El rubio admiraba el hermoso anillo de compromiso con un hermoso y gran diamante incrustado en el centro de este que reposaba en su dedo anular con los ojos acuosos y la cabeza recostada en el pecho de su prometido. Simplemente no lo podía creer.
Todo era tan perfecto. Jungkook lo había llevado a cenar al mejor restaurante de la ciudad, se le había declarado en plena cena después de un tonto y cursi discurso, volvieron a casa e hicieron el amor hasta el cansancio.
Es que simplemente parecía un sueño hecho realidad. Su novio ahora prometido se encontraba ahí mismo durmiendo con la respiración pacífica, su pecho subiendo y bajando a un ritmo lento y constante.
Alzó la mirada de su mano y observó la joven y hermosa cara de Jungkook reposando cómodamente. Amaba como el cabello un poco largo y negro caía por su frente y tapaba parte de esta. Frunció su ceño al no ver el piercing que Jungkook se había hecho hace un par de años atrás, era extraño que no lo llevase puesto. Quizás no era nada y sólo no vio cuando se lo quitó.
Le restó importancia cuando sintió un suave toque en su brazo y la profunda mirada de su prometido en él.
-¿En qué piensas? -murmuró con la voz ronca.
-En que no llevas tu piercing, nada importante. -negó.
El silencio se hizo presente en la habitación, la mano de Jungkook acariciaba el brazo de Jimin con delicadeza. El de cabellos rubios desvió su mirada hasta su brazo, topándose con la mano de Jungkook totalmente limpia y sin tatuajes.
Frunció el ceño no entendiendo del todo lo que pasaba. ¿Qué había pasado con los tatuajes y el piercing de Jungkook?
-Jung-
Sus palabras se vieron interrumpidas por el estruendoso ruido de una alarma que venía de, al parecer, Jungkook.
Fue entonces cuando sus ojos se abrieron confundidos ante el extraño sueño que había tenido.
Justo ahí cayó en cuenta de algo.
Oh.
La razón por la que parecía un sueño, era porque realmente era un sueño. Un sueño donde el protagonista era el Jungkook de veinte años con un cuerpo más joven y tierno.
-Mierda. -susurró mordiendo su labio.
-Mngh... Mi amor... Vuelve a la cama. -balbuceó Jungkook a su lado aún dormido.
Jimin volteó a verlo como si le hubiera salido un tercer ojo a pesar de que sabía que Jungkook no le haría caso porque se encontraba totalmente dormido a su lado.
Un momento.
Ese idiota seguía dormido y la alarma ya había sonado.
-¡Jungkook! -gritó empujándolo al piso.
El azabache abrió los ojos como platos una vez hubo de caer al piso haciendo un gran estruendo en el proceso.
-¿¡Qué pasó!? ¿¡La bruja de tu madre está aquí!? ¿¡Tu ex malvado vino a vengarse de que estás conmigo y no con él porque es un puto sucio de mierda!? -exclamó poniéndose en posición de combate.
Jimin alzó una ceja incrédulo y se cruzó de brazos. ¿De verdad había hecho esa idiotez?
Espera un momento...
-¿Le has dicho bruja a mi madre? -preguntó incrédulo.
Jungkook enmudeció, incapaz de decir algo.
-Mierda, Jungkook, eres un puto desastre. -talló su cara con cansancio. -Vete a bañar y cámbiate que vas a llegar tarde al trabajo sino. -ordenó antes de que el mayor se le lanzara.
Jungkook abrió los ojos.
-Mierda el puto trabajo. -masculló y corrió lejos de ahí.
Cuando Jimin escuchó el agua caer y un grito para nada masculino no pudo evitar reír.
-¡Jimin, la puta llave! -gruñó.
-¡Es al otro lado! -gritó divertido estirándose en la cama para tratar de desperezarse.
Cuando estaba a punto de cerrar los ojos el sonido de la alarma lo despertó e hizo reaccionar. Se estiró e incorporó en la cama y colocó sus pantunflas de cerdito con orejitas de conejo colocándose de pie, se dirigió al baño para lavarse los dientes antes de cambiarse y hacer el desayuno.
Entró al baño encontrándose con la espalda llena de rasguños de Jungkook y su trasero blanquecino que se dejaban ver a través de la ducha transparente, sonrió al ver los dos hoyuelos de venus formarse en su parte baja.
-Linda espalda. -se burló tomando su cepillo de dientes.
-Gracias, un sexy rubio me la dejó así anoche. -contó dándose la vuelta para ver la cara de Jimin.
-¿Ah sí? -elevó una ceja.
-Ujum. -Jungkook asintió.
-¿Y cómo era? -cuestionó.
-Pues, era jodidamente caliente. Tenía los labios rojos y gorditos, realmente suaves y esponjosos, apresaban mi polla muy bien. Además de eso tenia un cuerpo, fua... fenomenal. Y ni hablar de su trasero, demasiado perfecto para ser real. -siguió el juego e hizo la forma con sus manos. -Pero lo mejor de todo es como gemía mi nombre, ¿sabes? Era muy sexy. -concluyó con una sonrisa burlona al ver el leve sonrojo del rubio.
-Y-Ya veo... -tosió tratando de recomponerse. -¿Debería estar celoso?
-¿Cómo por qué, lindo? -cuestionó posando sus manos en la cintura de Jimin. El rubio parpadeó mirando a través del espejo, ¿Cuándo había terminado de ducharse? No sabía pero ahora lo tenía detrás de él.
-Porque él estuvo contigo. -logró decir sin trabas.
-¿Hum? -musitó bajando al la altura del cuello de Jimin para dejar besos en este y parte de sus marcadas clavículas, haciendo cosquillas en el proceso por estar mojado aún.
-Jungkook, no seas cerdo, tienes que ir al trabajo. -rio apartándose del más alto. Jeon soltó un gruñido con frustración, Jimin soltó una risita y se alzó para dejar un beso en su mandíbula. -Deja de lloriquear y ve a vestirte. -ordenó saliendo del baño.
-Que aburrido. -bufó.
-¡Te escuché! -gritó desde fuera de la habitación.
El rubio continuó bajando por las escaleras hasta llegar al primer piso donde se dirigió a la cocina para empezar a preparar su desayuno y el lonche de Jungkook para el trabajo.
-¡Voy tarde, voy tarde, voy tarde! -Jungkook bajó las escaleras unos minutos después con prisa, tomó su lonche y lo guardó en su maleta. Dio un casto beso a Jimin en los labios. -¿Paso por ti al café cuando salgas?
-Mi amor, tranquilo, cuando salgas me avisas y te digo si pasas o no por mí. -tranquilizó acomodando el corto cabello azabache de Jeon. ¿Cómo no había notado que era un sueño si Jungkook ya no tenía el cabello largo hace meses? -Ve con cuidado y no hagas estupideces. -despidió uniendo sus labios una última vez.
Jungkook plantó otro beso en las comisuras de Jimin y salió de la casa con apuro, el motor del auto se escuchó y pronto el ruido se fue alejando hasta ser nulo.
Jimin sonrió y se dedicó a tomar su desayuno con tranquilidad antes de ir a su café y llenarse de ocupaciones.
(...)
El rubio iba caminando con una sonrisa, lo bueno de tener un café era que podía cerrar a cualquier hora que él quisiera, esta vez había cerrado un poco más tarde. Jungkook le había dicho que no podría pasar por él y que lo esperase delante del edificio donde trabajaba. Claro que haría caso e iría ahí a esperarlo para irse juntos.
Cuando estaba a punto de doblar la esquina, un chico encapuchado pasó corriendo a su lado tomando su bolso donde llevaba sus identificaciones, tarjetas y cosas de suma importancia. Sin perder el tiempo salió corriendo a toda prisa detrás de el extraño, podía tener una complexión delgada pero era jodidamente veloz, no por nada había ganado varías carreras y medallas cuando era más joven.
Siguió al extraño al rededor de una plaza que quedaba cerca por casi quince minutos hasta llegar a una banca que quedaba justo frente al edificio en donde Jungkook trabajaba, era la banca en donde se iba a sentar. Pero vaya fue su sorpresa cuando resultó que el ladrón era nadie más y nadie menos que...
-¿Taehyung? -murmuró confundido caminando despacio.
Pero, ¡oh! No solo era Taehyung.
Jungkook estaba ahí parado agradeciéndole al castaño por su cooperación. Cuando ambos lo vieron ahí parado se despidieron y Taehyung corrió lejos de ahí. Aunque en realidad sólo se escondió detrás del árbol junto a la banca, listo para dar una señal.
Jimin frunció el ceño y caminó hasta donde Jungkook encarándolo, el más alto tenía una sonrisa avergonzada en su rostro. Extendió el bolso a Jimin con cuidado, el rubio se lo arrebató y cruzo de brazos listo para escuchar lo que sea que Jeon le quisiera decir.
-Habla ahora o duermes en casa de tu madre lo que resta de semana. -demandó.
-Escucha, tengo algo muy importante que decirte, pero antes tomemos asiento que esto será largo. -pidió.
Jimin asintió y ambos tomaron asiento, uno al lado de otro. Jungkook se armó de valor y con una fuerte bocanada de aire dio inicio a su no tan elaborado discurso hecho sobre la marcha de sus pensamientos.
-Park Jimin... -comenzó. -Hemos estado juntos desde hace más de una década, para ser exactos doce años, diez viéndonos cada que podíamos y estos dos últimos viviendo juntos... Y en estos últimos meses me he dado cuenta de que... De que deberíamos avanzar. -confesó. Jimin mordió su labio, ya sabía por donde iba esto. -El tiempo pasa y las personas cambian, igual lo hacen los sentimientos. Y mis sentimientos hacia ti no son la excepción, han cambiado mucho desde la primera vez que nos conocimos en aquella tonta fiesta en piscina organizada por la escuela en donde hice el ridículo tratando de escalar la ballena con agua y decirte que bajarás de ahí porque la habían traído para nuestro grupo. -mencionó lo último entre dientes, vaya que se sentía humillado. El rubio soltó una risa al recordar ese momento, sin duda alguna uno de los mejores en su vida.
-Prosigue. -pidió sin borrar la tonta sonrisita de su rostro.
Jeon soltó un suspiro. Por el momento iba bien.
-Te amo mucho, Jimin. Más que ayer, pero no más que mañana, eres el amor de mi vida y créeme que daría toda mi vida por ti y sólo por ti. Cada día que me levanto y te veo ya sea durmiendo o con cara de querer matarme porque me quedé dormido me siento el hombre más afortunado de todo el puto mundo, ¿Sabes cuantas personas desearían estar en mi lugar? ¡Un montón! Y tengo la dicha de sentirme y ser superior por estar contigo. Porque, mierda, bebé, me han dicho "tu pareja debe de ser muy afortunada de salir contigo, eres un gran hombre exitoso". Por la mierda que no es verdad. El afortunado soy yo de estar contigo y que me aguantes todos los días aún si la haya cagado más de diez veces. Mierda, Jimin, te amo, ya no puedo con estás cosas siento que voy a sufrir un colapso. -murmuró con ojos grandes. -Perdón por alargar esto, sólo que soy un puto desastre y sabes que te amo y haría todo lo que sea que me pidas sólo porque eres tú, por eso traté de ser romántico, pero me salió mal, me enredé, soy un jodido desastre, perdóname. Ahora sí... -inhaló y se colocó de rodillas sacando una cajita con un anillo repleto de piedras preciosas. -¿Park Jimin, me darías el honor de ser tu esposo y ahora sí poder amenazarme con que te vas a divorciar de mí si no hago lo que me dices? -preguntó con una sonrisita nerviosa.
El rubio no pudo responder ya que rápidamente volteó a ver al frente de donde ellos se encontraban. El edificio donde Jungkook trabajaba se encontraba iluminado en un gran corazón hecho con la luz de cada oficina en diferentes pisos del edificio.
Quería llorar.
Y no se contuvo. Las lágrimas empezarón a descender de sus ojos siendole imposible el detenerlas. Devolvió su vista a Jungkook que lo esperaba con ojos espectantes.
-Si dices que sí te doy un beso y te doy un spoiler del viaje de luna de miel; vamos a México. -contó entusiasmado. -Además mi jefe me dejó hacer esto, así que aprovecha.
-Eres un idiota. -rio con los ojos llenos de lágrimas.
-¿Eso es un sí? -preguntó con los nervios a flor de piel.
El más bajo se abalanzó al pelinegro en un torpe abrazo sin importarle poco si se caían o si no se ponía el anillo. Lo que importaba era que estaban juntos.
-Obviamente. -asintió abrazándolo con fuerza. -Pero sólo por el viaje a México, siempre he querido ir. -agregó separándose.
-Al menos lo intenté. -suspiró con dramatismo colocándole el anillo en el dedo anular.
El rubio rio y se lanzó a sus labios en un beso con lágrimas de por medio que de inmediato fue correspondido por Jeon. Sonrió en medio de este, no podía creer que se iba a casar con Jungkook.
-Oigan, que cerdos, es un lugar público. -la divertida voz de Taehyung llegó a sus oídos causando que rompieran el beso.
Jimin rio con las mejillas y nariz rojitas, vaya que su amigo era un tonto. En cambio Jungkook sólo lo fulminó con la mirada.
-Te voy a romper es estúpida sonrisa que tienes en el rostro, imb-
-¡Jungkook! -el rubio dio un golpecito en el pecho del más alto.
-Pero, mi amor...
-Nada de peros. Nos vamos ya, tengo hambre y con eso me haz hecho llorar así que tienes que llegar a casa y hacerme de comer quee estoy muriendo de hambre. -gruñó colocándose de pie.
-Mimi, yo- ¡Auch!
-Nos vamos, dije. -masculló llevándolo de la oreja. -¡Adiós, Tae, saluda a Jin por mí!
-¡Adiós, Minnie! -Taehyung sólo puedo reír ante la escena. Su mejor amigo siendo tirado por Jimin de la oreja. Seguro que sus amigos pagarían por ver eso.
Cuando la pareja por fin llegó a casa se dispusieron a preparar una cena entre juegos y risas, cenaron amenamente y platicaron acerca de cuándo se casarían.
-¿Y si nos casamos la próxima semana? -murmuró Jungkook mientras acariciaba la cintura de su prometido.
-¿La próxima semana? -el rubio parpadeó confundido.
-Sí, ya sabes. Nada grande, sólo tú y yo, quizás tus padres y los míos. Algo chiquito, porque en serio tengo ganas de despertar y pensar "Wao, soy Park, que cool". -contó sacando una risita al rubio.
-Eres un tonto. -murmuró acercándose para besar sus labios.
-Lo soy. -asintió una vez se separaron. -Pero soy tu tonto.
Con eso unieron sus labios en un profundo beso lleno de sensaciones nuevas y sentimientos que expresaba lo que mil y un palabras no podían. Esa noche se fueron a dormir dispuestos a cumplir todas esas promesas que estaban ahí, y las que pronto se sumarían, juntos.
♡
lo subiré aquí también por si wattpad decide ponerse mamón y borra algo, veré qué tal con los au's y si los subo en twitter.
© kangaroob_