1 infierno
¿Usted conoce el infierno? ¿o siquiera imagina cómo sería?
El infierno descrito por
Dantes
tiene la forma de infundíbulo, este que sigue en dirección al centro de la tierra, donde Lúcifer está a la espera. En cada circulo son castigados los distintos pecados, de acuerdo con su grado de "severidad".
Primer círculo, El limbo.
Los no purificados.
Segundo círculo, Valle de los vientos.
Lujuriosos.
Tercer círculo, Lago de barro.
Gulosos.
Cuarto círculo, Colinas rocosas.
Avariciosos y Pródigos.
Quinto círculo, Laguna Estigia.
Iracundos y Perezosos.
Sexto círculo, Cementerio de fuego.
Herejes.
Séptimo círculo, Valle Flegetonte.
Violentos.
Octavo círculo, Malebolge.
Corruptos, hipócritas, ladrones, sembradores de discordia, falsificadores, malos consejeros, seductores, aduladores y los demonios armados con espadas en manos dividen a quienes en vida dividieron a las personas.
Noveno y último círculo, Lago Cocito.
Los traidores.
Las santas escrituras nos hablan que el infierno es un lugar de tormento, tenebroso, torturoso; un área exclusiva para los pecadores, los cuales no quisieron obedecer los mandamientos venidos de Cristo.
El Tártaro, es representado por la mitología griega romana, como un calabozo repleto de sufrimiento. Los dominios de Hades eran decididos por niveles, como la gran mayoría de los infiernos; La diferencia es que en la mitología griega, usted siendo bueno o malo, de cualquier manera, terminará en el Tártaro, y luego pagarás menos o más, dependiendo de tus pecados.
- Lúcifer, si te resulta esto tan tedioso podríamos volver al infierno... - La propuesta no era minimamente atrayente, el moreno lo fulminó con la mirada, rompiendo la copa que había estado en su mano.
- Maldición Hoseok, es Jungkook, ¡JUNGKOOK! Solo llámame Jungkook, ¿entendiste o tendré que repetirlo de nuevo? - Los ojos totalmente negros hacían que J-hope tragara en seco.
- Perdón, perdón Señor. - Pidió en medio de temblor, no era exactamente miedo lo que sentía.
Jeon rió seco inclinándose, quedando frente a frente al otro.
- Tú sabes que yo no acostumbro a perdonar, Hoseok. - La voz ronca parecía en advertencia, hizo a J-hope estremecer en puro nerviosismo.
- Sí Señor, yo sé. - en su rostro habitaba una expresión débil, estaba sudando frío y sus manos estaban heladas.
- Realmente me gustaría hacerte arder Hoseok, pero te quiero, eres mi gran amigo. - La voz serena, diferente a la anterior invadía en los oídos del contrario, dándole un alivio inconmensurable. Un suspiro simple salió de sus labios, luego asintió con la cabeza.
- Hoseok, salí del infierno para corromper las almas desde más cerca. Dime cómo puedo limpiar a ese vagabundo de allí, si alguna vez hizo todo este trabajo sin mi ayuda. - El diablo llevaba una voz irónica común.
- Señor, podemos buscar algo mejor para hacer. - Sugirió Hoseok, viéndolo arquear las cejas pensativamente.
- Señor... - Se aclaró la garganta. - Quiero decir, Jungkook, podríamos dar un paseo, tal vez algo no te llame la atención. - Incluso sonaba cómico decirle a Lúcifer que se podía jurar que sabía dónde estaba cada persona, dónde estaba cada alma pura e inocente, lista para ser cortada y destrozada por él de cualquier manera; Aunque no, no era así.
- Y podemos. - Dijo ya levantándose, saliendo de ese lugar a toda prisa.
Gritó cosas con poco sentido común y la gente estaba de acuerdo. El diablo hizo un simple movimiento de negación con la cabeza.
- Hoseok, ¿ellos realmente piensan que estoy dispuesto a tentarlos a diario? – Preguntó riendo, haciendo reír también a su mano derecha.
- Ellos necesitan culpar a algo por sus propias decisiones. – Respondió viendo a Jungkook negar nuevamente con la cabeza.
Por increíble que pareciera, el diablo también llevaba principios. No soportaba a las personas hipócritas, esas tenían sus lugares bien reservados.
Se sentó en la primera fila y vio que el reverendo lo miraba.
Sin embargo, mostró tal desgana que en los delgados labios de Jungkook apareció una sonrisa burlona, esta que mostró no sólo los dientes, sino que también sabía todo sobre él.
En el mismo momento pareció que el hombre se había perdido, tragándose sus propias palabras en seco, todavía sin entender el por qué. Inmediatamente terminó su discurso, apenas diciendo un “Amén" para terminar.
Lucifer no tenía escrúpulos en absoluto, se rió internamente mientras veía al señor Park descender del púlpito completamente aturdido, dirigiéndose hacia su familia.
Y ahí era donde residía la voluntad de Jeon. En ese pequeño, tan inocente, tan bien conservado por sus padres, sin saber nada sobre el verdadero rostro de las personas.
El chico de cabellos rojizos naturales, cargaba no sólo una pureza inusual, sino que también una belleza deslumbrante. Su cuerpo era oculto por una vestimenta con túnicas sueltas que llevaba, pero Jungkook podía imaginárselo desnudo, hasta el último detalle.
-Park Jimin… - Susurró para Hoseok que inmediatamente entendió la mala intención del diablo.
- No es que dude de ti, jamás, pero si logras hacer esto felicidades. – Pronunció, haciendo que Jeon lo mirara con falsa seriedad.
- Yo voy a sacrificarlo con mi semen. – Dijo mientras sus ojos devoraban al pelirrojo.
Éste que por alguna razón le dirigió la mirada, con una mirada simple e inmaculada, no había nada más que una mirada por mirar.
Jungkook sonrió y lo saludó con su mano, viendo al pelirrojo darse la vuelta mirando hacia atrás, con la intención de comprobar si el saludo era realmente para él, al darse cuenta de que sí lo era, sonrió dirigiendo la mirada hacia abajo con inocencia.
El diablo se estremeció.
Jimin siempre había sido un chico muy vigilado por sus padres, en especial su padre, él lo “protegía” del mundo.
Park no tenía amigos, solo compañeros del coro de la iglesia, no podía estudiar en escuelas normales, por lo que si madre fue la encargada de enseñarle desde casa. No tenía la más mínima tecnología, ni siquiera de esos teléfonos con cable. A pesar de esto era un chico extremadamente inteligente y comprensivo, tenía apenas dieciocho años y no sabía nada acerca sobre la “vida" o la maldad real que había en las personas, era demasiado ingenuo.
Y maldita sea, todo aquello para Jeon sonaba extremadamente caliente, sería un pecado desenfrenado.
-Yo voy para allá. – Dijo para su amigo quien no se sorprendió.
J-hope sabía que iría allí y se llevaría bien con todos, eso definitivamente no era una corazonada, era una certeza.
Jungkook, caminaba hacia el pobre pastor, no tan pobre. No dijo una palabra cuando llegó, solo le tendió la mano, lo vio temblar por un momento. Sin embargo, el reverendo no se negó, estrechó la mano del otro con firmeza.
-Ahora pastor, ¿no me va a presentar a su familia? – Preguntó intimidante, arqueando las cejas y soltando una sonrisa algo maliciosa.
-C-claro… - Tartamudeó sin querer.
El señor Park no entendía el por qué lo sentía tan amenazador. Aunque ya había tenido pesadillas en las que aparecía el bonito rostro de Jeon, ahora sonaba muy aterrador tenerlo frente a él.
La mujer sólo le sonrió a Jeon, mientras Jimin jugueteaba con su ropa sin voltear a mirarlo en absoluto.
-Esta es mi esposa Karen y mi hijo Jimin. – La voz incierta le daba satisfacción al otro.
-Es un placer conocerla. – Jeon caballerosamente seductor dejó un apretón en la mano de ella.
Rápidamente desvió la mirada hacia Jimin quien todavía permanecía sentado.
El chico de cabellos cobrizos era tan puro que parecía haber una cúpula de luz a su alrededor, pero no se intercambiaron palabras.
-¿Ustedes se conocen de dónde? Nunca lo he visto por aquí. - Preguntó curiosa Karen, ya que no recordaba a Jeon.
- es… - Se aclaró la garganta, arrastrando la palabra aún tenso, sonriendo, la tomó frente a él.
- Nos conocemos hace unos días. Soy nuevo por aquí, pero es como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo, es como un sueño. ¿No es así pastor Park? – La referencia fue lanzada sin escrúpulos, haciendo que el reverendo se tragara el nudo que se había formado en su garganta y se limitara a asentir.
Se formó un silencio.
-Bueno, debo irme ahora. Espero verlos pronto. – Sonrió dulce y con elegancia. – Hasta luego, Jimin. – Tomó el mentón del chico levantándolo haciendo que sus ojos se encontraran.
- Nos vemos. – La voz apenas audible era tímida y dulce como la miel. Sonaba como música a los oídos de Jungkook.
Deseaba tener esa dulce voz pidiendo en voz baja que lo follara, diciendo palabras sucias y pecaminosas. Cómo quería verlo gimiendo de la manera más loca y traviesa posible. Anhelaba follarlo en todos los sentidos y formas posibles.
Inmediatamente se dirigió a la salida de la iglesia, notando que los demás ya se habían ido a sus respectivos hogares.
Sin embargo, cuando ya estaba cerca de la puerta de la puerta de salida, sintió una mano fría tocarlo y voltearlo.
-¿Quién eres tú? ¿Qué haces aquí? ¿Qué es lo que quieres? – era la voz del pastor, y era muy diferente a como le hablaba a sus “fieles".
-Me conoce muy bien señor Park. Te veo todos los días, no solo en tus sueños. – El timbre de voz fue cambiado gradualmente ronco. Lo que hizo que el otro retrocediera unos pasos asustado.
Fin, hasta la próxima 👍.