Destinos Cruzados

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Summary

Sofia, es una mujer de la vida facil, bueno, eso era lo que siempre decían sus clientes al pagar su tarifa

Status
Ongoing
Chapters
9
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Señor Iván

Era de noche, pero aun así se podía apreciar la mansión lujosa, enorme, llena de ventanas y balcones que se podía ver desde lejos, al ingresar la limosina a la propiedad por unas grandes rejas negras que se alzaban hasta el cielo con las iniciales de la familia, un camino pavimentado que a ambos costados se alzaban álamos, se dividió una pileta en frente de la entrada que poseía una estatua el famoso “El Beso” de Auguste Rodin.

La limusina rodeo la pileta hasta quedar paralela a la puerta de ingreso una perfecta estructura de mármol, que poseía dos cabezas de leones enfrenten, uno en cada puerta.

Descendió el chófer y camino a mi puerta, la abrió y con una reverencia me tendió su mano, la cual tome para salir elegantemente con el vestido azul oscuro que tenía un corte en el muslo derecho llegando al inicio de mis caderas; dejando algo para la imaginacion. Se me pegaba al cuerpo como una nueva piel, subía por mis enormes caderas y estrecha cintura alcanzando a mi busto de copa D ajustado levantándolo mostrando la mitad de mis muchachas y terminaba cubriendo mi hombro izquierdo dejando caer tela hacia mi espalda. Mi cabello estaba semi recogido en dos semi trenzas al costado de mi cabeza que se perdían en mi abundante cabellera rojiza que llegaba hasta los inicios de mis caderas. Tacones azules aferrados a mis tobillos.

-Te vez bien - me dije a mi misma y me respondí - Para lo que durara, si soy la entretención del cumpleañero, su regalo.

Se escuchaba la música desde el interior, un retumbar de paredes, las puertas se abrieron de par en par, dejando ver las luces de un salón al final de colores morado, verde y azules, lleno de gente elegante; ingresé con paso firme, pero observando todo a mi alrededor. Luego de pasar por la puerta principal unas enormes escaleras blancas se alzaba a mi derecha con alfombras rojas cubriéndolas y que se detenía en un centro un balcón donde descansaba un retrato de un hombre moreno de facciones duras y varias con ojos verdes como las esmeraldas; me sentí pequeña; la gente conversando en alguno de los escalones, en el segundo piso o apoyados en los barandales de estas.

-¿Señorita Ana?

Me detuve en mis observaciones para fijarme en el hombre canoso que había preguntado por mi nombre de esa noche. Arrugas muy definidas, pero bien colocadas, un pelo corto estilo militar, de contextura atlética y trabajada pero relajada; era posible que si alguien entrará a robar o molestará al señor; este sujeto se las arreglaría para patear su trasero.

-heeee.. si soy yo… Un gusto.

-Un placer señorita, me llamo Rodrigo y soy el mayor domo de esta casa, el Señor Iván la está esperando acompáñeme por favor.

Asentí con la cabeza y comencé a andar por la enorme sala, en dirección a la habitación donde se vieron las luces de colores y seba la música, pero nos detuvimos en un pasillo, con alfombra azul y paredes blancas doblo hacia la izquierda, alejándonos de la fiesta “vaya que quiere rápido su regalo y yo que pensaba lucirme un poco más con el vestido ” pensé con tristeza haciendo un puchero imaginario. Nos estuvimos en una puerta como un despacho, abrió y me pidió ingresar con un movimiento de sus manos.

Era un lugar muy íntimo las tenues luces y lo caliente del aire me hizo querer sentarme en ese sillón cubierto de piel y leer un libro o solo mirar el fuego de la chimenea. La piel del sillón era suave al tacto, un sillón algo bajo para mi gusto, pero cómodo junto a una mesita, un libro y una lámpara “las 50 sombras”, levantando la mirada observando más el lugar, tenía muchos libros, fisiología, biología , horror, misterios y fantasía, me gire para ver los otros estantes…

-¿Así qué eres la conquista de mi hijo esta noche?

Me voltee en mis tacones para mirar a la dueña de esa pregunta, una mujer fina y delgada de piel blanca y tersa, ojos color ámbar, labios casi invisibles, vestido color rosado muy pálido y suelto a su cuerpo, un abrigo de pelos en sus hombros

-Si, señora soy yo - Se acerco mirándome de pieza a cabeza

-No te pases rollo mu-cha-cha, solo otra en la lista de mi hijo, hasta que él se case y espero sea que esto acabe.

-Solo vengo hacer mi trabajo... – le dije mirándola a eso ojos que parecían dos felinos

-Muchas dicen lo mismo y después venden las historias… aunque; ya debes de saber como terminan.

Decidí no responder. El Señor Iván era muy conocido por sus amoríos, pero nada oficial y las que se atrevían a levantar calumnias, terminaban en la calle o peor desaparecían. Se abrió nuevamente la puerta y pude ver a un hombre muy parecido al retrato que estaba en la entrada de la casa, pero más joven, de tez más clara y ojos color ámbar que al chocar con los míos, se aleonaron y mostró un brillo de deseo y pasión, estoy acostumbrada a despertar en los hombres esas pasiones, asquerosas y lascivas llenas de oscuros deseos, ese era mi principal trabajo, era mi sueldo, pero aquí había una cosa que muy rara vez me pasaba, él me gustaba.

-¿Mamá...Porque siempre asustas a mis obsequios? – Se le acerco a la mujer por el costado y esta se le acerco a un más acomodando la chaqueta negra que él traía

-Sabes que todas son iguales, solo vine a poner el parche antes de la herida.

Yo sonreí con cortesía, ya que dicho espécimen humano no me sacó los ojos de encima.

-Gracias mamá, pero ya no tengo quince años y se lo que hago...

-¡No sabes!, porque aun te sigues enrollando con estas zorras, tienes prometida, pero no la vez y no haces ni el mínimo esfuerzo por conocerla – la mujer en tono molesto.

-Gracias mamá

La tomo del brazo y prácticamente la saco del despacho, me quede algo traspuesta, cuando se giró hacia mí, por la brusquedad como saco a su madre del despacho recupera rápidamente el sentido, se acercó con aire seductor y seguridad, tomo mi mano y beso el dorso muy suavemente mirándome con esos ojos de gatos de color ámbar.

-Disculpa a mi madre, normalmente... mmm… ¡NO!... es una mujer controladora... cree que me casare con quien ella eligió... Disculpa ¿Ana?

-Si – sonriendo con seducción - esa soy yo.

-¿Ese es tu nombre esta noche, al igual que tu pelo y tus ojos?

-¿Disculpe? - Algo me sorprendio demore en contestar y el sonrio

-Me gustaría conocerte de verdad, saber cómo eres tú, he tenido y he estado con tantas mujeres que realizan tu trabajo, pero ese día que te vi en el bar hace unos meses, supe que eras diferente, hable con el dueño, para saber más de ti y descubrí que tu tarifa era muy alta pero que valía la pena, que eras la alegría más preciada de ese burdel, que sabes dejar a los hombres satisfechos, que eres una diosa – recorriéndome con su mirada. Me sonrei con calor en mis mejillas

-El Sultán siempre adorna y exagera mucho, solo cumplo con mi trabajo.

Se le amplia una sonrisa de malicia y suavemente me hizo retroceder hasta tocar el borde del escritorio con mi trasero, se acercó aún más haciendo que mi cuerpo quedara sobre el escritorio, apoyándose en mi cuerpo, su colonia me estaba emborrachando y su calor se podía entre las ropas, lo mire con picardía, este hombre me gustó y esta vez lo aria no solamente por la sentir paga, sino porque quiero. Puse una de mis manos en su pecho, duro y firme, ejercitado, eso me hizo volver a sentir deseo, viaje son mis dedos hacia su cuello espantoso y llegué a su mandíbula, me estaba mordiendo los labios mientras dibujaba su duro y tosco mentón, llegué a su boca con mis dedos y mire directo a sus ojos... oro derretido en ellos, sentí calor por todo mi ser y sé que también él lo sentí,

Así conocí a Iván De León...