Más Allá del Sol y la Luna

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Summary

Ellos no saben que hay más mundos que en el que vivieron toda su vida, aquella que fue pacífica, aquella que los vio crecer, aquella que les decía lo humildes que fueron sus padres, pero, los secretos rompen relaciones, los secretos los harán ver más allá. Traición, decepción y culpa es lo que sienten, están perdidos, algo más poderoso estaba llegando, dos grandes reinos anhelando el poder absoluto de todos los mundos. Mentiras Pasado Fantasia Amor Guerrera Esas cinco palabras los harán llegar, MAS ALLÁ DEL SOL Y DE LA LUNA

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo 1

Hace muchos años, en la tierra se empezó a forjar un enorme castillo que deslumbraba como la luz del día, creando así, alrededor de ese enorme y celestial castillo, un naciente pueblo, al cual todos llamaron el pueblo del sol,


Los aldeanos de ese pueblo eran felices durante las 12 horas que su castillo brillaba, se había creado un ambiente de paz y armonía que era supervisada por el rey, Maximus Solar, en honor a él el nombre del pueblo, pero este rey no había venido solo, además de sus 100 empleados y mucamas, como todo rey tenía a su reina, Halia del Solar con quien había tenido un hijo, el heredero al trono del reino del sol, pero, después de el la reina había perdido su fertilidad, así que también habían adoptado a una pequeña niña que quedó huérfana después de que sus padres hayan servido al rey por más de 10 años. El pueblo era feliz, con el apoyo de su rey vivían tranquilos y sin problemas, los herederos del trono crecieron relacionándose con los otros niños del reino, teniendo las puertas de su castillo estaban abiertas las 12 horas que brillaba para los aldeanos, esta luz ayudaba a que las cosechas de los aldeanos diera frutos en menos tiempo, promoviendo así la economía y trabajo en el reino. Con el tiempo, por todas partes se decía que el día brillaba como el reino del sol, incluso en tierras lejanas ya todos lo relacionaban al día con el reino, sin necesidad de conocer tan deslumbrante castillo.


Pero, después de 18 años llego a oídos del rey Maximus que otro castillo igual de majestuoso como el suyo se estaba alzando no muy lejos de sus tierras, por aquellos lares fríos y sombríos, provocando la ira del rey y la preocupación de los aldeanos.


Maximus: Esto es una ofensa a mi reinado, nadie puede rebelarse ante mí, he dado tierras, poder y crecimiento al pueblo, NADIE PUEDE DECLARARME LA GUERRA DE TAL MANERA.


El rey les gritaba a sus soldados buscando explicaciones ante el acto de humillación que estaba pasando, pero el único en darle cara y una posible solución fue su coronel y querido amigo, Kin Holder, él junto con el rey fueron los que encontraron aquellas tierras donde fundaron el reino.


Kin: Mi rey, me ofrezco a pasar de incógnito por el supuesto nuevo reino que está creciendo, yo y otros 5 soldados iremos a vigilar día y noche la construcción de aquel castillo, e informaremos todo hacia usted en un mes.


Maximus: Kin, te voy a confiar el futuro de mi reino, todo esto es para nuestros hijos, se que no me fallarás. Organiza la misión y mañana con el primer rayo del castillo ustedes saldrán.


Kin: Prometo no fallar en esta tarea, nos retiramos mi rey.


Las horas y los días pasaron y la reina Halia, no soportaba ver como su marido se introducía más en la desesperación y la incertidumbre por la espera de noticias.


Halia: Amor mío tienes que mantener la cordura, tu pueblo te lo aclama, si ven a su rey tan preocupado no podrán tener una vida pacífica como la que les hemos ofrecido hasta ahora.


Maximus: Halia no estas entendiendo la gravedad del asunto, si un nuevo reino se levanta tan cerca al nuestro empezaran las guerras, y la paz morirá para ambos pueblos


Halia: Entonces porqué no llegar a una solución pacífica, una solución en la que ninguno salga afectado.


Maximus: Halia, tu y yo sabemos quiénes son los que están construyendo ese reino, y créeme que lo último que quieren es dialogar con nosotros, ellos vienen por venganza, una venganza y una guerra que va más allá de ti y de mi.


En eso los reyes escucharon como la puerta del gran salón se abría, dos cabezas doradas y un par de ojos azules junto a un par miel se asomaba eran el príncipe quien obviamente venía de la mano con su pequeña hermana, el príncipe fue nombrado Sebastián, y la pequeña princesa Aitana, ambos sentían la preocupación de sus padres y querían opinar al respecto, tratar de ayudar, pero sus ruegos fueron en vano, el príncipe de tan solo 17 años no sabía cómo manifestarse ante su padre y la princesa de 15 años aún no conocía toda la historia de aquella tragedia que se avecinaba.


Sebastian: Padre, lamento la interrupción, pero tanto mi hermana como yo estamos preocupados por la situación del reino, cuando salimos a dar los paseos matutinos la gente del pueblo nos pregunta qué acciones estamos tomando, que pasará con el reino, y nos aterra no poder contestar.


Aitana: Padre, madre, les imploramos nos hagan partícipes de la situación del reino, en algún momento Sebastián subirá al trono y merecemos estar listos para dar cara al pueblo


Halia: Mis pequeños niños, han crecido tan rápido que se vuelve inevitable el esconderles los grandes problemas por los que nuestro pueblo está pasando, pero tienen que mantener la calma, su padre y yo sabremos cual es el momento oportuno para que ustedes sepan que es lo que está pasando más allá de nuestras tierras.


Sebastian: Gracias madre, nosotros pasaremos a retirarnos


Afuera del gran salón, y con el oído puesto a través de un vaso para poder escuchar mejor se encontraba el hijo de Kin, Helios, quien apenas tenía 17 años, era amigo de los hijos del rey, y quien al igual que sus amigos tenía gran preocupación por su amado reino.


Helios: Y, ¿Qué les dijeron?, alguna novedad sobre mi padre


Sebastian: Lo siento amigo, dicen que sabremos las cosas cuando sea el momento apropiado, por ahora solo podemos esperar.


Helios: Es una injusticia, ya mañana se cumple el mes y no habido ningún reporte de mi padre, ¿y si lo descubrieron?, y si ese reino sobre el cual nadie quiere hablar si vienen por guerra como lo predijo tu padre.


Aitana: Helios debes tranquilizarte, tu padre es más fuerte de lo que nosotros podemos imaginarnos, él y mi padre descubrieron este maravilloso reino y juntos han sabido forjarlo a beneficio de todos, ten fe de que el tío Kin volverá sano y salvo.


Helios: Gracias Tana, siempre sabes que decirme


Las manos de los nerviosos jóvenes se entrelazaron casi involuntariamente, lo cual provocó el sonrojo de la pequeña princesa e hizo que la mirada de su hermano descendiera y vea la pequeña escena que su mejor amigo y su hermanita estaban formando.


Sebastian: Helios, tienes dos segundos para soltar a mi hermana y correr.


Helios soltó rápidamente a la princesa y corrió hacia los establos siendo perseguido por Sebastián y por una Aitana que suplicaba no formen una escena, Helios montó un caballo con gran facilidad alejándose un poco más de Sebastian pero él no se quedó con las ganas y tanto príncipe como princesa lo siguieron, y al final los 3 jóvenes cabalgaron hasta prácticamente llegar a los límites del pueblo, lugar donde los atardeceres eran más anaranjados que en cualquier otra parte del reino, como cada vez que iban se sumergieron en el pequeño riachuelo que había cerca de esos bellos campos, el andar en pocas prendas para ellos no era algo vergonzoso pues se habían visto de esa forma casi desde su nacimiento. Pero, de la nada un notable color carmesí se asomó por las mejillas de Sebastián, Helios y Aitana siguieron la mirada de Sebastian hacia un árbol no muy lejano en el que una jovencita leía un libro plácidamente bajo la sombra de aquel frondoso árbol mientras que otro joven, aparentemente de la edad de la muchacha la llamaba para que se adentrará a aquel riachuelo como todos los demás, el nombre de la chica era casi imperceptible por la distancia entre cada grupo de jóvenes, por lo cual, la intrépida Aitana salió lo más rápido que pudo del riachuelo poniéndose encima la camisa de Helios y corrió al encuentro de los dos jóvenes, los cuales al verla se sobresaltaron ya que creían estar solos en aquel lugar.


Aitana: Hola mi nombre es Aitana, los que no se atreven a venir son mi hermano Sebastián y mi mejor amigo Helios, mucho gusto.


*: A si hola, mi nombre es Ayla, y el es mi hermano Asher.


De la nada aparecieron por detrás Sebastián y Helios cargando a Aitana de un brazo cada uno y dándole una mirada de enojo con vergüenza ante tan impulsivo acto de la pequeña.


Sebastian: Disculpen la interrupción, a veces mi hermana puede llegar a ser muy impulsiva, pueden seguir con sus actividades, nosotros ya pasamos a retirarnos.


Asher: No te preocupes, tu hermana no nos molestó en lo absoluto, más bien la iba a invitar a nadar conmigo ya que mi hermana me está ignorando por su libro.


Los ojos de Helios mostraron cierto recelo ante Asher por tal invitación a su pequeña amiga, pero lo que más le fastidió fue la respuesta de Aitana a aquella invitación.


Aitana: Por favor hermano, quedémonos un poco más, faltan un par de horas para que el día acabe, aún no es momento de regresar.


Asher: Quédense, tu hermana quiere seguir nadando


Helios: Aitana solo nada con nosotros, a ti no te conoce, y ya es tarde, los caballos deben regresar al establo lo antes posible. Tu padre ya nos dio una advertencia por agarrar los caballos sin su permiso, no podemos llegar a tener 2, y tu sabes porque.


Ayla: Enserio no pueden quedarse un poco más, la luz que hay por las noches también puede ser muy agradable.


Sebastian: Señorita de verdad quisiéramos quedarnos pero tenemos que volver a nuestro hogar, pero podemos regresar mañana.


Una luz de ilusión y esperanza se formó en los ojos de ambas chicas, Aitana por poder tener nuevos amigos y Ayla por poder conocer mejor a cierto chico que la había cautivado. A quien no le parecía esa decisión era a Helios, quien contaba con el apoyo de Sebastián para alejar a Aitana del chico nuevo.


Ayla: Perfecto, podemos venir mañana a la misma hora cuando el día se está apagando y cuando la noche comienza a brillar.


Aitana: No querrás decir cuando el castillo deja de brillar.


Asher: Pero si el castillo comienza a brillar a estas horas.


En ese momento Aitana notó cierto brillo que provenía de unos dijes que los jóvenes cargaban en el cuello, era un brillo casi imperceptible hace unos minutos pero que con el pasar de los segundo iba aumentando, Aitana se asustó y se despidió lo más rápido que pudo de ellos jalando a su hermano y a su mejor amigo para llegar tan rápido como pudieran al castillo, ambos chicos la siguieron totalmente desconcertados, raras veces Aitana huía así de las personas, solo lo hacía cuando sentía un peligro cerca a ella.


Al llegar a la protección de su castillo dejaron los caballos en los establos y subieron a la habitación de Sebastián, cuando Aitana sentía miedo o preocupación buscaba refugio en la habitación de su hermano.


Helios: Que rayos paso haya Tana, hace dos segundos querías quedarte de por vida con esos dos y en un parpadeo los quieres lo más lejos posible.


Aitana: Ellos no son del reino, ellos no deberían estar acá, y créanme lo último que debemos hacer es volver.


Sebastian: Ita, por favor, respira y dinos a ¿A qué te refieres, que te tiene tan preocupada?


Aitana: Ellos dijeron que el castillo brillaba recién a esta hora, cuando el castillo comenzó a brillar hace horas, y tenían unos dijes muy raros colgando de su cuello, no digo que sean malas personas, porque no lo siento así, pero lo que sí siento es que nos puede causar problemas en el futuro


Sebastian: Tranquila, seguro y son solo supersticiones tuyas, nada malo nos vas a pasar, además sabes que siempre vamos a cuidarte


Helios: De eso ni que hablar, daría mi vida si es necesario para que nada te pase, y esas medallas, deben ser una tontería, y tal vez vienen de otro lado y no saben donde están, déjalos que se acostumbren.