y solo mirar.
Después de la explicación, todos se pararon de sus sillas, saliendo del salón para dirigirse hacia el patio. El lugar donde siempre hacían esa clase. Empezaron a hacer calentamiento y Jimin ayudó al profesor a llevar las colchonetas. Hoy tocarían abdominales.
La clase paso tranquila, hasta que tocaron. Todos tomaron sus cosas y fueron saliendo del colegio.
Jimin y Jungkook salieron de la sala, ya con sus cosas listas, pero en vez de salir, decidieron ir a el casino. Jungkook quería comprar algo de comer para ambos.
— ¿Cuál llevo Jimin?— Jungkook apuntó a unas galletas que se encontraban en el mostrador, una de vainilla y otra de chocolate. Jimin las observo con atención, para luego eligir las de chocolate.
Jungkook las pago y ahora si, se fueron a la casa del más alto.
Al llegar, Jungkook dejo la llaves sobre la mesa, y su mochila en el sillón. Jimin copió su acción. Después las subirían.
— ¡Mamá! ¡Ya llegué!— Gritó Jungkook, sentándose de golpe en el sillón.
Se escucharon unos pasos en las escaleras y luego apareció una mujer alta, de pelo castaño, con su uniforme de doctora.
— Hola cielo.— Beso la frente de su hijo, en cuanto estuvo enfrente de él.— Hola Jiminnie.— Beso la frente de Jimin. Este sonrió.
— Hola mamá.— Dijeron los dos al mismo tiempo, para Jimin, la señora Jeon, era como su segunda madre.
— ¿Cómo estuvieron las clases?— Preguntó la señora Jeon, dirigiéndose a la cocina.
— Bien, aunque las alergias de Jimin comenzaron hoy. A penas lo dejaban respirar, y no podía dejar de estornudar.— Jungkook lo miró. Le pareció muy tierno ver las mejillas rojas del más bajo, al igual que su nariz por las alergias.
— La comida ya está lista, así que vengan a sentarse a la mesa. Y mientras comen iré a buscar unas pastillas para Jimin.— La mujer ordenaba la mesa, mientras hablaba. Se notaba que estaba apurada.— Después de eso me iré al trabajo, ¿Ok?
— Está bien, Mamá.— Ambos chicos lo dijeron al mismo tiempo, logrando que se miraran sorprendidos, para luego soltar unas risas bajas. Ambos se sentaron en la mesa.
La comida ya estaba servida, por lo que comenzaron a comer de inmediato, mientras que la señora Jeon estaba en su habitación buscando su botiquín, donde tenía todos los remedios para cualquier cosa o emergencia.
Cuando encontró las pastillas para las alergias, volvió a la cocina.
— Bien Jiminnie, cuando termines el almuerzo, espera unos minutos y tomate la pastilla, en el refrigerador hay jugo de fresa, para que lo tomes con la pastilla, tu favorito.— Le guiño el ojo. Besó la cabeza de su hijo y luego la de Jimin, en un gesto de despedida.— Ahora me tengo que ir, cuidense.
— Adiós señora Jeon.— Dijo Jimin.
Cuando por fin quedaron solos, hubo un silencio en el cual se miraron, sonriendo traviesos. Les gustaba quedar solos. Podían hacer lo que querían sin interrupciones.
— Termina de comer, y tomate la pastilla, yo lavare los platos.— Jungkook tomo su plato y lo dejo en el fregadero.
Jimin comió las últimas cucharadas y dejó su plato, mientras Jungkook los lavaba. Tomo un vaso, y se sirvió el jugo, que tal y como había dicho la señora Jeon, era de fresa. Se tomó la pastilla, dirigiéndose al living.
— ¡¿Veamos una película?!— Gritó desde el sillón, para que Jungkook le escuchará bien.
— ¡Está bien!— Se escuchó de vuelta. Jimin sonrió, prendiendo la televisión, para luego irse a Netflix. Puso una película romántica, a el le encantaban.
Luego, Jungkook llegó, sentándose al lado suyo.
— ¿Quieres que vaya a comprar cabritas en el quiosco de la esquina? Ya sabes... Para la película.— Preguntó Jungkook.
— Yo te acompaño, Kookie.— Jungkook se estába parando, pero Jimin le agarró del brazo, parándose con el.
Jungkook le miró con el ceño fruncido.
— Minnie, te tienes que quedar aquí, no te preocupes, yo iré a comprar las cabritas.— Le sonrió tratando de convencerlo. Las alergias podrían volver, y recién había tomado una pastilla. El efecto se demoraría un rato.
Pero claramente, no lo logró. Jimin era la persona más testaruda del mundo entero.
— No. Iré contigo. ¡PUNTO!— Frunció el ceño y se cruzó de brazos. Jungkook sentía que moriría de amor por la acción del más bajo. Sabía que intentaba verse intimidante, pero la imagen era todo lo contrario.
Jungkook se rindió, soltando un suspiro.
Le hizo una señal con la cabeza de que avanzará. Jimin sonrió alegre, y dio pequeños saltitos mientras caminaba hacia la puerta.
Fueron a la esquina y compraron las cabritas, además de una bebida para compartir.
Cuando volvieron a la casa, Jungkook puso las palomitas en un bol. Jimin abrió la bebida, trayendo dos vasos y sentandose de nuevo en el sillón. Jimin reanudó la película.
Al principio todo era muy tranquilo, comían las palomitas y se quitaban la botella de las manos contrarias cuando la bebida en sus vasos se acababa. Eso los hacia reír.
Pero en un momento juntaron sus manos y se observaron. Por la mente de Jimin paso el comentario de "Esto es tan cliché, pero se siente tan bien".
El era un experto en películas románticas, sabía que eso era una de las cosas que más ocurrían entre los protagonistas. Sobretodo si veían películas y habían cabritas de por medio.
A pesar de lo cliche de la situación, ambos se sentían en el cielo. Jimin con sus mejillas rojas y Jungkook con una sonrisa tímida.
Cuando volvieron en si, ambos estaban muy cerca.
— Mmm, ¿Quieres seguir viendo la película?— Preguntó Jimin, para aliviar el ambiente, se había puesto muy nervioso.
— Eh, supongo...— Jungkook se sentía tonto, ellos estaban para ver la película, si el quería que algo más pasará, no lo lograría. Se lo debió haber imaginado antes.
Ambos algo incómodos, volvieron su vista hacia la TV. Pero jungkook estaba inquieto. ¿Como vería la película ahora, después de haber estado tan cerca de el chico que le gustaba? No lo sabía, pero hacia como que la veía.
Jimin trataba de ignorar sus pensamientos y al que estaba sentado al lado suyo. Pero en el fondo se quería acercar y abrazarlo. Sus pensamientos fueron tan fuertes, que en un momento ya estaba abrazando a Jungkook, y este se lo correspondió.
Se volvieron a mirar.
— Jimin...— Dijo Jungkook acercándose al más bajo, con una voz ronca, mientras miraba los carnosos labios de Jimin.
—¿Si Kookie?— Jimin también estába hipnotizado mirando los labios de Jungkook, tanto así, que su voz salió en un susurro.
La tensión era muy obvia, incluso ahora para ambos.
Y lo que pasó después, sorprendió a los dos.
Se estaban besando.
Jungkook se acomodó mejor en el sillón, tomando a Jimin por la cintura y lo atrayendolo hacia su cuerpo. Jimin, gustoso, se sentó a horcadas de el, mientras pasaba sus brazos por el cuello del castaño.
Se separaron unos momentos después por falta de aire.
— Kookie...— Jimin trato de hablar, pero ninguna otra palabra salió de su boca. Quiso golpearse por eso.
— Jiminnie... Eso fue... Increíble.— Jungkook suspiró, mientras seguía sujetando la cintura del más bajo.
— Si que lo fue.— Había sido el primer beso de ambos.
— Este fue mi primer beso, Chimmy.— Jimin sonrió por el apodo. Solo se lo decía en ocasiones especiales. Al parecer, está era una de ellas.
— El mío igual, Kookie.— Jimin puso su cara en la curvatura del cuello del más alto. Jungkook se estremeció levemente, sentía el aliento de Jimin en su cuello.
— Jiminnie, ahora que nos besamos... Te quería dejar en claro algo que desde hace mucho tiempo e querido decirte.— Jungkook lo alejó para que lo mirará a la cara, necesitaba ver la reacción del más bajo.— Supongo que ya te lo imaginas, pero igual te lo diré... con mis propias palabras.
Tomó aire e hizo una pausa, ante la atenta mirada del más bajo.
—Me gustas, me gustas mucho. Desde que tengo 11 años. Siempre te e encontrado tan perfecto ¿Por que causas esto en mi? ¿Por que eres tan lindo y perfecto?— Jimin río bajito, ante los halagos.— Te amo, te amo demasiado. Y ya no aguantaría otros años más sin ti. Así que... Park Jimin, ¿Quieres ser mi novio?
Jimin sonrió, conteniendo sus lágrimas.
— Claro que si, Kookie.— Lo abrazó y pequeñas lágrimas salieron de sus ojos, sin poder controlarlo. Su lado emocional salió a la superficie y comenzó a llorar como una Magdalena.— Tu también me haz gustado desde hace años, también te amo conejito.
Beso sus mejillas, Jungkook cerró sus ojos disfrutando de la sensación.
— Por fin uno de mis mayores sueños se hizo realidad.— Jungkook se acercó, depositando un casto beso en los labios del pelirosa
— El mío igual~ ¡Achu! — Jimin estornudo. Dejando a ambos completamente estáticos. Ambos se miraron en silencio, con expresiones sorprendidas en sus rostros, para luego explotar en carcajadas.— Excepto el de dejar mis alergias, ese me perseguirá hasta mi muerte.
— Y yo te cuidaré hasta que esos días se acaben, Minnie.— Ambos volvieron a juntar sus labios.
El resto de la tarde Jungkook lo cuidó y le dio mimos. Además de muchos besos y abrazos.
Realmente eran una pareja hermosa.
Todo gracias a esas "pequeñas" alergias de Jimin, este había ido a la casa de Jungkook y había ocurrido todo.
Ya querrían llegar el día lunes y contarle a los de su colegio la noticia, todos se emocionarian, y más los amigos de la ahora, pareja.
Ahora estaban juntos, y todo en un día de primavera.
Fin.
☆Editado;; 04/09/2020
Espero que les haya gustado este One Shot. Porque a mí, me encantó escribirlo, la verdad.